Chapter 08
El Arco de Amaterasu

Fueron despertando de uno en uno, esta vez la primera fue Yumiko, esperaba con ansías hablar con los demás, estaba muy agradecida por todo el cuidado que le había brindado. La mañana fue muy fría, el cielo estaba completamente nublado, dejo ni un ápice de cielo azul asomarse entre aquellas nubes negras, parecía que volvería a llover, peor no llovía, el viento golpeteaba los árboles, era intenso pero soportable. Debido a lo acontecido, no habían tenido tiempo de explorar la zona, ni investigar lo que quedaba del santuario, después de comer algo comenzaron a buscar algún tipo de pista en los alrededores, Inuyasha y Sango buscaron por el bosque que rodeaba el santuario, Hikari ayudaba a Yumiko en el santuario, un sonido, que parecía un lamento o un fuerte gruñido, un grito de terror. Era un demonio que se acercaba al santuario, era una gran serpiente, pero ésta tenía un par de alas y pico de ave, cada que se aproximaba el invierno los demonios suelen salir de sus escondites para aumentar sus poderes, la serpiente se precipito hacia ellas, intentaba absorber sus poderes, y sentía la presencia de aquella gema contaminada en Yumiko, ella lanzo un flecha pero la serpiente era demasiado rápida y la esquivó, lo que vieron después fue sencillamente impresionante, aquella serpiente abrió el hocicó y lanzo un rayo en contra de ellas, las había debilitado, Hikari encontró una pequeña portezuela, al parecer llevaba a un sótano que pertenecía al santuario.

-Por aquí. – grito Hikari mientras descendía, Yumiko la siguió, era un largo pasillo, Hikari improviso una antorcha, pero Yumiko se adelantó, creando con su mano una pequeña luz mágica, avanzaron caminando pero a paso acelerado, las paredes y el techo sobre ellas crujía, era golpeado y constantemente veían caer tierra, aquella serpiente las estaba buscando, parecía que se derrumbaría encima de ellas, pero conforme avanzaron el golpeteo desapareció, habían caminado mucho, debían estar a una distancia considerable del santuario. Habían llegado al final del pasillo, un campo de protección cubría la última parte del pasadizo, no fue problema para Yumiko hacer caer aquel campo de energía, que había cubierto incluso la visión de lo que se encontraba ahí, llegaron a una pequeña habitación, sobre una mesa había un expositor, ellas se acercaron, era un arco, casi tan grande como el que tenía en sus manos, brillaba, y tenía detalles de dragones grabados por todo el arco.

-¿Qué es eso?- pregunto Hikari

- El Arco de Amaterasu, la diosa del sol. – respondió Yumiko.

- ¿Entonces?...

- Sí. Sólo nos falta una de las 4 armas.

Inuyasha y Sango corrían de regreso al santuario, comenzaban a caer gotas dispersas, comenzaría a llover en cualquier instante, cuando se acercaron lo suficiente notaron la presencia de aquella serpiente alada, volaba en círculos y no se había percatado de su presencia, ellos se separaron. Inuyasha desenvaino a tessaiga y atacó a la serpiente, esta comenzó a moverse rápidamente intentando escapar, del otro lado Sango la atacó con hiraikotsu, haciéndola caer.

-Fue muy fácil.- dijo Inuyasha, mientras Sango asentía contenta, se acercaron al lugar del impacto pero todo había sido una trampa, la serpiente comenzó a lanzarles aquellos rayos ahora rojizos, Sango se cubrió con hiraikotsu e Inuyasha con tessaiga, la serpiente comenzó a atacarlos mientras ellos esquivaban los golpes, Sango fue alcanzada y termino tirada frente a un árbol, Inuyasha atacó de nuevo esta vez con furia, pero la serpiente sacaba la mejor parte, aunque ambos ya sufrían heridas visibles.

Yumiko cogió el arco y lo montó a su espalda.

-Volvamos.- Dijo a Hikari, ambas regresaron a toda prisa, los golpes en las paredes se intensificaron, cuando lograron salir miraron a Sango que se reincorporaba con ayuda de Hiraikotsu, y a Inuyasha peleando con aquella ave, Hikari preparo su báculo, Yumiko miraba ahora a sus dos compañeros peleando, cogió ambos arcos que colgaban de su espalda, uno con su mano derecha y otro con la izquierda, puso el arco viejo de nuevo en su espalda, tomo aquel arco que brillaba ahora en un extraño color azul. El cielo comenzó a abrirse, un rayo de luz se posó sobre Yumiko y el arco, ella punto sin pensar al ave, pero algo extraño comenzó a ocurrir, todos detuvieron el combate, las armas de cada uno de sus amigos brillaba, con un aura azul, Yumiko lanzó una flecha contra la serpiente, ésta la intercepto y se burló de ella, Yumiko estaba confundida, no sabía cuál era la habilidad de aquella arma, Inuyasha ataco al ave de nuevo pero esta vez una impresionante ráfaga de poder la golpeo exterminándola por completo, todos se quedaron boquiabiertos, lo que no sabían es que aquel era el verdadero poder de tessaiga, que había sido liberado por el arco de Amaterasu, Yumiko ahora lo comprendía, su cabello azulado se mecía con el viento, la lluvia continuo, y las armas volvieron a sus estados normales, el cielo volvió a cerrarse.

- ¿Estás bien Sango? ¿Y ustedes se encuentra bien?- Preguntó Inuyasha.

- Sí. – Yumiko contestó, Sango asentía igual que Hikari, seguían asombrados por lo acontecido.

- Yumiko. ¿Cuál es el verdadero poder de ese arco? – Preguntó una Sango que caminaba lentamente por los golpes recibidos.

- No lo sé, yo también quisiera descubrirlo. – Respondió Yumiko sin dejar de mirar el arco.

- Deberíamos avanzar, la lluvia podría intensificarse, sólo nos falta un arma, esa daga será nuestra. – Inuyasha les dio entonces la espalda y comenzó a caminar, las mujer los siguieron. Yumiko se sentía libre de una manera extraña, entablo una conversación con Sango sobre aquella serpiente alada que los atacó para distraer la mente. Adelante Hikari caminaba cerca de Inuyasha, hasta que éste se detuvo de golpe, no se había percatado de nada, estaba demasiado distraído.

-Debemos encontrar un refugio rápido. – Dijo Inuyasha dirigiéndose a las demás.

- ¿Qué pasa?- Sango se acercó a él.

- Nada sólo busquemos un refugio, es por su propio bien.

Las chicas creyeron que debían hacerle caso y no cuestionarlo, parecía que había percibido algo extraño en las cercanías, pero lo que realmente pasaba es, que esa noche sería de luna nueva, e Inuyasha como todo hibrido, perdía sus poderes aquellas trágicas noches.

Naraku les seguía los pasos a todo momento, hasta que vio al grupo cambiar de dirección, sabía lo que ocurría, él también tenía que ocultarse al menos por esa noche, saco del interior de la piel de mandril blanco que lo cubría una gema idéntica a la que Yumiko llevaba consigo, entonces comenzó a reír, tenía un plan terrible para el grupo, y no necesitaría estar presente, decía en sus propios pensamientos, "es hora de usarte Yumiko, un solo momento de confort que tengas esta noche, y tú serás quien presida la muerte de tus amigos, y yo estaré seguro y lejos cuando eso ocurra, veré tus sueños Yumiko, algo escondes y lo averiguaré para destruirte". Naraku dio media vuelta y se perdió entre los árboles, aún quedaban varias horas de sol, pero sentía que sólo le faltaba algo mínimo que había dejado pasar por alto, algo que lo llevaría a controlar a Yumiko.

El grupo por su parte seguía caminando, Yumiko volvía a tener jaquecas pero no quería advertir a sus compañeros sobre aquel asunto, cogía su arco largo con fuerza, ignorando el de Amaterasu, el recuerdo de Miroku acababa de golpear en su cabeza, no sabía por qué, pero permanecía ahí, latente.