Advertencias:

-Terminado a las 5 a.m.

-Errores que ni siquiera Word me dijo que existían.

-Corto.

-END MY MISERY.

Disclaimer: Kuroko no Basket no me pertenece, tampoco los personajes, son del señorito Fujimaki, yo solo les creó una cosa bonita a mi pareja favorita.


6

El silencio se arraigó en la biblioteca.

Seijuro solo podía percibir la respiración del peli celeste en su lastimada espalda. Emanaba un aroma dulce, suave, apacible y terso. No quería despegarse de él aunque los mismísimos demonios quisieran hacerlo. Se sentía como en un paraíso. El toque de Kuroko se sentía tan real, tan honesto, tan perfecto. Las palabras no bastaban para explicar estos sentimientos, esto no le bastaba al peli rojo. Y ni siquiera podía permitir que su Tetsuya se sintiera culpable.

Nunca en la vida permitiría que se volviera a sentir de esta manera.

"¿Eh?"

‒Por favor, no te preocupes por cosas innecesarias Kuroko. –Akashi tomó la mano que rodeaba la parte de su torso.

‒Le cause esto a Akashi-kun, ¿no es verdad? –El músico frunció las cejas ante las palabras del peli celeste.

‒Eso no es verdad. –Apretó con más fuerza la pálida mano de Kuroko, pero este la quitó de inmediato, soltando completamente al peli rojo, y causando que este girara de espaldas dirigiéndole una mirada confusa.

El celeste dio un paso hacia atrás y levanto su mirada con un ligero e imperceptible rubor en sus blancas y redondas mejillas, Akashi no negaba que le parecía bastante linda esa expresión por parte del pequeño, pero esa mirada era la expresión de la palabra culpa en todo su esplendor. Esto le partía su alma en dos, solo quería abrazarlo, reconfortarlo, susurrarle al oído que todo estará bien y besarlo.

Besarlo hasta ahogarse, fundirse en esos rosados belfos y ser parte de ellos, convirtiéndose en uno solo.

"¿Pero… qué…?"

‒No mientas Akashi-kun, yo te lo eh provocado. –En los celestes ojos de Kuroko se podían divisar unas lágrimas de odio y desprecio hacia su persona, pero sobretodo de negligencia.

El ambiente comenzó a ponerse denso, aunque ese oji azul no mostrara sus sentimientos a diario, al hacerlo, podía cambiar radicalmente la atmosfera del lugar, y eso, era algo difícil de causarle efecto al violinista.

‒Tetsuya –Miraba con curiosidad ese rostro blanco y perfectamente fino‒ No fue tu culpa.

‒Mientes.

‒No lo hago.

El peli celeste desvió la mirada, Akashi naturalmente pensó que su Kuroko aun no le creía del todo.

‒Si estoy de esta forma, o peor, son por mis propias decisiones Kuroko, tú no tienes nada que ver con todo esto. –El peli rojo mantuvo la mirada firme.

Al escuchar esto último, Kuroko sintió una corriente eléctrica pasando por su espalda, ¿miedo?, ¿culpa?, ¿emoción?, ¿qué fue eso?

Si algo sabía muy bien Tetsuya era que, el cuerpo jamás mentía.

‒¿A qué te refieres? –La voz se le empezaba a quebrar.

‒¿A qué me refiero? –El músico se levanto de su asiento, posándose enfrente del peli celeste, quedando cara a cara‒ A que Kuroko no debe sentirse culpable por lo que me suceda. –Acarició su mejilla lentamente.

‒Déjame ayudarte, Akashi-kun.

"Estoy sudando más de lo normal, esto no es bueno…"

‒Lo lamento Kuroko, no te lo puedo permitir.

"Mis piernas no responderán por mucho más tiempo"

‒¿Por qué?

"No aguanto más"

‒Lo lamento… Kuroko…

El músico, en un último suspiró, sonrió a su pequeño peli celeste, dedicándole una última mirada de calidez, no era bueno en ellas, pero, quería intentarlo.

‒¡Akashi-kun!

‒Pero mamá, esta nueva canción la compuse para ambos.

‒Lo siento cariño, tu padre… bueno, ya sabes cómo es en el trabajo.

El pequeño agacho su mirada en una señal de desilusión.

‒Pero yo estoy aquí para escucharte todo el tiempo del mundo, mi pequeño Sei.

La mujer tomó de la barbilla al infante y poso su mirada en ella.

Ahí estaba.

Justo ahí.

Esa mirada que era la representación de amor.

‒Sí –Sus mejillas se tornaron rosadas‒ gracias mamá –Sonrió de oreja a oreja‒ yo se que estarás siempre aquí para escucharme –El pequeño peli rojo cerró los ojos y volvió a sonreír, pero esta vez mostrando sus pequeños y tiernos dientes de infante.

De un golpe, un joven peli rojo se levanto de lo que creía que era una cama, haciendo que una jaqueca horrible atravesara por su cabeza.

‒Bastante tiempo si soñar con ella. ‒Susurró bajo el peli rojo.

Pero, la pregunta del millón atravesó por su mente, como si un rayo hubiera partido en dos su testa, ¿en dónde se encontraba?

‒Este cuarto… ‒Examinó el cuarto con lentitud, era pequeño, cómodo, pero algo llamó su atención. Podía reconocer perfectamente esa almohada en su costado‒ ¿Kuroko?

Se sentía bastante confundido, ¿en serio estaba en el cuarto de su peli celeste?, suspiro fatigado, había tenido otro día bastante agotador, así que aprovecho, solo un poco de la situación, y se recostó en la cama, cerrando sus parpados instintivamente.

Pero mientras los pensamientos comenzaban a desbordar por su cabeza, un tosco sonido se escucho al otro lado del cuarto. Justamente en la entrada del cuarto.

‒¿Ya despertase cariño? ‒Esa voz era bastante conocida, ¿en donde la había escuchado?

‒Sí. ‒Contesto en voz intermedia.

‒Voy a pasar ‒La puerta se abrió.

Era la madre de Kuroko, y traía consigo una bandeja de comida.

El peli rojo no se podía sentir más confundido, ¿qué hacia su suegra?

‒¿Cómo te sientes Seijuro? ‒Colocó la bandeja de comida en la mesita de noche del costado izquierdo.

‒Bien, eso, creo… ‒Llevo una de sus manos hasta su faz.

‒¿Te duele la cabeza Amor? ‒La madre miro con preocupación al peli rojo.

‒Un poco, pero nada de qué preocuparse ‒Sonrió.

‒De todas formas te traeré un medicamento para tu cabecita. ‒La madre toco la frente del peli rojo dedicándole una sonrisa.

"¿Por qué me siento horrible cuando me trata de esta forma?"

‒Se lo agradezco ‒Suspiro‒ ¿Me podría responder algo?

‒¿Hm? ‒Asintió mientras quitaba su mano de la frente de este.

‒¿Por qué estoy aquí? ‒Pregunto el peli rojo.

‒Oh, bueno, Tetsuya me llamó, y me dijo que te habías desmayado ‒Sonrió burlescamente‒ Nunca había escuchado a mi hijo tan preocupado. ‒La peli celeste poso su mirada en la del peli rojo.

‒Lamento haberlos preocupado a ambos. ‒Hizo un intento de reverencia en la cama.

‒No es nada, tienes suerte de que hoy fuera día libre en mi trabajo ‒Sacudió los cabellos peli rojos del músico.

‒¿Y Kuroko? –Pregunto el peli rojo.

‒¿Ah?, ¿Y ese cambio de nombre? –Soltó la cabellera del adolescente.

‒Es un cambio que, bueno… decidí hacerlo.

La peli celeste quedo en silencio analizando al joven detenidamente.

‒Se quedo en la escuela, tenía que terminar algunas cosas. –Se levanto de la cama.

‒Ya veo… ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

‒Solo 1 hora querido ‒Sonrió.

‒Lamento ser una molestia, pero, ¿podría usar su teléfono? ‒Se acomodo en la cama.

‒Por supuesto, está en tu costado. –Apunto al objeto.

‒Gracias. –Tomo el teléfono que estaba en la mesita derecha.

‒Descansa todo lo que necesites Seijuro. ‒Le dedico una sonrisa de despedida al músico mientras estaba saliendo del cuarto.

Akashi solo asintió. Marco rápidamente al número, casi conteniendo su respiración. El teléfono comenzó a sonar hasta que una voz se escucho al otro lado.

‒Residencia Akashi.

‒Eric, soy yo.

‒¿Amo Seijuro?... ¿¡Sabe la hora que es!?

La línea quedo en silencio.

‒¡Amo Seijuro!

‒Me alegra escucharte a ti Eric. ‒El peli rojo sonrió.

‒… ¿Seijuro? –La voz del mayordomo comenzaba a apaciguarse.

‒Necesito que me recojas en casa de un amigo.

La línea volvió a quedarse en silencio, "¿¡Amigo!?"

‒Eric, ¿me escuchaste?

‒Sí… ‒Hizo una pausa bastante larga– ¿Cuál es la dirección?

‒El chofer la conoce, yo en estos momentos no puedo recordarlo. –La voz del músico se escuchaba cansada.

Un suspiro salió por la bocina del teléfono‒ Buscare al chofer, desde las cuatro no lo eh visto.

‒Está bien.

‒¿Y estas en un lugar confiable?

El peli rojo cerró sus ojos sin borrar la sonrisa de su rostro.

‒Es como el paraíso.

La línea quedo por tercera vez en silencio.

‒Me daré prisa en llegar lo más rápido por usted, amo Seijuro, me está preocupando.

‒Gracias. –Corto la llamada.

Acomodo el teléfono en la mesita de noche, y se recostó en la cama, dejando caer su cuerpo.

‒¿Seijuro-san? –La voz maternal volvió a resonar al otro lado de la puerta.

‒Puede pasar. –Se sentía raro diciendo ese tipo de frases en una casa ajena.

‒¿Ya llamaste? –Entro a la habitación.

‒Sí, vendrá pronto por mí, muchas gracias y lamento el molestarla.

‒¡Pero mira que monada de clase! –Tomo una de las mejillas del peli rojo‒ creo que por nada eres un Akashi, y un violinista reconocido.

‒Pod, favod, no diga edad codad –La madre aun tenía sus dedos aplastando las mejillas de este.

‒¡Y además, es tan modesto! –Esta vez tomo ambas mejillas.

‒Fod fafov, fade… -Las mejillas le comenzaban a arder.

‒Mamá, ¿Qué estás haciendo?

La madre continúo aplastando más y más las mejillas del músico.

‒¡FUFODO, ADUFA! –Suplicaba ayuda el de las mejillas aplastadas.

‒Oh. –La madre miro al peli rojo y pudo observar que sus ojos apuntaban hacia alguien.

Entonces giro de espaldas y encontró a su querido hijo Kuroko posado en la cornisa de la puerta, observándolos curiosamente, ya que, no acostumbraba mirar a su progenitora asesinando a un conocido con ese ataque mortal. Y sabía perfectamente cómo se sentía que le estuvieran haciendo eso, se apiado del alma de Akashi.

‒Bienvenido amor. –Sonrió alegremente.

‒Buenas tardes mamá, ¿podrías soltar las mejillas de Akashi-kun por favor?, está agonizando. –Entro al cuarto y coloco su mochila a un lado.

‒De acuerdo. –Puso un puchero y libero al peli rojo, causando que este suspirara aliviado‒ Veo que ya terminaste tus deberes en la escuela, ¿quieres algo para comer?

‒Luego comeré algo. –Se despojo de la corbata de su cuello.

‒Está bien. –Le dedico una tierna sonrisa y se levanto al mismo tiempo de donde estaba Seijuro- ¿No necesitas nada más Seijuro?

‒No, ya hizo suficiente, se lo agradezco. –Masajeaba sus mejillas al decir esta frase.

‒En ese caso creo que me retiro, Kuroko, ¿podrías encargarte de él mientras no estoy? –Le dirigió la mirada al peli celeste.

‒No hay problema, pero, ¿A dónde vas? –Las cejas de Kuroko expresaban suma confusión.

‒Tengo que ir a ver a tu abuela, ya volvió a tener derecho a tener visitas.

‒Oh, ya veo. –Desvió la mirada y se quito la camiseta de su escuela.

La madre comenzó a sacar la ropa sucia de su hijo, mientras que este le ayudaba sacando una canasta del ropero, dándosela a la progenitora.

‒Gracias cariño. –Le dio un beso en la mejilla –Nos vemos Seijuro. –Esta agito la mano alegre recibiendo por parte del peli rojo una sonrisa y una despedida de vuelta.

‒Vaya con cuidado.

La puerta del cuarto se cerró dejando a ambos adolescentes solos y hasta un cierto punto, incómodos. El celeste se coloco una camisa manga larga. Solo para asegurar.

‒¿Y cómo te sientes Akashi-kun? –Se acerco hasta la parte de enfrente de la cama.

El peli rojo tomo uno de los emparedados que estaban en la mesita de noche, y mientras lo comía, poso la mirada en el peli celeste.

‒Mucho mejor. –Sonrió al terminar el primer bocado.

‒Me alegro por ello.

El único sonido que se podía percibir eran los mordiscos que Akashi le daba al emparedado. El peli celeste no podía apartar la vista de las partes vendadas del músico, eran hipnóticas, pero sabía muy en el fondo que no era correcto quedarle mirando a Akashi de esa forma, era irrespetuoso y grosero. Pero no soportaba ver esas vendas en su cuerpo… no lo podía… soportar…

El peli celeste parpadeo varias veces.

‒Bueno, creo que mejor te dejo descansar. –Kuroko camino hasta la puerta del cuarto‒ Estaré en la cocina si me necesitas Akashi-kun.

‒Kuroko. –El peli rojo interrumpió al celeste‒ ¿Puedo acompañarte a comer?

Tetsuya había quedado justo en frente de la puerta, sus movimientos se habían detenido completamente y un escalofrió corrió por sus hombros.

‒¿No te lastimaras Akashi-kun? –Estaba algo preocupado por el estado del músico, ¿Qué tal si aun estaba agotado y colapsa en medio comedor?

‒Ya te dije que estoy bien Kuroko. –La voz del peli rojo sonaba firme, reiterando que ya estaba en perfecta salud.

‒Pero Akashi-kun… -Miro suplicante al peli rojo, no quería esforzarlo aun mas.

El peli rojo miro a Tetsuya y en sus ojos celestes desbordaban litro y litro de preocupación máxima, era suficiente con el susto que le dio en la biblioteca.

‒Entiendo, lo siento Kuroko, tú ve a comer algo. –Le dedico una tierna sonrisa.

Kuroko permaneció parado por un momento. Sin más que avisar, salió del cuarto, dejando un poco desconcertado al peli rojo.

‒Necesito ir al baño… ‒El músico hablo con toda la calma posible, si se alteraba tan siquiera un poco, todo su relleno jugoso podría salirse de inmediato, recordaba haber visto un baño en el cuarto de su amado.

Trato de levantarse, sentía el cuerpo totalmente molido, como si una planadora hubiera pasado encima de él sin piedad alguna, o como si se hubiera involucrado en una de esas salvajes luchas a cuerpo completo. Sus piernas palpitaban al igual que su rostro, su espalda ardía bastante y sus dedos estaban totalmente dormidos. Incluso con tanto vendaje, el dolor nunca se iba.

Se dirigió a una de las puertas que estaban en el cuarto de Kuroko, rezaba internamente de que fuera un baño. Le urgía entrar a uno.

Al abrir la puerta de color negro, pudo mirar un pequeño baño. Azul con blanco, unos colores muy puros para él.

Mientras tanto, Kuroko se encontraba calentando su comida en el microondas, esas sobras del restaurante que su madre fue ayer si pudieron servir a finales de cuenta. El microondas aviso finalmente que la comida ya estaba caliente y lista para que la sacaran.

El celeste tuvo muchísimo cuidado en sacar la comida del microondas, había tenido muchas experiencias con ese microondas y no quería hacer una nueva. Tomo un tenedor del cajón de los cubiertos, y saco una botella de agua. Las llevo entre sus brazos y se dirigió hasta su cuarto.

‒Espero que a Akashi-kun no le moleste.

Kuroko al entrar al cuarto, lo primero que observa es que Akashi ya no está en la cama.

"Tal vez fue al baño."

Era lo único lógico que se le podía ocurrir, no podía salir por otro lado, a menos que haya saltado por la ventana.

"Eso es imposible."

"Bueno, también estamos hablando de Akashi-kun."

El celeste dejo su comida en el escritorio que tenía cerca de la ventana, y solo abrió un poquito las cortinas al igual que el vidrio de la ventana, solo, quería estar seguro de su teoría.

"Hush little baby, don't say a word, mama's going to buy you a mockingbird…"

"¿Akashi-kun?"

"If those mockingbirds don't sing, mama's going to buy you a diamond ring…"

"Él… está cantando…"

"If that diamond ring turns to brass,mama's gonna buy you a horse and cart…"

"Recuerdo haber escuchado esa canción…"

"And if that horse and cart fall down,You'll still be the sweetest little baby in town."

La puerta del baño se abrió, dejando al descubierto a un Seijuro con vendas nuevas y limpias, pero, algo sorprendido, ¿él no estaba comiendo?

‒Kuroko.

‒Yo… te quería acompañar a comer aquí para que… no tuvieras que moverte… ‒Las mejillas del celeste se tornaron un poco rosa.

‒¿Cuánto tiempo llevas ahí? –Aunque hablo como si no le importara, dentro de él se podía escuchar a kilómetros como estaba explotando de ansiedad.

‒…Llegue a escucharla toda… ‒Sabia que se refería perfectamente a su canción.

‒Ya veo… ‒El músico coloco una mano en sus labios.

Así que la escucho. Es algo grave, pero, puedo confiar en él, para empezar, ¿a quién le diría que aun a mis años de puberto canto canciones de cuna?

‒Me encanto tu canción Akashi-kun.

Mientras el peli rojo se mataba mentalmente, la voz de Kuroko lo trajo una vez más a la realidad. Pero, esta vez fue diferente. Era una realidad, apacible, tierna y pacífica. Incluso, parecía que no existía algo tan maravilloso como esto.

‒Gracias, Kuroko. –Agacho un poco la mirada.

‒Pero, ¿Akashi-kun la compuso? –los pequeños ojos celestes de Kuroko mostraban una gran curiosidad por saberlo.

Seijuro lo miraba atentamente, ¿Cómo alguien podía tener unos ojos como esos?

Él no debía existir.

Él, no debería estar en un mundo tan cruel como este.

‒Solo quiero protegerte…

‒¿Eh? –El celeste escucho un pequeño susurro por parte del peli rojo, pro, lamentablemente no pudo escucharlo.

‒Yo no la compuse, Kuroko. –Le sonrió de oreja a oreja a su pequeño amado.

‒Oh, y, ¿entonces quien es el compositor? –La mirada de Tetsuya emanaba suma inocencia y enorme curiosidad, parecía que le había encantado esa canción.

‒Mi madre. –Su sonrisa no se borro para nada del mundo, le enorgullecía decir esa simple frase.

‒¿Te la cantaba de pequeño? –Pregunto el peli celeste.

‒Me la cantaba todas las veces que debía irme a dormir. –La melancolía comenzó a esparcirse por su rostro y su pecho.

‒Ya veo, es, muy, muy linda Akashi-kun, tu madre debe componer música al igual que tu.

‒Ya no, se retiro hace tiempo.

‒Hm… tu familia se escucha bastante interesante. –Sonrió.

‒La tuya también lo es Kuroko. –Comenzó a caminar hasta la cama del celeste.

‒Entonces, ¿vamos a comer? –Se sentó encima de la cama con su bandeja de comida en mano.

‒Sí. –El oji azul se sentó en su escritorio y comenzó a comer.

El tiempo paso bastante rápido, ambos pasaron la tarde entera hablando sobre esto y aquello, el futuro, sus sueños, y sus cosas favoritas. Kuroko había olvidado que tenían algunas cosas en común con Akashi, tanto algunos libros como algunos gustos musicales. Bueno, en realidad ambos no tenían un genero en especifico, solo escuchaban las canciones que les gustaba, sin darle a la discriminación.

Pero entonces, el timbre de la puerta sino.

‒Hm… a finales de cuenta si tardo un tiempo… ‒Comento el peli rojo observando el reloj de pared que estaba posado en el cuarto de Kuroko.

‒Vamos, Akashi-kun.

El peli celeste ayudo a Seijuro para levantarse de la cama, este, dichoso, se dejo ayudar por su querido ángel.

‒Entonces Kuroko, ¿no te gustaría ir a comer mañana conmigo? –Le pregunto el peli rojo mientras caminaban hacia la entrada de la casa.

‒Oh, bueno… no lo sé… aun tengo algunas cosas que hacer mañana, y además, tienes que reposar de tus cicatrices. –Tetsuya tenía un punto a favor.

‒Oh, por cierto, gracias por dejarme usar las vendas de tu baño, mañana te las pagare.

‒No hay necesidad Akashi-kun, créeme que es mejor que se quede de esta forma.

‒Bueno, tampoco me iré sin haberte dejado algo a cambio de tu compañía y hospitalidad, al menos, acepta mi invitación a comer. –Seijuro le sonrió de una forma dulce, pero manipuladora, la típica sonrisa que utilizaba para sus caprichos.

‒… ‒Y Kuroko en cierto modo comenzaba a descubrirla‒Esta bien, Akashi-kun, mañana podemos ir a comer.

‒Perfecto, vendré por ti a la 1 p.m –Estaba a punto de abrir la puerta pero se volvió a girar al pequeño celeste‒ Puedes llevar también a tu mamá. –Le dedico otra sonrisa.

‒Oh, bueno, veré si puede ir a esa hora, muchas gracias.

‒No, gracias a ti… ‒El peli rojo cerró los ojos y la sonrisa de su rostro no se quebró en ningún momento- Kuroko.

El peli celeste quedo helado por un segundo‒ No hay nada de que agradecer, Akashi-kun. –Sonrió de una manera inconscientemente tierna, en la cual provoco un ligero rubor en el peli rojo‒ Por cierto, ¿puedes mandarle mis saludos a tu mamá y decirle que me encanta como compone?

El violinista quedo inmóvil, ¿Cómo debería actuar en tal situación?, ¿Cómo le podría decir a su hermoso ángel la realidad?

La fría, cruel, y sádica realidad.

Odiaba esta realidad.

‒Por supuesto, yo le diré de tu parte, Kuroko. –Dijo calmado el violinista.

Tetsuya sonrió, pero esta vez tenía un rubor en sus mejillas, y un brillo especial en sus ojos, algo que hasta ahora, el músico se había dado cuenta. Y le llego la interrogación…

¿¡QUE EXPRESION DE KUROKO NO ES LINDA!?

‒Podrías invitar también a tu madre, Akashi-kun.

‒Lo siento, ella tiene algunos compromisos.

‒Oh… está bien entonces… por favor ve con cuidado Akashi-kun. –Hizo una pequeña reverencia el peli celeste.

Akashi mientras más miraba a ese tierno, generosos y adorable Kuroko, no podía evitar comérselo a besos ahí mismo. Esa fragancia a dulce con lavanda, ese tierno aroma a galleta y ese precioso color de sus labios. Esas pequeñas fresas era lo que mataba a Seijuro.

Tomo del mentón a Kuroko, recorrió su mano por todo su rostro, el pequeño le miraba algo confundido, no lo culpaba, que un extraño te empezara a tocar toda la cara era un tanto, sospechoso, pero, por ahora, ¿a quién le importa?

Levanto el flequillo de Tetsuya y le implanto sus labios en esa blanca y dulce frente. Y en efecto, Kuroko sabia dulce, era una mezcla entre vainilla y moras, pero lo mágico de su fragancia era que, no te empalagaba.

‒Gracias, Kuroko.

El violinista fulmino a Kuroko con la mirada por última vez y un color rojo comenzaba a apoderarse del pequeño rostro angelical que portaba Tetsuya.

‒Me voy, te espero mañana.

Sin una palabra más, el músico salió de la casa, dejando atrás de él a un pequeño pálido totalmente rojo.

¿Sera… fiebre?

Esto se preguntaba Kuroko mientras tocaba sus mejillas y su nariz.

"Akashi-kun…"

‒Lamento bastante el retraso amo Seijuro, no encontraba al chofer en ninguna parte.

Quedo en silencio.

‒¿Amo Seijuro?

Eric se comenzaba a preocupar aun más.

‒Amo Seijuro. –Puso su mano en la cabeza del violinista‒ ¿Se encuentra bien?

El peli rojo reacciono ante el toque de Eric, lo miro a los ojos y una sonrisa se dibujo en sus labios.

‒En realidad no, Eric. –Comento tranquilo, quitando la mano del mayordomo de su cabeza.

‒¿Le puedo ayudar en algo?

‒Sí, llévame con mi madre por favor.

El mayordomo quedo en silencio, solamente la visitaba alrededor de 2 veces al año. Si era la cuarta vez que la visitaba, algo iba bastante mal con el joven Seijuro.

‒Está bien, amo Seijuro. –Prefería no replicar a las órdenes en las que involucraran a la señora Akashi, si su hijo quiere verla, no podían negárselo.

Eric estaciono el auto bastante cerca de la entrada, no habían muchas personas así que esto sería fácil y rápido.

Seijuro camino con una orquídea y con amapolas de adorno, y la encontró ahí, donde siempre ah estado y estará.

La tumba de su madre.

Ella siempre pidió que fuera una lápida pequeña y simple, al igual que las de sus vecinos, nunca le agradado eso de los lujos y el derroche de dinero, y eso, era lo que más amaba Seijuro de su madre.

Ella era bondadosa, tierna, generosa, amable, justa, simple y perfecta.

‒Buenas noches, madre. –Coloco el pequeño ramo de flores en la lapida‒ Traje tus flores favoritas…

Una corriente de aire cruzo por el este, haciendo que el cuerpo de Seijuro sufriera un escalofrió, pero, no cambio su expresión en ningún momento. Era fuerte ente las personas que amaba.

‒Madre, ¿recuerdas la canción Hush little baby? –Se dio una palmadita en la frente‒ como no la recordarías, si tú misma la hiciste. –Una sonrisa melancólica abordo su rostro‒ bueno, un amigo me escucho cantándola… ¿recuerdas cuando la cantábamos juntos?, aun puedo recordar tu preciosa voz en mi cabeza. –Cerró los ojos un momento e inhaló bastante aire‒ bien, él, te manda saludos y, le encantó tu canción… ‒Suspiró algo tosco‒ siendo realistas, ¿a quien no le agrada tus canciones?, están llenas de vida, son perfectas, armónicas, pacificas, preciosas, y…

Una gota cayó en la lapida de la señora Akashi.

¿Cuándo me arrodille?, ¿Cuándo empecé a poner mi cara tan cerca de la sagrada lapida de mi madre?, ¿Cuándo empecé a llorar?

‒Amo Seijuro… ‒Eric se encontraba buscando a Akashi, a veces lo podía perder de vista.

El peli rojo se levanto rápidamente y sacudió su ropa, y limpio las lagrimas que habían salido de sus ojos.

‒Aquí estoy Eric.

El mayordomo por fin pudo detectar en donde estaba el peli rojo, entonces fue hasta él, pero, guardo distancia, tenía que respetar el espacio entre la familia, conocía perfectamente ese principio.

‒Gracias por traerme Eric. –El peli rojo camino hasta la salida.

‒Siempre es un placer amo Seijuro. –Siguió al peli rojo.

"Tal vez no esté contigo en el mundo físico, tal vez no sientas mi presencia por mi ausencia de alma, tal vez no creas que estoy a tu lado, y, es verdad, no estoy en tu alrededor, no estoy a un lado tuyo. Estoy en una parte donde nadie me puede separar de ti, y donde nunca permitiré que me separen de ti. Estoy en tu interior My little baby Sei."


Lon: Sip, esta es la ironia de la vida, SIEMPRE terminare tarde un cap.

WUAAAA!, LAMENTO MUCHISIMO NO PODER ACTUALIZAR NI DAR SEÑALES DE VIDA!

FF debería tener una bandejita de actualizaciones para avisar que no subirán cositas xD!, oh tal vez la tenga pero no se donde es :'0

Bien, aquí esta cap nuevo!, sip, dormi hasta las 5 escribiendo todo esto, y, es corto a mi parecer… PERO ESTA ACTUALIZADO!, ni siquiera sabia en que iba a acabar este cap :'v

Y durare muchísimo más en actualizar linduras, entre a la preparatoria y… me suicidare de tantas tareas…

PERO PENSARE EN USTEDES :'D

Le agradezco a la señorita Kurama que me alentó a escribir esto, ya que le dije que iba a continuar ya no me importaba cuanta tarea me dejara el profe gordo :'1

Les mando besitos y espero que les hayan gustado el cap pequeñito!

MUA MUA! *。ヾ(。uvu)ノ゙*