Naruto no me pertenece.

Mundo alterno (actual)

Capitulo 6

Altas y bajas

Después que Sasuke pasara por ella, se habían marchado a casa. Notaba a Jiten un poco más animada y eso le alegraba en extremo, también podía notar que Sasuke no la miraba directamente a los ojos, algo que le preocupó en extremo. Aunque no fuera muy platicador, siempre encontraba aquellos ojos negros atentos a ella, por lo que su poco sentimiento, afecto y confianza comenzaba a doler. No sabía ni porqué, pero era un dolor muy similar al que sentía en los días que Neji no cruzaba palabra con ella. Sin embargo estaba convencida que este dolía un poco menos.

Cuando llegaron a la casa, se dispusieron a comer. El Uchiha se mantenía en silencio, lo cual le resultaba tremendamente extraño, ya que desde que había comenzado a trabajar con ella, desarrolló un lazo de confianza con sus hijas, y al estar ahora sin siquiera mirarlas, sentado en la misma mesa que ellas, no sólo llamaba su atención, sino que también el de las pequeñas.

Aquel día no ayudó a Jiten a hacer tarea; habían acordado que al siguiente no iría a la escuela, por lo que no era necesario hacerla. Luego de darle los medicamentos recetados, su hija mayor se durmió agotada por el resfrío y los malestares típicos de éste. Sasuke se perdió en algún lugar de la casa después de terminar de merendar por lo que ella optó por aprovechar la tarde en el jardín jugando con la menor de sus hijas en el jardín de la casa.

Por fin tenía un respiro, aunque extrañaba a su hija mayor, estar con Min era de las mejores horas del día. Sólo con ver la sonrisa radiante, oír sus carcajadas sonoras, su pequeño cuerpo, esos ojos iguales a los de ella; verla soñar, escucharla decir que sería arquitecta como mamá, llenando por completo de gozo del corazón de Tenten. Sus ojos tenían un brillo realmente lindo; uno lleno de vida, de amor, de cariño, esperanza y confianza. Parecía que sus ojos no eran tan iguales, su hija aún podía soñar. Tenten dejaría que Min soñara e hiciera realidad sus sueños, que no la viera como un obstáculo y terminara odiando la relación que las hacía madre e hija.

Tal como ella lo veía con sus propios padres.

Soltó un suspiro y revisó su celular. Neji no se había comunicado y eso le dolía mucho más.

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Por fin había acabado el trabajo. Eran las seis de la tarde una buena hora para regresar a casa, pasar tiempo con sus hijas que de seguro seguirían despiertas y poder disfrutar de un rato con su esposa, que ya ni siquiera recordaba cuánto tiempo tenían de disfrutar de una cena sólo los dos o simplemente hacerse compañía dejando olvidado el rencor que surgía en todos sus momentos. Apagó su computadora y antes de empezar a guardar los documentos y carpetas que usó ese día, salió por un momento de su oficina llegando a una sola recepción donde la única que tenía presencia era su secretaria, quien tecleaba como loca los datos de recibos para tener todo perfectamente archivado.

—Sakura, ¿Vienes unos minutos? —preguntó el Hyuga, cual sin esperar respuesta regresó a su oficina.

La pelirosa sonriente, acomodándose su ropa de nuevo, tomó una pequeña agenda y caminó segura, retumbando sus tacones al suelo, hasta llegar a la oficina de su jefe y abrir con cuidado. Neji empezaba a guardar todo el instrumento que utilizó aquel día, pero al notar la presencia de su secretaria paró por un momento y se dirigió a ella.

—En el edificio de al lado hay una florería—le extendió un sobre—. Ve y compra el ramo más lindo que encuentres —volvió a girarse para seguir con su labor.

Haruno dio un respingo sintiéndose demasiado confundida. ¿Flores? ¿Para qué rayos quería flores? A su esposa ni siquiera le habla, según ella no tiene amante, por ahora, la única persona que podría merecer el codiciado ramo de flores sería ella por ser tan eficiente aquel día y todos los anteriores.

—Te juro que escogeré el mejor — habló con un tono un tanto seductor mientras jugaba con los mechones rosados que caían por sus hombros.

El Hyuga rodó los ojos, escuchó a su secretaria salir de la oficina y recién entonces permitió que una nueva sonrisa aflorara en su rostro. De seguro Tenten estaría encantada con aquellas flores.

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Todos se encontraban en el comedor: Jiten cenaba un poco de cereal con leche, Min fruta y cabe resaltar que Sasuke, después de aparecer, era quien alimentaba a la menor de las hijas de Tenten, pareciendo más calmado y con muchos ánimos que antes.

Jiten reía a carcajadas, siendo regañada varias veces por su madre, haciéndola entender que podía ahogarse. Pero no era impedimento para que siguiera riendo en compañía de su hermana, que con Sasuke a lado de ella contagiaba la risa al azabache. Todas las carcajadas juntas eran una melodía bastante adictiva para Tenten, que había olvidado por completo los problemas por ahora y se dedicaba a pasar un rato demasiado agradable con lo que parecía su familia. Aunque su esposo aun no llegaba, Sasuke podía suplir ese lugar de inmediato, ambos no hablaban mucho, tampoco reían de más, pero con Sasuke se sentía muy bien en ese instante. Su corazón latía a su ritmo, a veces se aceleraba cuando cruzaba la vista con el Uchiha, pero regresaba a la normalidad cuando Jiten salía con una elocuencia mayor que la anterior haciendo estallar a carcajadas a todos.

La luz del sol ya era muy tenue. Al llegar el auto de Neji, también llegó el reflejo de los faroles, alumbrando la puerta trasera de la cocina, siendo captada por los ojos chocolate. Comenzando a tensarse, pensando en lo que podría llegar a pasar en aquel momento. Giró a ver a su compañía, pero parecía no haber notado nada.

Iban a ser las siete de la noche y empezó a tenerle miedo a la oscuridad.

—¡Hola! —soltó un tremendo grito la peli rosa, llamando la atención de todos los presentes—. ¿Ya están cenando? ―preguntó divertida, acercándose a su novio, mirando con un poco de desprecio a la niña que cargaba.

Tenten guardo las palabras, no pronuncio ni una sola, se dedicó a cuestionarse en dónde diablos se encontraba el Hyuga y porqué la secretaria de su esposo era una escandalosa de mal gusto. Se encogió en su lugar al escuchar unos pasos que llegaban por el pasillo, asomándose el gran cuerpo del hombre que la había hecho rabiar toda la mañana, la tarde y parecía que la noche no sería la excepción. Soltó un suspiro al mismo tiempo que se ponía de pie, tomando los platos que ella y sus hijas habían ocupado para cenar y sin cruzar palabra alguna caminó a la cocina.

Los ojos de Neji siguieron la figura de su esposa hasta que desapareció por completo atrás de la puerta, ¿Estaría enojada? no lo creía, hasta en la mañana se encontraban de maravilla, podía jurar que en los siguientes días se llevarían bien por lo mismo. Frunció el ceño confundido mientras lentamente se dirigía hasta el lugar en donde estaban sus hijas, sintiendo un piquete en su pecho al observar a Min jugando con Sasuke como si él fuese su padre, las risas de su hija menor le hicieron rechinar los dientes y girar a Jiten que no dejaba de observarlo.

—¿Cómo estás? —le sonrió con cariño pasando su mano por el cabello de su hija.

La niña se apartó rápidamente parándose de su asiento, poniendo sus brazos en jarra observó directo a su padre.

—Hoy me enfermé. Mami y Sasuke fueron por mí —contó la menor—. Tú no fuiste con ellos.

El Hyuga abrió sus ojos de par en par, notando los detalles de su hija enferma; sus ojos hinchados, mejillas sonrojadas y aliento caliente. La confusión llegó de golpe. Tenten y él nunca habían tenido muy buena comunicación de pareja, pero como padres habían tratado de ser los mejores. Parecía que no lo hacían muy bien; Tenten no le había dicho nada acerca de su hija y le pareció muy extraño, ya que su esposa era muy exagerada con las niñas como para no avisarle de algo muy importante.

—Yo…

—Jiten a dormir—interrumpió Tenten, que entraba de nuevo al comedor y al observar la escena. Cargó de inmediato a su hija, sin cruzar mirada con su esposo, llevó sus ojos a Sasuke dedicándole una sonrisa—.¿Me ayudas a llevar a Min?

—Yo lo hago —habló el Hyuga poniéndose de pie rápidamente.

Algo había brotado en ese momento, un piquete mucho mayor en su pecho que el que había nacido cuando vio a Min con Sasuke, y era porque Tenten le había dedicado una de esas encantadoras sonrisas a alguien más, pero al parecer ese alguien no se inmutó ni le hizo menos, pues ya se encontraba de pie con su hija en brazos.

—No te preocupes, mejor termina de hacer tus cosas —murmuró cuando pasaba junto a él y se emparejaba a Sasuke, para así juntos caminar a las escaleras que los llevaría a la habitación de las niñas.

Volvió a tomar asiento, la sangre le hervía, era la primera vez que Tenten se enojaba sin razón alguna, y no iba a chantajearlo con lo de Jiten, porque para empezar ella no dio aviso. Se sentía enojado, furioso, celoso e idiota, por haber ido a dejar ese ramo de tulipanes a su habitación antes de llegar a la cocina. ¿Eso le habrá molestado? si de eso se trataba, no había problema alguno, cuando su esposa descubriera la sorpresa y el por qué de su tardanza le dedicaría esa sonrisa encantadora que unos instantes atrás le había dado a otro.

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—Gracias por ayudarme a darles de cenar y ahora a dormirlas —sonrió la mujer castaña cuando ambos caminaban un pasillo para empezar a bajar por las escaleras—, parece que Min se ha adaptado mucho a ti.

El azabache sonrió de lado, sintiendo el reconforte que siempre lo embargaba al estar con aquella mujer.

Llegaron de nuevo al comedor donde Sakura cenaba un emparedado y bebía como loca su taza de café. Los ojos chocolate viajaron en todo el comedor y sin encontrar un lugar seguro optó a huir a la sala, no sin antes dedicarle otra sonrisa a Sasuke y caminar tranquila al lugar dicho, tenía que revisar algunas cosas del trabajo y parecía que el día se estaba acabando cada vez más lento.

—¿Subiste a nuestra habitación?

Tenten dio un leve respingo despegando sus ojos del computador llevándolos al frente donde Neji se sentaba mirándola penetrante y con sed de algo. No supo qué hacer, lo más maduro que se le ocurrió fue rodar sus orbes y regresar al trabajo.

—¿Estas muy ocupada? —volvió a preguntar el hombre acercándose a ella y empezando a cerrar la laptop que reposaba sobre las piernas de su esposa.

—El ocupado es otro, por si lo olvidas —dejó la computadora en el sillón del lado y, segura de sí misma, lo miró a los ojos—. ¿Por qué no fuiste al médico?

—¿Tenía cita? —sonrió con ironía.

—No seas idiota: Jiten se enfermó —frunció el ceño.

—No me avisaste, no soy adivi…

— ¡Karin le aviso a tu eficiente secretaria! —lo interrumpió soltando un grito tremendo, sacando toda la furia que tenía acumulada.

—Sakura no me dijo nada—comentó el Hyuga con un poco de impacto, dejando su boca levemente abierta.

—Han de estar muy ocupados —murmuró Tenten abrazándose a sí misma.

La confusión de Neji creció mucho más. Han de estar muy ocupados ¿Acaso Tenten pensaba que entre él y Sakura existía algo?

—No te entiendo —se puso de pie y empezó a caminar hacía ella.

—¡Nunca entiendes nada! —imitó a su pareja con la acción de estar de pie y mirarlo fijamente, deteniendo el paso de Neji— .Nunca estás para las niñas, yo me las tengo que ver siempre porque no quiero molestarte en tu "importante" trabajo —realizó las comillas con sus dedos—, y no te lo reprochó, es mejor para mi estar a solas con mis hijas —soltó un bufido—. ¡Pero es insoportable que Jiten estuviera enferma y no te comunicaras!

—Te vuelvo a decir que Sakura no me dijo nada —trató de relajarse, pero parecía alterarse un poco más con cada reclamo que su mujer le daba.

—A mí tampoco me dijeron que mi vida sería una mierda si me casaba contigo —masticó con odio y tristeza.

El Hyuga abrió sus ojos de par en par. Estaba impactado, impresionado, mal humorado, decepcionado, de él, de su familia, de su esposa y de lo que acaba de decir. Sentía como su mundo, si eso existía, se empezaba a desmoronar en grandes pedazos, sin querer reconstruirse de nuevo. Su pecho sufría muchos piquetes mayores cada vez más rápidos y más dolorosos que el anterior. La angustia, el temor de perderla, todo… todo se fue. ¿Era tan infeliz con él?

La observó pasar junto a su lado y caminar a otro lugar.

—Si es verdad lo que dices, Sakura no sirve para nada entonces —le habló antes de cruzar la puerta—. No quiero que siga trabajando para ti.

Y dicho aquello, salió del salón.

Furioso, dio media vuelta y salió tras su esposa, no para seguirla, sino que para regresar al comedor, encontrándose con la joven pareja cenando y conversando, pareciendo ausentes de aquel dolor que él sufría.

—Quiero hablar con Sakura —le dijo al azabache.

—Con permiso —murmuró confundido caminando a otro lado, notando los ojos inyectados de rabia de Neji.

Tenten.

Rápidamente pensó en ella ¿Estaría bien? Y veloz corrió hasta las escaleras para ir a buscarla.

—¿Qué sucede? —le sonrió de lado Haruno.

—¿Por qué diablos no me dijiste lo de Jiten? —se cruzó de brazos esperando la contestación.

—No sé de qué me hablas, yo…

—No te hagas la idiota, mi hija estaba enferma y no me avisaste, ¿Crees qué tú mandas aquí?

Sakura se sintió más intimidada. Encogiéndose en su lugar, mirando el ceño completamente fruncido de su jefe, los ojos levemente rojos y su rostro despreciativo.

—Estabas ocupado y no quería interrumpirte ―bajó la mirada empezando a jugar con sus dedos nerviosa.

—¡Eso te vale! —le gritó golpeando su puño izquierdo contra la mesa, haciendo que la mujer cerrara asustada sus ojos—. Si se trata de mis hijas o de Tenten, tú me dices todo —la fulminó con la mirada—. Tú no mandas aquí, eres una empleada y debes de comportarte como tal.

Asintió con miedo.

—No volverá a ocurrir, prometo que seré más atenta ―le sonrió tímida en espera de un buen trato.

—No volverá a ocurrir porque estás despedida —soltó un suspiró largo—. Mañana te daré liquidación y los documentos de fin del contrato.

Sakura dio un respingo observándolo directamente. Estaba asustada, mucho.

—Neji yo lamento todo esto, sé que hice mal y me arrepiento, pero no puedes despedirme, he aprendido los movimientos a la perfección y…

—Ya cállate ―empezó a masajear su sien.

Tenía mucho más que decirle a Sakura, mucho más que reclamarle. Una de aquellas cosas era que Jiten estaba enfadada con él por no estar atento en situaciones tan delicadas de ella. Por otro lado estaba Tenten quien le había dicho cosas que nunca pensó saldrían de su boca. Echó a perder el trabajo que estaban intentando hacer para que al menos tuvieran una buena convivencia, pero parecía que tras aquel problema de Sakura, todo era echado a la basura vilmente. Y si aquella mujer seguía hablando no sabía lo que podría llegar a hacer.

Lo mejor era quitársela de la vista y empezar a conseguir al menos el perdón de Tenten, aquel que tanto necesitaba.

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Llegó a su habitación echando humo hasta por los oídos. Estaba tremendamente furiosa, su cuerpo temblaba del enojo y al mirar a la cama el estomago empezó a arderle. Un ramo de tulipanes descansaba sobre su parte de la cama. No sabía qué hacer: si reír, llorar o incluso tomarlo como una broma de mal gusto.

Fue directo al armario, sacó su pijama y con un portazo potente volvió a cerrarlo. Saliendo con esa misma de la habitación. Ni loca dormiría aquella noche con aquel al que llamaba esposo.

—Tenten —murmuraron dulcemente frente a la puerta de su dormitorio.

Levantó la vista y se encontró con Sasuke.

—¿Pasa algo? —trató de cambiar su tono de voz.

El azabache identifico rápidamente aquella voz. No era la voz divertida, ni dulce que tanto le gustaba, llegaba a sonar furiosa, quebrada y triste, sus ojos no tenían brillo de alegría, tenían uno de temor y con lágrimas amenazantes a punto de salir.

—Respóndemelo tú —contraatacó el joven.

—Vamos a las habitaciones de arriba —soltó un suspiro y comenzó a caminar seguida por el Uchiha.

¿Ella no dormiría con Neji? Algo grave había sucedido.

Entraron a la habitación en la cual Tenten se detuvo. Era muy igual a la que Sasuke compartía con Sakura, de hecho tenía el mismo diseño. Tranquilo observó a su jefa que se recargaba en el armario y lo miraba a los ojos.

—Discutí con Neji… siempre lo hago —soltó una torpe risa—. Sakura tiene que ver en esta discusión —puso su semblante serio y con pena lo observó—. No le avisó a Neji sobre Jiten y le pedí que la despidiera.

El azabache abrió por completo sus ojos mientras su cuerpo empezaba a temblar y algo muy adentro le decía que eso significaba separarse de Tenten.

—Fue un desliz, quizá —tragó hondo—. Errores que le pueden pasar a cualquiera.

—Pero se trata de mis hijas, Sasuke —comentó ofendida la castaña—. Si es o no un error, se trata de ellas y ambos debemos estar al pendiente y su padre no lo estuvo… —apretó sus labios entre sus dientes.

Los ojos negros observaron a la perfección como Tenten soltaba un sollozo, después otro y se dejaba caer al piso. Las manos temblorosas de la mujer fueron a su rostro, para cubrirlo y empezar a llorar como se debía, quebrándole el alma al Uchiha, que lentamente se acercó y sin pensarlo la atrapó entre sus brazos para darle consuelo.

—No llores por favor. Te pido una disculpa por parte de Sakura y le exigiré a que ella te la de —acarició los cabellos castaños, desprendiendo el olor delicioso de ellos.

—No quería despedirla… creo que se acumularon muchas cosas —estiró sus brazos y abrazó el tronco del azabache.

Sasuke se sentía completamente vivo; se relajó de inmediato y empezó a jugar con los cabellos de Tenten, sintiendo una calidez tremenda y mucho mayor de la que sentía cuando Min le sonreía y cuando le dijo "papá". Aquello se sentía mejor en todos los aspectos.

Sin dudarlo, cerró sus ojos y empezó a disfrutar de aquel momento, aquella gloria que le llenaban los pulmones y hacía vibrar a su corazón.

—Le diré a Neji que no la despida, creo que es un linda chica —se separó un poco y lo miró al rostro—. Lo creo porque tiene un buen novio como tú — celosa, soltó una risa con doble moral.

El azabache se sonrojó tenuemente, agradeciendo a su jefa por darle una segunda oportunidad y apartándose por ese día de ella, dándole la privacidad para que empezara a dormir.

Antes de que Tenten dedicara a dormir, deseó nuevamente haber tenido un romance, una relación de novios, amor y confianza, compañeros, de verdad una pareja de esposos, pero las circunstancias habían cambiado todo y lo único que había obtenido era el constante desprecio de su esposo y miradas cargadas de rencor. Suspiró mientras más lágrimas se deslizaban por su rostro. Su matrimonio estaba destinado al fracaso. Por mucho que le doliera la idea.

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Que sola era la habitación sin ella, la cama era mucho más grande, incluso el silencio más presente y el frío se sentía hasta los huesos. Tenten nunca lo había dejado solo en la cama, siempre era él quien se apartaba para dormir lejos de ella y al notar que aquella noche Tenten se la había volteado, el peso era mucho mayor que cualquier otro. Un error más de los que tenía que preocuparse si aún tenía ganas de reconstruir su matrimonio.

Aunque en ese preciso momento, no veía muchas luces de esperanza para encontrar una solución

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X.X.X.X.X.

¡Hola!

¿Cómo están? C:

Espero que estén muy bien, porque yo estoy muy feliz de actualizar de nuevo.

En este capítulo se ve cómo las cosas comienzan a complicarse mucho :c ya se irá desarrollando lo que continuara.

No tengo idea de que se tratara el siguiente capítulo, si alguien tiene una idea por favor, háganla saber, se los agradecería mucho.

Otra cosa, un saludo enorme a NAT AND ASH, que siempre comenta y hasta me manda PM por lo que olvida comentar. ¡Un saludo grande!

Y quiero dar mucho créditos a Vistoria, (De nuevo), por apoyarme en la redacción e ideas en el capitulo UuU

Sería todo por ahora.

Gracias.

Los quiero.

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