Bueno aqui se los traigo... en fin, cuando terminen el cap vayan abajo que hay una pregunta importante para ustedes mis queridísmos Watson...
Disclaimer:One Piece y todos sus personajes le pertenecen a Eiichiro Oda-sama. Angie es mi unico personaje que es de mi pertenencia.
Cap. 2: Las Akuma no Mi
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- Ahora eres mio, niño – a lo que ella sonrió maliciosamente, alargo su brazo y tomó la mano del rubio suavemente, acariciándola, susurrando cosas incomprensibles para los oídos del cocinero – Te quedaras conmigo de ahora en más, te concederé todos tus deseos, serás el amor de mi vida… mi niño… - y la mujer de cuerpo de cuerpo de nena, sonrió de tal manera que daba escalofríos mientras soltaba una risa diabólica, oscureciendo cada rasgo hermoso de su cara - .
-X-
- ¿Eh? – preguntó el rubio sin entender, Angie sonrió como una niña pequeña
- Sanji, eres el amor de mi vida, y como te elegí como mi acompañante de toda la vida, te quedaras aquí sin salir al mundo, este es el infierno y yo, soy la diablesa que lo controla – dijo alegremente en respuesta la mujer, Sanji puso un cara de "¡NOO!" aunque a Angie no le importaba lo mas mínimo esas caras –
- No puedo, yo… no quiero dejar a mis nakama, lo siento… - el rubio con una expresión preocupada y culpable apretaba levemente la mano de la chica - Eres una mujer hermosa, todavía no termino de comprender porque me elegiste a mi, la desgracia me carcome cada día y tu quieres que me quede contigo ¿Por qué? - .
- Se todo de ti, pero no me importa todos los errores que hayas cometido, tu desgracia conmigo va ir desapareciendo y tu amor hacia ellos lo echaremos a la basura… - decía la diablesa acongojada por la actitud del rubio, el chico realmente era un amor –
- Pero mi hermosa mellorine, no quiero dejar a mis nakama, los quiero mucho, yo… no puedo dejarlos – dijo Sanji con cara feliz, como si hubiera recordado los momentos entre la tripulación –
- Ooo mi niño, eres tan tierno, no puedo decirte que no – Angie sonrió – Pero, como no volverás, te doy estos regalos –dijo felizmente la diablesa, le mostró sus manos a Sanji, haciendo aparecer en ellas dos frutas, una rosa claro con corazones rojos, amarillos y naranjas por todos lados y la fruta de la izquierda era blanca con motas celestes y azules, muy lindas las dos frutas - .
- ¿Frutas? – pregunto el rubito extrañado –
- Si, frutas, pero, son especiales, solo puedes elegir una así que te llevas las dos y una vez que elijas iré por la otra, ¿okey? – decía la peli plateada entusiasmada, con una cara tan adorable a la que no le podías decir que no –
- ¡Claro que sí mi dulce mellorine! – decía con corazones en los ojos el cocinero de los Mugirawa –¡Yo voy a ser tu caballero por siempre! -
- Eres tan amable Sanji, por cierto, me llamo Angie – dijo con alegría que hasta se le notaba en los ojos, quien pensaría que un humano hiciera un cambio tan radical de sentimientos en ella – Sanji, prométeme una cosa… - aunque el tono de voz había cambiado, ahora y era triste y lleno de preocupación –
- Si, mi lady… - el rubio le respondió serio, ya que notó el cambio de voz de Angie –
- Que no me odiaras cuando comas la fruta…. –
- ¿Eeeh? – dijo extrañado el rubio, pero la chica no respondió ya que con sus manos creo uno de esos remolinos que trajo a Sanji ahí, obviamente para llevarlo al barco de los Mugirawa –
-POV's Sanji-
El remolino me envolvió, eran ráfagas fuertes, que me llevaban de un lado para otro, después de un rato en el que pensé que caería inconsciente vislumbré luz, seguramente ya me acercaba al Sunny.
Y tenía razón, el tornado me tiró desde muchos kilómetros arriba del Sunny, sentía que me quemaba, seguramente a la vista de mis nakama era un punto negro cayendo a velocidad luz hacia el barco.
Ya unos metros cerca del Sunny sentí las manos de seguramente Luffy en mi cintura, tiró de mi para acercarme al barco. Caí encima de él, ¡Luffy si que tenía suerte, era de goma! A lo que yo rebote encima de él y caí sobre el mástil del barco, obviamente adolorido por caer desde tanta altura y terminar golpeándome con el mástil.
Mis nakama se acercaron preocupados por mi, iban a querer respuestas y yo se las iba a dar.
- ¿Sa…Sanji-kun? – me pregunto mi querida pelirroja –
- Hola Nami… - dije decaído, todos me miraron con una cara de preocupación e incredulidad –
- Cocinero-san, acompáñanos a la cocina, te serviré un poco de café y nos contarás todo, ¿entendido? – dijo Robin-chwan preocupada, aunque creo que ya intuí bastante del tema, era típico de ella –
- Si, Robin – dije casado, Ussop y Chopper en su forma semi-humana me ayudaron a ir a la cocina, ya que me sentía muy adolorido como para caminar bien –
Llegamos y los chicos me dejaron en mi habitual silla. Mientras todos se sentaban, Robin me hacia un café, pero no fue la morena la que comenzó a hablar como esperaba, fue Nami.
-Sanji-kun, ¿estás bien? –la pelirroja me lo había preguntado con precupacion en su rostro y en su voz - .
- Sí, Nami-swan, estoy bien, solo cansado física y mentalmente – le dije forzando una de mis sonrisas –
Todos se miraron, y volvieron sus miradas hacia mi otra vez, Robin fue la que habló esta vez.
- Cocinero-san, ¿Qué pasó? – me lo dijo simple sin vueltas. Me entregó el café y le di un sorbo, después, comenzé a hablar –
- El remolino ese me llevo hasta lo que parece ser el infierno – todos pusieron cara de horror, en especial Nami, Ussop y Chopper – la sala era negra, no había piso, creo que estaba flotando o caminando en un piso invisible, parecía el fin del mundo, lo único que parecía tener vida era un punto rojo que estaba muy lejos de mi – expliqué, Robin tenía cara pensativa – ese punto rojo era un gran sillón que se acercó a velocidad luz hacia mi, entre los almohadones había una niña con pelo plateado con rulos, de ojos negros… y me di cuenta que era una mujer adulta por su mirada, se llama Angie y ella me dijo que era una… diablesa… - dije con un poco incredulidad, Robin levantó la cabeza y dirigió una mirada penetrante hacia mi, ella estaba sorprendida ante lo dicho, pero su rostro cambio radicalmente y sus ojos me dijeron que sigua – me habló de quedarme con ella, que era su amor, el que había buscado toda su vid… – en eso me cortó el marimo, con carcajadas era el único que no se había sentado –
- Buen chiste cocinerucho pero di la verdad de lo que paso, no mientas, aquí todos somos nakama, entendemos que vallas por cualquier falda linda que veas – decía el maldito cabeza de lechuga mientras todavía trataba de controlar su risa, lo ignoré, si no me creí era su problema, no el mío –
- Espadachín-san, cocinero-san no esta mintiendo, dice la verdad, e leído sobre esto, después les habló, pero primero, cocinero-san termina – dijo Robin seria, asentí con la cabeza y seguí con mi relato –
- Como decía, quería que me quedara con ella, me negué rotundamente pero amablemente a sus peticiones, al final ella acabo aceptando. Angie-chan parecía enternecida por mi actitud y lo que decía, por lo que me dio unos regalos, y le prometí que no la odiaría, pero no se de que odiarla, ella a sido muy buena conmigo – dije extrañado, pero Robin se llevo una mano a la boca y abrió los ojos con incredulidad, repentinamente se levantó y me agarró por los hombros –
- ¡Cocinero-san!¡¿Qué es lo que te dio?! – nunca había visto a Robin asi, por ello tomé una de las manos que estaban en mis hombros y la acaricié mientras las quitaba de mi hombro –
- Tranquila Robin-chwan, solo me dio dos frutas muy extrañas – le dije feliz para tranquilizarla, pero ella solo se limitó a decirme que se las diera, a lo que accedí - .
- ¡Chopper! Ve a la biblioteca y busca un libro rojo grande con tapa dorada, ¡tráelo rápido! – dijo mi damisela morena – Sanji, dame esas frutas – dijo ya tranquilizándose –
- Si, Robin-chwan, me levante y fui a mi cuarto, no sabía porque había ido allí, pero tenia una ligera intuición de que estaban allí –
Las encontré separadas en sus respectivas bolsitas con finos tejidos de oro y seda dentro de una cajita de plata con decoraciones negras preciosas sobre mi hamaca.
Llevé la cajita a la cocina y me acerqué a la mesa, en la que estaba parada Robin con el libro que le pidió a Chopper. Le entregue la cajita a Robin, la abrió, sacó la primera bolsita de seda y tomó la fruta.
La colocó en el centro de la mesa, en ese momento se podía apreciar la fruta rosa en su totalidad, hasta lo que parecían corazones deformados de colores cálidos. Robin abrió el libro y buscó, hasta que encontró la imagen de la fruta rosa, a continuación, nos leyó la descripción y sus poderes
- La Jóshi Jóshi no Mi te concede los poderes de convertirte en una… chica – todos me miraron, algunos con caras pervertidas, claro ejemplo fue el de Brook y otros con cara de repugnancia (Ussop) a lo que tuve un leve rubor – es… una fruta muy extraña no es paramecia, ni zoan y tampoco logia…. Por suerte hay una fruta llamada Bōya Bōya no Mi, que vendría ser el opuesto de la que tenemos….Cocinero-san, pásame la otra fruta por favor – me dijo dulcemente mi querida arqueóloga –
- Aquí tienes Robin-chwan – le dije mientras tomaba la fruta de entre mis manos y la ubicaba al lado de la fruta rosa. En la celeste, las motas blancas y negras entre otros colores claros se esparcías sobre la fruta con forma de ananá pero mas grande –
La buscó en la Enciclopedia de las Akuma no Mi: Todo lo que usted desea saber sobre las frutas. La encontró con una sonrisa de triunfo y al terminar de leer cerró el libro.
- Robin, cuéntanos que dice – pedía Nami-swan seria –
- Si, Navegante-san, esta fruta se llama Habataku Habataku no Mi, esta fruta te da el poder de volar, con unas alas inmensas que pueden ser blancas o negras, el problema de esta es que sufrís mucho en la transformación y que no hay forma de quitártelas, no hay otra fruta que la contrarreste, también me parece extraño que no venga de ninguna categoría como la Jóshi Jóshi no Mi… - decía la arqueóloga pensativa, como la anterior vez, todos se giraron a verme, imaginándome con alas, y todos, absolutamente todos me miraron sorprendidos –
- Robin, habías dicho que sabías algo de lo que contó el cocinerucho – dijo el cabeza de alga serio –
- Sí, espadachín-san, lo comenté, ahora les contaré, es una historia que escuché en casi todas las islas que dejamos atrás – decía Robin seria –
Piensas que los diablos no existen, eres una ignorante, Angie. Los diablos vienen en busca de lo que quieren y lo consiguen, pero si existe la posibilidad de que te dejen libre, te darán un castigo. Que, mayormente se cumple dándole a la persona en la que el diablo se encaprichó, una Akuma no Mi. Esto no ocurre frecuentemente, pero pasa, si un demonio viene por ti, Angie, deja que te convierta en una de ellos con tus insinuaciones, así lograras sobrepasarlos y no recibirás castigos. En caso de que las victimas se queden, vivirán su vida infelizmente, a menos que se enamores del demonio que los eligió. Las Akuma no Mi parecen indefensas a la hora de entregarlas, una vez que comes una y te conviertes, pasaran los días y te darás cuenta del sufrimiento que te da "justo" esa forma, una vez que pasan tres días después de que te den la fruta y no te la comes, morirás. Los demonios saben todo de ti, cada centímetro de tu piel o sentimiento, no hay escapatoria, si te castigan, te darán una fruta o dos que te harán sufrir el resto de los días que quedan. Entiendes ahora la importancia de no jugar con los sentimientos y no creer en nuestras costumbres, ¿Angie? – le decía un abuelo a su nieta hace muchos siglos –
- Eso es lo que e descubierto, chicos – dijo Robin, yo estaba pasmado –
- Angie… Mi querida Mellorine… - dije tristemente –
- Cocinero-san, tienes que elegir una Akuma no Mi antes de los tres días, como ya dije… - me dijo Robin-chwan –
- Lo sé Robin, lo pensaré….
- Sanji-san, si eliges la Jóshi Jóshi no Mi, ¿podría ver tus bragas? – lo dijo divertido el esqueleto, tratando de animar el ambiente –
- ¡Nooooo!¡Pervertido! – le grité dándole una patada en su cara esquelética, causando risas entre mis nakama –
(Jaamataashita o capaz lie)
Eh aqui mi historia, mi pregunta es: Que fruta eligen, la Jóshi Jóshi no Mi o la Hatabaku Hatabaku no Mi, la que tenga mas votos va a ser la que coma Sanji!
Nos leemos!
Chofy-chwan
