Capítulo 25: Mucha responsabilidad.
(Nathu retoma la narración ya que Draco esta mentalmente incapacitado para continuar ahora…)
Dos niños, uno de pelo rubio brillante y una niña de pelo cobrizo crispado salieron del tren, acompañados de dos profesores que los padres mágicos nunca habían visto en sus vidas. La familia Weasley se encontraba ahí, y Molly entornó los ojos hacia la niña.
-¿Esa no es Hermione?- Espetó, mirándola fijamente.
-¿La amiga de nuestro hijo, dices?- dijo Arthur.
-Sí, la chica.- Apuntó a la niña.
-¿No era más… grande?-
-Vamos,- Pidió la señora Weasley.
-Hermione, querida.- La saludó al llegar.
Hermione la miró confundida.
-¿Quién es usted?-
-Soy yo, la señora Weasley, ¿es que no te acuerdas?-
-Usted no es mi mamá, ¡quiero ver a mi mamá!- Frunció el ceño.
Arthur notó al niño que estaba a su lado, reconociéndolo inmediatamente.
-¿Ese no es el hijo de Lucius?- Le susurró a su esposa, quien fijó esta vez su mirada en Draco.
-Pues sí, si es.- Contestó ella en el mismo tono.
-¿Quiénes son ustedes? ¡Exijo ver a mis padres!- Gritó el pequeño.
-¿Pero qué ha pasado?- Molly estaba tan confundida como los profesores.
-Oh, señora Weasley,- McGonagall apareció detrás de Draco y Hermione. –Siento que vea esto, pero algo ha pasado mientras viajaban. Se han convertido en niños.-
-Eso puedo ver.- dijo Molly.
-Estamos buscando la forma de revertir el hechizo, pero mientras tanto me gustaría que los llevara a su casa,-
-¿A todos? ¿Incluso a los que no tienen nada que ver…?-
-Sólo a sus hijos y a ellos,- Se explicó la subdirectora.
-¿A Malfoy también?- Arthur pareció protestar.
-No tiene a nadie… sus padres… han pasado a mejor vida.- Les habló lo más bajo que pudo.
La señora Weasley lo miró con dolor en su cara.
-Está bien, nos lo llevaremos también,- dijo finalmente.
-¿Llevarme? ¿A dónde? ¿Dónde están mis Padres?- El pequeño frunció el ceño.
-Tranquilo, estarás bien,- Molly puso su mano sobre la cabeza de Malfoy.
-Debemos buscar a nuestros hijos, y a Harry.- dijo Arthur.
El resto de los niños empezó a salir lentamente, Molly y Arthur esperaron pacientemente a la salida de los demás, mientras Draco conversaba animadamente con Hermione.
-Tendremos que comprarles ropa nueva,- Comentaba Arthur a su esposa.
-Les daremos la ropa vieja… aunque esa tendremos que usarla para nuestros propios hijos.- Respondió Molly.
-Oiga, quier0 irme a mi casa, ya me he aburrido.- Malfoy agarró a Arthur del pantalón, jalándolo para llamar su atención.
-Aguanta un poco más, querido.- Le dijo Molly al pequeño Slytherin.
-Definitivamente la subdirectora estaba en lo cierto, los Padres de este crío ya hubiesen venido por él.- Opinó el señor Weasley.
-¡Shh!- Molly frunció el ceño e hizo callar a su esposo.
-¿Mis Padres? ¡Exijo saber donde están!-
-Ya llegarán…-
-¿Y los míos? Mamá siempre decía que no debo hablar con extraños.- Decía Hermione.
-¿Hablar con extraños? ¡Pero si estás muy bien hablando con este chico!- Masculló Arthur.
Efectivamente no sería un problema llevar a Hermione a casa, si no fuera por el hecho de que no tenían idea de donde vivía.
-Somos amigos de tus padres, no tienes de qué preocuparte,- Le sonrió la señora Weasley.
Justo en ese momento, Ron, Fred, George y Ginny se acercaban corriendo.
-¡Mamá! ¡Papá!- Gritaban.
-¡Mis niños!- Los recibió Molly.
-Esos deben ser sus hijos.- dijo Malfoy a Hermione.
-Son igualitos a ella,- Comentó la castaña.
-¿Quiénes son estos?- dijo Ginny refiriéndose a la pareja.
-Son unos niños que pasarán Navidades con nosotros… son de fiar, no se preocupen.- Contestó su madre.
-¿Con ustedes? ¿Dónde están mis Padres?- Malfoy frunció el entrecejo y se cruzó de brazos.
-Lo siento pero no vendrán a por ti, tendrás que ir con nosotros, y tú también.- Continuó Molly.
-Pero…- Hablaron ambos al mismo tiempo.
-Nada de protestas, nos encargaron a ustedes y debemos cumplir.-
-¡Exijo saber donde están mis padres!- Bramó Draco.
-Será mejor que te quedes calladito, a menos que quieras recibir nada para esta Navidad.- La señora Weasley se puso seria, sus hijos se agazaparon.
Malfoy resopló, vencido.
Ahora solo faltaba Harry.
-Hola, soy Ron.- Ron saludó al rubio.
-Draco Malfoy.- Respondió Draco de mala gana.
-Yo soy Hermione Granger.- Saludó la castaña.
-Ginny.- La pelirroja se acercó.
-Fred.-
-George.-
-Son una familia muy grande.- Comentó Hermione.- Nosotros solo somos 3, yo, y mis papás.
-Tenemos hambre.- Fred y George hablaron al unísono.
-Tranquilos chicos, que ya llega Harry.- dijo Molly.
-¿Quién es Harry?- dijo Fred.
-Otro chico que pasará Navidades con nosotros,- Sonrió la señora.
-¿Este año estamos de niñeros o qué?- Prosiguió George.
A diferencia de los demás niños, Fred y George tenían alrededor de 10 años, y la mayoría de los demás niños de su grado también, al parecer el hechizo los había retrasado a todos una determinada cantidad de años.
-No protesten.-
A lo lejos se veía a Harry siendo guiado por Mcgonagall hacia la familia Weasley.
-¡Harry!- Molly recibió con un fuerte abrazo al moreno.
-¿Quiénes son ustedes?- dijo Harry.
-Pasarás esta Navidad con nosotros,- Explicó la señora Weasley.
-Vaya…- Era lo mejor que le podía pasar, ya casi no soportaba a los Durdley.
-Ya estamos todos, vamos.- Ordenó ella.
Y así caminaron hasta el auto, que tuvo que ser anchado por Arthur para que cupiesen todos.
Durante el largo viaje Draco se lio a golpes con Ron porque no lo dejaba sentarse junto a Hermione, y Fred y George molestaban a ambos dándoles golpecitos y diciendo que Hermione era la novia de Malfoy.
Al llegar, se les fue un poco difícil llevarlos a todos juntos dentro de la casa por el alboroto que ya tenían llenado dentro del carro, y cuando al fin estaban todos dentro…
-Bien, chicos. Quedan 4 días para Navidad así que por mientras…-
-¡Yo quiero decorar el árbol!- Bramó Ron.
-¿Y que hay de nosotros?- dijeron los Gemelos.
Los hijos de Molly se lanzaron al árbol que abajo tenía cajas llenas de adornos, y desesperadamente se peleaban por llenar las ramas de pelotas y demás cosas, de empujones y algunos golpes fuertes.
-¡Niños, niños! ¡Se turnarán para adornar el árbol!- Bramó Molly, a lo que todos se quedaron bien quietos.
-Ginny, tu primero,- dijo la señora.
Mientras los pelirrojos adornaban, Draco miraba por todos lados con gesto de asco.
-Esta es una casa bastante pobre, quiero volver a mi Mansión.-
-Se parece un poco a mi casa.- Comentó Hermione.
-Ustedes, pónganse esta ropa, que la que llevan les queda un poco grande…- Arthur llegó con un montón de ropa sobre sus brazos.
-Pero yo no sé vestirme solo,- Habló Draco.
-Ni yo,- Secundó la castaña.
El señor Weasley no tuvo más remedio que llevarlos escaleras arriba para ayudarlos a vestirse, soltando un grave resoplido.
Una vez que estuvieron vestidos, Hermione con la ropa vieja de Ginny y Draco con la de Ron (se quejó bastante y fue difícil lograr que accediera a ponerse aquella ropa), bajaron.
-Voy a preparar la cena,- Molly caminó hacia la cocina, dejando a los niños con su esposo.
-Me aburro…- Se quejaba Draco.
-¿Juguemos?- Recomendó Hermione, que también se aburría.
-¿A qué?- dijo el.
-¡Tú la traes!- Le dio un toque en la espalda y echó a correr, siendo inmediatamente seguida por el rubio.
Hola!
Cuando estaba editando se fue la internet y me da lala escribir todo denuevo asi que...
Espero que les haya gustado :D besos y abrazos a las fans que ultimamente han estado bastante calladitas!
Regálenme un Review :)
Ja Ne!
Con amor, Nathu.
