10. El intercambio de cartas
-Es sumamente sencillo- señaló Snape-. Hacen el intercambio de disculpas, nadie lo leerá más que Granger y tú, si quedan satisfechos nos olvidamos del escándalo, así que inspírate; de lo contrario reza por que tu padre no se encuentre más inspirado en tu castigo.
Comenzó tímidamente, pero pronto las palabras fluyeron, si exactamente lo que se encontraba plasmado era aquello que deseaba decirle a Granger, releyó su texto, cuando se sintió seguro fue a llevárselo a la profesora McGonagall que con gran agrado descubrió que el chico había escrito una disculpa bastante amplia.
Pero mayor fue la sorpresa del rubio al ver el abultado contenido del sobre de Hermione, ¿Qué tanto tenía que decirle?, no importaba ya lo descubriría. La curiosidad lo mataba.
-Disculpen la tardanza- dijo la chica-. se me acabó la tinta y tuve que buscar más.
-No hay problema Granger. Ahora aquí están las cartas, léanlas, analícenlas y que esto les demuestre que no hay diferencias aquí. Nos reuniremos en media hora para conocer sus respuestas y en caso de ser insatisfactorias, ya veremos qué medidas tomar.
Cada uno se refugio donde creyó más conveniente, Hermione en el baño desocupado del segundo piso. Se sentó en los lavabos y comenzó a leer, lo que le pareció algo bastante breve en comparación de lo escrito por ella. Tomó aire, abrió la carta y comenzó.
Granger:
Como bien sabes la mayor parte de lo que tenemos que decirnos es una completa mentira, puesto que te tenías bien merecido ese golpe, por difamarme y por ese beso.
Ahora, por si fuera poco y con los problemas que ocasionaste se me obliga a darte una disculpa; y probablemente lo único que deba admitir es que me arrepiento de que no te hayas golpeado en la cabeza, porque yo podría salir de Azkaban, pero tú no de la tumba.
Pero quiero hacer un trato contigo, vamos a darnos la oportunidad, como sabes basta con mostrar que quedamos satisfechos con las "disculpas" para evitar un peor castigo; así que propongo, ¿quieres tu revancha?, te la voy a dar, sólo basta con olvidar el incidente, ¿Qué dices?; ¿no?, ¿Por qué no me sorprende?, eres una asquerosa sangre sucia, y también cobarde. Deja de ser quejumbrosa y aprende a jugar.
Lo último que voy a añadir es lo realmente mala que eres para besar, se siente un asco indescriptible, ¿Qué te creíste, qué alguien como yo es capaz de corresponderte?, ni aunque se acabara la sangre pura.
Pd. Estoy ansioso por ver si irás corriendo con McGonagall o tus amigos Potter y Weasley o me tomarás la palabra. Hazlo divertido.
Draco Malfoy.
Acabo de leer, convencida de que no iría con McGonagall, ¿para qué?, si Draco iba a disfrutar del juego ella también. Sin embargo, tenía la certeza de que el chico mentía, había respondido al beso, su intuición se lo decía y nadie la quitaría esa imagen, el sabor de sus labios, su primer beso. Si la detestaba era porque no podía aparentar ante los demás aquello que le movía en el fondo.
Se preguntaba si el chico ya terminaría de leer su carta, lo había visto moviéndose hacia los jardines.
Y efectivamente allí se había dirigido Draco, para leer con pereza, sobretodo cuando saco el contenido abultado. Conforme avanzó la lectura él mismo comprendió que Hermione no era la estúpida que tenía en mente y se enojó por su mensaje.
Draco Malfoy:
Hay tantas cosas que podría decirte, ¿sabes?, pero entre ellas tantas que podrían hacerte llorar que prefiero evitarte la humillación. Verás que soy muy considerada y como no espero ninguna disculpa tuya yo tampoco pienso ofrecerte la mía. Tampoco me asusto de que puedan correrme, porque entre nos sabemos que tú, mi querido niño Slytherin, tienes mucho más que perder, empezando por el regaño que papi te daría.
Eso si me gustaría presenciarlo, si así se pone en público, en privado seguramente le ruegas porque no te pegue, ¿o me equivoco?, no es difícil adivinar, porque eres una persona tan débil y temerosa que se desquita con lo demás. Pero por mi parte te advierto que no pienso dejarme; así que haz lo que quieras.
Por cierto, los rumores dicen que te viste muy mal al besarme, porque tu boca parece ser muy desproporcionada con el resto de tu cara. Así que verás que ni tu sangre pura te sirve para ser perfecto.
Finalmente no veo necesidad de involucrar a nadie más todo lo que tengas en contra mío, bien, me lo dices en la cara, ¿te parece?...
El resto de la carta le pareció basura, lo arrugó entre sus manos y lo guardó en el bolsillo, de algo le serviría. Entonces se dirigió al despacho de la profesora, la chica ya estaba allí.
-¿Y bien?- preguntó solemnemente la subdirectora.
-Todo en orden- se adelantó Hermione- su carta me complació sobremanera y por mi parte no hay quejas.
-¿Draco?
-Sin resentimientos, profesora. Todos merecemos segundas oportunidades.
Ante la profesora los chicos cerraron su reconciliación con un apretón de manos, que encerraba más de lo que la anciana podría entrever.
