40. El adiós (parte 1)
Transcurrían los días, el curso se acercaba a su fin, la última prueba sería la más difícil, y no sólo la del Torneo y sus protagonistas; se podía ver a los estudiantes realizando labores escolares, preparándose arduamente para los exámenes y a Hermione mirando a Draco y viceversa en las clases de Pociones.
-¿Tienes un romance con Malfoy?- preguntó amargamente Ron, momentos después de que la chica rozará tiernamente la mano del rubio que le ofreció una gran sonrisa.
-¿Perdón?- fue lo único que pudo decir.
-Últimamente están muy pacíficos, ¿no?, ¿no eras tú la que se oponía a que diera la clase?- su tono era a modo de reclamación, como si hubiera abandonado a sus amigos sólo por un trozo de carne.
-¿Tienes problemas con Krum?- terció Harry, ante la atónita mirada de Hermione que no creyó oír nunca esas palabras de alguien más sensato que el pelirrojo. Indignada les respondió a ambos-. Es mi vida, no voy a darles cuenta de ello- les dio la espalda y siguió preparando su poción.
Lo cierto era que tenía problemas con Viktor, sobre todo cuando vislumbraba a Malfoy a la lejanía, podía sentir su presencia, percibir su esencia. Entonces comenzaba a ponerse nerviosa y huía antes de cometer la imprudencia de arrojarse a sus brazos. No se atrevía a romper su relación con él, prefería esperar a que acabará el Torneo y quedar como amigos, pero últimamente le daba la impresión de que Krum tenía algo más que decir, la asustaba, y siempre cambiaba el tema o posponía la conversación con un insípido beso.
Estaba dispuesto a hacerlo antes de comenzar la prueba, se iba a comprometer con ella. Tenía entre sus manos el perfecto anillo: el de su madre, nadie podría negarse con una joya como aquella, tenía que ser paciente aún quedaban un par de días y debía prepararse para la prueba final del torneo.
Karkarov le había dicho que se trataba de un laberinto, sumamente complicado, lo necesitaba concentrado, sólo así podría vencer a sus oponentes y regresar el esplendor a Durmstrang y de paso humillar a Hogwarts.
Sabía que aunque muchos de sus compañeros solían frecuentar a chicas locales o de Beauxbatons, no tenían interés real en mantener una relación formal, pero él era diferente, quería a Hermione y ponía sus esperanzas en ello, a pesar de su comportamiento de las últimas semanas. Le daba su espacio, hacía lo que ella pedía y no se atrevía a cuestionarla.
-¿Por qué esa Grangeeer sale con Draco y Viktor?- preguntó Karkarov a Snape, durante un desayuno, provocando que el profesor casi se tragara un pedazo de carne entero. Era evidente que más allá de la preocupación se encontrara irritado, temiendo que fuera una trampa para desequilibrar a su competidor.
-No lo sé, no me importa- quiso ser tajante, pero el director insistió, no se iba a retirar sin una respuesta clara.
-Si lo sabes, sueles saberlo todo Snape, no me vas a fallar ahora.
-Entonces sugiero que lo platiques con Dumbledore, ya que yo me he opuesto, y lo único que voy a asegurarte es que esto va a acabar mal si Krum se entera, tendrás una gran pelea; así que mejor ve buscando una solución.
Igor se quedo pensativo, ¿qué ganaría Dumbledore uniendo a Granger con Krum y Malfoy? De pronto se le ocurrió que no era necesario hablarlo con su colega, era más sencillo que eso iría directamente con sus estudiantes para acabar con sus dudas, primero quería la versión del rubio Malfoy.
Draco Malfoy tenía un gran problema, uno que le cobraba factura por las noches al no dejarlo dormir, cuando lograba se manifestaba en sus sueños, donde Hermione se alejaba, donde lo despreciaba y desaparecía para no verlo nunca más.
Despertaba empapado, buscando entre la oscuridad una señal de que aún se encontraba en Hogwarts. A veces tenía la necesidad de ponerse en contacto con la Gryffindor e iba en su búsqueda, por las madrugadas, se exponía a recorrer los pasillos solitarios e iluminados por antorchas o algunas velas. Él se auxiliaba con su varita y la moneda hechizada que ella le había dado para poder comunicarse sin problemas.
-Perdóname por despertarte- le dijo en esa ocasión dentro de la Sala Común de Gryffindor-. Necesitaba verte.
-Lo sé, pero te expones demasiado al venir- él la observo apenado, a veces sentía que era él y no la joven que tenía frente quien había bebido aquella poción-. Me encanta que hagas eso por mí-. Pasó su cálida mano por las mejillas sonrosadas Draco, luego por su cabello con el cual jugueteó, la posó en la nuca y se acercó a sus labios, apenas un rocé, y una voz los interrumpió:
-¿Quién está allí?- era la voz aun adormilada de Ginny Weasley. Deseo nunca haber visto la escena. Hermione y Draco. Su amiga y el enemigo natural de su familia juntos, algo más que abrazados.
-No digas nada, por favor- le pidió la chica.
-Al contrario es el momento para aclarar las cosas, él y tú…y Viktor, ¿acaso lo sabe?
-No, estoy esperando el momento para acabar con él, cuando se vaya, por favor no me juzgues, que tú también has tenido más de una relación y nadie te culpa por ello- estaba a la defensiva, pero a la vez temerosa de un nuevo escándalo.
-¿Tienes algo que decir Malfoy?- fue ruda, no le interesaba la cortesía cuando se trataba de alguien como él-. Tengo entendido que tú también te largas a Durmstrang acabando esto, entonces- se volvió a dirigir a Hermione-, tú vas a quedar desconsolada y tendré que ser yo la que diga "te lo dije".
-No, eso no va a pasar- aseguró el rubio.
-¿En serio? ¿Te vas a casar con ella? ¿Van a huir? ¿Qué opinan tus padres de esto? ¿De qué andes con una sangre sucia?
-¡Basta!, ¡basta!- se agitó, comenzó a respirar más rápido de lo normal y se desmayó.
Dumbledore, Snape y Karkarov se encontraban en la Sala Común de Gryffindor. Reanimando a la chica.
-Hiciste lo correcto al llamarnos- dijo el director al joven angustiado, nos haremos cargo- él asintió.
Draco lanzó una mirada a Ginny que lucía angustiada y se sentía un tanto responsable.
-Va a estar bien- aseguró Dumbledore- vaya a descansar señorita Weasley-. Confió en su total discreción.
Draco estaba por salir, necesitaba reponerse, poner todo en orden, había estado a punto de confesarles que no se iría, que permanecería en Hogwarts, pero eso aún no podía hacerlo.
-Acompáñame- lo tomó por el hombro Karkarov-. Necesitamos discutir unos cuantos puntos.
