50. El juramento

-Hola guapo- se acercó dejando que sus tacones resonaran en el piso de piedra. Fue así que se dio cuenta que los "muchachos" que le acompañaban en su despedida de soltero se habían largado, fue así que se dio cuenta de que no enfocaba claramente, que había bebido más de lo necesario, que tenía que ir a dormirse para su gran día, para su boda.

Pero eso no iba a ser tan sencillo, porque la mujer rubia se sentó frente a él, dispuesta a sacarle unas cuantas palabras.

-Parece que te has divertido- le dijo sacando una pluma, pergamino, alzó la mano como llamando a alguien, entonces un flash dio directo en la cara de Viktor, lo cual lo atontó momentáneamente e irritó una vez recuperado- ¿Tomaste nota?- él hombre asintió, era su camarógrafo-. Bien, ya vete a dormir, mañana estaremos cubriendo una boda. Claro, si logró convencer al muchacho.

-No soy ningún muchacho- se levantó, mostrándose en su esplendor, alto, imponente, enojado, difícilmente se le veía fuera de sí, lo cual le daba un aspecto encantador, o así le parecía a la rubia Skeeter. Recordaba a esa mujer del Torneo de los Tres Magos, no le había agradado en ese entonces, ni tampoco en el presente.

-Si eso lo has dejado en claro. Vamos a platicar, ¿a qué hora debo estar lista?

-¿Para qué?- preguntó ingenuo.

-Para la boda, quiero cubrir el evento, con alguien como yo tendrán la primera plana, hermosas fotografías, cobertura total, y no te va a costar nada, sólo debes decir que sí. Mi gente y yo tenemos curiosidad, has manejado el evento con mucha cautela, ¿a qué se debe?- su pluma voladora empezaba a tomar notas a pesar de qué el ni se había movido.

-Es un evento privado, no prensa, usted no va a venir.

-Bueno eso lo podemos negociar- no escribas eso- se dirigía a su pluma-. Si me dejas estar, yo me haré de la vista gorda y no publicaré esto- le tendió el artículo, el mismo que había dado a Astoria con la esperanza de mantenerlo intimidado, pero no sería tan sencillo-. Léelo, querido y convéncete de que lo mejor es que no se publique, sino por ti, por la reputación de tu novia.

-Hay unos errores en su "artículo", ella no tuvo ningún reencuentro con Malfoy, ni trabajó con él. Usted sólo escribe mentiras. A mí no me va a chantajear.

Entonces con una sonrisa maliciosa, le dio unas fotos. A las que echó un vistazo y calificó de basura.

-Míralas bien. Son recientes de cierta manera. Me costó conseguirlas, una buena cantidad, pero valen la pena.

En ellas se apreciaba a Hermione y Draco, por el callejón Diagon, en la fiesta de la oficina. Caminando, incluso una foto parecía que se daban un beso. Él ya sabía que Hermione no había sido sincera al respecto, que se había ausentado en varias ocasiones, pero nadie tenía que enterarse de su situación, la cual cambiaría una vez que llegaran al altar, de eso se encargaría.

-Tu novia tendría mucho qué explicar, y tu ex colega también.

-Y a usted le encantaría estar presente, ¿no es así?

Sus ojos brillaron, parecía que él entendía a la perfección, finalmente era famoso y como tal le gustaría recibir esa atención que ella le ofrecía.

-Pues así es, muchacho, dime a qué hora debo llegar, y nos olvidamos del artículo- lo iba a tomar, pero él se lo arrebató y le dio un ultimátum, levantándose y tomándola por el hombro con brusquedad para sacarla del lugar.

-Usted no se va a acercar a nosotros, búsquese otras historias, otras personas. Si la veo rondando, yo mismo la voy a echar.

-¿Así tratas a una mujer?, ¿qué le harás a ella que te ha engañado?, escribe eso para una nueva nota -indicó a su pluma-. Agresivo, patán, arrogante, es una buena descripción.

Finalmente logró sacarla, se sentó por un momento para releer las líneas malévolas, pero tristemente ciertas que esa arpía había escrito.

Los selectos invitados habían comenzado a llegar desde la noche, algunos se habían hospedado en el Caldero Chorreante, donde la novia se hospedaba, queriendo obtener la oportunidad de echarle un vistazo antes de salir a la ceremonia, pero era imposible, Viktor no iba a permitir interrupciones de ningún tipo. Sobre todo desde que leyera el artículo que Rita Skeeter publicaría después de su negativa a tener la "exclusiva" de la boda.

Hermione ignoraba que se había escrito sobre ella y su relación con Draco, sólo podía pensar en lo desafortunado de su último encuentro; en qué hubiera pasado si Viktor hubiera estado presente, en los motivos de Draco. Incluso esos momentos que para cualquier mujer serían de felicidad, para ella se empañaban por las dudas, las malditas dudas.

Había medio dormido, después de un breve festejo con algunas anécdotas de la señora Weasley aconsejándole para la noche de bodas, Ginny acabó escandalizada queriendo olvidar esas descripciones tan gráficas de su mamá, a Luna le parecieron muy divertidas. Cuando Molly y Luna se hubieron retirado, Hermione se pudo sincerar con Ginny, incluso lloró, contándole el último atrevimiento de Malfoy, el miedo a que se apareciera en la ceremonia y enfrascará en una pelea con Viktor, las miradas de todos, la desaprobación de sus padres.

-Cálmate- la abrazó- seguro entendió el mensaje, ya no te ha buscado, no lo haría hoy con tanta gente, tu tranquila. Ve a dormir, todos esperan una novia radiante, sin ojeras, sin rastros de llanto.

-Sí, el problema es que quizá si lo amo.

-No, no puedes, y si lo haces, tendrás que ocultarlo, pero tampoco puedes ser su amante.

-Me dijo que nos fuéramos, podemos huir, lejos, nadie nos encontraría y seriamos felices.

-Duerme ya, mañana pensaremos qué hacer- aunque Ginny trataba de tranquilizarla, sabía que su amiga estaba sufriendo, pero su espíritu de sacrificio no le iba a permitir dejar plantado a Viktor, por más consecuencias que eso pudiera acarrear.

Al despertar supo que tenía que resignarse a su situación, se iba a casar, sería una buena mujer, una buena madre, tendría un trabajo decente en la ciudad a la que se mudaran, se obligaría a no pensar en Draco y en aquello qué pudo suceder.

Ginny entró con el desayuno, algo ligero, zumo de frutas y pan tostado. Abrió las cortinas que permitieron que entrara la luz a la habitación. Mientras Hermione tomará el baño, ella acomodaría el vestido, las joyas, luego la ayudaría a peinar y maquillar, todo estaba planeado, menos la visita de Viktor.

Entró, sin más, casi azotando la puerta, su cara no parecía la misma, no había una expresión de nobleza como antes, ahora incluso daba miedo. Ni porque estaba a unas horas de casarse lucia feliz, iba a gritarle a Hermione, pero se dio cuenta de la presencia de Ginny.

-Déjanos solos- dijo impaciente, sin alzar el tono de voz, como la pelirroja no hacia el intento de irse, seguramente temiendo por la seguridad de su amiga, Viktor aclaró que no le haría daño-. No le va a pasar nada, quiero enseñarle un documento. En cinco minutos volverás a entrar para ayudarla a prepararse.

Sólo así se atrevió a salir, un tanto desconfiada, pero con la promesa de que a Hermione no le pasaría nada, aún así se mantuvo cercana a la puerta por cualquier señal que pudiera dar su amiga.

-Te has divertido bastante en mi ausencia y a mis espaldas, lo que me molesta es que no fuiste lo bastante discreta para que nadie se diera cuenta, ahora todos lo van a saber, por eso nos vamos a ir tan pronto acabe la boda.

-No sé de qué hablas- disimuló.

-Rita Skeeter lo sabe, por ende todos los saben- le arrojó las fotos y el escrito.

-¿Qué quieres que te diga?, mucho de lo que escribe esa mujer es falso, y otro tanto de esto pasó hace muchos años, y si trabajé con él, pero era puro trabajo, yo me voy a casar contigo, tus celos son infundados.

-No te creo, estuviste ocultándolo, pudiste decirme que trabajabas con él- su tono era de reclamo, de despecho, complicado de definir.

-Porque era temporal, por una discusión que tuve con Astoria, no quería preocuparte con ello, porque sabía que irías a defender y podría ocasionar problemas, pero me equivoqué, te hice daño, perdóname, yo seré mejor en el futuro, en nuestro futuro. Estamos por casarnos.

-¿Es esto nuestra primer gran pelea, pero también la reconciliación?- al ver que la chica asentía, la atrajo hacia sí, para besarla. Si era suya, nadie se la iba a quitar, claro que tampoco Hermione sabía que las cosas cambiarían cuando él fuera su esposo por la ley.

-Te dejó, voy a arreglarme- abrió la puerta-. Ya puedes entrar le dijo a Ginny-. Quiero que sea una novia hermosa.

Estaba deplorable, pero así debía sentirse la resignación final, estaba encerrado en su propiedad, negándose a recibir incluso a su madre que estaba preocupada. Y a Astoria a la que le preocupaba que cancelara el matrimonio después de una fuerte discusión originada gracias al artículo de Rita Skeeter y a las múltiples confesiones hechas por él mismo, declarando su amor a Hermione.

Le sorprendía y decepcionaba al mismo tiempo que Viktor Krum no hubiera aparecido en su apartamento para darle una golpiza que bien merecía, no negaría lo sucedido, incluso añadiría detalles que sólo él y Granger, quizá de esa manera Viktor podría animarse y acabar con el triste espectáculo en el que estaba convertido, pues desde el día en que fuera a gritarle a Hermione, había dejado de ser el apuesto caballero que dirigía exitosamente la compañía "Greengrass", ahora tenía barba de varios días, el cabello alborotado, ojeras, había perdido peso, pero el rasgo en el que se podía leer su miseria, lo herido que estaba era en sus ojos grises, el brillo desvanecido, la mirada caída, la expresión vacía.

Cuando se contemplaba en el único espejo de la habitación se decía así mismo que había labrado su propio destino en función a lo que se esperaba de él, sin hacer algo para oponerse. Siempre aceptando lo que su padre le ordenaba, desobedeciendo los impulsos de su corazón.

Esa mañana era la boda Krum-Granger, lo sabía, le dolía, pero ya no había nada que hacer, se permitió imaginar que era él quien se iba a casar, con un traje elegante, una sonrisa radiante, tomaba a Hermione de la mano, se dirigían al altar.

-¡Legeremens!- fue lo único que escuchó, no se dio cuenta de cómo, ni cuándo habían entrado a su casa y a sus pensamientos, hasta que in rostro familiar apareció para devolverlo a la realidad.

-Tus padres nunca la aceptaran- dijo Snape desganado- es una sangre sucia.

Cuando abrió los ojos comprobó que el profesor Snape se encontraba frente a él, ni siquiera le interesaba saber cómo había entrado.

-¿Qué hace aquí?

-Dumbledore, él me pidió que me asegurará de que no hubieras cometido una estupidez como suicidarte.

-No lo haré, así que puede irse.

-¿La amas?, ¿a la sangre sucia?, ¿después de todo este tiempo?- preguntó Snape, sorprendiendo al joven que lo miraba incrédulo y enojado de que siguieran metiéndose en su vida, entonces lo atacó.

-¿Usted qué sabe del amor si nunca ha amado?, ¿de mi situación?

Snape se rió, y contestó:

-Te equivocas, mi situación fue similar, pero sin un final feliz, como puede tener tú historia si Dumbledore tiene éxito. Y por otra parte, conozco tu situación, porque desde estudiante me vi de mala gana implicada en ella.

Faltaban dos horas para la ceremonia. Ginny había hecho una excelente labor con su amiga, su peinado, el maquillaje, coordinaba a la perfección. Evitaron el tema de Viktor, pues la pelirroja quería evitar un nuevo brote de lágrimas que arruinaran a la novia. Cuando tocaron a la puerta, y creyendo que se trataba de su madre, abrió, llevándose un gran susto.

-Buenos días señoritas- saludó un alegre Dumbledore, fue directo al grano, mientras caminaba rumbo a Granger. Es usted la novia más resplandeciente e infeliz que han visto estos viejos ojos. Me da mucha pena tener qué hacer esto, pero es por su propio bien. Le pido disculpas por adelantado- dijo mirando a la chica Weasley que al adivinar su intención cuando le vio sacando su varita. Un hechizo, sintió el cuerpo tensarse y de repente quedó petrificado-. Va a estar bien, más adelante nos será de utilidad. Ahora señorita Granger, yo tengo una misión, pero es inútil si usted no pone de su parte, sabe a qué me refiero. Es rubio, y usted lo ama, y él sufre.

Se formó un nudo en su garganta, ya no lo podía aguantar, ya no le importaba ocultar su amor por Draco Malfoy, al diablo con Viktor, con la boda, se arrancó el velo.

-Tengo que verlo- dijo decidida, a la par se iba quitando toda la indumentaria. En un par de minutos el trabajo de horas era inexistente. Tomó su bolso, metió unas cuantas pertenencias, tomó su varita que hasta ese entonces había guardado en un cajón. Antes de dar la mano a Dumbledore para desaparecer, dejó una nota a Ginny petrificada, para que se la diera a Viktor.

Estaba nerviosa, no sabía cómo reaccionaría Draco, aunque el director se mostraba optimista y le daba confianza. Tocó a la puerta como había acordado con Snape, quien les abrió.

-No tuvo que pensarlo mucho Granger- en vez de que ella se ofendiera, le agradeció con un abrazo por todo lo qué hacía por ellos, para deshacerse de la chica le indicó que Draco estaba en la habitación principal y que él ignoraba que ella estaba allí.

-Un par de minutos- enfatizó Dumbledore-. No podemos retrasar el plan.

Con paso sigiloso avanzó, respirando profundamente, sabiendo que era su oportunidad, que no la iba a desperdiciar, porque ya no tendría otra. Él miraba por la ventana al lugar donde se oficiaría la ceremonia.

-Tienes razón- escuchó a su espalda, sin voltear, reconociendo la voz, temiendo que fuera fruto de sus ilusiones, de su mente traicionera- tienes razón, te amo Malfoy y mira todo lo qué te he hecho- se arrojó a sus pies, llorando-. Te amo- no se cansaba de repetirlo, porque le proporcionaba alivio-. Perdóname- agachó la cabeza, estaba avergonzada.

Él se dio vuelta, se agachó, unas lágrimas corrían por sus mejillas, abrazó a Hermione, dejó que el suave cabello castaño, las absorbiera.

-Granger, mi Granger- la mantuvo abrazada-. La oferta sigue en pie, tenemos que huir.

-Lo sé, parece que Dumbledore preparó todo- se levantaron lentamente y ella se limpió los ojos.

-Entonces vámonos- Draco agarró unas cosas, salieron a la estancia donde el director y el profesor Snape los esperaban. El primero satisfecho por ver a los jóvenes juntos, el segundo preocupado por las consecuencias.

-Un carruaje los espera, es seguro, los llevará a un lugar que ya conocen, el resto se los dejo a ustedes.

-¿Y la boda?- preguntó Malfoy.

-Nosotros nos encargamos- Dumbledore se acercó a Granger, arrancó unos cabellos-. Ya saben qué pienso hacer, es para darle tiempo. Suerte la van a necesitar.

Todos estaban en su respectivo lugar, Viktor esperaba en el altar, era un gran día, sus parientes habían llegado de Europa del este, estaban emocionados, ver al prominente joven, casándose era algo que no esperaban, incluso los regalos que le tenían eran suntuosos, se los enviarían a casa, algunas eran reliquias familiares, exquisitas pinturas. Les causaba curiosidad conocer a la chica que había capturado el corazón del jugador, pues era sabido que las mujeres más bellas de la zona le pretendían, pero él siempre les rechazaba, y de repente se enteraban que estaba enamorado y comprometido.

También estaban sus compañeros del colegio y algunos colegas de equipos rivales. Por parte de la chica se habían presentado amigos como los Weasley, Neville, y compañeros en sus años en Hogwarts.

Entonces la novia apareció caminando un tanto torpe, casi cae en un par de ocasiones, Ginny no estaba a su lado como estaba acordado, se había quedado sin su dama de honor. No se atrevió a ver a Viktor al alcanzarlo, no volteó a ver a sus padres que ocupaban los asientos de honor, se limitó a agachar la cabeza, sumisa, como él lo estaba deseando.

Sonó una canción bellamente interpretada por un coro, seguido de unas palabras, se tomaron de las manos.

-Te ves hermosa- susurró Viktor, pero la falsa Hermione no contestó, ni siquiera le dedicó una sonrisa.

Tras la palabrería e infinidad de consejos, había llegado el momento de darse el sí, pero una Ginny despeinada, alterada y moviendo una hoja de pergamino entre sus manos, se interpuso entre el novio y la "chica".

-Ella no es Hermione, es Dumbledore.

Algunos rieron, otros la consideraron loca, le dio la nota a Viktor que la ignoró y guardó en su bolsillo.

-Estás haciendo un escándalo, déjanos acabar con esto- el novio la empujó haciendo que cayera, pidiendo que continuará la ceremonia.

Ante ese gesto, Dumbledore sacó su varita, adelantando el efecto de la poción que había ingerido y revelando su identidad, se deshizo del vestido y de todo rastro que le hiciera parecer a la castaña.

-¿Ahora si le crees?- ayudó a que Ginny se pusiera de pie.

Lo que pasó enseguida, fue que algunos empezaron a tomar fotos del bochornoso momento, los padres de Granger se aproximaron al novio a reclamarle, ¿dónde estaba su hija?, los Weasley acapararon a Ginny para conocer los detalles, sobre las palabras en la nota, que ella no había leído. Viktor, tomó a Dumbledore por la ropa, lo alzó a pesar de qué el viejo era quien tenía la varita, fuera de sí, rojo de rabia, nadie se podía burlar de esa manera.

-¡¿Dónde está? ¡Ella es mía!- de pronto supo que estaba con Malfoy- ¿dónde vive Malfoy?- preguntó a sus amigos que también conocían al rubio.

-No los vas a encontrar- se mofó el anciano que ya liberado de las fuertes manos del furioso Krum-. Están lejos, nos hemos asegurado de ello.

Se sentó sobre unos pétalos mirando de frente, el jardín esplendoroso, las flores, el sonido de una cascada a lo lejos, su perfecto mundo se estaba derrumbando. Su madre se acercó, era la única que podía controlarlo en ese momento. Hablaron en su lengua natal para que nadie pudiera escucharlos.

-Los invitados se han empezado a marchar, la familia irá a descansar y mañana parten a casa.

-Que coman algo, al fin hay mucho, todos pueden ir al banquete, asegúrate de ello madre, que no se diga que somos malos anfitriones.

-No voy a dejarte solo, menos en un momento así.

-Voy a estar bien, me lo advertiste, no te escuché. Pero ahora si quieres hacerme feliz lleva a todos a la recepción- ella obedeció.

Dumbledore se acercó, en son de paz, quería intercambiar unas últimas palabras antes de marcharse.

-No tenía que ser así, porque te aferraste a ella, pero en ese entonces ellos ya se pertenecían. Lo vas a superar, búscate otra jovencita, eres buen partido, no dejes que tu orgullo te amargue- le dio un golpecito en el hombro se retiró.

Los padres de Hermione, intercambiaron unas palabras con el director que les aseguró que su hija estaba en buenas manos con Draco, que ese había sido su deseo y que los mantendría informados. Quisieron dedicarle unas palabras a Viktor, al que conocían, antes de irse, ya no tenían nada qué hacer allí.

-Disculpa a nuestra hija, no debió, pero también debes saber que si esa fue su decisión y deseo, la respetamos y respaldamos. Suerte.

Azotó el periódico contra el escritorio, nunca se detenía en la parte de sociales, pero en esa ocasión alguien sólo le había dejado esa sección, asegurándose de qué lo leyera. Un artículo de Rita Skeeter, titulado "Dramione: los amantes", allí se relataba la fallida conclusión de la boda de Granger, con Malfoy, fotos de los destrozos de la boda, la transformación de Dumbledore, incluidos testimonios, y el recuento de los hechos. Era un día glorioso para esa Skeeter, primera plana, páginas centrales. Una verdadera humillación.

-¡Narcisa!- cuando su mujer llegó, la noticia no la tomó por sorpresa, ya lo sabía, estaba pálida- ¿qué es esto?, comunícate con Draco, podemos demandar a la mujer por su infame escrito.

-No Lucius, es verdad nuestro hijo huyó con…con…- no pudo continuar.

-Ese ya no es mi hijo- su resentimiento era obvio, pero no iba a desquitarse con su mujer, la abrazó para consolarla- ¿Lo saben ya los Greengrass?

-¡No, no, no!- lloraba como una niña a la que se le ha arrebato su muñeca favorita, pasaba de un sentimiento a otro, tristeza, odio, combinado con frustración, desesperación, rabia-. Él dijo que me amaba, y se fue con ella- escenas como esa se repetían incesablemente desde la publicación en El Profeta.

Sus padres la dejaron romper, gritar, maldecir, llorar. Incluso si había que mandarla a otro lugar para evitar la exposición pública así se haría. Hablarían con los Malfoy, si algo tenían en claro es que su alianza financiera había acabado, ni hablar de la amistad.

Como aliados podían dar lo mejor de sí, como enemigos era mejor evitarlos, eso era algo que pronto los Malfoy, incluyendo a su hijo y esa Granger iban a descubrir.

Se encontraban abrazados, sin nada que decirse en ese momento, la calidez, la compañía, la seguridad de estar juntos les bastaba, la mansión blanca, la propiedad de Dumbledore les brindaba protección momentánea, pero sabían que tenían que irse pronto, el estar juntos era apenas el principio de su historia, en algún momento tendrían que confrontar a las personas que habían dejado atrás, a sus familias, y pagar el precio de sus actos. Pero no pensaban en eso cuando se encontraban en el jardín, dándose un largo beso.

-Te amo Granger.

-No más que yo a usted, señor Malfoy.

Había alquilado la habitación que tenía Hermione en el Caldero Chorreante, la mayor parte de sus pertenencias estaban allí, algunas las destruyó en uno de sus ataques de furia, otras las revisó intentando encontrar una señal, algo que le condujera a aquél acto miserable que ella había cometido, pero lo único que acudía a su cabeza era "locura", lo cual se reforzaba en la nota que Ginny le había entregado, estaba tan arrugada, de tanto recurrir a ella. Eran frías palabras, cortantes, no podían acabar así.

"Tú y yo hemos terminado, no me busques"

Hermione J. Granger

Pues se equivocaba, si creía que eso había terminado, como si él lo fuera a permitir.

-Ingenua Hermione, te voy a encontrar, y cuando lo haga, voy a hacer miserable tu existencia, pero a Draco el dolor lo va a matar- soltó esas palabras al viento, como una promesa, no, no era una promesa, era un juramento de venganza.

Fin

Lunes 23 de enero de 2012, 20:52 hrs.

Espero que lo hayan disfrutado, por fin acaba el ciclo de este, mi fanfic más exitoso y eso no sería de no ser por ustedes mis increíbles lectores de todo el mundo, apreció mucho sus comentarios y gracias a ellos la historia se fue moviendo en diversas direcciones para bien o para mal, pero llegamos al final.

Ahora no estén tristes hay buenas noticias, la primera de ellas, es que si, habrá una segunda parte, no ahora, pero ya la voy planeando, quiero digerir primero el éxito de ésta. cuando llegué a 100 mil visitas tendrán la nueva parte; antes quizá de que esto suceda, quiero pulir un poco esta primera parte dar más descripción, algunas otras escenas que se me han ocurrido en el camino. Ya veremos.

Sinceramente un agradecimiento a cada uno de ustedes por detenerse en el título de la historia y leer, por esperar pacientemente cada uno de los capítulos. Gracias y si hago desde hace tiempo esto sepan que es por y para ustedes. Su servidora Gabrielle Noir.