Disclaimer: Code Lyoko no me pertenece, solo los uso para mi fic, el cual hago gratis por diversión y no por una paga.

Llamado de la Jungla

Capítulo 23: Amargo Cumpleaños

Venecia, Itaila. En uno de los canales de la ciudad natal de Odd, flotaba una esfera de cristal de color corazón púrpura (N/a: para ke sepan, si es un color, busquen "color Purple Heart" en internet y si les sale) flotaba en el agua, deslizándose suavemente hasta llegar a una de las escalinatas del melle. La figura de adentro era la de un gato. El cristal desprendió una fuerte luz color corazón púrpura, que iluminó el canal…

En el Laboratorio, Transom buscaba un nuevo cristal, y tras mucho intentar, su búsqueda al fin dio frutos: en el mapamundi de la pantalla, una luz brilló en una zona de Italia. Inmediatamente, la mujer se puso a comparar la señal con una de las dos frecuencias que buscaba. Inmediatamente, fue a la cámara privada del Doctor Willow.

-Señor, el Cristal del Gato se activó-anunció a su líder, haciendo pose militar.

-¿Dónde?-preguntó el cerebro.

-Se encuentra en Venecia, Italia-respondió Transom. Willow se quedó pensativo un momento.

-Llama a Herb, tiene trabajo que hacer-declaró, y la mujer fue a cumplir su encargo-es casi poético,que se active un cristal justo el aniversario del primer momento que ataqué Animaria-dijo el doctor para sí mismo, mientras se perdía en sus recuerdos, recuerdos en los que aún tenía cuerpo.

Era de mañana en el Kadic, y Odd se levantaba de muy buen humor, sacó a Kiwee de su escondite y se dispuso a mimar a su perro. Ulrich, que veía a su amigo rubio, no pudo evitar sonreír con ternura, sabiendo el porqué del comportamiento del rubio: hoy era el cumpleaños de Odd, y precisamente este día cumplía 15 años. Ambos se levantaron y fueron a desayunar, y mientras el rubio comía su cereal, alguien puso un muffin en su charola, decorado con una velita, y al alzar la vista se encontró con Aelita, quien sonreía con ternura.

-Feliz cumpleaños, Odd-dijo la pelirrosa.

-Gracias, Princesa-dijo el rubio enternecido, antes de apagar de un soplido la velita. Poco a poco, los demás se fueron congregando alrededor, dándole cada uno un regalo: artículos de dibujo de Jeremie y Patrick, un kit de reparación de skates de Johnny, y un traje de baño morado de Hiroki (N/a: interesante regalo no? xD), quien le dijo que su hermana y William le darían el suyo luego. Sólo Ulrich faltaba de darle su regalo.

-Es una sorpresa, luego te lo daré-le dijo con una sonrisa misteriosa, y el italiano tuvo que aceptarlo.

-Aún no lo compras, ¿verdad?-le preguntó Jeremie por lo bajo.

-Hace semanas, pero los de la joyeria aún no lo entregan-explicó el alemán.

-¿Joyeria? ¿Pues qué le compraste?-preguntó Aelita sorprendida.

-Es una sorpresa-dijo el Guerrero Tierra, guiñando un ojo.

Mientras en la Ermita, Dulcea se encontraba en el jardín viendo a los animales jugar. Lentamente, la mujer se puso de pie y volvió a la casa, la verdad no le preocupaba que los animales salieran, ellos mismos sabían que no debían salir del terreno. Subio a al segundo piso, pasando por habitaciónes pintadas cada una del color de uno de los chicos y decorada a su respectivo gusto, y no pudo evitar sonreír: ella misma acondicionó los cuartos para los chicos, en caso de que por alguna razón debían pasar la noche en la Ermita. La rubia llegó al cuarto que ella misma usaba como habitación, se acercó a un baúl y lo abrió, sacando de su interior una manta de bebé de seda color verde, la cual ella estrechó contra su pecho, mientras su cara se volvía una de sufrimiento. De pronto, su cara se volvió una inexpresiva, y pasó a concentrarse para comunicarse con los chicos.

-Guerreros, un cristal se ha activado-anunció, intentando sonar serena. Los chicos llegaron justo cuando ella realizaba el ritual de radiestesia.

-¿Dónde está, Dulcea?-preguntó William. Tras unos minutos, el cuarzo señaló un punto en Italia.

-En Venecia, Italia-anunció la mujer. Al oirla, Odd se sorprendió.

-¿Venecia? ¿Mi natal Venecia?-preguntó anonadado. Dulcea asintió, antes de abrir el portal.

Los chicos lo atravesaron y apenas se vieron en la ciudad italiana, activaron su ropa de civil, antes de ponerse en marcha. Cabía resaltar que Odd parecía nervioso, como temiendo que algo pasara, que llamó la atención de sus amigos.

-¿Pasa algo, Odd?-preguntó Patrick.

-Lo siento, ando nervioso-dijo el rubio apenado.

-¿Por qué?-preguntó Jeremie.

-Porque, por si no lo notaron, estamos en mi hogar, ¿y si mis padres, o peor aún mis hermanas, nos ven? ¿Cómo explicaré qué hacemos aquí?-preguntó el rubio.

-Pues velo pensando porque tus hermanas vienen para acá-dijo Aelita con una expresión de sorpresa, señalando hacia el otro lado de la calle.

Antes de que Odd llegara siquiera a voltear, ya era abrazado por sus cinco hermanas mayores. Ulrich y los demás miembros originales de la Pandilla vieron divertidos como su amigo sufría con sus cinco hermanas, mientras los otros cuatro no entendían que pasaba.

-Son las hermanas mayores de Odd-les explicó Ulrich a Patrick, Hiroki, William y Johnny, quienes no concían a las hermanas de Odd-Maria-dijo, señalando a la mayor, de ojos azules y cabello castaño, que usaba sudadera azul y jeans, además de tenis-Luisa-continuó, señalando a la segunda, pelirroja con ojos verdes, usaba vestido negro y jeans negros, ademas de zapatos de tacón bajo-Elisabeth-señalando a la tercera, de cabello rubio, y ojos verdes, ella usaba camisa blanca, chamarra de mezclilla y jeans, además de botas cowboy-y las gemelas, Paulina y Adela-terminó, señalando a las dos chicas que apenas lucían mayores que Odd, Ulrich y Aelita, ambas de cabello rubio y ojos azules, una usaba sudadera morada y jeans, además de tenis rojos, y la otra playera con la leyenda "baby girl", jeans cortos y botas cowboys como Elisabeth.

-¿Qué haces aquí, Tesoro?-preguntó Maria, aflojando un poco el abrazo.

-Creo que yo ya se-dijo Elisabeth con una sonrisa maliciosa en el rostro.

-¿Lo saben?-preguntó Odd espantado.

-Si-dijo Paulina, con una sonrisas igual a la de Elisabeth, poniendo a todos alerta.

-Viniste a pasar tu cumpleaños con tu familia-declaró Luisa, mientras abrazaba a su hermanito. Fue cuando notó a los amigos de Odd-¿Quiénes son, Odd?-preguntó

-Son mis amigos, vinieron conmigo-explicó el rubio-los hermanos Ishiyama, Yumi y Hiroki-dijo, presentando a los pelinegros-el novio de Yumi, William Dunbar-continuó, presentando al peliazul-Jeremie Belpois, su primo Patrick-siguió, presentando al otro rubio y al castaño-Aelita Scheaffer-dijo, presentando a la pelirrosa-Johnny Molláylez-continuó, presentando al pelirrojo-y Ulrich Stern-terminó, presentando al alemán (N/a: lo mejor para el final, no? x3). Al oír el nombre de Ulrich, las hermanas de Odd se arremolinaron alrededor de él.

-¿Él es el famoso Ulrich?-preguntó Luisa, recibiendo un si con la cabeza por parte de Ulrich.

-Nuestro camaroncito nos habló mucho de ti-dijo Paulina, abrazando a Ulrich por los hombros.

-Es un placer conocer al chico que le gusta tanto a nuestro hermanito-secundó Adela, haciendo sonrojar a los dos chicos.

-¡¿Qué cosas dicen?-preguntó el rubio escandalizado.

-Ay, no te hagas, ammore, siempre hablas de Ulrich-comentó Maria con una tierna sonrisa.

-Ulrich es tan divertido-comezó Paulina.

-Tan atlético-siguió Adela.

-Tan amable-.

-Tan caballeroso-.

-Tan fuerte-.

-Tan guapo-.

-Yo nunca dije lo de guapo-dijo el rubio, queriendo que la tierra se lo tragara.

-No con esas palabras, claro está-replicó Luisa.

-A todo esto, Odd, ¿Por qué estás vestido así?-preguntó Elisabeth, al notar que Odd estaba vestido de chica.

-Ehh…pues yo…-empezó a decir Odd, sin saber cómo explicarse.

-¿Qué importa? Te ves bien-atajó Paulina.

-Siempre dijimos que debiste nacer niña-agregó Adela, haciendo que Odd se sonrojara.

-Pero vamos a casa, a mamá y a papá les gustará saber que estás aquí-dijo Maria, antes de que las cinco en grupo se llevaran a Odd a rastras, seguidas de sus amigos.

Mientras tanto, Herb recién aparecía cerca de uno de los canales, dispuesto a obtener el Cristal del Gato y, para complacer a Sissi, destruir el hogar de Odd en el proceso, sólo para que la pelinegra se divirtiera viendo sufrir al italiano. Sin esperar, sacó el Cristal del Gecko, y apretó la mano en que lo tenía.

-Espíritu del Gecko-dijo, mientras una luz color verde oscuro lo envolvía. Cuando se disolvió, el de lentes usaba su nuevo traje: era un traje ninja, parecido al de Jeremie, pero este era de color verde oscuro, y usaba una máscara para cubrir su rostro. Su arma eran un par de sai.

Mientras tanto, los chicos ya eran llevados a casa de la familia Della Robbia, donde fueron recibidos por los padres de Odd, quienes se mostraron sorprendidos de ver a su hijo menor en casa.

-Odd, ¿Qué haces aquí, amor?-preguntó Margarita, su madre, al verlo ahí.

-No te expulsaron de Kadic, ¿verdad?-preguntó Roberto, su padre, alzando una ceja con una sonrisa de medio lado, recibiendo un manotazo en el brazo por parte de su esposa.

-Claro que no papi, Odd vino a festejar su cumpleaños con su familia-dijo Maria, abrazando al menor.

-Que gusto-dijo Margarita, abrazando con fuerza a su hijo-a proposito, Odd, ¿Por qué estás vestido así?-preguntó curiosa, al ver la forma en que su hijo iba vestido.

-¿Importa, mamá? Se ve bien-dijo Elisabeth.

-Se ve muy bien-secundo Luisa.

-Tienen razón, cariño-concordó Roberto-siempre dije que Odd sacó una figura muy femenina-agregó, haciendo sonrojar a su hijo.

-¿Tu también, papá?-dijo el Della Robbia menor, sumamente avergonzado.

Mientras el rubio y sus amigos descansaban de "largo viaje", la familia del rubio se encargaba de organizarle una fiesta: su madre había arreglado la mesa y empezaba a preparar la comida, su padre había corrido a comprar el pastel y las velas, y sus hermanas se habían auto-impuesto mostrarles a sus amigos toda foto embarazosa de Odd.

-¿No deberíamos ir a buscar el cristal?-preguntó Yumi por lo bajo a William, preocupada.

-Irémos apenas estas fotos dejen de ser tan graciosas-dijo William entre risas, mientra veían una foto de Odd de bebé con la carita embarrada de comida.

-Awww, y esta es de un Halloween cuando Odd tenía cinco años-dijo Maria antes de enseñarles la foto, tras lo cual los chicos, excepto Ulrich, estallaron en risas: el motivo era que en la foto salía un Odd vestido como la Bella Durmiente. El motivo por el cual el alemán no se reía era que, al igual que Yumi y Aelita, quedó enternecido con la foto, ya que enserio su amigo parecía una niña.

-No me lo recuerden, mi mamá me hizo usar uno de los viejos disfraces de Elisabeth, me acosaron un montón de niños zafados-dijo el rubio, con dos grandes lagrimones-aunque recibí montón de dulces-agregó, encogiendose de hombros, sacándoles carcajadas a sus amigos y hermanas.

Pasado un rato, la madre de Odd había prepadado un delcioso espagueti al cartoccio, una ensalada de arroz y una ensalada capresse, además de que su padre había traido un delicioso pastel de selva negra (N/a: ke ricooooo *w*), y ahora la alegre familia le cantaban las mañanitas al rubio en italiano. Los demás chicos, obvio incapaces de seguir la letra, sólo fueron capaces de ver enternecidos cómo su amigo disfrutaba con su familia. Lamentablemente ese hermoso momento fue interrumpido cuando se oyeron los gritos. La Pandilla y la Familia Della Robbia, angustiados, salieron a ver que pasaba, y se encontraron con los Pirañatrones, que atacaban la ciudad.

-¿Qué son esas cosas?-preguntó asustada la señora Della Robbia.

-Una excelente pregunta, mamá-dijo Odd, intentando sonar inocente.

-Movámonos, equipo-dijo Ulrich, mientras el y sus amigos sacaban los cristales.

-Espíritu del León-.

-Espíritu del Tigre Blanco-.

-Espíritu del Pavo Real-.

-Espíritu del Halcón-.

-Espíritu del Delfín-.

-Espíritu del Murciélago-.

-Espíritu del Tiburón-.

-Espíritu del Cangrejo Violinista-.

-Espíritu del Gorila-.

-Guerreros Animales, unidos-anunciaron todos una vez transformados.

-Odd, ¿Qué está pasando aquí?-preguntó el padre de Odd, al ver a su hijo y a sus amigos. Fue cuando el rubio se dio cuenta que se transformó frente a su familia.

-Otra excelente pregunta, papá-dijo el chico, antes de salir corriendo a pelear con los Pirañatrones.

Mientras los chicos peleaban contra los robots-pez, eran observados por Herb, quien se escondía en un tejado. Ya sabiendo que seguro los zanganos perderían, sacó el cristal de su bolsillo y lo lanzó al aire.

-Gecko, engáñalos-dijo, mientras el cristal brillaba con una luz verde oscuro, que se transformó en un enorme Gecko de piel verde oscuro-ve por ellos-le ordenó, y el animal obedeció.

Mientras tanto, nuestros héroes vencían a los Pirañatrones, ya fuera usando sus armas, sus puños, o aprovechándose de su escasa inteligencia para tenderles trampas. Un ejemplo de eso fue que Odd atrajo a uno a la orilla del canal, y cuando paracía que el Pirañatron lo tenía agarrado, el rubio se escabulló por entre las piernas el robot y, ya detrás de él, lo pateó al canal.

-Disfruta tu baño-dijo el rubio burlón.

Antes que se dieran cuenta, ya habían vencido al último Pirañatron, cuando de pronto, frente a ellos, apareció el Pelinegro, acompañado del enorme gecko, quien saboreó el aire con su lengua.

-¿Acaso no tienen nada mejor que hacer que venir a molestar?-pregunto Ulrich molesto.

-¿Y perder la oportunidad de eliminarlos? Claro que no-dijo el pelinegro burlón.

-Odd…¿Quién es ese chico?-preguntó preocupada la señora Della Robbia.

-Con esas son tres excelentes preguntas, mami-dijo el rubio nervioso.

-¿Mami? ¿Es tu familia, Della Robbia?-preguntó el pelinegro sorprendido, antes de que sus ojos brillaran con malicia-entonces, creo que me divertiré mucho con ellos-declaró, antes de mandar al gecko al ataque.

-No lo permitiré-dijo Ulrich decidido, antes del lanzar su cristal al aire-León, ruge-.

-Lúcete, Pavo Real-.

-Levanta vuelo, Halcón-.

-Delfín, hora de jugar-.

-Tiburón, desgárralos-.

-Sobrecárgalos, Gorila-.

-Murciélago, vé por tus victimas-.

-Golpéalos, Cangrejo Violinista-.

-Tigre Blanco, te necesito-.

Inmediatamente, los nueve animales se encontraban presentes, para asombro de la familia de Odd y de los transeutes. Fue cuando Yumi se dio cuenta de algo.

-Oye, Ulrich, ¿no quisiste decir "no lo permitiremos"? ¿Por qué sólo te mencionaste a ti en esa frase?-preguntó la pelinegra con curiosidad y picardía, haciendo sonrojar al castaño al darse cuenta de lo que había dicho. El villano aprovechó la distracción para mandar al reptil a atacar.

La pelea era dificil: aunque eran más, el gecko era frustrantemente escurridizo, por lo que a Leo y a los demás les costaba trabajo alcanzarlo. Mientras los animales peleaban, los humanos hacían lo mismo, el Pelinegro usando sus sai y armamento ninja contra el propio de Jeremie, además de las armas propias de los demás. Finalmente Herb, decidido a acabar el combate e ir a buscar el cristal, llamó a su animal (N/a: oigan, me salió un verso sin esfuerzo XD).

-Gecko, Bombardero Tóxico-ordenó.

Al igual que con el Ataque Ninja de As, el gecko se multiplicó dos, cuatro, ocho veces… hasta que una horda de reptiles aparecieron enfrente de los chicos. Una vez reunidos, el grupo de geckos disparar bombas de una especie de baba verde oscuro, que impactaron contra Leo y los demás. Sólo Tigra, con su agilidad, logró escapar. Una vez ejecutado el ataque, los geckos desaparecieron.

-Ocho menos, quedas tú, Della Robbia-declaró el Guerrero Gecko.

-Conmigo basta para vencerte-dijo Odd, antes de dar media vuelta y correr, mientras Tigra enfrentaba al gecko. Cuando Herb iba a correr tras él, la tigresa le dio un fuerte zarpazo, mandándolo a volar contra una pared.

Mientras Tigra distraía al gecko y a su humano, Odd fue a buscar el cristal, pues sabía que era su última esperanza. Siguiendo la señal que retumbaba en su cabeza, el rubio corrió por las calles y canales de Venecia, hasta que llegó a una pequeña ribera, donde se un objeto en el agua causaba con la luz un reflejo color corazón morado. Al bajar por la escalera y recogerlo, se encontró lo que buscaba: el Cristal Animal.

-Dulcea-empezó a decir Odd, presionando la hebilla de su cinturón-manda a Ororo, ya tengo el cristal-declaró, con una sonrisa.

-Va en camino, Odd-declaró la mentora. Un minuto después se abrió un portal junto a él, y la pequeña cheetah apareció a su lado. Odd extendió la mano, Ororo se convirtió en un cuerpo de luz color rojo quemado que salió disparado a su mano, y con los Cristales del Cheetah y el Gato, el rubio fue a ayudar a su Animal Primario.

Volviendo al campo de batalla, Tigra empezaba a perder su ventaja, pues Herb se había recuperado y ahora ayudaba a su gecko a vencerla.

-Que cobarde salió Della Robbia-dijo el chico burlón-abandonar a su propio animal-agregó.

Los demás, mientras tanto, veían con odio al chico por atreverse a llamar cobarde a su amigo rubio, pero simplemente no se podían unir a la pelea, ya que el Ataque Tóxico del gecko había dejado muy lastimados a sus animales. Fue cuando se oyeron pasos, y alzar la vista, vieron que el rubio regresaba.

-¿Me extrañaron?-preguntó burlón-es hora de terminar con esto-dijo decidido, mientras sacaba sus dos Cristales Auxiliares y los lanzaba al aire-Cheetah, a toda velocidad;Gato, muestra tu fuerza-dijo, mientas luces color rojo quemado y corazón morado surgían de los cristales, dando paso a Ororo y a un enorme gato persa de pelambre corazón morado-Ororo, Dimitri, vamos por él-dijo a sus dos animales, quienes corrieron a ayudar a Tigra.

Lo que tenía el gecko tenía de escurridizo, Ororo tenía de rápida, Dimitri de ágil y Tigra de fuerte, pues cuando el gecko intentaba esquivar las zarpas de la tigresa, la cheetah lo alcanzaba, mandándolo a las garras del gato. Harto de estar perdiendo, Herb decidió terminar con el combate.

-Gecko, Bombardero Tóxico-lanzó el pelinegro.

El gecko empezó a multiplicarse, listo para lanzar su bombardero, pero antes de que los ahora varios geckos lanzaran su limo…

-Gato, Polvo de Diamante-ordenó Odd, y el y Dimitri lanzaron su ataque.

De pronto, Dimitri erizó su pelaje, mientras que Odd juntó sus manos, distanciándolas a tan sólo unos centimetros, en los cuales se formó una esfera de cristal color corazón morado. De pronto, tanto del pelaje del gato como de la esfera en las manos de Odd surgió una especie ráfaga, cargada con una lluvia de cristales traslúcidos(N/a: cristales de diamantes, no de los animales), que cubrieron al ejercito de geckos, congelándolos.

-Y ahora esto: Cheetah, March 5-dijo, lanzando su ataque ultra-veloz junto a Ororo, destruyendo a casi todos los geckos menos al original.

-Demonios-dijo el pelinegro entre dientes.

-Y aún no pasa lo mejor-dijo Odd con una sonrisa, mientras sus animales empezaban a brillar, cada uno del color de su cristal-ahora verás el Poder del Hielo: Lluvia de Estrellas-dijo, listo para lanzar su Ataque Final.

Inmediatamente, Odd, Tigra, Ororo y Dimitri empezaron a saltar, subiendo más y más, como si hubiera soportes invisibles por los que el rubio y sus animales rebotaban para subir. Al alcanzar una altura considerable, empezaron a emanar cada uno una potente energía de su respectivo color. Mientras esto pasaba, a la mente del rubio llegó una extraña visión:

Flash Back

El padre del rubio se encontraba en el zoológico, metiéndose con cautela en la jaula del tigre, temeroso del enorme felino. Al acercarse más, vio el motivo por el que su padre se había colado a la jaula: junto al enorme gato, había un bebé de apenas un año de edad. Para sorpresa su padre, el tigre, lejos de atacarlo, se acercó con el bebé en sus fauces, y cuidadosamente se lo entregó al hombre en sus brazos, antes de regresar a la roca en la cual descansaba.

Fin Flash Back

Cuando el rubio volvió en sí, ya él y sus animales habían alcanzado una altura considerable, y ya empezaban a manar energía. Listos para ejecutar el ataque, el rubio y los animales se dispararon uno a uno, primero el gato, luego la cheetah, después la tigresa y el humano al final, convertidos en cometas de luz. Uno por uno, los cuatro cometas colisionaron contra el gecko, levantando una nube de polvo, y cuando ésta se levantó, mostró que el gecko había sido completamente congelado, antes de que explotara, mandando a volar a su humano.

Una vez acabado el combate, el rubio se reunió con sus amigos, y al pasar los cristales por su brazalete, reveló a Tigra, Ororo y a Dimitri, éste último como un gatito de pelambre color corazón morado. Los amigos del rubio y su familia corrieron con el, para felicitarlo por su logro. Pasado un rato, ya se encontraba el grupo reunido en la residencia Della Robbia, terminando de comer el pastel.

-No sabes lo mucho que nos enorgulleces, amor-dijo la señora Della Robbia, abrazando a su hijo. Incapaz de soportar la curiosidad, Odd se fijó en su padre.

-Oye, papá, cuando ejecutaba mi Lluvia de Estrellas, tuve una extraña visión: te ví a ti, metiéndote a la jaula de un tigre para rescatar a un bebé-explicaba el rubio. Al oírlo, sus padres, Maria y Luisa se miraron preocupados-no debe de ser nada, pero…-iba a agregar, pero su padre lo detuvo.

-La verdad, Odd, ese bebé…-empezó a decir, deteniéndose lentamente, como buscando valor para hablar-ese bebé…eras tú-dijo finalmente, sorprendiendo al rubio y a suss amigos-hace 14 años, te saqué de la jaula de un tigre-explicó, cerrando con fuerza sus puños.

-¿La jaula de un tigre? ¿Pero cómo llegué ahí?-preguntó el italiano menor anonadado.

-No lo sabemos, jamás comprendimos de dónde saliste-explicó su padre-lo más extraño, lo que menos entendimos, era el comportamiento del tigre para contigo: era como si el te respetara, ya que cuando entré para sacarte, en vez de atacarme te entregó a mí-relató.

-Fue cuando supimos que eras un niño muy especial-agregó su madre.

Las últimas palabras de sus padres ("jamás comprendimos de dónde saliste""siempre supimos que eras un niño muy especial") retumbaban en la cabeza de Odd, y mientas fragmentos de sus recuerdos se agrupaban en su mente, también las lágrimas en sus ojos.

-Significa…significa… que yo no soy su hijo-Odd dijo debilmente, mientras sus lágrimas empezaban a caer. Sintió sus piernas fallarle, pero cuando su madre quiso sostenerlo no se lo permitió, más no se resistió cuando Ulrich lo hizo-¿me adoptaron? ¿Por qué nunca me lo dijeron?-preguntó, aunque su voz se oyo más como un graznido por el llanto.

-Ibamos a decirte-se excusó su padre, desesperado-apenas tuvieras edad para entender, pero ahora todo cambio: cristales, animales, otros mundos…todo se hha vuelto tan alocado que no supimos cómo te lo diríamos-agregó, alargando la mano para apretarle el hombro a Odd con suavidad.

-Odd, te amamos desde un principio, nunca podríamos dejar de amarte-agregó su madre, mientras se abrazaba a su esposo.

-Yo también los amo-dijo Odd, mientas se libraba suavemente del agarre de Ulrich para abrazar a sus padres-para mí ustedes siempre serán mis padres-agregó, mientras sus hermanas también se unían al abrazo. Los demás sólo pudieron mirar la escena, en parte tristes por lo que su amigo había descubierto, en parte enternecidos por el gran amor que esa familia se profesaba.

Pasado un rato, el grupo se encontraba nuevamente en la Ermita, de hecho se encontraban todos reunidos en la habitación del rubio en la casa. Jeremie y Patrick, a petición de Ulrich, habían traído a Kiwi a la casa, y justo ahora el rubio se encontraba mimando a su perro, además de a sus tres animales salvajes, con una clara cara de depresión.

-No tienes que estar triste, Odd-le dijo suavemente Dulcea, que estaba subida en la cama, acariciándole el pelo a su discípulo-lo que te pasó fue una de las cosas más bellas del mundo: adoptar un bebé es un gran acto de amor desinteresado-agregó, mientras le acariciaba la mejilla al rubio.

-Lo sé, Dulcea, mis padres son los mejores-dijo el rubio con una débil sonrisa.

-Animate, gatito, que también nos tienes a nosotros-dijo William, quien le ofrecía un objeto cuadrado envuelto en papel china verde. Al desenvolverlo, Odd sonrió con ternura: era una foto enmarcada de todo el grupo, todos abrazados-es de parte mía y de Yumi-agregó, guiñando un ojo.

-Ahora sólo falta tu regalo, Ulrich-recordó Jeremie, queriendo cortar un poco más la tristeza en el lugar.

-De hecho, Jeremie-empezó a decir el castaño, mientras se acercaba a la cama, sacando una cajita negra-feliz cumpleaños, Odd, a pesar de todo-dijo con ternura, ofreciéndole la caja al italiano. Este la abrió, sorprendiendose del contenido: era una cadena de plata con un dije, en forma de silueta de gato, de plata con pedrería morada. El alemán sacó el dije de la cajita y, con delicadeza, se lo colocó a Odd en el cuello.

-Gracias, Ulrich, a todos-dijo, mirando a sus amigos, quienes sonrieron-pero aún tengo varias dudas, como quién soy, y de dónde vengo-dijo, encogiéndose de hombros.

-Y sabes que cuentas con nosotros-dijo Johnny, con una sonrisa.

-Para eso sómos los amigos-agregó Patrick, mientras el, Odd y los demás se tomaban de las manos, formando un circulo, haciendo sonreír de nuevo al rubio.

De algo podía estar estar seguro Odd: de dónde sea que él viniera, siempre tendría a sus amigos para ayudarlo y cuidar de el…

Continuará…

Otro capitulo, otra moneda, siendo metafórico. Enserio me hizo llorar escribir la parte en que se revela lo de la adopción de Odd, pero quería dar un toque dramático al fic. Ojala les guste.

ikaros-san: tampoco llegare a esos extremos, no te burles, ojala te haya gustado este cap en particular.

helena: jeje ya se te cumplio lo de ver el ataque final de Odd no? jeje ojala te haya gustado.

KmiKumicu : Jeje me alegra que te gustara lo de Rio, yo también me reí, y sobre lo de Bones, ke t digo? no lo resistí x3. Como veras, con el hecho de que se descubriera que Odd es adoptado, se abrio un nuevo misterio, y creeme ya tenía planeado lo de llevar la historia más alla de encontrar los Cristales Animales, pero no te puedo decir más, es confidencial.

Como siempre aprovecho para agradecer saludos, y darselos también a quienes siguen mi fic.