Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (Actual).
Capitulo 9
Sin ella
A pesar de sólo pasar una semana y media, para él parecía que habían sido dos años para quedar corto. La casa parecía mucho más grande, los pasillos mucho más largos, las risas de sus hijas no sonaban tan tiernas y sinceras que cuando ella estaba, también estaban las cenas sin sabor, la comida sin condimentos, sin ella y las horas de sueño se habían aumentado, no porque descansara más sin ella, más bien, le agradaba dormir para soñar que ella lo acompañaba en lugar de estar despierto y con la amarga verdad de que ella se encontraba lejos.
Rodó de nuevo en la cama, también se le hacía mucho más grande y fría sin ella, cansado logró llegar al extremo izquierdo, el rincón en el que ella siempre dormía y odio con fuerza que la semana se hubiera terminado y tuvieran que cambiar las sabanas, el dulce aroma de su mujer se fue con ellas. Abrazó la almohada que posaba en aquel lugar, intentó imaginarse que aquel cuerpo esponjado y suave era el cuerpo de su esposa.
Y fue así como concilió el sueño.
…
Cuando despertó de aquellas ilusiones y sueños haciendo alusión a Tenten, fue directo al ropero para sacar la ropa que utilizaría aquel día. En el transcurso de revolver los calcetines escucho el despertador junto a la mesa de noche del lado izquierdo y sonrió. Él siempre se había despertado sin necesidad de aquellos aparatos, tenía como una alarma en su cabeza que lo hacía despertar minutos antes de que todos lo hicieran. La razón por la cual nunca apagó el despertador cuando su esposa se fue de viaje era porque lo hacía recordarla, el hecho de su mujer le gustaba dormir en extremo la hacía usar uno de aquellos aparatos. Y escucharlo era imaginarse que ella estaba ahí, con él.
Cuando termino de alistarse, bajó al comedor. Lo primero que vio fue a Jiten que alegremente corría hacía él para darle los buenos días.
— ¡Hola papá! —Saludó la menor que ya era cargada en los brazos de Neji—. Lalami me está haciendo el desayuno—Sonrió la pequeña.
El Hyuga pasó sus dedos por el cabello largo de su hija y después de darle un beso en la frente la dejó de nuevo en el suelo, con cuidado y en espera a que se mantuviera de nuevo en equilibrio.
— ¿Tu hermana?
—Nore la está arreglando—Sonrió y tranquil volvió a su asiento en espera del desayuno.
No tardo mucho para que las aludidas bajaran. Nore traía a Min en sus brazos con un poco de dificultad por el peso de la menor, aunque siguiera siendo una pequeña, estaba a punto de cumplir los tres años y su cuerpo empezaba a ganar kilos rápidamente.
— ¡Papá! — Gritó Min, mientras estiraba sus brazos a su padre.
Neji no tardo en cargar a la niña y darle un suave beso en su cabello. De inmediato apareció por la puerta, Sakura, que arreglara una pulsera en su muñeca y llevaba su vista al frente para encontrarse primero con los ojos aperlados.
—Muy buenos días—Sonrió maliciosa—, cuando gustes nos vamos.
Neji dejó a su hija que llevaba en brazo en las manos de Nore, revisó su reloj, aquel día tenían una junta muy importante a las nueve de la mañana, tenían que llegar antes para recibir a los demás, además de que Sakura tenía que orden a la perfección la sala de juntas.
—Vámonos—Contestó a secas el hombre, para girarse y acariciar los cabellos de sus hijas—. Nore, te las encargo mucho.
—Claro— Afirmó la niñera.
Y después de que el Hyuga le dedicará una mirada agresiva a Sasuke que acababa de entrar a la cocina salió directo al garaje.
Como siempre los pensamientos de ambos iban en sentidos opuestos. Neji pensaba en los últimos detalles de la fiesta de Min, Karin había sido muy eficiente en aquel aspecto, contribuía a la perfección en todo aquello que se le pidiera, sin contar los presupuestos e investigaciones que tenía que hacer para que la fiesta saliera perfecta. Tenía cinco días para tener todo perfecto, lo único que faltaban eran los dulces y el pastel. De chocolate pensó, el pastel sería de chocolate. A su hija le encanta en chocolate y a su esposa más. Su esposa, igual faltaban cinco días para que llegara y la extrañaba con todas su fuerzas, no sabía si era a su cuerpo o a ella, pero la necesitaba.
Por otra parte Sakura pensaba en sus asuntos de conveniencia. Le habían aumentado el sueldo, no era mucho, pero era señal de que estaba haciendo un trabajo estupendo que hacía feliz a su jefe y eso le sumaba puntos a su objetivo. Recordó que Tenten se había ido de viaje, ninguna mujer estaba con él y ella había tomado aquella oportunidad cómo única. Los primeros días se ofreció a hacerle el desayuno o la comida, pero este se negó con el pretexto de tener a Lalami y que ella podía hacerlo. Pero ahí no termino la cosa. Tiempo después empezó a hacerle la plática y podía jurar que Neji empezó a hablar con ella, eso le gustaba, era buena señal, con su esposa no hablaba mucho y ella había empezado a desarrollar aquella confianza entre ambos. Algún día, viernes quizá, paseó por la casa con su pequeña pijama que comprendía en un pequeño short y una playera que apenas cubría su tórax, pero era el objetivo del juego, por su fortuna el Hyuga logró verla, no dijo nada, pero notó el nerviosismo que le causo, ya que rápidamente giró en sus talones se dirigió a otra dirección que lo llevaría a un lugar distinto que su destino. Estaba feliz con sus resultados, en los días que quedaba intentaría apegarse más a él, un abrazo o si las cosas fueran estupendas: un beso.
Sonrió ladina y debió sus ojos verdes a su jefe que comenzaba a estacionar el auto.
Ambos bajaron y subieron por el elevador hasta su piso de trabajo, donde rápidamente empezaron a hacer sus trabajos. Sakura caminó hasta la pequeña cocina, donde sacó vasos con una jarra de agua y los llevó a la sala de juntas, cuando terminó fue al área de copiado por las carpetas que tiempo después acomodó una en cada lugar de la mesa, para llegar a la cabeza, donde ya estaba Neji revisando su teléfono.
Con agilidad Haruno se flexionó para dejar la carpeta frente a su jefe, colocando una de sus manos en el hombro de Neji pasando su rostro muy cerca al de él.
Él no hizo nada, no porque se pusiera nervioso o le gustara, no la notó. Su celular era más interesante en esos momentos que ver a su fácil secretaria arqueándose por toda la sala en espera de que alguien se emocionara cuando alzaba su trasero y sacara sus pechos.
—Cuando la junta empiece le llamas a Karin, dile que ordene los dulces y tú encárgate del pastel—Ordenó Neji cuando la mujer ya estaba a distancia de él—, que sea de chocolate.
—Entiendo—Murmuró la mujer con la rabia de tener que hablar con la fastidiosa pelirroja—. Con permiso, estaré en la recepción.
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—Entonces no creo que alguien como yo llegue a gustarte—Sonrió travieso Suigetsu, mientras volvía a acomodarse en su lugar junto a la chica con la que sostenía la plática desde hace un buen rato.
—Ya lo sabes—Murmuró ya con las mejillas sonrojadas.
—Bien, entonces no te importara que empiece a salir con Konan—Habló más tranquilo el chico, acercándose más a ella en cada palabra.
Karin dio un respingo de inmediato y desvió su vista a la mujer aludida, Konan era una chica bastante atractiva, tenía el cabello en tonalidades azules, un cuerpo maduro y un rostro hermoso. Intuitivamente se mordió el labio inferior y regresó sus ojos al hombre que la miraba atenta.
—Déjame trabajar—Se limitó a contestar cuando observó la pantalla de la computadora frente a ella.
El de cabellos plateados abrió su boca de nuevo para seguir molestando a la pelirroja, pero ambos fueron silenciados por el tono de llamada. Rápidamente la mujer tomó el teléfono y se lo colocó entre la oreja y el hombro.
—Diga.
—Neji me dijo que te encargaras de los dulces—Contestaron nada amable del otro lado de la línea.
—Muy buenos días Sakura, me alegre que estés bien, ¿Qué se te ofrece? —Sonrió con malicia Karin.
—No lo voy a repetir—Bufó Haruno.
— ¿Qué dulces compro?— Preguntó la pelirroja, ya más calmada, pero sin borrar la sonrisa ladina de su rostro.
—Yo que sé—Murmuró Sakura—Tú convives más con esas niñas.
—Tú vives con ellas—Contestó confundida.
— ¿Y?
Karin iba a contestar, pero no de una manera amable, más bien contestaría de una manera grosera, a ella le podía decir lo que quisiera, pero que las hijas de Tenten dieran lo mismo cuando vivía con ellas, y era necesario que se llevará bien con las menores. Apretó el teléfono entre su mano, mientras se ponía de pie bruscamente, dándole un susto a Suigetsu, que hasta ahora se había dedicado a mirar con cinismo la agenda de la secretaria. Pero cuando la chica abrió su boca para reclamar colgaron, se escuchaba el tono cortado en la línea y se imaginó de inmediato la sonrisa triunfal de Haruno.
Echó una maldición al aire, su estómago comenzó a arder y sentía como sus mejillas se coloreaban profundamente por el coraje. Desvío sus ojos a su escritorio y azotó el teléfono en él.
— ¿Todo bien? —Preguntó el joven, imitando a la chica, poniéndose de pie frente a ella.
—Es una grosera—Murmuró la chica.
Su cuerpo temblaba del coraje y mejor llevó sus ojos rojos a los ojos lilas de él, que no dejaban de mirarla y poco a poco se acercaba a ella.
— ¿Q-Qué haces? —Preguntó nerviosa Karin, llevando sus manos al pecho de Suigetsu para intentar detener el acercamiento.
Pero él no paró, llevó sus manos y sujetó con delicadez las muñecas de la pelirroja y después de un tirón estampo sus labios, su primer beso. Y es que él no se resistió a verla tan indefensa y enojada, sin contar todo el cariño que le tenía, que ambos se tenían.
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Ese día había sido tremendamente aburrido. No tenía juntas, ni conferencias, tenía trabajo hasta dentro de tres días, una invitación para formalizar una asociación y era todo, después de aquella cena quedaría libre y podría regresar corriendo a los brazos de sus adoradas hijas.
Soltó el tercer suspiro de la tarde mientras se ponía de pie y buscaba su celular entre todas sus cosas que estaban sobre la mesa, cuando lo encontró buscó de inmediato el número de su marido, es más, no lo busco, se lo sabía de memoria. Dudó, no presionó el botón de llamada, no tenía alguna excusa en aquel momento, no había pretextos para llamarlo y escuchar su voz, siempre que le llamaba el punto principal era escuchar a sus hijas por lo que le hablaba de noche cuando ella estaba segura de que sus hijas y Neji estaban juntos. Pero ahora no tenía un porque, pero quería escucharlo. No le importó, oprimió el botón y se llevó el celular entre su oído y el hombro mientras caminaba y se paraba junto a la ventana.
Uno, dos, tres timbres y no contestó.
Ya hasta había olvidado porque le marcaba. Decepcionado colgó el teléfono y volvió a recostarse a su cama.
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—Por fortuna todo salió bien—Suspiró satisfecho Neji, entregándole su carpeta a Sakura.
—Por supuesto que iba a salir bien todo—Sonrió Haruno, tomando lentamente lo que su jefe le ofrecía—, tú estás a cargo de la empresa.
Neji bajó sus ojos para encontrarse con la mirada jade, que lo miraba alerta y deseosa de algo. Observó como la mujer se ponía de pie y avanzaba hasta estar frente a él. Sakura dudó unos momentos, pero tenía que continuar, colocó una de sus manos en el hombro de su jefe y soltó una risita entre tonta y coqueta. Empezó a avanzar un poco más su cuerpo al de él, pero el Hyuga dio un paso atrás, incomodó detalló la alineación de su corbata.
— ¿Le hablaste a Karin? — Preguntó el hombre serio.
—Ya—Sonrió tímida y volvió a acercarse a él—. Y de nuevo, felicidades por el buen resultado de la junta—A completó con un abrazo, entrelazando sus brazos en el cuello del ojiperla.
Neji bufó molesto, después rodó los ojos, molesto y su salvación apareció, su teléfono empezó a sonar en su oficina, y con todas las ganas del mundo se alejó de aquella molesta mujer para caminar a paso veloz en donde estaba su teléfono, cuando llegó lo tomó entre sus manos observando la pantalla: Tenten. Y todo el coraje y fastidio que sentía desapareció, curveo un momento sus labios formando una débil sonrisa que se desvaneció de inmediato cuando la llamada se cortó. De inmediato marco el número de su esposa y cuando estaba a punto de marcar tocaron su puerta.
—Neji—Lo llamó Sakura desde la puerta—, ¿Me puedes ayudar a escoger el pastel de Min? —Sonrió inocente.
"Cuida a mis hijas en lo que estoy fuera, llegare en el cumpleaños de Min"
Tenten quiere que la fiesta de su hija salga perfecta, no podía fallarle.
—Sí—Guardó su celular y siguió a Sakura que se miraba emocionada.
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Ya habían pasado un par de días, estaban a nada de que Tenten regresara y eso significaba que igual la fiesta se acercaba y los preparativos estaban perfectos, sólo pequeños detalles y confirmación de otras cosas que ya estaban confirmadas.
Neji y Sakura aun no llegaban del trabajo, Lalami preparaba la cena de las niñas, Nore estaba en la habitación de las pequeñas, arreglando todo para que ellas subieran a bañarse, mientras tanto la persona que se encargaba de cuidarlas era Sasuke, que últimamente aquel trabajo se le hacía muy sencillo, entretenido y el gusto por convivir con las hijas de Tenten nadie se lo quitaba. Pero se entiende que son pequeñas, aunque tengan toda la atención por parte de todos los presentes siempre van a necesitar la figura femenina que este protegiéndolas; desde que Nore le dejo a las niñas, Min no dejaba de preguntar por su mamá, desde preguntas hasta el propio berrinche, contagiando un poco de melancolía a Jiten, que se había atrevido a hacer dos preguntas acerca de su madre.
Un poco hastiado con el problema, el Uchiha había decidido sacar su celular y hacer una pequeña llamada a su jefa, tal vez si las niñas escuchaban la voz de su madre se tranquilizarían por completo y aguantarían el regreso de ella, tanto como él lo hacía.
Jiten estaba sentada en un gran sillón de la sala, dibujando unos tulipanes, flor favorita de su madre, Min estaba entre los brazos del joven que mantenía el teléfono entre su hombro y su oreja.
—Hola—Contestaron casi de inmediato.
El azabache tragó hondo, dándose cuenta que aparte de ser las niñas el pretexto de la llamada, lo había hecho por él, porque quería escucharla, saber que estaba bien.
—Tenten, ¿Cómo estás?
—Bien, ¿Todo bien con mis hijas?
—Sí—Sonrió—, ellas están bien, pero querían hablar contigo—Colocó el teléfono en altavoz, para que las menores escucharan a su madre.
—Yo también las extraño mucho.
Ambas niñas reaccionaron de inmediato, Jiten se puso de pie y corrió a donde estaba Sasuke y Min. Una pequeña charla empezó, la mayoría de preguntas salían de la boca de Jiten, sacando risas por parte de Tenten, haciendo sentir con vida a Sasuke, Min decía algunas cosas, comentarios más que nada, pero que eran muy tierno escuchar las palabras que decía la menor, incluso escuchar como Tenten se emocionaba por nuevas palabras que su hija menor había aprendido.
Pero la fiesta terminó cuando Nore bajó por las niñas para llevarlas a bañar. Después de una despedida por teléfono, Nore cargó a Min entre sus brazos y seguida por Jiten subieron a la habitación, dejando solo a Sasuke, con el teléfono en la mano y aun con la llamada en línea.
—Entonces aun no llegan—Murmuró Tenten.
—No, pero no han de tardar.
—Ya—Soltó un suspiro—Hoy tengo una cena para cerrar la asociación, he estado arreglándome todo el día, de hecho sólo estoy esperando el taxi.
— ¿Te arreglaste? —El Uchiha soltó una risita inocente.
—Sí, me compré un vestido color durazno y bueno, cosas de chicas que de seguro te aburren—Soltó una tremenda carcajada.
—El color durazno te queda bien—Atinó decir el azabache.
El silencio se hizo presenta por unos segundos, no era porque a la castaña le molestara el comentario, más que nada, no lo esperaba, no de él y no de aquella forma, pero le agrado, ¿A qué mujer no le gusta recibir un piropo? Además, hacía mucho tiempo que no recibía un halago, la última vez fue antes de conocer a Sasuke, y podía jurar que Deidara fue el encargado de decirle aquello.
—Gracias—Sonrió tras el teléfono—Mañana estaré de regreso, y podre estar…—Se escuchó un golpe y un timbre—. Lo lamento, el taxi llegó.
—No hay problema, suerte en la cena.
—Gracias, buenas noches, Sasuke—Llegó el timbre de fin de la llamada.
Guardó su celular en el bolsillo izquierdo, llevó sus ojos a la casa, hablar con ella le había hecho muy bien, no sabía que había hecho aquella castaña para estar presente frecuentemente en sus pensamientos, pero lo estaba y muy frecuentemente. La extrañaba.
Y la casa se le hacía cada vez más grande, el trabajo más pesado, lo días más grises. No estaba emocionado por manejar si no era con ella y sus sonrisas mañaneras no estaban presentes para desearle un buen día, o aquellos bostezos en la noche, dando señal que ambos habían terminado su día, juntos, y podían ir a descansar, para estar de nuevo juntos el siguiente día.
Le hacía falta, la extrañaba.
Soltó un suspiro, ¿Qué diablos le estaba pasando?
Nunca había sentido aquello, y para ser honestos, no le agradaba depender tanto de una persona, nunca lo había hecho y menos en el aspecto sentimental.
Si las cosas seguían así podía declarar que todo estaba perdido y él se encontraría perdidamente enamorado de Tenten, si no es que ya lo estaba.
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X.X.X.X.
De verdad ahora sí me pueden aventar a un barranco xD Juro que no levantare una demanda o algo por el estilo xD
¡Lo lamento! De verdad, ni sé cuándo fue la última vez que actualice, creo que fue hace dos semanas y de verdad lo siento, pero la escuela me traga cada vez más :c Con decir que he querido hacer un regalo y ni tiempo he tenido para pensar la trama :c
Me siento terrible, pero ya esta UwU
Pensé en poner el cumpleaños de Min, pero mejor le dedicare un capitulo completo.
Espero que este capítulo les haya gustado c: A mí sí me gustó, no tanto como otros, pero sí me gustó xD
Espero actualizar más rápido, al menos antes de que acabé octubre poner dos capítulos.
No odien los personajes, por cierto ¡Se acerca la bomba del fic! Como en tres o cuatro capítulos vendrá un capitulo que dará la vuelta a todo y con eso igual viene incluida la historia de Neji y Tenten.
Bueno, los quiero mucho, de veras.
Suerte.
¿Reviews?
PD: No han sido mis días, anímenme con Reviews xD
