Chapter 05
La tumba
Había pasado un día completo, el camino fue largo, pero lograron sobrellevarlo, Yumiko continuaba bastante pensativa desde la destrucción del santuario. Estaban a punto de llegar al manantial donde podrían accesar a tessaiga. Después de andar entre paisajes inhóspitos y sombríos llegaron al manantial, Mioga habló de la antigua belleza del lugar, que ahora lucía terrible, una enorme piedra reposaba en medio del manantial. Todos se acercaron, Mioga pidió a Inuyasha acercarse a la roca y observar por un pequeño orificio, Inuyasha lo hizo, pero comenzó a gruñir algo lo lastimaba, las tres chicas que lo acompañaban se acercaron, una pequeña perla negra fue extraída del ojo de Inuyasha, dejándolo momentáneamente sin pupila enseguida se abrió un portal, todos suspiraron pero entraron juntos.
- ¡Es esa! - Dijo Hikari emocionada, se encontraban en un sitio enorme, parecía ser el interior de un animal gigante o un demonio, ya que sólo veían huesos al rededor. Mioga le explicó a Inuyasha, se trataba del cuerpo de su padre, era inmenso. Tessaiga se encontraba clavada a lo que parecía ser una pequeña elevación en el centro de aquel cuerpo, similar a una pequeña tarima. - Sí. Esa es.- contestó Inuyasha. Se acercó a paso lento hasta el lugar, apoyo un pie sobre aquella tarima, y se dispuso a sacar la vieja katana un toque eléctrico golpeó su cuerpo y lo obligó a retroceder. - ¿Qué pasa Mioga? No era mía esta espada?- dijo Inuyasha furioso.- Sí amo, no sé qué sucede...
-Quizás tenga un campo de protección. - dijo Yumiko, que arrojó una flecha al lugar, pero ésta paso sin complicaciones de un lado al otro. - No es eso.- interrumpió Sango, mientras Hikari se acercaba a la katana, pero al tocarla, el golpe eléctrico en lugar de ir hacia ella, golpeo el báculo en su espalda, enviándolo al otro extremo del lugar, Hikari respiró, la katana cedió entonces, había salido de aquel atrio.
-Quizás no pudo sacarla usted amo, porque no es humano en este momento.- dijo Mioga
- Creo que tienes razón pero sólo veo una vieja katana desgastada y oxidada. Es decepcionante. - Contestó Inuyasha
-No es así amo. Observe. Hikari dale tessaiga a Inuyasha.- Hikari arrojo el arma e Inuyasha la atrapó en el aire, la katana sufrió una transformación, se hizo más grande, el óxido desapareció, era imponente, reflejaba la luz solar que ofrecía el día, brillando como un sol más. - Es increíble. - dijo inuyasha sorprendido. Todas se acercaron, era hora de volver.
Cuando regresaron por aquel extraño portal, éste se cerró inmediatamente, la perla negra regresó al ojo de Inuyasha. Sango lo miró con aquella sonrisa acostumbrada. Inuyasha veía a las 3, algo extraño le ocurría, una atracción que debía tener en esos momentos, comenzaba a florecer, por cada una de ellas.
