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Llamado de la Jungla
Capítulo 38: Fénix de la Naturaleza
Una tarde cómo cualquier otra en París, y los chicos la aprovechaban como siempre, buscando el siguiente de los amuletos. Ya habían pasado dos días desde que habían descubierto el Amuleto del Fuego, el cual ahora Ulrich llevaba en un colgante en el cuello, y aún no habían encontrado la localización del siguiente.
-Dios, ¿Por qué los Guerreros Originales no fueron más claros sobre donde se encuentran loss amuletos?-preguntó Hiroki hastiando, mientras se acostaba en el piso, con el libro de historia q ue leía cubriendole el rostro.
-¿Alguna suerte con el péndulo, Odd?-preguntó Yumi al rubio.
-Nada, lo he intentado con diez libros diferentes, y simplemente no encuentro ninguna referencia que nos guíe al siguiente amuleto-dijo el rubio medio frustrado. Resignado, Odd puso el péndulo sobre un libro, donde extrañamente empezó a brillar.
Movido por la curiosidad, el rubio tomó el péndulo nuevamente y lo alzó a pocos centímetros del libro, que se abrió con fuerza y se hojeó con la misma velocidad que antes, antes de parar en un capítulo dedicado al antiguo egipto. Sorprendida, Yumi tomó el libro y lo leyó en voz alta.
-"Cleopatra VII, más conocida como simplemente Cleopatra, última faraona de Egipto, hija de Ptolomeo XII Auletes y Cleopatra V Trifena, y llamada La Mujer más Bella de la Historia"-recitó la japonesa, sorprendiendose a si misma y a sus amigos.
-Ahora esta cosa si está siendo especifica-dijo Hiroki con una sonrisa, antes de alzar el brazo-Egipto de Cleopatra-dijo con una sonrisa, abriendo el portal azul. Pero antes de que el pudiera atravesarlo, Aelita lo detuvo.
-¿Escuchan eso?-preguntó la pelirrosa, haciendo que los chicos pusieran atención en el portal: de este se podían escuchar voces y otros sonidos.
-¿Esas son voces?-preguntó Johnny.
-Eso seguro significa que el portal desemboca en algún lugar concurrido-dedujo Ulrich.
-Entonces hay una cosa que hacer-dijo Patrick, antes de presionar la gema de su brazalete, seguido de los demás.
Tras un resplandor de sus respectivos colores, los chicos usaban trajes típicos del Antiguo Egipto: Ulrich usaba un shenti blanco con bordes rojos, y un brazalete de metal con un granate engarzado en el brazo izquierdo; Odd utilizaba una túnica blanca con un diseño en azul ártico en los bajos; Yumi usaba una túnica blanca, y su diseño en los bajos eran de color verde jade, además de tener un brazalete con una piedra de jade en la muñeca derecha; William usaba un shenti con los bordes de color negro, y un collar con pedreria negra; Aelita usaba una túnica blanca con diseños en los bajos de color azul, ella usaba un collar hecho a partir de lapisazuli; Hiroki por su parte usaba un shenti con bordes gris acero, y un collar con unos pequeños colmillos tallados en marfil; Johnny por su parte usaba uno con bordes amarillos, y una banda de oro muy fina en su brazo izquierdo; Patrick usana un shenti con los bordes morados, y un collar de amatistas. Para finalizar, todos usaban sandalias cafés y brazaletes de oro con sus respectivas gemas y tenían los ojos delineados con kohl de su respectivo color. En el caso de Ulrich, el llevaba el Amuleto del Fuego colgando de su cuello en un sencillo collar de cuerda.
-Genial, esto servirá para aparecer sin ser notados-dijo Aelita maravillada.
-Bien, equipo, tenemos un amuleto que recuperar-anunció Ulrich, recibiendo un asentimiento de cabeza de los demás, antes de cruzar el portal.
Lo que los chicos no sabían era que mientras ellos abrían el portal, en el Laboratorio, Ooze buscaba la forma de encontrar primero los Amuletos Elementales, cuando sintió las energías elementales de los chicos abrir un portal. Torció la boca en una mueca aterradora, pues no permitiría que los Guerreros se le adelantaran. Chasqueó los dedos, generando una corta descarga eléctrica, y llamó a Transom, pues la pelirroja tenía trabajo que hacer.
Lo que había hecho el ser morfológico fue alterar el portal, lo que hizo que cuando los chicos apenas lo cruzaron, salieron disparados, cayendo de pompas en el suelo, mientras que Hiroki y Johnny fueron lanzados aún más lejos, en dirección a unas palmeras. Los chicos se levantaron lentamente y se sacudieron la arena.
-¿Qué sucedió?-preguntó Patrick desorientado.
-Algo debió sucederle al portal, lo que hizo que básicamente nos escupiera-explicó Odd, mientras se sobaba el trasero. Fue cuando Yumi notó la ausencia de los dos menores.
-¿A dónde se fueron Hiroki y Johnny?-preguntó la japonesa preocupada.
Mientras tanto, los dos niños habían quedado colgados de cabeza en la palmera, pues sus sandalias se habían atorado en las hojas de la planta, por no decir que por estar de cabeza sus shenti se habían alzado.
-Que humillante-murmuró Hiroki indignado. Johnny giró sobre su eje, para ver algo que lo horrorizó.
-Hiroki… hay algo peor-dijo el pelirrojo espantado, haciendo que el japonés se girara también… sólo para ver que frente a ellos, en la base de la palmera, había un grupo de niñas, de entre 9 y 13 años, todas mirándolos con los ojos como platos y las bocas abiertas. Inmediatamente los dos niños, al comprender que miraban las niñas, gritaron horrorizados, mientras intentaban taparse, mientras las niñas se reían a mandíbula batiente.
Mientras tanto a un par de calles, en el interior de un callejón, Transom hacia su aparición, vestida con una túnica blanca con detalles color regalia en los bajos, sandlias cafés y un brazalete de oro en el antebrazo izquierdo, además de traer kohl color regalia en sus ojos. La verdad era que a la científica le preocupaba dejar su rastreador a manos de Herb, que a su parecer era peor que dejarlo descuidado, pero Ivan había sido claro al ordenarle impedir que los chicos recuperaran el Amuleto Elemental. Así que sin más, se alistó para pelear, llevando a Aracne en el hombro.
-Tengu, Pirañatrones-llamó, convocando a ambos grupos de soldados-busquen a los guerreros, pero como van-les ordenó, y ambos grupos fueron a cumplir la orden, los Tengu por el aire y los Pirañatrones por tierra.
Regresando con los chicos, Hiroki y Johnny recién habían regresado con los demás, recibiendo un fuerte abrazo de una preocupada Yumi. Cabía agregar que tanto el japonés como el francés estaban más rojos que un tomate maduro, y no dejaban de retorcerse con incomodidad.
-¿Qué les pasa a ustedes dos?-preguntó William extrañado.
-Te lo diré así: un grupo de niñas acaban de ver más de nosotros de lo que hubieramos querido-dijo el pelinegro, antes de soltar un quejido lastimero-quiero que me trague la tierra-dijo abochornado.
-A proposito, Hiroki, ¿siempre has tenido ese lunar en el… ?-empezó a preguntar Johnny, antes de ser interrumpido por el japonés.
-Callate-fue todo lo que el otro menor dijo.
-Bien, si ya dejaron de quejarse, tenemos… -empezó a decir Ulrich, cuando de pronto empezaron a oír gritos-¿ahora qué?-preguntó frustrado el alemán.
-Éllos-dijo Aelita, señalando a los Tengu y a los Pirañatrones, que se acercaban hacia ellos.
-Esas cosas jamás se rinden, ¿verdad?-preguntó William irónico, antes de que él y los demás se lanzaran a pelear con los soldados enemigos.
Inmediatamente, los ocho chicos se lanzaron a pelear contra los Pirañatrones y los Tengu, demostrando que ya empezaban a dominar mejor a los guerreros pajarraco, dándoles una paliza tanto a ellos como a los hombres pez, principalmente cuando veían a uno acercarse a los civiles que pululaban por la zona. En unos minutos, todos los Pirañatrones y los Tengu fueron vencidos, y se esfumaron en una explisión de agua y plumas respectivamente. Fue cuando algunos de los guardias empezaron a llegar.
-Ahí vienen los guardias-señaló Aelita.
-Será para felicitarnos por vencer a los malos-dijo Hiroki confiado, antes de verse a si mismo y a sus amigos rodeados por los guardias, todos apuntándoles con sus lanzas-OK, esto es o muy bueno o muy malo-dijo con una sonrisa nerviosa, mientras una gotita le caía por la sien.
Inmediatamente, los ocho guerreros fueron llevados al palacio, sin saber que desde las sombras, Transom los seguía, dispuesta a llevarse el siguiente amuleto antes que ellos.
En Palacio, los Guerreros fueron llevados por los guardias a la sala del trono, donde se encontraban el Faraón, su esposa y sus dos hijos. Si bien el hijo menor tenía cuando mucho dos años y yacía en brazos de su madre, la hija mayor era de la edad de Ulrich, Odd, Aelita y Patrick, de piel oliva, cabello negro y ojos marrones, por no decir que era muy guapa. Cabía recalcar que, apenas los guerreros entraron, ella se le quedó mirando a Ulrich con ojos coquetos, lo que hizo que Odd la mirara con malos ojos al notarlo.
-Yo soy el Ptolomeo XII Auteles, Faraón de Egipto, ella es mi reina, Cleopatra V Trifena, y mis hijos, mi querida Cleopatra VII, y mi pequeño Ptolomeo XIII, ambos herederos a mi trono-se anunció el gobernante-¿Quiénes son ustedes?-inquirió.
-Mi nombre es Ulrich, su majestad, y mis amigos y yo vinimos de una tierra lejana a cumplir una misión-explicó el alemán al egipcio.
-Ulrich, tú y tus amigos pelearon fieramente para proteger a mis subditos, y el que más me impresionó fuiste tu-empezó a decir Ptolomeo XII, apenando al castaño-por eso, he decidido que eres el consorte perfecto para mi hija Cleopatra VII-anunció finalmente, descolocando a los ocho chicos, principalmente a Ulrich. Cleopatra, al oir la noticia de su padre, sólo le guiñó el ojo a Ulrich.
-Mi Faraón-empezó Ulrich-aunque me halaga que me quiera dar ese gran honor, debo decir que no lo merezco, pues mi corazón pertenece a otra persona-explicó, queriendo sonar lo más solemne posible.
-Por otro lado, yo estoy más que disponible-agregó Hiroki, con una sonrisa de oreja a oreja, ganándose un zape por parte de Yumi.
-Tonterías, sé que tú serás un gran faraón-dijo el hombre, sordo a las explicaciones.
-Sé que juntos tendremos una larga descendencia-agregó Cleopatra, guiñándole un ojo a Ulrich, haciendolo sonrojar fuertemente al comprender sus palabras, mientras que Odd sólo mirar a la princesa con ojos asesinos. Fue cuando Aelita notó que el colgante que Cleopatra traía en el cuello: una piedra color verde jade, tallada en forma de flor de cinco pétalos. Cleopatra V, la reina, notó cómo la inglesa veía el colgante de su hija y sonrió.
-¿Te gusta la Flor del Desierto, Joven Guerrera? Fue un regalo de un rey persa por el nacimiento de Cleopatra-señaló la reina.
-Con mis respetos, mi señora, creo que es la Flor del Desierto lo que buscamos, pues entra en la descripción de la reliquia por la que nos enviaron-explicó Yumi, intentando sonar convincente. Tanto la princesa como sus padres se sorprendieron ante la revelación, pero entonces Cleopatra VII sonrió con malicia.
-Muy bien, entonces se las entregaré,-anunció la princesa, alertando a los chicos, quienes ya veían venir un "pero"-si el noble Ulrich acepta casarse conmigo-dijo finalmente, tomando a todos, en especial a Ulrich, por sorpresa.
Inmediatamente, las miradas del grupo se centraron en el alemán, quien sabía que tenía una dificil decisión por tomar: si rechazaba la oferta, tendrían que recurrir a la fuerza para obtener el amuleto, cosa a lo que no querían recurrir, pero por otro lado si aceptaba tendría que desposar a una chica que no amaba. Miró a sus amigos en busca de consejo, deteniéndose al ver a Odd, quien tenía los ojos cristalinos, y con un gran deje de tristeza en ellos.
Inmediatamente, se empezaron a oír los gritos de los sirvientes, y entrando por la puerta, o mejor dicho destruyéndola, llegó Transom, ya en su forma de guerrera, acompañada de una ya transformada Aracne. La mujer araña babeaba una sustancia tóxica de la boca, y a través de su loca cabellera miraba voraz a los guerreros. La pelirroja entró al recinto, y miró tanto a los guerreros como a la familia real con altanería.
-Muy bien, seré directa: quiero el Amuleto de la Naturaleza, y si son inteligentes me lo darán-dijo la mujer sin rodeos.
-Lo que tendrás será una golpiza, Transom-dijo Ulrich, mientras regresaba a Leo a su forma de cristal, seguido por el resto-Espíritu del León-empezó, mientras tanto el cristal en su mano como el amuleto en su cuello desprendían una luz roja.
-Espíritu del Tigre Blanco-.
-Espíritu del Pavo Real-.
-Espíritu del Delfín-.
-Espíritu del Murciélago-.
-Espíritu del Tiburón-.
-Espíritu del Gorila-.
-Espíritu del Cangrejo Violinista-.
-Campeones Animales, unidos-anunciaron los campeones ya transformados.
-Caballero Tierra, listo-anunció Ulrich por su parte. Inmediatamente, los chicos sacaron sus cristales y los lanzaron al aire-León, ruge-.
-Tigre Blanco, te necesito-.
-Lúcete, Pavo Real-.
-Hora de jugar, Delfín-.
-Murciélago, vé por tus victimas-.
-Desgárralas, Tiburón-.
-Sobrecárgalas, Gorila-.
-Cangrejo Violinista, golpéalas-.
En un instante, Leo y el resto se encontraba listo para pelear, mientras el Faraón y su familia veían atónitos al grupo de animales. Hiroki notó eso y les dedicó una sonrisa pícara.
-Oigan, deben admitir que ustedes si tienen espacio aquí, normalmente tendríamos que salir para llamarlos-dijo con picardía.
Inmediatamente, mientras la quimera y los demás animales combatían a la mujer araña, los chicos se lanzaron a pelear contra Transom, cada uno haciendo uso de su respectiva arma mientras la Guerrera Araña usaba su brazalete. No había que decir que obviamente el que peleaba con mayor ferocidad era Odd, quien intentaba alcanzar a la científica con sus garras, mientras con las mismas bloqueaba sus ataques con láser.
-Hoy no estoy del mejor humor, Transom, asi que no fue muy brillante de tu parte venir aquí-dijo el italiano enfadado, acompañando cada palabra con un fuerte zarpazo, que la pelirroja esquivaba.
-Pues creo que tengo algo que cambiaría tu situación, Odd: Araña, Amenaza Tóxica-ordenó. Inmediatamente, Aracne se desembarazó de Leo y lanzó una bocanada de su humo tóxico contra el rubio, quien rápidamente cayó de rodillas, incapaz de respirar, mientras espumarrajos salían de su boca.
-¡ODD!-gritó Ulrich espantado al ver lo que Transom le había hecho a su novio, antes de sacar su espada y embestir con furia a la mujer, mientras esta esquivaba sus estocadas.
-Yumi, haz aparecer a Shika, que use su Bendición de la Naturaleza para sanar a Odd-rogó Aelita a su amiga. Yumi asintió con la cabeza y chasqueó los dedos, y de inmediato una estela de luz verde entró por la ventana y salió disparada a la mano de Yumi, quien la atrapó y la lanzó al aire.
-Ciervo, ayúdanos-dijo, invocando a Shika al combate-Ciervo, Bendición de la Naturaleza-ordenó, y el ciervo usó su ataque sanador en Odd, pero para desconcierto de todos no funcionó, el rubio seguía retorciéndose de dolor.
-No funcionó-dijo Hiroki angustiado. Todos veían angustiados al rubio, pues parecía que no iba a soportar mucho con el veneno en su sangre. Fue cuando a Aelita se le ocurrió algo. Rápidamente fijó su mirada en Cleopata VII.
-Princesa, necesitamos que le entregue a Yumi la Flor del Desierto-le rogó la pelirrosa.
-Ulrich aún no ha aceptado casarse conmigo, cuando diga que sí hablamos-dijo la chica rotundamente. Eso le colmó el plato a Yumi.
-Escucha, mocosa malcriada,-le empezó a decir furiosa, tomándola de la túnica-necesito el amuleto para salvar a Odd, a quien para que sepas Ulrich ama, porque de otra forma morirá-agregó. Los guardias intentaron separar a las dos chicas, pero los demás se interpusieron-además, ¿crees que Ulrich querría algo contigo luego de que, cuando pudiste salvar a la persona que ama, tu sólo le dejaste morir por un capricho?-le espetó.
Cleopatra se mordió el labio, considerando lo dicho por la japonesa, y finalmente se arrancó el amuleto del cuello y se lo entregó a Yumi. La pelinegra lo tomó y se giró hacia Transom, mientras una luz verde jade la envolvía.
-Espíritu del Pavo Real, Evolución Máxima-dijo firmemente, mientras la luz verde jade se incrementaba. Cuando se disolvió, ella usaba un nuevo traje: era un elegante vestido verde jade, con los hombros y el cuello descubierto, con un corte en la falda en la pierna derecha, que llegaba a medio muslo, y decorado con plumas de pavo real, llevaba zapatos sandalia de tacón alto, cuyas correas llegaban casi a la rodilla, guantes sin dedos verde claro que llegaban a medio antebrazo, un rebozo verde claro, el cabello ahora le llegaba hasta la espalda, y lo tenía elegantemente peinado, su antifaz era de un diseño más elegante que los otros, y sus abanicos eran más vistosos. Por su parte Gema, que se encontraba enfrentando a Aracne junto a los demás, se había convertido en una bellisima ave fénix de plumaje verde jade-Caballero Elegante, lista-anunció Yumi, mientras Gema piaba con fuerza.
-Yumi, te ves preciosa-dijo William, viendo a su novia entre feliz y embobado.
-Gracias, amor-agradeció la japonesa-ahora, a ver si funciona ahora: Ciervo, Curación Celestial-ordenó la pelinegra, y Shika lanzó su nuevo ataque: sus astas empezaron a brillar, y al bramar un viento plateado, que cubrió a Odd, y en pocos segundos el italiano, ya estaba recuperado, para alivio de los demás. Transom miró desdeñosa al grupo.
-Gran cosa, aún puedo repetir mi ataque: Araña, Amenaza…-empezó Transom, pero Yumi la interrumpió.
-Pavo Real, Planta Loca-ordenó la pelinegra, y Gema lanzó su nuevo ataque: la fénix empezó a brillar de color verde jade, y del suelo surgieron varias lianas, raíces y enredaderas de luz verde jade, que apresaron a Aracne y la derribaron, haciendo que Transom se enojara enormemente.
-No creas que te salvaste, niñita-dijo la mujer molesta, antes de mirar a su animal-Aracne, levantate-le ordenó, y la mujer araña se puso de pie trabajosamente.
-Es hora de traer refuerzos-dijo la pelinegra, chasqueando los dedos, y de inmediato un haz de luz ceil apareció, aterrizando en la mano de Yumi, la cual lo lanzó al aire- Cisne, muestra tu elegancia-dijo la chica, invocando a Bella-Cisne, Danza de Pétalos-ordeno, y Bella atacó.
De pronto, la cisne extendió las alas, y del piso empezó a surgir un remolino de pétalos de luz ceil, que pasó a rodear a Aracne, derribando a la mujer araña y haciendo rabiar a la pelirroja. Los chicos vieron emocionados el combate, mientras la princesa veía atónita.
-Es hora de terminar con esto-dijo la chica, mientras sus tres animales brillaban con una luz verde jade-contempla el Máximo Poder de la Naturaleza: Rayo Solar-sentenció la japonesa.
Las dos aves extendieron las alas, mientras el ciervo sacudió elegantemente su cabeza, inclinándola hacia atrás. Frente a ellos empezaron a juntarse particulas de luz, formando una bola, y al alcanzar un cierto tamaño, se disparó en forma de un poderoso rayo, que devolvió a Aracne a su forma de cristal y regresó a Transom a la normalidad. La pelinegra se puso a rezongar.
-No crean que esto es el fin, me vengaré un día de estos-dijo fúrica la mujer, antes de abrir un portal y escapar.
Una vez pasado el peligro, los chicos regresaron a la normalidad, y pasado un rato los ocho guerreros se encontraban ante el Faraón y su familia.
-Estamos en deuda con ustedes, Guerreros Animales, por habernos protegido a mí y a mi familia, aún cuando les habíamos faltado de tal forma el respeto, no saben cuan arrepentido me encuentro-dijo con sinceridad el gobernante.
-Nada que perdonar, su majestad, sólo cumplimos nuestro deber-empezó a decir Ulrich con una sonrisa, antes de poner cara de seria, y dirigir la mirada a Cleopatra-y princesa, respecto a nuestro trato..-empezó a decir, alertando a los chicos, principalmente a Odd. Pero no pudo terminar pues la princesa lo detuvo.
-Sé que vas a decir, y te diré que no hay problema, la Flor del Desierto es suya-dijo la princesa, sorprendiendo a todos-las palabras de la Caballero Elegante eran ciertos, fue injusto y grosero de mi parte querer aprovecharme de su misión por un capricho mío, si deseo ser gobernante, debo aprender qué es importante, y quiero empezar dándoles el amuleto-explicó la egipcia, conmoviendo a sus padres-además, después de ver cómo Ulrich defendió a Odd, sé que no sería capaz de separarlos-agregó, ganandose una mirada de gratitud de ambos jóvenes.
-Gracias, majestad-fue todo lo que dijo el rubio.
William abrió el portal, y uno a uno pasó el portal, siendo Ulrich, Odd y Yumi los últimos, dedicándoles miradas de agradecimiento a la princesa, quien les respondió con una tierna.
En el Laboratorio, Transom era castigada por Ooze, recibiendo una horrible serie de descargas mentales, que hacían sufrir a la cerebro. Finalmente, tras varios tortuosos minutos, Ooze detuvo el castigo.
-Agradece que aún te necesito, o sino te eliminaría-dijo el ser morfológico con desprecio, antes de retirarse de la habitación, dejando sola a la pelirroja, quien silenciosamente juró venganza contra los guerreros. Aunque fuera lo último que hiciera…
Continuará…
Otro capitulo, otra moneda, siendo metafórico. Con eso ya son dos los que son Caballeros, y ya pronto irán por el tercer amuleto. Recuerden comentarios, dudas, criticas todo es admitido.
anonimo: aunke no era precisamente cosa de risa lo de la evolución de Leo, ya que una quimera fue lo único que se me ocurrio, me alegra que te gustara.
Ahora, el motivo por el cual Ooze puede sentir las energías elementales de los chicos es porque el puede fácilmente "sentir" las señales de los cristales, no importa la epoca en que estén.
Ojalá esto aclare tu duda
supaherolena02: me alegro por ti, y tambn ojala te haya gustado el cap
ikaros-san: jaja si ya se, y lo peor (para Odd) es ke con el tiempo Hunter se hará más encimoso con el
