Disclaimer: Code Lyoko no me pertenece, solo los uso para mi fic, el cual hago gratis por diversión y no por una paga.
Llamado de la Jungla
Capítulo 8: Aventura en el Amazonas
En la selva brasileña del Amazonas, había caído una fuerte tormenta eléctrica. Los animales corrían frenéticos a buscar refugio, las madres protegían a sus crías, mientras sus parejas abrían el paso entre la vegetación. Un relámpago cayó del suelo, impactando contra un árbol, partiéndolo por la mitad. Lo increíble fue que del árbol surgió una esfera de cristal amarilla, en cuyo interior lucía la figura de un gorila que parecía golpearse el pecho. El cristal empezó a despedir una brillante luz amarilla, que brilló por todo el bosque…
Era de tarde en París, y como era sábado, la Pandilla decidió aprovecharlo yendo a la Ermita a entrenar con Dulcea. Y precisamente ahí se encontraban los seis chicos, todos balanceándose sobre postes de madera de un dos metros de alto, realizando el ejercicio con el que terminaban la sesión del día, cabe agregar que Jeremie tenía que poner cierta cantidad de esfuerzo en su equilibrio, mientras que Ulrich y Odd eran quienes lo tenían más fácil.
-Se puede saber, ¿Para qué hacemos esto?-preguntó Hiroki, intentando no caerse.
-Es una practica de equilibrio, Hiroki-explicó Dulcea, que los supervisaba desde abajo
-Repito, ¿para qué lo hacemos?-preguntó el nipon nuevamente.
-Para perfeccionar su equilibrio, por su puesto-fue la respuesta de la guerrera.
-Pero llevamos aquí mas de dos horas-se quejó Odd-a mi ya me duelen las piernas-agregó sollozando como niño chiquito.
-Tranquilo, Odd, seguro Ulrich te las masajea para que ya no te duelan-dijo Hiroki burlón, ganándose un coscorrón de un muy enojado Ulrich.
-Que me admiras y respetas, si como no-dijo el castaño molesto, con un fuerte sonrojo. Pasadas otras dos horas, Dulcea decidió poner fin al ejercicio de equilibrio.
-Muy bien, guerreros, bajen-dijo a su equipo, a lo que los seis chicos obedecieron, cayendo todos perfectamente de pie.
-¿Cómo lo hicimos, Dulcea?-preguntó Aelita curiosa.
-Muy bien, Aelita, aunque debo dejar en claro que esos ejercicios de equilibrio son para amateurs-dijo, sacándole una risita nerviosa a la pelirosa (N/a: oigan, eso rimó xD). Si esos eran los ejercicios para amateurs…
-Continuarémos mañana, por lo pronto vuelvan a su escuela, y si surge un cristal, los llamaré-les dijo la mentora, y en respuesta los seis chicos se despidieron de ella y traspasaron la barrera, volviendo a la normalidad. Patrick se miró de arriba para abajo.
-Sigo sin acostumbrarme al cambio instantaneo de ropa-comentó a sus amigos.
-Es cosa del tiempo-le contestó Jeremie, poniendo una mano en su hombro.
-Mirame a mí-dijo Hiroki-al principio me preocupaba que diría mi papa al verme con la faldita-agregó, haciendo reír a sus amigos.
No habían cubrido ni la mitad de la distancia entre la Ermita y Kadic cuando se encontraron con una cara conocida: era Johnny Mollayléz (N/a: se pronuncia Moleyloz), el mejor amigo de Hiroki. Aún cuando ahora se juntaba con la Pandilla, Hiroki también se daba su tiempo para pasarlo junto con Johnny, pero desde que había comenzado lo de los Cristales Animales, hacía apenas menos de una semana, el japonés apenas había tenido tiempo para pasarlo con él, dejándolo, según Hiroki, abandonado (N/a: si es su amigo, no su novia XD). Cabía decir que su relación con Ulrich era confusa, ya que Johnny aún daba señas de que le gustaba la hermana mayor de Hiroki, pero ahora que Ulrich afirmaba ya no sentir nada por ella…
-Hola, chicos-les dijo el pelirrojo. Los demás le saludaron en respuesta-¿Qué hacen aquí?-preguntó curioso. Ninguno supo que contestar.
-Emmm…¿Que qué hacemos aquí?-preguntó Hiroki, haciendose el inocente, a lo que Johnny asintió-eso tiene explicación, ¿no, Patrick?-preguntó al castaño, poniéndolo nervioso.
-¿Explicación?-preguntó nervioso el chico, mirando al pelirrojo-si, claro que la hay…¿Aelita?-preguntó a la pelirosa.
-¿Yo?-preguntó la niña, mirando a Johnny-por su puesto que es una explicación…¿Ulrich?-dijo, viendo preocupada al líder del grupo.
-Emmm, claro que la hay, ¿verdad, Jeremie?-le preguntó al rubio, quien miró espantado a su amigo castaño.
-Pues…yo…emm…¿Odd?-dijo casi de inmediato, mirando al otro rubio al no tener nada que decir.
-¿Eh? ¿Explicación?-preguntó nervioso mirando a Johnny, quien hizo un gesto con la cara, esperando una respuesta-si, claro que la hay, ¿verda…?-empezó a preguntar el rubio, cuando se dio cuenta de que se le habían acabado los relevos.
-Ahora que ya no tienen a quien pasarle la molestia, ¿me dirían que pasa con ustedes?-preguntó Johnny, alzando una ceja. Ulrich estaba a punto de contestar, cuando las gemas de sus brazaletes empezaron a brillar.
-"Salvados por la campana"-pensó Ulrich aliviado-lo siento, Johnny, pero tenemos que irnos, pero luego hablamos, ¿te parece?-le propuso, y antes de que el pelirrojo respondiera el y los demás se fueron, yendose a donde pudieran responder el llamado de Dulcea-¿Qué sucede, Dulcea?-preguntó Ulrich, una vez estando seguros de estar lo bastante lejos del amigo de Hiroki.
-Guerreros, he sentido la prescencia de un nuevo cristal, en la selva del Amazonas-dijo la mentora a través de las gemas. Los chicos se miraron unos a otros sonriendo.
-Bueno, ¿Qué esperámos?-dijo Jeremie decidido, alzando el brazo-Selva Amazónica, Brasil-anunició, abriendo el portal. Los seis chicos lo cruzaron, apareciendo en la selva tropical.
-La selva, ya había oído que era bonita en esta epoca del año-dijo Odd, estirándose mientras recibía los rayos del sol.
-Recuerda, Odd, no vinimos de vacaciones-le recordó Aelita.
-Bien, el cristal no se hallará solo, así que hora de trabajar-dijo Ulrich decidido, a lo que los demás asintieron en respuesta.
-Si, como dijo Ulrich,-dijo una voz que los tomó por sorpresa, y al darse vuelta se encontraron con Jhonny-hora de trabajar-repitió, con una prepotente sonrisa de medio lado. Lo que pasó fue que el pelirrojo había seguido a los chicos, por lo que los vio abrir el portal y, decidido a saber que ocurría, lo atravesó antes de que se cerrara.
-¡Johnny!-dijo el Odd espantado-esto…emmm…no es lo que parece, de verdad-decía el rubio nervioso, sin saber que decir.
-¿Enserio?-dijo Johnny con voz de "no te creo".
-Si-le secundó Hiroki-tu…emmmm…estás soñando-dijo, moviendo las manos de forma ondeante de arriba parabajo, como si con eso lograra convencer a su amigo que lo que decía era verdad. Aunque la mentira no sirvió de mucho cuando, de otro portal, aparecieron los animales. Johnny solo hizo una mueca, mientras alzaba la ceja. Ulrich suspiró.
-Okey, te contarémos todo-dijo el castaño derrotado. Y se dispuso a contarle todo a Johnny.
Mientras tanto en el Laboratorio, Transom trabajaba en la localización del nuevo cristal, cuando, finalmente, una luz roja parpadeante le mostró que el cristal se hallaba en el Amazonas. Entusiasmada, fue con el Doctor Willow para decirle su descubrimiento.
-Señor, he encontrado el Cristal del Gorila-anunció la cerebrito orgullosa.
-¿Dónde está?-preguntó Willow.
-En la selva brasileña del Amazonas-contestó Transom-y me alegra informar que el Cristal del Tamandú está terminado-anunció satisfecha.
-Bien, tómalo y ve por el cristal-le ordenó Willow-y esta vez, trae el cristal, o abstente a las consecuencias-le dijo fríamente, a lo que la pelirroja saludó al estilo militar, dio media vuelta y fue a su laboratorio, antes de irse a buscar el cristal.
Mientras tanto en la selva, los chicos ya se habían puesto en camino para buscar el cristal, y mientras caminaban Ulrich se encargaba de contarle todo a Johnny, quien escuchó todo en silencio, aunque claro hablando para preguntar por detalles.
-Entonces, ¿Están aquí para encontrar el Cristal Animal?-preguntó Johnny, que tras lo ocurrido era imposible que no les creyera.
-Exacto-fue la respuesta de Odd-y si te preguntas como sabemos que nos acercamos, es fácil: el brillo de nuestros brazaletes nos indíca que tan cerca estámos del cristal-le explicó mientras le enseñaba la muñeca en que traía, cuya gema despedía un brillo azul ártico.
-Y como estas cosas brillan como un faro, significa que estamos cerca-apuntó Patrick, haciendo reir al rubio y al pelirrojo.
Mientras en el corazón de la selva, Transom aparecía, acompañada de un grupo de Pirañatrones. Justo revisaba su escáner cuando, al estar buscando el cristal, el aparato detectó también los cristales de los gerreros.
-¿Los mocosos aquí?-preguntó la científica molesta-bueno, entonces les daré el recibimiento que se merecen-dijo mientras sacaba el cristal: era de color bermellón, y la figura dentro era un tamandú-Espíritu del Tamandú-dijo con malicia, mientras el cristal despedía una luz bermellón que la envolvió. Cuando esta se disipó, Transom lucía lo que parecía un vestido de sacerdotisa inca, con un amuleto cuyo dije parecía la cabeza de un tamandú, y portaba un cayado de oro. Transom se volteó hacia los Pirañatrones-no se queden allí parados, vayan y atrapenlos-les ordenó, y dicho y hecho los robots-piraña corrieron a cumplir la orden de la mujer.
Mientras con los guerreros y Johnny, estos atravesaban un accidentado camino de barro, sorteando las ramas y los arboles con ramas filosas que amenazaban con arañarlos o rasparles la ropa.
-De todos los lugares, el portal tenía que mandarnos por un sendero tan peligroso-se quejó Patrick, preocupado de lastimarse con las espinas de los arbustos.
-Deja de quejarte, sabes de antemano que no es culpa del portal, este solo nos lleva al lugar donde se halla el cristal, el camino por el que nos lleve es cosa de la suerte-le recordó Jeremie.
Tras mucho caminar, los chicos finalmente llegaron a un ojo de claro, donde vieron a varios animales pastando y tomando agua. Odd, Aelita y Hiroki quedaron maravillados al ver monos aulladores, tapires, los venados, los jabalíes, saínos y capibaras, en fin toda un grupo de animales, todos tomando pacíficamente del agua o comiendo las frutas de los arboles.
-Saben, uno ve tantas maravillas, y no puede evitar lamentar darse cuenta que los humanos son los que destruyen toda esta belleza por frío y cruel dinero, que al final, el verdadero final, no nos servirá de nada, por que cuando hallamos cazado al último animal, pescado el último pez, talado el último bosque y secado el último oceano, será que notemos que el dinero no se come-dijo Odd como todo filosofo, dejando a los demás mirándolo con cara de sorpresa-¿Qué? Tengo mis momentos de sabiduría-se defendió con un puchero de niño malcriado. Ulrich no pudo más que esbozar una sonrisa de medio lado ante la actitud de su amigo.
Aunque claro, el momento quedó arruinado cuando vieron a los Pirañatrones acercarse al ojo de agua. Apenas llegaron los robots, se dispusieron a disparar, cosa que asustó a los animales, que comenzaron a correr por sus vidas.
-¿Esos son lo Pirañatrones?-preguntó Johnny soprendido por los robots.
-Esos son-le contestó Hiroki.
-¡Son geniales!-gritó el pelirrojo emocionado.
-¿Verdad que sí?-preguntó el japonés en respuesta, igual de emocionado. Aunque los dos menores se encogieron de pena al notar las miradas molestas de los chicos mayores.
-Tenemos que detenerlos antes de que lastimen a los animales-dijo Aelita preocupada. Y dicho y hecho, los seis guerreros sacó cada uno su respectivo cristal, los cuales empezaron a brillar.
-Espíritus Animales, los invocamos-dijeron los seis al mismo tiempo, mientras sus respectuvas luces los cubrían, apareciendo sus trajes de combate-Guerreros Animales, unidos-dijeron al estar completamente transformados.
-Genial-dijo Johnny al ver a sus amigos transformados.
Inmediatamente, Ulrich y el equipo se dispusieron a pelear con los Pirañatrones: Ulrich con su espada, Jeremie con su cadena ninja, Patrick con sus puños, Odd con sus garras, Aelita con los rayos de su bastón, y Hiroki con las quillas filosas de su tabla de surf. Johnny solo vio maravillado la habilidad de sus amigos al pelear con los monstruos. Fue cuando vio a un Pirañatron acercarse a una madre tapir y su bebé, y darse cuenta que sus amigos no habían notado al robot, que el pelirrojo decidió ayudar: corrió hacia el Pirañatron, y haciendo uso de las clases de Pencak Silat que tomó en Kadic, derrotó sin problemas al robot piraña. Mientras los chicos peleaban contra los Pirañatrones, Transom, que había visto todo y quedó molesta al ver como los chicos vencieron a sus robots, sacó su cristal y lo lanzó al aire.
-Tamandú, vamos por ellos-dijo molesta, mientras el cristal despedía una luz bermellón, que tomó forma y se convirtió en un enorme tamandú de pelaje bermellón, que sacó su larga lengua-muevete, tenemos unos siete cristales que recuperar-le dijo al enorme animal, que obedientemente siguió a su creadora.
Cuando llegaron a donde estaban los chicos, ellos ya habían acabado con el último Pirañatron, y ahora se disponían a seguir su camino.
-Atacalos-le ordenó al tamandú, quien se escabulló por los arboles y fue sigilosamente hacia donde estaban los chicos. Cuando menos se lo esperaban, los atacó con su lengua, empujándolos contra un gran árbol.
-¿Qué fue eso?-preguntó Odd desorientado.
-No lo sé-dijo Aelita desorientada.
-Creo que tiene algo que ver con ese-dijo Jeremie mientras se levantaba y ayudaba a Aelita a levantarse, señalando al tamandú. Los chicos rápidamente se pusieron en guardia.
-¿Quién creen que sea?¿Transom o Mullion?-preguntó Odd con ironía.
-O puede ser uno de los tres chicos misteriosos-recalcó Aelita.
-Sea quien sea, podemos con el-dijo Ulrich con decisión en la voz. Tras oír unos pasos amortiguados por el fangoso suelo, pudieron ver a la pelirroja que llegaba.
-Hola, niños-dijo la mujer burlona.
-Transom-dijeron el rubio italiano y la pelirosa al mismo tiempo.
-Ya les hemos hecho esta oferta antes, aquí esta otra vez-dijo la mujer con voz calmada-denos los cristales, y todos vivirán-dijo, extendiendo los brazos hacia ellos.
-Si, claro-dijo Hiroki sarcástico-¿y quién va a obligarnos?-dijo burlón. El Tamandú dio un paso al frente, amenazando con su lengua. Hiroki pasó saliva asustado.
-Tenías que preguntar, ¿verdad?-le dijo Jeremie molesto.
-Gran cosa, nosotros tenemos los nuestros-dijo Ulrich, sacando su cristal, seguido de los demás, antes de lanzarlos al aire-León, ruge-gritó.
-Delfín, hora de jugar-siguió Aelita.
-Tigre Blanco, te necesito-continuó Odd.
-Desgárralos, Tiburón-le siguió Hiroki.
-Cangrejo Violinista, golpéalos-siguió Patrick.
-Levanta vuelo, Halcón-terminó Jeremie, e inmediatamente Leo, Aqua, Tigra, Sharky, Tanque y As hicieron aparición, lanzándose a pelear contra el tamandú bermellón, el cual demostró saber pelear muy bien: no solo se defendía de los golpes de los otros animales, sino que también los dejaba muy mal heridos con su lengua larga. Transom miraba divertida como su animal derrotaba a los demás, finalmente, esbozando una malévola sonrisa, decidió ponerle fin.
-Tamandú, Lengua Tóxica-ordenó al animal. El hocico del tamandú empezó a brillar de una luz bermellón, y al salir disparada su lengua, esta también destellaba de ese color. La lengua bermellón golpeó uno a uno a cada uno de los animales, que conforme recibían un golpe de la lengua caían al piso, lastimados y paralizados, y cuando Ulrich y los demás intentaron ayudar a sus animales, Transom decidió "aportar"-usa Lengua Tóxica de nuevo, ahora en ellos-le ordenó al tamandú, quien obedientemente usó su ataque venenoso en los chicos, dejándolos también paralizados. Los seis chicos miraron a la pelirroja con ojos de odio.
-Esto será más fácil de lo que pensé-dijo Transom burlona.
Lo que no había considerado era que Johnny, a quien Transom no había visto y por tanto no había ido por el, seguía escondido entre los arboles con los tapires que rescató de los Pirañatrones, por lo que el pelirrojo pudo ver como el tamandú de la mujer paralizaba a sus amigos. Molesto por lo que vio, el niño estuvo a punto de correr hacia donde estaba la villana, cuando el bebé tapir lo detuvo. Johnny miró extrañado al animalito, quien rápidamente rebuscó entre unos arbustos, y al regresar tenía algo en el hocico. El pelirrojo tomó el objeto que el tapir tenía en el hocico y lo miró con detenimiento: era el Cristal Animal. Apenas tocó el cristal, este empezó a destellar con una luz amarilla, y Johnny escuchó en su cabeza lo que parecía el rugido de un gorila. En alguna parte de su corazón, Johnny supo que era la forma del gorila de decirle que el debía usarlo. Tomó el cristal y fue a donde Transom tenía a sus amigos.
Hablando de Transom, ella se había acercado a los chicos, alistando su cayado y manteniéndo al tamandú a la orden para asestar el golpe final.
-Primero les quitaré sus cristales, luego iré por el Cristal del Gorila, y al final los destruiré para que no vuelvan a interferir, y ni siquiera son las 6, no ha sido una mala tarde-dijo la mujer con una sonrisa de medio lado.
-Oiga, señora-gritó Johnny, llamando la atención de la pelirroja-creo que encotré lo que buscaba-dijo alzando la mano, enseñándole a Transom el cristal. De pronto, una luz amarilla empezó a envolver a Johnny, y cuando esta se disipó, para sorpresa de todos incluso de si mismo, el pelirrojo lucía un traje de entrenamiento: era parecido al de Hiroki, solo que en vez del protector tenía un pectoral de cuero amarillo en el pecho, y la falda era de también de cuero amarillo, además de que la hebilla del cinturón mostraba la cara rugiente de un gorila, misma imagen que aparecía bajo la gema amarilla de su brazalete.
-No es posible-dijo Transom sin aliento.
-Creo que si, y se pone mejor-dijo Johnny, alzando la mano en que tenía el cristal-Espíritu del Gorila-gritó enérgico, mientras una luz amarilla comenzaba a envolverlo. Al disparse, Johnny lucía su traje de Guerrero Animal: Era un traje de diseño chino, blanco con varios toques amarillos. Constaba en una camisa de manga larga, con los bordes de un tono amarillo, y un bordado en amarillo en la espalda de un gorilla columpeándose en las ramas, un pantalón con los bordes de las piernas también amarillos, un sombrero blanco con los dobladillo, franjas y pompón amarillos, y zapatillas chinas amarillas. Para rematar, usaba de arma un bastón amarillo con puntas rojas-Guerrero Bosque, listo-anunció Johnny una vez terminada su transformación.
-No puede ser, ¿Otro mocoso que obtiene el cristal?-dijo Transom molesta.
-Parece que sí-dijo el pelirrojo, poniéndose en guardia.
-Gran cosa, yo aún tengo a mi animal-dijo, antes de chasquear los dedos, mandando al tamandú a atacar a Johnny, quien con una habilidad acrobática de la que nunca antes había gozado esquivó al animal, balanceándose entre las ramas como un mono. Con una limpia pirueta, el menor se quedó sentado en una rama.
-Creo que yo también necesito ayuda-dijo sacando su cristal-Gorila, sobrecárgalos-dijo dejando caer el cristal, que a media caída emanó una luz amarilla. En el interior del cristal, un gorila chibi aparecia, siendo envuelto por una carga electrica, y tomaba la forma de un enorme gorila de pelaje amarillo-Mowgli, enseñémosle lo que se gana al meterse con nosotros-le dijo al gorila, mandándolo al combate.
-¿Mowgli? ¿Llamó al gorila Mowgli?-preguntó Aelita extrañada.
-Seguro que es una referencia al Libro de la Selva-razonó Jeremie.
-¿Pero que a Mowgli no lo criaron los lobos?-preguntó Odd, igual de extrañado que Aelita.
-¿Importa realmente que hablemos de esto ahora?-preguntó Patrick, quien ya consideraba que la charla era medio ridícula.
Mientras los chicos tenían su "charla filosófica", Transom y Johnny combatían arduamente: Cuando Transom intentaba derribar a Johnny, este saltaba, cuando el pelirrojo intentaba asestarle un golpe, la mujer lo bloquaba con su cayado. Mientras los dos humanos peleaban, el gorila y el tamandú también intentaban derribarse, ya que mientras el tamandú intentaba alcanzar al gorila con su lengua, este le lanzaba rocas y árboles derribados. Finalmente, Transom se hartó y quiso poner fin al combate.
-Tamandú, Lengua Tóxica-ordenó al animal, quien rápidamente disparó su lengua venenosa, pero la mujer se llevó una amarga sorpresa al ver que el gorila no solo atrapó la lengua de su animal en medio vuelo sino que, usando la lengua como un lazo, mandó a volar al tamandú.
-Nos toca a nosotros, Mowgli-dijo el niño con una sonrisa-Gorila, Embate Eléctrico-gritó, apuntado al animal oponente con el extremo de su vara de combate. El gorila empezó a acumular energía eléctrica, formando una esfera entre sus manos, y una vez que alcanzó un tamaño considerable, corrió hacia el tamandú y lo golpeó con ella. El animal malvado recibió la fortísima descarga, antes de volverse luz y explotar, llevándose el Cristal Artificial y regresando a Transom a la normalidad. La mujer gruñó molesta.
-¿Otra derrota?-dijo molesta, antes de sacar el teletransportador y salir de allí, ya que sabía que ahora que el tamandú había sido vencido, el efecto de su Lengua Tóxica se disolvería.
Y precisamente, una vez vencido el animal oponente, Ulrich y los demás pudieron moverse. Devolvieron a los animales a los cristales y cada quien regresó a la normalidad: las llamas rojas de Ulrich, el agua azul de Aelita, el viento blanco de Jeremie, la luz metálica de Hiroki, la escarcha azul ártico de Odd, las rocas púrpuras de Patrick. Cuando llegaron donde el pelirrojo, el mismo regresó a la normalidad: del piso surgieron unos anillos de electricidad amarilla que rodearon a Johnny, expandiéndose hasta cubrirlo completamente y, al "estallar" estos, el chico usaba de nuevo su traje de entrenamiento. Pasó el cristal por su brazalete y apareció un bebé gorila.
-Oigan, chicos, quiero que conozcan a Mowgli-dijo el pelirrojo orgulloso de mostrar a su animal-es un nombre apropiado porque es relacionado a la selva, que es donde viven los gorilas-explicó.
-Muy bien por ti, chico-dijo Patrick, poniéndole una mano en el hombro.
-Contigo ya somos siete, faltan dos-dijo Jeremie, igual de feliz.
-Mejor regresamos con Dulcea, se alegrará de saber que hay un nuevo miembro en el equipo-dijo Ulrich, alzando la mano-Ermita, París, Francia-dijo, abriendo el portal que los llevó a la Ermita, donde Dulcea los recibió.
-Guerreros, es un gusto ver que han truinfado-dijo la rubia, viendo orgullosa a sus discpulos.
-Dulcea, permítenos presentarte al nuevo miemrbo del equipo, Johnny Mollayléz-dijo Hiroki, presentando orgulloso a su mejor amigo.
-Un placer, Johnathan-dijo la rubia, besándole ambas mejillas al pelirrojo, sacándole un sonrojo monumental al chico(N/a: no tengo ni la más remota idea si es el nombre completo de Johnny, asumo que si, pero Dulcea llama a los guerreros por su nombre completo, asi que ya que). Hiroki le picó las costillas con el codo burlonamente
-¿A poco no es genial que te bese una mujer mayor?-le dijo burlón, con una sonrisa pícara, a lo que el pelirrojo sonrió y asintió.
-Mejor volvamos a Kadic, empieza a anochecer-dijo Ulrich, mirando por la venta que, en efecto, el sol empezaba a ponerse. Sin más, los ahora siete guerreros saliron, yendose todos menos Hiroki a Kadic, ya que esse te dirigió a su propia casa (N/a: tampoco tengo la menor idea si Johnny vive en Kadic o tiene casa propia en la ciudad, asi ke solo adivine).
Mientras en el Laboratorio, el Doctor Willow castigaba a Transom por haberle fallado, y la pelirroja, mientras sufría su castigo, juró venganza contra los guerreros. Algún día se vengaría…
Continuará…
Otro capitulo, otra moneda, siendo metafórico. Espero que los que anden adivinando por los nuevos guerreros acertaran con Johnny. Ojala les guste y dejen muchos comentarios.
ikaros-san: tranquila, habrá más yaoi más adelante, no comas ansias.
anonimo: me halaga que consideres interesante mi fic, ojala te haya gustado el capitulo y hallas acertado con Johnny :P
