Naruto no me pertenece.

Mundo alterno (actual).

Capitulo 12

No eras capaz

En todo el día no habían hablado. Aunque su relación era mala, Tenten siempre le mandaba un mensaje al día, ya sea para desearle un buen día o para avisarle cualquier cosa sin sentido, empezó a pensar que sólo mandaba aquellos mensajes de pretexto para tener un lazo con él, pero lo malo, es que Neji muy pocas veces contestaba aquellos mensajes de textos que su esposa le mandaba ¿Para qué?

Tampoco habían tenido sexo en semanas, tal vez ya había habían completado el mes, quizá ya tenían tres meses sin tener relaciones. Tampoco sabía. Y es que Tenten era la única salida a todos sus problemas, no ella exactamente, sino su cuerpo, aquel recibimiento que siempre ella tenía para él. Pero ahora ya no había nada. Ni aquella salida que ellos mismos crearon, ni el cuerpo de Tenten, ni su sonrisa, ni su aroma, ni presencia.

Cuando la castaña tenía ganas dormían juntos. Sin tener ningún contacto, ni visual, ni físico. Por lo que igual le angustiaba. Ya eran muy pocas las veces que ella dormía con él, en esa semana no se había aparecido en su habitación. Aunque las cosas le entristecieran rotundamente no podía ir a hablar con ella para intentar arreglar todo, para empezar, Tenten ni siquiera le había dicho el porqué de su enojo.

Bufó molesto.

Eran las nueve de la noche y apenas había terminado el informe, ¿Cómo iba a tener una buena familia si el trabajo lo tragaba? Apagó el computador y estiró sus brazos, para ponerlos atrás de su nuca y llevar sus ojos al frente.

Ahí estaba Sakura, quien sabe desde cuando, ocasionando que Neji diera un leve respingo. La chica lo miraba cautelosa, estudiando la situación, con su vestido negro de escote pronunciado que apenas cubría sus pechos y la falda pegada que remarcaba las piernas de la mujer, terminando en aquellos tacones color vino. Volvió a subir la vista, para penetrarla con la mirada, alzar una ceja y esperar una respuesta.

—He visto que estas más tenso—Habló la mujer ronroneando en cada palabra—, te invito un trago.

Y sonrió. Confundiendo mucho más al Hyuga que había relajado sus facciones y miraba a su secretaria caminar a él.

—Yo pago—Soltó en una risa.

—No es buena idea—Murmuró el hombre, poniéndose de pie y rodeando el escritorio para no tener a Sakura de frente.

Sakura frunció el ceño. Aquel juego le estaba gustando, ver a Neji correr para no tener que frecuentarla le agradaba, la hacía sentir dominante. Lástima que haya decidido que ese sería el día en que se llevaría a Neji Hyuga a la cama.

—No voy a tocarte—Sonrió la peli rosa—, sólo vamos al bar que está cruzando la avenida.

El castaño la observó, la mujer había cambiado su rostro, tenía uno despreocupado y sin malas intensiones, a parte, si la chica tuviera un plan lo hubiera realizado en ese momento, en la oficina. A parte, ¡Eran unos tragos, era alcohol! Y últimamente aquello era lo que lo mantenía con vida. Sólo tomaría algunas copas para tener algo más que soledad en la sangre y regresarían a casa.

Tomó las llaves del auto y apagando las luces se dirigió al elevador seguido por su secretaria, que al pasar junto a la recepción tomó su bolsa y lo siguió, atenta, sin saber cuál era la respuesta definitiva del hombre. El elevador se abrió en planta baja y al salir del edificio Neji no desactivo la alarma del auto como siempre lo hacía cuando ya se iban, sino que se puso su chaqueta y guardo las llaves con su cartera en el bolsillo izquierdo del pantalón para cruzar aquella avenida con más seguridad.

La mujer sonrió de lado y lo siguió.

No era un bar muy elegante, tampoco uno de mala muerte, era un bar perfecto para pasar desapercibidos, tenía una barra muy larga, donde se encontraba el barman y de fondo millones de botellas que de diferentes licores. Sonaba bajo una música entre rock alternativo y música pop. En lo que sobraba del establecimiento había mesas redondas, seis en total, con cuatro sillas alrededor y un centro de mesa con los precios de lugar.

Cuando Neji entró, fue directo a la barra y clavó sus ojos al menú mientras tomaba asiento en las sillas altas de la barra, seguido por su secretaria.

—Un whisky—Ordenó, cuando tomaba la cajetilla se cigarros que estaba en el mostrador y tomaba uno.

Sakura rápidamente le ofreció fuego, al encender rápidamente el encendedor que se encontraba junto a los tabacos.

—No sabía que fumabas—Comentó Haruno, tomando un cigarrillo y acercándose al hombre para prenderlo del cigarro que Neji tenía entre los labios.

El Hyuga hizo una cara de asco, mientras sacaba el cilindro de su boca y por ahí el humo.

—A Tenten no le gusta que fume—Volvió a meterlo a su boca—, pero parece que el vicio regresó.

Sakura se quedo atenta al perfil del hombre, como volvía a sacar el humo y tomaba el vaso de whisky para darle un trago hondo, casi terminándoselo. Sintió un recorrer en todo su cuerpo, ese hombre era realmente apuesto, hace unos años pensó que no podría conocer un hombre más apuesto que Sasuke, pero estaba equivocada, porque estaba frente a uno.

Se relamió los labios y observó su propio cigarro, había dejado parte de su labial en él.

—Otro whisky—Ordenó la mujer—, para el hombre.

Neji desvió su mirada a Sakura, se veía despreocupada, de verdad parecía que no planeaba nada, tenía la mirada fija en una pareja al fondo del bar, y movía su tobillo al ritmo de la música suave que sonaba. No podía decir que Sakura quería hacer algo malo, aun que siempre quiso afectar a Tenten, ahora su esposa no estaba, sólo estaba él. Lo que le ocasionaba un poco de tranquilidad.

Tomó su primer vaso de bebida y lo terminó, para ponerlo junto a él y tomar el nuevo que le ofrecían, y como si el licor no quemara su garganta, lo bebió rápidamente, ahogando sus penas con ello. Olvidando todo el dolor y enfocándose en lo amargo que sabía el alcohol, para dar paso al tercer vaso.

Tenía que aceptar que casi no bebía, primero, el sabor amargo no le gustaba del todo, tampoco se le hacía divertido perder la razón por una bebida fermentada, cuando empezó a ser novio de Tenten recordaba que tenía mucho que hacer parar perder su tiempo en la bebida, quería estar con ella, conocerla y protegerla de todas las bajezas que sus familias podrían hacerle. Cuando los obligaron a casarse fue otra cosa, esa noche, ambos jóvenes cansados de estar con los invitados que ni siquiera conocían, subieron a una habitación, ordenaron una botella y fue la primera noche ebria de ambos, querían probar algo nuevo, algo que los ahogara por completo y los hiciera ver que había cosas amargas en la vida, como el sabor del whisky sin diluir, tragando desde la botella, ella con todo el maquillaje corrido, con su cabello, peinado en un moño alto, arruinando el peinado perfecto que le habían hecho en la mañana y se habían tardado horas, su vestido ya ni era blanco, se había quitado el faldón, y tenía el corset abierto, tirada en el piso, con las piernas extendidas a él, invitándolo a hacer algo nuevo, algo que nunca habían hecho. Recordó como él se acercaba tímidamente y la tomaba suavemente de la rodilla, para apoyarse y acercarse a robarle un beso, tomó, con su otra mano, la pierna desnuda de su ya esposa y empezó a acariciarla, alcanzando a oler el alcohol que ambos expedían. Volvió a recorrer su pierna, con más seguridad, y sus dedos vivos desataron por completo el corset, para sacarlo y tener a Tenten semidesnuda frente a él. Aquella noche, fue la primera noche donde entregarían sus cuerpos a alguien más, cuando sus vidas pertenecían al otro y le hacían honor al nombre de "Marido y mujer" que habían adquirido hora antes y que todo el mundo pensaban que eran felices. De una u otra forma tenían que aprovechar su noche de bodas.

Sintió un ardor tremendo en la palma de su mano, bajó la mirada, fue ahí donde se dio cuenta que su vista estaba borrosa, los ojos le ardían y la cabeza comenzó a dolerle. Tardó en enfocar su mano apoyada en la barra, la alzó con cuidado y encontró una colilla de cigarro, giró su muñeca y notó el enrojecimiento que tenía la palma de la mano. Chasqueo la lengua.

Y volvió a empinarse el vaso que tenía en la mano derecha, se terminó todo el alcohol y posicionó su vaso donde recordaba que los ponía, se encontró con ocho vasos vacios junto a él.

¿Cuándo había bebido tanto?

Le dio igual, observó al barman y empezó a recordar las palabras que servían para pedir más.

—Aquí tienes— Sakura le extendió un vaso con bebida.

Neji la tomó rápidamente y se la empinó, olvidando porqué Sakura estaba ahí. Pero recordando su existencia cuando la mujer lo tomaba del hombro y empezaba a apretar suavemente.

—Estas muy tenso—Susurró la chica, acercándose a él—, puedo hacerte un masaje, ¿Quieres qué lo haga aquí? —Le sonrió, empezando a acariciar la curvatura entre el hombro y el cuello.

El Hyuga no contestó, volvió a tomar de su vaso y sintió un escalofrío tremendo cuando la mujer bajaba su mano por su pecho, llegando a su abdomen.

—Ordéname—Le susurró Sakura, en el oído.

Y besó el lóbulo de su oreja, para soltar otro beso en la mejilla y recorrerse hasta los labios.

Fue cuando Neji reaccionó de inmediato, sintió unos labios ajenos a los de su Tenten, otros labios toscos lo estaban besando, pareció que todo el alcohol que había bebido se bajo por completo. Sintió un asco tremendo, cuando la lengua de su secretaria acariciaba sus labios y algo acariciaba su pierna.

Tal vez podía…

—Apártate— Reaccionó, cuando algo oscuro estaba entrando en él.

Sakura sonrió de lado y empezó a acercarse de nuevo. Pero el Hyuga metió su mano a su bolsillo y sacando dinero sin ver cuánto era lo colocó en la barra y furioso salió del bar. Seguido por la chica, que iba un tanto confundida.

Cuando llegaron al auto, Neji sacó las llaves para desactivar la alarma y entrar al lugar del piloto, para encender el auto. Sakura le imitó, subió en el copiloto y lo observaba cómplice en espera de la siguiente acción.

—Eres un asco de mujer—Murmuró Neji—, ¿Creíste que podrías superar a Tenten? —Soltó una risa.

Aquella risa resonó en los tímpanos de Sakura, era una risa mala, macabra, le daba miedo. Trató de mirar a Neji a los ojos, pero los tenía entrecerrados y empezaba a cabecear.

—Estas ebrio, no manejes así—Opinó la mujer, haciéndose pequeña en su asiento.

—Nunca llegaras al nivel de mujer donde esta Tenten—Sonrió y empezó a conducir—, aquella mujer sí lo vale todo.

Haruno notó la rapidez con la que su jefe conducía, los semáforos rojos parecían verdes para él, la precaución había quedado atrás, igual que su dignidad.

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Sasuke se había quedado en silencio todo el tiempo en el que Tenten hablaba, la escuchaba perfectamente y miraba como la máscara de felicidad se caía a pedazos con cada palabra que decía. Sentía que concordaba con ella, su historia igual era triste, y se pude decir que ambos no tuvieron familia.

— ¿Fue ahí cuando Jiten nació? —Se atrevió a preguntar el joven, cuando notó que su jefa había quedado callada.

—Sí—Suspiró—, pero ya no podíamos con más y le pedí a Neji que nos fuéramos a otro lado—Sonrió inconscientemente—, él no se negó.

Sasuke apretó sus puños, le enojaba que Tenten recordara aun con aprecio a su esposo, le enojaba que la chica aun viviera esperanza con él. Tenten merecía a alguien mejor, a alguien que no se hubiera dejado de sus padres y que no se hubiera dejado manipular. Y la sangre le hirvió más, cuando razonó, que Min había sido decisión de ellos.

—Tus hijas, ¿Cómo las ves ahora?

—No pienses mal—Sonrió la mujer, dándole esperanzas al Uchiha—, aunque me obligaron a tener a Jiten, estaba triste, pero todo el enojo y tristeza se fue cuando vi el primer ultrasonido, y mi amor de madre llegó de golpe—El azabache notó el brillo tremendo en los ojos de la castaña—, y la amo como no tienes idea, Min fue decisión de ambos, queríamos ver si podíamos empezar de nuevo, pero ya era muy tarde, aun así, igual la amo demasiado. Es mi sostén para no rendirme y…

— ¿Y?

—Para pensar que la vida vale la pena.

Observó el sonrojo de la mujer, sus ojos brillantes y la sonrisa que tenía entre los labios. Era totalmente hermosa, una belleza y lo aceptaba. Tenten había logrado enamorarlo, había logrado hacerlo reír en mucho tiempo. Le gusta estar con ella, buscaba cualquier pretexto para estar con la mujer, porque la quería.

Se puso de pie y caminó los lugares en la mesa para quedar junto a ella, se sentó en la silla y acarició sus mejillas, llamando un poco la atención de Tenten, pero la chica le regaló una sonrisa sincera llena de agradecimiento.

—Karin y Deidara son los únicos que saben la verdadera historia, ahora tú también la sabes y me gustaría que la dejaras en secreto porque…

Se quedó en silencio cuando el Uchiha le había colocado su dedo pulgas en los labios.

—No me pidas algo obvio.

Tenten asintió un poco nerviosa y tragó hondo.

—Tenten— Susurró el hombre—, voy a besarte.

La castaña abrió sus ojos por completo, su corazón empezó a palpitar fuertemente y empezó a tener miedo. Mucho, Sasuke estaba muy cerca de ella y sentía su aliento chocar contra el de ella para unirse en uno, como lo harían sus labios en unos minutos.

Quería quitarse de ahí de inmediato, no podía besar a Sasuke, ¡Estaba casada! Y nunca le haría esas bajezas a Neji, por mucho que lo odiara. Hizo su rostro hacía atrás y milagrosamente el teléfono de la casa empezó a sonar.

—Tengo que contestar—Sonrió nerviosa.

—Déjalo, por primera vez, deja los deberes— Susurró.

Pero no podía, Sasuke le gustaba, pero ella tenía un compromiso y amaba a Neji. Se puso de pie de inmediato y corrió al teléfono donde lo descolgó y tomó una bocanada de aire.

—Diga.

¿Habló a casa del señor Hyuga?

—Sí, ¿Qué se le ofrece? —Preguntó la mujer, mirando por el rabillo del ojo a Sasuke que se rascaba la nuca y sobaba su sien.

El señor acaba de tener un accidente automovilístico y…

Fue todo, Tenten sintió las piernas de gelatina, su respiración empezaba a cortarse y su corazón estaba siendo aplastado por la tristeza y las lagrimas que empezaban a salir de sus ojos. Aquella noticia le había llegado justo en su pecho, en todo lo que necesitaba aun de su esposo, no quería que nada le pasara, era Neji, su primer amigo, su mejor amigo, su primer amor, su primero en todo, no podía pasarle nada. Quería que aquella voz al otro lado del teléfono se empezara a reír y dijera que era una broma, que Neji estaba bien, que pronto llegaría a casa y le diría buenas noches para dormir juntos en su habitación de marido y mujer, abrazados, como muy pocas veces lo hacían.

Colgó el teléfono después de que le dijeron la dirección del hospital. Para levantarlo de nuevo y marcar un numero de memora.

—Maldita sea—Murmuró cuando no contestaban.

Volvió a llamar y al tercer timbre contestaron.

Hola—Contestó una voz burlona al otro lado de la línea.

— ¿Suigetsu? —Murmuró la castaña temblando— ¿Qué diablos haces con el teléfono de Karin a estas horas de la madrugada? Diablos, no me importa, pon a Karin al teléfono.

Parecía que tardaban años, y la desesperación de la mujer crecía cada vez más.

Tenten, no creas que Suigetsu y yo estábamos…

— ¡Karin, ven a mi casa pronto! Necesito que te quedes con las niñas.

Después de dar una corta explicación y colgar el teléfono, parecía que su reloj avanzaba cada vez más rápido, el tiempo se le iba de las manos y sólo tenía cabeza para pensar en Neji y en lo que iba haciendo para que estuviera en una camilla de hospital. Giró para ver a Sasuke, que igual se encontraba asustado y en espera de órdenes.

Su cabeza dio un clic, de seguro Sakura venía con él, y si no mal recordaba la persona que le avisó mencionó una acompañante, eso significaba que Sakura igual estaba en el hospital.

—Neji y Sakura están en el hospital—Fue todo lo que pudo decir porque el nudo en su garganta se hizo mayor.

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Ya habían llegado al hospital y caminaban directo a la habitación que el médico les indicaba, para que él abriera la puerta y dejaran ver a un hombre castaño, recostado en la camilla, con un vendaje que cubría todo su brazo derecho, una gasa en su mejilla izquierda, y una férula en el pie izquierdo. También había un sillón donde estaba Sakura con un vendaje en su muñeca derecha.

Cuando los ojos chocolate chocaron con los perlas, al fin respiró, sintió su corazón funcionar de nuevo, Neji estaba con vida, y lo demás no le importaba. Veloz llegó a él y lo abrazó por el cuello.

—Maldita sea, Neji—Sollozó—, pensé que… qué bueno que estas bien.

El Hyuga sonrió de lado, y llevó su mano sana a la espalda de su esposa para tratar de devolverle el abrazo.

—Tranquila—Besó su frente.

Un aroma en peculiar llegó a las fosas nasales de la castaña, que de inmediato se alejó de él y lo miró fríamente. Tenía los ojos vidriosos y entrecerrados, el aliento a alcohol y el temblar en su cuerpo.

—No puedo creer que estás ebrio—Murmuró la mujer, poniéndose de pie.

—Sólo fueron unos cuantos tragos que le invité en un bar—Habló Sakura, que era tomada cuidadosamente por su novio.

Tenten abrió sus ojos como platos.

— ¿Fueron a beber? —Murmuró molesta.

—Lo mejor será que esperemos afuera—Habló Sasuke, tomando a su novia y sacándola de la habitación, cerrando la puerta tras él.

La castaña cruzó los brazos y llevó sus ojos a su esposo, que esperaba temeroso el reclamo. Todo en su cabeza empezó a unirse, llegaban muy tarde, Neji se miraba incomodo cuando su secretaria estaba cerca, miraba celoso a Sasuke. ¿Qué más quería? Había sido tan tonta, porque siempre lo tuvo ahí enfrente, le estaba dando de comer a la amante de su marido.

—Siempre he sabido que me odias—La mujer se sentó a los pies de la camilla—, pero nunca pensé que tanto para serme infiel.

El Hyuga entreabrió sus ojos lo más que pudo y un mareo lo atacó, volviendo a cerrar los ojos molesto.

—Yo no te he sido infiel, no sería…

— ¡Cállate!, ¿Qué más quieres? Acabas de tener un accidente por manejar ebrio, casualmente estas ebrio un día que estas con Sakura—Murmuró la castaña—, que asco me dan, ¿No pensaron en Sasuke? ¿En mi? Dios, tus hijas—Soltó un sollozo—, nunca pensé que me odiaras a ese grado.

Llevó sus manos a su rostro para cubrirlo y empezar a llorar con ganas, sacando todo lo que había acumulado. Su matrimonio era un asco, pero quería creer que no era falso, quería pensar que Neji aunque sea la quería un cuarto de lo que ella lo amaba. Todo se estaba cayendo y no podía hacer nada.

Neji la miró, bien podía quedarse en silencio, dejar que las cosas pasaran como siempre, pero ahora no lo haría, no perdería a su mujer por aquel juego de su molesta secretaria.

—Tenten—La llamó—, nunca te he sido infiel, te amo demasiado para atreverme a faltarte.

La castaña bajó las manos y aun con los sollozos en su respiración giró a verlo, por un momento se veía tan indefenso, tan honesto, sincero. Estiró su mano y la entrelazó con la sana de él.

—Mírame a los ojos y júrame que entre tú y Sakura, que entre tú y ninguna otra mujer ha pasado nada, ni siquiera un beso—Susurró.

El Hyuga bajó los ojos avergonzado. Estaba ebrio, pero bien recordaba que Sakura lo había besado, que ella se había acercado para tomar posesión de sus labios. Si estaba tratando de desmentir una mentira, no le iba a decir otra. Mejor se quedó callado, con el miedo en los huesos y sintiendo como ella soltaba su mano, era su última oportunidad para salvar su matrimonio y mando todo al carajo. Le había dicho que la amaba, desde hace tanto que no le decía aquello, pensó que iba a ser suficiente, pero con Tenten nada era suficiente, y él no ponía mucho de su parte para que así lo fuera, no había mucho que hacer el tiempo que estuviera ahí en la camilla, no podía recuperar en diez minutos toda la vida que había echado a perder, en diez minutos no le podía decir los buenas noches o buenos días que nunca le decía, ni decirte lo linda que se vestía siempre, ni alagarla cuando se lo merecía, darle el merito de una perfecta madre, felicitarla por ser una mujer perfecta. No, no podía recuperar en diez minutos todos sus errores.

—Nunca lo imaginé—Susurró la mujer, poniéndose de pie.

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Habían pasado dos semanas, y las cosas en la casa estaban mal, terribles, Tenten no cruzaba palabra con Neji para nada, trataban de sonreírse cuando las niñas estaban presente. Pero ya no tenía a donde refugiarse a donde huir.

Ahora sí era definitivo, la habitación de casados se había vuelto en la habitación de Neji, donde nada más que su soledad y el frío de las sabanas lo acompañaba, ya ni el olor de su esposa estaba impregnado en ellas, era difícil imaginar que la mujer seguía junto a él. La mayoría de su ropa se la había llevado, y la necesitaba cada vez más.

Esas dos semanas habían pasado y él había pensado en varias opciones para hacer lo que estaba a punto de ejecutar.

Se puso de pie, por fortuna ya le habían quitado la férula del pie. Ahora sólo tenía todo el brazo vendado, gracias a la gran quemadura que aun no curaba y dolorosamente tenía que cambiar los vendajes. Caminó a la entrada de su oficina, y desde ahí se miraba su secretaria nerviosa, tecleando como loca algunas cosas en el computador.

—Ven—Murmuró el hombre para regresar a su lugar.

Sakura se mordió los labios. Tenía mucho miedo, desde el accidente no había platicado con su jefe más allá del tema laborar, él no la miraba y ella tampoco era mucho de buscarle la mirada luego que qué aquel hombre pisara su dignidad.

Temblando se puso de pie y caminó hasta la oficina del hombre, donde después del escritorio estaba él, mirándola penetrante y atento. Tomó asiento y observó el escritorio, sobre la mesa estaba dos hojas perfectamente alineadas hacia ella: Despido. Fue lo primero que leyó en las hojas y tragó hondo para tratar de verlo a los ojos.

—Es el término de contrato de trabajo, firma cuando acabes de leer—Le extendió una pluma por el escritorio—, y que sea rápido.

Haruno suspiró pesadamente, se temía aquello, incluso le sorprendía que no la hubiera despedido hasta que el mes terminara para que le pagara el mes completo, o eso suponía. Empezó a pasar sus ojos jade por la hoja, aunque trataba de leer, sólo apreciaba la forma de las letras y se sentía desfallecer.

El sonido del elevador se hizo presente, lo que ocasionó que ambos giraran para apreciar quien llegaba, cuando las puertas se abrieron salió una mujer castaña con un sobre en la mano, que comenzó a caminar segura hacia aquella oficina perfilada del elevador. Entró a la oficina sin siquiera tocar o pedir permiso y le extendió un sobre a Neji, que no dejaba de verla con los labios entreabiertos.

—Llegó a mi oficina, creo es importante y no quería que pisaras mi lugar de trabajo—Habló la mujer, con un semblante serio y con la voz golpeada.

—Tenten— Susurró Neji, tomando el sobre e intentando sonreír—, que bueno que estas aquí, porque Sakura está por firmar el despido.

Ambas mujeres cruzaron mirada, pero sólo los ojos chocolates la sostuvieron, ya que los jades bajaron avergonzados automáticamente. Tenten sonrió de lado y soltó una risa maliciosa.

— ¿Crees que despidiéndola su amorío va a terminar? — Alzó las cejas, rodando los ojos.

El Hyuga se quedó en silencio por unos instantes, abrió la boca para hablar pero fue silenciado rápidamente.

—Ni la despidas—Se dio la vuelta la castaña—, eso no va a evitar que deje de ser tu amante.

—Maldición, ¡No es mi amante! —Gritó furioso, golpeando el escritorio llenando de temor a Sakura—, ¿Crees qué te engañaría con una mujer como ella?

Se escuchó la risa de Tenten, giró y lo observó paciente, alzó los hombros para mostrarse indiferente.

—No la despidas, será divertido.

Neji observó a su esposa llamar el elevador y subir. Maldición. Llevó sus ojos a Sakura, que esperaba atenta en espera de un poco de compasión.

—Ya lárgate a trabajar—Ordenó el hombre, arrugando las hojas que leía Sakura.

Haruno sonrió triunfal, para darse media vuelta y regresar a su escritorio. Claro que sería divertido.

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Acabó de dormir a sus hijas, estaba totalmente cansada, sólo quería quitarse la ropa tan ajustada, ponerse su pijama y dormir hasta el siguiente día. Cuando caminó a su nueva habitación, que se encontraba en un piso de su habitación de antes, recordó que era miércoles, día en que sacan la lavandería. Chasqueó la lengua, su pijama de seguro estaba en la habitación principal.

Dudando por lo que tenía que hacer, su vestido verde empezó a apretar con más fuerza su cintura, tenía que bajar por su pijama. Arrastrando los pies llegó a ella, y tragando hondo, en espera de que Neji estuviera dormido, giró el picaporte y entró. La luz estaba prendida, pero el hombre no estaba en la habitación. Le dio igual, fue al ropero y sacó su pijama; se dio media vuelta y caminó a la salida.

Pero un quejido llegó a sus oídos, nerviosa observó la puerta del baño entreabierta y como salía otro quejido más fuerte.

Sin saber porqué, caminó al baño, temerosa de encontrarse con algo malo, pero estaba Neji, quitándose el vendaje de su brazo izquierdo con dificultad.

El Hyuga al darse cuenta de la presencia de su mujer, quito la cara de dolor que tenía en el rostro por una seria y seguir con su labor. Tenten sonrió de lado por la acción infantil de su esposo y tranquila camino hasta él, se arrodilló frente a él y dejó caer su pijama al suelo, para tomar las vendas de su esposo, y empezar a quitarlas con más cuidado y experiencia con la que Neji lo hacía.

— ¿Siempre te las cambias tú? —Habló la mujer, llamando la atención del Hyuga.

El hombre asintió despacio, y los ojos de chocolate se cruzaron con los de él. Otra risa salió en los labios de la mujer al darse cuenta del sonrojo total en el rostro del hombre. Aquellas torpes acciones le gustaban mucho, pero no podía hacer nada, Neji la odiaba, no la quería al grado que ella lo quería. Lo comprobó cuando descubrió la infidelidad que le había hecho.

—Con razón no ha sanado—Murmuró Tenten.

Los ojos perla viajaron hasta el rostro de su esposa, se miraba triste, tenía ojeras, los parpados hinchados, había llorado, y aun no podía hacer nada.

—Soy una idiota—Murmuró la mujer—, te estoy curando las heridas que te hiciste cuando me fuiste infiel, es como decirte "Me gustó lo que hiciste, vuelve a hacerlo, ya te estoy curando" —Bajó las manos con toda la venda, dejando la herida al aire.

— ¿Y te gustó lo que hice? —Preguntó el Hyuga, sabiendo la respuesta, pero con un plan en mente.

— ¡Claro que no! —Gritó mirándolo a los ojos.

— ¿Y te gusta lo qué haré?

Los labios de Tenten fueron apoderados por su esposo, que empezó a besarla suavemente, con dulzura, como muy pocas veces lo hacía y la mayoría de veces fue durante su noviazgo. Intentando curar todas las heridas que la castaña tenían intentado remediar todos sus errores y transmitiéndole todo el amor que tenía guardado para ella, que aunque no lo demostrara diario ahí estaba, latente por ella. Por la única mujer que había amado, y que podría amar.

Tenten se quedó inmóvil, lo único que sentía eran sus labios aprisionados por su esposo, y como su corazón latía aceleradamente. Un nudo se formó en su garganta y las ganas de llorar llegaron, ¿Cómo se le ocurría besarla? Ella no amaba, mucho, pero parecía que Neji se agarraba a juego sus sentimientos, y no parecía importarte lo mucho que estaba sufriendo por su engaño, pensando que con un solo beso arrogaría todo.

Se separó rápidamente, poniéndose de pie.

—Termina de curarte, solo—Bufó la mujer, tomando su pijama.

—Quédate a dormir aquí—La tomó de la mano—, prometo no hacer nada que no quieras.

Tenten quería hacer todo, quería olvidar todo, quería pensar que nada había pasado y que Neji la amaba al menos la mitad de lo que ella lo amaba, pero no era así y era tiempo de que dejara de fantasear.

— ¿Por qué?, De seguro tu amante no quiso revolcarse contigo hoy—Se zafó de su agarre.

—Diablos, mujer, Sakura no es nada, ¡No te diste cuenta cuando te besé!

—Qué asco, me besaste con los mismos labios con lo que hacen porquerías—Un asco invadió por completo el ser de la castaña.

Y sin decir buenas noches, corrió fuera, o terminaría vomitando en cualquier lugar de la casa.

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X.X.X.X.X.X.X.X.X.X

Hola.

¿Me odian? No lo hagan por favor, tenía que escribir este capítulo para lo que sigue, ¡Qué viene con todo!

Espero que el capitulo les gustara tanto como a mi UuU Tarde dos días en escribir, lo que me hace sentirme inspirada últimamente.

¡Por cierto! Hare un pequeño paréntesis en la historia, me ausentare por un mes, algo así, y es que estoy en un foro con el reto de amigos secretos, tengo que hacer un fic extremadamente difícil con personajes que nunca he usado y necesito tiempo para que salga perfecto.

Espero me entiendan y no abandonen la historia.

Y si todo sale bien, nos estaremos leyendo en diciembre. Tal vez me daría tiempo de escribir dos capítulos de esta hermosa historia UuU

Gracias por todo.

Los quiero.

Saludos.

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