Los personajes de D: Gray man no me pertenecen, sino a Katsura Hoshino, la historia en general si es mía.

Su muerte estaba próxima, jamás pudo golpear ni una sola vez a Cross, tampoco le había dicho sus sentimientos a Lenalee, moriría en las manos de unas criaturas horribles y además loco, porque definitivamente esa voz en su cabeza era prueba absoluta de haber perdido la razón

Cerró sus ojos esperando su deceso, era demasiado cobarde como para verlo

Eres un idiota— susurro débilmente esa voz en su mente, se preocupó sin saber la razón, quedo sorprendido por lo que sus ojos veían, ambas criaturas estaban atadas en un gran arbusto de espinas, sin pensarlo mucho y tan poco sin analizar que hacia ese arbusto ahí corrió nuevamente sujetando su brazo que seguía sangrando, tal vez no moriría a manos de esas cosas. Pero moriría desangrado, comenzaba a pensar que tener equipo de seguridad ya no era tan mala idea.

Su casa no era grande, solo constaba de dos pisos, la de arriba eran las habitaciones y los baños, el piso de abajo se encontraba la sala, el comedor, la sala de juegos, y un pequeño pasadizo secreto que llevabaa un pasillo que llegaba al sótano, ningún empleado sabia de ese pasadizo y dudaba que alguien que no fuera de la familia lo supiera, entonces paro en seco ¡El sótano! Aunque ¿Para que ir? Es decir, si esas cosas lograban descubrir el pasadizo, sería su fin.

Llego a la puerta de salida, si salía seria libre después de pasar por su inmenso patio, lleno de jardineras, arboles, fuentes, caminos empedrados y mejor dejaba de dar descripción y huir de una vez.

— ¿Estás ahí?—pregunto mentalmente, esperando una respuesta que jamás llego— Oye ¿Sigues vivo?—pregunto de nueva cuenta, la desesperación comenzaba a sofocarlo y no podía saber la causa, la voz en su cabeza tal vez haya sido solo una alucinación de parte de él o inclusive haya sido provocado por las extrañas criaturas para desorientarlo, pero aun así ¿Qué debía hacer? Si salía, posiblemente muera desangrado, su hogar quedaba demasiado lejos de la civilización además de que solo había una forma de huir y esa era caminando o en auto…pero él no sabía manejar todavía

—"Si tu vida corre peligro ve al sótano"—las palabras de Mana retumbaron en su mente, estaba decidido, corrió hacia el pasadizo secreto de la manera más sigilosa posible

—Maldición—gruño entre dientes— Soy un idiota—se lamentó al ver que era imposible abrir esa imponente puerta—Mana… ¿Cómo se supone que debo abrirla?—pregunto a las paredes, sí que era un idiota al haberle hecho caso aún recuerdo, que después recordó que había sido un sueño

— ¡Ahí esta!—y su suerte parecía mejorar a cada segundo

— ¡Ábrete!—grito desesperado y golpeando la puerta, una luz provino de la puerta y de ella comenzó a formarse un cerrojo con una llave integrada— ¿Eh?—estaba confundido ¿Así de fácil era abrirla? ¡Imposible!

Entro sin miramientos y cerrándola rápidamente antes de que esas cosas pasaran de igual manera, suspiro aliviado, pero el aroma a humedad de ese lugar no era muy agradable y la oscuridad no ayudaba mucho…pero era preferible a estar con esas criaturas locas

Y ahí estaba el. Allen Walker, después de muchos años queriendo entrar al fin estaba dentro y podía decir que no era tan maravilloso como pensó que sería,

— ¿Ahora qué?—se preguntó, creando un eco que le hizo asustarse ¡Su corazón ya no daba para sorpresas! Comenzó a caminar por la pequeña habitación rodeada de penumbras y en varias ocasiones tropezaba con algo. Miro la llave entre sus manos o al menos eso intento ni siquiera se podía ver a el mismo—Quiero luz—al terminar de hablar la habitación fue iluminada, pudiendo observar que las paredes eran de un blanco puro, sin muestras de deterioro y además de un piano del mismo color en medio, se acercó a él observando que no había polvo, de hecho toda la habitación estaba en óptimas condiciones eso le extraño, observo el piso, hecho de piedra caliza, estaba limpio lo cual le hacía dudar ¿Con que había tropezado? ¿Con sus propios pies? ¿Tan torpe era?

—Si mi sueño tiene razón…por aquí debe haber una puerta, pero ¿Dónde?—se preguntó llevándose su mano buena al mentón, dio mil vueltas por el lugar sin encontrar nada, solo era una habitación normal, sin cama y un sofá, sus fuerzas comenzaron a fallarle, cierto estaba herido y lo había olvidado ¿Cómo puede ser tan tonto?—Si no me curo pronto…seguro moriré—susurro dejándose caer en el inmaculado suelo, aun se encontraba en bóxer y ahora comenzaba a creer que había sido mala idea ¿Por qué no durmió en pijama? Un estruendo provocado en la habitación le hizo sobresaltarse, mirando a todos lados nervioso— ¿Pero qué?—susurro levantándose nuevamente, en el suelo había un botiquín ¿Siempre había estado ahí? Miro a todos lados, se respiración se hacía cada vez más difícil, el miedo comenzaba a tomar presencia— ¿Hola?—pregunto mirando a todos lados nervioso, pronto se dio a la tarea de curar su herida en el brazo y cubrió su ojo izquierdo con una gasa—Esto debe funcionar—hablo satisfecho de sí mismo, miro a donde estaba la puerta, sintiendo su corazón acelerarse ¿¡Donde estaba la puerta!? La habitación parecía no tener salida—De-demonios—hablo asustado dirigiéndose a donde se supone debía estar la puerta, maldijo por lo bajo, por lo alto…era claustrofóbico por culpa de Nea quien le había encerrado en el closet cuando era niño ¿¡Qué clase de padre hacia eso!?

Mana y Nea siempre fueron sus padres, y él no era adoptado ni recogido, dos hombres eran sus padres, cuando se es niño no le toma importancia a eso, para el Mana era su Madre y Nea su Padre…aunque a ambos les llamaba "Padre", cuando descubrió que los únicos que podían tener hijos eran las mujeres comenzó a creer que Mana era una, eso explicaba su hermoso rostro…pero también era hombre ¿Cómo le tuvieron entonces?

Comenzó a creer que verdaderamente había sido adoptado, pero su abuela Hevlaska le dijo que su padre Mana era diferente al resto de los humanos…y que él había nacido de un hombre, por medio de varios encantamientos sabidos por su familia. El hechizo más peligroso de todos y el más difícil de desarrollar, después del encantamiento de traer a las personas de la muerte.

Pero ahora no era tiempo de pensar en ello, debía buscar una salida de ese lugar, dio vueltas, grito, golpeo la pared hasta que se cansó sentándose en el suelo ocultando su rostro entre sus piernas, quería salir pero no había manera de hacerlo

Eres una molestia— levanto la cabeza, la voz había vuelto, se sintió feliz antes de caer en cuenta de que tal vez si estaba loco— ¿Estas herido?—le pregunto, el albino se preguntó si se había preocupado por el…o solo por curiosidad

—Si…solo un poco herido—hablo sintiéndose tonto por hablar solo

— ¿Dónde estás?—

—En el sótano de mi casa— se movió incomodo— ¿Tu estas bien?—pregunto preocupado, si la voz provenía de su alucinación, debía saber que estaba mal consigo mismo

¿Por qué no he de estarlo?—

—No lo sé, parecías débil la última vez que me hablaste—

Tsk, es porque hablar con un idiota me da flojera

— ¿¡Quién es el idiota!?—comenzaba a alterarse, la voz era demasiado molesta…y pensar que se había preocupado por nada, nuevamente no recibió palabra alguna ¿Estaba siendo ignorado?— ¡Deja de ignorarme!—

¡Cállate! Che, realmente eres una molestia

Allen se paró, la voz nuevamente volvió a guardar silencio y él estaba molesto. Si iba a alucinar ¿Por qué no alucino con una voz femenina y sensual? En vez de masculina y seria… vivir rodeado de hombres le afectaba más de lo deseado.

Se acercó al piano, su aburrimiento estaba al mil y comenzó a tocar las teclas, no tocaba ninguna nota especial, solo tocaba las teclas para crear solo el sonido y no caer en el silencio.

— "Una puerta sellada"— La voz de Mana le hizo parar en seco

— ¿Una puerta?—pregunto oprimiendo una tecla más, retrocediendo al ver como una puerta era creada de la nada, la puerta de metal y ancha llena de varios papeles con símbolos extraños— ¿Qué es esto?—se acercó tocando la puerta despidiendo una corriente eléctrica haciéndole retroceder, ahogo el grito— ¿A esto se refería con sellada?—pregunto al aire

Después de varios intentos fallidos desistió en querer abrirla, inclusive intento el Ábrete sésamo,

Un ruido le hizo caer en la realidad, en una de las paredes aparecieron esas criaturas golpeando algo con rabia— ¡Ábrete!—gritaban furiosas, se alarmo por nada, al parecer esa pared era como una televisión demasiado grande, como en un cine.

—Yo que ustedes desistía—su corazón se acelero

—No puede ser—susurro preocupado

— Nea no juegues, destrúyelas de una vez por todas—hablo Mana recargado en la pared mirando desinteresado a las criaturas

—Él es el traidor de nuestro amo—hablo una de ellas señalando furiosa a Mana

— ¡Mana! ¡Nea! ¡Huyan!—grito esperando que le escucharan

—Díganme ¿Qué hicieron con el niñato que estaba en la casa?—pregunto Nea con el ceño fruncido

—Ese niño ya debería estar muerto—hablo la que le había rasguñado el brazo—su sangre esta regada por todo el lugar…posiblemente ahora este muriendo desangrado—miro su brazo, le había atendido lo mejor que pudo pero seguía sangrando

—Él está vivo—hablo Mana firme, Shinosuke y la otra soltaron una risotada

—Ese pequeño hibrido no sobrevivirá—

—Allen abre la puerta, retira los sellos con tu brazo izquierdo—hablo Mana dejándole desconcertado

— ¿De qué diablos hablas Mana?—pregunto Nea sin comprender

La pared volvió a ser eso, Allen seguía desconcertado, miro a la puerta y vio su mano

—Debo intentarlo—susurro acercándose al lugar, temblaba ligeramente temiendo algún otro choque eléctrico, pero no ocurrió nada, con rapidez comenzó a quitar los papeles, apareciendo un cerrojo donde puso la llave y esta se abrió por sí sola, un fuerte olor a sangre invadió sus fosas nasales, cubriéndola intentando contener las ganas de vomitar.

Su cuerpo quedó paralizado, era el mismo lugar oculto en penumbras, era el mismo lugar que siempre soñaba, sus ojos inspeccionaban el lugar minuciosamente, olvido como respirar y cayó de rodillas.

La habitación estaba rodeada de oscuridad, las paredes estaban manchadas de lo que parecía ser sangre y en una de las esquinas estaban unas cadenas, si bien recordaba, esas cadenas debían estar atando a ese ser que gruñía

Sus piernas actuaban por si solos acercándose a las cadenas, ahogo un grito al ver a una mujer atada, completamente desnuda y sus cabellos cubrían casi todo su cuerpo, extendió su mano acariciando la larga cabellera descubriendo que era tan sedosa, sino fuera porque estaba en bóxer le hubiera dado su camisa para cubrirla

—Te sacare de aquí—susurro tirando las cadenas, lastimando su brazo en el proceso— ¿Qué paso contigo?—pregunto mirando a la mujer tirada

—Llegaste—susurro el aire haciéndole estremecer, esa voz—Tardaste inútil—se crispo, no tanto por el insulto sino porque ¡Era hombre!

—Este inútil te dejara aquí tirado…aun no quiero morir—hablo dejando las cadenas y caminando hacia la salida

—No puedo matarte ahora…pero definitivamente algún día lo hare—Allen sonrió

—Solo bromeo, no puedo dejarte aquí—en un instante ya se encontraba a su lado—y menos cuando pareces mujer—

— ¿¡Que dijiste!?—hablo incorporándose torpemente

— Y mira también tienes el cabello largo—

— ¡No me toques!—le sonrió ante la mirada furiosa del contrario

—Realmente no pareces una amenaza—

—Vuelve a decir eso y te matare—

— ¿Cómo puedo liberarte?—pregunto acariciando la mejilla del cautivo, el otro se tenso

—Te matare—hablo con voz de ultra tumba, Allen tembló en su lugar

—Por favor, solo déjame ayudarte—

—Prefiero morir antes de que un insignificante humano me ayude…y menos cuando parece un Moyashi—

— ¿Eh? ¿Mo-Moyashi?—le sonrió macabro— ¿Qué es un Moyashi?—el pelinegro aparto la mirada desinteresado— ¿Así que no dejaras que un humano te ayude? ¿Enserio? ¿Ni aunque mueras?—

—No moriré por una cosa sin importancia—

—Has sobrevivido por mucho tiempo aquí… no eres humano ¿Qué eres?—

El pelinegro le miro inexpresivo, Allen retrocedió asustado, ahora realmente parecía una amenaza

— ¡Fuera!—grito con su voz totalmente deformada y espeluznante, ahogo un grito de asombro cuando al pelilargo fue electrificado por las cadenas

—Él es tu guardián, Allen no le debes temer. Es imposible que te haga daño—

— ¿Ma-Mana?—pregunto extrañado al ver a sus padres en esa habitación, el castaño veía todo curioso y Mana se quitó la gabardina cubriendo el cuerpo desnudo del peli-largo— ¿Cómo pudieron entrar?—pregunto extrañado olvidando que anteriormente se encontraban con esas criaturas

—Yo fui el creador de este lugar, soy el único en entrar muy a pesar de haberle cedido el cargo a otro—le hablo sonriendo y retirando las cadenas

— ¿Tú fuiste quien le aprisiono aquí?—le pregunto esta vez sintiéndose furioso

—Solo por su propio bien, hace tiempo, antes de conocer a tu padre…hubo una batalla en la cual Kanda resultó gravemente herido—

— ¿Kanda?—pregunto esta vez extrañado mirando como su padre cargaba al tal Kanda al estilo nupcial, pudo ver que le sonreía al peli-largo con algún tipo de sentimiento…sintió un piquete en el corazón

—Ese es el nombre dado…a él le debo mi vida—

—Si sigues mirándole así…me pondré celoso—Nea hablo con molestia, arrebatándole a Kanda de sus brazos, Mana se sonrojo rascando su mejilla y sonriendo nervioso

—Lo siento, ver a Kanda después de tanto tiempo me pone nostálgico—hablo encaminándose a la salida

—Pareciera más tu antiguo amante que tu guardián—hablo Nea tratando de sonar burlón, Mana le beso

— ¿Podrías encargarte de él? Tengo cosas de que hablar con Allen—Nea asintió a regañadientes, el pelinegro se encargó de cerrar la puerta, después camino hacia el sofá para sentarse mientras Nea salía de esa habitación

— ¿De qué quieres hablar?—pregunto Allen sentándose a su lado, la curiosidad estaba tatuada en su cara, Mana le sonrió pidiendo paciencia

—Primero que nada, ahora que tu guardián ha despertado, ya podrás asistir a la escuela de exorcistas—

— ¿Exorcistas?—pregunto confundido

—Nuestra familia tiene un largo linaje de exorcistas, son personas que son compatibles con una Deidad, utilizándolas para destruir a los Akumas—

— ¿Akumas?—su cabeza estaba hecha un lio

—Son deidades que cayeron en el odio, no les culpo pero se vuelven inestables, destruyendo todo a su paso…ninguna arma humana puede lastimarlos—

—Entonces ¿Cómo?—

—Un exorcista hace un trato de sangre con su Deidad Guardiana, cuando esto sucede el exorcista desarrolla un arma Anti-Akuma—

— ¿Por qué el contrato de sangre?—Mana suspiro

—En la antigua guerra, varias Deidades fueron capturadas, cuando la Divinidad Máxima fue destruida…todas las deidades desaparecieron, excepto las capturadas, pero sus fuerzas habían desaparecido, morirían en poco tiempo, pero había alguien que se había enamorado de una de las Deidades, en su desesperación creo un pacto de sangre que sirvió para que la Deidad recuperara sus fuerzas, a cambio esta le servía fielmente y tampoco podía hacerle daño alguno…el poder de la Deidad era controlada por su contrario liberando los sellos dependiendo de la situación.

— ¿Sellos?—

—Se supone que una Deidad pierde sus poderes sino está unido a un Humano, al momento de unirse este desarrolla la habilidad de tener el control de los poderes, una deidad no es capaz de controlar sus poderes en su plenitud por un sello que se provoca al momento del pacto, se dice que solo cuenta con 4 sellos, con cada sello que se va liberando, La deidad va perdiendo vitalidad—

—Suena horrible—

—Las Deidades son inmortales, realmente perder vitalidad solo las debilita, por eso Kanda está en este estado—

— ¿¡Liberaste los 4 sellos!?—

—Así es—

— Después de eso lo pusiste en ese lugar ¿Por qué lo hiciste Mana?—

—Cuando una Deidad se debilita al punto de estar al borde de la muerte, tardan siglos en recuperarse…Los Akumas aprovechan esa debilidad para devorar a la Deidad y así tal vez volver a ser lo que antes fueron—

Allen sintió un nudo en la garganta, Kanda había estado al borde de la muerte ¿Qué clase de batalla había tenido? Y lo más importante ¿Por qué diantres se preocupaba tanto?

— ¿Algo más que quieras saber?—

—Esas cosas me llamaron hibrido ¿Qué es eso?—Mana le miro sorprendido

—Un hibrido es alguien nacido de una Deidad y un Humano, se supone que tienen poderes especiales…Allen, Tu abuela Hevlaska es una Deidad…Tu abuelo el Conde es un Humano…Nea es una Deidad y Yo soy humano…por eso eres un hibrido, casi todos en la familia Noah son Deidades—

— Pero…tú dijiste que Las Deidades habían desaparecido excluyendo a los capturados—

—Algunas Deidades más nacieron después de eso…por eso pueden estar en este mundo sin debilitarse, pero son mortales—

—Entonces…El abuelo y la abuela Hevlaska poblaron la tierra de Híbridos y Deidades mortales—hablo en estado de Shock

—Sí, pero así como nacieron Deidades, nacieron Humanos, como sabrás tu tío Skin es humano, tu tía Lulubel es Hibrida, tus primos Wisely y Road son Deidad e hibrido respectivamente, además…hay otros como este clan que se enamoraron de sus Deidades—

— ¿Quiénes?—pregunto curioso

—Bueno, Los Chang y los Lee son un claro ejemplo—sus ojos se abrieron como platos

— ¿Qué?—

— ¿No lo sabias? Supongo que no debieron contártelo suponiendo que deberías saberlo por nosotros—

— ¿Ellos también son Deidades?—pregunto cabizbajo

—Bak lo es…Lenalee es un hibrido y Marian solo es un humano—

— ¡Cross también!—

—Creo que mejor cierro la boca antes de que lo siga arruinando—susurro Mana

—Mana…Kanda ¿Qué es?—

—Una deidad a servicio de los Walker—hablo Mana poniéndose serio

— ¿Él fue uno de las Deidades capturadas?—el pelinegro asintió, Allen suspiro

—Creo que eso es todo de mi parte—hablo el pelinegro poniéndose de pie— ¿Vienes?—pregunto al ver que su hijo no se movía, el albino asintió caminando hacia él.

— ¿¡Que hace en mi cama!?—pregunto el albino señalando a la Deidad cómodamente dormido

—No lo iba a poner en la mía—hablo Nea mirando ceñudo a su hijo, ambos comenzaron a gritar

— ¡Cállense!—grito Kanda aventándoles el mueble al lado de la cama

— ¡Ka-Kanda!—regaño Allen quien a duras penas esquivo

—Tsk, son ruidosos—volvió a acomodarse

—Allen, Nea ¿Por qué no salen un momento? Necesito retirar el contrato con Kanda—hablo Mana entrando

— ¿Contrato? ¿De qué mierdas hablas?—Hablo el pelinegro Mayor

—No sabía que las Deidades también perdían la memoria—hablo Mana irónico

—Che, yo sé bien donde pongo las cosas—hablo y a todos les escurrió una gota en la cabeza…algunos minutos después Nea y Allen yacían en el piso muertos de risa

—Largo de aquí—hablo Mana literalmente sacándoles a patadas

—Allen—llamo Nea con seriedad, el aludido le miro—Tu padre está enamorado de esa Deidad—El albino abrió los ojos sorprendidos, sintió su corazón ser estrujado, tal vez comprendiendo el dolor que ahora sentía su padre…pero ¿Cómo estaba tan seguro? Antes de cualquier cosa Nea comenzó a reír— ¡Hubieras visto tu cara!—el castaño comenzó a retorcerse y no precisamente por la risa

— ¡Ya madura!—grito Allen mirando con ojos de demonio a su padre y ahorcándole en el proceso

— ¡No le faltes el respeto a tu padre!—grito Nea soltándose y dándole un coscorrón a su hijo

— ¡Váyanse de aquí!—Grito Mana abriendo la puerta y mirándoles como muy pocas veces lo hacia

—S-si—hablaron los dos al unísono y aterrados

Una semana había pasado desde ese evento, Kanda dormía junto a Allen para el descontento de ambos, Kanda seguía muy débil y no podía hacer el contrato…y Allen tampoco tenía prisa alguna.

Ambos estaban acostados en la misma cama, Kanda dándole la espalda y Allen mirando el techo

Duérmete Moyashi—hablo Kanda en su cabeza

—Estas al lado de mí ¿Por qué no solo hablas?—

Che—gruño nuevamente en su mente

—Kanda, necesitas guardar fuerzas…hablar te debilita menos que comunicarte conmigo por medio de la telepatía—susurro mirándole

Como si me importara—volvió a decir por medio de la telepatía, Allen gruño girándose y abrazando a Kanda de la cintura, el pelinegro se tensó, acto seguido lamio el cuello del contrario y Kanda cayó al suelo

— ¡Estúpido Moyashi!—grito enfadado ocultándose debajo de la cama, Allen sonrió complacido

— ¿Ves? No era tan difícil— el mayor solo gruño y Allen se acomodó ya en su espaciosa cama, Kanda normalmente no salía de su escondite cuando hacia eso…le gustaba hacer eso porque según él así tenía más espacio…pobre iluso…

Kanda era básicamente un niño, había estado muchos años en esa habitación y según Mana había perdido la memoria tal vez provocado en su antigua batalla.

A la mañana siguiente Kanda había salido de su escondite listo para una venganza hacia el chico albino, se posiciono encima de él, observando los rasgos del chico, le observo por un largo rato, Allen comenzó a abrir los ojos lentamente al sentir un peso extra…

— ¿Kanda?—pregunto extrañado frotando sus ojos, Kanda se tensó ¿Ahora que hacia? El albino le miro—Buenos días—saludo brindándole una sonrisa, Kanda se apartó brusco al diablo su venganza, ese Moyashi le ponía de malas— ¿Eh?—se extrañó de la actitud del pelinegro

—Cállate Moyashi—hablo Kanda brusco, esa sonrisa le había hecho recordar a "esa persona" no lograba recordarla, solo veía una melena ondulada negra sujeta en una coleta y esa radiante sonrisa…tan idéntica a la del Moyashi…

— ¿Kanda?—pregunto extrañado acercándose al mayor quien parecía en trance, se acercó lentamente— Kanda—le llamo

—Che—sonrió por la contestación

—No me preocupes así, además…cuando una persona te saluda es tu deber contestar—reprendió aunque más bien, solo quería tomarle el pelo…el gruñón de Kanda se creía todo lo que le decía—o por lo menos debes besarlo…aquí—se tocó los labios divertido, Kanda solo le miro fríamente…tal vez no había caído…

Ambos caminaban hacia el comedor

—Buenos días Allen, Buenos días Kanda—saludo Mana

—Buenos días Mana—saludo Allen feliz, el mayor de los Walker no esperaba contestación de parte del chico pelinegro, pero lo que sucedió después dejo a ambos Walker en shock

— ¿Así está bien?—pregunto Kanda separándose de un Mana tieso, Allen no estaba mejor

— ¿¡Qué mierda crees que haces!?—pregunto Nea entrando hecho una fiera y separando a ambos pelinegros

—No Nea…solo fue. Kanda solo—Mana seguía tieso mirando a Kanda de una manera que nadie pudo identificar— ¿Por qué me besaste?—pregunto débilmente

—Lo siento—se disculpó Allen sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos—Yo…yo solo—no termino de decir y salió corriendo a su habitación, todos no supieron que rayos había pasado, Kanda solo había hecho lo que el estúpido Moyashi le había dicho…tal vez lo había hecho mal.

No supo porque le había dolido tanto, siempre estuvo interesado en Lenalee… ¿Por qué ahora ese sentimiento parecía lejano? Solo una semana había pasado con Kanda ¡Una semana! No podía albergar esos sentimientos por ese gruñón…pero realmente le había dolido verlo besando a Mana, hundió más su cabeza en la almohada, quería gritar…había sido su culpa ¿Por qué Kanda tenía que ser tan inocente?

—Oi Moyashi—se tensó al escucharlo, ni siquiera había escuchado la puerta abrirse—Tsk, no sé porque te enojas si tú me dijiste…—

— ¡Lo sé!—se alteró— ¡Sé que yo te lo dije! Pero…es doloroso—sus lágrimas salían sin control, se abrazó a si mismo buscando un poco de consuelo

— ¡No llores!—grito Kanda molesto sujetándole por los hombros— Dime donde te duele—pidió…sus ojos se abrieron asombrados, las lágrimas se detuvieron ¿Realmente Kanda era tan tonto? Le miro aun sin dar crédito a lo que había oído ¿Kanda preocupado? ¿Por él?—Moyashi ¡Respóndeme maldita sea!—sin pensarlo demasiado se aventó a sus brazos

—Eres un tonto Bakanda—hablo abrazándole con fuerza y hundiendo su cabeza en el pecho del mayor, Kanda estaba petrificado ante el repentino acto del Moyashi quería apartarle pero tampoco quería lastimarle la herida que tuviera…

Las clases en el instituto que Mana le había dicho, donde asistían los exorcistas para prepararse, comenzarían dentro de un mes, esos días los usaría para visitar a Lenalee, después a Bak y por ultimo a Cross para despedirse de ellos. Ya que una vez entrar ahí ya no podía salir a menos que fueran vacaciones.


Fin del capitulo

Espero no haber aburrido a nadie :3

y agradezco a todo aquel que lo este leyendo y a los que dejaron Reviews

¡Muchas Gracias!