Regla 19… Todos los dragones tienen un pasado… y no todos son agradables.
-Muy bien, a descansar.
Ruffnut se estiro mientras salía de la universidad, era un hermoso día y ella tenía la tarde libre. La verdad en el cubículo de su jefe había una gran cantidad de trabajos finales que tenía que calificar, pero la muy ladina se había aprovechado de la debilidad que Fishlegs sentía por ella, para cargarle el trabajo al rubio.
Feliz, por su travesura, se dirigió al supermercado por unas cosas, de ahí a su casa. Si bien podía aprovechar la tarde libre para ir a tomar un helado, ir al cine, de compras, o equis actividad, prefería no hacerlo, detestaba salir sola y tenía cosas más importantes que realizar.
Al llegar a su apartamento se encontró con una nota en la nevera:
"fui a buscar trabajo, la comida estuvo rica, gracias, nos veremos en la noche"
atte., Yo
Sonrió por el recado de su hermano… ¿trabajo?...ah, cierto, hace unos días habían despedido a su hermano del taller donde estaba, sin justificación alguna.
Le deseo suerte y comenzó a limpiar el departamento. Barrio la sala, su cuarto, el baño y se adentró en la recamara de su gemelo. No era un cuarto grande, pero si lo suficiente para sentirse cómodo. Ordeno la cama y comenzó a aspirar, se encontró con una cajita de metal, debajo de la cama; era una cajita pequeña, de color azul, de 30 x 20, amarrada con un cordón rojo, pegado en la tapa, con una cinta transparente, se leía el letrero : " Carrera de Ruffnut".
Con cuidado la destapo, adentro se encontró con un fajo de billetes amarrado con una liga. Su hermano ahorraba todo, propinas de sus trabajos, aguinaldos, cambios, monedas encontradas en la calle, absolutamente todo, usando el dinero para su manutención…y la carrera de su hermana.
Desde que sus padres murieron, él se había hecho cargo de ella, la cuidaba, protegía, mimaba, lo que él consideraba necesario para hacerla feliz. Incluso renuncio a muchas cosas para ello, dejo de estudiar, comenzó a trabajar desde pequeño, renuncio a su infancia, su libertad, su niñez.
La chica soltó una pequeña lágrima mientras regresaba el fajo de billetes, hace unos días su hermano había ido al banco a cambiar, irónicamente, su cambio.
Antes de cerrar la caja se encontró con un segundo objeto. Sus manos, temblorosas, lo tomaron, cada vez que sus ojos lo veían, su mente regresaba a aquel fatídico día, donde su vida cambio.
Flash Back
Su hermano asistió a una noche de campamento con unos amigos. Ella y sus padres lo dejaron en el bosque, bajo el cuidado de uno de sus maestros. Regresaban a casa cuando comenzó a llover. Ruffnut venia emocionada y aterrada al mismo tiempo, sería la primera noche que pasaría lejos de su gemelo, después de 10 años.
Recordaba el olor a pino del automóvil, producto de un aromatizante que su madre compro, su progenitores hablaban muy animados, planeando las futuras vacaciones familiares; ella venia en el asiento trasero, mirando la ventana mientras abrazaba a un pato de peluche, que su madre había cosido para ella.
La carretera se encontraba desierta y la lluvia había obscurecido el ambiente.
Todo ocurrió muy rápido, un fuerte golpe, a un costado del vehículo, hizo girar el automóvil, el grito asustado de la tripulación no se hizo esperar, el hombre se aferró en el volante, intentando controlar el automóvil, después de algunas donas en el pavimento, logro frenar.
-¿están bien?... ¿princesa estas bien?
Las féminas asintieron
-¿Qué fue lo que…?
¡PLAZZ!
Otro golpe los asusto, algo había abollado la puerta del copiloto, la lámina fue empujada con tal fuerza que se atoro, evitando que la persona pudiese salir. A este le siguieron 3 golpes más, en segundos se encontraron prisioneros en su propio auto.
¡GRRRRRR!
Afuera se escuchó un rugido…un animal muy grande rondaba el automóvil.
¡KAPLOOO!
El techo se hundió, esa cosa se había trepado en el auto, los cristales comenzaron a partirse, mientras el pequeño auto comenzaba a volverse compacto.
-¡Mamá!
Ruffnut grito desesperada, intento zafarse y arrojarse a los brazos de su madre, pero el miedo entorpecía sus manos.
-Tranquila cariño.
Su padre se giró a verla, el hombre desabrocho su cinturón e intento acercarse a ella…por desgracia no lo logro; el parabrisas fue despedazado y…algo, jalo a ambos padres fuera del auto, se escucharon dos gritos apagados y después nada.
La niña se encontraba aterrada, una parte de ella quería gritar, pero otra le sugería guardar silencio e intentar escapar. Con mucho trabajo logro zafar su cinturón, asustada, cual ratón, logro desplazarse bajo el asiento; Cuando esa cosa trepo al techo, su peso ocasiono que una pequeña abolladura surgiera en la puerta trasera del auto. Era una abertura pequeña, pero ella era muy delgada y bajita, por lo que era perfecta para su escape. Sujeto con fuerza su peluche y comenzó a desplazarse, pese a su tamaño le costó trabajo huir.
La lluvia empapo su cuerpo y nublo su visión, se desplazó por un costado del auto; los faros estaban apagándose y una extraña neblina invada el lugar; pese a ello Ruffnut logro llegar a la parte delantera del auto.
Sus ojos se abrieron asustados. Frente a ella se encontraban los cadáveres de sus padres, recostados en el pavimento, con los ojos fijos en el cielo oscuro, uno al lado de otro, la lluvia los empapaba, una gran alfombra roja los sostenía. Ruffnut trago un grito, había algo extraño… algo se encontraba arriba de sus padres, la niña no podía distinguir quien o que era, solo logro distinguir una serie de colmillos, los cuales desgarraban la carne de su madre, unas extrañas garras negras, largas y afiladas y…órganos, solo órganos, cubiertos por la lluvia.
¡Bep! ¡Bep! ¡Bep!
Una serie de claxon se escuchó, una diminuta caravana de cuatro carros se acercaba.
Esa cosa se detuvo, rugió molesto al ser interrumpido durante su banquete. Furioso arrojo los restos al auto.
Ruffnut comenzó a alejarse, desplazándose lenta y silenciosamente. Esa cosa se acercaba al auto. Los coches se acercaban despacio. Furioso, el animal arrojo una bola de fuego al automóvil y se alejó. Al momento que Esa cosa se internó en el bosque, Ruffnut corrió al otro lado, internándose en unos matorrales.
Los autos se detuvieron, frente a ellos un automóvil se incendiaba, rodeado por una extraña flama negra. Los tripulantes bajaron a contemplar tan extraño suceso, ¿Cómo podía quemarse con tan torrencial lluvia?, ¿Cómo es que no se apagaba? Asustados llamaron a la policía, mientras lo hacían comenzaron a revisar los alrededores, descubriendo a una niña rubia, asustada, empapada, abrazada a un muñeco de felpa.
La policía no logro explicar lo que sucedió, el fuego no se apagó hasta consumir todo, dejando solo cenizas, y una testigo en estado de Shock, incapaz de articular una sola palabra.
Por dos años Ruffnut se desconectó de la realidad, la niña vivía aterrada de todo, en especial de los autos, a los cuales no soportaba subir.
Ella y su hermano fueron enviados a vivir con un primo lejano, pero el joven no se ocupaba de ellos, esto comenzó a perturbar a el chico, el cual hacia lo posible para que su hermana reaccionara. Por tal motivo el niño tomo las riendas y comenzó a ocuparse de su gemela; dejo la escuela y empezó a trabajar; la sacaba al parque, la llevaba al doctor, de compras, la alimentaba.
Fue gracias a este gesto de amor fraternal que Ruffnut logro salir adelante. Jamás le dijo a nadie lo que vio, ya que su mente lo bloqueo para protegerla. Con esfuerzo logro regresar a la escuela. "tú tienes mejor cabeza que yo y sabrás aprovecharla mejor", es lo que su hermano le dijo. Y la chica lo hizo, acepto el sacrificio de su hermano y se dedicó a estudiar como loca.
Continúo haciéndolo hasta la universidad. Estaba a unos meses de recibirse, presentar su tesis y obtener su título. El dinero que se encontraba en esa caja era para pagar su examen y tesis.
Soltó un suspiro y guardo el juguete, no entendía porque su hermano lo tenía ahí, después del accidente ella no deseaba ni verle. Guardo la caja y se apresuró a terminar de limpiar el cuarto, aún tenía que prepararle la cena, era lo menos que podía hacer por él.
Tuffnut llego pasada la media noche, cansado y desanimado, ya que no logro encontrar trabajo, tomo un suspiro antes de entrar, cubriéndose con una máscara de felicidad.
-ya vine
Sonrió al ver a su hermana acostada en el sofá, y la cena en la mesa. Con cuidado la cargo y llevo a su cuarto. Hambriento regreso a la cocina para devorar los alimentos, estaba muy cansado pero no importaba, lo único que importaba era su hermana y aria lo necesario para mantenerla a salvo y feliz.
Regla*** tu padre y tu dragón tarde o temprano van a convivir, así que acéptalo.
La pequeña familia se preparaba para salir a trabajar, al menos el morocho, ya que Hiccup y Fishlegs irían a la escuela. El moreno se quejaba camino a la puerta, no le agradaba estar separado de su pareja, pero lo que más detestaba era el trabajo con Gothi, si amaba a su abuela, pero era muy estricta y explotadora. Tomo a su hijo en brazos y abrió la puerta, antes de poder hacer o decir algo, fue sujetada por la playera y arrojado al elevador.
-¡Nosotros lo cuidamos! Grito Gobber antes de que las puertas se cerraran.
Hiccup y Fishlegs se quedaron en blanco, sin saber qué hacer. El chico miro aterrado como su padrino y su…padre, se llevaban a su pareja. Esto no terminaría bien.
Una parte de él agradecía el no tener que ir a trabajar con Gothi, otra estaba muy asustada, aunque nunca lo admitiría. Sus ojos tóxicos miraban su pequeña prisión, su suegro le arrojo, como vil ladrón, dentro de la patrulla, azotando la puerta, para subir después al auto.
Trago grueso ante la mirada, poco amable, de su suegro. No le sorprendió que copo de nieve se escondiera entre su ropa, si él pudiera hacerlo…lo haría.
-buenos días Toothless…adivina que, hoy pasaras el día con nosotros, los hombres de acción, menciono un sonriente Gobber.
-e…está bien
El alma, relativamente regreso a su cuerpo al entrar en una cafetería, al menos no lo matarían, de ser así le abrían llevado a un lugar desolado…o almenos eso asían los policías en las películas y Stoick y Gobber no serían la excepción, verdad… ¿verdad?
-¿quieres un café? pregunto amable el rubio
Toothless negó lentamente, mientras una gran cantidad de gotas de sudor corrían por su cuerpo, ¡carajo! enfrentar a tu suegro es más aterrador que enfrentar a veinte muertes juntas.
-¿un té?, ¿pastel?, ¿galletas?
-¡Gobber basta!, hablo autoritario en pelirrojo, -no estamos aquí para comer
-oh, solo quería ser amable.
El pelirrojo bufo molesto, ¿Por qué demonios lo trajo? "No quieres que Hipo te odie por matar a su lindo esposo ¿verdad? si te acompaño igual y te puedo detener"… a, cierto fue por eso.
Aunque no tenía la intención de matar al pelinegro…por ahora, solo quería conocer mejor a su yerno, agh, como le molestaba esa palabra.
-bien empecemos, Toothless se asustó al oírle hablar, - ¿Qué eres exactamente? ¿De dónde vienes?
Los ojos tóxicos se abrieron aliviados, ah, solo quería saber su pasado, bueno no tenía problemas para responder.
-mmm, déjame ver. Soy un dragón, como bien ya viste, nací en una isla muy lejos de aquí, hace más de cien años, me puedo transformar por la magia que posee mi especie…o evolución, como dice Fishlegs. Soy un Nigh Fury, el último para ser honestos y…bla,bla,bla.
Por cerca de una hora los oficiales lo escucharon la historia del muchacho, sorprendidos, ¿Cómo es que nadie lo vio antes?... ¡por dios! ¡Era un reptil gigante y alado! en algún momento alguien tuvo que haberlo visto, tal vez comenzaría a prestar más atención a esos locos que dicen ver cosas en el bosque.
Las preguntas iban y venían, le preguntaron el ¿cómo conoció a Hiccup?, ¿Por qué se fue a vivir con él? ¿Cómo conocieron a los cirqueros? el moreno respondía todo, de forma calmada y precisa.
-ah, ya entiendo. Ese Hiccup es demasiado noble como para dejar a alguien desamparado…y veo que se te pego, de lo contrario no abrías ayudado a esos chicos, ja, ja , Gobber hablaba divertido mientras devoraba una tarta de fresa.
Toothless afirmo, en parte era verdad, solo los ayudo porque Hiccup se lo suplico…aunque una parte de él si quería ayudarles, pero eso no lo admitiría, aun bajo tortura.
Stoick tomo un respiro antes de hablar, bueno ahora ya conocía el pasado de la pareja de su hijo, algo que le asustaba, era claro que Hiccup estaría en peligro a su lado, en peleas entre especie, secuestros y esas cosas…pero, aunque odiara admitirlo, lo que Gothi y los demás dijeron también era cierto, basto con oírle hablar de Hiccup para saber cuánto lo amaba, era claro que este chico dragón haría lo que fuera por proteger a su hijo…y lo agradecía. Pero ahora….
-bien, ya conozco tu pasado, pero ahora hablemos de tu futuro y la relación que tienes con mi hijo.
¿Relación?...bueno, Hiccup era formalmente su pareja, y eso nada ni nadie lo cambiaria, en cuanto a su futuro…pues tenía planeado cenar pizza, eso cuenta.
*****…..*****…..
Cuando le dijo que él tenía que llevar el alimento a la casa, Toothless se emocionó…Sí, volvería a cazar, hasta que alguien le entendía, era verdad, él era el macho alfa y como tal tenía que llevar el alimento a la cueva, no al revés. Claro que su sueño guajiro no duro ni cinco segundos tras oír la sentencia del pelirrojo.
Los ojos de las oficiales escaneaban al espécimen que tenían enfrente. Las chicas miraban, no muy discretas, al apuesto pelinegro que había entrado con su jefe…bueno, no entro exactamente, almenos no por voluntad propia. Stoick lo metió arrastrando a la comisaria, mientras Toothless se aferraba a las puertas intentando huir y llamando desesperado a Hiccup, detrás de ellos venia un sonriente Gobber, cargando a un bello zorro blanco que tragaba un helado de fresa.
-¡Vas a trabajar conmigo!, de esa manera te tendré vigilado.
Esa fue la orden del jefe de policía. Al cual no le agrado la idea de que su yerno fuera un mantenido que se la vive viendo la tele, mientras su pobre hijo se parte el lomo para traer el pan a la mesa. En vista de que, aunque odie admitirlo, Hiccup era la chica en esa relación, lo único que le quedaba a él, como buen padre responsable, era asegurarse de que su yerno no fuera un vago sin oficio ni beneficio, a no, él tenía que ser alguien productivo y responsable, en especial con un hijo de por medio…genial, ahora pensaba en el zorro como su nieto.
Así el destino de ese guapo moreno fue decidido, sin consultarle; ahora sería un puerco…digo un policía.
*****…..*****…..
-Bueno Toothless, ahora eres mi subordinado, Gobber lo miraba divertido, -primero te inventaremos un pasado, tendrás que aprendértelo por si alguien te pregunta. Veamos, mmmm, tu eres….Ingles, si eso, tienes pinta de inglés, después de todo tu acentito al hablar suena muy sofisticado. Naciste en Liverpool, fuiste hijo único, tu padre era un espía y tu mama asesina a sueldo, fuiste hijo único, criado por una matrona, sabes francés, alemán, español y griego, tocas el piano, la vitola y un silbato, de pequeño trabajaste en una estación de trenes, echando carbón a la máquina y ,bla,bla,bla…
El moreno solo afirmaba con la cabeza… raro, juraría que ya había visto parte de esas historias en varias películas. Después de aprenderse la choconovela de su vida, Gobber decidió llevarlo a las calles, entre más pronto aprenda mejor.
Su primera parada fue…en la licorería, que buen policía seria si no tomaba sus medicinas diarias. De ahí siguió una divertida persecución de un robo de auto, donde el moreno termino con el estómago en la garganta, y él creía volar rápido. Pasaron a una disputa doméstica, donde el pobre moreno tuvo que esquivar los platos que arrojaba la fémina del hogar. Siguió la frustración de un asalto bancario, que le recordó al rubio que debía enseñarle a usar un arma y no quedarse en la línea de fuego, menos mal que se agacho sino le pasa lo que al perico.
*****…..*****….
-listo, con esto bastara
Stoick termino de falsi…de… ordenar los papeles de su yerno, ahora solo unos cuantos jakeos y ya
-dios…que estoy asciendo.
-grrr.
El pequeño copo de nieve lo miraba curioso, pensándolo bien ese abuelo no era tan malo, le había dado comida e hizo que uno de los pitufos fuera por una camita para él, aparte de que le regalo un collar con una estrellita dorada. Con calma brinco a las piernas de su abuelo y comenzó a lamer su cara. El hombre acaricio su cabeza…pues era agradable el animalito.
-¡Stoick regresamos!
Ya había atardecido, los oficiales regresaban para dar sus reportes. Gobber ingreso con una gran sonrisa y unos papeles en su mano.
-adivina que, recuerdas a Vinicio, el italiano ese que no hemos podido atrapar por tráfico.
-ah, ni me lo recuerdes.
El hombre bufo molesto, llevaban meses intentando atrapar a ese maldito mafioso, pero el muy infeliz era escurridizo, no importaba cuantas veces catearan su apartamento, nunca encontraban nada.
-pues adivina que… ¡lo atrape con más de veinte kilos! ¡Ahora si no se salva! ja, ja, ja…
-¿Qué? ¿Pero cómo?
-ja, todo fue gracias a Toothless, sabias que los dragones tienen los sentidos muy desarrollados, más que los perros fíjate….woah, debiste ver la cara del paliducho ese cuando Toothless derribo una pared de 40 cm de grosor, ay fue épica.
-¿Qué hizo qué? pregunto asustado el pelirrojo
-Seeee... le di un poquito, una probadita, casi nada…-su compañero lo veía asustado, -después le pedí que buscara algo similar en el apartamento del larguirucho ese, ja,ja,ja fue divertidísimo…lo único malo es que no contemple su reacción, como iba a saber yo que lo descontrolaría tanto…no creí que se volvería adicto con una probadita, mira que la encontró así, chasqueando los dedos.
La cara de Stoick estaba pálida.
-Go…Goberr…tú…tú lo drogaste.
-sí, pero fue por una buena causa, ahora ese idiota ya no envenenara las calles, ja, ja,ja.
El pelirrojo estaba seguro de que sufriría un infarto…no, mala idea dejarlo con Gobber, este estaba peor que su madre. Estaba por reprenderlo cuando se dio cuenta de algo… ¡¿Dónde estaba Toothless?!
-Gobber, ¿Dónde está el demonio?
-ah, sí, bueno veras, el rubio rascaba su nuca nervioso, - como te dije, se puso algo hiperactivo con el polvito y…bueno no quise traerlo aquí, así que…pues, lo lleve a su casa, je, je
-¿Qué?
-pues si, ni modo de traerlo todo alucinado, pero…el problema… es que …Hiccup ya estaba ahí y…pues…
-¿Gobber?
-bueno digamos que tu hijo está furioso contigo
-¿conmigo?
-sí, le dije que fue tu idea usarlo como perro antidrogas, je, je
La cara del pelirrojo se contrajo en ira, ¿Qué le dijo que?
Antes de poder reclamarle, y asesinar, a su compadre, la puerta se abrió de golpe. Hiccup entro hecho una furia. El chico le reclamo a su padre y le dijo hasta de lo que se iba a morir, tomo a su hijo en brazos y se marchó, destrozando el cristal de la puerta al azotarla. Los hombres se quedaron en blanco, no sabían que Hiccup conociera tantas maldiciones, y mira que cuando quería realmente daba miedo.
-oye… ¿crees que lo deje venir mañana a trabajar?, pregunto preocupado el rubio, temeroso de perder a su nuevo compañero.
*****…..*****…..
El experimento de su compadre le valió tres horas seguidas de regaños, y no solo de parte de Hiccup, Gothi también lo reprendió. La mujer fue a reclamar porque Toothless no había ido a trabajar el día anterior, llegando cuando Stoick estaba ahí, por lo que se enteró de todo; el pobre hombre no sabía dónde meterse, se quedó sentado en el sofá, escuchando las reprimendas y disculpándose una y otra vez, no cabía duda de que eran abuela y nieto; mientras Yin atendía una desintoxicación en el moreno.
-bien, disculpa aceptada, hablo la mujer, -pero no te preocupes Stoick, te entiendo y apoyo hasta cierto punto, es verdad que Toothless no puede seguir de mantenido, es por eso que trabajara conmigo, afirmó alegre,-ya le diseñamos un acto. Yin apareció con un pizarroncito, salido de quien sabe dónde, en el se veían una serie de dibujitos.-El acto inicia con Toothless siendo arrojado por un cañón, directo al piso, ahí se abrirá una compuerta, antes de que se estampe, llena de agua y… ¡cocodrilos!, Toothless nadara entre ello, escapando de sus mordidas, mientras los espectadores lo miran por una pantalla, de ahí pasa a otro cuarto lleno de tiburones y pirañas, subirá y llegara a un cuarto en el cual peleara contra unos cuantos osos, derrotándolos antes de que el techo les caiga encima, después seguirán unos lobos y unos gatos callejeros, los cuales Barf y Belch capturan en este momento, ahí lo bañaremos de salsa de salmón, ya saben, para que los animales lo sigan, de ahí, bla,bla, bla.
Bueno, el truco consistía en recorrer todo el jodido escenario, el cual era exageradamente grande, sobreviviendo a cada bestia, todo ello en menos de diez minutos, y para añadirle emoción Gothi decidió atarle una bomba en el pecho, la clave para desactivarla se encontraría en el escenario final, junto a una galleta de chocolate como recompensa.
Los demás la escuchaban atentos. Fishlegs y copo de nieve felices y emocionados; Hiccup aterrado, su abuela estaba loca, y Stoick, el no entendía porque lo reprendieron tanto cuando su madre lo usaría para algo peor. Por su parte Toothless estaba también emocionado, le gustaba eso del peligro…pero no las balaceras a las que Gobber lo llevo. Habría accedido si Gothi no hubiese dicho lo siguiente.
-por eso no te lo puedes llevar Stoick, lo necesito para crear el escenario y ya tenemos el tiempo encima, tendremos que trabajar a marchas forzadas, la carpintería, las peceras gigantes, tenemos que meter el drenaje, la instalación eléctrica, los permisos para los animales, el capturarlos y entrenarlos, diseñar las bombas. Bastaron esas palabras para que Toothless se pusiera pálido, trabajar, para Gothi… ¡Nooooo!, -aparte ya diseñe su disfraz, miren que mono, la mujer mostraba un lindo leotardo de color crema, con una flamita roja en el centro, hecho de lentejuelas.
En menos de lo que canta un gallo Toothless se arrojó a los pies de Hiccup y le suplico que lo dejara trabajar con su padre, seria buen niño, jamás volvería aprobar esa azúcar rara y obedecería en todo, lo que sea, menos trabajar para Gothi.
Así el moreno regreso a la estación, en esta ocasión bajo la tutela de su suegro, el cual ni loco se lo vuelve a dejar a Gobber. El chico sacaba copias, archivaba evidencias, adjuntaba archivos, y si pensaban que aprendió a usar una computadora…pues no. Para ello estaba su hijo, el cual era mejor en la tecnología que él y lo acompañaba al trabajo. Aparte, las chicas de la estación le ayudaban, sin que Stoick se diera cuenta, intentando gustarle al nuevo, cosa que el moreno aprovechaba, claro que sin tomarlas enserio….en otras palabras, el canijo seguía sin hacer nada, solo que ahora le pagaban por ello, como buen burócrata o político.
*****…..*****….
Y que es un buen fic sin algo de sexo ^o ^
Regla 20… Tu dragón no solo te da amor…y placer, también te puede ayudar a superar tus temores.
-To…Toothless, ah, pa…para…mmm
El chico mordía su labio intentando reprimir los gemidos, su compañero lo tenía acorralado en una de las paredes de su habitación. El moreno había regresado feliz con su primer pago, ja, ahora nadie le podía decir mantenido (aun no entendía bien el concepto, pero por la molestia de su suegro, era obvio que era algo malo). sonriente le dio el dinero a su pareja, claro que ya había gastado un poco, como buen padre le compro algo a sus niños; copo de nieve se entretenía con una serie de bloques para construcción, mientras Fishlegs jugaba en su consola un nuevo juego de carreras…por ende nadie lo molestaría.
Y en vista de que ya ganaba dinero, ahora exigía su recompensa.
La traviesa lengua se divertía degustando el sabor del pequeño, delineando su cuello para después hacer marcas, visibles, con sus colmillos. Hiccup se encontraba de espaldas a él, recargado en la pared, reprimiendo los gemidos que las manos de su amante hacían brotar de su garganta. Las cálidas manos del moreno lo habían desvestid con rapidez y ahora se divertían masturbándolo.
-¡ah!
El chico grito al sentir como su entrada era dilatada. Con dificultad se giró a ver a su amante, este le sonreía burlón, introduciendo un segundo y tercer dedo, para después morder su cuello. Retiro sus dígitos, ganándose un quejido como protesta, sonrió divertido y comenzó a frotarse en la entrada de su humano, mientras guiaba sus manos a la cadera del chico, sujetándolo con firmeza. Entro con calma, disfrutando como la cálida cueva de su niño lo recibía, bañándolo con su jugo, con su calor, las paredes lo aprisionaban de forma exquisita, amoldándose a su tamaño y grosor.
Comenzó a besar su espalda, retirando las gotas de sudor que perlaban el cuerpo del castaño, regalaba pequeñas mordidas, mientras sus caderas aumentaban el ritmo. Hiccup gemía gustoso, el chico se balanceaba intentando aumentar el contacto, la habitación comenzó a llenarse de gemidos por parte de ambos. Las embestidas aumentaron, Toothless salía por completo para entrar de una fuerte estocada, empujando a su conyugue contra la pared. Hiccup cerró los ojos y comenzó a respirar por la boca, intentando recuperar el oxígeno que escapaba de sus pulmones ante cada estocada. Un escalofrió recorrió su espina cuando su esposo comenzó a masturbarlo.
Las cálidas manos recorrían su longitud, delineando las hinchadas venas, bañándose con su líquido, apretando, jalando, todo al ritmo de las estocadas. Hiccup pego un brinco al sentir como los dedos comenzaba a jugar con su "cabeza" introduciendo uno en la entrada, incitándole a correrse, pequeños pellizcos y fuertes apretones lo llevaron al límite, sentía su vientre arder. El chico grito extasiado, se vino manchando las manos de su pareja y parte de la pared.
Toothless gruño satisfecho, la entrada de su pequeño lo aprisionaba, debido al orgasmo del menor, su palpitante miembro era succionado con fuerza, como si el cuerpo de Hiccup quisiera devorarlo, su jeto con fuerza al humano y comenzó a embestir más duro, estaba al límite, su miembro palpitaba deseoso por correrse, unas embestidas más y termino, llenando las entrañas de su pareja con su cálida semilla, mientras sus colmillos se encargaban de morder su marca en la clavícula del pecoso, renovando su unión.
Con delicadeza se separó de su humano, lo cargo y recostó en su cama, acomodándose a un lado, tardaron unos minutos para volver a respirar adecuadamente, la temperatura en sus cuerpos comenzó a disminuir, Hiccup se acurruco en el pecho de su pareja, el cual lo recibió gustoso, besando su cabeza, acariciando su espalda.
Un gemido broto de su garganta cuando Toothless se posiciono arriba de él…era claro que su compañero jamás se conformaba con una sola vez.
El moreno comenzó a lamer su clavícula, retirando los restos de sangre producidos por sus colmillos. Le encantaba el sabor de su niño, tan dulce. Su boca comenzó a descender, lamiendo esa blanca piel, se detuvo en su pecho y comenzó a succionar uno de sus pezones, mientras su mano se encargó de su gemelo. Hiccup gimió feliz, la sensación era placentera, los afilados colmillos aprisionaban el botoncito rosa, jalando y raspando con delicadeza, mientras la bífida lengua se encargaba de delinearlos. El castaño se deleitaba jugando con su cabello, mientras rodeaba las caderas del moreno con sus piernas.
Toothless se separó un poco, sujeto las piernas del menor y las coloco en sus hombros, mientras se disponía a limpiar los restos de esperma en el miembro de Hiccup. El menor arqueo la espalda, mientras sus manos se aferraron a las sabanas. Se sentía desfallecer, la cálida lengua limpiaba con escrutinio los restos de semen, en poco tiempo su pene comenzó a ponerse duro.
-Te gusta, hablo divertido el moreno, succionando el miembro del chico.
-ah…si…sigue.
Obediente decidió complacer a su pareja, continuo con la felación mientras su mano se ocupaba de atender a su compañero, el cual se había levantado, excitado por los gemidos que Hiccup le regalaba.
A un no entendía como es que ese pequeño y delgado cuerpo lo podía llevar al límite del deseo, como esa suave y dulce voz lo tranquilizaba a tal grado de hipnotizarlo, como una sola mirada de esas esmeraldas lo hacía temblar. Por los dioses, él era uno de los dragones más poderosos y estaba a merced de un simple humano, le daría todo lo que Hiccup le pidiera, cualquier deseo o capricho, se lo daría sin vacilar, arriesgando su propia integridad para ello, pero por fortuna Hiccup no era una persona avara o maliciosa…tal vez por eso lo tenía tan hechizado.
Era esa bondad e inocencia lo que lo volvían loco, lo que le hacía amar a ese humano, cayendo en la raya de la obsesión.
-Toothless
La suave voz de su niño lo saco de sus pensamientos; el pequeño estiro sus manos llamándolo, no tardo en obedecerlo, junto sus labios mientras se acomodaba en su entrada, irrumpiendo en medio del beso; Hiccup aún se encontraba dilatado, por lo que la nueva irrupción no fue problema. El chico se abrazó a su compañero, buscando retenerlo, ambos cuerpos se movían de forma lenta y sensual, sus labios y manos no se soltaron, deseaban permanecer unidos el mayor tiempo posible… siendo solo uno.
******….******…..
En otro lado
Como detestaba esperar. Su pie golpeaba el suelo impaciente. ¡Carajo!, porque demonios tardo tanto en llegar, le está diciendo que es un asunto de vital importancia y el muy cretino se toma tres semanas en regresar. Bufo molesto, si no le fuera útil ya lo habría desaparecido.
Sus ojos, negros como la obsidiana, se abrieron al ver aterrizar un lujoso jet… ja que irónica situación, un dragón usando un avión para volar.
Con paso cansado se acercó al hangar, miró fijamente como la escalera se acercaba, la escotilla se abrió y una enorme silueta hizo aparición.
Un hombre alto, con cabello verde obscuro, largo y atado en una coleta, bajo. Su piel era blanca como la nieve, y sus ojos, rojos como la sangre, con un perfil digno de una escultura griega, de paso elegante y porte de lord. Con calma bajo los escalones, mirando al personaje frente a él.
El pelinegro hizo una reverencia y le dio las buenas noches.
-Es un placer volver a verle, mi señor Merciless.
-no puedo decir lo mismo, respondió una voz grave -….estas seguro de lo que dices, si te equivocas date por muerto.
-le puedo asegurar que estoy en lo cierto…ese dragón es un Nigh fury mi señor, y uno muy fuerte, elimino al susurro y a Dan (el Skrill) sin ningún problema.
Los ojos rojizos brillaron con maldad. Un maldito Nigh Fury. Sus puños se contrajeron, rompiendo los guantes negros que protegían su mano.
-Llévame a él, ordeno mientras comenzaba a caminar.
Ah…tan impaciente y torpe… como todos los de su raza. El pelinegro suspiro y comenzó a caminar a su espalda.
-mi señor, hay algunas cosas que debe saber, el nigh fury tiene liados, otros dragones de bajo nivel, almenos la mayoría.
-no me interesa, terminare con todos ellos sin problema.
-lo se…pero sería mejor …no llamar tanto la atención. Vera, también tiene aliados humanos, seres insignificantes…
-ja, es gracioso, ya que tú eres uno de ellos…tan insignificante y patético.
Mordió su labio aguantando el coraje.
-es verdad mi señor, me disculpo por mi arrogancia…lo que quiero decir es que no conviene hacer un alboroto, sería mejor atraer al nigh fury a nosotros, el susurro y Dan así lo hicieron, claro que no tenían el mismo…nivel, pero para mi señor no será problema. Si se puede zanjar ese asunto sin armar un escándalo, creo que sería lo mejor.
Merciless lo miro con rabia, aunque odiara admitirlo, ese científico de pacotilla tenía razón, aun no era el momento para que los humanos descubrieran que no todos los dragones estaban extintos, muy a su pesar acepto la sugerencia del pelinegro.
-haz los preparativos…quiero luchar con él cuanto antes.
-como desee.
El pelinegro lo vio alejarse, subiendo en una limusina blanca. Dio un bufido aburrido. Si no fuese porque lo necesitaba…ya lo habría calcinado.
Tomo su teléfono y marco un número.
-hola…soy yo…necesito que te encargues de un pequeño asuntito…no, solo tienes que llevar a alguien a las siguientes coordenadas…
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Después de una buena faena de sexo, incluido el baño, la pareja descansaba en su habitación, Hiccup se entretenía secando el cabello rebelde de su amor, mientras el pelinegro se encontraba recargado en su vientre, sentado en la cama, abrazándole por la cintura.
Esta nueva vida no era tan mala, finalmente había formado una familia, un poco extraña, pero suya afín de cuentas. Se preguntaba qué es lo que dirían sus padres y hermanos, estarían de acuerdo con su decisión, lo medito unos segundos y llego a la conclusión que Sí, su padre siempre lo apoyó en todo y respeto sus decisiones, aun cuando algunas eran equivocadas. Aparte Hiccup era todo un tesoro, amable, valiente, leal, tierno…y muy bueno en la cama. Si, estaba seguro de que sus padres lo habrían aceptado, lo mismo con Copo de Nieve y Fishlegs.
Suspiro y se restregó en el vientre de su pareja, si bien extrañaba a su familia, ya no era tanto como antaño, ahora ya no se sentía solo, y nuevamente se sentía amado…tal vez solo había una cosa que extrañaba…el cielo, hace tiempo que no surcaba los aires, que no sentía el viento en su cara, que el sol y la luna no bañaban su elegante y sexi forma dragonesca, y de verdad lo echaba de menos, si bien le gustaba la tierra, parte de él pertenecía a las alturas.
-¿ocurre algo?
Su compañero lo miraba preocupado, de improvisto se había quedado quieto, pensativo, con una mirada melancólica.
-no, nada, es solo que…
Toothless no sabía cómo decirlo, Hiccup ya le había advertido en muchas ocasiones los peligros de volar en ese lugar, y él estaba consiente de ellos, pero aun así…
-¿Toothless?
-no pasa nada es solo que…extraño volar, es todo, hablo con voz triste, -extraño planear, ocultarme entre las nubes, volar junto a las aves… solo eso.
Al menor le dolió verle así, Toothless siempre fue un ser libre, sin responsabilidades, preocupaciones o temores….y de la noche a la mañana lo perdió todo. Tuvo que ocultarse en cuatro paredes, reducir su espacio y ser encadenado a la tierra (claro que por su propia seguridad), a una forma a la que no estaba del todo acostumbrado…por dios, incluso a un trabajo y la responsabilidad de una familia.
Hiccup lo abrazo con fuerza, le dolía verlo así, pero era muy peligroso, que tal si alguien lo veía, o chocaba con algún avión, o se encontraba con algún helicóptero de las noticias. No, salir era peligroso, su figura sería muy visible, una enorme mancha negra surcando el cielo azul y…momento, el cielo azul…pero, ahora no era azul, era tan negro como él, y con un poco de precaución, si se desplazaba lento, o rápido, sin llamar mucho la atención, evitando los edificios, sobrevolándoles, entonces tal vez.
Con cariño tomo la cara de su amante y le planto un tierno y dulce beso, para después sonreírle y afirmar con la cabeza.
-ya es de noche, y tus escamas son negras, yo creo que si te elevas lo suficiente, Toothless lo veía esperanzado, -nada de volar entre edificios, o cerca de los aviones, entendiste.
-Sí, lo prometo, seré cuidadoso, hablo feliz el moreno cargándolo.
-bien…pero solo un ratito.
-de acuerdo, solo unas vueltas y ya…veras que es muy divertido, te encantara.
-si o se es so….espera… ¿Qué?, Hiccup lo miro aterrado, como que le encantaría.
Toothless salió de la habitación, jalando a un asustado Hiccup.
-¿A dónde van?
Fishlegs los veía avanzar directo a la salida.
-a volar, fue la respuesta del moreno.
-volar… ¡genial! ¿Puedo ir?
-¡claro!, grito el moreno abriendo la puerta.
-copo de nieve vamos, tus papas nos llevaran a volar.
En medio de la sala se encontraba un bello castillo, hecho de bloques de juguete, el puente bajo y un somnoliento zorrito salió de el, el animalito lanzo un gritillo y corrió detrás de papá y mamá, mientras su tío le seguía con cámara en mano.
-Toothless espera yo no voy a…
El moreno no le prestaba atención, se despojaba de sus ropas apresurado, como cuando está a punto de hacerlo con su pareja, ya desnudo se transformó y comenzó a estirar sus alas y patas, un poquito de calentamiento no le caería mal, no quería sufrir un calambre en el aire.
-listo
-escucha Toothless yo no voy a ir, llévate a los chicos, yo aquí los espero, hablo nervioso.
-¿Qué? ¿Por qué?
-ah, lo que sucede es que Hiccup sufre de Acrofobia
El rubio se acercó divertido, no hacía falta hablar dragones para saber lo que decían, bastaba ver la mirada llena de terror en Hiccup para adivinarlo.
-¿acroque? ¿Eso qué es?
-miedo a las alturas, a Hiccup le aterran las alturas
El dragón abrió los ojos sorprendido y se giró a ver a su compañero, este solo se sonrojo y desvió la mirada
-vamos Hiccup, no hay nada que temer, yo los voy a cuidar.
-lo sé pero…
-vamos, veras que no hay nada malo, el cielo es un lugar muy tranquilo, aparte to te voy a estar cuidando, o acaso no confías en mí.
-claro que sí, es solo…
No había nada que pudiera hacer, desde pequeño le aterraban las altura, no recordaba si se debía a un trauma o si su oído interno estaba dañado y por eso, solo recordaba que no soportaba ni siquiera asomarse del balcón de su casa, bueno ni siquiera le gustaba que su padre le hiciera avioncito, y si a eso le agregamos el último incidente con el Skrill.
El dragón pareció leer sus pensamientos, con cuidado se acercó a su pareja, se paró en sus dos patas traseras y lo abrazo, cobijándole con sus alas, bajo la cabeza a su altura y comenzó a ronronear, intentando calmarlo.
-Hiccup, nada malo te va a pasar, yo te voy a cuidar, volare despacio y no lo sentirás, lo prometo.
-pero…
-Hiccup, sé que tu última experiencia no fue muy buena, pero sabes que jamás dejaría que te hicieras daño…por favor Hiccup, quiero compartir esta parte de mi vida contigo, quiero que disfrutes de la libertad que el cielo te brinda, yo te voy a cuidar en todo momento, estarás bien…por favor Hiccup, no quiero volar si no es contigo.
Hiccup lo miro nervioso, los grandes, y suplicantes, ojos de Toothless lo conmovieron, mordió su labio mientras aceptaba, después de todo tendría que afrontar su miedo tarde o temprano, en especial ahora que se convirtió en la pareja de un dragón.
Con una seña les indico a Fishlegs y Copo de Nieve que esperaran, primero iría con Hiccup. El castaño monto su espalda nervioso, asustado se abrazó a su cuello y cerró los ojos, esperando que todo terminara rápido. Toothless sintió su temor, busco en el cielo un buen lugar para ir, sus ojos se abrieron felices al encontrarlo, desplego sus grandes alas y comenzó a elevarse.
No tardo ni un minuto en llegar.
-listo, abre los ojos amor.
El chico obedeció, sus parpados se abrieron poco a poco descubriendo sus bellas esmeraldas, por instinto, y debido al aleteo, se aferró más a su pareja, con un poco de temor retiro su cara del cuello de su amante.
Se encontraban rodeados por una especie de bosque, formado por nubes, bañadas en tonos plateados, lilas y azules. Algunas formaban pequeñas montañas, otras parecían frondosas copas de árboles y otras ligeros riachuelos.
Toothless se mantenía en medio, inmóvil, aleteando despacio para evitar destruir tan bello lugar con el aire producido por sus alas.
-¿te gusta?
Hiccup miraba asombrado el lugar, era un paisaje bello, místico, lleno de calma (a diferencia de las nubes creadas por el skrill). El chico se separó un poco más, mirando a todos lados, él esperaba una gran cantidad de aire, despeinando su cabello, cortando sus mejillas y lastimando sus ojos, pero por fortuna no fue así. Incluso dudaba que estuviera volando, ya que no sentía ningún tipo de ajetreo. Parecía que se encontraba parado en tierra firme, rodeado por ese bosque de algodón
-es…muy hermoso Toothless
-te lo dije
El dragón se desplazó despacio, internándose en una que otra nube.
-oye, voy a hacer algo, quiero que cierres los ojos y no los abras hasta que yo te diga.
-eh ¿Qué harás?
-solo haz lo que te pido…confía en mi quieres.
El pecoso dudo unos segundos pero no tardo en obedecer, cerró los ojos y espero a que su compañero actuara. Toothless se elevó un poco más, dio un giro y desmonto a su pareja. Hiccup se aterro por unos segundos, sintiendo como la gravedad lo llamaba, por fortuna eso no duro mucho. Su cuerpo fue apresado por dos poderosas garras, las cuales le sujetaron con delicadeza. Toothless lo abrazaba amoroso.
-listo, abre los ojos.
El chico obedeció, pronto su mirada se encontró con la de su amante, sonrojado, se abrazó al cuello del dragón (hasta donde sus manos alcanzaron), el cual gorgoteo feliz. Toothless comenzó a acercarse a una nube, intentando no destruirla con el aire. Con un movimiento de cabeza alentó a su niño a tocarla.
La pequeña nube rodeo su mano, sintió un ligero frio al tocarla, el chico giro su muñeca deformando un poco la nube, abriendo un ligero hueco en ella. Un poco más confiado se aventuró a crear otra abertura. Toothless lo sostenía con cuidado, como una madre sostiene a su pequeño bebe cuando este se estira para tomar las cosas. En segundos una carita feliz apareció, adornando la nube.
El castaño se giró de nuevo a mirar a su esposo, presumiendo su bella creación.
-Vamos, volemos entre las nubes.
Hiccup asintió aun nervioso, se aferró a su cuello y se dejó llevar. Varias caras y letras aparecieron en las nubes, se adentraron en las esponjosas, deformaron algunas y dieron forma a otras, bañados por la luz de la luna, la cual les miraba amorosa.
Después de un rato, ya con un Hiccup más calmado, regresaron por sus niños, los cuales esperaban impacientes.
La pequeña familia se divertía, surcando la serena noche, Hiccup iba recargado en el lomo de su amante, contemplando el cielo; copo de nieve corría de cabo a rabo, intentando comer alguna nube; Fishlegs grababa eufórico, esperando encontrar alguna nave extraterrestre.
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-vamos, hay que celebrar.
El gemelo subía entusiasmado las escaleras, cargando una caja de fuegos artificiales. Se encontraba realmente feliz, finalmente consiguió un empleo…en un circo. Le sorprendió encontrarse con los cirqueros, de los cuales contemplo hace meses su espectáculo; al ver la gran cantidad de material que recibían se animó a preguntar si solicitaban personal, conto con la suerte de que la abuela lo contratara, ya que estaban faltos de personal. Trabajo todo el día ayudando a unos gemelos (unidos por la cintura) creando y decorando escenarios, congenio con los chicos a la primera y al final estos le dieron la caja de pirotecnia como muestra de afecto y celebrando que se uniera al grupo.
Y es exactamente lo que tenía planeado hacer…celebrar.
Subieron hasta la azotea y comenzaron a colocar las luces, solo prenderían unas cuantas y las demás las guardarían para navidad.
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Las pequeñas familias estaban tan concentradas en lo que hacían, que no se percataron de la presencia de la otra hasta que fue muy tarde.
-Toothless no seas asqueroso, deja de comer insectos, y tu Copo de Nieve no imites a tu padre… Fishlegs tu tampoco.
El reptil aterrizo a espaldas de los gemelos, venia tan concentrado en el regaño de Hiccup que no presto atención a quienes estaban ahí…hasta que fue tarde.
-ya Hiccup no te enojes…aparte, son fuente de proteínas.
-nada de proteínas, es asqueroso y lo sabes (oye que a mí me encantan los chapulines y los gusanos de maguey òó)
El castaño bajo de un brinco, continuo con su regaño mientras abrazaba a su hijo, al girarse la voz se le fue y se puso pálido.
-Hiccup los insectos son carne, al igual que los conejos y las vacas, no tienes porque…
Los ojos tóxicos se abrieron espantados, igualitos a los de su pareja. Frente a ellos se encontraba un par de gemelos, con la boca abierta y unas cerillas en la mano.
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Y continuara. …
Perdón por el retraso, pero tenía que hacer unas cosas de suma importancia, espero que el capítulo fuera de su agrado, intente meterle de todo un poco.
Muchas gracias por los comentarios que me dejan, eso me anima a seguir escribiendo, intentare ya no retrasarme tanto.
