Lon: HOLA!~ Bueno aquí continuando con Akakuro(。・ω・。)

La verdad no tengo mucho que comentar asi que…

VAMOS A LEER!~()ノワーイ)ノワーイ( ´)

ALERT. Ligero lemon (spoiler ya sé, pero algunos deben saber por si no les agrada el lemon (๑•̀ㅁ•́๑)✧)

Aparte de que uso a la segunda personalidad de Akashi como otro personaje, bueno creo que se dieron cuenta de ello en el cap anterior...

Kuroko No Basket no me pertenece (solo shippeo a los personajes (˶′◡‵˶))

4

Kuroko se sentía diferente. Cuando miro el ojo color ámbar de Akashi, entro un escalofrió en su espalda. Tetsuya servía un vaso de agua para Akashi, mientras que este estaba recostado en el sillón.

-Akashi-kun, ¿Cómo te sientes?- dijo Kuroko dándole al peli rojo el vaso con agua.

-Tengo un ligero dolor de cabeza, pero nada de qué preocuparse Tetsuya, gracias- agarro el vaso de agua.

-Iré a avisarle a tu chofer que venga por ti, para que descanses en casa.- el peli celeste se dirigió a la puerta.

-Tetsuya.- dijo Akashi con su mirada fija- ¿podría dormir aquí esta noche?

-Pero Akashi… ¿no estarías más cómodo en tu casa?- replico Kuroko deteniéndose en la cornisa.

-En realidad me siento mejor aquí que en mi propia casa- sonrió melancólicamente- estoy solo.- bebió del vaso con agua.

-Akashi-kun… -dijo algo triste Kuroko- creo… que puedes dormir esta noche.- el pequeño peli celeste entendía el sentimiento de Akashi.

-Gracias, Tetsuya.- el mayor le regalo una sonrisa al peli celeste.

Y así fue el caso, Kuroko le aviso a su chofer y este lo acepto de buena manera dejándole ropa extra que siempre llevaba en la limosina para los "accidentes" del amo Seijuro.

-Akashi-kun, tu chofer dejo ropa extra.- entro a la casa con el bonche de ropa.

-Oh, así que aun tiene esa costumbre…- Kuroko le dio la ropa a Akashi.- ¿te importa si uso tu ducha?

-En absoluto.- dijo Kuroko apuntando al baño.

Mientras peli rojo se duchaba, Kuroko preparaba la cama de su cuarto ya que Akashi dormiría ahí como el invitado que era. Entro al baño del cuarto lavándose los dientes. Tomo una almohada y una cobija, llevándola hasta el sofá.

Entonces un Akashi recién duchado salió del baño.

-¿Eh?, ¿Dormirás en el sillón?- el peli rojo se acerco ah Kuroko.

-Sí, no tenemos un futon, lo siento.- dijo acomodando la almohada.- dormirás en mi cuarto, esta de aquel lado.

Akashi camino hasta el cuarto señalado. Era una habitación normal, increíblemente limpio y con un montón de libros, pero Akashi no se había percatado de algo, el que Kuroko estuviera atrás de él todo este tiempo.

-Tetsuya…-suspiro con el pecho en su mano.

Kuroko simplemente se burlo de él en silencio, le divertía asustar a las personas, y más si fuera alguien que… ¿odiar seria la palabra correcta?

-Iré a dormir Akashi-kun, buenas noches.- se retiraba el peli celeste hasta que una mano lo giro tomándolo por sorpresa y al momento topándose con la mirada de- ¿Akashi-kun…?- realmente dudaba a que fuera él.

El peli rojo lo tomo por la cintura acercándolo a una distancia sumamente peligrosa. Era tal la distancia, que ambas respiraciones chocaban simultáneamente causando en Kuroko un sonrojo.

-Tetsuya…- se escucho la voz ronca del peli rojo causando un escalofrió en la piel de Kuroko.

Sin perder un segundo más Akashi poso sus labios en los de Kuroko, montando un apasionado beso, con un ligero toque de inocencia ya que… Era el primer beso del peli celeste.

Al separar sus labios Akashi admiro a su Kuroko totalmente sonrojado, con los ojos cerrados y con un temblor en sus piernas.

-Akashi-kun…- Abrió sus ojos realmente sorprendido ante la acción del peli rojo.

-Eres tan delicioso… Tetsuya…- Kuroko al escuchar estas últimas, palabras no pudo contenerse y simplemente se sonrojo aun mas.

-Detente por favor…- El menor tenía que pensar en lo que estaba haciendo, el sujeto que casi durante todo el año nunca noto su presencia, y que hace poco lo acosaba, e incluso lo obligo a ir a una cita con él, estaba besándolo y diciéndole todas esas frases vergonzosas.

Pero el tiempo para pensar de Tetsuya se había acabado ya que el demonio rojo había atacado su cuello causándole una marca en su blanca piel.

-¡A-Akashi! ...-El menor se quejo ya que le había sacado un poco de sangre.

-Me perteneces, cualquiera que la vea lo sabrá.- murmuro en el cuello de Kuroko.

Pero antes de que Kuroko formulara alguna otra pregunta en sí mismo, Akashi lo llevo hasta la cama del cuarto, recostándolo en las frías sabanas.

-A-Akashi-kun…- El peli celeste no podía pensar con esos ojos clavados en cada movimiento que hacía, quería escapar, pero como si leyera su mente el peli rojo lo detenía haciendo que su intento fuera SIEMPRE en vano.

-Eres tan lindo… tengo un buen gusto…- dijo entre murmullos y relamiéndose sus labios cada vez que besaba cada parte del cuerpo del menor.

-Por favor, para…- solo eso podía salir de la boca de Kuroko.

-No digas eso… solo causaras que me excite…- dijo lentamente en su oreja, mordiéndola al instante.

-P-para…- realmente quería que parara en ese momento, pero… al sentir su aroma tan cerca, incluso su propio calor… le encantaba esa sensación.

Akashi lo empezó a embestir, quitando su camisa primeramente, al mirar esos lindos y tiernos botones rosados no dudo en morderlos como si fueran pequeñas frutillas rojas.

Pero esa fue la gota que derramo el vaso.

Ya que Akashi descubrió la madre de las debilidades de Kuroko.

Sus pezones.

-¡AKASHI!- Kuroko tomo la almohada que estaba atrás de él y se la lanzo al peli rojo fuertemente apartándolo de inmediato.- ¡Te dije que pararas!- se escapo de la mirada de Akashi por un momento, por fin Kuroko estaba analizando y pensando cuerdamente.

Por parte del peli rojo simplemente se quedo con la almohada en la cara, mientras que esta caía lentamente descubriendo una cara de "Khé".

-Sal de mi casa inmediatamente…-dijo un Kuroko realmente sonrojado tapándose con un pedazo de sabana.

-Tetsuya… yo…- trato de acercarse al menor, pero este tomo otra almohada lanzándosela aun más fuerte, y demonios… tiene un buen brazo.

-…-no le dirigió otra mirada al peli rojo. Y ya había encontrado la respuesta. Odio era la palabra correcta.

Akashi solamente se levanto de la cama, tomo sus cosas y se retiro de la casa de Kuroko.

*Con Kuroko*

Se quedo un momento envuelto en sus pensamientos. ¿Qué rayos le pasaba a ese sujeto?, ¿Qué quería de mí?, ¿Por qué debe ser de esta forma? y ya que empezaba a sentirme bien a un lado de él.

-Creo que por eso mamá siempre me da consejos de noviazgo.

Kuroko destapo un poco su pecho ya que no había peligro de que el demonio rojo lo volviera a atacar. Y pudo observar como uno de sus pezones aun estaba algo duro, causando en Kuroko un sonrojo nivel INFIERNO, y el que volviera a tapar su pecho con la sabana.

-¿En serio soy tan débil en esa zona?-Murmuro para sí mismo dando un suspiro- creo que me bañare…

Entonces al levantarse mira una billetera tirada en el suelo, la levanta y se da cuenta de que es de Akashi. No hace más que soltar un suspiro y guardarla en su cajón, por ahora no quería saber nada de él.

Cuando iba a punto de bañarse, recuerda algo de lo que no se había percatado…

-Akashi-kun fue mi primer beso.- El pequeño tapo su boca con la mano, teniendo un rubor en sus mejillas pálidas.

¿Por qué tu?

Separo su mano de su boca, rozando lentamente con las yemas de sus dedos, los labios que Akashi Seijuro proclamo como suyos.

.

.

.

*Con Akashi*

Akashi iba caminando por la oscuridad, con solo una simple línea de faroles guiándolo, ya que… según iba a dormir en casa de Kuroko.

-Sí que estas imbécil.- dijo en voz alta.

El silencio abordo el lugar.

-¿No dirás nada?- sonrió.

-¿Por qué?, cada vez haces lo mismo, no creo que con unas simples palabras te haga cambiar de opinión.- Akashi hablo algo enojado.

-Tienes razón, pero al menos quiero que lo intentes, estoy aburrido.- volteo de un lado a otro.

-Te tengo una pregunta.

-¿Si?

-¿Qué piensas de Kuroko?

-Hm… una simple persona más que ni siquiera vale la pena, vez que tampoco tiene presencia alguna.

-Eso lo hace especial.

-Ya veo… te enamoraste de él.

-No estoy seguro de llamarlo amor… pero el que te rechazara de esa forma me llamo la atención.

-¡NO ME RECHAZO!, solo lastime sus pequeños pezones y se enojo por eso.

-No negare que si fuiste brusco con alguien tan frágil como Kuroko.

-Pues que se acostumbre si es que quiere estar conmigo.

-Después de esto no creo que quiera volverte a ver.

-Volvernos, recuerda que estamos en un solo cuerpo, además ¿para qué seguir intentando?, sabemos muy bien lo que sucede cuando abres tus "sentimientos".

-No escuchare esto, y menos proviniendo de ti.

-¿Qué cosa?, ¿el cómo después de tantos intentos seguirás fracasando en tu búsqueda del "real amor"?, ¡si que das risa!

-Y tu pena, solamente buscas el placer en las personas.

-Para eso existen, ¿no?

Si, en efecto, Akashi estaba hablando con él mismo, pero no lo culpo, la esquizofrenia te despega de la realidad, los locos son en realidad unos genios incomprendidos.

.

.

.

El lunes en la mañana, Kuroko estaba sentado en su pupitre leyendo un libro, que por primera vez, no era de aritmética. Era una novela corta, de vez en cuando le gustaba leer ese tipo de libros, pero mientras las personas iban llegando al salón, un amargo recuerdo lo incomodo al instante. Ese calor en su cuerpo, esos delicados toques y uno que otro atrevido, haciéndolo sentir realmente… bien… ¡No!, no debía dejarse llevar por este tipo de emociones, pero al pasar esa enorme vergüenza, en verdad no sabía cómo se enfrentaría a Akashi, claro que no tenía intención alguna de hablarle después de casi querer violarlo, pero sí de dejar en claro que no quería volver a verlo, y esa era su meta del día.

Las personas seguían llegando y sentándose en sus pupitres, ya era tarde y Akashi aun no llegaba, es cierto, lo hecho de su casa, ¿en donde habrá dormido?, ¿no le habrá pasado algo?, a Kuroko le preocupaba ya que puede a ver sido su culpa. La campana sonó y el maestro entro inmediatamente, ¿Qué sucedió con Akashi?, "jamás había llegado tarde", susurro el peli celeste. Pero como si hubieran invocado al demonio rojo, una puerta se abrió fuertemente, dejando a todos con un escalofrió en su espalda, y dejando al profesor horrorizado al mirar quien era.

Akashi Seijuro.

Estaba rasgado del uniforme, totalmente sudoroso, con marcas de sangre en su cabeza y hombros. Todos se quedaron sin habla.

-¿Puedo pasar?-dijo el peli rojo rompiendo el silencio con esa fría frase.

-S-seguro…-dijo el profesor tapándose con el libro como si este fuera a protegerlo de tal amenaza como un Seijuro malhumorado.

-Gracias…-camino el peli rojo agarrando su mochila de un solo tirante ya que esta también estaba totalmente destrozada.

Todo el mundo no dejaba de poner su mirada en el peli rojo, esa aura maligna lo hacía destacar demasiado, pero como era de esperarse, Akashi se molesto por tanta atención prestada que los miro con una de sus famosas miradas matadoras, haciendo que el mensaje de "dejen de mirarme" llegara a cada uno de ellos, todos se asustaron y voltearon rápidamente a sus cuadernos.

Kuroko no podía creer lo que estaba presenciando, pensaba que esta era una broma de muy mal gusto si es que Akashi quería causar lastima para que lo dejaran pasar, pero al mirar esas marcas, realmente dudaba de que fuera esto.

Cuando el peli rojo estaba a punto de llegar a su asiento, y su cansada mirada se poso en la del preocupado peli celeste, causo una cierta ternura dentro de sí mismo, así que a duras penas le dedico una cálida sonrisa, no se sentía con ánimos de hacerlo, pero en frente de su Tetsuya no quería verse débil.

El peli celeste se sorprendió al ver esa sonrisa, después de todo no parecía molesto de que lo corriera de su casa.

Mientras la clase transcurría y todos regresaban a su color habitual, Kuroko quería pedirle a Akashi de que fuera a la enfermería, esas marcas podrían infectarse y no sería nada bueno para el músico Seijuro. Pero antes de que le pudiera dirigir la palabra, una joven que estaba a un lado de él le dijo en voz baja "Akashi-kun, ¿no deberías ir a la enfermería?, esas marcas son preocupantes", por lo que Kuroko mejor regreso su mano y bajo la mirada, era mejor de que alguien más se encargara de ello, pero esto no era todo.

-Te agradezco la preocupación, pero no necesito ir a la enfermería-sonrió como si esto hubiera sido humanamente posible, causando que el peli celeste levantara la mirada rápidamente sorprendiéndose por ese comentario.

-P-pero… Akashi…-La joven no dejaba de quitar la cara de preocupación en su rostro.

-Descuida, no pasara nada malo, pero aprovechando, ¿no tienes un lápiz de reserva?-dijo Akashi sorprendiendo a la jovencita, ya que nunca le había pedido el gran músico Seijuro un lápiz, pero para su lamentable suerte, no llevaba uno consigo.

-Lo siento Akashi-kun…-sonrió algo triste ya que ni siquiera podía ayudarlo para eso.

-Está bien, no te estreses por un simple lápiz-dijo algo egocéntrico pero dando un cierto confort en la joven, haciendo que después de unos minutos regresara su atención a su cuaderno.

Ahora Akashi hizo la misma pregunta, pero volteo hacia Kuroko.

-Kuroko, ¿tienes un lápiz que me prestes?-Ah Kuroko le dedico una sonrisa, y pudo observar el pequeño celeste que tenía un poco de sangre en su labio.

-Sí, deja sacarlo…-dio la vuelta para alcanzar su mochila, sacando una servilleta y una lapicera.

-Aquí esta Akashi-kun.

-Te lo agradezco.-agarro la lapicera.

-Y toma una servilleta, tu labio inferior esta con sangre.-dijo naturalmente haciendo que el peli rojo se lo volviera agradecer.

Pero cuando Akashi volteo su mirada al pizarrón, una nota se posaba en la orilla del pupitre de Kuroko.

"¿Qué es esto?", tomo la pequeña nota que por cierto estaba algo arrugada y parecía tener… ¿sangre?

Kuroko.

¿Podemos hablar en cuanto termine esta clase?

Presiento que no me quieres ver, y estas en todo tu derecho, pero en serio, quiero y necesito hablar contigo.

Los ojos de Kuroko se abrieron por la sorpresa, era obvio que si debían hablar sobre esto, y era una oportunidad perfecta para decirle que no lo volviera a ver nunca en su vida, bueno, o eso pensaba el peli celeste.

No tardo en contestar, enviándole una pequeña nota azul perfectamente doblada al músico, haciendo que esta la abriera de inmediato.

Akashi-kun.

Solo hablare contigo si curas esas heridas.

Realmente me preocupaste cuando llegaste en ese estado tan deplorable.

Los ojos del peli rojo se abrieron al leer la palabra "preocupar", ¿Tetsuya estaba preocupado por él después de haberlo casi violarlo?, esto sí que era nuevo…

Solo las curare si me acompañas.

Envió el pequeño papel hasta el peli celeste.

Kuroko al abrir la carta, quedo en silencio, pensando muy bien en lo que diría, o escribiera.

Está bien Akashi-kun.

Cuando el papel llego al músico, este se levanto inmediatamente de su pupitre causando un terror a su profesor y a sus compañeros.

-¿Puedo ir a la enfermería?-comento Akashi con su voz "calmada".

-P-por favor…-contesto el profesor aun con el libro en su cara.

-¿Me puede acompañar Tetsuya?-continuo con el mismo tono de voz.

-¿Q-quien…?-bajo un poco el libro.

-Yo profesor-se levanto Kuroko posándose enfrente de Akashi para que el adulto pudiera verlo, y el resultado siguió siendo el mismo…

-¿¡UN FANTASMA!?-el profesor se escondió debajo de su silla, perdiendo más y más el respeto de sus alumnos.

-¿Si puede?-continúo el peli rojo.

-S-si… p-por favor señor Seijuro vaya a la e-enfermería…-el profesor estaba llorando de miedo.

Los dos alumnos abandonaron el salón, dirigiéndose a un nuevo destino que era la enfermería, por fin iban a poder hablar en paz, este pequeño pensamiento cruzaba por la mente del celeste. No se dirigieron la palabra, no parecía ser el momento apropiado.

-Kuroko.-El peli rojo por segunda vez rompió ese silencio en el ambiente.

-¿Si?-decía el menor con su cara habitual.

-Lo siento.

Estaban en frente de la enfermería, pararon en seco cuando Kuroko escucho esto último. Él sabía muy bien que el peli rojo era demasiado orgulloso como para admitir sus errores, incluso lo consideraba un niño mimado, pero esas palabras lo atravesaron como si de una flecha se hablara.

-Akashi-kun…-la sorpresa invadió la cara de Kuroko.

Y en ese momento el peli rojo abrió la puerta de la enfermería, caminando rápidamente –casi corriendo- a una de las camas del lugar.

-Parece que la enfermera no está-se recostó en la cama, se miraba realmente exhausto.

-¿Puedo saber el por qué llegaste así?-el peli celeste entro y cerró la puerta sentándose a un lado de la cama de Akashi.

-Digamos que no pude llegar a casa-Akashi tapo sus ojos con su hombro, tratando de descansar de esa molesta luz del día.

-¿Qué…?-Kuroko puso una expresión de culpabilidad, ese tipo de expresiones hacían que se te partiera el corazón, y Akashi se dio cuenta de ello.

El músico miro al pequeño celeste, causando en sí mismo un remordimiento de haberlo dicho- pero no fue tu culpa Kuroko, tuviste todo el derecho de echarme de tu casa, lo que hice fue indebido y demasiado compulsivo, y yo… jamás te obligaría a hacer algo que no quisieras.

La cara de Kuroko regreso a la de Akashi notando algo que lo sorprendió en el instante. Su ojo color ámbar ya no estaba.

-Akashi-kun…-El celeste estaba a punto de señalar ese detalle que jamás había notado hasta ahora.

-¿Sucede algo?-Seijuro se reincorporo y se empezó a quitar su saco dañado y lleno de sangre.

-…Deja curar tus heridas-Tetsuya se levanto del siento, quitándose también su saco y dirigiéndose al botiquín, creía que aun no era tiempo de hablar de ello hasta atar todo cabo suelto.

-Gracias…-sonrió el peli rojo, le alegraba pasar tiempo con su Tetsuya.

Kuroko se acerco al peli rojo con un bote de alcohol, gasas, unos parches, y medicina, mojo un pedazo de algodón con alcohol y agua oxigenada, dolería, pero, era para que sus heridas sanaran más rápido.

-Y Akashi-kun, ¿Por qué no llegaste a tu casa?-puso un poco de la mezcla en una herida del brazo de Seijuro causando en este un quejido, Tetsuya le empezaba a sacar platica no solo por curiosidad -cosa que lo estaba matando-sino también para que se distrajera de sus heridas y del dolor en general.

-Es vergonzoso Kuroko.-bajo la mirada el peli rojo, apartándola de esos ojos celestes que sabía muy bien que eran perfectos estudiando a la gente.

Kuroko no aparto su mirada de la herida de Akashi-no importa Akashi-kun-movió el brazo de Seijuro para limpiar otra herida.

-…Esta bien…-dio un suspiro- Para empezar…

Flashback.

Después de que corrieron al GRAN EMPERADOR Y MUSICO Akashi Seijuro.

-Maldición, ¿dónde está mi cartera?-Reviso sus bolsillos en busca de la susodicha cartera, pero en cuanto recordó donde estaba golpeo su frente fuertemente por su gran estupidez.

-Se me callo en la casa de Kuroko…- suspiro pesadamente-No puedo volver después de esto…

-Mi celular…estas cosas siempre son útiles-la batería estaba muerta.

-Está bien… de seguro hay trenes a esta hora-volteo a mirar a un reloj del parque y ya pasaban de las 10, ya estaba cerrada la estación-de todas formas no tengo dinero…

Akashi se encontraba en medio de un parque, rondando solo, no parecía que hubiera un alma andante, más que la de él, claro está.

-Pff, que mas da-Akashi se recostó en una de las bancas del parque, no es como si le repugnara hacer este tipo de cosas, era lo que llamamos, "sobrevivir" y "adaptarse".

Pero como si fuera por obra del destino, ese lugar estaba marcado.

¿A que me refiero con esto?

Bueno, digamos que los indigentes también marcan territorios…

-¡OYE TU!, ¿!QUIEN TE CREES COMO PARA ROBAR MI LUGAR!?

El apacible sueño del músico se interrumpió por un indigente que iba armado.

Con un hueso de pollo.

-¡QUITATE EN ESTE INSTANTE!-El indigente comenzó a golpear a Seijuro con sus huesos de pollo recién encontrados.

Akashi no hizo nada más que hacerse bolita hasta que el sujeto se cansara.

Pero el único que se canso y se agoto fue la paciencia del peli rojo. Entre los golpes que el vago le hacía con su hueso, Akashi tomo de este y se lo arranco, rompiéndolo en el instante.

-Vuelve a golpearme una vez más, y veras de lo que soy capaz, no me importa que seas un indigente sin hogar.-poso su ojo color ámbar en la mirada del vago, causando un terror indescriptible en él.

-…-No dijo nada mas el vago y se fue, dejando por fin a Akashi tranquilo.

Eso solo explicaría él porque tenía moretones.

Cuando casi amanecía, se dijo a si mismo que no podía ir a su casa y regresar a la escuela, faltaría y eso sería afectado en su recordé de asistencias, y entonces recordó que había dejado un uniforme en un casillero que resguardaba para… ocasiones especiales como esta.

-Ya que…- se levanto con un dolor de espalda por haber dormido en una banca en vez de su cómoda y lujosa cama.

Se dirigió a la escuela, como esta aun estaba cerrada, tuvo que saltarse la barda, al recoger su ropa tenía planeado quedarse ahí de una vez por todas, pero las ganas de comer le ganaron y volvió a saltar la barda para poder salir.

Pero, ¿Cómo haría para conseguir comida si ni tenía su dinero?, eso pensó hasta que hurgo en su pantalón y mochila de reserva encontrando suficiente dinero para un desayuno. Se sintió bendecido.

Fue a un restaurante no bastante caro, y desayuno tranquilamente. Como no termino su comida, la pidió para llevar, de todas formas iba a comérsela en los descansos.

Pero mientras comía, no dejaba de rondar el recuerdo de Tetsuya, el cómo lo miraba, como se sentía… era tan puro… entonces decidió tomar una pequeña nota que estaba ahí, y escribir algo para su celeste, tenía que arreglar las cosas como diera lugar.

Cuando salió del restaurante aun era algo temprano, lo único que abundaba era la gente que madrugaba y salía a correr para mantenerse en forma, Akashi camino hasta un pequeño puente, recostándose en el pasto.

Pudo apreciar y disfrutar de esos momentos de tranquilidad, al fin se sentía en paz.

Pero esa paz duro muy poco.

Empezó a escuchar olfateadas.

Y abriendo los ojos lentamente miro que eran unos perros que olfateaban sus sobras.

Se levanto de su lugar y agarro la mochila-lo siento amigos, hoy no les puedo ofrecer de esta comida.

Los perros solo quedaron observando al peli rojo, este no tenía un buen presentimiento, así que se levanto lentamente para no causar un alboroto en ellos, pero ese intento fue en vano.

Un perro comenzó a ladrar, y como si los otros fueran monos, lo empezaron a imitar.

Seijuro empezó a correr, pero estos perros parecían tener fuerza "perruna". Tomaron del tobillo de Akashi, provocando que este se derrumbara por el dolor, y los perros empezaron a atacarlo.

Y así explica el por qué quedo… así.

Cuando los perros se rompieron la mochila y se llevaron las sobras, dejaron a un peli rojo totalmente sangrado, y malhumorado. Se levanto, sacudió un poco su uniforme –como si lo fuera a limpiar- y se dirigió a la escuela, pero no se dio cuenta de que llegaba tarde.

Pero eso poco importaba.

Quería llegar, punto.

Fin del Flashback.

El celeste estaba con las mejillas rosas, intentado aguantar la risa, sabía que estaba mal, pero una cierta parte de él le decía que riera.

Ya había terminado de limpiar casi todas las heridas del peli rojo, solo faltaba su cabeza, así que tomo una venda y la empezó a colocar con cuidado.

-¿Y cómo dejaste que todo esto le ocurriera al gran músico Akashi Seijuro?, temido y adorado por todos-dijo con una voz de ironía mezclada con burla.

El peli rojo simplemente sonrió- Tal vez el karma quería algo de mí-Akashi era realmente un escéptico, pero quería seguir con la pequeña broma del celeste.

-Creo que con esto bastara…-el celeste soltó la cabeza de Akashi, sentándose en la silla-¿Cómo te sientes después de todo eso?

Akashi lo miro detenidamente, estaba realmente agotado, pero al hablar con Kuroko esos pequeños detalles desaparecían- me siento realmente agotado.

Kuroko abrió un poco sus ojos, creo que le había llegado una indirecta-creo que mejor te dejare descansar en ese caso…-estaba a punto de pararse hasta que el mayor volvió a hablar.

-Pero contigo me siento mejor que nunca.

El celeste paro en seco, y entonces recordó que debía hacer.

-Akashi-kun…-lo miro con su cara baja.

-¿Si?

-Te pido que no te vuelvas a acercar a mí.

Akashi permaneció en silencio, no sabía cómo reaccionar, después de todo lo que sucedió, creo que esta fue la peor cosa que pudo pasar.

-…Lo, entiendo…-no podía hacer nada más que eso. Entenderlo.

-Te lo agradezco Akashi-En Kuroko se podía sentir un peso menos, pero sentía que esto no iba a salir bien de algún modo-Te dejare descansar Akashi-kun…-

-Sí. Gracias de nuevo…-sonrió tristemente, ah final de cuentas, Seijuro no tuvo valor para decirle lo que realmente necesitaba decir.

.

.

.

Kuroko se dirigió a su casa, su madre estaba a punto de irse a trabajar cuando el peli celeste llego, así que solo se saludaron y se despidieron.

Empezó a hacer su tarea, siempre batallaba con los mismos problemas, pero era porque nadie podía ayudarlo o corregirlo, ya que… siempre se olvidaban de él.

Pero mientras pasaban las horas, un hombre con una pinta de cansancio entro a la casa. Era el padre de Kuroko.

-Ya llegue.

-Hola papá.

El señor solo toco su pecho, siendo su propio hijo él seguía asustándose-¿Tu madre ya se fue a trabajar?

Kuroko solo asintió.

-Está bien, entonces creo que esta noche seremos tú y yo, haciendo cosas de hombres-alzo sus brazos haciendo una cara de emoción e iluminándose sus ojos al instante.

-Lo siento papá, pero hoy no puedo-Kuroko sabía muy bien a qué se refería con eso, era, o pelear entre ellos, comer cosas extrañas, salir a correr a quien sabe dónde, o a quedarse a ver televisión, su padre jamás tuvo juventud, paso este pensamiento por la cabeza del peli celeste.

-Oh… bueno… en ese caso eta bien, yo iré a bañarme.

-Está bien.

Kuroko regreso a su cuarto, pero ahora tenía un sabor amargo en su boca, y cuando esto sucedía es que algo andaba mal… ¿pero qué sería?, sus problemas de acosadores había terminado, pero… ¿Por qué sentía que había cometido un error?

Decidió ignorarlo y fue directo a acostarse.

.

.

.

Kuroko llego a la escuela, ahora habría paz y tranquilidad en su vida otra vez.

No podía sentirse mejor que nunca.

Sentía que era capaz de hacer cualquier cosa.

Pero su mundo cambio drásticamente, al mirar a alguien aun con mas vendas de las que le había dejado ayer.

El peli rojo llego al salón, tomando la atención de todos nuevamente.

Su ojo izquierdo estaba vendado, al igual que su brazo, tenía unas marcas en su mejilla izquierda, y sus dedos estaban totalmente vendados.

Camino hasta su pupitre.

Topándose con la misma mirada de ayer.

La mirada preocupante del peli celeste.

Pero esta vez fue diferente.

Akashi no le sonrió en ningún momento.

-¿Akashi-kun…?

Lon: Ja…. Pensabas que me derrotarías fic? PUES NOOOOOOOOO!~

ESTOY SUUUPER CANSAAAADAAAA –acaba de terminar este fic a las 3:21 a.m.-

Perdon si tarde MUCHO en actualizar ;-;! Como algunos saben ya pasare a prepa y pues tenia que estudiar para mi examen de admisión, -ya lo hice- y ahora tengo otros exámenes para la semana que viene ;-; asi que por ahora tal vez tarde en subir fics ;D;

Y GRACIAS POR SUS REVIEWS! ME INSPIRARON MUCHISIMO PARA TERMINAR ESTE FIC TAN TARDE!

LAS AMO!

Bueno… también dire en mi defensa que estaba en un debate de si se hechaba desde ahorita a Kuroko o no… creo que hice la mejor elección o-o –yo también quería lemon BB corazonrotado-

Y estoy llorando internamente por esta ultima parte… HASTA YO QUIERO SABER EN QUE RAYOS VA A CONTINUAR D''''':

Ya que bueno… esto lo escribo acorde lo primero que se me venga a la mente…

EN FIN!

LAS AMO!

Y GRACIAS POR LEER!