Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (actual)
Capitulo 5
Preocupaciones
La mañana empezó habitualmente. El despertador a lado de ella comenzó a sonar, haciendo que poco a poco abriera los ojos y con una mano tentara el mueble de alado de su cabecera de cama. Cuando toco aquella alarma, oprimió un botón haciendo que se apagara de inmediato. Talló sus ojos con el dorso de sus manos y desvío la mirada hasta el otro extremo de la cama, muy alejado. Ahí estaba Neji, con los ojos abiertos, mirando el techo. Su pecho subía y bajaba con lentitud, cómo si pareciera padecer de algún dolor. La luz tenue que entraba en la habitación fue perfecta para que Tenten se diera cuenta que su esposo no había pegado los ojos en toda la noche, tenía los ojos más pequeños y podía jurar que se veía rojizo, sus parpados hinchados y unas notorias ojeras.
Rodó en sí para terminar junto a él, llevando sus ojos chocolate al techo, que para los ojos del Hyuga parecía tener el significado verdadero de la vida.
— ¿Por qué no dormiste?— Preguntó, soltando el primer suspiro de la mañana.
Él no contestó, sólo cubrió sus ojos con el antebrazo izquierdo.
Tenten resignada se sentó a horcajadas sobre él, sorprendiéndolo de inmediato, haciendo que bajara su brazo y la mirara atento.
— ¿Sabes?— Soltó un bostezo, llevando sus manos a su pijama y comenzar a quitársela—
Desperté con un dolor de cabeza horrible— Frunció el ceño.
Neji tragó hondo, mojando su garganta completamente seca. Observó cómo su mujer se retiraba lentamente las mangas cortas de su pijama, para que resbalaran sobre sus brazos, mostrando el perfecto tronco de la mujer. Y tenía que aceptarlo porque aparte de ser su linda sonrisa, ojos y hermosa personalidad, se había fijado en Tenten por el cuerpo muy bien formado que se le había desarrollado, y era este un ejemplo muy claro. Llevando sus manos a los senos de la castaña, eran grandes sin llegar a exagerar, además no se habían deformado después de haber amamantado a dos bebés, seguían en su lugar y firmes. Comenzó a amasar sintiendo un bulto crecer en su entrepierna a reacción de los pequeños gemidos que su mujer soltaba.
Tenten bajó sus manos y comenzó a acariciar el torso desnudo y muy bien formado del hombre, frotando con fuerza su pecho haciendo despertar de repente sus pezones, la mujer traviesa se pegó a él para comenzar a lamer las tetillas del hombre. Un ronco gemido salió de los labios del Hyuga, sacando otra risita por parte de la castaña, que de inmediato sintió las manos del hombre en sus glúteos, que los delineaba perfectamente y apretaba con muchas fuerzas, un dedo del hombre recorrió toda la espina dorsal de la mujer, haciéndola estremecer, el dedo siguió bajando hasta dar de nuevo con su trasero, bajo un poco más hasta encontrar la entrada, ya húmeda, de la mujer, que tembló de inmediato al sentir una parte de él tan cerca de su entrada.
Balbuceó algo sin sentido, el Hyuga sonrió victorioso y comenzó a acariciar su entrada con más entrega, sintiendo cómo la castaña se frotaba con fuerza a sus caricias. Se separó de ella repentinamente, ganándose una mirada de odio y confusión por esos ojos chocolate. Pero la chica entendió cuando Neji se quitaba con cuidado su pijama y sus bóxers, liberando la tremenda erección.
Tenten se relamió los labios mientras se acercaba lentamente, tomando el pene de su marido y comenzaba a masajear suavemente, Neji soltó un gruñido ronco, y con la poca cordura que aún le quedaba, comenzó a quitarle lo que le estorbaba todavía para que la mujer estuviera completamente desnuda.
La tomó de las manos, recostándola en la cama en espera de que ella lo recibiera con las piernas abiertas, y así lo hizo la mujer, enredando sus piernas en su cadera y asintiendo, dando así aprobación para que entrara en ella. El Hyuga comenzó a entrar lento sintiendo el interior cálido de su mujer, bajó un poco su boca, hasta quedar frente a sus labios y besarlos lentamente.
—Lamento gritarte... ayer— Le susurró cansado sobre sus labios.
—Olvídalo— Contestó agitada, mientras enredaba sus manos en el cabello bien cuidado de él y lo invitaba a unirse a un beso.
Unos minutos más, mientras sus cuerpos chocaban, volvían a subir y a bajar, él a penetraba fuertemente sin llegar a lastimara y sintiéndose a gusto y orgulloso cuando en pequeños hilos de voz ella pedía más.
—Neji— Susurró suave la mujer, sintiendo una estancada que juró llegó muy adentro.
El Hyuga abrió los ojos de par en par, hacía mucho que tenía sexo, sí, pero igual hacía mucho que Tenten no decía su nombre cuando lo hacían, pensó en dejarlo pasar, porque cómo ya se había dicho ellos sólo tenían sexo, no hacían el amor. Pero en ese instante de nuevo dijo su nombre, haciéndolo estremecer y comenzar a sentir el hormigueo potente en la unión de sus intimidades.
La mujer, bajó una de sus manos hasta dar con su cintura, donde se encontraba una mano masculina, la cual aparto de su lugar para entrelazarla entre la suya. Ambos temblaron, mirando tímidamente la unión de sus manos y llegando así a su orgasmo.
Sus cuerpos comenzaron a relajarse, su respiración regresaba la normalidad pero seguían unidos, en todos los sentidos. Cuando Neji quiso apartarse de ella, Tenten lo tomó con más fuerza de la mano, recordando todo aquello que aun los unía, pero igual recordó todo aquel odio que se tenían, soltando su mano suavemente, sintiendo cómo él salía de ella y se encaminaba al baño.
Como siempre, no hubo palabras.
La castaña se volvió a recostar en la cama, sintiendo aun los fluidos de ambos combinados dentro de ella y cómo se resbalaban por sus muslos. Se abrazó a sí misma, dándose el reconforte que siempre faltaba después de su acto. Estuvo a punto de llorar, pero no lo haría, había llorado el día de ayer, cuando regresaron del viaje y después de curar las heridas de Jiten, se encerró en el baño y salió después de dos horas, llorando en silencio. Encontrándose ya con su esposo dormido, o es lo que pensaba.
Escuchó la puerta del baño abrirse, llevó sus ojos a otro punto, no podía mirarlo a los ojos después de eso. Después de todo y...
Unos labios chocaron con su frente. Llevó sus ojos chocolate al responsable, y ahí estaba Neji, regalándole una de esas honestas y atractivas sonrisas que hace mucho no le daba. El hombre caminó hasta dar con el ropero, sacar ropa y regresar al baño.
El corazón de Tenten parecía una bomba de tiempo, sus mejillas estaban totalmente sonrojadas y el dolor de cabeza se había desaparecido por completo, con un simple beso en la frente.
A veces le gustaba pensar que Neji la quería.
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Tenten seguía arriba, aun no terminaba de arreglar a Min, para bajar a desayunar. Neji revisaba unos documentos, en espera que todo estuviera en orden. Sasuke acababa de limpiar el auto y Sakura termino de arreglarse para ir a la cocina a desayunar.
Jiten ya estaba en la cocina, sentada en la barra, esperando pacientemente a que Lalami terminara de poner el café, para que le preparara una crepa para desayunar.
— ¿Qué hay de desayunar? —Preguntó Haruno, tomando asiento a lado de Jiten.
— ¡Hola Sakura! — Le sonrió Jiten emocionada.
La de cabellos rosas llevó sus ojos jade a la niña, rodó los ojos jade y torció la boca.
— ¿No me escuchaste? — Preguntó más alto a Lalami, que empezaba a hacer masa para las crepas.
—Buenos días—Saludó la señora, mirándola penetrante y haciéndole saber su falta de modales— ¿Qué vas a querer?
—Fruta— Contestó con un tono de obviedad—.Ya los sabes, y muero de hambre—trono sus dedos—, así que date prisa.
—Ay Sakura—Soltó un suspiro la mujer cocinando—Dame un momento, terminare de hacerle el desayuno a Jiten, además tengo que terminar de picar la fruta.
—Eres muy lenta, ¿No? —Se empezó a reír Sakura poniéndose de pie—No me importa si ella aún no desayuna— Señaló a Jiten que miraba muy confundida la plática—Quiero la fruta, ya.
—Con todo respeto, pero las únicas personas que pueden darme ordenes son Tenten, Neji y las niñas si sus padres dan autorización— Puso sus brazos en jarra, mirando penetrante esos ojos jade.
—Tú trabajas para esta casa, y resulta que yo vivo aquí— Comentó de peli rosa—.Date prisa, estaré en el comedor— Dicho esto, se dio media vuelta y salió de la cocina.
Lalami apretó con fuerza sus puños, la quijada era ejercida con mucha fuerza, a los ojos se le inyectó un color de rabia, frunció el ceño y todo su cuerpo comenzó a temblar. Estaba enojada, no, furiosa y ni se acercaba. Estaba muy enojada. No podía permitir que una mocosa que acaba de entrar hace un mes le hablara con aquel tono de autoridad que Tenten y Neji nunca habían utilizado. No podía tolerar tales cosas.
—Lalami, ¿Estás bien? —Preguntó Jiten, acercándose rápidamente preocupada, tomando su antebrazo.
Se relajó de inmediato, bajó la mirada y observó a la niña confundida y muy preocupada.
—No ha sido nada, cielo— Trató de sonreír— ¿De qué vas a querer tus crepas? —Omitió la explicación.
Al rosto de la menos se le pintó una gran emoción.
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En su oficina se encontraba una junta, no era muy importante que digamos, alguna asociación pretendía entablar con la arquitecta un acuerdo, para que esta hiciera planos de un nuevo edificio cómo oficinas de la asociación ya mencionada, a bajo precio. Era lo que se platicaba en aquella pequeña oficina, en donde la mesa circular donde era posible recibir cuatro personas estaba ocupada por sólo tres.
Los dos representantes de la sociedad intentaban convencer a la pequeña arquitecta frente a ellos, con ademanes exagerados y tonos de voz altos, en sincronía y se puede definir cómico, para que la mujer frente a ellos no cayera rendida de aburrimiento durante su gran discurso preparado desde hace mucho tiempo, dos o tres meses quizá.
Tenten tenía las piernas cruzadas, la derecha sobre la izquierda, moviendo su tobillo al aire en círculos para sentir que seguía con vida después de varios minutos sin tomar la palabra. Una mano tomaba el contrato, al cual pasaba los ojos castaños y regresaba la vista de vez en cuando a los representantes para que sabías que les prestaba atención, su frente estaba ligeramente arrugada por el aburrimiento y confusión de tantas palabras, sus labios apretados entre sus dientes y con la mano sin mencionar jugaba con un lápiz, dando vueltas entre sus dedos y atrayendo la atención de un hombre que se quedo hipnotizado por el oscilar del lápiz.
Llamaron a la puerta dos veces, la castaña frunció el ceño por completo, no por aburrimiento, si no por coraje. La puerta se abrió y una chica pelirroja que entró tímida.
—Disculpe—Se colocó junto a ella—, le llaman Le extendió el teléfono.
—Sabes perfectamente que cuando estoy en juntas no se me debe interrumpir— Se puso de pie la mujer.
—Lo siento, pero le llaman de la escuela de sus hijas—Volvió a extender el teléfono.
Sin pensarlo, Tenten lo tomó entre sus manos y se lo llevó al oído, sintiendo la desesperación recorrer todo su cuerpo, millones de posibilidades pasaban por su cabeza, un accidente, un robo, un golpe, una perdida, Jiten, Min…Sus hijas.
—Diga—Contestó Tenten, dejando su aliento en esa simple palabra.
—Señora Amma, habla la maestra de Jiten y…
— ¿Cómo esta?, ¿Todo bien? —Preguntó la castaña agitada.
—Tranquila, es solo que comentó que tenía un malestar, la lleve a la enfermería y resulta que tiene fiebre, es preferible que venga por ella—Finalizó la educadora.
—Pero claro que sí, en unos minutos estaré ahí—Respondió mientras se giraba y tomaba su bolsa—Gracias— Se apartó el teléfono y se lo dio a su secretaria—.Karin, localiza a Sasuke, dile que lo necesito abajo ya—Giró para dar con aquellos empresarios—Un momento—Y salió de su oficina seguida de su secretaria—Karin, igual avísale a Neji, dile que estaremos en el médico.
—Entendido—Tomó asiento su secretaría, comenzando a localizar al azabache.
Tenten caminó veloz, hasta dar con un chico rubio que parecía muy entrado en su trabajo.
—Deidara, entra a mi oficina y toma lo que sobra de la junta, en el folder del escritorio viene todo.
Y sin esperar una respuesta por parte de su amigo, la castaña salió dispara a la puerta, donde tomo el elevador, saliendo a toda prisa para encontrarse con el auto ya estacionado frente al edificio y Sasuke en espera de nuevas órdenes.
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Su día había sido muy relajado, no sabía por qué, pero su jefe había estado muy relajado ese día, incluso lo observo sonreír muy levemente, lo que ocasionó una emoción tremenda en ella, su trabajo estaba de maravilla, algo había hecho perfecto para hacer que Neji Hyuga sonriera, comenzaba a creerse vital y claro que lo era. Ser la secretaria de una persona tan importante cómo él no era trabajo fácil y parecía que ella no manejaba de una manera históricamente bien.
El teléfono la hizo volver a la realidad, dando un respingo y dedicándole una mirada a Neji, que estaba dentro de su oficina, contemplando unos papeles.
— ¿Diga? — Murmuró perdida en el perfil perfecto del hombre.
—Sakura, esto es importante, pásame a Neji.
—Perdona, ¿Quién habla? — Comentó con una sonrisa la peli rosa, mientras enredaba un dedo en el cable idéntico a cairel.
—Soy Karin, de verdad es importante.
—Lo siento, pero si fuera importante tu jefa ya se hubiera comunicado con Neji, ¿No?
—Por Dios, Tenten fue a resolver el problema.
—Neji me ha dicho que si Tenten quiere hablar con él, lo llamaría a su celular, no veo el problema.
—Maldición, dile a Neji que Jiten enfermó en la escuela, Tenten fue por ella y que pasaría al médico, ¿Entiendes?
—Aja— Murmuró Sakura, mirando el barniz azul de sus uñas.
Se escuchó como la llamada era cortada, y una sonrisa socarrona salió de los labios de la mujer de ojos jade, mientras de nuevo posaba a sus orbes en aquel apuesto hombre frente a ella. No dejaría que una persona lo apartara de su vista. Iría a servirle un poco de café, para apreciarlo más de cerca y hacer un alago de su buen trabajo. El recado ya se lo daría después o tal vez no lo haría. ¿Qué importaba su hija?
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Su corazón latía con mucha fuerza, un dolor en su pecho comenzaba a hacerse cada vez más grande, las calles parecían hacerse más largas, los semáforos ponerse en rojo en todas las esquinas que pasaban, cómo su chofer conducía cada vez más lento y sus ojos se cegaban por completo.
Su adorada hija estaba sufriendo, tenía fiebre y de seguro su pequeña cabeza le dolía, su cuerpo temblaba, no podía sentir calor, los ojos le ardían y susurraba las palabras. Ya no podía continuar, una lágrima amenazaba con caer. Debió hacerle caso a esos tres estornudos que soltó en la mañana, después de bañarla. No debió llevarla a la escuela, ni bañarla, ni apartarla de ella. .
Su hombro pesó, pero era un buen peso, que la regresaba a la realidad y se sentía tranquila, las penas se iban y el dolor en el pecho cedía ante aquella unión. Llevó sus ojos chocolate y encontró la mano masculina y nívea de su acompañante. Sus dedos sobre su hombro cubierto por solo un pedazo de tela pequeño la hizo erizar y sentir un recorrer de hormigas invadiendo todo su cuerpo.
—Ya casi llegamos— Murmuró el acompañante, pisando más fuerte el acelerador.
En menos de lo esperado se encontraba frente a la escuela de su hija, desabrocho con sus dedos trabados el cinturón y corrió hasta la entrada. Sin importar que sus tacones fueran estorbosos parecía que tenía práctica en usarlos. Odio por segundos al vigilante que parecía disfrutar de su tormento y caminar muy despacio.
Al abrir una puerta del fondo, sintió todo sus músculos deshacerse.
— ¡Mamá! — Una voz mormada gritó, abalanzándose a ella.
Y volvió a respirar.
—Amor—La abrazó Tenten, llenándose los pulmones de ese olor a frutas que su hija siempre tenía—, mi vida lo lamento, ¿Te sientes mal?
—Sólo me duele la cabeza y tengo mucho frío— Se acobijó en los brazos maternales.
Sin importar qué, Tenten la tomó entre sus brazos, la cargó y sintiéndose tranquila se dirigió a la salida. Era una buena idea poder sacar a Min, pero irían al médico en ese momento y su hija menor no era la más paciente que digamos.
Ambas salieron de la escuela, Tenten comenzaba a sentirse mejor, su cuerpo se tranquilizaba pero claro que sentía el peso de su hija, que ya era mucho mayor de lo que pesaba su hija menor. Soltó un pequeño quejido.
— ¡Sasuke!— Gritó Jiten, saltando del abrazo de su madre y correr hacia el joven, que esperaba afuera del auto.
La niña llegó hasta estar frente a él, donde rápidamente Sasuke la cargó, tímido pero a sabiendas que era la acción correcta.
—Sasuke, me enfermé...—Se detuvo a soltar unos estornudos—Me hubiera enfermado más si no me hubieras rescatado ayer— Sonrió débil.
Y lo abrazó en agradecimiento, sintiendo el reconforte de familia que había sentido hace poco al ver a Tenten con sus hijas, y hace mucho cuando sus padres lo abrazaban y después estar en los brazos de su hermano sintiendo aquel cariño fraternal y amoroso de una familia. Un calor cálido en su pecho, una emoción y sentir el corazón de la niña retumbar rápidamente contra él. Giró sus ojos para ver a Tenten, que tenía la comisura de los labios levemente alzada, en señal de una débil sonrisa, los ojos chocolate tenían un brillo especial que lo hicieron cautivarse más en ellos, resaltaba su belleza natural, sus largos cabellos castaños caer, rodeándole el perfecto rostro. Sintió que sus mejillas comenzaban a hervir, pero no prestó mucha atención a aquello, ya que su corazón latía con fuerza en su pecho. Tembló cálidamente y paso un trago de saliva por su garganta ya seca.
—Vamos al médico—Susurró Tenten, pérdida en aquellos ojos negros y penetrantes, que la estudiaban.
Su voz sonaba tan dulce, compasiva, invitándolo a ceder ante todos sus principios, quería estar mucho tiempo con ella, comenzar a conocerla, saber sobre sus molestias, alegrías.
Él quería cuidarla.
—Vamos— Sonrió torpemente, abriendo la puerta del asiento trasero para depositar con cuidado a la niña.
Subieron al auto y tras una sonrisa, de esas que comenzaba a amar, pisó el acelerador y siguió las indicaciones de la mujer que empezaba a idiotizarlo cada vez que le hablaba o tenía el menor contacto. Lo estaba volviendo loco.
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Con seguridad tocó la puerta y después de un "adelante", acomodó sus ropas, asegurándose de subir unos cuantos centímetros más su falda y entrar.
—Neji, necesito tu firma para mandar el paquete—Comunicó Sakura, acercándose peligrosamente al hombre.
Neji subió su vista para encontrarse con los ojos jade, y con la mujer inclinada hacia él, extendiéndole algunas hojas con el nombre del correo en la parte superior de la hoja. Tomó los documentos y con el bolígrafo que ya tenía entre sus dedos empezó a marcar con cuidado su firma, algunos garabatos, vueltas de aquí para acá, regresar unas líneas y terminar con un punto al final de todo. Estiró las hojas a su secretaria, notando por sorpresa el poderoso escote que cargaba, tenía al menos tres botones desabrochados de su blusa, dejando ver el nacimiento de lo que parecían sus blanquecinos senos.
—Aquí esta—Finalizó de entregarle los documentos—. Y ve a cubrirte, por favor—Soltó un suspiró largo.
Sakura dio un respingo, mientras se erguía, bajó la vista encontrándose con lo que parecía accidente, y temerosa llevó sus manos hasta el pecho, donde con torpeza empezó a cerrar los botones, pero parecían que lo hacía cada vez más lento y con torpeza que un cuarto botón se desabrocho. El Hyuga bufó furioso y la miró directamente.
—Ve a hacerlo afuera, no lo hagas en mi presencia—Y bajó la mirada para seguir leyendo los documentos que estudiaba antes de que su secretaria llegara.
Sakura abrió sus ojos de par en par, y tras una disculpa salió disparada de la oficina.
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Aunque tuvieran un seguro particular, tenían que hacer filas y era exactamente lo que sucedía en aquel caso.
Los tres se encontraban en un pasillo, sentados en unas sillas que se encontraban en fila hasta dar con aquel consultorio. Sólo faltaban un paciente y claramente el que estaba en consulta para que ellos entraran.
Primero Sasuke que cargaba a Jiten que parecía cabecear un poco y después Tenten, con un comienzo de dolor de cabeza, y sus ojos fijos en su celular y a veces a la puerta, en espera de que Neji llegara y ocupara el lugar que ahora Sasuke ocupaba. Pero no lo hacía no llegaba y eso le preocupaba, mucho. Balanceó su cabeza al lado izquierdo, para apoyarla levemente en la cabeza de su hija pero dar todo su peso en el hombro de Sasuke, haciéndolo sentir completamente nervioso.
Por la cabeza de Tenten pasaban muchas cosas, el atraso de su esposo era obviamente la principal. ¿Estaría bien?, ¿Tardaría en llegar? Puede ser que…
Y todo aquello se deformo hasta que volvió a la realidad, sintiendo el cálido tacto en su mejilla izquierda, queriendo regresar a la realidad, se dio cuenta de que estaba apoyada totalmente en el hombro de su chofer, se sorprendió rápidamente. Subió sus ojos hasta dar con él, encontrándose con que el joven tenía la cara completamente roja y la mirada a otro punto.
A punto de decir otra cosa, la puerta se abrió, saliendo el paciente del interior y dar paso a la entrada del la persona que iba delante de ellos. Se levantaron rápidamente, recorriéndose hasta dar con la primera y segunda silla.
Tenten no puso ver a Sasuke, estaba completamente roja y había visto que él igual, no era una buena idea si no quería meter la pata diciendo cualquier idiotez. Trató de calmarse, respirar más tranquila, pero no podía hacerlo. ¿Qué diablos pensaba?, Sasuke era su empleado, aunque aceptara lo apuesto que era, la confianza que le tenía y las miles de risas que soltaba con él, era algo imposible. Para empezar ella estaba casada, aunque no fuere el mejor matrimonio de todos, lo estaba y tenía dos hermosas hijas que eran su completa adoración, aparte Sasuke tenía novia y aquella chica era su amiga. Era una persona tan baja que la vergüenza de nervios paso a una vergüenza de su persona.
La puerta se abrió ante sus ojos, sus pensamientos la habían consumido del tiempo y perderse en lo extraña y retorcida que podía ser su mente.
Se pusieron de pie y caminaron hasta aquel consultorio, que aunque no era muy amplio tenía unas cosas realmente extrañas, aparatos y cosas que nunca entendería. Y dio con el médico, sentado tras de su escritorio, con su bata impecablemente blanca, las facciones de una mujer madura, cabello rubio atado en dos coleta bajas.
—Tsunade, hola— Saludo Tenten muy sonriente.
— ¡Qué gusto verlas! — Se puso de pie para recibir con alegría a los personas que llegaban—, por Dios Jiten estas enorme.
La niña comenzó a reír, mientras era bajada con cuidado de los brazos de Sasuke y corría a donde estaba Tsunade para abrazarla. La mujer rubia viajo los ojos hasta dar con el azabache y fruncir el ceño confundida esperando una explicación.
—Oh, te presento a Sasuke, mi chofer—Sonrió Tenten.
La cara del médico se relajó, desvaneciendo todas las infinidades de suposiciones sobre el rompimiento de Tenten y Neji. Así que seguían juntos, pobre mujer pensó Tsunade, invitándolos a sentarse.
Después de Tenten explicara lo que sucedía con Jiten, la rubia escuchaba perfectamente, la menor opinaba algunas cosas y Sasuke se mantenía callado.
—Vaya que sí creciste—Confirmó Tsunade, después de pesar y medir a la niña—, ahora quiero que te sientes ahí para revisar tus pulmones.
La niña obedeció de inmediato, Tsunade comenzó a escuchar los pulmones de la menor con el estetoscopio y dando órdenes sobre cuando meter y sacar aire, también reviso sus oídos y la pequeña garganta irritada.
—Puedes regresar con mami—Asintió la mujer, mientras volvía a su asiento empezando a escribir sobre una pequeña receta lo que sería su receta—. Está bien, no es nada grave, la infección se dio del cambio brusco de temperatura que me comentaste que sufrió, sólo necesita reposo y tomar mucho líquido, mandare medicina para el dolor de cuerpo— Sonrió—, es todo.
—Muchas gracias—Sonrió Tenten, tomando a su hija entre brazos.
Tsunade terminó de escribir la receta, la firmo y se la extendió a la castaña.
—Y esto es para ti— Le ofreció a la niña una paleta.
— ¡Que rico!, muchas gracias—Sonrió entusiasmada la pequeña, tomando entre sus manos el caramelo.
—De nada— Se puso de pie— Fue un gusto verte Tenten.
—Lo mismo digo—Sonrió la castaña, dándole la niña a Sasuke para estrechar la mano firme de la rubia—Hasta luego.
Después de despedirse, fueron directo al auto, donde Tenten empezó a dar indicaciones. Irían a la oficina, para que Deidara la pusiera al tanto de lo que se trato la junta y en qué acuerdo terminaron, después irían por Min y regresarían a casa a descansar.
Todo el camino fue ameno, Sasuke se sentía en confianza, Tenten y su hija le hacían la plática y le sacaban una que otra risa. Cuando llegaron a la oficina, Jiten pidió subir con su madre con pretexto de querer jugar un rato con Karin, así que la arquitecta observó la posibilidad de que el azabache fuera a la farmacia y después regresara por ellas para que fueran a la escuela por Min. Después de dar la receta y suficiente dinero, la mujer bajó del auto con su hija llegando a la oficina por medio al elevador. Cuando entraron, la niña empezó a correr hasta con la secretaria pelirroja, que prestaba mucha atención a la computadora frente a ella.
—Hola Karin—Saludó la menor.
La aludida bajó extrañada sus ojos, dando con el pequeño cuerpo de la niña y sus ojos rojizos producto de su enfermedad.
—Jiten, hace mucho que no te veía—La abrazó—, ¿Cómo estás?, hablaron de tu escuela.
—Es que ayer me moje en la lluvia y me enferme—Informó Jiten—Mamá vino a hablar con Deidara y después iremos por Min.
—Ya veo, el ánimo no se te cae—Sonrió la pelirroja.
— ¿Qué haces? — La pequeña se paró en puntitas, con la esperanza de alcanzar a ver la pantalla.
—Estoy cotizando unos vuelos—La cargó y la sentó sobre sus piernas.
— ¿Mamá se ira de viaje?
—Aun no se sabe si ella o Suigetsu, uno de los dos—Contestó, soltando un suspiro.
— ¿Suigetsu es el chico que te gusta? —Preguntó curiosa la niña, aun viendo los horarios de los vuelos.
La secretaria dio un leve respingo, sus mejillas hacían juego con sus ojos y cabello rojo, mientras trataba de buscar una buena respuesta a la gran pregunta que una niña de cinco le había hecho y había conseguido meterla en aprietos.
— ¡Suigetsu no me gusta! —Gritó alterada.
Llevó sus ojos rojos a toda la oficina, que miraban confundidos y otros con burla, pero en especial capto los ojos violetas de Suigetsu, que la miraban con burla y un poco de confusión.
—No te preocupes, no le diré a nadie que te gusta.
La mujer decidió guardar silencio, respirar más tranquila para tranquilizar todo su organismo y lograr olvidar ese pequeño accidente.
—Por cierto—Volvió a tomar la palabra la niña— Tú me acabas de decir un secreto, ¿Puedo contarte uno?
— ¿Uno?—Preguntó confundida Karin.
— Un secreto, sé que los secretos no se cuentan, pero quiero contarte—Empezó a jugar con la pulsera que adornaba la muñeca de Karin.
—Si quieres contarme, te escuchare—Afirmó la pelirroja prestando toda la atención a la niña.
La menor empezó a pensar como contarle todo aquello que había visto esa semana y cuáles serían las mejores palabras para no sonar grosera ni acusadora, algo que su mamá le había enseñado muy bien. Teniendo la garantía que sabía muy bien las palabras apropiadas y las conocidas para sus cinco años.
—Cuando Lalami me estaba haciendo de desayunar llegó Sakura y le empezó a decir cosas— Soltó de golpe.
— ¿Cosas?
Los labios de la niña se habían abierto para continuar con el relato, contándole a detalle todo lo que había sucedido a Karin, pero se cerraron de inmediato cuando escucho los tacones de su madre caminar a ella.
—Hola Karin—Sonrió Tenten—Es hora de irnos amor, Sasuke ya está afuera.
—Mami, quiero quedarme un rato más con Karin—Rogó preocupada la niña.
—No Jiten, tenemos que ir por Min, aparte Karin de seguro está ocupada.
—Por mí no te preocupes— Intervino rápidamente la secretaria— Puedo quedarme todo el tiempo con Jiten—Acarició el cabello de la menor, sacándole una risa.
Tenten se cruzó de brazos, empezando a meditar lo que estaba bien o cual podría pasar.
—Le diré a Sasuke que vaya por Min, después regresarán por nosotras y nos iremos—Informó convencida.
—Gracias mami— Abrazó a Karin.
—No le des mucha lata a Karin— Se empezó a reír Tenten—. Por cierto, ¿Le avisaste a Neji?—Puso sus ojos chocolate en los rojos.
—Marque a su oficina, pero Sakura empezó a decir que no podía pasar llamadas, le di el recado a ella de todas formas para que le dijera a su esposo—Informó.
—Bueno, gracias Karin— Y tras otra sonrisa se giró y fue a su oficina.
—Casi nos cacha—Comentó la niña, después de una risita traviesa— ¿Te puedo seguir contando?
La mujer asintió y escucho atenta el relato completamente real que la niña le decía, deteniéndose algunos momentos para recordar claramente y que ningún dato se le escapará. Un odio creció de repente dentro de la pelirroja, ya era mucho que Sakura pensara que ella estaba atrás de Sasuke, ahora le faltaba el respeto a Lalami y había ignorado a Jiten por no saludarla, ¿Qué le pasaba?, tenía casi un mes y el aire de fama y superioridad la había elevado al grado de faltarle el respeto a la casa, al personal y para amolarla a las niñas, que tanto para Tenten cómo para Karin, eran su adoración. Claro que primero está el amor de Tenten, que era un amor inmenso maternal, por otro lado estaba el de Karin, que por conocerlas desde que estaban en el vientre de su madre ha convivido con ellas y podría quererlas como hermanas pequeñas. Ahora una persona desconocida no iría a hacerles daño.
— ¿No te había hecho algo así antes?—Cuestionó la pelirroja preocupada.
—Un día escuche que no quiso ayudar a Nore a cargar a mi hermana—Respondió, tratando de recordar.
— ¿Mami sabe eso?
—No—Murmuró asustada—Por eso es un secreto.
—Ya veo—Abrazó más a la niña— Escúchame bien, no le diré a nadie porque es un secreto, pero si Sakura hace algo más que te haga sentir mal me dices de inmediato, o le cuentas a mami o a papi, ¿entendido?
—Sí—Aseguró acercándose a su amiga.
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Cuando llegó a la oficina le dijeron que tendría que ir por Min, y a decir verdad estaba tremendamente nervioso, nunca había ido por las niñas a su escuela y a decir verdad un miedo le carcomía la sangre. Si algo llegara a pasar, le caería a él todo el peso, pero eso era lo que menos quería pensar.
Cuando se dio cuenta ya había llegado a la escuela, tratando de calmarse empezó a estacionar el auto con toda la calma del mundo, desabrocho su cinturón y busco en la guantera su credencial que Tenten le había sacado tiempo antes. Bajó del auto y se dirigió a la entrada, donde el vigilante lo reconoció de inmediato.
—Buenas tardes, vengo por Min Hyuga—Extendió su gafete.
—Un momento—Respondió el vigilante tomando su gafete y pasándolo por un escáner— Señor Uchiha, en breve traerán a Min.
—Gracias. —Volvió a tomar el gafete y lo guardo.
Se giró en sí, para darle la cara a la calle, donde estaba el auto muy bien aparcado. Al menos hasta ahora todo estaba saliendo de maravilla, sólo faltaba meter a la niña con cuidado al auto y manejar con extremada precaución hasta la oficina de Tenten, donde se desharía del cargo de responsabilidad tan grande que le habían asignado. Escuchando el portón abrirse, volvió a girar, quedando frente a la puerta, donde la misma profesora de siempre cargaba a Min, y verificando con el vigilante observó a Sasuke, en espera de que recibiera a la menor.
La cara de Min al ver al Uchiha se pinto de una tremenda felicidad, sus mejillas se encendieron, sus ojos brillaron y una gran sonrisa se le formo en la pequeña boca.
— ¡Papá! —Gritó la menor.
Y todos los presentes se quedaron en un shock.
¿Lo había llamado papá?, sí. Lo había llamado así, le había dicho papá. Con la cara avergonzada, tomó a la niña dando las gracias y la metió al auto cómo si fuera lo último que haría, rápidamente olvido los principios de hacer todo con precaución, lo que quería era desaparecer de aquellas personas que habían apreciado con perfección el nombre que le había puesto la niña.
Unas calles más avanzadas, el rojo se apodero del semáforo, impidiendo que avanzaran por los cortos minutos que duraban. Miró por retrovisor a la niña, que bien sujeta en la silla miraba por la ventana con una gran sonrisa. No sabía qué diablos había pasado, eso era totalmente extraño, pero le gustó la idea. No tanto de ser padre en ese momento, más que nada la alegría que mostraba la niña hacía él, pero lo más importante era la idea de que una hija de Tenten lo había llamado padre, eso lo relacionaba con Tenten de una manera bastante comprometedora y…
Maldición.
Chasqueó la lengua, tenía que quitarse esos pensamientos de la cabeza.
Volvió a pisar el acelerador.
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X.X.X.X.X.X
¡Hola!
Dios, que tarde estoy actualizando. Una disculpa tremenda. De verdad, que pena.
Pero cómo les dije entre a la escuela y no pensé que mi área fuera tan difícil, de verdad área II (Químicas biológicas de la salud) es lo más extremo que he hecho en mi vida xD
Pensé en cortar el capitulo, porque no soy muy buena escribiendo capítulos largos y este ya casi llega a las 6000 palabras y falta cómo la mitad xD Pero se pueden dar una idea de lo que vendrá en el siguiente, que espero sea mucho más rápido que este capítulo xD
De nuevo una disculpa y si no me dejan mucha tarea, el fin de semana estará el siguiente capítulo c:
Perdón por el título del capítulo, está bastante seco, pero no se me ocurría nada xD
Los quiero mucho, de veras.
Un saludo.
Gracias.
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