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Melanie Tisdale.

Si pudieran llorar lo harían. Ambos sentían un dolor muy profundo en su corazón. La rabia y el dolor reinaban en el corazón de James Potter. Él había muerto y eso no era todo. Ahora su mejor amigo, su hermano acababa de ser acusado de su muerte cuando el verdadero culpable era un mago en forma de rata que corría a través de las alcantarillas buscando un refugio. Había gritado pero no lo había escuchado. Estaba seguro que si tuviera lágrimas estarían cayendo por sus mejillas sin poder evitarlo.

Una pequeña y cálida mano se poyó en su hombro. La calidez invadió su cuerpo. Él levantó la mirada y se encontró con los de su esposa. Esos ojos que lo habían enamorado desde que tenía conciencia. Si. Tal vez exageraba un poco pero lo que era cierto es que la amaba y había sufrido tanto al verla morir. Su mayor temor se había cumplido ese día. Y ahora no estaba para proteger a su hermano.

Ella también sufría, sentía su corazón rompiéndose en mil pedazos porque ella era testigo de la injusticia más grande y sencillamente no podía hacer nada. Aún tenía esperanzas y no se derrumbaba porque el amor de su vida la necesitaba entera pero por dentro quería gritar de impotencia porque no lo entendía. ¿Por qué tuvieron que elegirlo? ¿Por qué a su pequeño? Esa criaturita le había robado tantas sonrisas, tantas lágrimas, tantos suspiros. Sencillamente no lo entendía. Y ahora apresaban a Sirius, su amigo y ahora también su hermano. Él era en una palabra rebelde, ella nunca pensó que alguien pudiera llegar a tocar ese corazón pero se equivocó. Hubo alguien que le cambió la vida a Canuto, cómo le llamaban sus amigos y ese alguien resultó ser su mejor amiga: Melanie Tisdale, o como todo les llamaban: Mel.

Ella era sin duda alguna única, nos conocimos en Hogwarts y siempre estuvo conmigo, en los peores momentos de mi vida y también en los mejores. Tenía un carácter muy fuerte, nunca se dejaba intimidar por nadie y menos por Sirius Black. Ella se enamoró de él desde primer año pero él nunca la vio como chica. Hasta que ella decidió cambiar en cuarto convirtiéndose en una de las más codiciadas de Hogwarts y en la segunda chica que rechazaba a un merodeador. Claro que ella también cayó, cuando estábamos en sexto. Sirius Black y Melanie Tisdale fueron la sensación hasta que ella lo vio en un pasillo desierto con otra chica. La razón: una poción de amor. El resultado: un corazón destrozado y la decisión de irse al terminar el colegio. Afortunadamente, Sirius logró demostrarle a Mel la verdad y meses después de salir del colegio regresaron. Ahora Mel estudiaba para ser Medimaga y Sirius trabajaba de lleno con la Orden.

No se habían casado porque ella no quería y desde que Harry llegó a la vida de todos, Sirius Black quería tener el suyo propio. Pero el heredero de los Black aún no había llegado. Y ahora, las esperanzas de ambos Potter yacían en los hombros de la chica pelinegra y ojos azules.

-No. ¡Esto no puede estar pasando! ¡Lily! ¡James! ¡Oh por Dios! ¡Oh por Merlín!

James y Lily se vieron transportados nuevamente. Esta vez a un pequeño apartamento donde se encontraba Mel desesperada.

-No. No. No. James y Lily no están muertos. ¡No! ¿Dónde estás Sirius? ¡Harry! No puedo quedarme aquí. No Sirius. Debo ir. No puedes enviar un Patronus exigiendo que no salga de casa cuando Harry está en peligro. Lily. Lils. ¡Remus! Si. Remus me ayudará.

Empezó a buscar una pluma cuando la radio volvió a sonar.

-¡Confirmado! ¡El señor oscuro ha caído! Se nos ha informado que los ya fallecidos Potter eran perseguidos por Quien-ustedes-saben. Ellos estaban escondidos y fueron encontrados porque fueron traicionados. Asi como lo oyen brujas y magos. Los Potter fueron traicionados. Fudge acaba de emitir un boletín informativo que leeremos para ustedes:

Se han confirmado la identidad de los cadáveres encontrados en el Valle de Godric la pasada noche. Lamentablemente se trata de la joven pareja James y Lily Potter. Es una pena tener que dar a conocer esta noticia.

El presentador hizo una pausa y en el apartamento se escuchaba el llanto descontrolado de la joven.

Así como también es agradable decir que los rumores son ciertos. Quien-ustedes-saben ha caído. Y que se ha encontrado al traidor. Sirius Black ha sido sentenciado a cadena perpetua en Azkaban. Acusado por las muertes de James y Lily Potter y Peter Pettigrew. Los detalles en el diario El Profeta mañana. Esto ha sido y será…

-¡Sirius!- exclamó Mel desesperada- Sirius es inocente. Sirius. Debo ir. ¡Remus! ¡Oh por Merlín! Esto no está pasando. Fue Peter. Fue Peter. Sirius es inocente. Sirius. ¡Expecto Patronum! - una perra pequeña y plateada salió de su varita- ¡Ve con Remus! Sirius es inocente. Voy camino al ministerio. Alcánzame allá.

James- susurró Lily desde la ventana- Afuera hay gente- dijo preocupada y él se asomo para ver.

A las afueras de la calle Great Russell se observaban tres sombras oscuras. Melanie vivía rodeada de muggles porque su carrera así lo exigía. Unas cuantas cuadras después estaba el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía, un hospital muggle. Lily corrió hasta donde Mel y le gritó-

-¡No salgas!- chilló Lily- Melanie no salgas por el amor de Dios-

La preocupación se notaba en su voz pero Melanie estaba muy ocupada tomando un abrigo del perchero y guardando su varita en un pequeño bolso. Tomó una pluma y escribió rápidamente a Dumbledore.

Profesor Dumbledore. Sirius es inocente. Peter es el traidor. No puedo explicarle por acá. Confíe en mí. Voy camino al Ministerio. Melanie Tisdale.

Melanie tomó una lechuza que se encontraba dormida y salió afuera amarrándole la carta en una pata pero al momento de despegar un chillido se escuchó y la lechuza cayó de un golpe al suelo.

-¡Peg!-chilló corriendo Melanie mientras trataba de sacar su varita- ¿Quién está ahí?- gritó apuntando con su varita-

-¡Expelliarmus!- dijo la voz fría y Melanie quedó desprotegida- ¡Jajaja! Tendré el gusto de acabar contigo y de ir a decirle a mi querido primo que te asesiné como la perra que eres.

-Bellatrix Lestrange- dijo con voz firme Melanie- Supongo que estás destrozada después de saber que unos "traidores" acabaron con tu maldito amo- dijo con sorna.

-¡Cállate!- rugió enfurecida- Es una lástima que no llegaras a ser una Black- añadió con sarcasmo-

-Dime que harás ahora. ¿Empezarás a buscar debajo de las piedras pensando que está vivo? Me das lastima. Tanto porte y clase que dices tener y te dejas humillar por un bastardo como lo es Voldemort. ¿Escuchaste lo que dicen? Que Harry Potter, un pequeño de un año lo derrotó. ¡Qué vergüenza!

-¡Crucio!- chilló Bellatrix y aunque para Melanie el dolor fuera insoportable no gritó.

-Los aurores vendrán Bellatrix. Están en un callejón lleno de muggles. Vendrán y te atraparan. Eres una…

-Para cuando ellos lleguen. Tu cuerpo yacerá inerte. Tu casa incendiada y mi primo estará llorando sobre tu cuerpo.

-¡Hazlo! Vas a matarme. ¡Hazlo ya! Pero entonces que el mundo entero lo sepa- dijo calmadamente y después rompió a gritar- SIRIUS BLACK ES INOCENTE. INOCENTE. QUE ME ESCUCHE EL MUNDO ENTERO. ¡SIRIUS BLACK ES INOCENTE!

-¡Bah! Patética- chilló Bellatrix divertida- Lamentablemente no tengo el tiempo suficiente para divertirme contigo. ¡Quémenlo todo! Te arrepentirás de haber puesto los ojos en mi primo. Porque él te llevó a la muerte. Morirás aquí. Sin que nadie pueda hacer nada.

-¡Déjala! ¡Eres una maldita!- gritaba Lily atravesándola para cuidar el cuerpo de Melanie quien miraba fijamente a su agresora con odio y rencor. Sin humillarse ante ella y sin rogar. Si iba morir no iba a pedir piedad- ¡Déjala! ¡No la mates!- lloraba Lily- Por favor- James trató de separarla pero le fue imposible.

-¡Sectumsempra!- gritó Bellatrix- ¡Morirás y sufrirás!

Lily lloraba desconsolada al cuerpo que yacía en el suelo desangrándose- Resiste Mel. Te necesito viva. Necesito que cuides de Harry. Que saques a Sirius de allí. Aguanta. Resiste un poco más- pedía ella.

James yacía inmóvil. Sabía que la posibilidad de que su amigo saliera de allí era casi nula. Él no podía hacer nada.

-Sirius. Sirius mi amor. Iré por ti.-

Las llamas de su casa se reflejaban en su mirada y la sangre comenzó a salir por su boca sin evitarlo mientras un pop se escuchó a lo lejos. Remus se acercaba a ella corriendo y con una venda en su cabeza.

-Mel. ¡Oh por Dios!-susurró y sacó su varita para hacer un contra hechizo que no funcionaba- Mel ¿Quién te hizo esto?- preguntó con lágrimas en la cara al ver que no podía hacer nada…

-Si… Sirius. Re. Remus. Sirius es. In.

-¡Shuu!- pidió Remus- te llevaré San Mungo- dijo él levantándola ella negó y él se detuvo.

-Sirius… Inocente…

-Melanie él nos traicionó. Sé que no quieres creerlo pero- ella negaba.

-Búscalo. Búscalo. Es. Es inocente. Di… Dile que lo… Amo…

-No digas nada ya.

-Sirius… Te amo…

Esas fueron las últimas palabras que salieron de la boca de Melanie Tisdale aquella noche fría. Para cuando volvió a abrir los ojos. Su vida yacía inerte en los brazos de su amigo Remus Lupin.


¿Dónde estamos?

Melanie no encontraba palabras para describir lo que estaba sucediendo. Había muerto. Había muerto y no tuvo la oportunidad de rescatar a Sirius. La carta no había llegado a manos de Dumbledore y Remus yacía aferrado al cuerpo sin vida de aquella joven. Ella no debía morir. Nunca le tuvo miedo a la muerte siempre la espero pero no ese día. No cuando ella debía salvar a Sirius de aquella injusticia, no cuando su ahijado era su prioridad. Ella había caído tal y como sus amigos lo habían hecho también. Lily. Ella le había prometido a Lily cuidar del pequeño Harry y había roto su promesa. James. James confiaba en ella para estar al lado de Sirius en momentos como esos y ahora también le fallaba a él. ¿Qué sería de Sirius ahora que ella no estaba? ¿Quién lo ayudaría a salir? Quiso llorar y las lágrimas no salían. Entonces así se sentía estar muerto. Unas manos se posaron en sus hombros una pequeña y delicada y otra grande que le daba fuerzas. Lentamente levantó su rostro y se encontró con ellos. Con sus amigos.

-Yo. Yo lo siento. Fui… Fui una imprudente, no debí salir sin.

-No tienes la culpa de lo que paso Mel- dijo Lily cariñosamente y con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

-Estoy muerta ¿verdad?- en el momento en que planteo la pregunta se sintió estúpida- Mejor dicho ¿dónde estamos?

-Lo sabrás con el tiempo- respondió James.

-Solo debes decidir si quieres esperar por alguien o seguir adelante- respondió una voz a su espalda. Dorea Potter había vuelto.

-¿Qué pasará con Sirius?- preguntó ella tratando de ocultar su desesperación.

-La vida es dictada por lo que muchos llegan a llamar el destino- explicó –Mucho menos por lo que una profecía puede llegar a decir- dijo esta vez mirando a James y Lily Potter- son las decisiones que tomamos las que marcan nuestro futuro.

-Sí pero no entiendo que tiene que ver esto con lo que puede pasarle a Sirius.

-Ya lo dije. Son las decisiones que tomamos las definen nuestro futuro. Faltan decisiones por tomar que definirán el futuro de Sirius.

-Pero ¡Sirius es inocente!

-Y lo sabemos pero no podemos hacer nada más. Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Es algo que aunque tu aprendiste, Sirius no. A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

-¿Solo queda esperar?- preguntó dolida.

-Esperar. Esperar es una prueba, comprender que lo que esperas puede hacerse realidad. Saber que el tiempo ha de pasar, entendiendo que las cosas vienen cuando han de llegar.

-Supongo que usted es aquí una especie de Dumbledore- dijo con ironía- Yo necesito saber si puedo hacer algo.

-Melanie aquí también hay reglas. Si decides quedarte deberás ser paciente. Las injusticias son comunes allá. Si crees que no puedes soportarlo puedes seguir adelante…

-¡No! Me quedo- añadió rápidamente y así como Dorea Potter llegó desapareció- ¿Y bien? ¿Qué fue lo que pasó? Corren muchos rumores.

-Lo sabemos. Hemos visto muchas cosas- dijo James decaído.

-Llevarán a Harry con Petunia- dijo en susurros Lily.

-¡No!- chilló desesperada.

-Teníamos esperanzas de que Sirius y tu pudieran buscarlo pero ya ves lo que acaba de pasar y Sirius- comenzó Lily pero no pudo continuar. El peso de los acontecimientos empezaban a pesarle.

-Canuto fue tras Pettigrew- terminó James- Le tendió una trampa.

-¿Qué quieres decir con una trampa?- preguntó ella con voz temblorosa.

-Peter trató de atacar a Remus en aquella misión que tenían. Sirius lo vio y entendió todo. Para cuando llegó a casa, nosotros ya habíamos muerto y eso lo desesperó. Hagrid se llevó a Harry aunque Sirius trató de impedirlo. Sirius estaba buscando venganza y fue tras Peter. Él lo buscó y lo encontró pero Peter fingió su muerte tras enviar una poderosa maldición en un callejón muggle. Hubo muchos muertos y varios heridos. Pero los que quedaron escucharon cuando Peter acusaba a Sirius de nuestra muerte. Lo llevaron directamente a Azkaban- explicó con pesar Lily.

-¡Maldito traidor!- chilló de rabia- Dime que puedo atormentarlo- pidió desesperada- ¿cómo logró huir?- preguntó.

-En su forma animaga- respondió James- Ha sido mi culpa, fui yo quién lo enseñó y lo ayudó a lograrlo.

-No puedes culparte James- le dijo Melanie- Fue él quien lo decidió así. Nosotros hubiésemos muerto antes de traicionarte.

-Lo sabemos- dijeron ambos Potter.

Mel… Mel… Melanie…

-¿Qué ha sido eso?- preguntó ella tras escuchar los susurros de Sirius.

Lily y James tomaron a Melanie en sus manos y al momento estaban en una celda oscura y fría. Sirius se encontraba en una esquina con la cabeza entre las piernas y tratando de protegerse cubriendo sus brazos sobre las piernas.

-Ha sido mi culpa. James, Lily. Melanie. Melanie no debe salir.

Una figura encapuchada se acercó hasta la celda y el ambiente se congeló.

James y Lily han muerto.

-¡No! Ellos no están muertos. ¡No! ¡James! ¡Lily!

-¡Basta!- suplicaba James- ¡Es suficiente!- gritaba mientras veía a Melanie acercarse a él y abrazarlo protegiéndolo de la boca sedienta que trataba de…

Sin que ninguno de ellos se diera cuenta. La protección que Melanie trataba de darle a Sirius Black estaba ejerciendo fuerza. Un escudo invisible se hacía presente y el dementor comenzaba a alejarse. Más allá de la penumbra que se cernía en aquel lugar. Una magia se apoderaba de aquella celda oscura permitiendo por primera vez que un hombre no perdiera la cordura. El amor. Siempre el amor. El amor ayudaría a aquel mago a sobrevivir años hasta que llegara el día en que cobraría venganza. Y ese sería el sentimiento que lo mantendría alerta. Sirius Black juró esa noche acabar con lo que un día empezó y él lo haría. Saldría de allí, buscaría a su ahijado y le diría la verdad. Volvería a ver a Melanie. O al menos eso era lo que él pensaba.

Lejos de allí, un hombre de pelo castaño miraba con nostalgia una fotografía. Las lágrimas caían de sus ojos y él no hacía nada para evitarlo. Acababa de llegar a casa y su túnica estaba cubierta de sangre. Observaba una fotografía donde estaban todos. Los merodeadores y las chicas también. Seguía sin entenderlo. Nunca supo quién asesino a su amiga y que era lo que trataba de decirle. Solo sabía que Sirius los había traicionado y eso era algo que él no lograba entender. Bien le había dicho el Profesor Dumbledore que la mente humana era indescifrable pero para él era inconcebible aquello. Sirius. James. Ellos habían sido como hermanos. Su amistad había sido más grande que incluso la suya con James. Pero ellos se habían ido. Ahora estaba solo. Solo.

Lily. James. Peter. Y ahora también Melanie.

Un estallido se escuchó y el licántropo tomó su varita inmediatamente. Mientras aquellas figuras aparecían a su lado. Sin embargo, el licántropo sintió su presencia. Se giró pero no vio a nadie más.

-¡Homenum Revelio!- No sucedió nada.

Él estaba solo pero afuera había alguien y él lo sabía. Tres golpes en la puerta lo hicieron reaccionar, acomodó nuevamente la foto y se dirigió hacia la puerta con la varita empuñada.

-Remus. Soy yo Annie. Ábreme. Estoy sola. Lo juro- la cara de asombro de Remus Lupin y aquellas personas que no eran vistas era indescifrable.

-Yo no tengo tratos con mortífagos- respondió ácidamente.

-Vengo a verte como la amiga que una vez fui. Y la que hoy acaba de perder a la que fue una vez su familia. Ábreme Remus por favor.