41. El adiós (parte 2)

Caminaba sabiendo que no podía ser nada agradable lo que podía decirle Karkarov, lo dejaba entrever con su silencio y su misterio. Se preguntó ¿cómo se habría enterado del "accidente" de Hermione?, era poco probable que el mismo Dumbledore o Snape se lo hubieran comunicado, ni siquiera se encontraba allí cuando se vio obligado a comunicarles la noticia.

Si lo reflexionaba, últimamente tenía la sospecha de que sus compañeros estaban extraños, como si lo vigilaran y comunicaran sus pasos al director, y no sería nada fuera de lo común, él en ocasiones había participado de la misma manera.

Pues bien, si era así, el alto hombre a su lado se lo haría saber en unos instantes. Le condujo por un estrecho pasillo, luego dieron vuelta a la derecha, bajaron unas escaleras y de frente se encontraron ante una puerta, el despacho de Igor. Nunca se imaginó tener que estar en la madrugada, angustiado por Granger y temiendo una conversación con el director de su escuela, ya debería estar acostumbrado a esa clase de estrés, Hogwarts lo estaba ablandando.

-Toma asiento- pidió el hombre de manera amable, vertiendo un poco de té en dos grandes tarros que servirían para un buen vino o cerveza-. Estoy preocupado- admitió, mientras veía al joven sentarse y extender la mano por un poco de té que tanto bien le hizo-. No has sido del todo honesto, Draco. NO es mi intención reclamarte, pero me parece que se ha ido deteriorando ese lazo de confianza establecido. Desde la visita de tu madre hubo cambios. Cambios que te han llevado a asistir a Snape en clase.

-¿Se lo contó él?, ¿o acaso mis compañeros, los que mando a espiarme?- se volvió defensivo.

-¡Cómo te atreves!- alzó la mano como si quisiera pegarle un bofetón, el rubio acto reflejo se levanto al mismo tiempo, casi era tan alto como Karkarov, sabía que había cometido una falta de respeto, pero no le importó y continuó defendiéndose.

-Lo que haga en mi tiempo libre, es únicamente de mi incumbencia.

-No, cuando eso involucra a otro de mis alumnos, Viktor se encuentra distraído y desanimado por esa Granger, esa con la que curiosamente estabas hace un rato, hasta que se desmayó. Esa por la cual acabaste en mi colegio, ¿o ya lo olvidaste?- sonrió al ver la expresión un tanto frustrada de Draco al tener conocimiento de tal información.

-¿Cómo lo sabe?- no trato de evitar su sorpresa, sin embargo, trataría de ser más acertado con sus preguntas y respuestas. Pero Karkarov no tenía intención de ser discreto al respecto o respetuoso.

-Soy mago, y tú eres alumno, te supero por mucho- dejó pasar unos instantes, mientras miraba a la chimenea antes de amenazarlo-. Me parece que tu padre te envió a Durmstrang para hacerte un hombre y en busca de una educación de primer nivel. Entonces Draco, vas a dejar de jugar al "amante" ahora mismo, Granger es de Viktor hasta que él lo decida, de lo contrario -por supuesto sé que te vas a oponer-. De lo contrario, Lucius sabrá tu pequeña historia de amor y serás expulsado, ¿entendido?

Se quedó callado, no le preocupaba ser expulsado, su madre ya le había asegurado un lugar en Hogwarts de donde nunca debió salir, le preocupaba la reacción del elixir en Hermione si dejaba de frecuentarla, no quería que se suicidará, ya era demasiado con saber que se había desmayado. Ya pensaría en algo, de momento era mejor mantenerse "dócil".

-Sí, quiero lo mejor para Vik, quiero que Durmstrang sea el ganador. Con permiso, necesito dormir.

Hermione de pronto se encontró con un Draco indispuesto, evasivo, incluso decidió omitir la clase de Pociones argumentando dolor de cabeza, ¿acaso él no sabía cómo se sentía ella?, comenzó a desesperarse, a debilitarse, sus visitas a la enfermería eran cada vez más frecuentes.

Snape le daba una poción que detenía los efectos de tristeza, soledad y mal de amores en general, pero no tenía la reacción esperada y tampoco deseaba hacerla adicta, ya era desagradable el sabor con sus efectos. Decidió hablar con Dumbledore.

-Malfoy se aleja de Granger, no es natural, después del desmayo suponíamos que sería atento, pero ahora es un completo patán. He visto como la ignora, la evade, es como si se hubiera cansado de ella, o le están obligando a ello.

-¿Karkarov?- preguntó Dumbledore sentado en el amplio sillón de su despacho-. Es poco probable, pero no se puede desechar esa teoría, quizá sus compañeros, quizá la propia señorita Granger lo ha alejado.

-No, y se lo dice alguien que ha visto como se besan.

-Yo me encargo, Severus.

Se sentía como un criminal por permitirse hacerle daño a Hermione. Maldijo a Igor Karkarov por obligarle a tomar esa decisión, pero con el paso de los días se dio cuenta de que no todo estaba en su contra.

Escuchaba como las chicas Slytherin murmuraban sobre el rompimiento de Krum y Granger, los habían visto discutir, luego a Granger llorando.

-Se lo merece por engreída, es tan tonta que creyó tener a Viktor en sus manos- algunas risitas se escucharon antes de percatarse que Draco las escuchaba, se alejaron al momento.

Sabía que estaban mal, habían discutido y ella le había pedido tiempo como si se tratará de una pareja que lleva años junta deseando el divorcio. Se preguntaba constantemente en qué punto había fallado, trataba de ser amoroso, darle su espacio, en lo que respectaba a él, todo iba bien, ella se comportaba de manera poco usual, a veces se sentía como un niño caprichoso aferrado a ella, pero la había elegido, quizá era únicamente una mala racha debido a las presiones de los exámenes finales.

Pero todo concluiría con éxito el día que le propusiera matrimonio.

-¿Ha pasado algo entre Granger y tú, Draco?- la pregunta lo incomodó al grado de quererse negar a contestar.

-Nada que no vaya a solucionarse- dijo confiado-. Es mi estrategia, Karkarov se empeña en que Viktor gané y Hermione no ayuda estando conmigo, por eso me he alejado, para que ella vuelva a hacerle caso.

-Me parece conveniente, pero al mismo tiempo no queremos que ocurra como la última vez.

-Lo sé, quiero hacerlo bien, se lo debo, me lo debo también- su tono tenía un aire de sinceridad que él mismo desconocía, pero al mismo tiempo temor por tener presente la oposición de sus padres y un apellido que tenía que garantizar la pureza de sangre.

Era una experta mentirosa, lo sabía desde hacía unos cuantos días, ahora podía comprender todo, Narcisa Malfoy le dio una poción (más preciso con ayuda de Dumbledore), no alcanzaba a comprender el por qué, pero sabía que de allí se derivaban sus constantes peleas con Viktor y su repentino enamoramiento de Draco, el cual ahora sin razón o motivo aparente la dejaba nuevamente, ¿era asco? ¿Parte del plan? ¿Conocía él el término del efecto y ahora la dejaba como si nada hubiera pasado?

Ya no importaba, pero estaba decidida a aclarar todo, le dolía que Dumbledore se prestará a esos juegos, siendo tan inteligente en algunos campos era obvio que no sabía nada sobre la atracción y el amor entre dos personas; se sentía obligada a compensar el daño a Viktor sin parecer sospechosa de infidelidad, le molestaba tener apenas 14 años viéndose obligada a ser etiquetada en las palabras infiel, engañada, enamorada, nuevamente tonta.

-¿Te pasa algo?- dijo Ginny mirando a una Hermione absorta.

-Sí, pero nada de lo que debas preocuparte, ya tengo planeado lo que voy a hacer, ahora vamos a descansar mañana será un día histórico.

-La última prueba, el tiempo pasa tan rápido, ¿estás preocupada por Viktor?

-Lo mismo que tú por Harry- le lanzó una mirada de complicidad, misma que la pelirroja contesto con un rubor en sus mejillas. Se llevaban tan bien últimamente que Hermione se sintió un tanto culpable por aquello que necesitaba hacer. Con esos pensamientos se fue a dormir, pensando en el rubio, en el Durmstrang, en sus amigos, en su familia, en Dumbledore.

El ánimo estaba presente en cada asistente, los colores, los banderines, los himnos, las miradas sobre cada participante. La gloria, el honor aguardando en la Copa.

Cada competidor llevaba su uniforme, se acompañaba de sus pensamientos cada uno tan distinto del otro. Los días en Hogwarts se acababan, para Fleur era un alivio, regresar a Francia, habían sido pruebas pesadas, no le desagradaba el ambiente, sobre todo después de la ayuda de Ron y Harry con la pequeña Gabrielle, pero no era lo suyo, deseaba la tranquilidad que sólo Beauxbatons le ofrecía, quizá se sentía en desventaja por ser la única mujer. Por su parte Cedric contaba con el apoyo de la mayor parte del colegio, sin embargo y a pesar de ser mayor que Harry no se sentía con ese don de ser "el niño que vivió", pero le alegraba que Cho Chang su novia le prestara más atención, juntos planeaban qué estrategias podía usar. Para Harry era complicado ver a la chica de rasgos asiáticos con su "enemigo", la relación entre ellos no podía calificarse de hostil ni de cordial, simplemente se limitaban a salir lo mejor librados del Torneo.

Viktor, el pobre Krum pensaba más en Granger que en las pruebas que le parecían efímeras, si ella se lo pidiera en ese momento se olvidaría del público, de la fama, de todo eso que ya podía experimentar muy bien con el Quidditch. La competencia iba a comenzar, no la veía, de pronto se sintió desesperado.

-Perdóname Viktor- el simple hecho de escuchar su voz diciendo esas palabras lo reanimó, iba a contestarle, pero ella lo impidió-. He sido una egoísta y desconsiderada, pero te prometo que ya no será así- se acercó para besarlo, pero la detuvo.

-Hermione, sé que es precipitado, pero quiero- en ese momento se arrodilló, sacó el legendario anillo familiar, nadie los veía, pero si lo hubieran hecho no importaba- ¿Te gustaría ser algún día mi esposa?, no hoy, no mañana, cuando acabes los estudios.

-No digas más, y si Vik, si me gustaría- allí decidió besarlo. Lo prolongó lo más que pudo hasta el momento en que el sonido de un cañón los sacó de su ensimismamiento, él le colocó la joya, encajaba a la perfección, lo miró fascinada-. Ahora ve a ganar la copa.

-Ya he ganado tu corazón, con eso me basta- le sonrió, se acercó al resto de los competidores sabiendo que Hermione estaba en más de un aspecto con él.

Los competidores se encontraban en el laberinto, el ánimo estaba decayendo en las tribunas, de repente se escuchaban gritos que les hacían estremecerse, así como preguntarse qué estaría pasando.

Draco aprovecho el momento cuando una luz apareció señalando que uno de los competidores se encontraba fuera. En tal caso era Fleur, todos querían acercarse. Entonces él jaló a Hermione.

-Hola, eres tan difícil de abordar, ¿Cómo estás?

La consternación de Granger era tal, porque era tan cínico, como si no supiera que él la ponía en ese estado, como si no se hubiera alejado de ella y pudieran tener en ese momento una sesión de besos, como si nadie la hubiera estado engañando.

-Bien, teniendo en cuenta que casi muero de desesperación por algo que no comprendí hasta hace unos días. Tú, tu madre y Dumbledore se pusieron de acuerdo para hacerme miserable, pero ya no soy la de antes, ¿sabes?- la cara de Draco era de autentica sorpresa y decepción-. Me parece que me han subestimado.

-No es así, ni mi madre, ni yo supimos lo que Dumbledore había planeado hasta que sucedió, ¿qué querías que hiciera?, ¿qué te dejará morir?, es verdad que me vi obligado a alejarme de ti por culpa de Karkarov y Viktor, pero ahora se van a ir y yo voy a volver a Hogwarts, ¿entiendes lo qué eso significa?

-Sí, qué negociaste con eso para regresar, claro, alguna ventaja tenías que sacar. Pero me temo que hay dos detalles que ignoras. El primero es que yo me voy a ir, el segundo que Viktor y yo estamos comprometidos. Adiós Draco. Entonces lo dejó, sumido en algo que no se podía explicar, de poder hacerlo le resultaría doloroso. Era la segunda vez que la perdía.