Naruto no me pertenece.

Mundo alterno (Actual)

Capitulo 14

Rueda de la fortuna

Salió de la ducha y rápidamente envolvió su cabello castaño en una toalla para enredar todo su cuerpo en la bata que empezó a usar cuando su cuarto de baño se convirtió compartido. Abrió la puerta, y lo primero en salir por la rendija fue un cumulo de vapor que se había formado gracias al agua caliente, después siguió ella y corriendo con las puntas de sus pies hasta su habitación sintió los flujos de aire fresco que albergaban su casa. Muchas veces había pensado en sacar a Neji de la habitación para que ella se quedara con la habitación principal con baño, además se encontraba en el mismo piso que las habitaciones de las niñas. Pero estaba segura que si hablaba con su aun esposo para arreglar aquel detalle el se negaría diciendo que la habitación principal es una habitación matrimonial, o alguna cosa tonta por el estilo.

Llegó a su recamara y entró veloz. Dejó caer la bata al suelo y caminó hasta su armario, aquel que empezaba a llenar de ropa poco a poco, sacó unos pantalones negros y lo convino con una blusa verde limón, la cual dejaba al descubierto sus brazos. Abrió el cajón de abajo y sacó su ropa interior, para embrocarse rápidamente todo y seguir con el cabello. Empezó a cepillarlo y pequeñas gotas caían de las hebras castañas hasta estrellarse con el piso, hasta que los nudos no existían y se veía su cabello con los pequeños risos marcados. Estiró su mano y tomo crema humectante, que coloco en toda su piel expuesta. Pasó un poco de tinta rosa en sus labios para darles color y tomó la botella de perfume. Lo observó por unos cuantos segundos y suspiró.

Cuando cumplió 17 años, Neji le había regalado su primer perfume, sí, el primero. Ella nunca se había interesado en cosas de chicas ni nada por el estilo y nadie se las exigía, ni el mismo Hyuga, pero era su cumpleaños y al joven de ojos perlas no se le ocurrió mejor idea que ir a la primera perfumería y con ayuda de tres vendedoras y jovencitas que iban a comprar eligió un aroma, aun sin estar muy seguro, con una botella en la mano y un ramo de flores en la otra llegó a su casa con una sonrisa deseándole un feliz cumpleaños, como todos los años.

Colocó algunas gotas del mismo aroma alrededor de su cuello y se puso de pie. De seguro sus hijas ya estaban listas para ir a la feria, y Sasuke, igual estaría listo.

Bajó las escaleras y caminó por el pasillo, tragó hondo y cruzó sus dedos para que a Neji no se le ocurriera salir en ese momento, gracias a Dios o a una fuerza divina no lo hizo. Se pasó de largo hasta la habitación de Min y entró de inmediato antes de que a su esposo se le ocurriera salir.

Se encontraba Jiten, jugando con su típico peluche de ardilla y Nore que le colocaba un suéter tejido a Min, ambas niñas miraron de inmediato la puerta y sonrieron alegremente.

— ¡Mamá! —Gritó Jiten, abalanzándose a la castaña para abrazarla por las piernas—. Ya estamos listas, ¡Estoy muy emocionada! Vas a ver que el día en la feria con papá Sasuke será grandioso, podremos subirnos a muchos juegos y comer helado—Sonrió.

—Es Sasuke—Le dijo Tenten—. Tu padre es Neji—Susurró y giró a ver a Min, que le estiraba los brazos alegre—. Muy buenos días, Nore. Hola, amor.

Ambas respondieron. Min fue abrazada de inmediato por su madre que le besó la frente y acarició una mejillas, de verdad esos momentos eran los mejores de su día y se sintió en una dicha mucho más grande cuando Jiten se unió al abrazo. De verdad que ese par era el motivo de su vida en varios aspectos.

Sasuke salió de su habitación. Ya dormía solo, le había pedido ayuda a Lalami para establecerse en otra habitación, no podía quedarse a dormir en la misma recamara que su ex novia, eso sonaba abominable y mucho más cuando pensaba que Sakura le era infiel y que él estaba enamorado de otra mujer. Por un lado sentía un alivio completo, ya no tenía ninguna barrera para empezar a conquistar a Tenten, antes tenía un poco de pena con Haruno, pero ahora ella no era parte de su vida, sólo estaba Tenten y él, Tenten, sus hijas y él, Tenten, sus hijas, Neji y él. Torció la boca de recordarlo. No podría creer que una mujer tan maravillosa como Tenten hubiera perdido tanto tiempo con una persona tan baja como el Hyuga.

Y como si lo hubiera invocado con sus pensamientos lo encontró al entrar a la cocina, tenía puesto su pantalón de pijama, con una playera blanca y su cabellera larga en un desordenado chongo. Sosteniendo con su mano derecha una taza de café. Pasó a su lado sin saber si saludarlo o no.

— ¿Van a salir? —Murmuró el Hyuga. Bien, no tendría que saludar.

—Sí—Lo miró fijo—. Las niñas quieren ir a la feria—Se sirvió café y le dio un sorbo largo—, y Tenten me invitó.

Lo soltó tan normal, como si fuera lo más normal, como si Neji estuviera acostumbrado a que su esposa lo invitara de paseo con sus hijas, lo dijo con un tono de burla obvio para la voz de Sasuke y taladrante para el Hyuga. Apretó sus dedos alrededor de la mano de la taza con tanta fuerza que podría quebrarla. De un azote la dejó en la barra de la cocina, en aquella barra donde tantas veces había hecho de él a la castaña en discordia y sin temer caminó firme hasta estar frente al azabache.

—Me tienes harto, ¿Crees que puedes quitarme a mi mujer sin que haga nada? —Lo tomó del cuello de la camisa—. Estás equivocado, Tenten es mía—Lo soltó—. Y me ama tanto como yo la amo.

—Que horrible forma de amar, engañarla con tu propia secretaria—Masculló entre dientes.

¡¿Por qué no entendían que él nunca la engañó?! Nadie lo hacía, ni Tenten, ni Sasuke. Pero poco le importaba, lo que necesitaba ahora era marcar su territorio, reclamar lo que era de él, y Tenten era de él. Estaba radiando de celos, tenía muchos celos y se reflejaba en sus ojos rojizos, inyectados de coraje. Estaba a punto de darle un buen golpe a Uchiha en la cara. Y se lo hubiera dado de no haber sido porque la castaña y sus hijas entraron riendo y desconcertándose de la escena de suspenso que ahí se vivía.

— ¡Papás! —Gritaron ambas niñas, que soltaron a su madre y corrieron, la mayor con Neji, la menor con Sasuke.

El Hyuga abrió sus orbes a más no poder, sus hijas habían dicho "Papás", las niñas no tenían dos padres, sólo tenían uno y era él, por lo que no comprendía porque su hija menor había corrido con Sasuke gritando: Papá.

Los ojos chocolates y negros se encontraron, temiendo de la reacción. Ella podía aceptarlo, pero que Neji lo aceptara era una catástrofe, más bien, con sólo escuchar aquella palabra se miraba el enojo acumulado en el Hyuga.

—Las niñas dijeron: Papás—Murmuró—. Ellas no tienen otro padre que no sea yo, ¿Entendido? —Trató de sonreír, mirando a sus hijas que lo miraban expectantes.

—Pero también tenemos a papá Sasuke—Comentó Min.

Fue todo, todo lo que pudo soportar. Era mucho que Sasuke le estuviera quitando a su esposa en sus narices, pero que Sasuke se hubiera ganado el lugar de padre para sus hijas fue la gota que derramó el vaso.

—Bien—Susurró Neji, sacando un suspiro largo—. ¿Por qué no van al jardín a jugar con papá Sasuke?, yo tengo que hablar con su madre.

A las menores se les pintó la alegría en el rostro, y empezaron a correr veloz hasta el jardín, esperando al azabache, que cruzó una mirada fugaz con su jefa, esperando un grito de auxilio para dejar todo y salvarla de las garras de su marido. Pero ella asintió despacio dando a entender que estaría bien.

Ambos adultos se quedaron en silencio, escuchando el leve sonido que venía desde el jardín donde estaban las niñas y Sasuke jugando. La castaña camino lenta hasta una silla y tomó asiento, sabía que Neji podría ser largo en la conversación o bien podía ser muy rápido.

— ¿Intrigada? —Preguntó el Hyuga, pareciendo ser un interrogatorio policiaco, poniendo ambas manos en la mesa que estaba junto a su esposa que negaba la pregunta—. Yo sí lo estoy, estoy intrigado y muy impresionado—Se acercó lo suficiente a la mujer—, porque mis hijas piensas que su padre es otro. ¿Algo qué decir? —Tenten negó rápidamente—. ¿Por qué lo llaman papá?, ¿Te vieron hacer algo con él que hacías conmigo?

La castaña frunció el ceño y abrió los labios para reclamar.

— ¿Te han visto besándolo? —Murmuró el Hyuga ya muy cerca de su rostro— ¿O acostarte con él?

— ¡Cállate! —Soltó tremendo grito la mujer, mientras empujó brusco a su esposo y se ponía de pie—, ¿Crees que por qué tú lo hagas yo también lo haré?, déjame decirte que no, me he dado a respetar, ¡Y quiero qué me respetes!

—Tenten, yo…

—Eres un ebrio que engaña a su esposa, y te da la gana juzgarla, ¿Qué clase de idiota eres? — Lo interrumpió—, has de ser uno muy grande. ¡Llegaste demasiado lejos!

Neji se quedó en silencio, porque lo que decía la mujer era verdad. Había llegado demasiado lejos esa vez, nunca antes había celado de esa magnitud a su esposa, ¡Pero no había necesidad!, ella nunca había tenido cerca a un hombre de peligro, incluso Deidara había pasado por alto. Pero ahora fue distinto, Sasuke le estaba quitando lo que más amaba en la vida y él no podía hacer otra cosa que gritar cosas sin sentido, acusando a su esposa de actos que estaba seguro que jamás cometería, quería pedir perdón, pero no tenía cara, no sabía qué hacer.

—Esto ha ido muy lejos—Murmuró el hombre—. Lo siento no debí decirte eso, pero no sabes el miedo que tengo cuando estás con él.

La mujer de ojos chocolate se quedó en silencio. ¿Qué podía hacer? Decirle que no tenía de que temer, que ella sólo lo podría amar a él, eran cosas que su esposo debía saber de ley. Pero quería volver a tomar asiento e invitarlo a sentarse junto a ella, a tomarlo de las manos y acariciarle los nudillos para plantarle un beso en los labios.

—Olvídalo.

No encontró mejor acción que ponerse de pie y empezar a salir de la cocina.

—Te amo, Tenten—Murmuró el Hyuga.

Y claro que la castaña escuchó, pero prefirió no hacer caso y seguir su trayecto.

El Hyuga llevó su mano a su rostro y enjuagó sus labios contra el dorso de su mano. Escuchó a alguien que entraba a la cocina, tal vez su mujer regresaba para decirle lo mucho que lo amaba y que empezarían a ser una familia hermosa, de ensueño. Que ella volvería a la recamara con él, que dormirían juntos todas las noches que aun tenían de sus vidas, verían crecer a sus maravillosas hijas y seguirían juntos, siempre.

—Tu esposa lleva una cara de pocos amigos—Habló burlona Sakura, que entraba a la cocina y tomaba asiento donde minutos antes estaba la castaña.

—Poco te importa.

Haruno levantó los hombros restándole importancia y fue directo al refrigerador para prepararse el desayuno que tiempo antes había diseñado en su cabeza.

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Ya habían llegado a la feria, lo hicieron después de pasar a desayunar, ya que por el accidente que ocurrió en la cocina, pocas ganas tenia Tenten de regresar a darle de desayunar a sus hijas. Por lo que pasaron a un establecimiento de comida rápida para alimentarse, a lo que las niñas obviamente no se negaron. Por suerte en ese tiempo, Min, Jiten y Sasuke se habían encargado de subirle el animo a Tenten y bajarle todo el coraje que tenía en sus venas. Ya estaba muy tranquila y parecía disfrutar del viaje, aunque tenía los ojos tremendamente abiertos, al igual que el azabache, para cuidar a la perfección las niñas entre toda esa multitud de gente.

Al primer juego que subieron fue al carrusel, en el cual Min parecía fascinada con los caballos en movimiento y las luces cálidas del juego giratorio, a Jiten aquello le parecía aburrido, la mayor siempre había sido de aventuras mucho más grandes que un juego que girada sobre sí mismo con un movimiento de arriba hacia abajo, pero tenía que tolerar aquel juego para que su madre accediera a llevarla a uno como la montaña rusa. Después de dar dos vueltas, por capricho de la menor, cambiaron a los carritos chocones, en el cual Tenten compartió el suyo con Jiten y Sasuke con Min, daban pequeños golpes a pesar de las exigencias de Jiten de tener menos control en el volante. Aquello la sacaba carcajadas a Tenten, ella no sabía manejar y detrás de un coche de juguete era un asco, que bueno que contaba con Sasuke. Levantó la vista lentamente hasta dar con él, lo encontró concentrado y atento a Min, no le quitaba los ojos de encima, eso le sacó una sonrisa sincera.

— ¡Vamos a los dardos! —Gritó emocionada Jiten.

Ambos adultos se miraron por unos instantes y accedieron para caminar al juego que la niñas les había dicho. Cuando estaban enfrente se mostraba una tabla de tres metros por tres metros repleta de globos inflados y listos para ser ponchados por los dardos que el encargado ya les extendía.

—Mamá, tú siempre has tenido excelente puntería—Le dijo Jiten, mientras agitaba sus manos unidas.

—Vale— Accedió de inmediato la castaña.

También le emocionaba aquel juego, porque lo que decía su hija era verdad, siempre había poseído una puntería perfecta, era uno de los pocos dones con los que había nacido y parecía quedar para siempre. Soltó un suspiro y tomó los dardos, arrojó el primero y fue a reventar un globo azul, sus dos hijas gritaron emocionadas, tomó el segundo dardo que en menos tiempo reventó un globo verde y el tercero rompió uno rosa. Los gritos de sus hijas se hicieron presente y una palmada suave en su hombro derecho proveniente del Uchiha.

—Escoja un premio—Habló el encargado de la tienda, señalando las repisas.

Miró todos los premios. Le parecían demasiado graciosos los peluches de animales silvestres, pero se decidió por un peluche de un cocodrilo.

Después de reclamar el premio caminaron al siguiente juego que Jiten pidió. Por suerte de la menor, los adultos habían accedido, porque se trataba de la esperada montaña rusa, pero fue bajo una condición, no subirían a la grande, lo harían a una mediana, además de que no dejarían entrar a la pequeña a la montaña rusa gigante.

Tenten se quedó mirando a Sasuke, mientras avanzaban en la fila.

— ¿Sucede algo? —Le preguntó el hombre, cargando a Min que se entretenía jugando con el peluche que tiempo atrás su madre había ganado—, ¿Tienes miedo? —Sonrió.

— ¡Claro qué no! —Lo regañó con las mejillas sonrojadas—, pero no podemos subir ahí con Min. Alguien se tiene que quedar con ella.

—Yo puedo quedarme aquí abajo, para que puedas ir con Jiten.

Tenten tragó hondo, y desvió sus ojos al juego, aunque se trataba de una montaña rusa mediana tenía un gran tamaño y podría asustar a cualquier persona que tuviera un poco de rencor a los juegos de esa índole.

—Min quiere quedarse conmigo—Sonrió la castaña, tomando a Min entre sus brazos.

Sasuke comenzó a reír bajo y tomó la mano que Jiten le ofrecía, era su turno para pasar.

—Al fin algo le da miedo a Tenten—Le murmuró cuando pasó junto a ella y subió al juego con la niña.

El sonrojó de Tenten comenzó a notarse rápidamente, sus mejillas estaban rojas y la sangre se mantenía en movimiento constante. ¿Qué diablos pasaba? Parecía una adolescente enamorada, tontamente enamorada. Sólo miró el juego elevarse, a su hija sujetarse fuertemente de su cinturón, y Sasuke sujetando una de sus manos para darle confianza, y el vagón cayó, arrancando los gritos de diversión por parte de los presentes.

La castaña sonrió divertida al igual que su hija menor. Sasuke de verdad se había ganado el lugar de padre.

La noche estaba a punto de caer, habían pasado a más de diez juegos después de la montaña rusa y era hora de irse, la feria no quedaba muy cerca de su hogar, por lo que al joven de cabellos azabaches le quedaba un buen tramo por manejar con la máxima precaución.

—Un juego más—Rogó Min, enseñando su dedo índice en indicación del numero uno—, por favor—Miró a Sasuke.

—Vale—Susurró—, ¿A qué juego quieres subir? —Miró a su jefa—, todo el día hemos cumplido los caprichos de las niñas, es momento que elijas un juego antes de irnos.

La mujer sonrió débilmente, hace tanto que no la tomaban en cuenta.

—La rueda de la fortuna—Contestó alegre.

A las niñas no les pareció incomodo o aburrido, pues soltaron un grito de emoción mientras buscaban con sus pequeños ojos aquella enorme rueda, que a esas alturas de la tarde, ya se encontraba iluminada, tenía luces de varios colores que resaltaba lo grande que era. Caminaron hasta ella, y le agradecieron al cielo que no hubiera tanta fila como había en la mayoría de juegos que habían asistido esa tarde.

Las casillas de la rueda de la fortuna eran distintas a las comunes, no era al aire libre, era como tal una casilla, como las que tenían los teleféricos, con dos bancas acolchonadas y rodeadas de paredes, suelo y techo de un vidrio resistente. Min y Jiten se sentaron de inmediato en una de las bancas, para que Sasuke y Tenten se sentaran en la de frente. Poco les duro el gusto de que las niñas estuvieran quitas, pues rápidamente se movieron para darles la espalda a los mayores y mirar por el vidrio el gran paisaje que se podía tener desde ahí mientras se elevaban en el aire.

Tenten también giró un poco su rostro para apreciar el hermoso paisaje, las luces de los edificios estaban prendidas, igual de algunas casa y de los mismos juegos que se encontraban en la feria, aquello era totalmente hermoso. Sasuke, que se encontraba sentado junto a ella, miró lo asombrada que estaba la mujer, sus ojos tenían un brillo intenso, un brillo hermoso, el que muy pocas veces tenía y ahora le estaba regalando ese momento, con esos hermosos ojos.

Tomó una de las manos femeninas entre las suya y empezó a entrelazar sus dedos despacio. Lo que ocasionó que la mujer diera un respingo rápido y girara a verlo, él también tenía sus ojos con un brillo tremendo. Trató de decir algo, pero, ¿Qué decía? No había mucho que decir, porque ella no quería que soltara su mano, tampoco quería que momentos así terminaran, ella quería seguir así por un buen rato. El Uchiha comenzó a acercarse lentamente y subió su mano desocupada al mentón de la mujer, lo alzó un poco más y se acercó lo suficiente para que sus labios se rozaran, pero se detuvo unos instantes, sí Tenten quería separarse, esa era su oportunidad.

Pero no lo hizo.

Y fue luz verde para que por fin Sasuke la besara. Después demedio año sintiéndose atraído por ella, después de tantos meses desarrollando un amor por aquella mujer, por fin la estaba besando, demostrándole todo el amor que tenía guardado en sus labios, demostrando que las palabras no eran la única vía que existía para demostrar amor. Le besaba tranquilo, disfrutando el momento y asegurándose de que ella igual lo hiciera, tratando de olvidar todo lo que estaba a su alrededor, el sonido del juego, o el sonido de los fuegos pirotécnicos que mantenían entretenidas a las niñas. Olvidando todo, sólo recordar el momento por la eternidad. Y Tenten lo sentía, sentía la tranquilidad con que él la besaba, y sentía un nudo en su estomago, los nervios que comenzaban a invadirla siempre que Sasuke se acercaba ahora estaban por todo su cuerpo, la habían dominado, pero parecía que el Uchiha se encarga de calmarlos con un simple beso que ella había comenzado a seguir. No podía creerlo, por fin estaba besando a Sasuke.

Por fin se sentía amada de nuevo.

Los fuegos artificiales que sonaban afuera no era nada comparado con lo que sentía adentro, tenía un mundo ahí adentro, tenía su mundo. Estaba enamorada, de la misma forma que Sasuke estaba enamorado de ella: perdidamente.

Se separaron al mismo tiempo y se miraron, no apartaron la mirada, era imposible hacerlo, querían conservar aquella mirada por el resto de sus vidas. Y ahí estaba de nuevo, Tenten le regaló una de sus típicas sonrisas, emocionando al azabache de inmediato.

Sintieron el golpe de la rueda y observaron a su alrededor, habían regresado de nuevo hasta abajo, ¿Una vida en unos minutos? Las niñas seguían entretenidas en la vista, pero cuando sintieron el golpe giraron rápidamente a ver a los mayores, que esperaban que se pusieran de pie para ir de regreso a casa.

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—Gracias por ayudarme—Suspiró Tenten.

Sasuke asintió despacio, para bajar las escaleras rumbo al pasillo de sus habitaciones.

Habían regresado hace poco de la feria, el trafico había sido mucho mayor del que tenían contemplado, por lo que llegaron algo tarde, era normal que todos se encontraran descansando en sus habitaciones, hasta las niñas se habían quedado dormidas en el auto, por lo que Sasuke le había ayudado a ir a acostarlas a sus habitaciones.

Llegaron a la primera habitación donde la castaña recordaba que su empleado dormía y se detuvo al frente.

—Buenas noches—Trató de sonreír, controlando los celos que comenzaban a salir al pensar que ahora entraría y estaría dormido toda la noche con Sakura.

—Ya no duermo aquí—Comentó el hombre con una sonrisa en la cara—. Me cambie de habitación, ahora duermo en la de ahí—Señalo la recamara junto a la de ella.

Tenten giró el rostro, estaba confundida, mucho. Frunció el ceño y miró fijamente al hombre en espera de una respuesta. Pero no llegó de inmediato, él la tomó de la mano y caminó hasta estar frente a sus habitaciones.

—Terminé con Sakura—Le susurró en la frente.

La mujer abrió sus ojos sorprendida. Era un hombre sin compromisos y eso le gustaba de verdad, pero ella seguía casada, con un hombre que aun quería a pesar de todos los daños que había cometido. Pero no podía resistirse, Sasuke era ultimarte la única persona que se interesaba en ella.

Sonrió débilmente y lo tomó de las mejillas para comenzar a susurrarle muy cálidamente.

—Muchas gracias por todo—Soltó un sollozo—. Hace tanto tiempo que no me divertía así, hace tanto tiempo que nadie se preocupaba por mí—Se encogió.

El Uchiha sabía perfectamente lo que tenía que hacer, entrelazo sus brazos sobre el cuerpo de la mujer, compartiendo un poco de calidez que existía en él gracias a ella, esperando que aquello reconfortara aunque sea un poco su corazón, su ser. Quería que estuviera bien, porque entonces él estaría bien.

—Gracias, Sasuke—Susurró de nuevo.

Y ahora fue Tenten la que se apoderó de los labios del hombre.

Haciendo latir ambos corazones en unos solo, y haciendo latir un tercer corazón, que miraba todo desde el final del pasillo. No podía creer lo que estaba viendo, no podía creer que Tenten y Sasuke tuvieran una amorío entre ellos.

Tan despacio como apareció, desapareció del lugar, dejando a ambos amantes clavados en la boca del otro.

—Buenas noches—Habló la castaña regalándole una sonrisa al azabache.

—Descansa—Le besó la frente y esperó a que la mujer entrara a su habitación.

Las cosas comenzaban a mejorar para ambos.

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¡Hola!

Dios, jajaja. Sé que el capitulo es corto –de nuevo- pero ahora salió así :c Ya no tenía más que escribir xD Jajaja.

¿Qué tal? ¿Les gustó? No se asusten, verán muy pronto quien es la tercera persona que observo a Tenten y Sasuke besarse.

¡Por cierto! Sobre el nombre del fic, así es, como dice NAT AND ASH se debe a que hay personas inocentes, como son las niñas, y personas culpables, como es el caso de todos los adultos confundidos xD Total, cuando escribí el primer capítulo no sabía que nombre ponerle, en esa temporada, una banda que me gusta mucho: Torreblanca, había sacado un nuevo disco "El polvo en la luz" y justamente la canción que más me gustó de aquel disco se llama "Culpables e inocentes" Se las recomiendo mucho c: bueno, leí el título y la verdad es un nombre muy fuerte, y me gustó mucho para este fic. Creo que fue buena idea c:

Bueno, espero que comenten y verán que actualizare más rápido porque salí de vacaciones, ¡Al fin!

Por cierto, los invito a participar en la siguiente dinámica:

Será un intercambio de fic´s NejiTen por la Navidad UuU Será muy divertido, de veras.

www. fanfiction topic/ 162750 /144062923 /1/# 144076530

Sólo quitan los espacios. Jajaja, de todas formas es del foro: "El NejiTenten no ha de morir" dense una vuelta, me parece que las inscripciones son hasta el 15 de diciembre.

Bueno, un saludo enorme.

Los quiero mucho UuU

Gracias.

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