49. ¡Granger! Sabes que me amas

No sabía porque lo había llamado, pero no podía ser algo bueno, pero qué podía serlo después de saber que Granger no lo quería.

Caminó nuevamente por esos pasillos oscuros, fríos, pero en aquel entonces llenos de calidez, llenos de risas y recuerdos, podía ver su figura infantil. Podía sentir cada momento al lado de Hermione con todo y las discusiones.

Como tantas otras veces se dirigió a la oficina del director, había evidentes diferencias, ya no era alumno, ahora podía ver por encima a todos los estudiantes, que se apartaban al verlo pasar, porque lucía imponente, y porque sabían de quién era hijo. Ese título le molestaba, como si no hubiera logrado suficiente por sí mismo.

La gárgola fuera del despacho le dejó pasar inmediatamente, lo esperaba. Respiró profundamente, y escuchó la voz hablándole con tranquilidad, como si pudiera detectar sus temores y deseará disiparlos.

-Pasa Draco, ha paso un buen tiempo desde que dejé de tener noticias tuyas, dime ¿cómo te fue en tu cita?, ¿le gustó la casa?- le hizo una seña para que tomará asiento, -¿Té?- él rubio negó con la cabeza.

-Yo no lo llamaría precisamente una cita, aunque la casa le encantó, no fue lo suficiente para quedar hechizada por ella, ni por mí al parecer. Varios días después tuvimos una pelea por nuestros compromisos, ya no puedo más, me voy a casar.

-Y ella también, más pronto de lo que todos podíamos imaginar, fue muy amable en enviarme su invitación, sabes- sin pedirle su opinión, se la extendió con gran dolor leyó el contenido y siguió escuchando como el viejo lo torturaba- no sé si vaya, tengo dos boletos, podrías acompañarme, pero quizá no lo hayas asumido muy bien para ese entonces, no quisiéramos un escándalo.

-Ni un ridículo- depositó la invitación en el escritorio de Dumbledore- es curioso que Hermione se reponga tan pronto.

-Y se case tan pronto.

-Bueno ahora que la despedí tiene mucho tiempo libre para organizarlo todo. Le dije lo que pensaba, así que por mí no queda.

Dumbledore observo al chico, tan dolido, desesperado, pero a la vez tan firme, tan decidido a respetar a la mujer que amaba.

-Finalmente eres muy Durmstrang, pero al mismo tiempo tienes ese aire de Hogwarts, estás celoso, pero no puedes admitirlo, tampoco quieres una derrota, te aferras a un milagro de último minuto, que ella de pronto vea ante sí lo qué hace con su vida, el desperdicio que sería con Krum.

-Dejé de leer mi mente, ya es suficiente con saber que se va a casar.

-Claro y aparte soportar el peso de sentirte como un cobarde.

Se levantó exasperado, dando un golpe sobre el escritorio, se ruborizó, pero no le importo, ¿acaso no había alguien qué pudiera hacer más liviano el peso en vez de juzgarlo?, ¿no era alejarse lo mejor para Granger?

-Usted no entiende, nadie puede entender lo que siento. Usted puede pensar en mí como un heredero que debe cumplir con sus obligaciones, y si así será, a pesar de mis sentimientos, soy una persona como usted, como cualquier otro, pero mi maldición fue nacer con un apellido del cual se espera demasiado, en una familia en que se deben seguir reglas.

-¿Y acaso les importa tu felicidad?, ¿vas a arruinarte y arruinar por un apellido?, sé hombre y haz lo que debes. De lo contrario no vuelvas aquí por favores, ni lloriqueos.

Rita Skeeter le sacaba jugo a cada una de sus entrevistas y esa no sería la excepción, se estaba enterando de los chismes de la alta sociedad, hábitos, costumbres y todo por boca de Astoria Greengrass, que desde el anuncio de su compromiso, se sentía por las nubes, miraba a todos con aire de inferioridad.

En numerosas ocasiones había charlado con Rita, quien con facilidad había ganado la confianza de la joven. Tenían una cita para esa tarde, Astoria estaba emocionada, le enseñaría fotos de los vestidos de boda utilizados por otras jóvenes en diversas épocas, decorados, menús, sería una tarde excelente.

Se saludaron como si fueran grandes amigas, a ella no le importaba que Draco viera mal esa relación y se alejará cada que tuvieran la exquisita compañía de tan fina dama, así la llamaba. Ella lo prefería así, no deseaba que su prometido fuera descortés y provocará alguna mala columna.

Empezaron a hablar de los preparativos, pero ese día en especial a Rita no le importaba la boda de Astoria, sino la de Hermione Granger y Viktor Krum, todo había sido tan de improviso, eso o lo tenían muy bien oculto.

Quería obtener una opinión de Astoria, finalmente se iba a casar con Draco y quería saber sino había rencor respecto al amorío escolar del rubio con la sangre sucia. Después de tanto investigar, sobornar, hechizar, había obtenido pruebas fehacientes, incluidas fotos, testimonios, entrevistas. Y ahora estaba por mencionárselo a la mujer que tenía de frente. Empezaría de manera sutil y la llevaría al límite.

-Dime, querida, ¿las cosas andan bien entre ustedes dos?, ¿hay confianza… comunicación?

-Sí, todo ha ido bien, mejor de lo que pensaba, me pone atención, es cordial.

-Bueno eso es sensacional, una pareja que se puede perdonar y hacer posible su amor.

-¿Perdonar?, no hay nada que perdonar, porque todo ha ido bien.

-Es natural que lo veas de esa manera, hay situaciones que te ha ocultado por años, pero es mejor que no las conozcas ahora que vas a casarte, eso crearía conflictos, además en esa época ustedes no estaban juntos. Pero no puedo evitar alarmarme por saber que Granger trabaja a su lado, porque ya sabes, donde fuego hubo, cenizas quedan.

-¿Qué?- estaba consternada, le estaba insinuando que su prometido y Hermione tenían una aventura, pero de pronto recordó que él la había echado-. Debe ser una equivocación, no hace mucho que Draco despidió a "esa", no tenía que hacer nada aquí.

-No, ahora que se va a casar, pero en el tiempo que estuvieron juntos, quizá hicieron cosas, que los llevará a arrepentirse, ¿estás tan segura de que la hecho y no de que fue un plan conjunto?, como sea querida, voy a dejarte un sobre en él encontrarás todo lo que he investigado al respecto, de eso he realizado un artículo el cual se publicará en la víspera de la boda Krum-Granger. Puede interesarte.

No supo por qué lo hizo, tal vez por curiosidad, tal vez porque en el fondo sabía que Draco le ocultaba algo, pero abrió el sobre, antes de mirar las fotografías, miró el artículo:

Perdonando a la ex de mi novio

por Rita Skeeter

¿Quién no ha soñado con verse como una novia hermosa el día de su boda?, con llegar al altar y tomar la mano de su prometido para pronunciar de aquellas palabras memorables "en las buenas y en las malas" y vaya que si hay una pareja de actualidad que ha vivido con eso, es la de los jóvenes Draco Malfoy y Astoria Greengrass que a unas cuantas semanas de enlazarse, han dejado olvidado el pasado "tormentoso" de él.

Pues se le ha relacionado íntimamente a Hermione Granger desde su estadía en Hogwarts, tras lo cual fue expulsado (por una escena ocurrida en la Mansión Malfoy, los presentes recuerdan como un suceso insólito que involucró a la prominetnte familia Sonne y su hija Rosen), pero tiempo después regresó (después de una temporada en Durmstrang) para el Torneo de los Magos, donde al parecer renació el amor de la joven pareja, pues las imágenes demuestran algunos besos y confianza entre ambos, ¿en ese momento la incógnita era si la familia Malfoy aprobaba esa "amistad"? o ¿si estaban enterados?, los rumores nos dicen que personas como el Director de tal colegio les facilitaba privacidad y otros elementos para su tórrido romance. Aunque ella sostenía una relación con el famoso jugador de quidditch: Viktor Krum.

Pero repentinamente Granger, proveniente de una familia muggle abandonó los estudios ¿a causa de Malfoy?- se preguntaron algunos-, pero no se le dio mayor énfasis al asunto. Todo parecía tranquilo, hasta que la chica volvió y consiguió empleo, ni más, ni menos que en la compañía de la familia Greengras, lo cual causó un reencuentro con el joven. Hasta el grado de convertirse en su asistente personal.

Pero al final, por más esfuerzos de esa "trepadora", el amor triunfa una vez más gracias a la bondad, paciencia, cariño, entre otras virtudes de la hermosa Astoria Greengrass, la cual (íntima amiga mía) espero alcancé la felicidad con el joven Malfoy que tendrá que hacer mucho para merecerla, después de sus deslices pasados.

Dejo de leer, vio las fotos, algunas un tanto borrosas, pero no por ello falsas, en algunas unos abrazos, un par de besos a escondidas, se sentía traicionada, humillada, pero no iba a cancelar la boda, aunque tampoco iba a perdonarlo, seguro Narcisa lo sabía, y tampoco dijo nada. Era tan repentino, aunque al principio su enojo fue con Rita por escribir eso y amenazar con publicarlo, era la única que le decía la verdad.

Entró a la oficina de Draco, sin un saludo, arrojó la nota, fotografías, al escritorio, era inteligente así que él le daría una explicación, sin tener ella que pronunciar una palabra.

-Bueno ya lo sabes- dijo sin prestar mucha atención y leyendo al azar frases de lo escrito por Rita Skeeter-. Tendremos que vivir con ello. Y que yo tenga entendido nunca me he quejado, ni reclamado, ni he querido saber nada de tus galanes.

-Porque nunca hubo necesidad de ello, he sido muy decente, no vas a arruinar mi reputación.

-No, yo no lo haré, lo hará tu amiga Skeeter si llega a publicar eso, y no sólo dañará a nuestras familias, sino a Krum, Granger.

-Siempre ella, te preocupas más por ella que por mí que soy tu prometida, a estas alturas no me sorprendería que fueran amantes.

-No, no lo somos, pero no me molestaría, como tampoco me molestaría que fuera ella la que se casará conmigo.

Sintió la pesada de la mujer cruzando su rostro, se lo merecía, era verdad, así como ella tenía que saber la verdad, serían infelices, pero así era la vida en su mundo aristocrático. Ella se largó, quizá a hablar con su madre o Narcisa, quizá a cancelar la boda, y si lo hacía no la culparía.

"Sé hombre y haz lo que debes", las palabras resonaban en su cabeza, mientras bebía su licor, en la penumbra de su oficina, se había quitado su capa, y desabrochado la levita, su vida era un asco, era la conclusión a la que había llegado, en menos de una semana Granger se casaría, Astoria enojada, su padre se enteraría de su relación con Hermione, y que su madre estaba enterada. Y luego se haría un escándalo con los Greengrass, y Krum, seguro le reclamaría, en el mejor de los caso, en el peor lo golpearía, si podía esperar eso y mucho más; por eso bebía, porque de esa manera se daría valor para hacer lo que tenía que hacer.

Era tradición que el novio no viera a la novia, un día antes de la boda, pero Krum se fue una semana antes para darle espacio y dejarla prepararse. Esa noche se encontraba sola, su madre llegaría en un par de días, sabía que hacía lo correcto al casarse con Viktor, si lo pensaba hasta esa noche en que recibió una visita inesperada.

Draco llegó tambaleándose al Caldero Chorreante, el portero trato de interponerse, porque sabía que a Hermione le molestaría y tenía instrucciones precisas de Krum de no dejar que nadie molestará a su prometida, pero cuando el rubio soltó un puñado de galeones se olvido de su cometido y se apartó para dejarlo pasar.

Tocó la puerta, que ella abrió e intentó cerrar de inmediato, pero la fuerza masculina la hizo sucumbir, y se apartó, él cerró para no ser interrumpidos. Ya no había que decir, además era evidente que no se encontraba en sus cinco sentidos,

-Perdóname- fue lo primero que dijo.

-No debes estar aquí, y lo sabes, por favor vete.

-No, déjame hablar, no quiero que te cases. No lo voy a soportar, además ese Krum no te merece.

-Draco, yo ya decidí, tú hiciste lo mismo, ahora vete- estaba sumamente calmada. Aunque por dentro era un torbellino.

-¡NO!- gritó desesperado, al borde de las lágrimas, pero luego se comporto, una idea le había llegado-. Ya sé, no te cases, vámonos, huyamos, te lo pido- se arrodilló, tomó por un momento la mano de la chica, que se liberó de inmediato.

-Lárgate, no quiero verte, estás borracho. Ve junto a Astoria, que seguro te espera.

Abrió la puerta y lo empujó hasta las escaleras, asegurándose de qué no regresara, entonces lo escuchó:

-¡Granger!, sabes que me amas.

Volvió a su habitación, se detuvo un momento en la puerta, luego se acercó a la ventana, podía verlo, estaba afuera parado, gritó nuevamente.

-¡Sabes que me amas, y no puedes ocultarlo!