Hola. Muchas gracias por sus reviews. Lamento la tardanza, es que no preví que fuera a ganar uno de los concursos, eh estado muy ocupada por eso. Me fui otra ciudad a representar a la zona norte de mi estado XD fueron días muy largos.
Bueno sin más espero y les guste el epilogo.
(Orihime y los demás tienen la apariencia de del agente perdido, los arrancars están igual que antes de la muerte de Ulquiorra-sama)
U /A: Aquel día cuando Inoue Orihime entro a trabajar en la cafetería "Las noches" queriendo olvidar su amor no correspondido ocupando su tiempo en algo, jamás pensó que el inexpresivo gerente le robaría su herido corazón.
Parejas: Ulquihime- Grimnell-Ichiruki-Ginran-Hitsukarin.
Dejen review´s
BLEACH es propiedad de Tite Kubo.
Disculpen si hay occ.
Escuchen Te voy a amar de Axel Fernando
Epilogo
Levantó una mano y acarició lentamente el rostro de Orihime, delineando cada parte sus ojos, su nariz, su boca; dio un pequeño beso en sus labios y regresó a su posición de espectador. La mujer solo frunció ligeramente el seño, se movió inquieta entre las sabanas hasta que sintió nuevamente el calor reconfortante del pelinegro, se aferro a su costado tan cerca de él como fuera posible, sonrió como una niña pequeña al abrazarlo y su respiración acompasada hizo que entreabriera los labios. Esa imagen logró arrancarle una genuina sonrisa. Ella era tan hermosa, definitivamente sólo podría amarla a ella. A pesar de que habían pasado ya 5 años desde la noche en que se entregó a él por primera vez, seguía sintiendo las mismas ansias, el mismo deseo, el mismo amor por ella. Giró disimuladamente la cabeza hacia la repisa más alta del cuarto, sabiendo perfectamente que ahí, estaba un objeto que sólo podía darle a ella, algo que sólo puede dárselo de una manera especial, algo que compró especialmente para esa mujer.
Sí, ese objeto tan preciado era un anillo de compromiso.
− ¿Ya te vas?- cuestiono la ojicastaña antes de llevarse una cucharada de cereal a la boca, el moreno asintió mientras se acomodaba el saco del uniforme, seguía siendo el gerente de "Las noches" la pelinaranja se levantó del banquillo donde estaba sentada para desayunar y se acercó al pelinegro, se paró de puntitas, puesto que Ulquiorra era media cabeza más alto que ella, y le plantó un tímido beso en los labios –Buen día- deseó sonrojándose.
−Hmmm- profirió a modo de contestación, antes de que la chica se separara por completo, Ulquiorra la beso fugazmente.
−Oye- reprochó, pues ambos habían acordado que sería ella quien lo besaría antes de irse a trabajar, un trato inusual pero divertido.
−Los tratos pueden romperse- aclaró antes de otro beso.
−Mira quien lo dice- sonrió y le tomó por el cuello de la camisa para atraerlo hacia ella, se separó del moreno y puso un dedo sobre sus labios impidiendo un contraataque – Que te vaya bien.
−Tramposa- acusó él.
−Saluda a Grimmjow-san y a Nelly-chan de mi parte- pidió regresando a su asiento. Ulquiorra se acercó a la salida y miró por última vez a Orihime, sonrió internamente.
−Me voy- avisó antes de irse por la puerta.
Orihime miró fijamente la puerta y sonrió, definitivamente lo amaba. Se sentía tan bien despertar a su lado todos los días, le resultaba increíble y doloroso recordar cuando tenía que esperar a los ratos libres que le daba la escuela y la noche para verlo o cuando a su amiga Tatsuki le entro el instinto materno y no la dejo verlo hasta que lo aprobara como novio suyo, si habían sido días duros, pero estos acabaron justo cuando se graduó del instituto. La decisión de vivir con él cuándo entrara a la universidad había sido la mejor de todas, así podría verlo todos los días, vivir con él, cuidarlo, amarlo sentir que nada podría separarlos era como la sensación de un sueño eterno. Recargó la barbilla en la palma de su mano derecha y suspiró, si el mundo se acabara ese mismo día no le importaría en lo absoluto, siempre y cuando pudiera verlo otra vez.
De pronto se puso de pie como si su cuerpo fuera un resorte, sus ojos se abrieron y se llevó las manos a la boca impidiendo que algo no muy agradable ocurriera en la cocina, con desesperación corrió al baño, apenas inclino la cabeza en la taza del toilette cuando todo su desayuno ya abandonaba su pobre estomago, que en esos momentos sufría de pequeñas arcadas. Respiró agitadamente y como pudo llego al lavamanos para limpiarse la boca. Miró su cara sudorosa en el espejo, su faz estaba pálida, como una hoja de papel y la textura de su piel se asemejaban a la de la cebolla, pasó una mano por su cabello y cerró los ojos tratando así de disminuir las ganas de volver a vomitar. Con esta ya era la quinta vez que le pasaba en la semana ¿estaría enferma? Quizás había comido algo que le cayó mal.
−Sabia que los frijoles dulces, el relleno de calamar en ajo y la salsa teriyaki no debían combinarse, ¡Pero sabían tan bien!− lloriqueó por causa de uno de sus nuevos platillos, que si bien no se oía muy apetitoso, al menos para ella había sido muy sabroso.
Esperó en el baño hasta que las nauseas se hicieron amenas y luego fue a alistarse para las clases de la mañana. Y a lo mejor iría al médico para que le dieran algo por la infección estomacal que traía. Sólo esperaba que Ulquiorra no se diera cuenta, sino podría obligarla a estar en cama hasta recuperarse por completo. Así era él, y eso le gustaba, pero no quería ser una carga para su novio, otra vez.
Tic, tac
La pluma se movía veloz y elegante por el papel.
Tic, tac
Dejó a un lado otro conjunto de papeles grapados y firmados.
Tic, tac
Miro por quinceava vez el reloj.
Tic, tac
Estampó las manos echas puños en la mesa y fulminó el maldito objeto que solo hacia tic, tac y no cambiaba de número, seguía estando en el maldito numero 4.
Tic…
Listo, no soporto mas y arrojó lo primero que sus blancas manos agarraron; pobre taza no merecía morir tan joven, pobre reloj sólo hacia su trabajo.
Si bien Ulquiorra Cifer era un hombre de una paciencia y comportamiento impecable, en ese momento todo le importaba una mierda. ¡Por todo lo que es santo! el tiempo parecía tan perezoso para avanzar que se desesperaba, la razón, había decidido proponerse a la mujer ese día y esperaba con ansias asesinas a que fuese una hora razonable para cerrar el local, después de todo debía cumplir con su trabajo, pero sentía esa incontenible necesidad de verla, oírla, saber su respuesta ¡Joder! El ya no era como hace 5 años, podía ver todo desde una perspectiva más…Humana y fue gracias a esa bendita mujer que le vuelve el mundo de cabeza.
−Hey ¿sucede algo Batman?- la voz de su mejor amigo lo sacó de sus pensamientos, el peliazul asomó la cabeza por la puerta y miró con una ceja enarcada los objetos hechos trizas en el piso de la oficina.
−No es de tu incumbencia- bufó tomando otro montón de papeles para firmar.
−Deberás que has cambiado ¿ahora qué fue lo que te hizo ese reloj?- inquirió entrando en la habitación, cruzó los brazos sobre su pecho y se sentó en la silla, de color gris, frente al escritorio del ojiesmeralda.
−Avanzaba muy lento- contestó mirándolo impávido.
−Lo mismo dijiste del anterior, del anterior a ese y del anterior a ese; en serio ¿Qué demonios te pasa?, este es el quinto que rompes en las últimas dos semanas y ni se diga de ese extraño humor que te cargas- su voz no tenía ni pisca de burla, en cierto modo le preocupaba su amigo.
− Ya te había dicho que no me pasa nada- habló molesto y su ceño se frunció ligeramente.
− ¡Vez ahí esta! Tú antes no mostraba ni una mísera mueca y ahora si- exclamó apuntando con la mano su rostro-. Oye sé que pedir matrimonio no es fácil, pero no es para que estés tan sensible y vivir con la princesita sí que te afecto, sin mencionar los extraños alimentos que últimamente devoras - tragó saliva por la mirada lúgubre que el moreno le envió.
− Vete al demonio – siseó enojado y volvió su vista a los documentos.
− Ves, estas sensible- Ulquiorra lo miró con cara de" ¿quien esta sensible basura?"- .Vale tal vez me este imaginando cosas pero, ¿la princesita no estará tu sabes…embarazada?- se aventuró en preguntar. El pelinegro lo miró con los ojos entrecerrados.
−No creo…
−Y ¿si fuera así?-interrogó. El moreno dejó a un lado los papeles y lo observó serio. Entrelazo sus manos sobre la mesa meditando un poco las cosas.
Levantó la cara y sus ojos decían una sola cosa, una cosa que hizo sorprender a Grimmjow.
−La amaría más de lo que ya lo hago- sí, sus ojos reflejaban amor -. Sólo quiero estar con ella el resto de mis días, quiero mirarla al despertar, sentirla a mi lado y si me diera un…hijo- su voz acaricio la palabra -. Seria en efecto el hombre más feliz de la tierra- el lugar quedo en un silencio incomodo, hasta que las carcajadas de ojiazul irrumpieron el momento.
−Y luego dices que no eres sensible- rió. Ulquiorra lo miró mal.
−Vete al infierno- murmuró arrojándole la pluma.
Pero era cierto, si ella le diera esa dicha, un pedacito de los dos, algo que los unía mas allá de lo físico, era en definitiva, lo mejor que podría darle.
La pelinaranja llevó sus ojos a aquella hoja de papel por centésima vez y sus orbes se llenaron de lágrimas nuevamente, era irreal, no podía si quiera comprender que esa pequeña palabra diera origen a tantos sentimientos encontrados en ella, miedo, alegría, desconcierto. Era extraño lo que podía hacerle a su cerebro un pequeño "positivo" sí esa palabra, esa que confirmo el nombre de su malestar, que no era una enfermedad, no claro que no, era una bendición, una muy hermosa bendición.
Estaba embarazada.
Le hicieron los análisis luego de que se desvaneció por completo en plena clase, gracias a dios Ishida, con quien compartía la clase de métodos de curación en la facultad de medicina, estaba a su lado para atraparla antes de darse un buen porrazo contra el suelo, sabe dios que hubiera pasado si él no hubiera estado junto a ella. La llevo con Unohana, rectora y medico de la universidad, la revisó y la mando a hacer unos estudios de sangre ya que al parecer era anemia, pero a la mujer de cabellera larga y trenzada le pareció ver algo raro en los laboratorios, por lo que mando a hacerle otros estudios y tras otra revisión, la felicito y dio la nuevas a la futura madre. La cual rompió a llorar y su amigo incrédulo y pasmado también la felicito. La mandaron a reposar, puesto que se trataba de una ligera descompensación por su estado, al llegar al departamento se encerró en la habitación por casi tres horas, lloró luego miró la hoja, luego lloró otra vez y después se puso a saltar de la felicidad.
Dentro de ella crecía un ser que llevaba tanto su sangre como la de Ulquiorra, se llevó una mano al vientre, iba a tener un niño de Ulquiorra ¡por dios iba a tener un hijo! Casi grita de felicidad. Las lágrimas corrieron libres por sus mejillas, si iba a ser madre y Ulquiorra iba a ser padre. Era lo mejor que pudo haberle pasado.
Repentinamente se detuvó y su cuerpo tembló de miedo ¿Qué pasaría si Ulquiorra no lo quería? ¿Qué haría si la abandonaba? Definitivamente se moriría si él la odiara, si la dejara a su suerte, pero aun si estuviera destrozada por su rechazo saldría adelante por ese bebé que crecía en su vientre.
Ulquiorra no haría eso
Su sensatez habló desde lo más profundo de su mente, cierto, Ulquiorra no la dejaría por eso, el sería feliz por tener a ese bebé.
−Sí, él será feliz- acarició haciendo pequeños círculos su estomago.
− ¡Regrese!- exclamó la voz del moreno, miro extrañado los zapatos de la ojicastaña, levantó el rostro y camino a la habitación- . ¡Mujer! ¿Saliste temprano de la facultad?-la pelinaranja se paralizó cuando sintió la presencia de Ulquiorra a su espalda, rápida y disimuladamente miro el reloj, eran la 7 de la noche, algo temprano para que estuviera ahí y eso que no era sábado. Respiró un par de veces para calmar su acelerado pulso. –Mujer… ¿estás bien?-preguntó preocupado, ya que si no mal recordaba los miércoles ella salía a las 9 de la universidad. Esto aparte de extraño le quitaba la posibilidad de preparar todo para la proposición.
−S..Sí, no te preocupes, cancelaron las clases de la noche- se volteo lentamente para sonreírle. Sintió ganas de llorar otra vez al verle.
−Hmm- suspiró, se acercó a ella y la tomó por la cintura, sintió el estremecimiento de la chica bajos sus brazos y contemplo el extraño brillo en sus ojos. Algo en ella le parecía raro y a la vez enternecedor, la veía más hermosa de lo normal, más deslumbrante, pero también parecía asustada, frágil. Como si hubiera algo que le preocupara.
−Ulquiorra hay algo que quiero decirte…- no pudo continuar pues los labios del moreno se lo impidieron. La beso con extrema dulzura, como si en cualquier momento fuera a romperse.
−También hay algo que quiero decirte- dijo contra su oreja, la abrazo con fuerza. A la mierda el romanticismo.
−Es importante-susurró.
−También es importante, mujer… ¿qui…?- no pudo decir mas ya que Orihime lo empujó y salió corriendo al baño, el se sintió desorientado y preocupado la siguió, miró como la chica se aferraba a la taza –Orihime, ¿Qué es…? ¿Qué tienes?- el miedo impregnaba su voz. Se incoó a su lado y la tomó de un brazo, ella giró el sudoroso rostro y sus facciones se crisparon por las arcadas, volvió a verter todo el contenido estomacal dentro -. Orihime- sonó casi como un ruego, lagrimas corrían por las mejillas de la futura madre. Era tan penoso que la viera en ese estado.
(N/A: Este sería un buen momento para poner la canción de te voy a amar)
−Lo siento- musito débilmente mientras se limpiaba la boca -. Lo siento- se sentía avergonzada.
− ¿Qué fue lo que te pasó?-inquirió pasando una mano por su rostro, aun asustado por el repentino malestar.
−Esta fue la segunda- murmuró ignorándolo y mirando al suelo.
− ¿Te ocurrió antes?- la tomó por el rostro para que lo viera. Ella evadió su mirada, lo que le molesto e hizo que apretara ligeramente su agarre-. ¡Orihime!-exigió.
−Sí- profirió asustada –Me ha pasado otras veces.
− ¿Estás enferma?-aflojó el tacto.
−No se le puede llamar enfermedad- sus ojos mostraron ternura.
−¿Qué es? No me importa lo que tengas no te abandonare, estaré contigo …-ella le miró y rompió a llorar, eso era lo que necesitaba escuchar, lo abrazo fuertemente y lloró desconsolada en sus brazos.
−Ulquiorra, Ulquiorra- lo llamó entre sollozos –Te amo más que a nada en la vida- estó le hizo tener más miedo, ¿tan grave era?
−Orihime que…
−Te amo tanto y estoy tan feliz de haberte conocido sé que jamás encontrare a nadie como tú- parecía que se despedía-. Por eso me alegra que…-
-¡Cásate conmigo!- pidió abrazándola tan fuerte como le fuera posible, no quería escuchar más le daba miedo perderla.
-¿Qué?
-Cásate conmigo, quiero estar contigo hasta que nuestro corazón deje de latir- enterró su rostro en el cuello de ella, como un niño asustado que busca protección-. No quiero perderte, hablas como si fueras a desaparecer.- la apretó más.
Orihime parpadeo, y observó por el rabillo del ojo como los hombros de Ulquiorra temblaban ligeramente, en verdad tenía miedo.
−No voy a desaparecer, me quedare contigo hasta la eternidad, pero no estaremos solos- susurró zafándose para poder tomar el rostro de Ulquiorra entre sus manos, colocándolo a su misma altura, los ojos esmeralda mostraron una expresión nunca antes vista y que no podía describir.
− ¿Qué…quieres decir?- musitó clavando sus orbes en los castaños, ella sonrió dulcemente y se acercó a la oreja del pelinegro, murmurándole la noticia. La cara de Ulquiorra quedo en blanco y su cuerpo se puso rígido.
Uno, dos, tres minutos y no decía ni hacia nada, solo estaba ahí parado como una estatua. La ojicastaña se separó y lo llamo repetidas veces, asustada por su reacción.
−Ulqui…!Ah!- gritó contenidamente cuando el moreno la elevó en el aire, dio varias vueltas sobre sus propio eje con la chica en sus brazos.
Ulquiorra estaba en shock, las palabras de Orihime y las suposisciones de Grimmjow resonaron en su cabeza y de proton todo pareció tener mas color, y las dulces palabras de Orihime hicieron latir su corazón.
−Te amo- exclamó- Siempre te voy a amar, no importa que, no importa cómo. Y a ese niño sin duda también, porque más que nada será tuyo y mío- sonrió, Orihime abrió la boca. No supo si fueron las hormonas del embarazo o no pero empezó a llorar otra vez.
−Te amo- y sus labios se encontraron una y otra vez.
.
Tiempo después.
.
−¡Mamá! ¡Papá! ¡Apúrense!- grito fuertemente una pequeña niña de no más de 8 años, largo y ondulado cabello negro que caía por su pequeña espalda, piel blanca y sus ojos castaños con un brillo propio de su edad miraba al pie de la colina.−Tú también Sora!- tomó la muñeca de un niño, parecido a ella, con la excepción de que su cabello rebelde era naranja y sus ojos esmeralda.
−¡Deja de jalar Kokoro! – pidió el niño.
−Entonces apúrate- exigió frunciendo el entrecejo.
−No- se deshizo del agarre y se cruzó de brazos.
−Soy la mayor, así que hazme caso y apúrate- ordenó.
−Sólo eres mayor tres minutos- repuso el pequeño con voz decidida, la pelinegra estaba a punto de hacer un berrinche cuando una mujer de largo cabello naranja se les acercó corriendo.
−Kokoro, Sora, no se alejen así. Llegaremos al picnic rápido no tienen que correr- le regañó suavemente.
-Pero mamá, hace mucho que no vemos a Tokiya y a Ginjirou. Además tío Ichigo traerá a Ichiru y Masaki- reprocho la morena, la ojicastaña suspiró.
−Lo sé, pero no sé qué haría si los pierdo, así que mantengámonos juntos. Mira ahí viene papá dile que te cargue- apuntó al ojiesmeralda que tranquilamente es daba alcance. Se le ilumino la carita y salió corriendo gritando un caballito, caballito. El pelinegro la miró y ella sonrió.
-Mamá- murmuró la voz de Sora.
-No te preocupes yo te cargare a ti- sonrió con ternura, el pelinaranja asintió contento.
Luego de eso los cuatro llegaron al lugar donde cada año se reunían todos lo conocidos de ellos, Orihime miró a Riruka y a Yukio con su pequeño Riku (3) los saludó alegremente, el moreno vio a Grimmjow con Nathan(7), un niño parecido físicamente a él sólo que con cabello verde, jalándole el pelo y a Nelliel riéndose mientras platicaba con Rangiku; esta iba con su esposo Gin y su hijo Ginjirou (11). También mas allá estaban, Ishida y su hija, Shizune (8). Seguidos de Toshiro y Karin con su hijo Tokiya (7), luego Ichigo tratando de separar a Masaki (9) e Ichiru (10) y a Rukia conversando con Tatsuki y Renji y asiéndole cariños al recién nacido Rei.
Kokoro y Sora salieron corriendo hacia sus amigos una vez los vieron, dejando a sus padres solos, Ulquiorra se acercó a la pelinarnaja y pasó una mano por su cintura atrayéndola hacia él.
−Te amo- le dijo al oído, ella enrojeció.
−Sabes, te diré una cosa- expresó virando la cabeza hacia él –. Antes me decía: si tan solo tuviera 5 vidas para vivir, entonces podría vivir en 5 ciudades diferentes, comer hasta saciar mí estomago 5 veces, y trabajas en 5 trabajos diferentes…y también- hizo una pausa, se acerco aun mas a él casi sin dejar distancia entre sus labios -. Enamorarme de la misma persona 5 veces, pero contigo no serian 5, ni 10 o 15 serian todas las vidas que pudiera llegar a tener, te amo ulquiorra- y sus labios se apoderaron de los suyos en un beso tan lleno de amor que hasta el alma dolía.
-Te amo y gracias por darme esta familia.
-No, yo te doy las gracias por este dulce amor, que nació hace 12 años- y sus bocas volvieron a juntarse.
-¡Eh oigan Batman, princesita, dejen de tragarse y vengan a la foto!- grito a lo lejos la voz de Grimmjow rompiendo el encanto y provocando la risa de todos.
−Voy a mandarlo al infierno- susurró molesto por la interrupción, la pelinaranja se puso roja y solo atino a reír nerviosa. Ulquiorra suspiro y se limito a tomar la mano de su mujer y caminar sin ganas al gran grupo de gente.
Todos estaban en posición esperando la señal para sonreír.
−A la cuenta de tres- avisó Ichigo -. Una…dos…
−Orihime- llamó Ulquiorra, la susodicha volteo en el instante en que sucedieron dos cosas, una: Ulquiorra la beso, dos: tomaron la foto. Se alejo sonrojada y sorprendida. Y Ulquiorra solo la miró con una ligera curvatura de labios.
-¡¿Qué demonios es esto?- grito el ojiavellana, ambos voltearon a verlo, la ojicastaña pensó que los regañaría. –Grimmjow sales con cara de…¿Grimmjow?- todos se acercaron al verlo en el suelo con cara de idiota.
-¿Qué le pasó?- pregunto Rukia.
-Lo siento mi culpa- levantó la mano la peliverde.
− ¿Qué le dijiste?- agregó Karin.
−Mami le dijo que voy a tener una hermanita- declaró Nathan picando el costado de su padre.
-¿Estas esperando?- pregunto la ojicastaña, Nelly asintió.
-~Felicidades~- desearon todos los presentes.
Ulquiorra volvió a besar a Orihime y luego fueron a ayudar a levantar al otra vez futuro padre.
Y es que ellos siempre se amaría, cada día que despiertan agradecen a dios por el poder estar juntos, ella es su corazón sin él no puede vivir y él es simplemente su alma gemela, bien dicen los que nacieron para amarse en el camino se encuentra y continua ese mismo camino tomados de la mano, para así vivir lo que se llama un dulce amor.
FIN
Waaaa, lo siento por el terrible retraso, es que deberás lo quería subir en dos días, pero salió esto y lo otro y aaahhh, es difícil ser una adolescente.
Estoy inmensamente agradecida con aquellos que me siguieron hasta el final.
Espero les haya gustado.
Deje reviews por favor son mi fuerza para escribir.
Me siento triste de finalizarlo, pero sé que pronto subiré los otro fics.
Espero hayan disfrutado del entretenimiento que una pobre mortal como yo les dio.
Sin más me despido
Hasta la próxima mis queridos lectores.
Akari no se despide, dice ¡HASTA LA PROXIMA HISTORIA!
YANNE!
