Capítulo 13: Sala de los Menesteres.

Hermione se sentó apresuradamente sobre la cama, rebotando. Recogía su mochila que había dejado caer al suelo y extrajo el pergamino con manos temblorosas. Pudo reconocer el remitente por el olor que el papel emanaba; un olor deleitante para ella.

"A las 6, en la Sala de los Menesteres." Escrito en tinta verde césped, de una caligrafía hasta ese momento desconocida para ella.

Se refería a las 6 de la tarde, era obvio. Ya era tarde en la noche y el sueño comenzaba a llenarle el cuerpo. Colocó el papel en la mesita de noche y se preparó para dormir, con el anhelo de encontrar a aquel "admirador secreto" a la tarde siguiente.

Pasó casi la noche en vela por no poder conciliar el sueño a causa de la emoción que la tenía a su vez preocupada; y una vez logró pegar ojo se encontró frente a un árbol, un árbol de navidad.

Lo adornaba con entusiasmo, al frente y al otro lado del pino estaba él. Draco vestido con algo muy inusual para él; los famosos jersey Weasley cocidos a mano de Molly, con una gran D en ella. Además con una expresión también inusual en él, felicidad. Se dejó llevar por el dulce sueño, riendo y siendo abrazada por la espalda por el rubio quien entonces se mostró bastante cariñoso con ella y disfrutaba de tener ese momento familiar.

Entre abrazos y besos, el árbol acabó decorado completamente. Ambos caminaron hacia la mesa, Draco tomándole la mano a Hermione quien no podía creer lo que estaba soñando.

Fue cuando se sentaron a la gran mesa; Hermione despertó por el bullicio de sus compañeras de cuarto.

-¡Esto no puede ser posible!- Exclamaba una.

-¿Dónde está Dumbledore?- Agregaba otra.

La castaña parpadeó, algo somnolienta aún y se puso de pie.

-¿Qué sucede?- Frunció el ceño ante sus compañeras, con el pijama puesto.

-Han nombrado Directora a Umbridge.- Contestó Lavender.

Hermione se quedó pasmada, luego de unos segundos comenzó a vestirse para ir a desayunar; ignorando el desorden de sus compañeras. Escarbó dentro del cajón de su mesita de noche cuando tocó el pergamino, todo le volvió a la mente; aquella tarde tenía una cita; se halló sonriéndose a sí misma pensando en quien podría ser.

Durante toda la mañana estuvo en las nubes, distraída y preocupando a sus amigos.

Ron no había tomado demasiado mal el hecho de terminar con Hermione, trataba de entender sus posibles razones aunque le doliera, e intentaba pasar todo el tiempo con Harry hablando de cosas aleatorias; para distraerse. Muchas veces Lavender intentó consolarlo creyendo que estaba totalmente destrozado, pero el pelirrojo no quería volver a tener ningún tipo de contacto con una chica, al menos por un largo tiempo.

-¿Qué mosquito le ha picado ahora?- Se quejaba en voz muy alta Ron, para que ella lo pudiera escuchar.

Harry se encogió de hombros, algo indiferente. Estaba más preocupado por la nueva Directora que por los pensamientos que pasaban por la cabeza de su mejor amiga.

Así, llegó la tarde. Hermione se presentó frente a la Sala de Los Menesteres a las 5 y media en punto; nerviosa.

Entró cautelosamente a la sala, que de casualidad aún seguía ahí como hace un par de días; o quien sabe, tal vez apareció justo antes de que ella llegase. Se sentó sobre algunos escombros viejos, a un lado de aquel armario que le traía recuerdos.

Esperó por media hora, el supuesto admirador secreto fue bastante puntual.

Draco Malfoy apareció por la puerta a las 6 en punto, sin causar mayor impresión a la castaña. Se paró en frente de ella, con la mirada perdida.

-Granger.- La saludó.

-Malfoy.- Contestó Hermione. -¿Por qué me has llamado?-

-Como ya debes saber, soy un Mortífago.- Comenzó el rubio, con su tono de arrogancia habitual.

¿Por qué Malfoy le contaría eso? Si se supone que estaba encubierto, porque era obvio que lo estaba, ¿o no?

-Solo quería que lo supieras…- Aclaró Draco.

-¿Para qué?- dijo Hermione luego de un largo silencio.

El rubio se quedó un buen rato paralizado, sin saber bien que contestar y elaborando distintas respuestas en su mente; cosas que no se atrevería a decirle ni en un millón de años.

-Draco… yo ya lo sé, sé que estás enamorado de mí.- Se atrevió a decir la Gryffindor, sin medir bien sus palabras.

-Maldicion.- Balbuceó en un tono que ella no fue capaz de escuchar.

-Tus padres están muertos, también me enteré de eso.-

-Sí que eres una sabelotodo.- Malfoy sonrió burlescamente.

-¿Es por eso que me besaste la otra noche?- Hermione tenía muchas preguntas que ella no podía responder.

-Solo te besé porque me das lástima.- Draco continuaba con su tono frío.

-No juegues conmigo, estabas muy mal esa noche.- No tenía intenciones de dejarse engañar por la Serpiente.

-Está bien, está bien, es cierto, todo es cierto.- Draco ya no sabía qué decir.

Hermione miró su brazo, tenía la túnica y la camisa arremangadas por lo que parte de la Marca Tenebrosa podía ser visible. El rubio se dio cuenta e inmediatamente la cubrió, sintiéndose incómodo.

-¿Puedo…?- dijo ella haciendo un gesto de tocar.

-No.- El tono de Malfoy sonó irritado.

-Por favor…- Hermione no podía creer que le estaba rogando algo al Príncipe de Slytherin. –Creo que hay una forma de arreglarlo.

Aunque hasta el más tonto sabía que eso era una clara mentira, Draco desistió y se acercó para que ella palpara el tatuaje.

En el momento que ella tocó la marca, una sensación calurosa recorrió todo su cuerpo comenzando desde el brazo hasta el resto de su cuerpo, pareciera que su contacto lo calmaba y le hacía sentir mejor, como magia; magia blanca que contrarrestaba el efecto de la Marca Tenebrosa.

Malfoy clavó su mirada en los labios de la chica, ruborizándola y hacerla apartar la cara hacia otra dirección, su pelo voluminoso y cobrizo se bamboleó ante el movimiento brusco de su cabeza. Acto seguido la tomó de la barbilla para obligarla a mirarlo de nuevo, y depositó un dulce beso en su boca.

Fue corto pero le mostró a Hermione las estrellas, el universo entero en sólo unos segundos.

Se apartó, avergonzado; dándole la espalda.

-Voy a llegar tarde a mi clase.- Se excusó y salió rápidamente de la habitación.

Esa noche fue otra larga para Hermione, estaba confundida. No estaba segura de cuál era la relación que existía entre ella y Draco , pero cualquiera que fuese; nadie estaría muy contento. La sola idea de una especie de relación ya sea de amistad o de amor les asqueaba a todo Hogwarts, eso sí era seguro.

Tambien, Harry les había hecho saber que planeaba una reunión especial para todo alumno que quisiera clases de verdad y la convocaría a partir de mañana; tenían que comenzar a tomarse medidas lo antes posible, el colegio estaba en decadencia con Umbridge como directora.

Por la mañana, Hermione no se atrevió a mirar a Malfoy, tenía vergüenza y si sus amigos la descubrían mirándolo la taparían de preguntas prejuiciosas. Tampoco quería comentar lo sucedido la tarde anterior con nadie, tenía la extraña sensación de que si lo hacía todo el alumnado se enteraría en menos de una hora.

-¿Qué tal la cita?- dijo Theodore en voz baja durante el desayuno.

-No creo que sea un momento para hablar de esto.- Contestó Draco con el mismo tono de voz.

A unos centímetros más allá de ellos, Blaise y Pansy observaban con apremio.

-¿Desde cuándo es tan amigo de ese?- Comentaba el moreno.

-¿No es ese el hijo de Nott?- dijo Pansy.

-Del Mortífago, si.-

-Pero bueno, Draco es un Mortífago ahora, ¿verdad?-

-Ayer le vi la Marca Tenebrosa.- Blaise siempre estuvo celoso de él, el "Rey de las Serpientes" el más destacado alumno de Slytherin, total sangre pura; y ahora un Mortífago? Esto no podía ser, el niñato se estaba llevando demasiado crédito por cosas que él no había logrado; si no que todo había sido mera obra de su familia.

Nació como un rey, y así iba a morirse, a menos que cierta persona le quitase ese puesto.

Y cualquier cosa que Zabini tuviese en mente, involucraba utilizar a la crédula y fácil de manipular Pansy Parkinson.


Hola chicas!

Aquí les traigo el trigésimo capítulo, con mucha dedicación. Quedé bastante satisfecha con este en especial, asi espero que a ustedes les haya gustado.

Yendo por partes, vemos como la famosa carta era efectivamente de Draco (entregarle la carta fue el favorsito que le pidió a Theodore) y nuestra Hermione se presentó muy puntualmente,, como es de costumbre en ella. Más muestras de afecto entre los dos, vamos progresando! el Canon sobre las reuniones de lo que fue el "Dumbledore Army" y por último los celos de Blaise para con Malfoy; yo siempre he pensado que en el fondo el negrito está celoso de él puesto que tienen bastantes cosas en parecido... Además está usando a la pobre Pansy. Ella no me cae para nada mal pero creo que ha sido mala chica, mala chica en los libros. Estaba pensando agregar algo sobre Voldy pero no se me ha ocurrido nada hasta el momento :( ojalá y se me ilumine la cabeza para el capítulo que viene...

Pues eso, besos para todas especialmente las que me comentan por ahí... y hasta la próxima!

Con amor, Nathu.