Capítulo 24: Volviendo a casa en una forma bastante particular.

(¡Continúa relatándonos Draco!)

Así, decidimos que tendría que pasar la Navidad con Muggles, en una ciudad Muggle, en una casa Muggle. Qué horror, si mi padre estuviera vivo ahora no lo soportaría; ni siquiera mi madre. ¿Lo estoy haciendo solo por amor? ¿Draco Malfoy haciendo algo por amor? Quisiera pegarme a mi mismo, esperad… ¡si puedo hacer eso! Pero soy demasiado delicado como para hacerlo…

Al día siguiente del Baile de Navidad Dumbledore anunció que nos enviarían a casa antes de tiempo, por lo que estoy preparando mis maletas. No dijo nada sobre la emboscada, y Pansy esta hecha una fiera y una llorona al mismo tiempo, le tomó muy por sorpresa que todos nosotros somos Mortífagos, se anda escondiendo y si tratamos de hablarle nos putea.

Prometí que no pasaría ni mirada ni palabra con Hermione durante el viaje, lo que fue en parte una tortura ya que la veía a cada rato pasar por aquí y por allá paseando a su bola de pelos por todo el Tren. Me senté junto a Theodore, quien alegremente parecía tararear una vieja canción de Navidad, como la noche anterior lo vi bailando con la Lunática de Ravenclaw me atreví a preguntarle que onda con ella.

-¿Estás saliendo con la Lunática?-

-No le digas así… no, solo somos amigos, ella me invitó al baile y acepté.-

-Debes de gustarle.-

-No lo sé.- Miraba la ventana con nostalgia.

-Entonces son muy buenos amigos ¿eh?-

-Así es.-

Era más que obvio que se gustaban, o eso veía yo. Theodore no es un chico que hable demasiado, sonríe casi todo el tiempo mientras no está serio o muy metido en un libro, casi igual que la Sabelotodo; mi Sabelotodo…

Como nadie podía quedarse en la escuela, muchos optaron por irse con sus amigos, y varios me preguntaron que cómo lo haría, simplemente dije que me quedaría solo en mi mansión; después de todo ya no soy un crío, y estoy seguro de que las chicas quedaron muy impresionadas, claro, cuando no es mi belleza irresistible es mi gran responsabilidad y fuerza ante lo que fue la muerte de mis padres.

Frente a mí estaban, como han de suponer, Crabbe y Goyle, mis brabucones-guardaespaldas. La llorona de Pansy se fue a sentar con Zabinni y una tal Astoria Green-no sé qué.

De pronto el paisaje se volvió algo oscuro, no faltaba mucho para llegar pero por alguna extraña razón no me sentía para nada seguro con lo que mis ojos pardos veían. Todo se volvió oscuro y mi cuerpo se estremeció, miré por la ventana, una luz naranja muy extraña emanaba de las montañas, lo demás estaba oscuro. Llevábamos cerca de 5 horas viajando… era extraño.

El bullicio desagradable empezó a escucharse por toda la máquina, Theodore se veía tan tranquilo como siempre, casi creí que estaba durmiendo. Esa escena por la ventana duró aproximadamente 15 minutos, luego todos comenzamos a sentirnos raros, mi cuerpo se retorcía por dentro, la cabeza me dolía muy fuerte y al parecer todos tenían los mismos síntomas. Estuvimos 15 minutos más así hasta que uno a uno empezamos a desmayarnos, siendo yo después de Theodore.

. . .

¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar? ¿Por qué estoy vestido así? Me encontré en un Tren, creo… y a mi lado había más niños como yo, todos estaban tan… sin saber nada como yo. No podía recordar nada, era como esas tardes que me quedaba dormido sobre las piernas de mamá, pero ¿Dónde estaban ellos, mis Papás? La ropa que tenía me quedaba grande, a los demás también. Todos empezamos a llorar descontroladamente hasta que alguien que no conocía apareció por la puerta, un señor vestido todo de negro y de mirada mala.

-Todos son… niños.- dijo el hombre. –De no más de 6 o 7 años de edad.- Sus cejas se enojaron, y me miró a mí especialmente.

-¿Pero qué ha sucedido aquí?- Otra persona desconocida se acercó, era una señora muy vieja vestida como de mago.

-¡Por Merlín!- Gritó, mirándonos.

Luego nos fue recogiendo del suelo uno a uno, y poniéndonos de vuelta en los asientos, que estaban muy blanditos.

-Profesor Snape, ayude a colocar a los niños cómodos, mientras le comunico esto al profesorado restante.- Volvió a hablar la señora, el hombre salió y no lo vi mas.

-Ustedes quédense aquí quietecitos.- dijo la señora, y también se marchó.

Me quedé solo con otros tres niños más,

-Hola.- Los saludé.

-Hola.- Respondieron ellos.

El niño de ojos verdes que estaba al lado mío se me acercó curiosamente, me di cuenta que todos llevábamos la misma ropa y a ellos les quedaba igual de grande que la mía. Miré por la ventana, había un paisaje campesino muy bonito pero no pude seguir mirando porque el niño me tapaba la cara con su mano lo que me hizo enojar un poco.

-¡No me tapes la cara!- Le grité, lo que lo puso con una cara triste.

-Es que tienes la piel suave.- dijo él.

La verdad nunca me di cuenta de eso hasta que ese me lo dijo, traté de comprobarlo por mi mismo y con mucha sorpresa me di cuenta de que era verdad.

-Sí, tengo la piel suave.- Le dije, a lo que él sonrió.

Los niños al frente nuestro comenzaron a pegarse el uno al otro, parecía divertido así que traté de alcanzarlos pero caí de bruces al suelo, me dolió mucho e intenté aguantarme el llorar pero era muy difícil. Me costó levantarme y ver que el mismo niño que me dijo que mi piel era suave me observaba agachado en la silla blanda, me volvi a enojar con el y como no podía unirme a los otros niños le di un golpe en la nariz y empezó a llorar y a devolverme los golpes que yo le mandaba después del primero.

Al parecer los adultos oyeron esto y vinieron de vuelta para separarnos y dejarnos como al principio, sentados. Así empecé a aburrirme y quise salir afuera, me bajé entonces y salí corriendo por el pasillo que era muy largo y tenia otras salas parecidas a donde estaba yo antes; me tropecé varias veces por la ropa que me quedaba grande pero eso no era nada para un niño fuerte como yo.

Iba de lo mas bien corriendo cuando choque contra algo, una niña de pelo como arbusto y de color café, con la ropa igual de grande que le quedaba como la mía. Nos levantamos y le dije:

-¿Quién eres?-

-Me llamo Hermione Granger.- Me dijo su nombre.

-Yo soy Draco Malfoy.- Yo le dije el mío.

Algo en ella me hizo sentir extraño, por algo raro al verle bien la cara pensé que era muy linda pero recordando que mi papá siempre me retaba y golpeaba cuando yo decía cosas sobre "sentimientos" como los llama él decidí no decir nada que tuviera que ver con lo que siento. También recordé que mi padre siempre hablaba de una raza llamada Sangre Pura y otra Sangre Sucia y una Muggle y que no quería que me juntara con los sucios ni los muggles porque decía que era "mala influencia para nuestra sangre" yo no nunca he visto sangre sucia ni se si es limpia pero algún día entenderé lo que dice mi papi.

Me di cuenta que la niña me miraba como hipnotizada así que la invité a correr conmigo por el pasillo y así corrimos hasta llegar a una gran puerta que era donde terminaba el pasillo.

-¿Y si tratamos de abrirla?- dijo ella mirándome.

-Pues a por eso.- Respondí.

Como era más alto que ella logre alcanzar el pomo y así abrí la puerta. Nos encontramos con un señor que tenia un palo en la mano y estaba vestido con un traje azul y un gorro del mismo color, nos miró y nos echó de la sala algo confundido por como vi en su cara.

Había visto ese palo antes, mis padres lo llamaban "varitas" y decían que se puede hacer magia con eso y también que algún día yo seré un gran mago. Nunca me han dejado tocarlas, no se como esperan que sea un gran mago si ni una varita me dejan tocar.

Justo ahí sentí que tenía algo en el bolsillo del pantalón gigante y metí la mano para ver que era ¡Una varita! tenía una varita en el pantalón. Cuando la alzé, la niña, osea Hermione me miró como si fuera un Dios.

-¿Qué es eso?- Me preguntó con los ojos muy abiertos.

-Es una varita mágica.- Contesté.

-¿Se puede hacer magia con eso?- Los ojos le brillaban hermosamente.

-Creo que sí.-

-A ver, a ver… ¡has magia!- Me pidió, era algo que no tenía pensado rechazar especialmente viniendo de una niña tan linda y tierna.

Iba a mover la varita cuando el tren se detuvo de pronto y caí sobre la niña, ella se puso roja como un tomate y yo algo nervioso pero nada más. Su cuerpo se sentía calentito como el de mi mama cuando me acostaba junto a ella, era una sensación muy buena.

Nos levantamos y vimos a otros adultos acercándose, y hablando cosas que no pude oír bien, después nos tomaron de la mano y guiaron fuera del tren, donde otro montón de adultos estaban como esperándonos y pude ver la sorpresa en sus caras cuando nos vieron salir.


Hola!

hola de nuevo por hoy! lol si... hoy ya salieron dos capitulos! *aplausos* ya vale pero creo que es un gran milagro...

Ahora si que no escribo mas hasta mañana así que ojala salga un chap mañana o sino pasado mañana :) como ven aqui... ha pasado algo bastante inesperado (cuando no..) los chicos se han convertido en niños! no me pregunten como fue exactamente que paso yo solo relato la historia.. bueno en este caso fue Draco! así que deberían preguntarle a él... perdonen si no escribo tan bien pero es que un niño de como 6 años no puede escribir/narrar tan bien ¿o si?

Espero que les haya gustado :D! y una vez mas por hoy un gran beso y un abrazo a las fans!

Ja Ne!

Con amor, Nathu.