Hola muchas gracias por sus reviews, me gusta mucho leer sus comentarios.
Especial agradecimiento a:
EldaCifer27
Desesperada1245
lobalunallena
Mokasahaya
Ylien
Nura jenova
Me gusta un montón leer sus comentarios, me eleva el animo para escribir, espero no decepcionarlas con el cap, que lo disfruten.
(Orihime y los demás tienen la apariencia de del agente perdido, los arrancars están igual que antes de la muerte de ulquiorra-sama)
U /A: Aquel día cuando Inoue Orihime entro a trabajar en la cafetería "Las noches" queriendo olvidar su amor no correspondido ocupando su tiempo en algo, jamás pensó que el inexpresivo gerente le robaría su herido corazón.
Parejas: Ulquihime- Grimnell-Ichiruki-Ginran-Hitsukarin.
Dejen review´s no sean tan duros plis
BLEACH es propiedad de Tite-Kubo.
Pueden escuchar chocolate de jesse&joy como introducción.
Cap. 3 Fresa
-Te enseñaré lo que es el corazón-
Orihime dio un ligero respingo y sus mejillas se sonrojaron parcialmente, en verdad que era vergonzoso cuando recordaba lo que ella le había dicho a Ulquiorra hacía apenas tres días, desde entonces ambos tenían la costumbre de irse juntos en la noche y ella le platicaba cosas tan insignificantes como el clima del día o lo que habían anunciado la noche anterior en el canal de ventas, por algún motivo quería ser más cercana a él. Aunque no ayudaba mucho que su jefe simplemente se limitara a escucharla, casi tenía que rogarle a kami-sama por que él dijera alguna bendita palabra que no fueran sus característicos "hmm" "no lo sé mujer" "eso es irrelevante" en verdad se sentía frustrada cuando el pelinegro le contestaba de ese modo ¿y así planeaba tomar su corazón? En qué lugar del mundo ese comportamiento serviría para tal meta. En ninguno, se dijo.
-Hime-chan hoy estas muy hermosa-la voz de uno de los clientes la saco de sus divagaciones, ella le sonrió con gentileza, ya se había acostumbrado a los piropos que la clientela masculina, la cual había incrementado en la ultima semana, le dedicaba cada vez que la veían.
-Muchas gracias- respondió- Aquí tienes tu pastel de fresas con crema de nueces, que lo disfrutes- se alejó y la mayoría de los presentes soltaron suspiros. Se acerco al mostrador/barra donde Nelly atendía los pedidos express.
-Vaya si que los tienes rendidos- silbó Nelly y sonrió burlona.
-No es verdad-aseguró tomando la siguiente tanda de ordenes.
-Claro que no y ellos no están impacientes porque salgas ahorita que sean las 6 para pedirte una cita- rodó los ojos con ironía. Era cierto en sábado la cafetería cerraba temprano y los domingos no abrían.
-Aún si fuera eso, no podría salir con ellos-miró fijamente una taza humeante de cocoa.
-¿Por qué, tienes novio?- exclamó sorprendida, varios ojos se posaron en ellas, unos muy celosos, cabe decir.
-¡No! No es eso, Nelly-chan tengo que ir a comprar algunas cosas al centro comercial, mañana voy a ir a un festival y el yukata que tenía ya no me queda-explicó sonrojada.
-Oh, así que era eso pero ¿De que parte no te queda?-sonrió con malicia mirando de reojo a algunos cuantos chismosos que agudizaban el oído para escuchar esa parte.
-Bueno de tu sabes…- dijo apuntando disimuladamente su busto. Derrame nasal por parte de algunos clientes pervertidos. Nelly rió por los pobres incautos que habían escuchado lo que ellas platicaban.
-Ya veo, agradece que tienes por que hay algunas que parecen tablas- más derrames.
-¡Ah! Señor ¿se encuentra bien?- pregunto preocupada la ojicastaña sin sospechar sus lascivos pensamientos, provocando la incontenible risa de la peliverde.
Definitivamente ella era divertida.
Orihime camino al tiempo que mecía una bolsa con el logotipo sakura en una de sus caras, había encontrado el yukata perfecto para ella, aunque había tenido problemas pero la dependienta le había ayudado. Se detuvo un par de metros antes de llegar a la puerta de su departamento, definitivamente se estaba volviendo loca como podía estar tan calmada exactamente un día antes de ver a la persona que amaba y la cual la había rechazado, y sobre todo estar ansiosa debido a quien la acompañaría, era ridículo lo ilusionada que estaba por ir a una especie de cita con su jefe, incluso mientras compraba el yukata se pregunto que diría él al verla o qué color le gustaría más a Ulquiorra que llevará, se sonrojo al recordar que su yukata era del color de los ojos del moreno, esmeralda, se dio un par de golpes en la cabeza.
-Él solo quiere despejar una duda, no lo hace realmente por que quiera salir contigo idiota- musito para sí misma.
Cierto, Ulquiorra solamente quería tomar su corazón para saber si realmente existía, incluso había dicho que besarla era uno de los métodos que había descubierto para obtenerlo. No era como si realmente él sintiera algo más, era estúpido estar tan cómo decirlo… acalorada por la idea, recordó sus labios contra los de ella, su voz tan perfectamente inexpresiva pero que a la vez podía causar estragos en su sistema nervioso, su elegante forma de pararse, sus mirada tan potente, era como si nada pudiera escaparse de sus ojos y ella era una victima más de esos preciosos y letales orbes, Ulquiorra era simplemente enigmático y atrayente para su persona; pero cómo podía ser eso posible, él era tan diferente de Kurosaki-kun, el era protector e inmiscuido en los problemas de sus amigos en cambio el moreno parecía ignorar los problemas que a él no le afectaban, Ichigo se molestaba con pequeñas cosas, Ulquiorra no demostraba expresión alguna, sí Ichigo era el día, Ulquiorra era la noche, eran tan diferentes y ella amaba al pelinaranja, así que no podía concebir la idea de que sintiera algo más por su jefe quien no se le parecía en absolutamente nada.
-Estoy pensando demasiado-murmuró y continúo su camino.
Al entrar en su departamento dejo la bolsa a un lado y se fue a su habitación, estaba cansada y solo podía pensar en acostarse y dormir toda la noche, incluso toda la mañana del día siguiente, después de todo era el primer día libre luego de entrar a trabajar y había un largo periodo de tiempo antes de que tuviera que alistarse para ir al festival, al cual no quería ir por miedo a toparse con Kurosaki. Solo oraba por que el no le dirigiese la palabra o algo parecido que la hiciera recordar su fallida confesión, sino se echaría a llorar. Se quedo dormida mientras se imaginaba de nuevo la reacción de su jefe al verla el día de mañana, era inútil despejar ese tipo pensamientos de su cabeza. Sencillamente quería saber como reaccionaría él a verla. La pelinaranja se despertó alrededor de las 10 de la mañana, hubiese seguido dormida sino fuera por las habituales llamadas de su mejor amiga, hizo los quehaceres de la casa, fue por la leche desayuno, limpio su armario, colgó el yukata y cómo aún tenía tiempo se puso a ver toda la colección de películas románticas y de moco tendido que tenía, sobre todo las de Sandra Bullock, cómo adoraba a esa actriz, le ponía tanto sentimiento, era tan sencilla y transparente que se identificaba con esa mujer extrajera. Estaba mirando el final de amor a segunda vista cuando la alarma que previamente había puesto para alistarse, sonó.
-Bueno es hora de bañarme- suspiró y apagó el televisor.
La ojicastaña frunció los labios y bufó por la bajo mientras daba la doceava vuelta frente al espejo de su cuarto, después de unos cuantos segundos por fin encontró lo que no le gustaba, se soltó en peinado de moño que se había echo y solo se agarro media coleta, puso un adorno tradicional de flores verdes y se acomodó el flequillo, listo ahora si estaba perfecta. Con ese yukata esmeralda con adornos de figuras de bambú y mariposas negras, un escote disimulado y la fina tela que resaltaba sus curvas se veía realmente hermosa. En verdad hacía honor a su nombre, parecía una princesa de esas que hace mucho paseaban por los palacios y templos en el antiguo Japón. Un par de golpes a la puerta hicieron que el corazón de la princesa saltará en su pecho, se movió nerviosa para tomar la pequeña bolsa que hacía juego con la vestimenta, respiro un par de veces antes de abrir.
-Buenas Ulquiorra- saludó con una de sus características sonrisas al tirar ágilmente de la perilla, el pelinegro que estaba parado al otro lado la observo fijamente, él iba con una camisa negra de ¾ de manga un chaleco holgado color gris y unos jeans negros, zapatos de salir cafés, realmente se veía guapo, no es como si no se viera bien con el uniforme del trabajo es solo que ahora lo veía vestido de una forma más normal. Y tenía que admitirlo, su jefe era como de revista.
-Te ves bien, ese tipo de ropa se adapta más a ti mujer- las mejillas de ella se tiñeron de rojo al procesar que él la había halagado, claro a su manera.
-¿n...Nos vamos?-preguntó tartamuda.
-hmmp- profirió a modo de contestación, ella se giro para cerrar con llave y ambos se encaminaron a la casa de Riruka, que es donde la pelinaranja había acordado reunirse.
-Luego el chico llego a la oficina de abogados donde ella trabajaba y…- Orihime dramatizaba la platica unas cuadras atrás iniciada, la cual iba sobre la última película que había visto, Ulquiorra simplemente la escuchaba, después de todo estaba acostumbrado a este tipo de parloteos por parte de la ojicastaña, desde que se iban juntos ella charlaba sobre las cosas más tontas del mundo, pero que viniendo de ella parecían las más divertidas del planeta -¡Mira llegamos! ¡Riruka-chan!- exclamó apuntando hacía enfrente, el ojiesmeralda dirigió su vista a ese lugar, era una gran casa de dos pisos y en la entrada se encontraba una mujer de la edad de la pelinaranja vestida con un yukata rosa con flores de cereso, discutiendo con un chico rubio un poco más alto que ella.
-¡Ya cállate estúpido mocoso adicto a los videojuegos!-grito molesta.
-Al menos no soy adicto a los inútiles peluches de felpa- rezongó él.
-Riruka-chan- volvió a llamar la pelinaranja acercándose, la chica de cabellos magentas se giro hacia ella y sonrió al verla.
-Orihime- cuando estuvo cerca la abrazó con fuerza – ya te echaba de menos.
-Yo igual.- respondió el abrazo, al separarse la ojirubi miro fijamente al acompañante de Orihime.
-Oye, Orihime ¿Quién es?- preguntó por lo bajo.
-¡Ah! Él es Ulquiorra mi…-trató de buscar una palabra para el tipo de relación que ellos llevaban, porque definitivamente no eran amigos.
-Bueno no es como si importara mucho que sea de ti- dijo Riruka –Solo dime si están ustedes saliendo.
-No…bueno no es tan así- se cubrió la boca, maldición se le había escapado.
-Ya veo-sonrió –Eso significa que Ichigo ya no…- el pulso de la ojicastaña se detuvo.
-¡Hey! No estoy aquí para perder mi tiempo así que ya deja de secretearte con Inoue y camina obsesiva de los peluches- llamó Yukio.
-¡Ya vamos idiota!- vociferó yendo hacía él para golpearlo, Orihime suspiró triste y dio gracias a Yukio por interrumpir. Ulquiorra la observo desde lejos, estaba curioso por saber que tanto le decía esa molesta chica a la mujer, sobre todo por que se había puesto tiste si hace un momento no paraba de sonreír y reír mientras caminaban, aún había cosas que el desconocía de Inoue Orihime. Pero las descubriría hoy, ella misma se lo había dicho.
Definitivamente sabría que era lo que la lastimaba y lo destruiría con sus propias manos.
-¡Cómo tardan!-exclamó molesto un chico alto de cabellos naranjas, pateo el poste de la entrada, un pie se estampo contra su costado, él se quejo y miro furioso a la persona responsable, una chica de baja estatura, cabello negro con un mechón en que llegaba a la nariz y ojos violetas, traía un yukata morado con adornos lila -¡¿Qué demonios te pasa enana de infierno?
-No seas irrespetuoso con el templo estúpida fresa parlante-regañó la pelinegra.
-Kuchiki-san no deberías hacer eso, recuerda que tienes el brazo roto- musito un chico de pelo azul oscuro y lentes, apunto el yeso que le cubría desde la palma hasta el codo. Este era Ishida Uryu, un amigo/rival del pelinaranja.
-Aunque Ichi-nii desespere deberías contenerte, te lastimaras más Rukia-nee- concordó una chica de cabello negro, su nombre era Kurosaki Karin era hermana de la fresa, ella no traía yukata en cambio llevaba una camisa blanca con un logo de la FIFA y unos pantaloncillos de mezclilla.
-Pero conociendo a Kurosaki eso es casi imposible-dijo un chico de cabello blanco y ojos turquesa, su nombre Hitsugaya Toshiro, el mejor amigo y novio de Karin.
-Sí- suspiraron los demás, también iban un chico de cabello castaño llamado Keigo y otro de cabello negro, Mizuiro.
-¡¿Qué dijeron?- el ojiavellana frunció el ceño.
-¡Ichigo!- grito la vocecilla de la pelimagenta, el mencionado se giro murmurando un al fin.
-Riruka, Yukio, Inoue- el último nombre lo dijo más bajo. Se sentía un poco incomodo de verla nuevamente después de que la hubiera rechazado hacía ya tres semanas.
-Hola- dijo el rubio, Orihime lo miro nerviosa y desvió la mirada aun lado.
-Buenas noches a todos- sonrió mirando a los demás, abrió la boca al reparar en el brazo de la ojivioleta -¡Kuchiki-san ¿Qué te paso?- exclamó preocupada.
-Digamos que por culpa de una fresa me caí de las escaleras- contestó fulminando a la "fresa" con la mirada.
-¡Fue tú culpa, siempre dejas tirados esas cosas que según tu son conejos!- se defendió.
-¡Fuiste tú quien tiro a chappy, recuérdalo!- bramo ella.
-Y pensar que son novios- Karin meneo la cabeza con ironía.
-¡¿no...Novios?- grito indignada la ojirubi.
-eh ah… si, somos novios- el pelinaranja se sonrojo por lo incomodo. Riruka lo miro como si le estuviera diciendo una broma, pero Ichigo no bromeaba nunca, por lo que tenía que ser verdad. Por su parte la ojicastaña sentía que el corazón se le partía por completo, ella ya sospechaba aquello, pero era muy diferente que se lo confirmaran a que simplemente fuera un pensamiento, a pesar de que fue rechazada y que tenía que borrar esos sentimientos, le seguía doliendo.
-Felicidades Kurosaki-kun- su voz casi se rompía y trataba que el escozor en sus ojos no hiciera que derramara lagrimas – Ella es la adecuada para ti, cuídala- en sus adentros se gritaba que se callara, pero a pesar de su dolor estaba feliz porque la persona que amaba era feliz.
-Inoue- murmuro Ichigo, sabía que había algo raro en su amiga y que la razón era él mismo, después de todo el rechazo sus sentimientos, fue el quien la hirió. Pero no podía evitarlo no sentía lo mismo y nunca podría corresponderla pues él amaba a su Rukia, la persona que cambio su mundo –Gracias- esa palabra fue como un tiro de gracia para ella, dio un paso hacía atrás y tropezó con sus propios pies, la ojicastaña sentía su cuerpo caer, pero el golpe contra el suelo nunca llego, la razón, un par de brazos que la sostuvieron por la cintura, los cuales se enroscaron más hasta convertirse en un abrazo posesivo. Miro de reojo que se trataba del pelinegro, quien no había dicho nada y se había mantenido a distancia de ellos.
-U…Ulq…-genial ahora sí no podía hablar.
-Orihime- murmuró Rukia sorprendida.
-¿Quién demonios eres tú?- escupió el pelnaranja, Ulquiorra se limito a verlo-¡Hey responde! Suéltala- exigió molesto.
-No- simple, pequeño y directo, el pelinegro no tenía planeado aceptar la orden de aquel mocoso, quien por algún motivo causaba un extraño comportamiento en la mujer. Hace unos momentos se había sentido inquieto al ver las extrañas expresiones de dolor de Orihime las cuales no fueron detectadas por su amigo, se veía tan indefensa, era como la primera vez que la vio llorar. Entonces sus cerebro llego a una conclusión, ese tal Kurosaki Ichigo era la causa del dolor de la pelinaranja.
-¿Cómo que no?- gruñeron los demás chicos del grupo.
-Eh. Chicos cálmense, él es… es su…- trato de calmarlos Riruka.
-Soy su novio- sentenció Ulquiorra con voz sería, todos los presentes se sorprendieron incluyendo a Orihime quien estaba en estado de shock por las palabras de su jefe.
-U…Ulquiorra-suspiró, intento decir algo más pero ya no salían más palabras.
-Ya saludaste a tus amigos como querías, ahora discúlpenos-y se la llevo al interior del festival, a todos se le calló la quijada.
-Vaya novio se fue a conseguir- silbó Keigo interrumpiendo el sepulcral silencio que se había formado. Ichigo volteo a ver a Rukia y esta asintió cerrando los ojos.
-Orihime-murmuró preocupada la ojirubi.
Ulquiorra arrastraba a Orihime, sostenía con fuerza la muñeca de la pelinaranja, quien lo seguía por inercia ya que se encontraba muy aturdida por lo que el moreno había dicho. Se detuvieron cerca del puente que atravesaba un pequeño estanque.
-Mujer-llamo con voz neutra, la ojicastaña respigo y contuvo la respiración- Ese tal Kurosaki Ichigo ¿es… la razón de tu llanto?- pregunto sin girarse. Orihime abrió los ojos sorprendidos y desvió el rostro hacia el reflejo de la luna sobre el agua.
-Sí-susurró entrecerrando los orbes.
-¿Quieres que… lo destruya?- se giro para mirarla directamente, seguía sosteniendo su muñeca.
-¡¿Eh?- exclamo elevando el rostro, encontrándose con su mirada tan penetrante.
-Si existen cosas que no te gustan, puedo destruirlas, si existen cosas que te causen dolor, las mataré, si existen cosas que te den felicidad, te las entregare pero a cambio yo tomaré tu corazón mujer- repitió la frase que le había dicho aquella noche.
-Me duele que este con ella, pero a él le hace feliz estar a su lado, si él es feliz, yo puedo intentar serlo, no tienes que destruir nada, no tienes tampoco que matar, si lo hicieras entonces también mata mi corazón porque es una de las cosas que me causan dolor, si aún lo quieres, si aún quieres este corazón herido ven y tómalo, porque yo no lo necesito-soltó y las lagrimas abandonaron sus ojos.
-Lo tomaré-contesto tirando de ella para besarla, no fue como el primero, ni como el segundo, este fue un beso más intensó con más sentimientos, los cuales tal vez nunca se digan. De una cosa estaba segura algo en su pecho había muerto pero algo mucho más grande estaba naciendo, algo que le daba miedo de admitir.
Se separaron cuando el aire comenzó a faltarles, él fijos su esmeralda mirada en sus ojos castaños, Orihime respiraba entrecortadamente y los labios le ardían, sus mejillas estaban tan prendidas como un semáforo.
-Ya no llores- la atrajo hacía él para abrazarla. Esas palabras a pesar de haber sido pronunciadas tan fríamente sornaron irresistiblemente dulces. La pelinaranja sentía la respiración de él en su cabeza. ¿Estaría mal si pensaba que él la quería de alguna forma? Quién sabe. Orihime se dejo consolar por el moreno, sin darse cuenta que unas luces bailaban a su alrededor.
-¿luciérnagas?- murmuró extrañada, se separo de él y toco una de esas luces, efectivamente eran luciérnagas. Sonrió melancólica e intento atrapar más. Ulquiorra la miro haciendo un acto que tan solo los niños hacían, pero en ella parecía muy hermoso. Inconscientemente hizo algo tan impropio de él como lo que empezaba a sentir por esa chica, curvo ligeramente sus labios en una fantasmal sonrisa. Definitivamente él debía comprender lo que era un corazón, por alguen extraño fenómeno no quería dañarla, no como lo hizo ese mocoso estúpido, al cual de alguna extraña forma odiaba.
-¡Ah! Ulquiorra ¿quieres un dulce de fresa? Tenía unos caramelos en casa y me los traje- dijo ella rebuscando en su bolso, la diminuta sonrisa en su cara desapareció se acerco a ella y detuvo su mano al tomársela, la ojicastaña lo miro ladeando la cabeza algo confundida.
-Odio las fresas-musitó dándole la espalda y jalándola para que lo siguiera, ya estaban ahí por lo menos debía disfrutar del festival. Ella parpadeo aturdida pero no dijo nada.
Sí las fresas son dulces pero dolorosas, por eso mejor debería escoger el chocolate.
Hasta aquí el cap. Ufff me sentí enclaustrada cuando mi papi se llevo la compu, ya que dure dos días para que me la regresaran, pero ya paso y pude escribir, al no escribir sentí como si me hubieran cortado la alas, pero ya paso.
Espero le haya gustado.
Dejen review´s
Aclaraciones
Si hubiera estado escrito en japonés Ulquiorra-sama habría dicho "Watashi wa Ichigo ga kirai" de cierta forma podría decirse como una declaración de odio hacía el naranjo.
En la parte de "soy su novio" me vi en la tentativa de decir "soy su dueño" *¬*
Disculpen si tengo errores de ortografía o si hay occ, hago lo posible para no hacerlo.
Akari se despide
Nos leemos.
