Aquí estoy de nuevo.
Muchas Gracias a todos por seguir este fic de Drabbles.
Espero sus opiniones...
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¿Dónde estamos?
Melanie no encontraba palabras para describir lo que estaba sucediendo. Había muerto. Había muerto y no tuvo la oportunidad de rescatar a Sirius. La carta no había llegado a manos de Dumbledore y Remus yacía aferrado al cuerpo sin vida de aquella joven. Ella no debía morir. Nunca le tuvo miedo a la muerte siempre la espero pero no ese día. No cuando ella debía salvar a Sirius de aquella injusticia, no cuando su ahijado era su prioridad. Ella había caído tal y como sus amigos lo habían hecho también. Lily. Ella le había prometido a Lily cuidar del pequeño Harry y había roto su promesa. James. James confiaba en ella para estar al lado de Sirius en momentos como esos y ahora también le fallaba a él. ¿Qué sería de Sirius ahora que ella no estaba? ¿Quién lo ayudaría a salir? Quiso llorar y las lágrimas no salían. Entonces así se sentía estar muerto. Unas manos se posaron en sus hombros una pequeña y delicada y otra grande que le daba fuerzas. Lentamente levantó su rostro y se encontró con ellos. Con sus amigos.
-Yo. Yo lo siento. Fui… Fui una imprudente, no debí salir sin.
-No tienes la culpa de lo que paso Mel- dijo Lily cariñosamente y con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
-Estoy muerta ¿verdad?- en el momento en que planteo la pregunta se sintió estúpida- Mejor dicho ¿dónde estamos?
-Lo sabrás con el tiempo- respondió James.
-Solo debes decidir si quieres esperar por alguien o seguir adelante- respondió una voz a su espalda. Dorea Potter había vuelto.
-¿Qué pasará con Sirius?- preguntó ella tratando de ocultar su desesperación.
-La vida es dictada por lo que muchos llegan a llamar el destino- explicó –Mucho menos por lo que una profecía puede llegar a decir- dijo esta vez mirando a James y Lily Potter- son las decisiones que tomamos las que marcan nuestro futuro.
-Sí pero no entiendo que tiene que ver esto con lo que puede pasarle a Sirius.
-Ya lo dije. Son las decisiones que tomamos las definen nuestro futuro. Faltan decisiones por tomar que definirán el futuro de Sirius.
-Pero ¡Sirius es inocente!
-Y lo sabemos pero no podemos hacer nada más. Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Es algo que aunque tu aprendiste, Sirius no. A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
-¿Solo queda esperar?- preguntó dolida.
-Esperar. Esperar es una prueba, comprender que lo que esperas puede hacerse realidad. Saber que el tiempo ha de pasar, entendiendo que las cosas vienen cuando han de llegar.
-Supongo que usted es aquí una especie de Dumbledore- dijo con ironía- Yo necesito saber si puedo hacer algo.
-Melanie aquí también hay reglas. Si decides quedarte deberás ser paciente. Las injusticias son comunes allá. Si crees que no puedes soportarlo puedes seguir adelante…
-¡No! Me quedo- añadió rápidamente y así como Dorea Potter llegó desapareció- ¿Y bien? ¿Qué fue lo que pasó? Corren muchos rumores.
-Lo sabemos. Hemos visto muchas cosas- dijo James decaído.
-Llevarán a Harry con Petunia- dijo en susurros Lily.
-¡No!- chilló desesperada.
-Teníamos esperanzas de que Sirius y tu pudieran buscarlo pero ya ves lo que acaba de pasar y Sirius- comenzó Lily pero no pudo continuar. El peso de los acontecimientos empezaban a pesarle.
-Canuto fue tras Pettigrew- terminó James- Le tendió una trampa.
-¿Qué quieres decir con una trampa?- preguntó ella con voz temblorosa.
-Peter trató de atacar a Remus en aquella misión que tenían. Sirius lo vio y entendió todo. Para cuando llegó a casa, nosotros ya habíamos muerto y eso lo desesperó. Hagrid se llevó a Harry aunque Sirius trató de impedirlo. Sirius estaba buscando venganza y fue tras Peter. Él lo buscó y lo encontró pero Peter fingió su muerte tras enviar una poderosa maldición en un callejón muggle. Hubo muchos muertos y varios heridos. Pero los que quedaron escucharon cuando Peter acusaba a Sirius de nuestra muerte. Lo llevaron directamente a Azkaban- explicó con pesar Lily.
-¡Maldito traidor!- chilló de rabia- Dime que puedo atormentarlo- pidió desesperada- ¿cómo logró huir?- preguntó.
-En su forma animaga- respondió James- Ha sido mi culpa, fui yo quién lo enseñó y lo ayudó a lograrlo.
-No puedes culparte James- le dijo Melanie- Fue él quien lo decidió así. Nosotros hubiésemos muerto antes de traicionarte.
-Lo sabemos- dijeron ambos Potter.
Mel… Mel… Melanie…
-¿Qué ha sido eso?- preguntó ella tras escuchar los susurros de Sirius.
Lily y James tomaron a Melanie en sus manos y al momento estaban en una celda oscura y fría. Sirius se encontraba en una esquina con la cabeza entre las piernas y tratando de protegerse cubriendo sus brazos sobre las piernas.
-Ha sido mi culpa. James, Lily. Melanie. Melanie no debe salir.
Una figura encapuchada se acercó hasta la celda y el ambiente se congeló.
James y Lily han muerto.
-¡No! Ellos no están muertos. ¡No! ¡James! ¡Lily!
-¡Basta!- suplicaba James- ¡Es suficiente!- gritaba mientras veía a Melanie acercarse a él y abrazarlo protegiéndolo de la boca sedienta que trataba de…
Sin que ninguno de ellos se diera cuenta. La protección que Melanie trataba de darle a Sirius Black estaba ejerciendo fuerza. Un escudo invisible se hacía presente y el dementor comenzaba a alejarse. Más allá de la penumbra que se cernía en aquel lugar. Una magia se apoderaba de aquella celda oscura permitiendo por primera vez que un hombre no perdiera la cordura. El amor. Siempre el amor. El amor ayudaría a aquel mago a sobrevivir años hasta que llegara el día en que cobraría venganza. Y ese sería el sentimiento que lo mantendría alerta. Sirius Black juró esa noche acabar con lo que un día empezó y él lo haría. Saldría de allí, buscaría a su ahijado y le diría la verdad. Volvería a ver a Melanie. O al menos eso era lo que él pensaba.
Lejos de allí, un hombre de pelo castaño miraba con nostalgia una fotografía. Las lágrimas caían de sus ojos y él no hacía nada para evitarlo. Acababa de llegar a casa y su túnica estaba cubierta de sangre. Observaba una fotografía donde estaban todos. Los merodeadores y las chicas también. Seguía sin entenderlo. Nunca supo quién asesino a su amiga y que era lo que trataba de decirle. Solo sabía que Sirius los había traicionado y eso era algo que él no lograba entender. Bien le había dicho el Profesor Dumbledore que la mente humana era indescifrable pero para él era inconcebible aquello. Sirius. James. Ellos habían sido como hermanos. Su amistad había sido más grande que incluso la suya con James. Pero ellos se habían ido. Ahora estaba solo. Solo.
Lily. James. Peter. Y ahora también Melanie.
Un estallido se escuchó y el licántropo tomó su varita inmediatamente. Mientras aquellas figuras aparecían a su lado. Sin embargo, el licántropo sintió su presencia. Se giró pero no vio a nadie más.
-¡Homenum Revelio!- No sucedió nada.
Él estaba solo pero afuera había alguien y él lo sabía. Tres golpes en la puerta lo hicieron reaccionar, acomodó nuevamente la foto y se dirigió hacia la puerta con la varita empuñada.
-Remus. Soy yo Annie. Ábreme. Estoy sola. Lo juro- la cara de asombro de Remus Lupin y aquellas personas que no eran vistas era indescifrable.
-Yo no tengo tratos con mortífagos- respondió ácidamente.
-Vengo a verte como la amiga que una vez fui. Y la que hoy acaba de perder a la que fue una vez su familia. Ábreme Remus por favor.
