Domingo.
Por fin es el día, Ana traerá a su hijo, me siento un tonto haciendo todas estas ridiculeces, ahora debería estar en mi cuarto de juegos divirtiéndome con pinzas para pezones esos juguetes pero sexuales, y no estas tonterías que estoy viendo de juguetes para bebés.
— Escucha Gail, la señorita Steele traerá a su hijo, quiero que estés al pendiente de él en todo momento, no quiero que nada rompa ni ensucie y menos toque esos autos de colecciones que tengo.
—No se preocupe señor me llevo bien con los niños, cuidaré de él.
Estoy ansioso para que llegue Ana, la ultima vez que la vi fue el jueves, la deseo tanto que quiero encerrarla en mi habitación.
Suena mi celular
— Madre.
— Hola, hijo quería invitarte a la cena de esta noche en casa, puedes traer a Ana, si quieres, estarán todos Elliot traerá a Kate y Mia está ansiosa de querer conocerla.
— mamá no lo sé, hay algo que no te dije de Anastasia y que también me enteré.
— Que cosa.
— Ana, tiene un hijo.
Puedo escuchar lo sorprendida de mi madre.
— Y que hay entre ustedes, si estas con ella?
— Mamá no lo sé, te aviso si vamos.
— Ojalá vengan.
— AH antes de cortar si Ana va lo más probable es que lleve a su hijo.
— Oh. Un niño estaría perfecto ya sabes como me gustan los niños, ya espero mis nietos.
— Madre, no exageres.
Ya deben estar por llegar, Gail hizo pastel de chocolate, a ver si así distrae al niño y duerma, no sé como tratar con un niño.
— Señor, ya llegaron.
La cara de Taylor pálida, como si viera un fantasma.
Ahí está mi chica, tan hermosa la escucho hablando bajito.
— Entonces, haz todo lo que yo te diga, por favor no toques nada, sí es enorme este lugar, recuerda de lo que hablamos, sé amable.
— Te preocupas demasiado mamá.
Ana da la vuelta y un niño como de siete años sale detrás de ella…
¿Pero que?, ese es su hijo? Como….. a los cuantos años le tuvo, es el mismo chico que choque el día de la graduación, Taylor mira a Gail, estábamos esperando un niño más pequeño máximo de tres años, Anastasia fue madre más joven de lo que yo creía.
— Ana..
A penas me sale la voz.
— Disculpa Christian que tardamos un poco, tuvimos un poco de problemas antes de salir.
— No te preocupes, hola amigo.
— Hola señor, que gusto volver a verlo.
Se me cae la boca.
— El…gusto es mio.
Le paso la mano, me siento raro al tocar sus pequeñas manos.
— Christian este es mi hijo Christopher.
— ¿Christopher? lindo nombre.
— Gracias.
— Pasen por favor, quieren algo de tomar.
— Solo agua para Chris.
— Gail, agua para el niño.
— Si señor.
— No sabíamos la edad que tenias, pero compramos esos juguetes para que juegues con ellos, están allá puedes verlos.
Indicándole la mesa, redonda..
— Vamos Chris ve a verlos estoy segura que te gustarán.
Él solo la mira.
— Ana, te juro que estoy sorprendido no imaginé que seas madre cuantos años tiene a los cuantos años le tuviste, por dios Ana debías ser una niña..
— Mi hijo tiene siete años recién cumplidos lo tuve a los quince.
— ¿QUINCE?
Grito del asombro. — Dios mio Anastasia, pero si eras una niña.
— Lo sé.
Se pone triste y la mirada baja, que habrá pasado porque se embarazó siendo solo una adolescente?, y yo que me quejo que empecé mi temprana edad con el BDSM y ella fue madre a esa edad, no..
— Y el padre? Era algún compañero de salón? ¿Eran ambos muy jóvenes?
— Aquí dice, para dos a cuatro años, son juguetes para bebés.
— Lo siento amigo, no sabíamos exactamente tu edad.
— Igual puedes divertirte con esos Chris, y dale las gracias a Christian.
— Gracias Christian.
— De nada amigo.
Me acerco para tocarle la cabeza, pero se aleja mirándome fijamente y serio.
— Lo siento, solo quería ser amable.
— No me toque señor.
— Chris, cálmate.
— Perdón mamá.
— Mira ella es Gail, porque no vas con ella a dar una vuelta.
— Puedo mamá?
— Claro..y pórtate bien, recuerda lo que hablamos.
— Christian lo siento, mi hijo no es agresivo solo que no soporta que le toquen la cabeza.
Porque me siento identificado con él, sé lo que se siente.
—¿ Por que?
— Por algo que pasó hace unos años..
Ana está por llorar, me pregunto que le pasó al niño que le trae malos recuerdos.
— Quieres hablar de eso?
— No, aun no es el momento.
— Ana, quiero besarte.
— ¿Y por que no lo haces? Susurrándome.
Me acerco nos besamos nuestra lengua bailan juntos a un ritmo único, la corriente que siento en todo mi cuerpo en solo acercarme a ella.
—¿ Ana, me acompañas a mi habitación?
— Si..
Sin romper nuestro beso y sin preocuparnos cierro la puerta con una patada, nuestros cuerpos encendidos, estamos desesperados de estar juntos.
Ella desprende mi camisa, no me molesta que lo haga, hasta me gusta que me está tocando, por un momento se queda mirando mi cicatriz, pero sigue..yo le agarro del puño la empujo por la pared, subiendo una pierna por mí para frotarnos mejor mientras nos desvestimos, con velocidad de la luz nos desnudamos estamos piel a piel, nuestros sexos están tan cerca tocándose, ya no aguanto más quiero hacerlo con ella sin condón sentirla entera, saco de la mesita un envoltorio lo rasgo con los dientes ella me ayuda a ponerme, esto es el paraíso, coloco bien el condón ella se toca metiéndose el dedo.
— Acuéstate, quiero verte así, abre bien tus piernas.
Se acuesta, masajeando su clítoris me acuesto frente a sus piernas para ver como lo hace, no aguanto más subo sobre ella y la penetro, está tan húmeda que me moja hasta las bolas, ufff esto es delicioso.
Entrando y saliendo de ella, siento su palpitación que está por llegar, esas convulsiones hacen que mi polla explote dentro, la sigo sintiendo hasta que ella grita, doy tres golpes más y termino ordeñando….
Salgo de ella, y sigo palpitando.
— Wow, Ana estuvo increíble me dejas sin aliento.
— Igual yo, ahora estoy recuperándome
Nos quedamos así abrazados, con las piernas enlazadas
— ¿Que se siente?
—¿ Que se siente que Christian?
— Ser madre tan joven.
— Al principio, raro, imagínate una niña de quince años enterarse que quedó embarazada, el mundo se viene abajo y también para los padres.
— Si? Cuéntame más, quiero saber todo de ti.
— Cuando mi madre se enteró por la doctora que yo estaba embarazada, casi enloqueció, le contó a su esposo y ese hombre me dio una paliza que casi me llevan al hospital
— Por dios, como se atrevió a ponerte una mano encima.
— Sí, fue muy cruel no estábamos muy bien económicamente, mi madre, quiso que yo aborte era muy joven para tener un bebé, yo no quería matar a mi hijo, llamé a mi padre Ray le conté todo, vino por mí, empezó una gran discusión, hasta que mi madre cedió a que me fuera con él, a mi padre le debo todo, me cuidó se hizo cargo de mis consultas, hasta el dia de mi parto, fue horrible me hicieron una cesárea porque el bebé no podía nacer era demasiado grande, y estaba sentado
Me quedo frío por el relato, como una niña tuvo que pasar por todo eso…
— Fue traumático me imagino.
— Bastante, después de largas horas di a luz a un hermoso varón, estuvo a punto de morir al igual que yo, no lloró al nacer, los doctores lo salvaron a tiempo, pero lo que yo no sabía, mi madre y su esposo habían contactado con una pareja, querían dar en adopción a mi hijo, trataron de convencerme por todos los medios que diera a mi bebé, pero ya era demasiado tarde, ya lo tenía en mis brazos sus pequeños dedos apretaban mi dedo como diciéndome que él jamás me dejaría ir, y dándome fuerzas, entonces ahí me di cuenta que mi bebé me necesitaba y no podía dejar que lo llevaran de mí.
Sus lágrimas empiezan a caer..
— No llores nena, entiendo que fue feo por todo lo que pasaste.
— No tienes idea, y ya después Ray no estuvo de acuerdo se ha encariñado con el bebé a pocas horas de nacido, decidió que él se haría cargo y se comprometió que yo terminaría el colegio iría a la universidad y él se iba a hacer cargo del niño, y así pasó, lo que mi madre biológica no hizo Ray lo hizo, es él único padre para mí y para Christopher.
— Y que sabes del padre de tu hijo, donde está? Jamás se hizo cargo?
— No.
— Y lo buscaste?
— No, ya era demasiado tarde ya había desaparecido y no sabia como encontrarlo.
— Maldito..dime su nombre y lo vamos a encontrar para que pague por lo que te hizo.
— No hace falta Christian, yo sé donde está, pero a su tiempo todo.
— Como puedes decir eso, te dejó sola.
— Fue de una sola vez no nos cuidamos y el resultado, mi hermoso niño.
— Oh. Ana, no me gusta verte sufrir.
— Gracias Christian.
— Gracias por qué?
— Solo déjalo así.
Nos besamos y quedamos dormidos.
