12. Las cosas ¿cambian?
Aunque se había convencido de que lo normal era lo mejor en su caso, esa mañana vistió con elegancia, un poco de loción, un aspecto impecable, y ni siquiera había necesidad; pero algo se lo pedía a gritos. Que se viera bien. Era ridículo, pues iban a la visita en Hogsmeade.
Aun no tenía la certeza de cómo abordar a Granger, únicamente estaba consiente de que era el momento, nadie les prestaría demasiada atención, quizá se escabulliría y le contaría el plan.
Por su parte Hermione se arreglo con indiferencia, había vuelto a ser la niña de siempre, porque aún se sentía como tal, le maquillaje y la ropa extravagante no eran lo suyo. Optó por un suéter y unos jeans de reunió con Harry y Ron en la entrada principal del Colegio donde la profesora McGonagall les daba instrucciones sobre la visita.
-Bien, ya saben lo que hay que hacer, básicamente es no salirse del área del pueblo y no poner el nombre de la institución en vergüenza. De lo contrario pueden esperar un castigo ejemplar.
Cuando apareció el profesor Snape con su túnica de viaje Ron y Harry lo lamentaron, pero no tanto como Draco, que ahora tendría que esforzarse aún más por pasar desapercibido.
De vez en vez miraba a Hermione caminando con sus amigos, debía hallar la manera de apartarlos y entonces pensó que lo ideal era lo más simple. Pero esperaría a llegar a Las Tres Escobas.
Llegando al pueblos los estudiantes se repartieron en diversas direcciones, algunos corrieron a Zonko o Honeydukes; Malfoy dejó a sus amigos atrás con la excusa de alcanzarlos más tarde, lo cual era mentira, siguió algunos pasos atrasado a la chica que se decidió por Cabeza de Puerco, necesitaba un lugar solitario para contarles algunas cosas. Así que no se fijo en la persona que entró con una capucha, sentándose en una la más remota esquina. Pidieron sus respectivas bebidas que un amargado señor les sirvió de mala gana para luego dejarlos, pues percibió que no deseaban su presencia.
-Hubiéramos ido a Las Tres Escobas- se quejó Ron-. Al menos allí hay limpieza.
-Si, pero entonces no podría contarles esto, o más que contarles es pedirles consejo- confesó Hermione.
-Bueno, habla- le pidió Harry.
-Sí, realmente no es un consejo para mí, sino para una amiga que necesita saber qué les gusta a ustedes -bueno no ustedes dos- sino a los hombres en general, porque hay una chico que le agrada.
-Bueno- habló Ron, como si se tratará de un verdadero experto en el tema y adoptando una pose de interés-. A mí por ejemplo, me impresionan las chicas lindas, no importa que sean algo tontas, ellas por lo general tratan de complacerte con cursilerías y esas cosas de mujer, ¿Qué dices Harry?
-Pues, yo…yo nunca he salido con chicas. Pero mi tío es feliz con que su mujer le cocine pasteles y quiera a su hijo.
-¿Es todo?, debe haber más- comentó Hermione algo decepcionada.
-Por ejemplo a veces he descubierto que Fred y George hablan de mamá como una mujer perfecta, pero no en el sentido físico, sino como trabajadora y buena madre.
-Espero que eso sea de ayuda, ya saben para mi amiga. Voy al tocador o intento de tocador que ha de haber en este lugar y nos vamos.
La chica se levantó, mientras Ron y Harry seguían hablando la persona encapuchada se dirigió hacia donde Hermione, alcanzó a escuchar.
-No entiendo por qué nos pregunta esto.
-Además ¿Qué amigas tiene?- cuestionó Ron.
-Debe ser que es extraña y ya- se respondió inconscientemente Harry.
Por su parte Hermione que se hallaba saliendo del incomodo cuarto de baño cuando la persona encapuchada le tapó la boca y la atrapó contra la pared.
-No intentes nada, soy Draco, necesito hablarte. Ahora voy a soltarte lentamente y tú me vas a poner atención.
Como bien le informó la dejó, pero no contó con la impresión que le causó a la chica el sentirse por unos instantes secuestrada, así que cuando se quitó la capucha y su blanco rostro quedó al descubierto sintió una bofetada que casi le saca unas lágrimas, quiso gritarle, reclamarle, pero eso empeoraría la situación, ya que irían en auxilio de la chica; permaneció callado.
-Te lo merecías, lo sabes- dijo Hermione al verlo impactado-, ¿a qué se debe tanto misterio?, ¿Qué quieres?, me están esperando.
-Sí, ya lo sé por eso es mejor que me escuches, ¿recuerdas nuestro trato?, ese de hacernos la vida imposible, pues olvídalo, ya no lo quiero. Me di cuenta que no vale la pena tratarte mal, cuando son los míos quienes humillan por una cuestión social, la cual es injusto e innecesario que sigamos fomentándola- no supo de dónde provinieron sus palabras, pero al ver el semblante de su compañera la vio tan impresionada que no importaba que fuera contra sus creencias, era sólo un argumento válido para alcanzar su objetivo: ganar esa apuesta.
-Me sorprendes Draco. En verdad me dejas sin habla, ¿Qué debo pensar ahora?, puesto que no es tan fácil olvidar tus humillaciones públicas, si quieres arreglar las cosas no lo hagas a escondidas. Ten el valor de asumir las consecuencias, hasta que no sea así, déjame en paz.
Inmediatamente salió del lugar corriendo, detrás de ella Ron y Harry alarmados y dispuestos a averiguar lo que pasaba. Inmediatamente después salió Draco, ya sin su disfraz, cabizbajo, por su fallido plan; pero eso no era todo para el joven, a lo lejos Severus Snape observaba la escena.
