Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (Actual)
Capitulo 4
Conociendo nuevos lugares
Primer día.
La casa estaba hecha un desastre, sin referirse a lo desordenado. Más bien, a que todas las personas que Vivian ahí corrían de un lugar a otro, arreglando sus cosas y buscando otras tantas.
Y es que aquel día, se iban a dedicar a enseñar gran parte del lugar a Sasuke y a Sakura, que aun no conocían mucho de ahí y era dañino para su bien estar en el trabajo. Estaban planeando extender la visita, por lo que era muy probable que ocuparan todo el fin de semana. Ocuparían hoteles y restaurantes para comer. Así que el hacer maletas igual era algo que los tenía muy movidos.
Bueno, no a todos.
—Ya levántate— Le habló Neji, mientras se cambiaba.
—Pueden ir sin mí— Murmuró, dándose la vuelta y volviéndose a cubrir con las cobijas.
—Fue tu idea este viaje— Jaló sus cobijas— De seguro las niñas ya están listas.
Tenten, somnolienta se sentó sobre la cama y aun con los ojos entrecerrados lo miró directa.
—Iré a bañarme y…—Soltó un bostezo— ¿Puedes guardar mi ropa? —Se puso de pie.
Neji se le quedó mirando, cruzó sus brazos sobre su pecho y levanto una ceja.
—Olvídalo— Se empezó a estirar la mujer— ¿Sabes?, este también será nuestro primer viaje desde que nos casamos— Comentó la mujer con un tono triste en su voz.
—No lo arruines— Sentenció Neji, mientras terminaba de alistarse.
—Cállate y ve a ver si Nore ya tiene listas a mis hijas— La castaña rodó los ojos y a estancadas entró al baño.
—También son mis hijas— Murmuró despacio.
Con los pies arrastrando salió de la habitación, paso de una habitación a otra, colocó su mano en el picaporte y la otra sobre la puerta, tocó dos veces y antes de recibir una respuesta abrió la puerta por completo.
Se encontraba Nore, guardando las cosas de Min en una pequeña maleta, mientras esta niña jugaba en su cuna con unos bloques de madera.
—Señor— Dio un respingo la mujer— Ya esta casi todo.
— ¡Papi!— La niña le estiro las manos a su padre, que se acercó a ella y revolvió su cabello.
— ¿Dónde está Jiten?— Observó a Nore, mientras abrazaba a su hija.
—Me mencionó que dejó unos juguetes en el auto, que iría a buscar a Sasuke para que la llevara a buscarlos— Le contestó, un poco asustada.
—Iré a verla, cuida a Min— La volvió a colocar en su cuna— Cuando esté listo todo, baja.
—Entiendo— Respondió la mujer.
Neji salió, ahora del cuarto de su hija, cruzo un pasillo, bajo unas escaleras y dobló a la izquierda. Tocó la puerta de la habitación buscada, pero nadie contestó, tocó de nuevo y el silencio reino. Bufó despacio y caminó de regreso, cuando escucho ruidos en el baño. Ahora se dirigió a esta y volvió a tocar, escullo un murmullo.
Y la puerta se abrió.
Se mostraba a Sakura, recién bañada. Con una toalla al rededor de su pecho, que le cubría hasta arriba de las rodillas. Sus hebras rosadas caían al lado de sus hombros, desprendiendo gotas de agua.
Sakura dio un pequeño respingo, aparte de comenzar a sentir el sonrojo en sus mejillas, sus rodillas débiles y las piernas de gelatina. Todo gracias a la penetrante y confundida mirada de su jefe, sobre ella. Se miraba tan maduro, confundido... apuesto. Ahora que lo miraba tan cerca de ella, podía darse cuenta lo guapo que era, no podía creer que un hombre de la talla de Neji Hyuga siempre le fuera fiel a Tenten, tuvo que haberla engañado aunque sea una vez... quería creer aquello.
—Neji, yo...
— ¿Dónde está Sasuke?— La interrumpió, desviando su mirada por completo de ella.
—En el estacionamiento, Jiten vino a buscarlo— Habló sin la misma seguridad de siempre.
—Gracias y disculpa— Se dio media vuelta y desapareció en el pasillo.
Haruno, aun con su corazón galopando soltó un fuerte suspiro. Aquellas facciones maduras, esos ojos plateados, su cabello perfecto, esa mandíbula, esos labios, ese cuello... ¡Por Dios!, tenía que parar, era su jefe y ella tenía novio.
Movió rápidamente su cabeza en forma de negación, y fue directo a su habitación.
...
— ¿Entonces estas emocionada?— Preguntó Sasuke.
—Mucho, nunca había salido por tanto tiempo y menos me había quedado a dormir en otro lado— Contestó sonriente Jiten, abrazando un peluche de ardilla—A veces salimos a pasear con Nore o con mami, pero no tanto tiempo.
Sasuke escuchó atento a la niña, "Nore o con mami", ¿Por qué no mencionó a su padre? Por la misma boca de Tenten, había escuchado que ella y su marido no compartían mucho tiempo juntos, pero estaban casados, tenían que hacerlo. Para eso contraes matrimonio con el otro, para estar unidos por siempre, o eso es lo que su hermano le había explicado de pequeño, cuando Itachi era su tutor, después de la desgracia que sucedió en la familia Uchiha, pero antes de que...
— ¡Papi!— Gritó la niña, haciendo aturdir al azabache.
— ¿Qué haces aquí?— Neji la cargó.
—Olvidé a Risu en el auto y quería que nos acompañara al viaje de hoy— Abrazó con fuerza su peluche.
—Vale— Sonrió dejándola de nuevo de pie con cuidado— Buenos días— Observó al Uchiha.
—Hola— Asintió despacio.
— ¿Revisaste la camioneta?
—Sí, me parece que le falta aceite, pero no sé donde está— Lo miró a los ojos.
—Jiten, sube a ayudar a Nore, me quedare a revisar la camioneta— Se dirigió a su hija, acariciando su cabello.
—Sí, papi— Le regaló una sonrisa— Ahorita nos vemos Sasuke— Hizo una seña con su mano y salió disparada.
Sakura ya había terminado de arreglarse, sus maletas las dejó sobre la cama, ya subiría Sasuke por ellas.
Con su porte y seguridad de siempre, salió de la habitación, bajó las escaleras, su destino era la cocina, al menos comería algo antes de irse. En el transcurso de su camino, se encontró con la que recordaba la nana de las niñas, con Min de la mano y una maleta en la otra.
Pasó junto a ella, levantando la mirada.
—Buenos días, Sakura— Saludó Nore, con un gesto cansado.
— ¿Hm?— Giró la peli rosa— ¿Perdón?
—Hola— Sonrió— ¿Podrías ayudarme a bajar a Min?— La miró confiada.
—Perdona, pero no me pagan para eso— Siguió bajando las escaleras.
Nore abrió levemente la boca, dejando la maleta en el suelo, aun con la impresión y el comienzo de cólera.
—Ni quien la necesite, ¿Verdad, cariño?— Cargó a Min.
—Verdad— Repitió confundida la menor.
— ¿A quién escuche por aquí?— Habló Tenten, llegando junto a Nore— Muy buenos días.
—Buenos días— Saludo la mujer.
— ¡Hola mami!— Sonrió Min estirando sus brazos.
— ¡Oh mi vida!— La tomó Tenten— Que linda estas, Nore te arregló muy linda hoy.
—Nore me arregló— Se empezó a reír la niña.
—Sí, ahora vamos a buscar tus galletas para el camino— Le dio un beso en la frente— ¿Quieres que te ayude?— Observó a la nana.
—Yo me encargo de bajar la maleta— Sonrió la mujer, aun con la impresión del desplante anterior.
—No lo hagas, le pediré a Sasuke o Neji que lo hagan, debe pesar, mejor vamos a ver que preparamos para el desayuno— La castaña le sonrió amablemente— ¿Donde está Jiten?
— ¡Aquí ma!— Subió las escaleras— Estaba platicando con Sakura— Le sonrió.
— Con que ya saludas primero a Sakura que a mí— Bromeó Tenten comenzando a bajar las escaleras hacía el encuentro de su hija mayor.
Nore quedó al pie de la escalera, algo le decía que Sakura no era una buena persona, no lo decía porque no le ayudo, si no que sentía un extraño sentimiento de miedo cuando estaba con ella. Aquella mujer no era buena compañía para las niñas, tampoco para Neji y mucho menos para Tenten.
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— Primero iremos a Omotesando Hills— Dijo emocionada Tenten— Es una calle muy famosa de aquí, venden mucha ropa y muy linda— Sonrió entusiasmada.Ya se encontraban en la camioneta, Neji manejaba paciente, en el asiento del copiloto se encontraba Sasuke, ambos cruzaban pocas palabras, pero el azabache abría muy bien los ojos para estudiar las calles y que se le quedaran muy grabadas en la cabeza. En los asientos de atrás, se encontraba Tenten, muy alegre, haciendo la plática con Sakura, que tomaba asiento al otro extremo del sillón, en medio estaba Min, en su silla de seguridad y jugando con su oso de peluche. Y en el último asiento estaba Jiten, ocupando todo el sillón, para jugar con todo el espacio e incluso recostarse sobre el sillón.
— ¿De verdad? — Preguntó muy entusiasmada Sakura— Me encanta la ropa, hace mucho que no voy a comprar, ¿Cómo cuanto, Sasuke?
— No sé, ¿seis meses? — Contestó y giró a ver a Neji— ¿Siempre la acompañas cuando va ahí? — No, será la primera vez— Soltó un suspiro largo.
— Entonces no sé qué vamos a hacer— Musitó Sasuke y Tenten se empezó a reír.
— Casi no me tardo comprando ropa, tal vez una media hora y es todo— Sonrió— ¿Qué tal tú? — Miró a Haruno.
— Bueno, tengo que aceptar que yo sí me tardo, al menos dos o tres horas— Rio nerviosa.
— Pues sí te tardas— Comentó Tenten— Pero para eso es este pequeño viaje.
De nuevo se hundieron en la plática que realizaba Tenten, Sakura contestaba emocionada, Sasuke comentaba algunas cosas y Neji solo se limitaba a contestar cosas que le preguntaras o a dar un comentario muy atinado. Después de manejar cómo media hora más, estacionaron el auto y comenzaron a recorrer la calle, Sakura estaba muy emocionada, Sasuke se mantenía distante y un poco alejado de ella, Tenten cargaba a Min y entraba a algunas tienda con Sakura, Neji se encargaba de Jiten, que parecía remolino y quería tocar todo.
— Ese vestido se te ve muy lindo, ¿Verdad Sasuke? — Giró la castaña a ver al azabache que asintió despacio y desvió la mirada— El verde olivo te queda perfecto.
— ¿Crees? — Volvió a mirarse al espejo— La verdad me gusta mucho— Sonrió.
— Llévatelo— Comentó emocionada Tenten, dejando a Min de pie, tomándola de la mano.
— Me lo llevó— Asintió contenta y volvió a cerrar el probador.
— ¿Tú no piensas ver algo? — Preguntó Tenten soltando a su hija.
— No sé— respondió rápido el Uchiha, sonrió tímido cuando Min llegó junto a él y lo tomaba de la mano.
— ¡Min!, no seas confiada— Argumentó la castaña, nerviosa y sonrojada.
— No pasa…nada— Murmuró Sasuke.
— ¡Mami! — Llegó Jiten, abrazando las piernas de su madre.
— Amor, tranquila— Se tambaleó la mujer— ¿Qué sucede?
— Papá no me quiere llevar a la tienda de juguetes— Infló sus mejillas la niña.
— Seguro es porque tienes muchos en casa— Tocó su nariz.
— Llévame mami, vi una muñeca que me gustó— Puso sus manos unidas en forma de plegaría.
A punto de que la mujer dijera su decisión, llegó su marido, soltando un suspiro y tomando asiento frente a su mujer.
— ¿Cómo se está portando? — Preguntó Tenten, observando cómo el Hyuga fruncía el ceño al ver a su hija menor tomando la mano de Sasuke. — Es una lata— Cerró sus ojos— Te toca cuidarla.
— Pues a mí no me dices dos veces— Sonrió divertida— Vamos, Jiten— La tomó de la mano.
La niña sonrió alegremente, tomando a su mamá y dando pequeños saltos.
— Mamá… ¡Mamá! — Gritó Min.
Alternado a la castaña que giró rápidamente a verla.
— ¿Qué pasa, amor? — Se acercó a ella.
— Quiero ir— Le estiró su mano libre.
— Amor, no puedo llevarlas a las dos yo sola— La tomó de la frente.
La pequeña apretó los labios mientras los ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.
— ¿Quieres ir con mamá?— Preguntó Sasuke, agachándose un poco para estar a la altura de la menor.
—Sí— Abrazó al Uchiha y el sollozo se hizo presente.
—Te acompaño— Concluyó el azabache mirando a los ojos chocolate.
— ¿De verdad?— La mujer abrió sus ojos de par en par, extrañada.
Sasuke asintió y tomó a Min de la mano.
—Yo los espero aquí— Comentó Neji, el cual perecía haber sido olvidado.
— Bueno, Sakura está en ese vestidor— Tenten lo señalo y volvió a mirarlo a los ojos— Cuando salga le pagas el vestido, dile que es un regalo de nuestra parte.
El Hyuga enarcó una ceja, mientras miraba a su esposa, pero antes de pronunciar algo más, la mujer se dio la vuelta y tomando a Jiten de la mano salió disparada de la tienda, tras ese Sasuke. Suspiró sonoramente, confundiéndose con un bufido.
— Ya está— Salió Sakura del vestidor y observo al oji plata— Neji— Susurró su nombre.
— Sasuke y Tenten llevaron a las niñas a la tienda de enfrente, paguemos el vestido y los alcanzamos— Se puso de pie.
Haruno dio un respingo al escuchar que su novio no estaba, porque ella no tenía el dinero, si no él. Y al observar a su jefe caminar y formarse en la fila le dio un escalofrío en todo su cuerpo. Unos nervios la atacaron e incluso pensó en miles de planes para zafarse de pagar: No me gusto al final, el color no me va, recordé que tengo uno parecido...
— ¿No vienes?— Le habló Neji, que la mirada atento.
—Bueno, es que...— Apretó el vestido entre sus manos.
—Yo lo pagare si es lo que te preocupa— Se giró, dándole la espalda por completo.
Sakura se sonrojó por completo, no sabía qué era lo que le sucedía, pero desde el incidente de la mañana no dejaba de pensar en Neji cómo una opción de hombre, era alto, demasiado atento, cuidadoso, muy guapo, fuerte y con dinero. Era un caballero de primera y más al comprarle un vestido tan caro como aquel que tenía entre sus manos.
Sabía que él no lo hacía por caer bien, en el poco tiempo que llevaban de conocerse, era lo que menos le importaba al Hyuga. Tenía otros propósitos, lo sabía, presentía y ella no era quien para negarse.
— Gracias— Se acercó a él y lo tomó suavemente del antebrazo— Gracias, Neji— Le susurró despacio y le dedico una sonrisa ladina.
El hombre fastidiado giró los ojos y se apartó un poco del contacto que su secretaría tenía con él.
Eso le producía un revoltijo en el estomago, cualquier mujer que lo hiciera le producía eso, cualquier mujer, menos su mujer.
...
— ¡Yo quiero la que de arriba!— Gritó emocionada Jiten, mientras Tenten la cargaba con un poco de dificultad.
— ¿Cómo se dice?— La miró su madre, frunciendo el ceño.
— Por favor, Sasuke— Finalizó la pequeña.
El azabache sonriente, cargando a Min con el brazo derecho, estiró el izquierdo para alcanzar aquella muñeca que la Jiten le decía, para después ofrecérsela a la niña.
— Muchas gracias— Sonrió ampliamente la niña.
Tenten comenzó a reír con su hija en brazos, haciendo bromas o diciendo cosas lindas del nuevo juguete que tenía en sus manos.
Sasuke sentía de nuevo la calidez en su pecho, algo que lo hacía sentir realmente vivo. Tener a un bebé en sus brazos y observar a una madre con su hija, igual en brazos, lo hacía sentir bien. Le traía recuerdos muy pasados, como cuando salía con su familia a pasear, sintiendo esa unión realmente presente.
Una carcajada de la castaña lo hizo regresar a la realidad.
Ella ya le había dado la espalda y comenzaba a caminar a otro lugar, pero giró rápidamente, como si hubiera olvidado algo importante.
— Amor, ¿Tú que vas a querer?— Preguntó Tenten, con aquella dulce voz.
¿Amor?, ¿Le había llamado "amor"?, juraba que su rostro estaba pintado de un rojo potente, ¿Cuando su corazón latía de esa manera?, ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora?
— Yo...
— Esa— Min señalo otro estante.
— Pues vamos por ella— Sonrió de nuevo la castaña y se dirigió a aquel anaquel.
Era un idiota, uno muy grande, ¿Cómo diablos pudo pensar que se dirigía a él?
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— ¿Ahora a donde vamos?— Preguntó emocionada Sakura, mientras tomaba entre sus manos cuatro bolsas y Sasuke le ayudaba con otras dos.
— ¿Tienen hambre?— Preguntó Tenten, con solo dos bolsas, mientras tomaba a Min de la mano.
— Yo ya tengo hambre mami— Le respondió Jiten, cuando su padre la cargaba con el brazo izquierdo y con el derecho cargaba algunas bolsas de ropa.
— Pues vamos a comer algo rápido, porque la siguiente parada es el Palacio Imperial— Sonrió alegre la castaña.
— ¿Palacio imperial?— Preguntó Sasuke, emparejándose a su jefa.
— Sí, es solo un lugar turístico, ¡Les encantara!— Gritó emocionada.
— ¿Has ido?— Giró a verla Haruno.
— Sí, cuando tenía la edad de Jiten fui con mis padres y...— Desvío su mirada a su marido— Con la familia de Neji.
— ¿Ósea que ustedes se conocen desde hace mucho tiempo?— Preguntó Sakura emocionada.
— Sí, la verdad desde que tengo memoria— Contestó no muy convencida— Bueno, basta de hablar de eso, pasaremos a un autoservicio para ir comiendo en el camino— Sonrió abiertamente y apresuro el paso.
Todos la siguieron, alegres y emocionados, unos más que otros, cabe mencionar.
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Ya habían llegado, lo que quería decir que igual habían comido.
El lugar sí era tremendamente lindo, inimaginable grande, superando las 340 hectáreas y aunque no todas sus instalaciones pueden ser visitadas por los turistas, si se pueden recorrer los jardines.
Ya habían visitado gran parte del lugar, los jardines y puentes que el lugar les ofrecía.
Todos estaban deslumbrados, sonrientes y muy impresionados. Todos, menos Neji. Que no dejaba de ver cómo Tenten no paraba de reír y platicar con los demás acompañantes.
Había momentos donde Sakura y Sasuke se alejaban un momento, para tener privacidad en aquellos lugares tan lindos, y este era un momento de esos.
— Todo esto es tan lindo, de haber sabido que Tokio es realmente hermoso nos hubiéramos venido antes a vivir— Sonrió Sakura, emocionada.
— Sí es muy lindo— Aceptó Sasuke, mientras pasaba su brazo sobre los hombros de su novia, para abrazarla. — ¿Te imaginas que viviéramos aquí?— Bromeó Sakura— Sí en casa de Tenten y Neji me pierdo, aquí no se qué haría— Soltó una risita.
— Deja de soñar— Sonrió Sasuke— Nunca podríamos pagar una casa así.
— No me limites— Sentenció la peli rosa, alejándose de él— Veras que tendremos una casa mucho más grande que esto.
— Claro, en tus sueños— Rodó los ojos mientras la tomaba de la mano— Mejor vamos con los demás.
La de ojos jade se cruzó de brazos mientras lo miraba directamente a los ojos, un poco enojada, pero de inmediato se tranquilizo y soltó un suspiro.
— Te ves muy guapo— Elogió la chica, mientras rodeaba al hombre con sus brazos.
— ¿Cuánto?— Preguntó burlón el Uchiha, enarcando una ceja en espera de la siguiente acción de su novia.
— Mucho para hacer esto— Sonrió sobre sus labios y deposito un beso suave en los labios de su novio.
Sasuke se quedo pensando algunos instantes, perdiéndose en aquel beso que su novia le estaba dando. ¿Pero qué había pensado todo este tiempo? Sakura nunca le ha hecho nada malo, siempre ha estado para él, desde la desgarradora historia con su familia Sakura nunca lo abandono, de hecho se unió más a él, sin esperar nada a cambio. Además de ser su soporte para no caer por completo cuando sucedió lo de Itachi, ella estuvo ahí, hasta le ofreció vivir con ella para que la soledad no le pegara tan fuerte.
Era una gran mujer, una extraordinaria mujer.
La tomó de la cintura y se apresuro a contestar aquel beso con más pasión y amor, tal y cómo ella merecía.
...
...
— Quita esa cara, ¿Quieres?— Le dijo Tenten, con una sonrisa fingida en la cara, mientras los ojos mostraba una fuerte rabia— ¿Qué es lo qué te molesta?
— Esta por caer la noche y de nuevo se perdieron— Frunció el ceño.
— Que importa, son jóvenes y felices, aparte es la primera vez que vienen aquí— Soltó un suspiro largo.
Ambos se encontraban en un puente, uno muy famoso de aquel palacio, era muy ancho y los barandales eran altos y con rendijas pequeñas, por lo que se sintieron seguros en dejar a sus hijas para que a través de las rendijas pudieran apreciar los muchos peces que se encontraban nadando en el agua cristalina, dando un colorido paisaje a cualquiera que quisiera observarlos.
Tenten estaba levemente inclinada, apoyando sus antebrazos en el barandal, sus ojos ya no estaban pegados a los ojos platas, si no que ahora los tenía al atardecer. Parecía ida, muy pensativa.
Neji por otro lado, estaba recargado en tal barandal, observando de reojo a sus hijas, inofensivas y con sus sonrisas divertidas mirando los peces. No pudo evitar sonreír y desviar un poco sus ojos a su esposa, que aun pensaba.
Observó aquellos ojos chocolates, que ya no poseían el brillo que tenía cuando la conoció, aquel brillo salía muy pocas veces y la mayoría era por sus hijas. Para él ya no tenía ese brillo especial, y eso le hacía sentir mal.
¿Por qué?
¿Por qué su relación fue en picada?
¿Por qué ya no lo miraba con esos ojos llenos de brillo?
¿Por qué ya no le sonreía sin razón alguna?
¿Por qué ya no era capaz de decirle cuanto la quería?
Ahora ya ni se sentía seguro de lo que sentía.
Soltó un bufido suave, giró su cuerpo no sin antes echar un vistazo a sus hijas y recargarse en el barandal de la misma manera que su esposa lo hacía.
Tímido y con miedo, posó su mano junto a la de la castaña, rozando los dorsos de sus manos. Tenten alzo su dedo meñique para comenzar a pasarlo sobre la mano del hombre, marcando aquella mano masculina en suaves caricias que llegaban a convertirse en sentimientos reconfortantes para el corazón de ambos.
La mujer giró a verlo, él sintió la mirada, pero no la miró. Sabía que si volteaba a verla, ella se daría cuenta del sonrojo total que apoderaba su cara, o peor aún, si Tenten ya se había dado cuenta del sonrojo se burlaría de él. En su cara.
Mordió su labio inferior con fuerza, tratando de tranquilizar su respiración, el sonrojo o su cuerpo que temblaba.
— Te haces daño— Le habló tranquila la castaña, llevando su dedo pulgar a aquel sitio, para apartar el labio de la dentadura perfecta de su marido— No hagas eso— Dejó su mano muy junta a la mejilla de su esposo.
Con sus dedos temblando y la respiración agitada, Neji, sabiendo lo que quería, envolvió la mano femenina entre la suya, para tomarla firmemente. Y ahora sí mirarla a los ojos, sin necesidad de tan siquiera apartar su mirada.
Con sus ojos unidos al igual que las manos, Neji sintió una paz tremenda, un brillo apareció en los ojos castaños, de nuevo era brillos en la mirada de su mujer, era la primera vez que lo miraba con el brillo en los ojos desde que empezaron a ser novios, tanto tiempo había pasado, tanto tiempo había pasado, mucho. No podía ni quería contarlo, quería aprovechar el momento, quería aprovechar que ahora ella lo miraba con los aquellos hermosos ojos que su mujer se cargaba.
Se odiaba, mucho. No le gustaba sentir todo eso, pero lo hacía. Era inevitable.
— Tenten— Pronunció en un susurro el oji plata, aun atrapado en los ojos chocolate, acercándose cada vez más a ella.
— ¿Hm?— Musitó la mujer, tragando saliva para refrescar su garganta seca.
— Bésame— Le ordenó, cuando ya estaba muy cerca de sus labios.
La mujer abrió mucho más sus ojos, sí eso era posible, y un sonrojo mucho más potente del que sus mejillas ya tenían, invadió todo su rostro. Escuchaba su propio corazón latir dentro de ella con una fuerza descontrolada.
— No creo que...
— Entonces yo lo haré.
La rodeo por la cintura, con su brazo libre, sin dejar de soltar la mano que ya tenía sujeta.
¿Hace cuanto no se besaban?
Besarse sin terminar tendiendo sexo, besarse limpiamente, besarse porque reconfortaba a ambos. Hace mucho, mucho tiempo, principios de su noviazgo quizá.
Daba igual.
Ahora todo daba lo mismo, lo estaban haciendo de nuevo y aunque fuera el Hyuga quien pidió el beso, Tenten igual lo necesitaba y lo demostraba cuando lo tomó del cuello para profundizar más el contacto.
Lo odiaban por completo, odiaban aquel beso y todas las sensaciones que le hacían sentir, porque era señal de que aun sentían mucho por el otro, pensando que aquel lo detestaba hasta los huesos.
Con esa misma se separaron un poco, con miedo y vergüenza del pensamiento de su pareja.
— Lo lamento, fue mi culpa— Murmuró Neji, separándose por completo de la castaña.
— No importa, olvídalo— Se dio media vuelta y observó a sus hijas que seguían muy entretenidas mirando los peces.
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— ¡Este hotel es totalmente hermoso!— Chilló Sakura.
— Que bueno que te guste— Sonrió Tenten— La verdad es que Deidara y yo nos encargamos de diseñarlo.
— ¿Ósea que es una construcción de tu parte?— Preguntó interesado el azabache.
— Sí, pensé que sería bueno hospedarnos aquí por lo mismo, se lo que tiene y lo bueno que tiene— Sonrió.
— No puedo creer que mi primo construya cosas tan lindas— Declaro Haruno, observando todo a su al rededor.
— Pues créelo, porque esta ha sido una de las cosas medianamente buenas, mañana los llevare a un parque muy cerca de aquí, el estuvo a cargo y verán las maravillas que hace— Se empezó a reír la mujer— Ahora que ya tienen las llaves de su habitación pueden ir a descansar o a comer algo, el bar, lo que quieran— Sonrió.
— ¿Tú no vas? — Le preguntó Sasuke.
—No— Contestó rápidamente— Mira, Min esta rendida— Comentó con una risita la castaña, mientras hacía referencia al bebé, que estaba completamente dormida y la cargaba en brazos.
—A parte yo ya tengo mucho sueño— Comentó Jiten, mientras se tallaba sus ojos con el dorso de su mano.
—Ya, amor— Le habló Tenten— Ya nos vamos a dormir— Le dedicó una sonrisa y volvió a ver a sus acompañantes— Bueno, pues me retiro.
—Neji, ¿Igual iras a dormir? — Le preguntó Sakura.
El Hyuga soltó un suspiro y desvío sus ojos a su esposa, esperando una respuesta.
—Por mí no te preocupes— Se empezó a reír— Ve a donde quieras, buenas noches— Soltó otra sonrisa para sus acompañantes— Vámonos, Jiten.
—Sí, buenas noches— Se despidió de todos y siguió a su madre para entrar al elevador.
— Vamos a ir al bar, ¿Vienes? — Le preguntó el Uchiha.
— Puedo beber una copa— Bromeó y los tres caminaron al lugar dicho.
…
La habitación de la familia Hyuga era una de las más grandes del hotel, tenía tamaño de un departamento, dos habitaciones muy amplias, una pequeña cocina, baño, comedor, sala y una terraza.
— ¿Ya te pusiste la pijama? — Preguntó alzando un poco la voz Tenten, mientras acababa de cambiar a Min y la acostaba en una cuna que había pedido en la recepción del hotel.
—Ya, mami— Respondió Jiten— También me lave los dientes.
—Muy bien— Le dio un beso en la frente a Min y se giró para empezar a des tender la cama de Jiten— Espero que no tengas frío.
—No—Murmuró despacio, entrando a las cobijas— Buenas noches, mami.
—Hasta mañana, tesoro— Se acercó y recibió un beso en la mejilla y Tenten le dio uno en la nariz— Descansa— Observó cómo la niña cerraba los ojos y tranquila apagó la luz y cerró la puerta.
Cruzó un pasillo y llegó a su habitación, con una cama matrimonial y un arreglo floral cerca del tocador inmenso.
Sonrió con ironía, ¿Para qué pidieron la cama matrimonial? Ni si quiera dormían muy juntos, era más preferible pedir dos camas separas sí hay tenían la opción.
Recordó aquel beso, y llevó su mano a su pecho, su corazón había comenzado a latir fuertemente, sintió un nudo en la garganta, que obstruían el aire y un dolor de cabeza.
Una, dos… la tercera fue obstruida, Tenten se había abalanzado a la cama, apretando su rostro sobre una almohada, obstruyendo las lagrimas que empezaban a salir, recordándole a gritos lo débil que fue al dejarse manipular por sus padres. Porque quizá Neji sí era el amor de su vida pero… no era el tiempo.
…
—Entonces, vinieron a vivir aquí a Tokio para casarse—Habló Neji y luego sorbió vino de su copa.
—Así es— Asintió Sakura— Pero no sabemos cuánto tardara eso— Complementó no muy segura.
—Solo tenemos que ahorrar lo suficiente para comprar una pequeña casa y arreglar la boda— Habló Sasuke.
—Ya veo— Bajó la mirada— Suerte.
—Gracias— Dijeron la pareja al unisonó.
Siguieron platicando un buen rato, sacando temas sobre la ciudad, lo que tenían que tomar en cuenta y cosas por el estilo. Risas por parte de Sakura hacían la plática fluir. Hasta que todos la copa del Hyuga se vació y Sasuke con su novia ya habían pedido otra para ellos.
— ¿Por qué no sueles estar mucho tiempo con Tenten? —Preguntó Sakura, llamando la atención de ambos hombres.
—Sakura—Murmuró bajo el azabache, golpeándola levemente con el codo.
— ¿Qué?, Solo tengo curiosidad— Prestó atención al Hyuga.
Neji bajó la mirada, no le contestaría eso.
— ¿Te han dicho que eres muy entrometida? — Le preguntó el hombre, que ya se ponía de pie y sacaba dinero para pagar.
—Bueno, no…
—Buenas noches— Azoto el dinero en la barra y salió del bar.
— ¿Dije algo malo? —Se giró la peli rosa a su novio.
—Supongo que sí— Contestó y bebió.
—Vaya, lo lamento— Se encogió en su lugar.
—Discúlpate con él, no conmigo— Soltó un suspiró.
—Vamos, amor— Se acercó Sakura a su cuello y comenzó a susurrar— No te enojes— Soltó traviesa un beso.
Sasuke enarcó una ceja y se le quedó mirando, esperando respuesta. Pero no llego oralmente, más bien física, la traviesa mano de la muchacha subía desde su rodilla hasta sus caderas para volver a bajar lentamente y subir con mucho más calma, rozando la entrepierna del hombre.
—Deja de hacer eso— Murmuró con voz ronca.
—Lo siento, ¿Lo desperté? — Preguntó con su voz inocente y traviesa.
—Maldición— Se puso de pie y la tomó firmemente de la mano.
Entraron al elevador corriendo, oprimieron el quinto piso y mientras ascendían, Sasuke acorralo a su novia en una esquina para empezar a besar desesperadamente sus labios, mientras las manos vivaces recorrían la espalda de la chica por debajo la blusa.
…
Entró a su habitación, enojado, era mucho lo que Sakura le había preguntado. Él no quería tocar ese tema nunca y mucho menos con Sakura, ¡Por Dios! Acaba de conocer a la mujer y se metía en ese asunto tan privado hasta con su esposa, pretendiendo que le contara cada detalle de su sufrimiento y oleada de mala suerte.
Azotó la puerta y camino hasta el pasillo. Entró al cuarto que compartiría con la 'simpática' de su esposa, encontrándola frente al tocador cepillando sus largos cabellos castaños.
La mujer dio un respingo cuando lo miró entrar, pero relajó sus facciones para volver a su trabajo.
—Ven— Caminó con fuerza el hombre, sujetándola de la muñeca.
—O-Oye, me lastimas— Se quejó aturdida.
Neji suavizo el agarre de inmediato, pero no la soltó. En cambio la abrazo y comenzó a besar su cuello con desesperación, mientras le quitaba esa estorbosa pijama de seda a su mujer.
—Neji, espera— Se separó Tenten, mirando confundida a Neji, que aprovecho para quitarse su camisa y empezar con los pantalones— ¿Se puede saber qué te pasa? — Frunció el ceño.
—Quiero hacerlo— Murmuró molesto, para volver a acariciarla, despojándola de su pijama.
—Las niñas están…
—Están dormidas— Se separó de ella y la miró a los ojos— ¿Lloraste? — Preguntó asustado, al notar sus parpados hinchados y las pestañas húmedas.
—Olvídalo— Desvío sus ojos y comenzó a desvestirse por sí sola.
Pensó en decir que pararan, que estaba bien dejarlo si ella no quería… Pero no lo haría, ya había sido muy idiota ese día en besarla como para tener consideraciones con aquella mujer y más cuando estaba enojado.
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Sus caderas chocaban, sus cuerpos comenzaban aquel baile que los llevaba a la gloría, ambos disfrutaban de aquello. Eran jóvenes, lo tenían que disfrutar.
Pasó sus dedos por los cabellos rosas y embistió de nuevo.
Recorrió el pecho masculino con su mano, mientras sintió otra embestida.
Se miraron a los ojos, cómplices de aquello y asintieron despacio para ir más rápido y llegar juntos al orgasmo.
Se rosto sobre ella, sin dejar todo su peso encima, esperando a que sus respiraciones se calmaran. La mujer jugaba con los cabellos azabaches, sintió como salía de ella y se recostaba alado, y de inmediato Sakura lo atrapo, lo abrazó y reposó su cabeza en el pecho, muy bien trabajado de su novio.
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Estaba sentado al filo de la cama, la cabeza la tenía baja y cómo siempre, no había palabras. Nunca las había, quizá porque se daban vergüenza, quizá porque las palabras se acabaron desde hace tanto tiempo. Algunos recuerdos llegaron, antes sí había palabras después de hacer el amor, pero ahora eran cosas muy distintas, ya que eso fue antes de que empezaran a ser novios y duro pocos meses después de empezar a serlos y dos: ahora no hacían el amor, solo tenían sexo.
Giró a verla, de seguro ya estaba dormida, habían terminado hace una hora, pero él no podía conciliar el sueño, gran idea, pensó. No puede dormir y lo mejor que se le ocurre es mirarla.
Estaba boca abajo, sus cabellos castaños esparcidos por toda la cama, su espalda estaba desnuda, todo el cuerpo femenino lo estaba, la sabana comenzaba a cubrir a partir de la baja espalda. Sus ojos cerrados, su boca levemente abierta, se veía… tan linda, tan hermosa, indefensa y ¡Maldición!
No podía pensar de eso ahora, no podía pensar de ella en esa forma, tal vez lo creería cuando eran jóvenes, ambos de 17 años, donde estaba perdidamente enamorado de ella y ella, ¿Estaba enamorada de él?
Maldición.
Rascó su nuca, bufando suave, no quería despertarla.
Flashback
—Ya se tardo, mucho— Bufó Tenten, sonoramente— Quiero irme ya.
—Si lo haces te castigaran de nuevo y no pienso echarme la culpa otra vez— Sentencio Neji, tomándola del hombro.
—Ya— Se relajó y giró a verlo para sonreírle— ¿Vamos a mi casa después de clases?
El Hyuga se perdió por unos instantes en aquellos ojos chocolate, con un brillo realmente sorprendente y una sonrisa radiante. Aquella chica era realmente hermosa. Y se había dado cuenta desde hace un tiempo. Los nervios que sentía al estar con ella, pensar más de la cuenta en esa mujer, querer verla más seguido… si no estaba equivocado, estaba enamorado de Tenten.
Pero eso era casi imposible, aquella chica parecía seguir enamorada del popular de la clase, no la culpaba, él igual le había dicho que se sentía atraído por Ino, antes era verdad, pero ahora era una mentira. No le confesaría a Tenten lo que sentía.
Por todo lo anterior, lo que no comentó y porque… ella era su mejor amiga, desde que tenía memoria.
No importaba que Tenten estuviera con alguien más, el solo quería: seguir siendo su mejor amigo.
Fin del flashback
¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas?
Tomó una almohada y un cobertor, dormiría en la sala.
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Segundo día.
—Hoy iremos al parque que les comente ayer— Sonrió muy entusiasmada Tenten— Ahora sí verán de lo que Deidara es capaz.
Era hora del desayuno, se encontraban en el restaurante del hotel. Era una mesa circular, Sasuke sentado alado de Sakura, seguida por Neji, después Jiten, Tenten y junto a ella una periquera con Min.
Todos desayunaban, conversando de los siguientes planes y de lo que probablemente harían. Sakura no dejaba de decir que les presumiría a sus amigos en todos los lados donde estuvo paseando. Neji guardaba silencio. Tenten seguía la plática de Haruno, Sasuke se mostraba igual que el Hyuga, solo hablaba cuando Min le enseñaba su tenedor, como si fuera lo más impresionante del mundo.
—Bien, vámonos— Dijo Neji, cuando se percató de que todos habían terminado— ¿Manejas? — Le extendió las llaves al azabache.
—Hm— Las tomó de inmediato.
—Vámonos, amores— Les dijo Tenten a sus hijas.
— ¿Puedo cargarla? — Preguntó Sakura, refiriéndose a Min.
—Por supuesto— Se la extendió— Sakura va a cuidarte, amor.
La pequeña dio unas patas y regresó a los brazos de su madre.
—Yo quiero estar con mamá— Sollozó la menor.
—Min, no seas grosera— Le dijo Tenten.
—No te preocupes, tal vez sea porque no me conoce mucho, ya verás que me la ganare, amo a los niños— Sonrió Haruno.
—Bueno— No muy convencida articulo Tenten, cargando de nuevo a su hija— Pero a Sasuke le ha agarrado mucha confianza.
—Convive más con él— Sacó lógica la peli rosa.
—Tienes razón— Finalizó la castaña para entrar a la camioneta.
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Ya habían llegado al parque de Yoyogi, la mayoría se sorprendió por el tamaño, era muy grande, aparte de lo concurrido que estaba por ser fin de semana. En aquel parque podía hacerse diversidades de actividades, practicar artes marciales, tocar música, pasear en bicicleta, disfrutar la naturaleza e inclusive se podía jugar baloncesto en las amplias canchas del parque.
El Parque de Yoyogi ofrecía también una opción interesante para visitarlo, conocer el Santuario Meiji, uno de los más importantes centros religiosos para la comunidad japonesa y que está rodeado por un bosque de setecientos mil metros cuadrados que albergan una media de ciento cincuenta mil árboles traídos de todos los rincones de Japón. El Santuario Meiji es muy solicitado para bodas y actividades folclóricas. Por lo que también tenía muy buena fama en ello.
Todos estaban maravillados, incluso Neji, que a pesar de que su esposa trabajó en aquello, nunca había visitado aquel parque. Los ojos radiantes de Sakura explicaban su emoción entera.
— ¡No puedo creer que Deidara reconstruyera esto! —Gritó emocionada— Es totalmente hermoso, ¿Verdad? — Miró a su novio.
—Es muy bonito— Comentó el Uchiha, observando las grandes extensiones de territorio.
— ¡Tenten!, ¿Podrías sacarnos una foto? — Preguntó entusiasmada Sakura, sacando de su bolso una cámara fotográfica.
—Claro— Sonrió y la tomó.
Neji observó como la joven pareja se acomodaba frente a unos árboles inmensos, pero con unas bancas realmente decorativas a un lado. Tenten enfocando la cámara y tomando algunas fotos.
Se giró, para así dirigirse en donde estaban sus hijas, para vigilarlas más de cerca.
—Salimos muy bien— Se empezó a reír Sakura— ¿Tú no quieres una con Neji?
—No— Negó de inmediato— Gracias.
—Bueno, pues hay que seguir recorriendo este lugar— Propuso Sakura y todos asintieron.
Después de recorrer los campos abiertos, que eran constituidos por algunas canchas de baloncesto y futbol, pasaron a ver un pequeño lago atrás de un templo.
Entraron a los jardines, dejándose llevar por el aroma dulce de todas las flores, deslumbrándose con lo colorido que se mostraba cada una de las pequeñas hectáreas.
—Hicieron un buen trabajo— Comentó Sasuke, acercándose a Tenten.
—Lo sé, Deidara se lució— Le sonrió.
Y de nuevo sintió lo que trataba de ocultar, su pecho comenzando a sentir una calidez tremenda, la sonrisa de aquella mujer tenía algo realmente raro. Siempre lo llevaba al mismo punto, a volver a preguntarse qué es lo que sentía cuando ella lo hacía. Era algo que nunca había experimentado. Sentía muy raro, demasiado.
Sakura estaba muy adelantada tomando fotos, mientras Neji cuidaba de sus hijas.
Ellos estaban al último, ellos dos, juntos.
Tragó hondo, no sonaba tan bien si lo decía en voz alta, pero para sus muy adentro sonaba genial. Y de nuevo la confusión. Ni si quiera sabía lo que sentía para empezar a sacar conclusiones.
Sintió un pequeño cosquilleo en su frente, después otro en su nariz.
—Llueve— Susurró Tenten— ¡Va a llover! — Gritó a los cuatro vientos atrayendo la atención de todos.
—Quien lo diría, hacía mucho sol en la mañana— Refunfuño molesta Sakura— ¿Qué haremos?
—Regresar a la camioneta quizá— Replicó con un tono de obviedad su novio.
—Démonos prisa, esto parece que se azotara con fuerza— Habló Neji, cargando a Min.
—Que mal— Murmuró Jiten— Yo que la estaba pasando muy bien.
—Prometo que te traeré un día que no llueva— Sonrió Tenten tomando la mano de su hija.
Tranquilos comenzaron a caminar, para encontrar el auto, pero empezaron a apresurar el paso cuando la lluvia era mucho más firme. Todas las familias que también paseaban en aquel hermoso lugar, corrían a estampidas a sus autos. Hasta que el parque se fue quedando desolado cada vez más.
Cuando llegaron a la camioneta, Neji entro en el lugar del conductor, Sasuke el de copiloto y Sakura abrió la puerta para entrar y tomar su asiento.
—Ten— Le dijo Neji a su esposa, pasándole a Min.
—Jiten sube al auto, tengo que asegurar a tu hermana— Ordeno Tenten, comenzando a hablar más alto por el ruido de la lluvia.
—Sí mamá— Con trabajos, la pequeña abrió la puerta trasera y subió despacio— Mamá… ¿Dónde está Risu?
—Busca en tu lugar, tiene que…
— ¡En las canchas! —Soltó tremendo golpe, aturdiendo a todos— Mami, deje a Risu en las canchas, tengo que ir por ella— Dio un salto y salió corriendo.
— ¡Jiten! — Gritó Tenten, cuando la pequeña ya se encontraba a varios metros lejos— Por Dios— Sus dedos se trabaron por completo, no podía terminar de abrochar el seguro de la niña— Maldición.
—Voy— Aviso Sasuke, saliendo del auto rápidamente y corriendo a dirección a donde se había ido pequeña.
— ¡Maldita sea!, ¿No pudiste ir tú? — Gritó la castaña, mirando por el retrovisor a su esposo.
— ¿Qué carajos quieres?, ¡No puedes ni abrochar es maldita silla! — Le contestó con un grito más fuerte, haciendo que Min comenzara a asustarse.
—Cállate, asustas a la niña— Murmuró furiosa Tenten.
— ¡Tonterías tuyas! — Soltó otro grito y fue detonador para que Min igual lo hiciera y comenzara a llorar.
—Grandioso, Hyuga, ¿Qué falta?, ¿Un golpe?
El oji plata soltó un bufido fuerte, mientras se removía en su asiento.
Sakura se sentía, tremendamente incomoda. Esperando a que su novio no tardara en llegar y que la rescatara de aquel incomodo momento.
…
Encontró a la niña en la entrada de las canchas, donde torpemente caminaba.
La lluvia se había hecho más fuerte, golpeando con ganas en suelo y empezando a encharcar en algunas zonas.
— ¡Ahí está! — Gritó la niña, corriendo a un tablero de baloncesto.
Sasuke se acercó lo suficiente, para mirar a la niña tomar su peluche de ardilla y regresar a toda velocidad.
—Sasuke, no sabía que me habías seguido— Le dijo la menor, cuando estaba al par con él.
—No importa, vámonos— Ordeno el joven y ambos empezaron a correr.
¿Pero las cosas no podían empeorar más?
Jiten soltó un grito de dolor, cuando el azabache giró, estaba tendida en el piso, producto a uno de los charcos que se había formado. La niña apretaba los ojos con fuerza y sus puños sujetaban fuerte a su juguete.
— ¿Te lastimaste? — Le preguntó, acercándose a toda velocidad.
—No… no voy a llorar— Sollozó.
Sasuke notó un pequeño raspón en su brazo y en su rodilla izquierda. No era muy grave, pero de seguro ardía.
—Puedes llorar, no está mal— Se sentó junto a ella— Te raspaste aquí, ¿Te duele? — Señaló su brazo. La niña asintió y empezó a llorar—No te preocupes, te prometo que ya no te va a doler— La cargó y comenzó a correr.
La camioneta empezaba a acercarse cada vez más, hasta que dio con ella. De inmediato Tenten abrió la puerta trasera, en los lugares donde se suponía que solo estaría Jiten y sus juguetes, para así Sasuke cerrarla tras él. Dejando a la niña en medio.
—Sasuke, muchas gracias, de verdad… no sé cómo pagarte— hablo Tenten enseguida— Toma— Extendió una cobija— Sécate por ahora, llegaremos a casa en una hora.
El Uchiha noto el sonrojo y preocupación en el rostro de la castaña, que no hizo nada más que aceptar la toalla y quedar embobado por el hermoso de su jefa.
— ¡Mamá!, Sasuke es mi héroe, no vas a creer lo que…
— ¡Eso no se hace, Jiten! — Tenten tomó de inmediato los hombros de la niña— Si algo se te olvida, le dices a mamá antes de hacer eso, ¡Lo que hiciste esta mal! — La regañó con un dolor tremendo en el pecho.
—Yo solo quería ir por Risu— Susurró despacio.
—Lo sé, y lo que tienes que hacer es decirme que la olvidaste, para que yo te acompañe, no echarte a correr— Subió sus manos a las mejillas de sus hijas— ¿Ya le agradeciste a Sasuke?
La niña negó, pero se giró a ver al joven sentado al lado de ella, que por alguna extraña razón no dejaba de ver a su madre.
—Gracias por rescatarme, Sasuke— Le sonrió.
—Ah, sí, no te preocupes— Desvío la mirada para observar por la ventana.
— ¿Qué tienes aquí? — Tenten paso su mano por la herida de la rodilla de su hija, provocando que soltara un chillido— ¡Dios, Jiten! Te lastimaste.
—Me caí, pero Sasuke me rescató— Sonrió tímida.
Tenten soltó un suspiro muy largo y giró a ver al azabache.
—Gracias de nuevo— Le dijo, para abrazar a su hija y darle calor con una cobija.
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X.X.X.X.X.X
¡Hola!
Dios, en este capítulo me inspire mucho, no me costó trabajo escribirlo, solo que no tenía mucho tiempo. Una o dos horas diarias y pare porque vi lo mucho que llevaba… ¡Nunca había escrito tanto!
Pero tengo que decir que el resultado me gustó. Ya que me enfoque un poco en la relación de Sasuke con Sakura, dando pistas del pasado de Sasuke. Y en Neji, que en el fic nunca se había puesto que pensaba o cosas así.
Lo de Jiten del último tiene un propósito, en el siguiente capítulo lo verán.
Todos los lugares que mencione existen, -haciendo propaganda a Japón-, menos el hotel, ese lo invente, jajaja.
Bueno, ya entrare a la escuela, por lo que tardare más en actualizar :c
Bueno, sería todo por hoy UuU
Un saludo grande a todos c: y en especial a Vistoria, que me está ayudando ¡Demasiado! Con esta historia c:
Los quiero.
Gracias.
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