Hola, muchas gracias por los reviews, me encanta que les guste el fic. Y lo siento si tarde es que ya entre a la escuela y tenía un par de concursos pendientes, pero ya regrese ^u^ el epilogo lo subiré dentro de 2 días.
(Orihime y los demás tienen la apariencia de del agente perdido, los arrancars están igual que antes de la muerte de Ulquiorra-sama)
U /A: Aquel día cuando Inoue Orihime entro a trabajar en la cafetería "Las noches" queriendo olvidar su amor no correspondido ocupando su tiempo en algo, jamás pensó que el inexpresivo gerente le robaría su herido corazón.
Parejas: Ulquihime- Grimnell-Ichiruki-Ginran-Hitsukarin.
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BLEACH es propiedad de Tite Kubo.
Disculpen si hay occ.
Pueden escuchar chocolate de jesse&joy como introducción.
Cap. 6 Marmoleado
−Mujer…-dijo contra su cuello.
− ¿Qué?
−Yo…
De pronto la garganta se le seco y el te amo que quería decirle una y otra vez a la mujer, no salió. Los orbes castaños le miraron expectantes, casi ansiosos de saber que era lo que le diría, pero Ulquiorra sólo pudo mirar fijamente el cuello de Orihime. No un te amo no bastaba, ni el diccionario completo, no cuando sus sentimientos eran tan grandes como el infinito. Aun así sabía que debía responder a la confesión de la pelinaranja, por lo que se tendría que conformar con un pequeño te amo trago saliva y se separó un par de escasos centímetros de ella, clavando sus ojos en los suyos haciéndola sonrojar aun más si era posible.
−Yo… ¿puedo quedarme esta noche?− en el último momento se había acobardado. Mierda él no era así nunca había escapado de algo, pero es que joder, ella era la primera mujer a la que amaba y quería decírselo adecuadamente.
Orihime lo observó y sus orbes brillaron decepcionados, bajó el rostro esperaba que él le dijese te amo también.
−No lo sé, Rangiku…−comenzó pero se vio interrumpida por su propio móvil. El moreno la soltó, liberándola de la prisión que era su cuerpo. Ella saco el pequeño aparato de su pantalón y contestó.
−Orihime−saludó la voz de Matsumoto.
− ¿Qué sucede Rangiku?
−Sólo llamo para decirte, que no llegare a casa esta noche, me quedare con mi Taicho− avisó en tono divertido.
−Oh, ya veo. Está bien− parpadeó.
−Adiós.
−Sí ¡Vaya!-suspiró al tiempo que colgaba. Entonces se dio cuenta de algo, ella estaría sola esa noche y Ulquiorra podría quedarse, dos sentimientos muy diferentes la asaltaron; uno era la felicidad y el entusiasmo por ello y la otra el miedo de lo que podría pasar. Pero no tenía porque puesto que ellos ya habían dormido juntos anteriormente –.Puedes quedarte Ulquiorra− un leve sonrojo apareció en sus mejillas. Él asintió.
-Iré devuelta a la cafetería, luego por unas cosas a mi departamento y después regresare mujer− avisó acercándose a ella para depositar un beso en sus labios, la ojicastaña le correspondió el beso.
− ¿A qué hora vas a venir?- preguntó cuando él se separó.
−Cerrare antes, así podremos cenar juntos− contestó.
−Oh, entonces comprare unos ingredientes y cocinare la cena− dijo mordiendo su dedo y haciendo una cara de concentración total que a Ulquiorra le pareció linda y graciosa, su entrecejo ligeramente fruncido lo volvía loco, ¡Joder, ¿quién demonios era él, y donde estaba su verdadero yo? Por su parte la ojicastaña estaba calculando el tiempo para hacer la cena completamente ajena de lo que causaba en su novio.
−Sólo compra los ingredientes, yo hare la cena− musitó el moreno, no podía arriesgarse a que ella cocinara.
−Pero…−intentó protestar, el atrapó el rostro de ella y acercó su cara a la de Orihime.
−Yo la hare, tú sólo compra lo que quieras y espérame mujer− ordenó, su aliento la embriagó y asintió ida, casi en transe por la cercanía del pelinegro.
Él volvió a besarla sólo que esta vez en la cabeza luego se fue. La pelinaranja se recargó en la puerta de la entrada y lentamente se deslizo hasta quedar sentada en el suelo.
−Lo amo−recitó para sí misma como si haciendo eso comprobara que nada de lo sucedido era un sueño, cosa que en realidad era extraña ya que hasta hace un minuto actuaba normal –.Él… va a quedarse a dormir− parecía un efecto retardado − ¡Va a quedarse!− de un brincó se puso de pie y frenéticamente fue a su habitación, que si bien no estaba tan tirada, tenía que recoger algunas cosas y limpiar rápidamente la casa, luego iría al supermercado y… paró abruptamente ¿Por qué rayos estaba nerviosa otra vez? Ellos ya habían "vivido juntos" antes, claro ella estaba enferma y el la cuidaba pero eso contaba ¿no? Además sólo se quedaría una noche, cenarían tal vez verían alguna película e irían a dormir ¿Qué más podría pasar? Nada. Sacudió los hombros deshaciéndose de ese absurdo nerviosismo y continuó con su tarea de limpiar, cuando hubo acabado tomó un poco de dinero y fue al supermercado más cercano.
No tenia porque estar nerviosa nada pasaría.
Orihime no quito la mirada de la puerta esperando a que alguien tocara, no alguien no, a que Ulquiorra tocara, eran las 8:30pm. Se movió un poco en el sofá donde estaba acostada y sus ojos cayeron en las bolsas sobre la mesa, había comprado ingredientes para hacer curry, platillo que el moreno había cocinado el segundo día de su enfermedad y el cual juro que sería su favorito.
Respingó cuando el tan ansiado sonido se escuchó, se levantó como si su cuerpo fuera un resorte y casi corrió a abrir la puerta. Ahí estaba él parado y su penetrante mirada se posó en ella, la ojicastaña le sonrió y observó una pequeña maleta, del tamaño justo para llevar al menos dos cambios de ropa y una toalla. Le invitó a pasar y el pelinegro hizo caso.
− ¿Qué compraste?− inquirió dejando su carga en el sofá, la pelinaranja se acercó a la mesa.
−A…Algunas cosas para hacer curry y arroz − señalo la bolsa de ingredientes, él asintió y se acerco a la mesa para revisar los ingredientes, fue cuando la ojicastaña reparó en que ya no llevaba el uniforme del trabajo, sino una camiseta de manga ¾ color verde oscuro y unos jeans negros de tubo, se veía guapo. Las mejillas de Orihime se inundaron de sangre.
−Hmm− profirió concentrado.
−Te ayudare a cortar las verduras− declaró ella, sabiendo que tal vez no le dejaría acercarse al fogón. Él levanto el rostro y asintió, luego ambos tomaron los ingredientes y fueron a la cocina; Orihime lavó algunos vegetales y comenzó a cortarlos, Ulquiorra puso el arroz en la arrocera y en una olla agua para hervir. De alguna forma la pelinaranja no podia concentrarse en su labor con él a su espalda por lo que en un mal movimiento se hizo un pequeña cortada en el dedo índice, ahogó un gritito de dolor y miró la herida, de donde salía un poco de sangre.−Ah que torpe soy−se reprochó.
−Déjame ver−murmuró el ojiesmeralda acercándose a ella, tomo su mano y examino el corte. Orihime sintió el corazón explotar cuando el pelinegro se llevó su dedo a la boca para limpiar la sangre.
−U…Ulquiorra n…o hagas eso−tartamudeó sonrojada.
− ¿Dónde está el botiquín?-la ignoró olímpicamente.
−En aquella alacena−apuntó, Ulquiorra sostuvo la mano de la pelinaranja y la obligo a seguirlo, sacó la pequeña caja y buscó una bandita. Cuando la encontró la colocó delicadamente sobre la herida.
−Deberías tener cuidado mujer− regaño al tiempo que se aseguraba de haberla puesto bien. Después regresó el botiquín a su lugar. La ojicastaña acuno su mano en su pecho, sintiendo que los oídos le zumbaban por el alto ritmo cardiaco que tenía.
−Lo siento− se disculpó mirando al suelo. Él posó sus orbes en ella y suspiró, la tomó del brazo jalándola hacia él, la cabeza de la pelinaranja quedo bajo la quijada de Ulquiorra.
-No me gusta que te hagas daño−confesó acariciando lenta y acompasadamente su cabello. Orihime abrió los ojos luego los entrecerró y enterró el rostro en el pecho de él.
−Lo siento, prometo tener más cuidado− Ulquiorra sonrió imperceptiblemente, la tomó por la barbilla y la hizo mirar hacia arriba, le miró los ojos un par de segundos luego besó su boca.
La ojicastaña le correspondió el gesto, se besaron furtivamente; él mordió su labio para profundizar el beso, la pelinaranja accedió y sus lenguas tenían una breve batalla entre ellas, ninguna quería ceder. Tuvieron que separarse cuando el aire les faltó, Orihime jadeaba sonrojada y Ulquiorra respiraba pesadamente. Volvieron a unir sus bocas en otro beso igual de apasionado, ella rodeó con sus brazos el cuello de él para así tratar de cortar toda distancia entre sus cuerpos, él por su parte colocó sus manos en su cintura. En cierto punto de aquella sesión de besos, el calor comenzó a subir y la ropa les incomodaba y había más necesidad de caricias. Cuando Ulquiorra estaba besando su cuello y Orihime jadeaba por la extraña sensación, el agua para el curry comenzó a hervir sacándolos del trace en el que estaban. Ambos se separaron inmediatamente.
−Voy a poner la mesa y a… arreglar unas cosas en el baño− se excusó ella alejándose. Su rostro estaba completamente rojo.
−Hmmju, yo terminare de cocinar la cena− afirmó él acercándose al fogón, miro de reojo como ella desaparecía en la sala. Luego él suspiró, por Dios estuvo a punto de tirar todo a la mierda y hacer suya a la mujer. Debía esperar, primero tenía que decirle sus sentimientos.
Una vez la cena estuvo hecha ambos comieron en silencio, incómodos por lo de hace rato, aunque a Ulquiorra no se le notaba. Terminaron de comer y Orihime lavó los platos, luego para romper la tensión sugirió que vieran una película.
Eso tampoco ayudo, ya que cada uno ocupaba una esquina del sillón de dos plazas. La ojicastaña jugaba con sus manos y cada 5 minutos miraba de reojo a su novio y el pelinegro tenía la cabeza apoyada en el dorso de su mano mirando sin ver realmente la película que la mujer había escogido, la casa del lago le había dicho la ojicastaña que se llamaba.
Siguieron en sus posiciones hasta que poco a poco Orihime sentía los ojos pesados, llegando incluso a cabecear, cayó a un lado recargándose en el hombro de Ulquiorra.
−Lo siento− dijo al tiempo que se alejaba, pero el brazo del moreno se lo impidió.
−Está bien− la abrazó ligeramente.
−Ulquiorra−llamó somnolienta, él la miró−. Te amo− quería decírselo antes de caer dormida. Ulquiorra carraspeo ¿Cómo podía ella decirlo tan fácil? Apretó la quijada, debía decirlo ya.
−Mujer…− la ojicastaña abrió los ojos de la sorpresa y el sueño se le espantó−.Yo…− se miraron a los ojos−. Te llevare a la cama− demonios había vuelto a retractarse. Pero es que era tan difícil decirlo. Ella desvió la mirada.
−Puedo ir sola− se sentía frustrada, él no le respondía y eso dolía mas que algún rechazo, porque sabía que él si la amaba sólo quería escucharlo de su boca. Se levantó y fue a su habitación, Ulquiorra la siguió pero antes de que pudiera entrar ella le cerró la puerta.
−Mujer−llamó intentando abrir pero ella lo impidió.
−Te amo−expreso desde el otro lado, el abrió ligeramente los ojos.
−Lo sé− contesto recargándose en la puerta.
−Te amo−volvió a decir.
−Lo entiendo−sabía perfectamente que era lo que ella quería pero no le era tan fácil decirlo.
−Te amo−la voz se le rompió y el escozor en sus ojos la estaba venciendo. Ulquiorra se sintió mal, pues sabía que la estaba dañando al no contestar de la forma en que quería.
−Lo sé−repitió y ella soltó a llorar −.Mujer abre la puerta.
−No− dijo entre callados sollozos.
−Mujer…
−Déjame en paz, ¿porque no me respondes? ¿Es que acaso aun no comprendes el corazón?− exigió, a lo mejor era por eso. Ya que no puedes amar si no comprendes el corazón.
−Mujer, lo comprendo, lo siento, abre la puerta, no me gusta no verte, me pone ansioso y eso es por culpa del corazón, por culpa de el sentimos, por culpa de él codiciamos, por culpa de él te deseo, tú eres mi corazón, mujer…no, Orihime yo por culpa del corazón te amo−recitó poniendo una mano en la puerta. Hubo un breve momento de silencio, que al pelinegro se le hizo insoportable.
La puerta se abrió y la pelinaranja lo miró mientras intentaba contener las lágrimas.
−Te amo− dijo saltando hacia él para abrazarlo y la atrapó. Pero por la fuerza ambos cayeron al suelo.
−Te amo− y ella selló sus labios contra los de él, besándolo ansiosamente, él respondió y pronto los besos eran más apasionados, se levantaron del suelo y sin dejar de besarse entraron en la habitación.
Ulquiorra la recostó en la cama admirándola, grabando ese momento en su memoria, sus ojos, su piel, su boca todo de ella. La amaba tanto, que tenía que ser suya, marcarla para que nadie la tocara, para que supieran que esa mujer, que esos labios, ese cuerpo, esos sonrojos sólo eran existía por y para él. Era estúpido, si lo era, porque si hubiese sabido que ella existía siempre habría creído en el corazón, pero tal vez no creía en el porqué ella aun no llegaba a su vida. Orihime siempre seria su corazón, lo sabía perfectamente.
Orihime lo miro de vuelta haciendo lo mismo que él, grabando cada facción suya qu en ese momento ya no parecían distantes, en ese momento sólo era Ulquiorra Cifer, la persona a la que amaba y algo en ellaledijo que amaría siempre. Por eso quería ser suya. El volvió a besarla pero esta vez empezando desde du coronilla y dando pequeños y pausados besos por su rostro, su barbilla; su cuello. Paró cuando llego a la clavícula. Ella lo miró.
−Sucede algo− la voz de ella sonó ronca, debido a las sensaciones en su cuerpo.
−¿Estás segura que quieres hacerlo?−preguntó, pues por un lado estaba su deseo por ella y por el otro lo que ella quería.
−Si eres tú sí, no haría esto con nadie más−sus mejillas eran un semáforo.
−No me contendré− advirtió sonriendo maliciosamente, Orihime quedo embelesada con su rostro, el jamás había sonreído frente a ella.
−No te pedí que lo hicieras− fue lo último que dijo, después Ulquiorra la besaba con amor, pasión y dulzura. La amaba y se lo demostraría y ya jamás se separarían. Esa noche fueron uno en cuerpo y alma, miles de te amo y te quiero no dichos quedaron entre las sabanas y paredes de esa habitación. Porque había tiempo suficiente para decírselos.
Marmoleado es la perfecta combinación entre chocolate y vainilla, porque chocolate es amor verdadero y vainilla representa la vida. Y la vida no es vida sin amor.
Fin…
Hasta aquí el cap. No se preocupen ahí no acaba aun falta el epilogo.
Espero les haya gustado
A los que leen este fic, gracias por hacerlo, dejen o no dejen reviews.
Me siento tan triste de acabar una historia pero vienen más. Eso seguro y ulquihime aun más seguro.
Dejen reviews.
Akari se despide
Nos leemos.
