Chapter 14

El Destino de los Caídos

Habían llegado por fin con Totosai, pasaron dos día frente aquella costa, justo los suficientes para la recuperación de Sango, que a pesar del reposo continuaba sufriendo los estragos del combate. Ella no podía caminar por mucho tiempo ya que comenzaba a tener fuertes dolores, por lo que se detenían por intervalos de tiempo, o Inuyasha la cargaba para llegar cuanto antes con Tottosai. Tuvieron que caminar por casi cuatro días para llegar hasta el lugar donde habitaba Totosai, tuvieron que soportar las nevadas que azotaban la región, fueron leves pero era difícil andar con tanta nieve bajo sus pies. Totosai los recibió indiferente, pero poco a poco fue hablando de una manera más amistosa con ellos. Miró sus armas y se planteó las posibles mejores, y el arreglo de los daños que sufrían. Comenzó con hiraikotsu, sería la más fácil de reparar, pero necesitaban el hueso de un demonio poderoso, pues hiraikotsu fue forjado con huesos de demonio, y no podían coger un hueso de demonio inferior como los que encontraban en las aldeas, o en los pequeños lugares que parecían cementerios de demonios y humanos, necesitaban uno igual o más poderoso que pueda regir en la construcción, reconstruir y evitar que hiraikotsu se partiera. No había ningún demonio muerto o vivo en las cercanías, por lo que Inuyasha se ofreció, Totosai dijo que era posible, sólo necesitaría un colmillo de Inuyasha, éste accedió sin problemas, y Totosai forjo un nuevo hiraikotsu, su blanco ahora era más penetrante, Sango practico un poco, era más pesado y fuerte que antes, tendría que acostumbrarse a él, sobre todo al momento de su regreso, detenerlo era aún más difícil. Para el arco de Amaterasu, Totosai, uso lingotes de oro que tenía en su forja, y exponía hasta entonces el arco al sol, para que recibiese la energía de la diosa del sol, debería permanecer ahí durante dos días. Pasarían la noche en aquella cueva, era cálida a pesar de que la rodeaba la intemperie, no había nevado aquel día. La noche fue estrellada, era limpio el cielo iluminado por las estrellas, Totosai pidió a Inuyasha conseguir una gema, un cristal o alguna piedra preciosa para mejorar su tessaiga. Inuyasha no sabía dónde comenzar a buscar, pero pronto recordó la piedra que la había dado Sango, justo el primer día que se conocieron, lo recordó con una sonrisa, sonreía después de mucho tiempo, aún no superaban la muerte de Hikari. Inuyasha le dio la gema a Totosai y le explicó de que era y como la consiguió, Sango se unió a aquella conversación y corroboro lo que Inuyasha le había dicho. Totosai meditó un poco y advirtió a Inuyasha que manejar a tessaiga después de la nueva fusión sería difícil, como empezar de cero, el aceptó sin problemas, todo fuera por vengar a Hikari, y tratar de salvar a este mundo de aquel dios dragón. Totosai acabo el trabajo, al gema que poseía el poder de Sesshomaru quedó incrustada en tessaiga como su nuevo pomo, tessaiga tenía ahora un color azulado sin su transformación, pero se volvía de un verde brilloso cuando se transformaba, le costaba trabajo sostenerla, debía utilizar ambas manos para lograr sostenerlo, practicó un poco antes de quedar exhausto. Yumiko, Inuyasha y Sango se reunieron en una fogata improvisada, junto a Totosai y Mioga, Totosai por fin les hablaría sobre las armas, y el dios dragón.

-Ustedes deben de cuidar mucho de estas armas, si son mal empleadas podrían terminar poseyendo a cada uno de ustedes, no bastará con la fuerza de sus músculos, tendrán que tener un gran equilibrio con su fuerza espiritual, y trabajar en conjunto, eso deberán tenerlo bien claro. – Todos asintieron, Inuyasha se preparaba para contestar.

- Bueno viejo dinos ahora como podemos dar muerte a ese dragón.

- No seas impaciente muchacho. Antes que nada necesitan la perla de shikon, necesitan el enorme poder maligno de ese dragón, y que choque con un gran poder espiritual, esa sería la única manera de detener todo esto. La perla de shikon romperá el vínculo que tiene ese dragón con Yomi, solamente así dejará el mundo de los muertos y no podrá alimentarse de las almas de los caídos. Es terrible pero él se regenera y se hace más fuerte con aquellas almas. Si se rompe ese vínculo sus heridas no sanaras, y todas las ocasionadas en batalla reaparecerán…

- ¿Entonces el absorberá a Hikari….. Y a Naraku? – Preguntó Yumiko con un semblante bastante triste.

- Lamento contestarte eso, pero así es. Les seré franco, lo más seguro es que ahora ese dragón este usando las almas tanto del mitad demonio Naraku como de su amiga Hikari. Eso lo regenerará, cada perdida para nosotros será ganancia para él.

- ¿Y cómo lograremos el choque de esos poderes? Tienes que decirnos ahora. – dijo Inuyasha a Totosai.

- Peleando, no hay otra manera. Encontrarlo, bien sólo podrán hacerlo hasta el próximo invierno, será la última oportunidad que tendrá. Ahora les esperan otras cosas antes de que transcurra todo ese año. Sé de un túmulo para los muertos que se encuentra debajo de un viejo santuario al sur de aquí. Es más grande que cualquier aldea, palacio o población que hayan visto, y es completamente subterráneo. Ahí abajo se encuentra una pequeña esfera de fuego fatuo, un fuego eterno que no dejara de arder, si son capaces de tocarlo sin recibir daño podrán tener en sus manos la esfera de fuego, es una pequeña perla amarilla. Pero con ella podrán controlar el fuego, creo que será muy útil para combatir a un dragón invernal.

- Bien, sólo dinos cómo y nosotros iremos allá. – dijó Sango con voz valiente.

- Está muy cerca de aquí, pueden ir mañana al amanecer, yo les recomendaría esperar a que el arco reciba suficiente energía para que partan, pues ese no será su único destino. En el camino entenderán, por ahora debería dormir y esperar.

Totosai y Mioga se retiraron a la cueva, los demás permanecían frente a la hoguera dubitativos, habían recordado muy pronto a Hikari, pero Yumiko, disipó el miedo que todos tenían por el alma de su amiga.

-¡Vamos chicos! Dejen esas caras largas. Deberían saber que Hikari no debe estar teniendo problemas, debe estar peleando, ya hirió a ese bastardo, no bajará los brazos ni estando en Yomi. Ahora nos corresponde a nosotros poner la frente en alto.

- Tienes razón. – Dijo Sango mientras se acercaba hasta Yumiko y le daba un fuerte abrazo, un abrazo de compañerismo. Inuyasha les sonrió, estaba claro que no ganarían nada sufriendo por Hikari, tenían que ser fuertes por ella. Recordarla por la fortaleza que les mostró, y todo lo que hizo para ellos continuasen vivos. Yumiko se marchó a la cueva, se encontraba en medio de Inuyasha y Sango que al verla partir terminaron por cruzar sus miradas. Ambos rieron, él para ella y ella para él. La noche era hermosa, fría, pero de gran vista, el viento movió el cabello de ambos haciendo que el miedo desapareciera, no era la primera vez que sentían esa sensación, ese alivio y ese ardor en el pecho de tenerse frente a frente, y sólo atinar a mirarse, hay miedos más grandes que la muerte, y es el miedo que provoca el amor, en ese momento, sólo quedaban ellos dos bajo la noche más hermosa que hubiesen visto jamás.