28. Nuevo comienzo
Ella no podía explicar lo que acababa de ocurrirle, pero si no se equivocaba Dumbledore le acababa de decir que no estaba expulsada, al contrario era la víctima como se lo reafirmaría el director después de que Lucius dejará de vociferar.
-Se va a arrepentir Dumbledore, tomó la decisión equivocada.
-Querido cálmate, insistió Narcisa afligida- Encontraremos una solución. Siempre quisiste que Draco fuera a Durmstrang.
-Pero no así, ¿Qué no entiendes?- trataba su mujer como a una retrasada-, lo han expulsado.
-Si Lucius eso hice- intervino el anciano-, pero a tu hijo, tú vas a continuar en el consejo escolar. Si es eso, lo que te angustia- su voz era relajada- la decisión se ha tomando, pero me gustaría conocer la impresión del joven Malfoy, ¿Qué opinas Draco?, debes saber que esto va a cambiarte la vida.
-Eso es joder- dijo el joven molesto y en actitud pedante- pero ustedes- señaló al director y a la chica por la cual sintió un profundo rencor-, ustedes se van a acordar de mí, voy a volver para humillarlos.
-Esas palabras están llenas de odio y el odio no es algo con lo que debas crecer, aunque lamentablemente tus padres se han encargado de infundírtelo.
-Háganos un favor y cállese- pidió Lucius-. Vámonos. La primera en salir fue Narcisa altiva, seguida de su esposo, Draco los imitó, aunque se detuvo un momento al escuchar de la mismísima Hermione una palabra.
-Perdóname.
Él la miro fugazmente, un par de segundos, antes de darse la vuelta y azotar la puerta. A ella le heló el corazón darse cuenta de cómo había cerrado ese ciclo, ahora volvería a ser Hermione Granger la sensata, la rechazada, la que nunca debió enamorarse de Malfoy. Unas lágrimas brotaron, Dumbledore la consoló.
-¿No siempre se sufre el primer amor?- parecía él mismo recordar algo.
-Yo tenía que ser expulsada y usted lo sabe, ahora todos se enteraran y preguntaran y el señor Malfoy se encargará de ello.
-No, los Malfoy no quieren escándalos, estás a salvo.
Camino a la mansión fue inevitable no discutir, Narcisa quería que su esposo e hijo no se miraran con odio e intercedió.
-Después de todo Hogwarts no es tan buen colegio, con toda esa gentuza. Durmstrang es más apta para ti mi cielo, mañana mismo iremos con Madame Malkins para tu nuevo uniforme.
Sin embargo, los varones parecían ignorar su optimismo, Draco no pudo evitar confrontar a su padre por primera vez.
-Tú lo permitiste, dejaste que Dumbledore se burlara de nosotros, ¿de qué sirve nuestro apellido y fortuna sino puedes imponerte a un anciano?
Lucius lo miro con creciente interés, nunca su hijo se atrevió a levantarle la voz, ahora estaba aprendiendo y pagando sus errores.
-¿Qué debía hacer?, no ayudaste con tu comportamiento, nos mentiste, si fuera otro padre te desconocería y desheredaría- se acercó para agarrarlo fuertemente de la camisa. Draco parecía asustado. Temía haber cruzado el límite.
-¡Ya basta!- gritó Narcisa-. Estoy harta ya es suficiente con lo sucedido, no voy a fomentar, ni permitir que entre nosotros nos faltemos el respeto, ¿entendido?
Ambos asintieron, conscientes de que hablaba en serio.
Draco se encerró en su habitación, hacia menos de 24 horas, Hermione con el aspecto de Rosen había estado allí en su cama, inofensiva "maldita Granger"- pensó antes de hundirse entre las cobijas e intentar dormir sabiendo que al día siguiente no podría volver a Hogwarts.
Hermione tuvo que revelar la verdad a Harry, confiaba en él y más que sorprendido se preocupó de saber si su amiga se encontraba bien, el no sabía nada de amor, no le interesaba, se encontraba fascinado con todo lo que aprendía de su nueva vida en el mundo mágico. Pero no pudo evitar preguntarle sobre sus motivaciones.
-No lo entiendo, ¿Por qué?, que alguien tan inteligente cayera en su juego.
-No lo sé Harry, quizá ese es otro tipo de inteligencia de la que carezco, no me reproches, ya pasó, pero no puedo dejar de sentirme culpable por Draco, yo tenía que irme, pero Dumbledore no quiso. Ahora me sentiré culpable.
-No, el tiempo cura todas las heridas- dijo Harry tratando de animarla.
-Pero deja cicatrices- refutó ella señalando a la frente de Harry- estaré bien no te preocupes. Puedo aparentar, ya aprendí cómo hacerlo. Sólo te pido que no le digamos nada a Ron, ya sabes tiende a ver situaciones y cosas donde no las hay.
-No te preocupes, ahora sería conveniente que descansaras.
Antes de cantar victoria, Lucius se decidió a hacer un breve viaje a Durmstrang para asegurar la entrada de Draco, confiaba en encontrarse con su antiguo amigo Igor, el cual no despreciaría una importante suma a cambio de aceptar a un miembro Malfoy.
El clima era helado, los chicos usaban pieles de toda clase de animales, su aspecto duro, su mirada glacial le hacía pensar en que su hijo se puliría allí, se formaría como un hombre temible, respetable, nada comparado con los delicados niños educados de Hogwarts, aquí imperaba el orden. Una mueca de aprobación se formó en su rostro. Espero un momento antes de ser recibido en el despacho de Igor Karkarov, quien al verlo le dio un abrazo despreocupado.
-Creo que ya sé porque vienes Malfoy- dijo en su extraño acento-. Sin embargo, Dumbledore se ha adelantado. Me ha enviado una carta recomendándome a tu hijo, pidiendo que lo acepte, pero tú sabes que el curso ha comenzado.
-No te angusties por ello, Draco sabrá adaptarse, aprenderá el idioma, lo que sea necesario.
-Es lo único que le queda, si es que se metió en problemas.
-No, nada de eso- explicó Lucius-, simplemente no soportó tener a un bufón como director.
-Eso me agrada, sabes que aquí a todos se les trata igual, con tu hijo no habrá diferencias, lo espero puntual al acabar las vacaciones.
Lucius asintió, ya estaba su hijo se graduaría con honores en aquel lugar, a largo plazo le haría bien, sin embargo, le extraño la pronta intervención del director de Hogwarts, quizá sólo deseaba reivindicarse un poco y evitarle explicaciones de más.
-Listo- informó a Narcisa, antes que a su propio hijo-. Debe tener todo preparado para el viaje.
La mujer asintió, tocando un portarretrato con una foto familiar, cuyo objetivo era que se la llevará para que pudiera recordarlos.
-No Cissy, no te atrevas a darle eso, lo acabarían- dijo con desaprobación-. Es nuestro hijo, lo sé, pero ya es tiempo de dejarlo crecer.
