32. Intercambio de palabras

El ánimo crecía conforme los días avanzaban, el torneo cada vez era más cercano, pero aún más el momento de conocer a los competidores, para las chicas Beauxbatons era claro que la más digna para representarlas era Fleur Delacour, una hermosa veela por parte abuela, por el resto humana, sin embargo y apresar de su belleza proyectada en su hermoso cabellos plateado y ojos azules, era despectiva y criticona sobre Hogwarts y no le importaba hacerlo notar a los anfitriones.

La mayor parte del tiempo se dedicaba a practicar y enseñar el arte de la magia a su hermana menor Gabrielle. Algunas chicas la miraban estupefactas, con ira, tal vez, pero ninguna se atrevía a abordarla.

-Hermione no comas tan rápido, te puedes enfermar- dijo Ginny Weasley- ¿tienes prisa?

-Sí, eso, eso es…olvide unos pergaminos. Ya me voy- se levantó con torpeza y salió de la estancia.

-Actúa muy extraño, siempre con prisas o escondiéndose, sabía que un día llegaría a estar loca, pero no pensé que fuera tan pronto, ahora deberé buscar a otra persona que me ayude con las tareas- se quejó Ron-. Que mierda.

Pero Harry que se encontraba presente conocía la razón a la perfección: Draco Malfoy y algunos de sus compañeros estaban entrando al Gran Comedor, sus ropas ya no eran tan ostentosas, ni abrigadoras. Para las mujeres era un espectáculo verlos comer.

Comenzaban con un vaso de jugo y algunas frutas del bosque, a los que seguía un buen plato de alguna carne o guisado y un trozo generoso de pan. Comían en orden, como si se tratara de un autentico ejército, como buenos compañeros, conversaban en su lengua natal, de repente lanzaban una sonora y muy masculina carcajada. Aunque también muy atractivos eran las Beauxbatons y algunas Sly, las que se sentían con el derecho a hablarles, las primeras por su condición de igualdad como "invitadas"; las segundas por Draco, a quien no dejaban de acosar, viéndose obligado a presentarles a algunas chicas, pero era firme en su decisión de no hacer lo mismo con Viktor Krum, que por su condición de jugador internacional debía mantenerse discreto.

-No, si quieres hablarle hazlo, pero yo no voy a intervenir, únicamente puedo decirte que no lo interrumpas, él puede ser muy amable, pero si lo molestas no le va a importar ignorarte, Pansy.

Debido a las restricciones, eran únicamente los mayores quienes tenían el derecho de participar, muchos se molestaron, pero otros cuantos no deseando exponerse al peligro, participarían como espectadores apoyando a su favorito.

Hermione se encontraba leyendo, desde una banca colocada para apreciar a los candidatos colocar sus nombres en el legendario Cáliz. Se sentía protegida por la oscuridad de la sala, iluminada tenuemente por una luz azul. Una multitud acompañó a Cedric Diggory a colocar su pergamino. El galán se acercó, arrojó el trozo de papel, todo quedó en silencio hasta que pareció quemarse, luego el estruendo y aplausos.

Momentos después entraron los gemelos Weasley con una poción en la mano, dispuestos a beberla para confundir al Cáliz y así entrar a la competencia.

-No va a funcionar- declaró Hermione burlona.

-¿Ah, no?, ¿por qué, sabelotodo?- preguntaron los pelirrojos.

-Fácil, porque Dumbledore trazó la línea de la edad y ustedes con su magia no lo pueden engañar.

-Ya veremos- dijeron confiados y bebieron como si estuvieran sedientos, cruzaron la línea sin problemas y depositaron sus nombres victoriosos, todos aplaudieron, pero pronto siguieron unos gritos y risas al ver como los gemelos salían despedidos por el aire, al aterrizar estaban convertidos en unos ancianos, se entablaron en una discusión verbal a la que siguió una lucha a golpes. Los estudiantes se mostraban entusiasmados e incitaban a la pelea. Hermione, por su parte se sumió en su libro nuevamente, ya que todo ese show le parecía ridículo.

-Tontos- se dijo a sí misma.

La sala entera se calló cuando Viktor Krum apareció, detrás de él un grupo de Durmstrang incluido Draco; el atleta hizo lo suyo, no sin antes echar un vistazo a su alrededor, miró a Granger y a Malfoy mirándole también.

-¿La conoces?, deberías hablar con ella- sugirió al rubio.

-No, no sé de qué podría hablar con ella- comentó con cierta indiferencia.

Era claro para todos, incluso para sus antiguos compañeros Crabbe y Goyle el cambio gestado en Malfoy, ya no era el chico que gustaba de hacer bromas pesadas utilizando a sus compañeros, ni el niño caprichoso que se enojaba si sus planes eran estropeados, ni siquiera era el que juraba venganza o insultaba a muggles o impuros por igual. Ahora era una persona útil, capaz, inteligente.

-En tu ausencia hemos fastidiado a Potter, sabíamos que era tu deseo- expresó Crabbe sumamente emocionado.

-Ah, bien- se limitó a contestar Draco.

Pero ignorando su poco entusiasmo quisieron impresionarlo aún más.

-Si, si- era el turno de Goyle-. Lo mejor fue el día que logramos que a Weasley le brotaran pelos por todas partes y Potter se contagió al no poder hacer nada. Ambos estuvieron en enfermería dos días. No lo hubiéramos logrado sin tus enseñanzas.

-Un gran logro, seguramente- comentó Malfoy-. De ahora en adelante agradecería que dejaran de contarme esto, ya no soy parte de Slytherin, así que sólo me interesa lo que tenga que ver con el Torneo.

-Como digas- dijeron al unísono.

Sin más que añadir, se retiró de la estancia, para reunirse con sus compañeros en el Gran Comedor para escuchar los nombres de los seleccionados.

Draco jamás había explicado a sus compañeros el por qué del cambio de Colegio, ellos lo respetaban, y después de tanto tiempo no le encontraba sentido, pero no deseaba que su presencia en Hogwarts despertara habladurías, por sus padres, por su persona y por Granger a quien había perdonado, al igual que asumía su responsabilidad del asunto.

Desde su llegada la había visto unas cuantas veces; desde que se había enterado de que la sede del Torneo sería su antigua escuela, se preocupo, no sabía cómo reaccionar ante tal evento, se preguntaba constantemente cómo se vería Hermione, ¿sería la niña nerd y poco agraciada?, ¿tendría novio?, ¿cómo reaccionaría al verlo?

Esa y otras preguntas se formulaban en su mente, ahora que parecía que Viktor se había dado cuenta, pero no tenía ya nada que hablar con ella o sobre ella.

Fue una sorpresa para todos saber que en tal ocasión no iba a haber tres participantes, sino cuatro: Fleur, Viktor, Cedric y ni más ni menos que Harry Potter. Después de tener una charla con los chicos los dejaron volver a sus respectivas habitaciones antes de que comenzaran a ser asediados por la prensa y la presión de las pruebas.

Hermione caminaba con Ron en búsqueda de Harry, pero los chicos se hicieron de palabras, y reclamos por la supuesta "traición" de Harry al no querer decirle su truco para engañar al Cáliz.

-No fui, yo, jamás lo haría, y menos sin consultarte.

-Claro- respondió Ron con ironía, siempre queriendo ser el centro de atención, y yo tu bufón.

Los Gryffindor se fueron por caminos separados dejando a Hermione a mitad de las escaleras, que la llevaron cerca de las mazmorras, escuchó pasos y voces, pero trato de ignorarlos, de pronto se topó con Viktor Krum, soltó un grito, pero no se movió.

-Hola, ¿estás bien?- le dijo el joven-, ¿te perdiste?

-Algo así, en mi propio colegio, pero dicen que Hogwarts encierra muchos misterios- de repente se interrumpió al pensar lo idiota que seguro se veía, a él no podían interesarle aquellas historias-. Disculpa.

-Quizá podrías darme un recorrido, mientras me hablas de todos los secretos de este lugar- le dijo con una sonrisa coqueta, y después se alejó.