Capítulo 14: Prefectos.

Ron y Hermione hacían de los promotores para la reunión en una casa abandonada en Hogsmeade, donde su mejor amigo Harry tenía preparada una sorpresa; para comenzar sus clases especiales de Defensa Contra Las Artes Oscuras, a Hermione ya se le había ocurrido algo brillante: Usar la Sala de los Menesteres como lugar de reunión, y hasta tenía pensado un nombre para el grupo "El Ejército de Dumbledore." Harry alabó mucho esa idea y por eso convocó primero aquella reunión, alejada de Hogwarts y aprovechando la segunda oportunidad de los alumnos para visitar el pueblo mágico.

Además, la castaña comenzaba a disfrutar de los beneficios de ser Prefecta, había sido nombrada a principio de año sin demasiado asombro por parte del alumnado y profesorado del colegio. Usualmente se bañaba en los baños especiales para los prefectos, tenía los ojos puestos en cada alumno de su Casa durante los recreos (aunque últimamente se distraía pensando en cierto alumno de Slytherin) y muy pocas veces regañó a uno. Sin embargo hasta hace poco tenía algo mucho más importante de que preocuparse de que mantener el orden en el castillo; tenía que preocuparse de una Serpiente.

Había ya pasado un par de días de aquel pequeño encuentro en la famosa sala, y el rubio no le había mirado más nunca, no se atrevía a pasar cerca de ella y en las clases donde compartían pupitre la ignoraba completamente. Hermione no entendía qué estaba mal y decidió por dejar de preocuparse por el tema y estar más concentrada en sus estudios, en pasar por la biblioteca cada tarde; y olvidarse del mundo, porque eso era lo único que la hacía sentir bien ahora.

Fue un día que se topó con Theodore mientras rebuscaba por un libro en los oscuros pasillos de la biblioteca, éste se le quedó mirando como una figura fantasmal, lo que comenzó a incomodarla y entonces se decidió por preguntarle algo que le rascaba la cabeza desde el día en que Malfoy le robó un beso en La Sala de Los Menesteres.

-¿Qué le pasa a Draco—Malfoy? Lo noto extraño.-

-No pensé que te preocuparas por él.- Habló el moreno, con su habitual tono de serenidad y calma.

-Es que…-

-¿Te gusta?-

-No… yo…-

-Sólo sé que no quiere hacerte daño, por eso decidió cortar todo tipo de relación contigo. Eso fue todo lo que me dijo.- Aclaró Theodore.

A decir verdad, eso fue la última palabra que el rubio trazó con él, ya no hablaba con nadie y evitaba a todo mundo, estaba encerrándose en una burbuja que sólo Crabbe y Goyle parecían traspasar y hasta proteger.

-Veo que ya no habla con nadie.- Agregó Hermione.

-Así es, Hermione.- Theodore sonrío al oír el nombre de la Gryffindor pasar por sus labios.

-¡Hermione!- Una cabellera rubia y larga la saludaba.

-Luna.- Hermione le sonrió.

Luna miró a Theodore, poniéndose algo nerviosa por su presencia que emanaba sumo misterio.

-Hola.- Saludó el Slytherin.

La Ravenclaw hizo un gesto vergonzoso como saludo, y luego se dirigió a Hermione.

-Me preguntaba si… ¿Me ayudarías a buscar a mis Pumpikers? Creo que los he perdido.-

-Yo te ayudo.- Dijo Theodore, acercándose a la rubia.

-Está bien…- Luna le guió fuera de la Biblioteca después de un largo titubeo ante la extraña aproximación del Slytherin.

-Luna Lovegood, ¿verdad?-

Luna asintió con la cabeza, tímidamente.

-Theodore Nott.- Se presentó cordialmente.

Luna no sabía cómo calificar las mariposas en el estómago que le provocaba la intensa mirada del chico, y trataba de mantenerse al margen de aquello.

Con el pasar de los días, Harry conllevaba las clases secretas con muy buena recepción por parte de los alumnos; lo que despertó las sospechas de Umbridge. Dumbledore continuaba desaparecido y todo mundo se preparaba para lo peor, mientras que el "Ejército de Dumbledore" se preparaba para la verdadera batalla mágica.

Ante las serias sospechas de la nueva Directora, ésta nombró a un par de alumnos de Slytherin prefectos para ayudarla a descubrir que era lo que Potter se tenía entre manos. Entre ellos estaba Draco Malfoy, quien quiso aprovechar esto para perseguir a Hermione a escondidas con la excusa de que sabía que ella tenía algo que ver directamente.

Hermione estaba enterada de él, pero ignoraba completamente el hecho de que era observada a todo momento por el Slytherin. Inclusive la espiaba en el baño de prefectos; ahora que tenía libre acceso.

-Granger.- Fue la primera palabra que le dijo después de mucho tiempo.

Hermione se sobresaltó en su tina, atinando a cubrirse con ambas manos aunque el agua cubría casi todo su cuerpo.

-¿Qué haces aquí? ¡Este es el baño de las niñas!- La castaña frunció el ceño.

-Hago mi trabajo.- Contestó el rubio, sin darle importancia.

-¿Tu trabajo es espiar a las chicas en los baños?-

Draco rió.

-Mi trabajo es vigilarte a ti y tu panda de amigos.-

-Fuiste enviado por la Directora verdad.-

-Así es.- Hizo una pausa para meditar bien lo que haría a continuación. –Y mi otro trabajo es cuidarte a ti.- Le dijo al oído aproximándose hacia ella con la rapidez de un lince.

La Gryffindor volteó para quedar mirándole a los ojos y por acto reflejo, Malfoy la besó en los labios con furia para luego alejarse y desaparecer.

Eran largas tardes para ambos, la castaña sabía que el Slytherin la vigilaba y trataba por todos los medios de asegurarse que no había nadie cerca cuando entraba a La Sala de los Menesteres. Se las había arreglado para ocultarse estratégicamente con ayuda de hechizos y además hizo que Luna se enterara de lo último que sucedió entre ella y el rubio. Mientras le contaba, la había notado algo distraída—más de lo usual—y no se había atrevido a preguntarle o averiguar la razón; contando que ella no hablaba con casi nadie. La Ravenclaw nunca le mencionó nada sobre la supuesta búsqueda de Pumpikers con Thedore y parecía que desde aquel día tenía la mente en las nubes.

Fue entonces un día, cuando todo mundo se había olvidado de la noción del tiempo, de Dumbledore, de Umbridge, de incluso Voldemort; cuando todo estaba tranquilo en Hogwarts por unos segundos. Hermione fue encontrada entrando a la Sala de los Menesteres por una razón que Malfoy no conocía aún pero que le intrigaba sobremanera, se quedó afuera tratando de averiguar, sin entrar en la sala para no ser descubierto. Esperó horas hasta que vio todo el grupo saliendo de ahí; tenían que juntarse ahí, ya no había duda alguna.

El problema era que no quería delatar a la mujer que amaba.


Hola!

Por fin les traigo el nuevo capítulo; perdonad si me he demorado demasiado pero me hacía falta la inspiracion.

La verdad no sé bien que hago metiendo a luna con Thedore jaja... pero bueno,, fue algo que se me ocurrió de casualidad. Avanzamos bastante rápido esta vez ya que no tenía demasiadas ideas en mente (ya estoy falta de ideas :c) vemos otra escena romanticona en el baño de los prefectos (había olvidado que a Hermione la nombraban prefecta en este año... lo siento) y más Canon (mientras no se me ocurra otra cosa...). Todo al final parece tranquilo, aún no sabemos nada nuevo de Voldy ni Dumbledore, esperemos que salga algo en el siguiente capítulo...

Pues eso, espero que aunque es cortito como la mayoría lo hayaís disfrutado; besos para las fans y no olviden seguirme en twitter (link en mi perfil) hasta la próxima!

Con amor, Nathu.