21. Sonne vs Granger

La verdadera Rosen Sonne ignoraba que habían usurpado su ser, por eso mismo no podía explicarse el por qué sus compañeras murmuraban al verla pasar, o decían tonterías como "tú debes elegir a la persona que amas, no tus padres", hacían magnificas interpretaciones del día en que Draco habría tenido que escoger chica para la cena navideña de los Malfoy.

Se alegró de que las vacaciones comenzaran al día siguiente, deseaba preparar las maletas y volver a casa, esperando que sus padres le tuvieran noticias positivas sobre la reducción de sus deudas o al menos que le presentaran a un digno heredero, que no fuera el estúpido rubicundo de Draco.

Draco Malfoy ignoraba que Hermione Granger, lo había engañado para "transformarse" en Sonne, la cual no podía alejar de su mente, sabía que ella era la chica que debía presentar a sus padres, por el simple hecho de que los complacería y por abrirle los ojos, se había presentado como era una chic a de nobles sentimientos aunque de engañosa apariencia, y estaba consciente de que sólo tenía un día para convencerla de acompañarlo, eso lo haría muy feliz.

Se había olvidado de Hermione, pues la segunda persona que quería encontrar incluso antes que ella era Marcus Flint, él lo iba a ayudar, o más bien lo obligaría a convencer a Rosen, de lo contrario lo chantajearía con acusarlo sobre ciertas ocupaciones los profesores podrían calificar de "inadecuadas".

-Flint, que bueno que aún no te largas, porque aún no has acabado el trabajo que acordamos, pero no te voy a quitar mucho tiempo.

A regañadientes Flint se acercó, ya tenía las palabras exactas para negarse "jódete, Malfoy", pero se permaneció callado cuando el chico se acercó y sin darle más opción más que aceptar puso sus reglas.

-Quiero a Rosen para la cena con mis padres, consigue que acepté, el cómo no es mi asunto, sólo hazlo y yo me mantendré callado respecto a tus negocios clandestinos, sería penoso que fueras expulsado por distribuir cigarrillos de ajenjo y no hablar de las bebidas, ¿Cómo las llamas? ¿vigorizantes?, tienes dos horas para convencerla, ya sabes donde encontrarme.

Se retiró sin más, había funcionado, podía ver los ojos inundados de pánico, y vaya que Marcus era difícil de acobardar. Se refugió en su habitación.

Como odiaba a Draco Malfoy y su maldita fortuna, le había costado más caro a él lanzar la maldita apuesta, y ahora tenía el problema de Sonne, no estaba enterada de nada y si le decía la verdad seguramente ella iría corriendo con Snape a contar la verdad y sería expulsado; por ambas partes los resultados eran negativos…

O quizá no, la respuesta estaba allí en el jardín nevado, con Hermione contemplando a los primeros carruajes marcharse. Se le veía pensativa, aislada, pero el no tenía tiempo para preocuparse por sus problemas, ya tenía muchos propios. Se acercó sin más y comenzó la charla.

-Ni siquiera tendría porque hablarte- dijo Marcus.

-No lo hagas, aunque seguro debes tener algún motivo, pero puedo adelantarte que si lo que buscas es una disculpa o arrepentimiento por lo que hice no lo haré, hice lo que sentía.

-Es muy respetable, y da la casualidad de que quiero acabar con esto que ya se hizo fastidioso, pero tu Draquito parece obsesionado con Rosen, o más bien tu interpretación como Rosen, está decidido a llevarla a su casa y presentarla a sus padres.

-Ni pensarlo, simplemente imposible o convéncela- dijo Hermione, pero Flint, no había terminado de explicar el asunto, que era más delicado de lo planeado.

-Escúchame Granger, ¿Por qué no usas la lógica como es tu costumbre?; si Sonne se entera nos expulsan a mí por la poción a ti por ocupar su cuerpo, si Draco se entera me expulsan por ciertas ocupaciones que tengo y por las influencias de su padre y a ti te odiara por engañarlo y su padre que ya debe despreciarte conseguirá que te expulsen sin importar lo brillante queseas. Es lo último que te pido, después de esto, digamos que jamás tuvimos trato, ¿aceptas?

-¡No!- dijo determinante la chica, ya no quería saber nada, se sentía frustrada y ni siquiera podía explicarse el por qué.

-Vamos Granger, ¿te darás por vencida tan fácilmente?, ¿no estás harta de que gente como Rosen sea capaz de abrumar a los demás sólo por su sangre o su apellido o su belleza?, ¿hace cuánto que Draco no te presta atención?, conoces las respuestas y sabes que todo es por ella, por Sonne.

Un calor subió desde sus pies hasta la cara, apretó los puños, pero finalmente se controló y pudo ver todo con claridad, lo iba a hacer, pero sólo para saber qué era eso que Draco quería y que parecía ella no podía darle.

-Bien, ¿Qué debo hacer?- su resignación se reflejaba en su rostro, el de Flint, en cambio era de alivio.

-Es sencillo, hoy Sonne se va con su familia, yo iré con Draco a decirle q ella ha aceptado y simplemente tendrán que pasar el tiempo juntos, como Hermione dile que irás a pasar vacaciones a casa, pero realmente te quedas aquí hasta el momento de la cena, allí tienes dos opciones, no ir y terminar con la invitación o ir y después decirle que no te convence, el punto es romper toda relación, sin que sospechen, de Sonne, de ti o de mí. Yo te daré toda la poción y esencia que necesites para tu papel estelar.

-Bien, lo tengo- dijo-. No te preocupes para cuando terminen las vacaciones el asunto estará cerrado.

-Granger, en verdad gracias- esbozó una leve sonrisa y después salió corriendo a la sala de Slytherin.

Se encontró con un Draco ansioso, como un niño que espera sus regalos el día de navidad. Notando esto Marcus decidió jugar un poco con el chico.

-Debes saber que no es una mujer sencilla, le gusta torturar a los hombres y tú, mi amigo, no serás la excepción, pero eso ya no será mi culpa. Ella aceptó, pero tiene que hacer unos arreglos antes de venir a tu lado. Por otra parte tú tienes también cosas que hacer, lo primero anunciarles a tus padres que irás hasta el día de la cena, y quizá lo más importante deshazte de Granger.

-Sí, ya lo tenía pensado, seré sutil y caballeroso.