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Llamado de la Jungla
Capítulo 3: La Magia del Delfín
En la Ermita, los chicos observaban como Dulcea trazaba un símbolo con tiza, que se componía de un circulo con dos cuadrados dentro, puestos en forma de estrella de ocho picos, y dentro de estos había otro circulo. El procedimiento llamó la atención de los cinco.
-¿Qué haces, Dulcea?-preguntó Ulrich curioso.
-Un simple conjuro, eso nada más-fue la respuesta de la guerrera, pero cuando Hiroki abrió la boca para decir algo, ella se le adelantó-no tienen que sacrificar nada ni sacarse nada, de hecho ahora ustedes no tiene que hacer nada-agregó, antes de que el japonés preguntara, y este solo se limitó a cerrar la boca. Ante la mirada atónita de los cinco adolescentes, Dulcea encendió una cerilla, y la arrojo al centró del circulo, el cual empezó a brillar. El circulo empezó a expandirse, llegando incluso a pasar a través de los muros. Luego, nada. Parecía que absolutamente nada había cambiado.
-Dulcea, exactamente, ¿Qué hiciste?-preguntó Aelita curiosa.
-Simple, solo cree un campo mágico alrededor de la Ermita, que se expande hasta la barda de afuera-explicó la rubia-cualquiera fuera del campo verá la Ermita justo como siempre ha estado, sin ningún cambio-explicó, sorprendiendo a los cinco jóvenes-y se pondrá mejor-agregó con una sonrisa misteriosa. Del costal que llevaba, sacó otra pequeña bolsa, y se dirigió a una parte del piso, donde la madera estaba rota y se veía el suelo bajo la casa. Dulcea sacó unas semillas, que eran el contenido de la bolsa
-Sus escritos sagrados dicen que su Dios se tardó siete días en crear el paraíso-comenzó a decir Dulcea, mientras que con el tacón de la bota hacia un hoyo en el piso-ahora probaré que no pudo tardarse tanto-agregó mientras dejaba caer las semillas en el hoyo, que volvió a tapar con tierra. Luego empezó a murmurar unas palabras en un idioma extraño, y del piso empezaron a brotar vainas, raíces, en fin una veintena de plantas, que cubrieron paredes, muebles, todo. De la pared empezó a brotar agua, convirtiendo una esquina en un pequeño estanque. Para cuando todo terminó, la Ermita quedó convertida en una jungla hecha casa. Ulrich, Odd, Jeremie, Aelita y Hiroki quedaron anonadados. Dulcea solo rió por las caras de sus discípulos.
-¿Qué les parece?-preguntó la rubia a los jóvenes cuando todo terminó.
-Esta increíble, Dulcea-dijo Jeremie sorprendido.
-Ahora tendrás donde vivir-agregó Aelita alegre, feliz de que su antigua casa volvería a estar habitada.
-No solo eso, Aelita-respondió la guerrera-tendremos donde reunirnos y entrenar-agregó, llamando la atención del grupo.
-¿Entrenar?-preguntó Jeremie curioso.
-Por supuesto-repuso Dulcea-esas dos personas, Transom y Mullion, se fortalecen día a día, ustedes también necesitan fortalecerse-explicó Dulcea-empezaremos con combates, así que vamos al jardín-agregó mientras se ponía en camino, mientras que los chicos la seguían, cuatro de ellos rezongando(N/a: adivinen quien no ;p). Cuando llegaron al jardín, Dulcea se dio vuelta para mirarlos cara a cara.
-Comenzaremos con combates entre ustedes-dijo la rubia-Jeremie, Aelita, ustedes primero-les dijo a al de lentes y a la de pelo rosa. El niño y la niña pasaron al frente y se pusieron uno frente al otro, con unos pasos de distancia.
-Comiencen-fue todo lo que dijo Dulcea, y el combate comenzó. Jeremie hacía movimientos evasión, mientras se acercaba a Aelita.
-Aelita, ojala me perdones luego de que te…-empezó a decir el rubio cuando, de improvisto, Aelita lo tomó de la túnica y le aplicó un movimiento de judo, dejando al rubio en el suelo.
-¿Luego de que me qué, Jer?-preguntó la niña con una sonrisa, mientras el de lentes deseaba que la tierra se lo tragase.
-Avanza el ganador-anunció la guerrera-Hiroki, tu turno-le indicó al menor, quien corriendo se puso frente a Aelita-comiencen-dijo la rubia, y el japonés se lanzó a atacar a la rubia, a la cual solo le bastó moverse y ponerle el pie para derribar al niño, dejándolo humillado por su tan tonta derrota.
-Avanza el ganador-dijo Dulcea-Odd, te toca-dijo Dulcea, y el otro rubio dio el paso al frente-comiencen-dijo, y ambos empezaron a pelear.
Los otros tres chicos quedaron sorprendidos al ver el modo en que la pareja peleaba: cuando Aelita intentaba golpear a Odd, este esquivaba, cuando Odd quería patear a Aelita, esta bloqueaba. No fue sino hasta que Aelita se distrajo que Odd vio su oportunidad. Dio un barrido en el suelo y derribó a la pelirosa, que cayó de sentón al piso.
-Avanza el ganador-volvió a anunciar Dulcea una vez acabado el combate, mientras Aelita volvía a la fila, sobándose el trasero por la forma en que cayó. Antes de que Dulcea se lo indicara, Ulrich dio un paso al frente, y se puso frente al rubio.
-Comiencen-dijo Dulcea, y el combate inició.
Si la pelea entre Odd y Aelita los había dejado sorprendidos, el de Odd y Ulrich los dejó aún más. Ulrich bloqueaba los golpes de Odd, este a su vez se alejaba de las patadas de Ulrich. En cierto punto, empezaron a perseguirse el uno al otro, y cuando el perseguido se daba la vuelta, volvían a darse de golpes, sin llegar a lastimarse el uno al otro. Mientras Ulrich perseguía a Odd, este, en su carrera, corrió por la corteza de un árbol, para luego hacer un salto mortal y ponerse a la espalda de Ulrich, pero antes de que el rubio pudiera atacar el alemán se dio la vuelta y bloqueó su golpe. Ulrich intentó hacerle un barrido a Odd, como el que le había hecho Aelita, pero el rubio, demostrando ser rápido, lo esquivo dando un par de piruetas hacia atrás. Haciendo una nueva pirueta, esta vez hacia delante, Odd intentó patear a Ulrich con su talón izquierdo, pero el alemán bloqueó rápidamente el golpe atrapando la pierna de Odd en el aire, pero Odd se apoyó en el piso con sus dos manos y trató de patearlo con la derecha, pero Ulrich rápidamente se quitó antes de recibir el golpe. En el último momento, Ulrich dio un segundó barrido, que esta vez el rubio no pudo esquivar, cayendo de espaldas al piso. Ulrich se apresuró y se colocó sobre Odd, poniendo sus rodillas sus muslos y las manos agarrando firmemente sus muñecas, inmovilizando totalmente al italiano. Odd simplemente forcejeó con fuerza intentando sacarse a Ulrich, no por no querer aceptar la derrota, sino por lo penoso de su posición junto a su amigo castaño. Ulrich por otro lado parecía en Babilonia, pues sin inmutarse por los forcejeos de Odd, aprovechó para ver fijamente a su amigo: su cabello rubio como el oro, su piel blanca, sus ojos violetas cual amatistas, ahora con una chispa de rabieta en ellos…
-Bien hecho, Ulrich, puedes levantarte-le dijo Dulcea, sacándolo de su ensoñación, y Ulrich sin más se levantó, al igual que Odd con un enorme sonrojo en la cara. Dulcea solo sonrió, antes de volverse al grupo-bien, ¿podría alguien decirme la lección?-preguntó, a lo que Jeremie levantó la mano, y la guerrera le hizo un gesto para que el rubio hablara.
-Que necesitamos entrenar más si queremos vencer a Transom y a Mullion-fue la respuesta del de lentes, pero Dulcea mientras lo oía veía el cielo. Ya estaba oscureciendo.
-Tendremos que seguir mañana-anunció la guerrera, dirigiendo su vista hacia el equipo-vuelvan a su escuela y descansen, Hiroki debe volver a casa, me imagino-les aconsejó.
-Es cierto-concordó Jeremie-falta casi una hora para que de el toque de queda en Kadic-agregó, mirando su reloj.
-Y mañana es el paseo al acuario-mencionó Odd-y yo quiero ir al acuario-dijo, agitando los brazos como un niño berrinchudo, haciendo que a los otros cuatro les cayera una gotita por la sien.
-Pero, ¿Cómo explicamos nuestro cambio de ropa?-preguntó Aelita preocupada, al recordar como estaban vestidos.
-A mi papá le dará un infarto si me ve usando esto-agregó Hiroki, señalando la falda que ahora usaba. Dulcea solo sonrió.
-Antes de que se vayan, quiero darles algo-anunció la mujer, dándole a cada uno un brazalete de cuero, que tenían un tipo de correa para atarse en la muñeca. También notaron que mientras que el de Ulrich mostraba la silueta de un león rugiendo debajo del cristal rojo que ostentaba, mientras que los demás solo tenían un cristal incoloro decorándolos-esto servirá para comunicarse entre ustedes y conmigo, y tranquilos, al salir del campo de fuerza les espera una sorpresa-les explicó, dejando extrañados a los cinco jóvenes.
Y precisamente, al salir de la Ermita, los chicos miraron sorprendidos que tenían la ropa que traían al conocer a Dulcea. Odd incluso había recuperado su peinado de siempre. Aunque claro, tuvieron que decidir que le preguntarían a Dulcea al día siguiente volviendo del paseo, pues debían apresurarse a volver a Kadic antes de que diera el toque de queda, y Hiroki debía volver a casa antes de que sus padres se hicieran preguntas. Mientras tanto, en el Laboratorio del Doctor Willow, Transom trabajaba en dos nuevos cristales, cuando Mullion entró en su laboratorio, estirándose dolorido. A ambos aún les dolían los choques eléctricos que Willow había usado en ellos para castigarlos.
-¿Cómo vas con los dos cristales nuevos, Transom?-preguntó el moreno a su compañera.
-Bien, gracias-dijo la pelirroja sin darle importancia al hombre.
-Y, ¿Qué nuevos animales usaremos contra el mocoso?-preguntó, mientras veía asqueado uno de los contenedores del laboratorio, que contenía una especie de baba amorfa que flotaba en un líquido igual de viscoso.
-Elegí al pulpo y a la barracuda-respondió la científica-además de haberlos dotado de poderosos ataques de agua, perfectos para contrarrestar el elemento fuego del chico-explicó.
-¿Y bien? ¿Cuándo probamos a estos bebés?-preguntó interesado el hombre de color.
-Apenas detectemos un nuevo cristal, saldremos a buscarlo-dijo la mujer, mientras atendía los últimos toques a los Cristales Artificiales. Mullion solo rió divertido.
-Con mucha suerte, hasta ahogaremos al mocoso y a sus amiguitos-dijo con su típico sadismo-y el Cristal del León será nuestro-agregó triunfal.
-Debe serlo, por nuestro bien-le recordó Transom, haciendo que Mullion se pusiera serio, y al recordar lo que seguro les pasaría si fallaban, ninguno pudo evitar un escalofrío.
A la mañana siguiente, todos los alumno de Kadic se encontraban en la puerta, esperando impacientes la salida hacia el acuario de la ciudad. Cabía decir que Odd estaba como un niño en navidad, ya que la verdad el paseo lo emocionaba desde hacia meses. El rubio usaba una remera blanca con líneas moradas en los hombros, un short morado que le llegaba a las rodillas y tenis blancos con toques morados; Ulrich usaba una camisa a botones abierta, shorts color caqui que también le llegaban a las rodillas y botas de montaña y calcetines blancos; Jeremie usaba una playera blanca y unos jeans, además de tenis blancos; Aelita usaba una playera rosa, una falda de mezclilla y unas sandalias blancas; Hiroki, como notaron antes de que se fuera con los de séptimo, traía una playera azul claro, shorts de mezclilla que le llegaban a medio muslo y sandalias azul oscuro.
-No puedo creer que ya hagamos la visita al acuario-dijo el rubio emocionado. Ulrich solo rodó los ojos divertido. La verdad se le hacia raro que a Odd le emocionaran lugares como este. Hasta donde conocía a su amigo rubio, solo le interesarían si incluyeran una enorme barra de ensaladas… o de carne, pan, mariscos o cualquier cosa que el rubio pudiera comerse.
-No quieres ir para intentar comerte a los peces, ¿verdad, Odd?-le preguntó burlón, a lo que el rubio solo le enseño la lengua enfadado.
Todos subieron al autobús, y pasado un rato llegaron al acuario de Paris, donde se hacía una nueva exposición de delfines. Fue cuando Ulrich comprendió la emoción del Odd: sabía que su amigo rubio adoraba los delfines, casi tanto como los gatos, algo comprensible al vivir en una zona costera como Véneto, Italia. Y cabía decir que todos los estudiantes, de sexto a noveno grado, estaban realmente emocionados por ver a las criaturas marinas. Bueno, casi todos, ya que cierta pelinegra que se creía la reina de Kadic, entiéndase Sissi, no estaba nada feliz.
-El acuario, que noñeria tan grande-dijo despectiva la pelinegra-un verdadero paseo sería un viaje al centro comercial-agregó, haciendo una típica pose de diva malcriada.
-Pero, Sissi, necesitamos este paseo para la calificación de biología-empezó a decir Herv, pero fue interrumpido por una mirada furiosa de Sissi-pero tienes razón, un viaje al centro comercial sería mejor que esto-agregó rápidamente, temeroso de la mirada de su amiga.
Sin más, los grupos de estudiantes empezaron el paseo al acuario, guiados cada quien por un profesor: los de sexto iban con la señorita Meyer, los de séptimo con el señor Klotz, los de octavo con la señorita Hertz y los de noveno iban con Jim, quien como era de esperarse no dejaba de inventar cosas, tanto de un supuesto trabajo como biólogo marino, hasta datos, seguramente falsos, de los peces que el alegaba conocer. Precisamente veían a los tiburones, cuando el hombre talla extra grande empezó a hablar.
-¿Sabían que el tiburón blanco, con una longitud de hasta ocho metros y un peso de hasta 2200 kilogramos, es el tiburón más grande del mundo?-inquirió curioso el profesor de gimnasia, pero rápidamente frunció el ceño al oír a Odd reírse por lo bajo, lo que llamó la atención de los demás-¿Algo que compartir con la clase, señor Della Robbia?-le preguntó al rubio molesto.
-Si, de hecho-respondió Odd-el tiburón blanco, si puede ser grande, pero de hecho es fácilmente superado por el tiburón peregrino, que puede llegar a medir 12 metros y pesar 19 toneladas, y el tiburón ballena, que llega a medir 13 metros y pesar 15 toneladas, siendo el último el tiburón más grande del mundo-explicó, sorprendiendo a todos, incluso a Jim-mi tío Piero es biólogo marino, y mis hermanas y yo siempre íbamos a visitarlo a Nápoles, donde el trabaja para el acuario local, además, al vivir en Véneto, que también es una zona costera de Italia, uno aprende fácilmente de estas cosas-agregó, sorprendiendo más a todos. Los amigos del rubio se sintieron muy orgullosos sobre los conocimientos de biología marina del chico, y Ulrich sonrió muy contento por su amigo. Aunque claro, Sissi veía molesta a Odd.
-Se cree mucho porque sabe de peces-dijo con su típico tono despectivo.
-Pues… si debes admitir que es interesante lo que dijo de los tiburones, Sissi-empezó a decir Herv, ganándose otra mirada ponzoñosa de Sissi-si, es cierto, ¿Qué sabe ese pelos necios de lo que habla?-agregó rápidamente asustado.
Mientras, con los de séptimo, Hiroki y Johnny estaban jugando a hacerle caras a un pez globo en el estanque frente a ellos, y cuando el animalito se hinchó en un intento de asustar a los dos niños, estos respondieron inflando sus cachetes tanto como pudieron, sacándoles risas tanto a sus compañeros como a su maestro. Tan ocupado estaba el japonés que no notó que un bagre que nadaba cerca de donde estaba el pez globo escupió algo de la boca: un cristal color azul, que en su interior llevaba la figura de un delfín que parecía saltar, el cual empezó a despedir una luz azul potente. Mientras tanto en el laboratorio, el detector de Transom detectó el cristal en el acuario de París, y la pelirroja fue a notificar a su jefe.
-Señor, he localizado un nuevo Cristal Animal-anunció complacida la mujer. El cerebro se mantuvo impasible.
-¿Cuál?-fue todo lo que Willow preguntó.
-La frecuencia coincide con el Cristal del Delfín-fue la respuesta de la mujer-y los Cristales del Pulpo y la Barracuda están listos-agregó con una sonrisa de alegría contenida.
-Vayan y obtengan el Cristal, y de paso, procuren recuperar el Cristal del León-fue todo lo que dijo Willow, y ambos villanos se pusieron firmes.
-Si, señor-dijeron ambos al estilo militar, antes de abandonar la sala y dirigirse al acuario, dejando al ex-científico absorto en sus pensamientos.
Mientras tanto de vuelta al acuario, los de noveno ya habían llegado donde los delfines, y Odd no cabía en si mismo de la emoción. Ulrich no pudo contener una sonrisa al ver a su amigo rubio acercarse al tanque, y más al oírlo reír cuando uno de los mamíferos acercó su hocico alargado a la mano del chico, haciéndole cosquillas.
-Tursiops truncatus, mejor conocidos como delfín molar o delfín nariz de botella-explicó el rubio a sus compañeros-¿sabían que hay alrededor de 38 especies distintas de delfines?-preguntó, a lo que Sissi solo bufó molesta.
-Gran cosa, sabes mucho de peces, ¿y qué?-preguntó molesta, y se enfado más al oír a Odd reír divertido.
-Los delfines no son peces, Sissi, son mamíferos-explicó el rubio-los peces tienen branquias, por las cuales respiran bajo el agua, pero los delfines, al igual que las ballenas, respiran a través de espiráculos, por lo que necesitan salir periódicamente a la superficie para respirar-agregó, sorprendiendo más a todos. Sissi solo bufó molesta al ser corregida.
Mientras tanto, Transom y Mullion se habían colado al acuario, y usando el escáner de la pelirroja, ya habían encontrado el Cristal Animal. Se miraron uno al otro, ambos sonrieron con malicia, y sacaron los cristales: el de Transom era de color azul tinta, y la figura era la de un pulpo con los tentáculos extendidos; el de Mullion era de color azul tornasol, y dentro había la figura de una barracuda. Ambos extendieron las manos y los cristales empezaron a brillar.
-Espíritu del Pulpo-dijo Transom.
-Espíritu de la Barracuda-dijo Mullion triunfal.
Inmediatamente, ambos cambiaron de forma como la primera vez: Mullion lucía una armadura azul tornasol, cuyos detalles recordaban a un pez (N/a: si vieron Power Rangers Tormenta Ninja, solo imagínense a Vexacus), además tenía lo que parecía una cabeza de barracuda de metal en la muñeca izquierda; Transom nuevamente lucía figura de modelo, y lucía un vestido largo color azul tinta que dejaba brazos, hombros y yugular descubiertos, y la falda, dividida con varios cortes a modo de "tentáculos", llegaba a los tobillos, traía cinturón de metal, usaba botas negras y el cabello ahora le llegaba a los hombros, y estaba peinado en rastas, con una cebollita en la coronilla, y las rastas se movían como si estuvieran vivos.
-Hora de trabajar… Pirañatrones-anunció Mullion, y los androides piraña aparecieron con su típico "splash"-ataquen-ordenó, y los Pirañatrones se dedicaron a atacar a las personas, quienes al ver a los robots-pez empezaron a correr despavoridos. Transom y Mullion guiaron a los Pirañatrones hasta el tanque de los bagres, donde el escáner de Transom detectaba el cristal, lo que no se esperaban encontrar a Hiroki en el lugar.
-Es uno de los mocosos que nos quitaron el Cristal del León-dijo Mullion molesto al reconocer a Hiroki. Transom solo sonrió.
-Bien-empezó-entonces, ¿Qué nos impide … saludarlo-dijo insinuante, y acto seguido mandó a los Pirañatrones a atacar a Hiroki. Los demás compañeros y el señor Klutz, al ver a los hombres pez, corrieron despavoridos, dejando solo al japonés con los chicos malos.
-Ustedes si que no se rinden, ¿Verdad?-preguntó retórico el pelinegro, antes de ponerse en posición de pelea, dispuesto a enfrentarse a los Pirañatrones.
Mientras tanto, con los de noveno, los estudiantes jugaban con los delfines, o mejor dicho todos menos Sissi y sus amigos, y Odd no pudo evitar notar que los delfines eran particularmente cariñosos con Aelita.
-Es como si te conocieran, Princesa-le dijo sorprendido el rubio.
-¿Te parece, Odd?-preguntó curiosa, antes de ver de vuelta a los delfines, que hacían sonidos cariñosos mientras acariciaban su mano con sus hocicos. Casi de inmediato, los del grupo oyeron gritos, y vieron a los de séptimo correr despavoridos. Casi corriendo, Jim corrió hacia el Klutz, y lo tomó de los hombros, intentando calmarlo.
-Hans, Dios Santo, ¿Qué sucede?-preguntó violentamente. Klutz, que no paraba de balbucear, solo alcanzó a señalar hacia el pasillo, donde empezaban a llegar los Pirañatrones.
-Muy bien clase, este es el plan:-empezó a decirle a sus estudiantes-¡Corran como locos!-gritó, a lo que todos los estudiantes obedecieron, corriendo como almas que lleva el diablo. Solo nuestros héroes se quedaron, principalmente al notar que de los de septimo faltaba Hiroki.
-Creo que es nuestra señal-dijo Ulrich, y de inmediato el y los demás se pusieron en camino a donde sabían estaba su amigo japonés. Al llegar, vieron al menor dándoles duro a los Pirañatrones, sin que los secuaces robots siquiera lo tocaran. Rápidamente se unieron a la pelea, sin saber que Sissi, Herv y Nicolas espiaban escondidos como sus compañeros peleaban con los hombres-pez.
-Pero, ¿Qué hacen?-preguntó Herv extrañado.
-No lo sé-contestó Sissi indiferente-pero veamos que pasa-agregó, mientras ella y los otros dos volvían a ver la pelea. Los cinco adolescentes peleaban contra los Pirañatrones, los cuales no eran verdaderamente fuertes, pero como estaban en desventaja numérica, pues por cada robot que derribaban dos tomaban su lugar. Finalmente, Odd creyó que ya tenían suficiente.
-Oye, Ulrich, ¿no crees que deberías sacar la artillería pesada?-le preguntó a su amigo, quien solo asintió y sacó el Cristal del León de su bolsillo.
-Espíritu del León-dijo enérgico, mientras la luz roja lo envolvía y hacía aparecer su armadura-Guerrero Tierra, listo-anunció, y luego lanzó el cristal al aire-León, ruge-dijo, y de pronto el león hizo acto de aparición-León-dijo Ulrich alzando su espada-Bola de Fuego-gritó mientras bajaba la espada, apuntando a los Pirañatrones, y el león usó su ataque de fuego, acabando con todos los robots. Pero cuando creían que habían ganado, Transom y Mullion aparecieron frente a ellos.
-Oigan, ¿Qué ustedes no se rinden?-preguntó Odd con ironía.
-Veamos quien se rinde, mocoso-dijo Mullion groseramente, sacando el cristal y arrojándolo al aire-Barracuda, Ahógalos-gritó, y de la nada se materializó una enorme barracuda azul tornasol, que flotaba como si nadara en el aire. Transom a su vez también lanzó su cristal.
-Asfíxialos, Pulpo-anunció, y se materializó un pulpo azul tinta, que agitó furioso sus tentáculos.
-Gran cosa-dijo Ulrich con seguridad, alzando su espada-León, Bola de Fuego-dijo haciendo lo mismo que con los Pirañatrones. Pero, para perplejidad de Ulrich, ambos villanos solo rieron.
-Mira y aprende, mocoso-dijo Mullion con su sádica sonrisa-Barracuda, Cañón de Presión-ordenó al pez, que inmediatamente disparó un chorro de agua a muy alta presión, que apagó la bola de fuego del león, dejando perplejo a Ulrich.
-Y no es todo-dijo Transom con orgullo, antes de chasquear los dedos-Pulpo, Bala de Tinta-indicó, y el pulpo en respuesta infló su cabeza, y de su boca disparó una viscosa bomba de tinta, que atrapó al león en su lugar, en respuesta el león no paraba de rugir y forcejear. Ulrich solo gruñó molesto al ver como vencían a su animal. Y enfureció más al oír a los dos villanos reírse.
-Dos cristales por el precio de uno-dijo Mullion, con siniestra alegría-tal vez nos ganemos algo-agregó, haciendo reír a su compañera.
Tan absortos estaban que se llevaron una sorpresa cuando los demás se les echaron encima. Transom, con Odd y Aelita agarrándola del pelo y de las piernas, y Mullion, con Jeremie y Hiroki intentando cancelarle los brazos y las piernas, forcejeaban para quitarse a los cuatro adolescentes de encima, y al lograrlo no solo los catapultaron realmente lejos, sino que de hecho al lanzar a Aelita, Transom la aventó al tanque de agua. Los chicos vieron espantados como su amiga caía al agua, pero al intentar ayudarla la barracuda y el pulpo se los impidieron. Mientras en el tanque, Aelita luchaba por no ahogarse cuando, al soltar el aire, notó que respiraba sin problemas.
-¿Qué pasa?-preguntó la niña extrañada, cuando vio una luz azul en el tanque, yendo hacia ella, y de pronto escucho las risas de un delfín.
-Tenemos que sacar a Aelita de allí, se va a ahogar-gritó Jeremie desesperado, mientras el y sus amigos intentaban burlar a los dos animales, pero con el león atrapado por la tinta, les era simplemente imposible. De pronto oyeron un tipo de chapoteo, y al alzar la vista vieron al a niña de pelo rosa sana y salva, y con el cristal en la mano.
-Creo que soy la siguiente-dijo la pelirosa con una sonrisa de seguridad, antes de alzar la mano en que tenía el cristal-Espíritu del Delfín-dijo enérgica, y una luz azul la envolvió. Cuando esta se disipó, Aelita tenía su traje de Guerrera Animal: Era un simple vestido azul con holanes blancos, con mangas anchas en los hombros, calcetas blancas que le llegaban hasta medio muslo, zapatos azules de broche, guantes blancos con encaje en los bordes, y un par de incaíbles en el pelo, además de que llevaba un báculo cuya punta acababa en una gran espiral(N/a: Tipo vestido de Sakura Card Captor)-Guerrera Mar, lista-anunció.
-¿Ahora fue la mocosa la que nos ganó?-preguntó Transom indignada.
-Ya veremos-dijo Mullion con desdén, antes de ordenarle a su animal atacar, seguido del de la pelirroja, el pulpo con su tinta y la barracuda con su agua a presión. Sorpresivamente, Aelita solo tuvo que hacer un ademán rápido con su báculo para bloquear ambos ataques, dejando sorprendidos a sus amigos y a los villanos.
-Me toca-dijo la niña sacando el cristal y lanzándolo al aire-Delfín, hora de jugar-anunció alegremente, lanzando el cristal al aire. Una luz azul broto del cristal, y en el interior aparecia la silueta de una version chibi de un delfín, que fue envuelta en una marea de agua, desarrollandose y un hermoso delfín azul con panza blanca apareció entre risas, también flotando como si nadara en el aire-Marea Mágica-anunció dibujando un arco con su báculo. El delfín empezó a brillar, una gran ola surgió de la nada y el delfín la montó como un surfista profesional, golpeando a ambos animales, acabándolos, destruyendo los cristales y devolviendo a Transom y Mullion a la normalidad.
Transom solo pudo gruñir furiosa al ver como sus cristales eran nuevamente destruidos, antes de sacar el teletransportador para sacarse a sí misma y a Mullion de allí, sin saber que llevaban peso extra. Aelita se volvió a sus amigos mientras un flujo de agua la envolvía, y al desaparecer mostró que volvía a la normalidad. Cuando llegó con sus amigos, estos la abrazaron orgullosos.
-Con eso ya llevamos dos cristales-recalcó Jeremie con una sonrisa.
-Dulcea se sentirá tan feliz-agregó Aelita con una gran sonrisa.
-Mejor nos vamos con los demás antes de que pregunten donde estamos-sugirió Ulrich, y sin más los cinco amigos fueron a reunirse con sus grupos.
Mientras, en el Laboratorio, Transom y Mullion se encontraban frente a su líder, quien desde que habían llegado se mostraba tranquilo. Entonces Willow rompió el silencio.
-¿Y bien?-preguntó a sus dos esbirros. Transom se aclaró la garganta
-Los mocosos obtuvieron el Cristal del Delfín y… la niña, quien resulto ser su poseedora, venció fácilmente a nuestros animales-explicó la mujer. El líquido en el cual se encontraba el cerebro empezó a hervir, mientras el una vez hombre gruñía molesto.
-Ahora, sufrirán las lógicas …-empezó a decir el cerebro cuando, de pronto, se quedó callado, extrañando a sus dos secuaces-hay intrusos en el Laboratorio-anunció, sorprendiendo al hombre y a la mujer-allí, tráiganlos-ordenó, y un segundo después Transom y Mullion traían, respectivamente, a Herv, Nicolas y a Sissi, la mujer trayendo a los dos chicos en cada mano, y Mullion sujetando fuertemente a la pelinegra para que no se moviera.
-Tenemos ratas en nuestro barco-bromeó Mullion-y ya saben lo que se les hace-agregó sádico.
-No-dijo simplemente el cerebro, extrañando a sus secuaces-pueden sernos útiles-agregó, con una voz que demostraba interés. Y Sissi y sus dos amigos simplemente no sabían que pasaba...
Continuará…
Un nuevo capitulo para esta aventura, aunque el titulo suena más a película de Barbie xD. En fin, dejen comentarios con criticas, opiniones o consejos, se aceptan cordialmente.
