Jamás fui un chico común, desde pequeño sufría enfermedades que me dejaban largo tiempo en cama, mis padres me cuidaban en extremo, siempre fuimos una familia pobre cultivadores de tierra y yo solo era un estorbo para ellos…mi hermano menor era lo contrario a mí, fuerte y las enfermedades casi nunca le atacaban.
Debido a esto no tuve infancia, siempre recostado en cama debido a alguna enfermedad que llegaba a tener.
Cuando cumplí 16 años quede ciego debido a un accidente que llegue a tener…mis vendajes se cambiaban periódicamente, mi hermano me cuidaba alegremente…no podía con eso, odiaba ser una carga ¿Por qué seguía con vida? ¿Cuál era mi propósito? Eran preguntas que me hacía constantemente…y era obvio que jamás las encontraría.
La guerra al fin nos alcanzo, comenzaron a reclutar siendo mi hermano quien partiera dejando a la familia desolada… ¿Por qué hasta ahora?
Los meses fueron pasando, los meses se convirtieron en años y me convertí en un hombre, solo tenía 20 años cuando le conocí y sin saberlo…había encontrado mi razón de vivir…y mi perdición.
Todos en la mansión Chang se levantaron ante semejante grito.
Allen estaba en shock…su cuerpo temblaba ligeramente se miraba las manos aterrados ¿Qué mierda le había ocurrido?
— ¡Moyashi!—el aludido miro al recién llegado, su melena oscura estaba suelta y parecía tener un suéter de manga larga color purpura y un pantalón corto negro, su cabeza dolió y después todo oscuridad.
Sin saber me había enamorado de alguien que no veía…su voz seria y siempre cargada de confianza…además de siempre estar de mal humor. No supe nunca la razón y le sonreía para que olvidara lo que le atormentaba…aunque tal vez era yo quien quería olvidar lo que me atormentaba.
El tiempo con el siempre pasaba rápido, él hacia los quehaceres que debía hacer mi hermano… y yo solo le acompañaba, tal vez como alguien que necesitaba desesperadamente compañía…me ayudaba debes en cuando, pero generalmente me dejaba solo, decía que yo podía hacer las cosas…pero siempre me frenaban
—Tengo uno de mi familia así como tú…es un gran músico y es demasiado fuerte…además de gran luchador—me dijo en una ocasión, me asombró al escucharle hablar de su familia. Sería la primera vez que lo hacía desde que llego…y no sería la última vez
Abrió sus ojos pesadamente ¿Había sido un sueño?
— ¿Estas bien?—hablo Kanda a su lado, su preocupación era algo que podía apreciar en sus ojos, porque su rostro era tan estoico como siempre, su corazón se encogió, las ganas de llorar le embargaron— ¿Moyashi?—el pelinegro se acerco
— No te acerques—ordeno con la voz entrecortada, Kanda se paralizo ante la sorpresa, Allen solo se ocultó entre las sabanas, no quería que Kanda le viera así
—Moyashi—llamo Kanda, pero el solo prefirió ignorarle…sino se movía no le vería—Idiota—gruño molesto, escucho el portazo y fue cuando volvió a desarroparse, quedando congelado al ver al pelinegro mirándole con una sonrisa arrogante, se crispo y antes de cualquier movimiento el pelinegro ya le tenía completamente acorralado, forcejeo
— ¡Suéltame Kanda!—hablo molesto, pero el mayor le apretó con más fuerza— ¡Estúpido afeminado! ¡Te dije que me soltaras!—su brazo izquierdo se activó en forma de cañón, se asombro
— ¿Planeas atacarme?—pregunto con severidad, el albino negó asombrado de sí mismo. En ningún momento le había activado. Entonces ¿Por qué reacciono? Kanda no era una amenaza. De eso estaba completamente seguro, su brazo volvió a la "normalidad" pero solo apareció como en esa mañana— ¿No te gusta?—pregunto Kanda acariciando su mejilla izquierda, se tenso
— ¿Gustarme? ¡Lo odio!—sentía rabia y sabía que no era correcto desquitarse con el pelinegro
—Ya veo—susurro Kanda para después desvanecerse, no le dio importancia y se dedicó a mirar su mano roja y con escamas… ¿Por qué le había ocurrido eso? se tocó el ojo izquierdo donde tenía una extraña cicatriz, también recientemente ¿Eso tendría algo que ver con su sueño? No quería eso…si ese sujeto le había dado eso. No le quería, le odiaba y que lo volviera a la normalidad.
Nuestras relación se había tornado prohibida desde un inicio…y más cuando ambos éramos hombres, él era cortejado por las mujeres del pueblo, pero este simplemente las rechazaba, a veces de una forma amable y otras veces de la peor manera…pero sea como sea que lo hiciera jamás se las quitaba de encima…inclusive llegaban hasta el punto de meterse a su cama mientras él seguía trabajando.
Me alegraba saber que las rechazaba, pero también ¿Por cuánto tiempo? Él era tal vez demasiado guapo y de un buen físico debido a todo el trabajo que hacia sin siquiera cansarse…las mujeres de ese pueblo estaban locamente enamoradas de él y él ni por enterado…y si lo estaba le daba igual…
Mi corazón fue destruido cuando me afirmo estar enamorado de alguien. Jamás hay que hacer una pregunta a la cual no queremos saber la respuesta…
Guarde mi distancia después de eso, solo le llevaba lo necesario para su trabajo, debía guardar la distancia requerida para así tal vez…dejar que mi sentimiento desaparezca… demasiado ingenuo.
Allen estaba acostado mirando el techo desinteresadamente, miraba a la puerta solo por momentos…miro su brazo izquierdo oculto entre un guante blanco con una franja negra extendida a lo largo del guante, se lo había pedido a Lenalee cuando había ido a avisarle sobre el desayuno, suspiro sin saber exactamente qué hacer, no quería preocupar a sus amigos…pero su miedo era demasiado…no quería que Kanda desapareciera...realmente no quería eso, le amaba demasiado como para dejar que "esa cosa" lo apartara de su lado, pero ¿Ahora él no estaba haciendo eso? le había gritado aun sabiendo que Kanda no era el de su sueño…era el Kanda verdadero y no el que había sido producto de una pesadilla…un aura depresiva se formó a su alrededor…siempre era lo mismo con él. ¿Qué tan estúpido podía ser? Nuevamente se había dejado influenciar por un sueño…aunque el de Mana había resultado verdadero ¿Este también resultaría igual? Negó con su cabeza, ese solo había sido una pesadilla, nada más…solo una estúpida pesadilla producto de lo que le habían dicho con anterioridad.
— Oye idiota. ¿Ya estás bien?—se alarmo al ver a Kanda a su lado, misma vestimenta pero ahora su cabello sujeto, le abrazo de improviso, llenando sus pulmones del aroma del pelinegro quien parecía confundido
—Kanda—llamo sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos—Por favor no me dejes—suplico abrazándole con mayor fuerza, Kanda correspondió… ¿Eso era lo que quería? ¡Por supuesto!
—No te abandonare—afirmo sintiendo algo en su pecho
— ¿Lo prometes?—pregunto el albino sin apartarse
—Si—afirmo seguro ¿Realmente lo cumpliría? ¿Por qué sentía una incomodidad en su pecho?
EL tiempo transcurrió, la distancia que había marcado solo me sirvió para darme cuenta que tan solo estaba sin él.
Mi corazón se aceleró al escucharle preguntar rabioso "porque me mostraba tan distante" no le respondí, solo quería alejarme antes de cometer una imprudencia…pero el precipitada no fui yo, mi primer pensamiento fue que estaba soñando, sino ¿Qué otra explicación había? ¿Cuántas probabilidades hay de que tus sentimientos sean correspondidos?
Afirmar que besarnos en medio del maizal recién crecido fue un error…era una completa mentira…y hacerlo ahí mismo; fue mágico.
Enamorarme de un ser que no podía ver…pero si sentir, oír, olerlo y sobre todo saborearlo, era lo más perfecto que había, por primera vez desde nacido me sentía vivo, mis debilidades a su lado parecían tan minúsculas
— ¿Te quedaras a mi lado?—pregunte mientras estábamos en el techo…el mirando las estrellas…yo solo pensando
—Si—afirmo
— ¿Lo prometes?—pregunte, sabia la respuesta; pero hay veces en las cuales realmente necesitas rectificarlo
—No puedo, tú mismo lo dijiste anteriormente…en una guerra es casi imposible que el amor salga ganando—sus palabras rompían mi corazón, pero era verdad…y más sabiendo su posición en esta encarnizada guerra
Con sus cosas ya arregladas, los chicos estaban listos para partir a la que sería su escuela por esos tres largos años, donde no harán otra cosa más que esforzarse y dar lo mejor de sí…
— ¿Dónde está Fou?—pregunto Bak extrañado, ya había dado varias vueltas por la mansión perdiéndose varias veces aunque no lo diría en voz alta
— No lo sé…tampoco he visto a Lavi—hablo Lenalee ligeramente preocupada, todos se miraron ¿A todos le ocurrió lo mismo?
Allen apretó los puños enojado
— Moyashi—resonó la voz de Kanda en su cabeza, se alegró para después comenzar a bombardearle con preguntas que bien no tenían sentido y no venían al caso— ¡Cállate!—grito iracundo Kanda seguido de un dolor en su pie, miro encontrándose a ese gato negro con flequillo quien se lamia despreocupado
—Tonto gato—gruño con aura demoniaca, el gato fue atacado por otro de pelaje rojizo y un parche en uno de sus ojos, pronto se le unió otro de pelaje amarillo con rayas naranjas y otro de pelaje dorado cubriendo una parte de su cara con su propio pelaje y un panda… ¿Eh?
Los cuatro gatos seguían al de pelaje negro quien corría por todos lados totalmente erizado, se acercó a él tomándole desprevenido, los gatos pronto comenzaron a seguirle a él ante la mirada divertida de todos…menos para el albino quien corría por su vida—Diviértete mientras puedes mi querido destructor—paro en seco y los gatos aprovecharon para lanzarse encima de él, derribándole como saco de papas
— ¡Ayuda!—grito dramáticamente
—Dejen de jugar, el tren no tardará en llegar y no permiten mascotas sin jaulas—anuncio Lenalee cargando al del pelaje rojizo, pronto los gatos se apartaron siendo el del pelaje oscuro el único en mantenerse encima lamiendo su pata despreocupado
— ¿Alguien dijo jaulas?—pregunto Cross sacando dos de quien sabe dónde y sonriendo macabramente, los felinos se erizaron
Los cinco muchachos platicaban amenamente entre risas, su viaje seria placido
Los gatos estaban divididos en dos, Kanda junto a Lavi quien maullaba con sentimiento debido a que no sabía nada de lo ocurrido con su "Protegida"
Klaud y Fou miraban con ojos demoniacos a Lavi quien parecía ajeno a todo menos a su lastima, el Panda iba cruzado de brazos en una jaula más grande, luego se cobraría con Cross
Continuara…
