47. El compromiso

Qué extraño le parecía tener a su lado a Viktor, en la cama, nunca había intentado propasarse con ella, al contrario, le parecía demasiado paciente, y eso la hacía sentirse más culpable, al día siguiente se iría un fin de semana. Tal vez era momento de comenzar a practicar aquellos que sería su vida de pareja, pero antes de decidirse él ya estaba dormido.

La noche transcurrió con lentitud, lo cual le causó síntomas visibles de cansancio por la mañana, pero estaba entusiasmada por sus bien merecidos días de "descanso", era preciso estar a solas. Se levantó sin hacer mucho ruido, no quería hablar demasiado con Viktor, pero desafortunadamente la rigurosa rutina del muchacho le hizo despertar.

Abrió los ojos, la vio arreglando la habitación, ya estaba cambiada, y aunque no se lo iba a decir había notado cómo se revolvía entre las sábanas, guardó silencio porque le gustaba observarla, podía estudiar su reacción, descubrir si algo iba mal, pero no hubo mayor indicio de ello, iba y regresaba. De la pequeña cocina surgían por igual ruidos y olores. Cuando Hermione se sentó al borde de la cama, él fingió dormir.

-¿Viktor?, te preparé el desayuno, debo irme, no dejes que se enfríe.

-¿Así? ¿Nada más?- comentó decepcionado, se sentó, la sábana resbaló por su abdomen, dejando descubierto su cuerpo ejercitado, lo cual la puso tensapor unos instantes; se imaginó acercándosele, tocarle, besarle y abandonarse a sus caricias, afortunadamente llamaron a la puerta, que la sacó de ese ensimismamiento.

-Tengo que bajar- comentó a tono de disculpa, le dio un beso en la frente como si se tratará de un niño.

-Ve, entonces- hizo una pausa-, confío que a tu regreso pongamos una solución a lo del compromiso.

Agarró una pequeña maleta con un cambio de ropa, su diario y la sortija. No pudo añadir nada, tenía miedo de iniciar una discusión. Salió con cautela, miro a la habitación, lo contemplo de pie, junto a la ventana, lucía herido, pensativo, quiso regresar corriendo para abrazarlo, pero sus pies no cedieron, subió a un elegante carruaje.

Después de ese fin de semana iba a cumplir con sus diversas obligaciones, pero antes intentaría darse la oportunidad de ser feliz, nadie le arrebataría los recuerdos que pudiera acumular. Estaba nerviosos, no iba a negarlo, pero también expectante.

Habían transcurrido años para poder volver a estar a solas, sin ningún tipo de escrutinio, sería sincero, le hablaría de frente, del pasado, de cómo lo hacía sentir en el presente y de la angustia de no tenerla en el futuro.

No sabía qué esperar del lugar al que había (sin saber por qué) aceptador ir. Tal vez más confortable que una oficina, sillones cómodos, una comida decente, no esperaba mucho. El chofer se negaba a responder preguntas sobre la ubicación, así que sacó su diario, un bolígrafo muggle y escribió sobre el misterioso fin que le esperaba, el inesperado retorno de Viktor y uno que otro pensamiento vago. Garabateó algunos dibujos sin sentido, en eso se entretenía cuando le anunciaron que el viaje estaba concluido.

-Llegamos- el hombre bajó los escalones, la ayudó a descender con sumo cuidado y se marchó dejándola frente a una cabaña que se veía austera, un camino clásico de piedra, ventanas con gruesos cortinajes, algunos árboles medio secos. Pensó que no podía quejarse, su habitación en el Caldero Chorreante no era mejor.

-Te estaba esperando- la voz surgió a sus espaldas. Dio media vuelta y allí vio al rubio sonriéndole amable tras recibir a su invitada.- No luces complacida- su semblante se tornó en decepción.

-¿Qué haces aquí?, se supone que voy a trabajar, tú no puedes estar aquí.

-Sí, sí puedo, por dos razones. La primera porque soy tu jefe; la segunda porque tú no sabes a dónde ir- un poco confundida volvió a mirar hacia la cabaña.- No Granger, no es allí, no soy tan miserable para tenerte en ese lugar que bien podría ser el hogar de un gigante guardabosques- sus referencias a Hogwarts parecieron no tener efecto en la chica que ignoró el comentario.- Déjame ayudarte- ella le dio la maleta, pero mantuvo consigo el diario- él se preguntó sobre el contenido, lo que daría por poder tener acceso a los pensamientos de Granger.

Caminaron juntos, en silencio por un espeso bosque que conforme dejaban atrás se tornaba más verde, se escuchó una cascada, entonces él aprovecho para anunciar que estaban cerca, a unos cien metros. Subieron por una colina, cuando se fue descubriendo de árboles, pudieron contemplar el paisaje completo , la cascada caía sobre un tranquilo riachuelo, una casa alta con blancas columnas que le hicieron recordar sus clases de historia griega, alrededor un jardín multicolor, no podía distinguir entre tantas variedades de flores.

-Es increíble, Draco- se sintió como una chiquilla, olvidándose del rango superior de Malfoy, ¿Qué pensaría?, era obvio que debido a su carencia de fortuna nunca había tenido posibilidad de acceder a esas maravillas más allá del Colegio de Magia y Hechicería.- Yo, no quise llamarte…- intento remediar el error.

-No pasa nada, aquí soy Draco y tú Hermione, si me lo permites- ella asintió. -Vamos a comer, dejé provisiones en la casa.

-No la llames "casa"- lo regañó la chica. -Es una mansión, no seas modesto, ¿es de tus padres?

-No, es de un "amigo", si creo que ahora puedo considerarlo de esa manera, se ha tomado demasiadas molestias por mí que en innumerables ocasiones he sido un ingrato- iba a hablar más, pero se contuvo, aún no era momento.

Entraron, no le sorprendió que todo al interior fuera blanco, ese color le transmitía vacio, pero al mismo tiempo paz y el deseo de reflexión. Le intimidó la sensación de saberse solos en ese lugar, así que interrogó al rubio al respecto de manera sutil.

-Y este amigo ¿no cuenta con personal de limpieza?, debe ser complicado mantener todo tan, tan blanco.

-No parece que no acude con tanta frecuencia.

-Ya veo, te ayudo- sostuvo una canasta con algunos recipientes y comida.

-¿Te parece si comemos al exterior?, me daría pena ensuciar el lugar.

-Para nada, un picnic me sentaría bien, hace mucho que no disfruto del aire libre.

Comían apaciblemente, al fondo el sonido de la cascada era como un arrullo, tenía sueño, estaba cansada y bostezaba con disimulo, se recordó que debían trabajar, esperaba que Draco le dijera qué hacer, a la hora del postre se deleitaron con frutillas silvestres.

-No hay nada mejor que un buen vino elfico para disfrutar estas delicias.

-Yo no suelo beber.

-Sin pretextos Hermione, soy tu jefe no tu padre, una copa no te caerá mal.

La mezcla del vino, el cansancio, el paisaje, la compañía, la sumieron en una especie de ensoñación, sentía un placer indescriptible, se sentía tonta, risueña, se atrevió a preguntarle:

-¿Cuándo vamos a empezar a trabajar?, se va a hacer de noche.

-Estamos trabajando desde que llegamos por si no te habías dado cuenta. No tienes ni idea de lo mucho que he ansiado este momento.

Nerviosa dio algunos sorbos a su copa, ¿estaba escuchando bien?

-Malfoy deja de jugar, ¿qué le voy a decir a Viktor?, ¿qué vine a platicar?- él la miró inexpresivo, con que Krum estaba de regreso.-Se va a enojar, me fui, apenas llegó.

-No, también vas a poder contarle que te besé.

Intentó levantarse para protestar, pero fue imposible, estaba ebria y cayó en el regazo del rubio que cumplió su palabra y la besó cálida, apasionadamente. Se separaron lentamente, pero permaneció cerca para susurrarle:

-Me va a doler no poder hacer esto de nuevo, perdóname.

-No te disculpes, hazlo otra vez.

Él se quedó atónito, pero dispuesto a ceder a sus deseos y los de ella.

-Te lo ordeno Draco Malfoy- el alcohol en su cuerpo mezclada con el poderoso anhelo de tenerlo a su lado, la puesta del Sol, al diablo con el tal Viktor Krum, también con Astoria, no pensaría en ella, total si a su novio no le importaba engañarla, ¿Por qué se iba a preocupar ella?, no había motivo para sentirse culpable.- Acércate- suplicó.

-¿Por qué?

-¿Eres estúpido?, porque es lo que quieres, porque es lo que necesito.

-¿Aquí?- sabía que si seguía preguntando agotaría su paciencia o se quedaría dormida, pero necesitaba asegurarse de que no habría arrepentimientos o acusaciones póstumas.

-Si, aquí, ahora, tontito, ¿no te parece perfecto?- comenzó a deshacerse de su peinado.

Se detuvo, apartó la canasta con los restos de su comida, reflexionó por un momento, ella tenía razón, era "el momento", estaban solos, nada ni nadie podría detenerlos, se dijo así mismo que ese era el motivo de estar allí, no se iba a engañar.

Le parecía tan difícil deshacerse de sus prendas, con otras habría resultado tan sencillo, con ella quería ser perfecto, quería que lo admirará, por su parte Hermione permaneció recostada.

-Draco- dijo sonrojada, él se detuvo pensando "ya se arrepintió", le puso atención.-Nunca he…-guardó silencio apenada.

-No pasa nada, sólo necesitas confiar en mí.

La cabeza le daba vueltas, pero aún así se obligó a despertar, era necesario, quería vomitar, la luz que entraba por el gran ventanal le daba en justo en la cara. Cuando recobró un poco el sentido y logró enfocar, se dio cuenta de que estaba en una gran cama, le gustaba la sensación de las mantas tejidas con plumas de ganso, quizá. Estaba adolorida, como si hubiera hecho un gran esfuerzo.

-Ya despertaste- anunció Malfoy entrando con una infusión herbal que le ofreció, pasó su brazo por la nuca de ella, la acercó y le dio un beso en la boca que ella no esperaba, pero le hizo sospechar lo que había ocurrido-. La vas a necesitar, estuviste maravillosa.

Dejó la infusión sobre la primera cosa plana que encontró y corrió al baño más cercano, se encerró. Se obligó a recordar lo que había pasado, llegada, comida, bebida, besos y después nada, o tal vez sí.

-Soy una idiota, lo hice, y con él- se reprochó.

Devolvió el estómago. Luego se refresco la cara, pero no era suficiente, su color permaneció pálido.

Regresó a la habitación, no lo miró a los ojos, ni siquiera iba a intentar culparlo, quería irse de inmediato, por la manera radiante en que él sonreía y se pavoneaba, no había que preguntar nada, él nuevamente se había salido con la suya, ese era el plan, la intención de llevarla lejos y emborracharla para luego aprovecharse.

-¿Podemos irnos?, no me siento bien.

-¿Quieres tomar una ducha o algo?

-No, sólo vámonos.

No se mencionó el tema de regreso, ni siquiera hablaron demasiado, ella le pidió que la dejara a unos metros del Caldero, no quería desatar sospechas, pero antes le pidió un favor.

-¿Puedo faltar mañana a trabajar?, tengo unos asuntos pendientes.

-Sí, me las arreglaré, yo también estaré ocupado.

Dio una vuelta por los alrededores, hasta que fue imposible seguir afuera y regresar a su habitación de alquiler, Viktor la esperaba, ni siquiera podría mirarlo a los ojos, sin sentir culpa.

Al entrar, él la recibió con una gran sonrisa, ni siquiera preguntó por su viaje exprés, le tendió el periódico Profeta en la sección de "Anuncios mágicos" . Fue imposible no verlo, era la nota central, y leyó:

El compromiso por Rita Skeeter:

Finalmente se formalizará la relación de dos jóvenes prominentes, el heredero de la casa Malfoy con la hermosa Astoria Greengrass. Promete ser un verdadero acontecimiento en el mundo mágico. Comienza la cuenta regresiva para ese par de tortolos.

Nota: Para los desafortunados que no podrán asistir, no os preocupéis, aquí la exclusiva. Entrevistas, comentarios, pasarela de moda, entre otras cosas.

Sin palabras, aunado a los acontecimientos de hacía unas horas, no tenía nada que añadir, pero Viktor sí.

-Eso me recuerda, que tú y yo estamos un paso adelante. Quiero una fecha Hermione, la que te acomode, sin excusas, sin pretextos.