Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (actual)
Capitulo 20
¿Final?
***Flashback****
—Tenten, te amo…
La castaña, al escuchar aquello, se mordió suavemente su labio inferior. No podía creer que tanto daño le había cometido al joven de cabellos azabaches frente a ella; le tenía un enorme cariño a Sasuke, le había ayudado en las ocasiones que todos le dieron la espalda, incluso creyeron en ella cuando ni ella misma lo hacía, él siempre había estado presente y firme desde que lo conoció, por eso le dolía tanto tener que romper todas las ilusiones que el Uchiha tenía. Soltó un suspiro pesado y lo miró a los ojos, aquellos ojos negros, llenos de un brillo que no estaba segura si era de la emoción que siempre tenía o de las lágrimas amenazantes a salir.
—Sasuke, gracias por todo, sé que cometí muchos errores y lamento meterte en ellos, pero…tengo que seguir—Susurró la mujer, mirando directamente al hombre—, sin ti.
El Uchiha bajó la mirada, sabía que aquello llegaría pero nunca imaginó que llegaría tan pronto, pero lo esperaba, ya que Neji no dejó de amar a su esposa en ningún momento, por lo que le sería muy fácil recuperarla, y ahora lo estaba haciendo. Levantó de nuevo sus ojos para encontrar a los ojos chocolate que tanto amaba y tímido como en un principio: le ofreció una sonrisa torcida.
—Cuídate, Tenten, cuídate mucho y cuida mucho a las niñas.
También tenía que seguir, sin ella.
***Fin del Flashback***
Mientras escuchaba los gritos de sus hijas, su mente divagaba en la última escena que había vivido con Sasuke, claro que lo iba a extrañar, no le da forma carnal ni romántica, más que nada, el azabache se había convertido en un gran amigo para ella, a alguien que en verdad iba a extrañar. Había perdido la cuenta de cuantas veces lloró en su hombro o de cuantas sonrisas le había sacado aquel hombre que en ese momento se encontraba en otro estado, por lo que le había contado el Uchiha, una imprenta le había ofrecido un buen trabajo y buena paga en un lugar nuevo, una forma perfecta de iniciar una vida nueva.
Volvió en sí y observó a sus hijas jugar con una pelota, gritando y riendo escandalosamente, aquellas preciosuras era lo único que le quedaba en la vida, y estaría loca si pensaba desaprovecharlo. Así que se puso de pie y caminó hasta sus hijas, para sonreírles y empezar a jugar con ellas a la pelota, con un poco de miedo, ya que era miércoles, uno de los días en que Neji llegaba a ver a sus hijas.
Ya había pasado un mes desde que él le entregó los papeles del divorcio y parecía que la herida no cerraba para nada, desde aquel momento, Tenten y Neji no se habían visto, ella prefería evitarlo, ocultarse o alguna cosa por el estilo, le parecía amargo ver al hombre de su vida tan lejos de ella, metafóricamente, pues siempre que el Hyuga tenía un espacio aparecía en la casa a ver a las niñas. Y cabe resaltar que al menos tres días a la semana él se aparecía en la casa.
Deidara había salido de viaje, cuestiones del trabajo, por lo que no era una buena opción para ir a comer a su casa, Karin le había comentado que aquella tarde cenaría en la casa de los padres de Suigetsu, tampoco podría decir que iría a arreglar cosas del trabajo o ir a tomar un café con su amiga.
— ¡Papá!
Aquel grito hizo que Tenten regresara en sí, de nuevo, para observar a la figura masculina frente a la puerta del jardín. Y soltó un suspiro con todo lo que le sobraba de cordura.
Neji se encontraba ahí, con sus ojos hermosos, mostrándole más de lo que quería, incitándola con el gris neutro a hacer cosas incontrolables, sus labios, pidiéndole a gritos que corriera y los besara, causando un revoltijo en todo su cuerpo por la sonrisa socarrona que tenía, su rostro perfecto, jovial, hermoso. Ese hombre es, ahora más que nunca, más apuesto de lo que su ex esposa había notado. Un hombre de la calidad de Neji Hyuga debería tener una compañera de altura, una mujer que siempre lo acompañara, en las buenas y en las malas, que lo alentara a seguir, que le diera ánimos de continuar, una mujer que no le diera miedo el presente, pues no tendría miedo si se encontraba junto a Neji Hyuga. El Neji Hyuga que era el esposo de Tenten Amma, y ahora parecían dos simples desconocidos con un dolor tremendo en el pecho.
— ¿Cómo están? —preguntó el hombre que se acercaba y abrazaba a sus hijas, llenándose del aroma infantil de las menores.
—Muy bien papi, estábamos jugando a la pelota—Le habló la menor de las niñas, con una gran sonrisa en los labios.
De seguro aquel hombre ya tenía una mujer junto a él, o al menos alguien que le interesara. Siendo sincera, muchas mujeres harían lo que fuera para tener a un hombre como Neji Hyuga como pareja, incluso ella.
Neji sonrió de inmediato, y aquello no podía ser una tortura más grande para la mujer. Que de inmediato se alejó del lugar con intensiones de salir huyendo, de nuevo. Salió del jardín de prisa; cruzó el pasillo y antes de subir las escaleras la sostuvieron del antebrazo, jalándola hacia atrás siendo atrapada por los brazos que conocía de memoria; aspiró el aroma de la loción de Neji y de inmediato se relajó y sonrió tenuemente.
¿Qué estaba haciendo?
Aunque el aroma era embriagador no podía permitir que el Hyuga hiciera lo que a él se le antojaba. Pusó sus manos en los hombros de él y lo empujó con todas sus fuerzas, que eran muy pocas, y lo miró directamente a los ojos, frunciendo el ceño en espera de una explicación. Aquella acción le hizo sacar una risa al hombre, que volvía a tomarla de los hombros para agitarla lentamente un par de veces.
—No saludaste cuando llegué—sonrió con gracia el hombre.
—Se supone que la persona que llega, es la que tiene que saludar—Comentó la mujer—, genio—Soltó las palabras y se separó de él de inmediato—. ¿Se puede saber qué quieres? Vienes a ver a las niñas, no entiendo que haces…
No terminó de hablar, ya que los labios muy bien conocidos del Hyuga se encontraban sobre los de ella, degustando el sabor que tanto había extrañado, sintiendo todas las sensaciones que aparecían cada vez que se besaban, sin importar los millones de besos que ya se habían dado, cada uno de ellos parecía emocionarlo a ambos.
Tenten colocó sus manos en el cuello del hombre, y sin pensarlo más de dos segundos: le correspondió el beso.
—Lo sabía—Susurró el Hyuga sobre los labios femeninos—, aun me quieres—Le susurró en los labios.
Tenten se sonrojó de inmediato, apartándose lentamente y por completo del hombre, colgando sus brazos y frunciendo el ceño, de alguna manera aquel comentario había hecho rabiar a la castaña, parecía que él Hyuga pensaba que con tronarle los dedos ella estaría a sus pies.
— ¿Qué diablos pasa contigo? —Murmuró la mujer—. Primero vienes y me dices que me amas, y a través de engaños terminamos en la cama para después darme el divorcio, ¡Y ahora vienes a besarme y a creerte el gran dueño!
El hombre no respondió a las palabras de la mujer, en cambio la tomó con suavidad del brazo y con un poco de fuerza la jaló al jardín, donde se encontraban las pequeñas niñas, sonriéndose entre sí para ponerse serías cuando sus padres llegaron. La castaña frunció el ceño, aun más confundida, cuando ambas niñas caminaban hacia ellos estirando una pequeña bolsa entre las palmas de las manos de las dos.
—Ten mami—Le dijeron ambas con una sonrisa.
La castaña se separó del Hyuga y caminó el paso de distancia en el que estaban sus hijas, sosteniendo aquella bolsa que le daban y mirarlo con extrañeza, desató el cordón y sacó lo que se encontraba dentro.
Los ojos chocolates se deslumbraron al ver un anillo con un diamante sencillo, pero realmente lindo adornando el aro plateado. Miró a sus hijas que no contenían la risa.
— ¿De dónde sacaron esto? —Les preguntó.
— ¿Quieres volver a casarte conmigo?
La mujer respingó de inmediato por la voz proveniente detrás de ella, impresionada por la propuesta, pero impresionada por la forma en que aquella persona lo había hecho. Con miedo giró a ver a Neji a los ojos, aquel hombre tenía una amplia sonrisa en el rostro, muy similar a la de Jiten, dándose cuenta del parecido que tenía con su hija mayor.
—Deja de jugar, ¿Para qué pedirme que me case contigo si tú firmaste el divorcio? —Habló la mujer harta.
—Porque ahora quiero un matrimonio con la mujer que yo escoja, no con alguien que mis padres me opongan por obligación. Quiero casarme con la única mujer a la que puedo amar en la vida, con la niña que prometió no llorar más, con aquella chica que me hacía rabiar cada vez que pasaba junto a su novio frente a mí, quiero casarme con la mujer con la que he pasado los peores y mejores momentos, quiero casarme con la maravillosa mujer que me dio los mejores regalos que un padre puede tener—Le sonrió y se acercó lentamente a ella, tomando sus delgadas manos—. Quiero casarme con la madre de mis hijas, quiero casarme contigo, Tenten, no por obligación, quiero casarme contigo porque te amo.
Tomó el anillo entre las manos de la castaña y lo colocó frente a la mano de su mujer, en espera de que ella dijera: sí, con una simple acción.
Y claro que lo hizo, Tenten dejó que Neji le colocara el anillo antes de saltar a sus brazos, regalándole una sonrisa de oreja a oreja, con unos ojos llenos de brillo y gritos de felicidad por parte de sus hijas.
¿Ese era el final que pensaba para su familia?
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Dos años después
Se encontraba frente al espejo, cepillando sus cabellos castaños, tarareando una canción de cuna con la sonrisa pintada en la cara. Escuchó ruidos por el pasillo y al llevar sus ojos a la puerta, apareció su esposo soltando un gran bostezo, sacando una risa de la mujer que se ponía de pie y caminaba a él.
— ¿De nuevo cepillándote el cabello? —Le preguntó recibiendo gustoso el abrazo dificultoso de su esposa.
—Quiero verme bonita—Se sonrojó la mujer desviando la mirada—, últimamente he subido de peso y no he tenido tiempo de hacer ejercicio, y mucho menos ir al salón de belleza, me veo horrible.
—Embarazadas—Murmuró el Hyuga, rodando los ojos, sintiendo un leve empujón por parte de su esposa, que lo miraba enojada y con las mejillas infladas—. Estas hermosa, amor, de hecho cuando estas embarazada te pones mucho más linda—Le besó la frente y enseguida los labios.
Tenten sonrió con fuerzas y volvió a abrazarlo.
Ya había pasado tiempo, Jiten estaba en cuarto grado de primaria y Min había entrado a primero de primaria, sus hijas habían crecido realmente rápido y parecía que el pequeño que vivía dentro de Tenten también lo hacía, tenía seis meses y parecía de nueve, pero Tsunade les aseguraba que aquel bebé tenía una salud estupenda.
—Vamos a dormir—Murmuró el Hyuga, tallándose sus ojos cansados.
La mujer asintió de inmediato y apagando las luces de la habitación de casados se recostaron en su cama, donde Neji la abrazaba tranquilamente y Tenten se entregaba a las caricias que Neji le hacía en el cabello para acorrucarla.
La verdad es que ese no era el final que pensaba para su familia, porque no quería que su familia tuviera un final. Nadie lo quiere.
—Te amo, amor.
—Yo también, pero ya duerme—Le susurró Tenten a su esposo, le dio un beso en la mejilla y recostó su cabeza en su pecho, escuchando los latidos del Hyuga.
Y así, ambos cayeron en los brazos de Morfeo, en espera del siguiente día.
De los siguientes días juntos, sin buscar culpables e inocentes, sólo seguir juntos, como familia, como la familia en la que ambos habían deseado.
