Disclaimer: Code Lyoko no me pertenece, solo los uso para mi fic, el cual hago gratis por diversión y no por una paga.

Llamado de la Jungla

Capítulo 12: Pelea en Barcelona

En la bella ciudad de Barcelona, a los pies de la Sagrada Familia, se encontraba una esfera de cristal color verde, con la figura de un ciervo dentro, con la pata delantera derecha curveada, como si golpeara el suelo. Una luz verde emergió del cristal, iluminando esa zona de la famosa catedral…

En Kadic era hora de comer, y los chicos estaban reunidos en la cafetería, comiendo alegremente.

-¿Pueden creer que ya tenemos once cristales?-preguntó Johnny emocionado.

-Y ahora, Ulrich y Hiroki tienen dos cada uno-agregó Jeremie.

-Se supone que son veintisiete cristales, ¿verdad?-preguntó Aelita curiosa.

-Si, ¿Por qué, Princesa?-preguntó Odd, extrañado por la pregunta de la pelirrosa.

-Porque significa que a cada quien le vendrían correspondiendo tres cristales-explicó la chica, a la que todos comprendieron.

-¿Y a quién creen que le toque el siguiente cristal?-preguntó Patrick, recargándose en la mesa.

-Podría ser a cualquiera-sentenció Ulrich, y sin más continuaron su almuerzo, sin notar que eran observados por Sissi y sus amigos.

-No puedo creer que esos tontos ahora tengan once cristales-dijo la pelinegra molesta.

-Si, y lo peor es que creo que el Doctor Willow empieza a perder la paciencia-agregó Herb, sin evitar estremeserse al recordar la forma en que los castigó a el y a Sissi por perder el Cristal del Aligátor.

-Tenemos que obtener el próximo cristal, o quién sabe de lo que el doctor será capaz de hacernos-finalizó Nicolas, y los tres malosos se estremecieron del miedo de solo pensarlo. Fue cuando sonaron sus transmisores con su ya caracteristico pitído, inmediatamente salieron para responder.

-¿Qué pasa?-preguntó Sissi.

-Un nuevo cristal ha aparecido, vengan ahora-fue la respuesta de Transom. Rápidamente los tres chicos se pusieron de pie y salieron de la cafeteria, buscando un aula vacia en la cual teletrasnportarse al Laboratorio.

Casi paralelamente, los Guerreros recibieron el llamado de Dulcea mientras almorzaban, yéndose todos a un aula vacia en la cual Patrick pudo contestar.

-¿Un nuevo cristal, Dulcea?-preguntó el castaño francés.

-Exacto, Patrick, dense prisa y vengan todos, ya avisé a Hiroki, Yumi y William-anunció la guerrera antes de cortar la comunicación. Los seis se miraron entre si y asintieron, antes de partir a la Ermita. Al llegar se encontraron con los dos japoneses y al austriaco, e inmediatamente los nueve cruzaron la cerca, entrando al edificio, donde la Guerrera los recibió, junto a los animales.

-¿Dónde está el nuevo cristal, Dulcea?-preguntó William una vez que todos estuvieron juntos.

-En Barcelona, España-informó la mentora, y Odd, de nuevo, puso ojos brillantes.

-A ver si adivino-empezó Yumi-¿siempre quisiste ir a España?-preguntó divertida, alzando una ceja.

-Más que nada a Barcelona, es la cuna de la arquitectura modernista-explicó el rubio.

-Pues no se hable más-dijo Aelita, alzando la mano-Barcelona, España-anunció abriendo el portal.

Los nueve lo atravesaron, acompañado cada quien de su animal distintivo, y aparecieron en un callejón de la ciudad hispana. Inmediatamente presionaron las gemas de los brazaletes, y al salir llevaban sus trajes de encubrimiento. El único problema fue que William tuvo que sacar a Odd sujetandolo con fuerza y levantándolo, mientras el rubio no dejaba de patalear, ya que nuevamente estaba usando su atuendo femenino.

-Otra vez el trajecito de niña-dijo el rubio enfadado, cruzándose de brazos mientras hacia un puchero.

-Miralo así, Odd, solo lo usarás hasta que volvamos a casa-le recordó Jeremie, mientras el y los demás empezaban a andar.

Mientras los Guerreros recién llegaban a Barcelona, los tres malosos llegaban al Laboratorio, donde Transom trabajaba en el nuevo cristal, mientras terminaba de rastrear el cristal.

-¿Dónde está el cristal, Transom?-preguntó Sissi una vez que llegaron.

-En la ciudad de Barcelona, en España-fue la respuesta de la cuatro ojos-y ya tengo listo el Cristal del Toro-agregó, triunfal.

-Muy bien, Mullion saldrá y obtendrá el cristal-anunció el Doctor Willow.

-Emm…¿Señor? Creí que Mullion ya había intentado usar ese cristal contra los Guerreros-mencionó Herb, cuidadoso de no hacer enojar a su jefe.

-Y Ulrich lo venció usando al elefante-agregó Nicolas, sin saber que se había metido en problemas al mencionarlo.

-El que Mullion usó en la India era el del Búfalo, éste es otra historia-explicó Transom, como si se lo explicara a un idiota(N/a: cuando de hecho, se lo explica a dos idiotas xD). Sin más le entregó el cristal a Herb-entrégaselo a Mullion-le ordenó al pelinegro, el cual salió de la habitación a buscar al hombre. Pero a medio camino se detuvo, miró el cristal y decidió aprovechar la oportunidad. Se dirigió a la Sala de Teletransportación y se dirigió a Barcelona, dispuesto a vencer a nuestros héroes.

Mientras tanto, los guerreros caminaban por las calles de Barcelona, intentando encontrar el cristal, sin ningún fruto. Finalmente, Hiroki se desesperó.

-Dios, esta ciudad es gigantezca, ¿Cómo encontrarémos el cristal en esta ciudad tan enorme?-preguntó desesperado. Fue cuando Gema se arrojó encima de él, pues la pavo real había estado moviéndose de manera muy nerviosa desde hacía un rato.

-¿Qué tiene Gema, Yumi?-le preguntó Johnny a la pelinegra.

-No lo sé-dijo ella, encogiéndose de hombros, antes de arrodillarse junto a su animal-¿Qué sucede, linda?-le preguntó al ave. Gema empezó a dar saltitos, mientras correteaba nerviosa, como pidiendo que la siguieran.

-Quiere decirnos algo-dedujó Aelita, sorprendida.

-¿Qué es, chica?-preguntó Hiroki, levantándose y mirando expectante al animal, quien chilló-¿El tío Nawaki está encerrado en un granero en llamas?-preguntó espantado, y tras unos segundos volteó a Yumi-Hermana, ¿Tenemos un tío Nawaki?-preguntó curioso, haciendo que a todos les bajara una gota por la sien, antes de que la pelinegra le diera un zape en la cabeza. Gema, por su lado, empezó a correr, sin importar que Yumi la llamaba para que volviera.

-Quiere que la sigamos-concluyó Jeremie.

-Sigan todos a la pavo real miniatura-dijo Johnny, sin darse cuenta de lo estúpido que sonó su comentario. Rápidamente, todos empezaron a seguir a Gema.

Mientras los Guerreros seguían a la pavo real, Herb aparecía en una callejuela cercana a la Sagrada Familia, y con una sonrisa de medio lado se acomodó los lentes, mientras sacaba el cristal de su bolsillo: era de color naranja claro, y la figura dentro era la de un toro que parecía encabritado. Sabía perfectamente que el Doctor Willow lo mataría en cuanto averiguara que tomó el cristal en vez de darselo a Mullion, pero si eso significaba destruír a los Guerreros, particularmente a Jeremie, y conquistar a Sissi, valía la pena. Apretó la mano en que llevaba el cristal, que empezó a desprender una fuerte luz.

-Espíritu del Toro-dijo con seriedad, mientras la luz lo envolvía.

Cuando esta se disipó, Herb usaba su nueva apariencia: Era un atuendo de matator color naranja claro, con algunas partes en naranja chillón, incluído su antifaz, y de arma un sable. Cabía recalcar que con ese traje se veía, si era posible, más ridículo de lo normal.

-Con este traje, me veo como un galanazo-dijo prepotentemente el pelinegro, haciendo una pose de modelo cotizado(N/a: quien le dice? ¬¬u)-Pirañatrones-gritó, y los soldados aparecieron a su orden-busquen el cristal-ordenó, y los robots-pez obedecieron.

Mientra con los Guerreros, ya habían llegado, siguiendo a Gema, al lugar donde se alzaba la Sagrada Familia, quedando maravillados con el diseño.

-Es hermosa-fue todo lo que atinó a decir Johnny.

-Es la Sagrada Familia, la iglesia más famosa en España, y no solo porque aún no está terminada, luego de que la construcción iniciara en 1882, sino por la exquisitez de su diseño, realizado por el arquitecto catalán Antoni Gaudí-explicó Odd, ganándose miradas sorprendidas de sus amigos. El rubio suspiró-¿Lo olvidan? Lo vimos en clase de Arte hace dos días-les recordó a sus amigos. Entonces oyeron los gritos de las personas.

Fue cuando vieron a los Pirañatrones aterrorizar a la gente, rápidamente, los nueve chicos corrieron y empezaron a pelear contra los soldados, derribándolos con suma fácilidad debido a su habilidad marcial y a la carencia de inteligencia de los robots. Finalmente, el pelinegro que comandaba a los Pirañatrones decidió hacer acto de aparición.

-Muy bien, vencieron a los Pirañatrones, pero no podrán conmigo-dijo decidido, haciendo una pose de macho peligroso. Tras unos segundos de silencio, los guerreros finalmente estallaron en risas.

-¿De dónde sacaron Transom y Mullion a este baboso? ¿De la tienda de payasos?-preguntó Odd entre risas. En la frente del pelinegro se formó una enorme vena, mientra veía con odio a los guerreros, antes de lanzarse a atacar. Los chicos hicieron lo que les salía mejor: devolvieron a los animales a su forma de cristal y se transformaron.

-Espíritus Animales, los invocamos-dijeron todos, mientras su respectiva luz los cubría a cada uno-Guerreros Animales, unidos-anunciaron los nueve una vez transformados.

Una vez transformados, pelearon todos contra el guerrero enemigo, aunque la desventaja del villano era obvia, porque además de ser solo él, no era muy listo que digamos. Finalmente, Herb perdió la paciencia, y decidió llevar las cosas a otro nivel: sacó el Cristal del Toro, y lo lanzó al aire.

-Toro, Aplástalos-dijo trinfal, mientras una luz naranja claro emergía del cristal, y se moldeaba para convertirse en un enorme toro de piel naranja claro, que bramó furioso.

-Gran, cosa, nosotros también podemos hacer eso-dijo William con prepotencia, mientras él y sus amigos sacaban sus cristales, lanzándolos al aire.

-León, ruge-.

-Delfín, hora de jugar-.

-Levanta vuelo, halcón-.

-Desgárralos, Tiburón-.

-Tigre Blanco, te necesito-.

-Golpéalos, Cangrejo Violinista-.

-Gorila, sobrecárgalos-.

-Lúcete, Pavo Real-.

-Murciélago, vé por tus victimas-.

Con sus respectivos llamados, los nueve animales surgieron de los cristales, listos para enfrentarse al toro naranja.

-Yo que tú me voy rindiendo, porque tu animal es solo uno, y los nuestros son nueve-dijo el Hiroki mientras sacaba la lengua burlón.

-¿Sus animales pueden hacer ésto?-preguntó sarcástico el pelinegro, desconcertando a los Guerreros-Toro, Estampida Demoledora-ordenó, y el animal lanzó su ataque. De un momento para el otro, el toro empezó a correr hacia Leo y los demás, pero a mitad del camino empezó a duplicarse: una, dos, tres, cuatro veces…hasta que en el lugar hubo un aproximado de 30 toros embravecidos, que embistiéron a los animales, derribándolos.

-Diablos-dijo Ulrich molesto, rechinando los dientes.

-Y ustedes no se quedan fuera-dijo el Guerrero Toro, apuntándolos con su sable-Estampida Demoledora en ellos-ordenó al toro, que repitió el ataque, esta vez en los chios, ataque que solo Yumi llegó a esquivar haciendo una limpia voltereta hacia atrás, mientras que el resto era derribado por el ataque.

-Un solo guerrero no podrá pararnos a mí y a mi toro-dijo el villano prepotente.

-Eso lo veremos-dijo Yumi, preparando sus abanicos para pelear.

Inmediatamente, Yumi y el chico de pelo negro empezaron a pelear, abanicos contra sable, aunque Yumi tenía la ventaja de que sus abanicos le permitían atacar a larga distancia, mientras que el pelinegro necesitaba acercarse a ella para poder estocarla con su sable. Por otro lado, Gema tenía igual de fácil su pelea contra el toro, ya que el largo de sus plumas le permitía atacar al toro a distancia, mientras que el bovino no podía atinarle con sus cuernos, sin importar cuanto arremetiera contra ella. Finalmente, ambos guerreros decidieron poner fin a la pelea.

-Pavo Real, Viento de Jade-ordenó Yumi, y Gema empezó a correr hacia el toro, mientras su fuego color jade la envolvía.

-Estampida Demoledora-dijo el guerrero misterioso, mientras apuntaba a Gema con su sable.

La horda de toros se lanzaron contra la pavo real, y ambos ataques levantaron una nube de polvo cuando colisionaron, pero Gema salió disparada de ésta, aterrizando a los pies de la catedral muy lastimada. Cabía recalcar que el toro también estaba cansado, pues mugía ruidosamente y respiraba con mucha dificultad. Herb rió con sorna.

-Deberías rendirte y dejarme buscar en cristal en paz-le surgirió burlón a Yumi.

-Nunca-dijo la japonesa-además, tu no las tienes todas de ganar-dijo seria-solo mira a tu animal, se nota que no durará mucho-agregó, recalcando que el toro ya estaba en las últimas.

-El tuyo mucho menos-replicó el pelinegro, mirando burlón como Gema luchaba por levantarse.

Ulrich y los demás miraban la pelea entre su amiga y el villano pelinegro, mientras cada quien atendía a su respectivo animal.

-Tenemos que ayudar a Yumi-sentenció William furioso, al ver a su novia en problemas.

-¿Pero qué? Nuestros animales están muy heridos-dijo Aelita, mientras acariciaba la suave piel de Aqua, la cual solo dio un chillido quedo. Ulrich solo apretó los dientes al ver a su amiga en problemas, pues sabía que ni Yumi ni Gema resistirían otra embestida del toro.

La japonesa, por su parte, intentaba pensar en una forma de vencer al pelinegro…cuando vio el resplandor: de un intenso color verde, venía de los pies de la Sagrada Familia. Lamentablemente, el villano pelinegro también vio el resplandor, y cuando se abalanzó hacia el Yumi supo que tenía que actuar. Rápidamente le lanzó uno de sus abanicos, el cual al villano solo le costó agacharse para esquivar.

-Ja, Fallaste-comentó con una sonrisa burlona. Pero su sonrisa desapareció con la risita de la japonesa.

-¿Eso crees?-preguntó la pelinegra irónica. Herb no entendió de que hablaba cuando oyó el silbido de algo cortando el aire, y cuando dio la vuelta el abanico le dio de lleno en la cara, derribándolo.

Yumi vio su oportunidad. Corrió hacia la basílica, hacia el lugar del que provenía la luz, y recogió el cristal, cuyo brillo se incrementó en manos de la japonesa, mientras el sonido del bramido de un ciervo sonaba en su cabeza.

-Bienvenido al grupo-susurró suavemente, antes de lanzar el cristal al aire-Ciervo, Ayúdanos-anunció, mientras la luz del cristal tomaba forma, y se volvía un enorme ciervo de pelaje verde, que bramó glorioso una vez en el lugar.

-No puede ser-maldijo el villano en voz baja-Toro, atrápalo-ordenó a su animal, quien empezó a correr hacia el ciervo.

Ambos animales empezaron a pelear, pero como Yumi había dicho, el toro estaba demasiado agotado para ser un rival para el ciervo, quien lo embestía constantemente con su cornamenta. Finalmente, el ciervo derribó al toro, quien cayó mal herido en el piso. El pelinegro maldijó y le empezó a ordenar a su animal que se levantara, sin que el bovino diera señas de obedecer.

-Y los problemas aumentan…para ti-declaró Yumi, extrañando al villano-Ciervo, Sanación Tribal-ordenó, y el ciervo preparó su ataque.

Las astas del ciervo empezaron a brillar de color verde, y un viento con destellos verdes brotó de estas. El viento verdoso tocó a Gema, y luego a Leo y los demás, además de a Ulrich y el resto de los guerreros, y de pronto todos, humanos y animales, se pusieron de pie, revitalizados. El villano miró atónito como todos sus oponentes se levantaban completamente sanados, como si nada les hubiera pasado.

-No puede ser-declaró furioso.

-Si puede-dijo Ulrich, sonriendo de medio lado-acabemos con esto, chicos-les dijo a sus amigos.

-Si-dijeron todos al mismo tiempo, preparándose para atacar.

-León, Bola de Fuego-.

-Delfín, Marea Mágica-.

-Halcón, Ataque Ninja-.

-Tiburón, Corte Profundo-.

-Tigre Blanco, Garra Congelante-.

-Cangrejo Violinista, Golpe de Piedra-.

-Gorila, Embate Eléctrico-.

-Murciélago, Ala Espeluznante-.

Uno a uno, cada animal usó su ataque en el toro, dejándolo más y más lastimado. Listo para el golpe final, Ulrich miró a Yumi.

-¿Quieres el honor?-le preguntó sugiriente.

-Claro-dijo la chica, con una sonrisa de medio lado, antes de extender su abanico-Pavo Real, Viento de Jade-ordenó, y Gema atacó con su poderoso fuego jade, dirigiéndose al toro que ya estaba en las últimas.

Antes de que el toro fuera vencido Herb sintió como lo teletransportaban, sabiéndose en problemas al comprender que el Doctor Willow había averiguado su treta. Mientras el esbirro del cerebro era regresado a la base, Gema golpeaba al toro, destruyendo al animal enemigo. Cada uno de los animales rugió, bramó y chilló triunfantes, mientras uno por uno regresaba a su cristal. Los guerreros regresaron también a la normalidad, antes de que cada uno pasara su cristal a su forma de animalito, en el caso de Yumi los dos cristales que poseía. Cuando paso el Cristal del Ciervo, este se transformó en un pequeño cervatillo cuyas crestas apenas crecían. Yumi se arrodilló junto a su nuevo animal.

-Bienvenido al grupo, Shika-le dijo con ternura mientras le acariciaba la cabeza, que el pequeño ciervo aceptó gustoso.

-¿Shika?-preguntó Aelita curiosa. Hiroki fue quien le respondió.

-Shika significa "ciervo" en nuestro idioma,-explicó el niño-y es muy apropiado para un ciervo, la verdad-agregó.

Acabado allí su trabajo, los nueve guerreros regresaron a la Ermita, donde Dulcea los recibió orgullosa, en especial al ver a Shika.

-Estoy orgullosa de ustedes, guerreros-dijo la mujer con orgullo-una nueva victoria que nos acerca de poner a salvo todos los cristales-agregó.

-Creo que es hora de regresar a Kadic-comentó Patrick, viendo la hora.

-Y nosotros tenemos que regresar a casa-agregó Yumi, dirigiéndose a su hermanito. Sin más, los guerreros se despidieron de su mentora y regresaron a sus hogares.

Mientras tanto, en el Laboratorio, Herb estaba de pie delante del contenedor de Willow, con dos Pirañatrones a cada lado suyo, mientras veía al cerebro, aparentemente tranquilo.

-Señor-empezó a balbucear-si me permite explicarle porque fracasé…-trataba de explicarse, cuando el cerebro lo interrumpió.

-¡Silencio!-gritó el científico-no debiste fracasar, porque no era tu misión desde un principio, tu estupidez nos hizo perder un muy valioso Cristal Animal-le recalcó, fúrico.

-Pero, Señor, yo quería…-quizo decir Herb, pero fue nuevamente interrumpido.

-¡¿QUERIAS QUÉ? ¡¿ENFURECERME? ¡PUES LO LOGRASTE!-gritó el cerebro, mientras el líquido de su contenedor empezaba a brillar-¡PIRAÑATRONES, LLÉVENSELO!-gritó a los soldados, quienes sin chistar tomaron a Herb de los brazos, antes de llevárselo a rastras, mientras el pelinegro pataleaba y gritaba por su vida. Sissi y Nicolas miraron todo en silencio, al igual que Transom y Mullion.

-Disculpe, Señor-empezó a decir Sissi, tratando de no enfurecer también a su jefe-lo devolverá no muy herido, ¿verdad?-preguntó cautelosamente.

-Si, porque no podemos volver a Kadic con sin él, los profesores sospecharían-agregó Nicolas.

-Tienen suerte de que aún los necesité, o los tres verían su fin-fue todo lo que dijo el cerebro, asustando a la pelinegra y al pelirrojo-ahora, ustedes dos, salgan de mi vista antes de que quiera hacerles lo mismo-sentenció venenosamente. Sissi y Nicolas tragaron saliva duro, antes de que la pelinegra sacara el teletransportador y los sacara de allí.

-Devolveré a Herb cuando haya concluído su castigo-comento Transom, antes de hacer una reverencia y salir, seguida de Mullion, quien solo gruñó, dejando al líder solo con sus pensamientos.

Continuará…

Otro capitulo, otra moneda, siendo metafórico. Ahora los chicos tienen 12 animales, oígan, pueden hacerse su propio zodiaco xD. En fin, aún quedan más cristales que recuperar, ojala les guste este capítulo y me dejen montones de reviews…por favor DX

anonimo: me alegro que te esté gustando la historia, y admitiré que también me reí escribiendo esas partes:p. Por otro lado me halaga que te interese la cultura de mi país, eres muy amable.

ikaros-san: gracias por el halago, ya lo iré continuando.