Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (Actual).
Capitulo 7
Aquel pasado
El día había empezado justo como se sentía aquel día. Las gotas de lluvia no dejaban de caer, el frío entraba por las ventanas haciendo titilar a todos. Las nubes no dejaban salir por completo al sol. Y aquel frío se sentía en todas las habitaciones.
Tenten, con cansancio, ojos hinchados y mente en otro lado, se levantó de la cama, sin ganas de nada. Observó el vacío de toda la habitación, aquella noche había dormido sola, como otras veces, pero la diferencia es que aquella vez, fue por su decisión. Y aunque quería sentir el reconforte de tomar esa decisión, sentía como su corazón se apachurraba cada vez más en su pecho y empezaba a doler. Agitó su cabeza, en forma de negación para sacar todo aquello de su mente. Tenía que irse a arreglar para llevar a Min a la escuela, de seguro Nore llegaría en cualquier momento para cuidar a Jiten y así ella se dedicaría al trabajo.
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Aunque durmió con su novia, su mente no estaba ahí, cuando cerraba sus párpados en su imaginación se dibujaba esa perfecta sonrisa, aquellos ojos chocolate y la perfecta y jovial figura de su jefa aparecía. Estaba asustado, mucho. Tenía que empezar a mantener distancia, a respetar a Tenten, sus hijas, su techo y ponerse en el lugar que le correspondía que hasta ahora, era ser el simple chofer.
Pero no sabía cuánto más iba a poder soportar el actuar que todo estaba bien, cuando por dentro, el gusto y atracción a la mujer castaña crecía cada vez más.
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Arreglaba las mangas de su camisa, acomodaba los puños para que estuviera impecable y comenzar con la fastidiosa corbata, controlando sus deseos por apretarla lo suficiente para ahorcarse y olvidarse de todo, para despedirse de su vida que hasta ahora había sido un tren lleno de miseria. Tosió un par de veces y tranquilizó sus manos, la corbata había sujetado demasiado bien su cuello, al grado de dejarlo sin aire algunos segundos. La jaló y la arrojó lo más lejos que alcanzó, chocando con algún mueble de la inmensa habitación.
Dio un respingo suave cuando escucho la puerta de la habitación abrirse, al girarse, encontró a su esposa que sin mirarlo entró a la habitación cerrando la puerta. La seguía con la mirada, sus cabellos castaños alborotados, sus ojos hinchados, su piel cubierta por su fina pijama de seda que tantas veces se había desechado de ella cuando la furia lo invadía y ella era el único lugar donde podía desquitarse. Aquella vez, esos pensamientos sonaron horribles, ¿Usaba a Tenten? No comprendía a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero ahora la veía indefensa.
Tranquilo se acercó a ella, cuando la mujer castaña abría el armario y sacaba unos pantalones negros, haciendo juego con una blusa azul que ya llevaba en la mano, la sacó de la tintorería de abajo, quizá. Con temor la tomó del hombro, reconfortándose con la suave piel de la mujer pero sintiendo lo pesado y duro que se encontraba aquel hombro izquierdo.
En un movimiento rápido, Tenten, se separó del agarre y cerrando el armario tomó su ropa y se encaminó al baño. No sin antes detenerse unos pasos antes de entrar, cuando su mano ya se encontraba en el picaporte. Sus brazos se pusieron al costado de su cuerpo y tímida giró.
—Escucha—Murmuró, asustada al darse cuenta que Neji la miraba—. Olvida lo que dije de Sakura—Sacó un suspiro y desvió de nuevo la mirada—, no la despidas.
El Hyuga entreabrió su boca, pero sin poder articular palabra, ya sea porque no sabía que decir, o porque la mujer había acabado de entrar al baño, la confusión llegaba cada vez más.
…
En aquella casa, igual se encontraba una pareja alistándose para aquel día. Sakura colocaba un poco de perfume sobre sus clavículas, mirando su reflejo por el espejo, recordando la conversación que tuvo con Deidara la noche anterior, de algo tenía que servir que él fuera el mejor amigo de la mujer que provocó su despido.
Por otro lado estaba Sasuke, que terminaba de alistarse su cabello, y tranquilo giró a ver a su novia, parecía ida en sus propios pensamientos, pensó en dejar pasar lo que había sucedido, pero estaba claro que no podría dejar pasar aquellas cosas por alto, no podía permitir que Sakura empezara a tomar papeles que no le correspondían y dejar a lado obligaciones que eran su prioridad.
—Sakura—Le llamó, dándole la cara—, necesito hablar contigo.
La Haruno lo miró confundida, frunciendo el ceño pero aun así, prestando toda la atención que su novio merecía. Bajó el frasco de fragancia, posándolo sobre el tocador, soltó un suspiro y caminó hasta sentarse en la cama, mirándolo fijamente, dándole a entender que le prestaba atención.
—Lo que hiciste está mal—Atinó a decir el Uchiha—, somos empleados, por un tiro de suerte de que Deidara conociera estas personas, porque de lo contrarío seguiríamos varados sin conseguir algo—Pasó un trago de saliva para continuar—. Quiero que te disculpes con Tenten y…
—De que sirve, esa mujer hizo que me despidieran—Se cruzó de brazos y sacó un bufido.
—No te van a despedir—Comentó el joven, molesto por ser interrumpido—, pero pide una disculpa a Tenten y obviamente a Neji.
—No tengo nada de que disculparme.
—No seas arrogante—Se acercó a ella a estancadas—. Hasta donde yo recordaba eras muy sincera y humilde.
Sakura abrió sus ojos de par en par, aquello era verdad. Lo primero que se le vino a la mente fue la primera casa que compartió con Sasuke, era muy pequeña, incluso podría decir que aquella habitación en la que ahora vivían, era mucho más grande que la pequeña casa que empezaron a tener. Y ella nunca dijo nada, ¿Por qué? Estaba segura que amaba a Sasuke, de la misma manera que aquellos tiempos. Tal vez, el amor seguía, pero sus prioridades ya habían cambiado, en absoluto.
Coqueta se puso de pie y terminando la cercanía que los unía lo besó fugaz.
—Yo hablaré con Tenten— Le sonrió—, obvio, igual con Neji.
Y después de la mirada confundida de su novio, soltó una risa y regresó a arreglarse.
Sus prioridades habían cambiado, ahora estaba segura que lo único que quería era a Neji Hyuga comiendo de su mano y para eso, necesitaba rebajarse un poco, empezar a tomar su papel de empleada y comportarse bien, por ahora.
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Lo que restaba de aquel día, pasó con normalidad. Tenten, las niñas y Sasuke desayunaron con calma, mientras Sakura y Neji habían salido apurados. Después de desayunar, llegó Nore, quien cuidaría de Jiten en lo que su madre no se encontraba, así fue cómo Sasuke llevó a Min a la escuela en compañía de Tenten, para así dirigirse a su trabajo.
Las platicas entre ellos, como siempre, fluían de maravilla. La pequeña conversación de la noche anterior había hecho que ese par se tuviera mucho más confianza. Incluso, Sasuke, empezaba a hacer pequeñas bromas o comentarios sarcásticos, haciendo estallas a carcajadas a Tenten, siendo una melodía deliciosa a los oídos del Uchiha.
—…Y dime—Preguntó la mujer castaña, mientras observaba por la ventana de su lado—, ¿Por qué decidieron venir aquí?
El de cabello azabache apretó el volante entre sus manos, esa pregunta no se la esperaba y mientras manejaba hacía la escuela de Min para recogerla, tenía que contestar con las palabras más atinadas.
—No sé—Contestó después de un rato en silencio—, creo que no lo decidimos. Solo se dio.
—Ya veo—Murmuró la castaña—. ¿Llevas mucho con Sakura? —Preguntó, llevando su cara apartada completamente del hombre y sintiendo como sus mejillas comenzaban a colorearse levemente.
Sasuke no evitó que una pequeña risa se le escapara, desviando su mirada encontrándose con la faceta apenada de su jefa.
—Para serte sincero—Lo meditó y después contestó—, sí. Desde que tenía quince años.
— ¿Cómo se conocieron? —Se atrevió a preguntar, empezando a tranquilizar su respiración.
—Cuando me mude a la ciudad de Kawasaki—Susurró—, con mi hermano—Dejó salir con un hilo de voz.
— ¿Tienes un hermano? —Gritó emocionada Tenten, sin temerle y mirándolo, atenta.
Sasuke guardo silencio algunos minutos, varios. Los recuerdos comenzaron a cruzarse por su mente, todo aquella historia que desde hace años lo aterraba y dejaba sin dormir por algunas ocasiones. Miró a la mujer, la mirada con brillo había desaparecido y ahora su cara tenía pintada la confusión. Sacó un suspiro y con él, todo lo que se había guardado.
—Mi hermano murió—Y fue el inicio del relato.
—Yo… lo lamento—Se llevó ambas manos a su rostro, cubriendo la expresión de vergüenza.
Y fue ahí, donde Sasuke habló por primera vez de todo aquello que se tenía guardado, nunca pensó hacerlo y mucho menos con Tenten, pensaba en que hablaría aquello con la mujer que fuera a ser su esposa y parecía que Sakura era la única contendiente, pero ahora que lo pensaba, Tenten había ganado más territorio que su novia en los doce años que la conocía y nunca le nació desahogarse con ella.
Por otro lado, la castaña escuchaba atenta, un poco horrorizada por el atrevimiento que la familia de Sasuke había cometido.
La familia Uchiha se dedicaba a la organización judicial en las fronteras del país, eran respetados y queridos por muchas personas por siempre procurar el bien estar del país. Para este entonces, Fugaku Uchiha había contraído matrimonio con Mikoto, siendo unas de las parejas más queridas por toda la familia, ya sea por la buena relación con todos, los buenos modales de Mikoto o el excelente liderazgo de Fugaku en la policía.
Unos años más tarde, tuvieron a su primer hijo: Itachi Uchiha. Que desde muy pequeño toda la familia tenía muchas esperanzas en el menor, por notar el bueno talento y perseverancia que contenía a sus cortos años.
Tiempo después, llegó otro hijo: Sasuke Uchiha. Y fue aquí donde Sasuke, aprendió lo que era el amor de familia, pues su imagen siempre fue muy buena, sus padres se amaban, los amaban, a su hermano y a él. Además de tener una gran relación con Itachi.
Pero antes de que Sasuke cumpliera diez años, empezaba a notar cómo su familia se rompía, sus padres estaban nerviosos, casi no hablaban entre ellos y ya no veía que se abrazaran cuando estaban felices, incluso dudaba que llegaran a ser felices en esos momentos. Itachi, igual cambió, las pláticas con Sasuke se terminaron y pasaba mucho tiempo en la oficina de su padre. Dejando de lado a su hermano, no le prestaba atención. Haciendo rabiar al menor de aquella familia, pues observaba cómo su padre tenía más confianza en Itachi que en él, lo mucho que hablaban y los murmullos que existían en las comidas indicando algo que nada más los mayores entendían. Confundiendo más al menor, que el único reconforte que tenía era el cariño de su madre, diciéndole frases de: Todo va a estar bien, no te preocupes, yo estoy contigo. Pero no era suficiente. Su familia se estaba rompiendo y él no podía hacer nada.
Una semana antes de su cumpleaños, llegó de la escuela, sin ánimos y esperando que su familia al fin lo recibiera con una sonrisa alegre. Pero en cambio, lo recibió una escena devastadora, parte de su casa estaba destrozada, muebles tirados y rastros de sangre que lo dirigían a la habitación de sus padres, con la puerta entre abierta, asomando sus pequeños ojos por la rendija, notó el cuerpo de mamá, tirado en el piso y cómo el de su padre caía segundos después. Soltó un chillido de dolor y temor, sus padres habían sido asesinados y el temor comenzaba a consumirlo.
Una mano le cubrió la cara, otra lo abrazó y sentía como era sacado de la casa velozmente, aventado a un auto, y como su secuestrador se subía al lugar del chofer y empezaba a manejar con desesperación. Con miedo se tambaleo en el asiento y aclaro su borrosa vista para ver por el retrovisor a Itachi.
Preguntaba, asustado, aterrado lo que sucedía, pero su hermano no contestaba, lo única frase que contesto fue: Todo va a estar bien, prometo que voy a cuidarte.
Y así fue cómo llegaron a Kawasaki, donde rentaron una pequeña casa y empezaron a vivir como cualquier ciudadano, ocultando lo que había sucedido con sus padres. Sasuke se encontraba cada vez más confundido, no sabía qué era lo que realmente pasaba y porque no regresaron nunca por los cuerpos de sus difuntos padres. Pero tenía que seguir así, Itachi no le hablaba del tema y era razonable, su hermano mayor se traía algo, sabía un dato que a él le faltaba y nunca se lo confesó.
Así fue como encontró a Sakura, en el colegio donde asistía. Aquella chica nunca lo dejo solo, ni en los momentos más duros; nunca preguntaba el porqué del su mal humor; tenía mucha paciencia a sus pocas palabras y frío comportamiento; cuidaba de él cuando se enfermaba e Itachi no lo cuidaba por ir a trabajar. En todo, Sakura siempre estuvo ahí, lo protegía y quería de una manera tremenda, haciendo que el azabache sintiera reconforte al estar con ella, hasta que la paciencia de la peli rosa resulto, pues Sasuke había desarrollado cierta costumbre hacía la chica y un cariño de compasión y agradecimiento. Y fue hasta los quince años, donde el Uchiha decidió hablar con la chica y formalizar lo suyo.
Las cosas parecían ir bien, Sakura era su soporte aparte de que Itachi se había vuelto apegado a él, y aunque el secreto siguiera escondido en su interior, se había vuelto en la figura paterna que años atrás había perdido.
Tiempo después, tres años aproximadamente, descubrió a su hermano alterado, irritado y asustado con cualquier sonido o crujir de la casa que llegara a sus oídos. Intentó saber que pasaba, pero nunca le dio respuesta. Así duró un par de meses.
De los días en que Sasuke llegaba de la escuela, recogió todo el correo que encontró en el buzón y dio paso a entrar a su casa para observar con más detalle cada una de las cartas. Hasta que una llamó especialmente su atención, tenía el emblema que su familia usaba en la policía, cómo remitente: Uchiha Madara. El nombre le llamaba la atención, era su familiar, pero nunca había escuchado hablar de Madara.
Con la mirada confundida sintió como se le arrebataba la carta de las manos y después de algunos gritos sobre no espirar el correo, Itachi salió disparado a su habitación, con la carta entre sus manos.
De nuevo Sakura lo ayudó, a no caer de nuevo a la depresión que tenía por sus padres y encima lo que pasaba con Itachi y la indiferencia que le ocasionaba.
Su hermano era un hombre muy ocupado, tenía un trabajo en un súper mercado por las tardes y en las noches era lava loza en un restaurante, ocupaba las madrugadas para descansar y en las mañanas se ocupaba de cosas del hogar, todo para que su hermano menor tuviera todo y no dejara la escuela y todo estaba resultando a la perfección. Hasta aquel día donde Sasuke llegó un poco más temprano a casa, por ser el cumpleaños 25 de su hermano. Cuando llegó alegre, en compañía de su novia, subieron hasta la habitación, pero lo único que se escucharon fueron murmullos y un: Él no sabe nada, lo juro… No le hagas daño.
Sasuke abrió la puerta de inmediato, encontró a su hermano, sentado al filo de la cama al borde del llanto y desesperación, junto a él dos hombres con rasgos comunes y un tercer desconocido, tenía el cabello azabache largo, cuerpo grande y facciones muy maduras, sus ojos eran totalmente negros, como los suyos. Le vio sonreír de lado y le indico a Itachi que estaba de acuerdo. El menor de los Uchiha observó como su hermano se levantaba y seguía a todos los hombres que se encontraban en aquella habitación: Te quiero. Le susurró cuando pasó junto a él para mostrarle una débil sonrisa de pocas esperanzas.
Fue cuestión de minutos, cuando Sasuke escucho el sonido de una pistola y desbocado salió de la casa, encontrándose con el cuerpo de su hermano fallecido en la banqueta, como los hombres subían a un alto y desaparecían del lugar. Después de eso, nada fue igual.
Bloqueo muchos sentimientos dentro de él: la compasión, paciencia, amor, esperanza.
Pero Sakura estaba ahí, con él. Y lo hizo salir adelante, le ofreció su casa para que no se sintiera solo, ayudando mucho al joven.
Habían ido a vivirse juntos, Sasuke trabajaba y Sakura estudiaba, pero lamentablemente la carrera de Haruno era una muy costosa, y dos años después la dejó.
Sasuke, ya con 21 años, trabajó junto a su novia, para tener una estabilidad económica ara que ambos pudieran sobrevivir a la independencia de todos.
Así fue como años después, llegó a Tokio, sin esperanzas. *
Las lágrimas de Tenten se habían desbordado de sus ojos, el cuerpo le temblaba y comenzó a balbucear cosas sin sentido. Había leído tantas novelas policiacas, leyendas, mitos, pero ninguna se parecía en lo más mínimo a la desgarradora historia que su acompañante acaba de relatar, y la angustia estaba peor, al recordar que aquella historia era verdad.
—Nunca supe cual era ese secreto—Dio a conocer Sasuke, con un semblante frío.
Tenten bajó la mirada y dejó salir por completo el sollozo que tenía guardado.
—Cuidare de ti—Susurró la mujer muy bajo, sin saber si había sido escuchada por el hombre.
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La noche había caído, Min estaba durmiendo en los brazos de Tenten, mientras observaba a su hija mayor dibujar lo que parecía una pequeña flor roja.
En la mente de la castaña, se dibujaba cada escena que le habían narrado aquella tarde, todo lo que sufrió aquel joven. La pérdida de sus padres de su hermano y realmente sin saber la verdadera causa. La nostalgia llegaba cada vez más y el dolor se volvía propio.
Por el rabillo del ojo observó como su esposo llegaba y abrazaba rápidamente a su hija que dibujaba, ignoró aquella situación, se puso de pie y empezó a caminar para recostar a Min.
A los ojos perlas no se le fue desapercibida la mirada decaída de su esposa, ni el dolor que aquello le producía en el pecho. Chasqueó la lengua y se entretuvo a jugar con su hija.
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X.X.X.X.X
Hola.
El capitulo salió más pequeño de lo esperado, pero me gustó. Quería subirlo hoy, ya que estaré ocupada lo que sobra de semana y la que viene… en fin, es un lío mi vida.
Agradecimiento a NAT AND ASH
Los quiero.
Gracias.
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