Bruce bajó a la batcueva a estudiar unas pistas del caso en que estaba trabajando en esos momentos. Mientras Alfred preparó un té y unas barritas energéticas para Bruce y un palto de fruta y un vaso de leche para el joven Dick Grayson. Alfred le bajó la bandeja con la merienda a Bruce y después fue a llevarle la merienda a Dick.
- A: (picando a la puerta) ¿se puede?
- D: Si, Alfred, pasa (Dick estaba en su escritorio haciendo los deberes de la escuela).
- A: Le traigo la merienda, señorito Grayson.
- D: Gracias, pero no tengo hambre (dijo enfadado).
- A: Lamento oír eso (dejando la bandeja en el escritorio) pero debe comer algo.
- D: ¡Alfreeeeeeeeed (molesto porque había puesto la bandeja en el escritorio sobre los papeles en que estaba trabajando) ya te he dicho que no tengo hambre! (alzando la voz un poco pero aun sin gritar)
- A: señorito Grayson, entiendo que esté molesto por la charla que ha tenido el señor Wayne con su profesor de esta tarde, pero debe de merendar, está creciendo.
- D: vale, déjalo ahí, ya me lo comeré (dijo con voz de cansancio).
- A: Buen chico (Alfred le sonrió y le dejó solo).
Dick al oír como Alfred cerraba la puerta agarró la fruta y el vaso de leche y los tiró por el sumidero del inodoro. Dejó la bandeja sobre el baúl de los juguetes y continúo con sus deberes. No tenía hambre y estaba enfadado. No entendía como Bruce era tan injusto. Él sabía que había hecho esas tareas. Las habían hecho juntos. Y el estúpido de Harrison siempre estaba hostigándolo. Le dijo que los había hecho, que se los había olvidado, pero no quiso creerlo. Y no tan solo lo trató de mentirosos delante de toda la clase, sino que había llamado a Bruce para chivarse. Odiaba profundamente al pomposo y antipático de Harrison. Quería darle un puñetazo y romperle la nariz. Sabía que podía hacerlo, Bruce le estaba enseñando artes marciales. Pero no era un suicida si lo hacía lo expulsarían de la escuela y Bruce se enfadaría mucho con él, quizás incluso dejara de querer entrenarle para que fuera su compañero. Y no había nada que quisiera más en este mundo que luchar contra el crimen junto a Batman. Tenía que hacérselas pagar de alguna manera, sin que ni la escuela ni Bruce se dieran cuenta. ¿Pero cómo? Era hora de poner en práctica sus dotes detectivescas. Iba a estudiar a Harrison e iba encontrar su talón de Aquiles, Y cuando supiera cual era su debilidad, Zasss se lanzaría sin misericordia. Aquello lo ánimo. Acabó los deberes y se puso a jugar con el ordenador. Bruce le había dicho que se fuera a su cuarto, pero no le había dicho nada que no pudiera jugar con el ordenador. La hora de cenar llegó enseguida y Alfred le dijo que el señor Wayne le esperaba en el comedor para cenar. Dick que estaba de mucho mejor humor ahora que había decidido hacer justicia por su cuenta bajó corriendo las escaleras.
- B: Dick, no corras por las escaleras.
- D: lo siento, Bruce, tengo hambre (dijo alegremente)
- B: ¿Qué Alfred no te ha llevado la merienda? (también de buen humor, viendo que al chico se le había pasado el enfado)
- D: Siiiii, pero tengo hambre ¿Qué hay de cenar?
- B: Crema de espinacas y salmón a las finas hierbas.
- D: puaj (haciendo una mueca como si tuviera arcadas) ¿no podemos algo menos asqueroso?
-B: Tienes que comer de todo (sin dejar de sonreírle). Y que Alfred no te oiga decir que la cena está asquerosa (en voz bajita para que el mayordomo no les oyera).
- D: pero es que ayer ya comimos pasto, Bruce (quejándose)
- B: Dick, ayer cenamos col trinchada con salchichas ¿Creí que te gustaba?
- D: las salchichas si. ¿Podemos cenar salchichas hoy?
- B: No, hoy toca crema de espinacas y salmón a las finas hierbas
- D: Por faaaaaa, Bruce.
- B: Lo siento Dick, la cena ya está hecha. Pero hablaré con cocina y les diré a ver si mañana pueden prepárate salchichas.
- D: pero tu eres el jefe, porque no les ordenas que nos hagan salchichas ahora.
- B: Dick, la cocinera se ha esmerado mucho en hacer la cena de hoy. Y estará riquísima, no hay razón alguna para hacerle tirar la cena de hoy y hacerle cocinar de nuevo una nueva cena.
- D: Excepto que la crema de espinacas está asquerosa y no me gusta el pescado (bruce estaba abriendo mucho los ojos e intentaba decirle al muchacho que Alfred estaba justo detrás de él).
- A: (en la nuca de Dick) Señorito Grayson (Dick se puso blanco de golpe) ¿Hay algún problema con la cena? (colocándole el plato de crema delante).
- D: No, no, está todo bien (dijo tartamudeando).
- A: Eso me había parecido oír (colocando el plato de crema a Bruce) le mandaré su felicitaciones a la cocinera (y desapareció de nuevo a la cocina).
- D: (esperó que Alfred saliera) ¡Podías haberme avisado!
- B: Lo intenté, ¿no viste que te estaba haciendo señas?
- D: Das pena dando señas, Bruce (quejándose)
- B: Ya te avisé, que no hablaras así de la comida (intentando aguantarse la risa).
- D: ¿Crees que se ha enfadado?
- B: No estaría mal disculparse, por si acaso.
La cena transcurrió sin más incidentes, Bruce y Dick cenaron todo lo que había en sus platos mientras hablaban del caso en que estaba trabajando Batman. Esa noche Batman saldría a patrullar por los astilleros de Gotham, en las últimas noches había habido mucho movimiento y el comisario Gordon el había pedido que echara un vistazo.
Una vez acabaron el salmón, entró Alfred con un plato de tarta de queso con mermelada de frambuesa y lo dejó delante de Bruce.
- A: El postre, señor.
- B: gracias, Alfred
- A: ¿Va a salir esta noche?
- B: Si, dentro de un rato.
- A: Entonces iré a prepararle el bat-traje (y se dirigió hacía el despacho de Bruce pero Dick le llamó)
- D: ¡ALFRED! ¿Y mi tarta?
- A: No hay tarta para el señorito Grayson, si lo desea el señorito Grayson, le puedo traer algo de fruta.
- D: ¡Jo, Alfred! ¡Ya me disculpé!
- A: Hay naranja, pera, manzana o ciruelas ¿Qué desea el señor?
- D: ¿Tarta?
- A: naranja, pera, manzana o ciruelas.
- D: No tengo hambre, gracias (poniendo morros y cruzándose de brazos).
- A: En ese caso, ya puede levantarse de la mesa y prepararse para la cama.
- D: ¡Pero si son las ocho! Bruceeeee (buscando la ayuda de Bruce)
- A: Señorito Grayson, sé muy bien la hora que es, gracias. Y cómo he dicho si ya ha acabado puede levantarse y prepararse para la cama (retirando el plato y los cubiertos de Dick) ¿Bruce? (en un último intento).
- B: Dick, ya has oído a Alfred, venga se bueno y haz lo que te han dicho.
- D: ¡Cobarde! (flojito)
- B: Nos vemos mañana (dándole el beso de buenas noches). ¡Que descanses!
- D: Buenas noches.
Dick fue a su habitación, se puso el pijama, se metió en la cama y se puso a jugar con la videoconsola. Al cabo de media hora entró Alfred, para ver si el muchacho estaba ya durmiendo y si necesitaba algo antes de retirarse. Pero Dick que llevaba los auriculares puestos, no oyó al mayordomo entrar. De repente una larga sombra le hizo darse cuenta de la presencia del mayordomo.
- D: A-A-Alfred (tartamudeando) yo-yo-yoooo ya me acostaba (nervioso).
- A: El juego (exigió Alfred alargándole la mano para que le entregara el juego. Dick le dejó la videoconsola sobre la palma de la mano. Alfred lo tomó y lo guardó en el cajón de la mesilla de noche) señorito Grayson, estoy muy decepcionado con su comportamiento de hoy.
- D: Es que no me gusta las verduras ni el pescado.
- A: Ni la fruta, ni la leche, ni...
- D: ¡La leche con chocolate o con los cereales me gusta! (le interrumpió y Alfred lo fulminó con la mirada) Lo siento (realmente apenado).
- A: Señorito Grayson, está usted en una edad en la que su alimentación es muy importante. Debe de ser equilibrada para que sus hueso y sus músculos se desarrollen correctamente (Dick rodó los ojos sin darse cuenta). Y antes cuando he dicho que no estaba contento con su comportamiento no me refería solo a la pataleta de la cena. (Dick alzó la cabeza y le miró con cara de no saber de lo que estaba hablando) La llamada de atención de la escuela.
- D: ¡Pero si yo hice esas tareas! (alzó un poco la voz y le miró indignado)
- A: Pero no las entregó, y eso es cómo si no las hubiera hecho (Alfred lo estaba amonestando pero sin alterarse ni un ápice).
- D: ¡Pero las hice! (insistió Dick perdiendo la paciencia) Y el capullo de Harrison lo sabe, solo llamó para fastidiarme, porque me tiene manía.
- A: Señorito Grayson. Yo no soy el señor Wayne, yo no tolero esa muestra de falta de respeto hacía sus profesores ni ese lenguaje tan soez. Hemos hablado muchas veces sobre eso, ¿No es así señorito Grayson? (Dick tragó saliva y bajó la mirada) Le agradecería una respuesta verbal.
- D: Si, señor. Lo siento, Alfred. Pero es que no entiendes, es que me odia y me hace la vida imposible.
- A: No creo que esperar lo mejor de usted sea odio. Si es así, en ese caso, tanto el señor Wayne como yo le odiamos profundamente.
- D: Es diferente, él es malo (poniendo morros). Se pasa la clase riñéndome por todo.
- A: En ese caso no le de motivos para que le riña (levantando la ceja).
- D: Ya lo intenté, pero no sé cómo se lo hace, siempre encuentra la cosa más insignificante para reñirme.
- A: ¿Quiere el señorito que vaya hablar con él?
- D: ¿Para qué? Bruce ha ido y después de hablar con él, solo ha hecho que reñirme. ¡Incluso me ha castigado! No podré acompañarle este fin de semana a patrullar.
- A: El señor Wayne me ha dicho que la razón por la cual este fin de semana el señorito Grayson no irá a patrullar con él, es porque el señorito nos mintió cuando le preguntamos si llevaba todo lo que necesitaba para la escuela.
- D: ¡Vale, me olvidé, bueno, Joder, no se acaba el mundo! (gritando ya enfadado).
- A: (Alfred rápido lo tomó por la oreja y lo sacó de la cama y lo llevó al cuarto de baño) Ya se le ha avisado muchas veces sobre el uso de ese lenguaje.
- D: No, no, no, por favor Alfred no, lo siento, yo no quise decirlo.
- A: A ver si con un buen lavado de jabón, esa boca suya aprende a mantenerse civilizada (sentándolo en la tapa de la taza del lavabo).
- D: Por favor (con lágrimas en los ojos) Alfred, por fa, por fa (poniendo las manos juntas en forma de suplica) jabón no. Lo que sea menos el jabón.
- A: (con la pastilla de jabón el la mano) Abra (Dick se puso las manos en la boca y negó frenéticamente con la cabeza) Señorito Grayson, a menos que quiera que realmente me enfade abra ahora mismo esa boca (el tono de Alfred era seco y cortante. Dick titubeante abrió la boca y finalmente dejó que Alfred le lavara a conciencia la boca). Richard John Grayson, (Dick dio un bote al sentir su nombre completo) señorito, su comportamiento me ha decepcionado profundamente. Espero que de ahora en adelante empiece a comportarse como un auténtico caballero, que es como se le está educando, o usted y yo vamos a tener serios problemas ( Alfred se quedó de píe contemplando com Dick luchaba contra el amargor de la espuma del jabón durante 5 interminables minutos) Lávese los dientes y a la cama a dormir (dijo aún con un tono bastante severo y esperó a que Dick se lavara los dientes para salir del cuarto de baño).
- D: Alfred (agarrándole por el puño de la manga del chaqué para detenerlo) lo siento, lo siento mucho (las lágrimas se le escapaban) perdóname. Por favor, perdóname. Te juro que haré que te sientas superorgulloso de mí. Pero por favor, perdóname (Alfred lo abrazó y le acarició la espalda hasta que se hubo calmado).
- A: Muy bien, señorito Grayson, le creo, sé que me hará sentir muy orgulloso. Ahora a la cama, mañana hay escuela y debe descansar.
- D: ¿Alfred? (sorbiendo los mocos y secándose las lágrimas en la manga del pijama)
- A: Sí, señorito Grayson.
- D: ¿Antes me has llamado Richard John Grayson?
- A: Es su nombre ¿no?
- D: Si, pero solo mi madre me llamaba así, y solo cuando se enfadaba mucho conmigo (con una mueca de dolor y negando con la cabeza).
- A: En ese caso (tapándolo bien con las mantas) creo que hice un buen uso de su nombre completo (sonriéndole) ¿no cree?
- D: No mola, Alfred.
- A: Tiene razón señorito, no mola.
- D: Buenas noches Alfred
- A: Buenas noches señorito Dick (apagando la luz y cerrando la puerta) Ya estás viejo para esto, Alfred (se dijo así mismo mientras se retiraba a su habitación).
