26. Escándalo

Su vestido le quedaba un poco más ajustado y largo, dejó al descubierto el valioso collar, su sonrisa de satisfacción era su mejor arma, aún más que la varita que aferraba en la mano derecha. Su corazón latía fuertemente, por fin estaba allí dándole la cara, burlándose del daño que le había causado; la venganza no era su especialidad, pero en ese momento se iba a dar el gusto de disfrutarla.

-Te has quedado callado- se burló-. Es natural, quién iba a imaginar que ibas a traer a una sangre sucia a tu casa. Y enfrente de tantas personas.

-¿Por qué?, ¿Por qué?- fue lo único que pudo articular Draco, apenas reponiéndose de la impresión.

-A menos que seas estúpido la respuesta es muy clara, te burlaste de mí, me humillaste y luego te enamoraste de Sonne, y me dejaste, sin importar que éramos la misma persona, pero nunca lo notaste y obligaste a Flint a traer a esa millonaria, pero pobre chica, pues bien, aquí me tienes.

-Bien Granger, ahora si te hiciste notar, llamaste mi atención, y podemos arreglarlo, pero no aquí.

Hermione soltó una sonora carcajada, en verdad Draco creía que tenía la situación controlada.

-No, no me estás entendiendo. No hay nada que puedas hacer Malfoy, ahora voy a ir a esa fiesta a decirles a todos quien soy y que deseas que yo sea tu prometida.

-¡No lo hagas!- se encontraba sumamente desesperado, tomó a la chica de la mano, se arrodilló ante ella, dando la impresión de estar declarándosele.

-¿O qué?, ¿acaso vas a hacer algo Draco?, ¿me vas a acusar con tus papis?

Cuando en la fiesta se anunció la llegada de la familia Sonne a la mansión Malfoy, estos creyeron que únicamente se trataba de los padres de Rosen, sin embargo la vieron aparecer con un look muy distinto con el que había llegado; Narcisa y Lucius intercambiaron miradas de incomprensión, pudieron resistir el momento de los saludos, pero todo les pareció muy extraño cuando la joven heredera los saludo como sino hubiera estado presente el resto de la fiesta.

Dejaron que se integraran al resto de los invitados. Lucius apartó a su mujer a la estancia más cercana para hablar.

-Algo muy extraño sucede, busca a Draco, necesita explicarnos algunas cosas.

-Ok.

Narcisa recorrió el salón principal, sin hallar a su hijo, pero al no encontrarlo decidió buscarlo en la terraza, la escena hablaba por sí misma. Su hijo arrodillado ante una chica, tomándole la mano, era muy claro, se estaba declarando, al principio la madre no notó a quién le sostenía la mano su hijo, hasta que finalmente reconoció que se trataba de Hermione Granger, una sangre sucia.

Si Narcisa no se desmayó en ese preciso momento fue porque su enojo la mantuvo en pie, miro a su hijo que tratando de entender lo que su madre veía soltó con despreció a Hermione, como si no le estuviera rogando.

-Madre, no es…- fue interrumpido.

-¿En verdad?, ¿entonces de qué se trata todo esto Draco?, porque sabes Rosen se encuentra con sus padres y parece no saber nada de lo que hiciste tú y "esa"- fue totalmente despectiva con Granger, a la que señaló e intentó sacar de su hogar-. Tú, vete, antes de armar un escándalo, antes de que Lucius se entere, porque no será agradable.

-Eso no es problema para mí- dijo Hermione-. Precisamente es lo que quiero que todos sepan quién es su hijo, y aprovechemos que los Sonne se encuentran aquí, que sepan como usamos la imagen de su hija, así como Draco me uso a mí.

-Eres una insolente- Narcisa no llevaba su varita en ese momento, pensó en hablarle a Lucius, pero Hermione fue aún más rápida y enseguida ya tenía la varita apuntando a la señora.

Draco se acercó a su madre en señal de protección, la mujer lo abrazó maternalmente.

-Bien, es un cuadro conmovedor- se burló Granger-. Ahora vamos a salir todos al evento, claro sino quieren que pase algo realmente malo.

-¡Ese es mi collar!- reclamó Narcisa. te lo robaste.

-No, Draco lo robó para mí.

-¡Ya cállate Granger!- dijo el rubio sumamente angustiado y a punto de sucumbir.

-Caminen- ordenó Hermione, pero al ver que no se movían, lanzó un hechizo a un árbol que se encontraba a unos cuantos metros haciéndolo cenizas, entonces fue el momento en que los Malfoy se movieron.

En la fiesta nadie pareció notar nada, pero poco a poco se fijaron en la chica despeinada con el hermoso vestido color ciruela, no era Rosen evidentemente.

-Es Granger, es la sangre sucia de Hermione Granger- gritó una voz.

Todos comenzaron a murmurar y especular, era una locura incomprensible, ¿la habían invitado?, ¿se había colado a la fiesta?, ¿Por qué apuntaba a los Malfoy con una varita?

De repente Hermione se detuvo en el centro de la pista de baile, se aclaró la voz y dirigió unas palabras a los espectadores.

-Sin dudar, se preguntan qué hago aquí, y sí, les voy a responder es muy sencillo. Cuando me vieron llegar mi aspecto era otro, el de Rosen Sonne, aquí presente, y muy bella por cierto, aunque igual que todos ustedes rica, hermosa, arrogante y sin piedad. Estoy aquí para darle una lección a Draco Malfoy y su familia…

Lucius se acercó a la escena, la humillación y el escándalo de esa noche perseguirían a su familia a no ser que hiciera algo.

-Draco y yo éramos novios, incluso me regaló un hermoso collar, antes propiedad de su madre…

-¡Suficiente!- Lucius había explotado, tenía la varita en alto apuntando a Granger, pero ella apuntaba con total calma a Narcisa y Draco.

-Le aseguró señor Malfoy que yo no voy a dudar en utilizar la varita si usted no baja la suya. Ya su familia presenció una muestra de lo que soy capaz.

Narcisa asintió y Lucius se vio obligado a ver su autoridad reducida por una mocosa.

-Lo último que me queda por decir es que deseo que su hijo sea feliz con Sonne o con quien consideren apta para él, porque si consigue a alguien será sólo por su fortuna y no por él mismo.

Sin más bajó la varita, y se retiró por la puerta principal. Alcanzó a escuchar las vociferaciones del señor Malfoy y las risas de los asistentes. Había cumplido y con bastante éxito su misión.