43. Empleos
Ese día sería presentado como el futuro heredero de la fortuna Malfoy, habría una fiesta en su honor, también anunciaría su romance con Astoria Greengrass, una guapa joven inglesa cuya familia mantenía negocios con los Malfoy desde hacía varias generaciones. Todo era prometedor y su vida por fin parecía poner orden. Llevaba solamente unos meses fuera del colegio, pero ya estaba concentrado en el futuro.
Era un tanto tedioso ir a las oficinas cerca del banco Gringotts, usar una elegante levita cada día, permanecer en las juntas con los empresarios del mundo mágico, decidir a cuál pobre establecimiento darle un préstamo que no podría pagar o condicionándolos a pagar intereses exorbitantes, inversiones, comidas, viajes, era una actividad aburrida que debía llevar a cabo a detalle, no le desagradaba, de hecho tenía la ventaja de contar con una asistente, de descansar los fines de semana, los cuales aprovechaba para pasear con Astoria.
A la joven le encantaba pasear por todos los rincones posibles, donde pudiera presumir de su prominente novio, él trataba de evitar el ser fotografiados por chismosos como Rita Skeeter, pero ella lo disfrutaba y de vez en vez daba algunas entrevistas de cómo era ser la novia de uno de los hombres más codiciados en el mundo mágico.
Botó la revista Corazón de Bruja, ya había leído lo que no tenía, estaba más que enterada de la buena vida de Malfoy, cuya foto aparecía en las páginas centrales de un artículo titulado "Cómo conquisté el corazón de Draco", junto a una chica alta, de cabellos negros y ojos azules, piel nívea, al parecer de vacaciones en las tierras nórdicas. La mujer que él necesitaba, ¿la amaría?, seguro qué sí, tenían todo para ser la pareja perfecta.
Si eran realistas, ella no podía quejarse a excepción del abandonar los estudios, contaba con inteligencia y un novio por demás famoso que regularmente salía en la misma revista, a su lado, en fotos igual de lindas, pero quizá ella las arruinaba con una sonrisa falsa, eso le parecía, le daba curiosidad saber si Draco le habría visto en alguna de ellas ¿y qué pensaría al respecto?
Ya estaba retrasada, antes de encontrar la revista y leer, estaba preparando sus maletas, regresaría al mundo mágico, rentaría una habitación en El Caldero Chorreante, sus padres lo sabían y no le ponían trabas.
Viktor se encontraba participando en la copa mundial de Quidditch, ella también estaba invitada, pero prefería organizar su nueva vida antes del la boda, de la cual conversarían cuando él regresará para fijar una fecha, si se prolongaba el compromiso mejor, no tenía prisa, quería encontrar un empleo lo antes posible.
La familia Greengrass poseía una fortuna que a muchos les desagradaba porque se había incrementado gracias a los muggles con quienes tenían ocasional contacto al proveerles ingredientes para pociones, así como una amplia gama de productos para el día de brujas como disfraces, dulces, adornos. Así que contaban con numerosos empleados "sangres sucia" por su conocimientos del mundo muggle.
Fuera de un establecimiento a la entrada de Las Tres Escobas encontró un anuncio pequeño, casi escondido, donde se anunciaban gatos desaparecidos, papeles que señalaban eventos próximos y finalmente en una hoja ignorada detrás de unos pergaminos roídos, un empleo como asistente de ventas para muggles, era urgente y necesario presentarse en las oficinas, no era necesaria la experiencia en el conocimiento de hierbas mágicas, únicamente en el trato con muggles.
Un rato después se aproximó a la dirección, encontró unas oficinas elegantes cerca de Gringotts, entró sin saber que esperar, había una recepción, gente entrando y saliendo. Pregunto a una clase de vigilante, que la envió a una oficina donde la miraron de reojo y le pidieron llenar unos formularios, le tomaron una rápida foto y quedó contratada, empezaría a la mañana siguiente.
Se sentía realizada, primera entrevista, primer trabajo. Se encargaría del papeleo de registros de ventas muggles. Regresó a su habitación, tenía que elegir su nuevo atuendo, escribirle a Viktor e informarle, también a Ginny. Sentía que por fin todo regresaba a su cauce natural, tiempos mejores se aproximaban.
Y así, sin saberlo Hermione estaba contratada en una de las múltiples empresas de la familia de Astoria, a quién pronto tendría la oportunidad de conocer, para su desgracia.
Trabajaba desde su oficinita, la cual había decorado con algunos artículos muggles, fotos no mágicas de sus padres e incluso una de Viktor. Le agradaba el sitio ya que parecía todos ignoraban que se trataba de la prometida del famoso jugador de Quidditch. Claro que influía el hecho de haber transformado un poco su apariencia con unos lentes de media luna que le añadían un par de años, cabello recogido y un tanto más claro, ropa muggle (en caso de tener que requerirla en algún momento) que cubría con una sencilla capa.
Su labor era muy sencilla y solitaria, no tenía necesidad de hacer contacto más que con un par de personas que no tenían intención de fomentar una relación a largo plazo, se limitaban al trabajo, tal y como establecía el reglamento interno, cada quién a su trabajo, ya que se sancionaría a la persona que distrajera al resto. No quería dar mala impresión en aquellos primeros días, intentaba mantenerse al margen aunque ya había sido testigo de un despido, gritos por parte del responsable. Pero lo que más podía fastidiarle era soportar el abuso contra criaturas como los elfos que laboraban durante larga horas acomodando los paquetes, cargando, montando, empaquetando, clasificando. Pero de momento no podría hacer nada al respecto más que reconocer que las cosas en ese mundo durante su ausencia no se habían modificado. Mandaban los poderosos, importaba la sangre y el dinero.
Le daba curiosidad saber qué clase de personas eran los dueños de G&G Company para permitir que todo eso sucediera. Seguramente uno ricos engreídos, no había mayor explicación.
-¿Es necesario que asista?- preguntó Draco mirando las invitaciones sobre el escritorio de su oficina-. No me encuentro como para hacer apariciones públicas, menos aún si va la prensa.
-Será un evento privado, cariño- Astoria se acercó acariciándole la mano-. Empleados y la junta directiva. Se hace cada año, sé que no tendrías que ir, que es la empresa de mi familia, pero el verte allí afianzará la relación de las familias ante los demás.
La contempló por un momento, era una joven demasiado bella, se preocupaba por él, pero también era una perfecta manipuladora, y antes de que vinieran las lágrimas o algún tipo de reproche se escuchó aceptando.
-Lo haré, iré, pero sólo porque ese es tu deseo.
Ella lo abrazó sin discreción, estaban encerrados en la oficina, tenía permitido abrazarlo, incluso se atrevió a un beso subido de tono. Recompensaba sus caprichos como le gustaba a él. Era un arte que había aprendido de su madre y puesto en práctica con toda clase de chico que se topará con ella.
Recibió la carta, estaba invitada a la fiesta de la compañía, podía llevar a un acompañante, pero Viktor estaba ausente. Quizá no debería asistir, pero al mismo tiempo sería de las pocas oportunidades de ver a los dueños por el lugar. Por otra parte rechazar la invitación podría ser grosero.
-Bien, iras a esa fiesta- se dijo así misma ante la imagen del espejo.
