Unos días habían transcurrido, los pocos alumnos estaban con la moral baja, sus respectivas Deidades seguían sin dar señas de vida y Lenalee era un mar de llanto…cuando era niña había odiado a Lavi y a todo lo referente a las Deidades, jamás había querido ser una de "Los elegidos" quería una vida normal, una vida donde pudiera disfrutar de su hermano…pero ahora solo quería que Lavi se despertara y le brindara su siempre radiante sonrisa.

Allen por su parte estaba encerrado en el lugar donde vio por primera vez a Kanda, tan sumergido en su propia miseria sosteniendo entre sus manos la flor que la partida de la Deidad había dejado.

No lloraba, no gritaba, no daba signos de vida, su cabeza oculto entre sus piernas, inmersoen su propio mundo lejos del dolor que le provocaba…cada respirar solo hacia recordar más al pelinegro que por mucho tiempo estuvo en sus sueños y le provocaba miedo, por muchos años creyó que era un ser monstruoso que saltaría y se lo devoraría al instante.

—Allen—llamo alguien desde algún lado, simplemente le ignoro—Allen—volvió a llamar acariciando la cabellera blanca del chico quien aún no daba signos de querer hacerle caso

—Enano responde en este instante—regaño Nea recibiendo la mala mirada de Mana— ¿Qué?—pregunto extrañado

—Si sigues hablándole así menos nos hará caso—reprendió en un susurro, no quería importunar a su hijo

—No creo que nos haga ni aunque brinquemos aun lado de él—razono el castaño molesto, el pelinegro suspiro rendido

—Entonces no queda de otra…tendré que hacerlo—susurro dolido

—No permitiré que le hagas eso a mi hijo—gruño sujetándole por los hombros

—También es mío—hablo Mana con voz afable

—Mana, debes decidir entre tu antigua vida o esta—

—No me pidas eso por favor—pidió con semblante triste—Sabes que se me es imposible—Nea le soltó girando a ver a Allen quien ni siquiera parecía estar despierto

—Entiendo—hablo dolido

— ¡No lo entiendes! Nea no te hagas una idea equivocada de algo que no es…Mi futuro es mejor que mi pasado, pero no puedo ignorar a la persona que hizo todo esto posible—

—Solo hazlo ¿Quieres? Pero si él le hace algo…no dudare en golpearle—Mana sonrió mientras iluminaba su mano izquierda

—Entiendo—hablo mientras posaba su mano en la cabeza de su hijo.


Allen les escuchaba fuerte y claro, no entendía del todo su palabrerío pero tampoco iba a levantar su cabeza y preguntar de qué rayos estaban hablando, ciertamente no era algo que le importaba. Sintió una mano en su cabeza y después de ello mucho dolor…


— ¿Dónde estoy?—pregunto por impulso sujetando su cabeza, le dolía a horrores

—Al fin despiertas idiota—su sangre se helo sintiendo como su corazón latía desenfrenadamente

— ¿Eh?—se extrañó al ver únicamente oscuridad—prendan la luz—susurro tanteando el terreno, su acompañante rio haciendo que todo su cuerpo temblara

— ¿Te encuentras bien?—le pregunto sujetándole

—Sí, no, quien sabe ¿Tu estas bien?—

— ¿Yo?—pregunto extrañado, Allen estaba totalmente seguro de que ese sujeto hablaba igual que Kanda, pero posiblemente sea un intento de sus padres por hacerle reaccionar ¿Cuándo entenderían que quería estar solo en ese instante? Además esos patéticos intentos solo le destrozaban más su corazón

—Escucha no tengo tiempo para esto—hablo tajante, su acompañante le sujeto de la mano, contuvo la respiración estar cerca de él pero no poder verlo le estaba matando

— ¿Te ocurre algo Mana?—sus ojos se abrieron como platos ¿Cómo le había dicho? Le miro aun sin saber si estaba mirando el lugar correcto ¿Ya había mencionado que prendieran la luz? ¿Dónde diablos se encontraba? ¿¡Donde estaba la luz!?

—Yo no soy Mana—aseguro un poco dolido

—Si claro, y yo no soy la Divinidad Máxima—retrocedió asustado ¿Qué es lo que había dicho?

—Tu no, no digas eso—pidió con lágrimas en los ojos

—Basta ¿Qué rayos te ocurre?—le pregunto sujetándole cuidadosamente con sus manos la cara, Allen simplemente quedo en blanco al sentir como le besaba, de alguna forma era diferente a como lo había hecho anteriormente, con más cuidado…como si temiera romperlo.

—Kanda—jadeo al alejarse momentáneamente, de alguna forma sentía que su cuerpo no le pertenecía


Sus ojos plateados se abrieron, su respiración era entrecortada y su pie izquierdo le dolía a horrores, intento levantarse y solo logro gritar adolorido

—Rayos—gruño asombrándose por su tono de voz, tan infantil, miro la zona adolorida encontrándose con un rio de sangre, se asustó sin poder analizar lo que estaba ocurriendo

— ¿Estas bien?—su cuerpo reacciono solo y aun a pesar del dolor se levantó alejándose de la criatura enfrente de él, su cuerpo temblaba violentamente y las ganas de golpearlo aparecieron—eres un idiota, no te muevas tan bruscamente—le reprendió volviéndole a sentar— ¿A qué has venido?—le pregunto mientras un extraño brillo verde marino aparecía en su pie—No te asustes—pidió mirándole estoico, asintió aun sin saber porque

—Yo-yo no sé lo que ocurre—susurro afligido

—Te prohibieron bajar nuevamente ¿Por qué lo has hecho?—

— ¿Qué?—pregunto parpadeando varias veces confundido, miro al sujeto enfrente, era Kanda sin duda alguna, sintió las ganas de llorar

—No-no llores—pidió mostrándose alarmado

— ¿Eh?—nuevamente su cuerpo no le respondía


Sus parpados pesaban, miro a su alrededor encontrándose acostado en el sofá de la habitación donde se encontraba el piano

—Al fin despiertas—se sobresaltó al instante incorporándose encontrando a Mana sonriéndole

—Mana—susurro intentando no mostrarse decepcionado

—Esperabas que fuera él ¿Cierto?—

—No—mintió volviéndose a colocar en posición fetal, Mana le miro con un tic

—Escucha niñato no tenemos tiempo para tu absurda crisis—hablo otra voz recibiendo miradas asesinas de parte de ambos Walker

—Tikky—reprendió Road intentando comprender a su querido primo, el tío chasqueo la lengua, la pelinegra salió del cuarto junto a su tío dejando a la familia sola

—Él tiene razón—hablo Nea posicionándose cerca de su hijo quien parecía mirarle con cara de póker ¿Alguna vez le dirían que esa reacción daba miedo?—Escucha—aparto algunos mechones de la cara del albino—No entiendo por lo que estás pasando…créeme que no lo hago y eso me frustra, pero no es momento para que caigas Allen, lo que debes hacer ahora es levantarte y seguir caminando, será doloroso pero debes hacerlo—

—No quiero—hablo dándole la espalda

—Allen—llamo Mana acariciando la espalda del menor—Tu padre tiene razón—el chico le miro de soslayo ¿Eso en que le ayudaba?

— ¿Tu que sabes?—pregunto mientras se incorporaba, tenía dudas y Mana se las respondería aunque no supiera nada— ¿Qué fue lo de hace rato?—

—Solo sueños—respondió

—No mientas—pidió

—Estaré afuera—hablo Nea, ambos asintieron desganados

—Te estoy diciendo la verdad—

—No es cierto padre—hablo conteniendo la ira, su padre suspiro

—Son tus recuerdos—hablo dolido

— ¿Recuerdos? ¿De qué hablas?—

—Creí que tu vida sería más fácil sino le recordabas—susurro afligido—pero creo que solo logre empeorarlo—

— ¿De qué hablas?—pregunto sintiéndose débil

—Tú eres más cercano a los humanos inmortales de lo que piensas—hizo una pausa dramática, provocando un nudo en la garganta de Allen—Hijo tu eres…—


Lenalee miraba a Lavi quien parecía dormir plácidamente, sonrió tristemente acariciando los cabellos del chico

—Lavi—llamo mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos

— ¿Aun no despierta?—la voz de su hermano le hizo sobresaltarse la china no perdió tiempo en saltarle encima y abrazarle como si no hubiera un mañana

—Ya estoy aquí—hablo acariciando la espalda de la chica dejando que soltara su pena y dolor, porque sabía que ya no había vuelta atrás, no había forma de salvar a las Deidades de lo que estuvieran padeciendo y eso también era doloroso para él

—Hermano—susurro Lenalee adolorida, el mayor se apartó lentamente mirando con horror como la chica se iba cubriendo por una sustancia cristalina— ¿Qué está pasándome?—pregunto alterada mirando su mano

— ¡Lenalee!—grito afligido mirando con extrañeza eso, intento romperlo pero avanzaba con mayor velocidad— ¡LENALEE!—grito pues su adorada hermana ya estaba completamente cubierta de ese cristal


—Duele—se quejó Allen llevándose su mano a la izquierda su ojo comenzó a sangrar pero no era muy consciente de eso

—Allen—hablaron sus padres preocupados cuando observaron como el albino caía de bruces hacia el suelo


Solo era un joven cuando le conocí y sin pensarlohabía encontrado mi razón de vivir…y mi perdición.

Solo tenía aproximadamente 5 años, caminaba cautelosamente por esos largos pasillos solitarios, sus padres habían salido y su niñera dejaba de prestarle atención cuando hablaba por teléfono, después de todo ella creía que el como buen niño se dormiría cuando ella se lo ordenara, pero bueno, ahora solo debía concentrarse en llegar a la habitación secreta, su padre le había bajado una vez solo porque ambos estaba aburridos y no sabían que hacer, así que el adulto certificado pensó que sería buena idea si le mostraba la puerta secreta a su hijo, una puerta que nadie podía abrir no importaba los intentos que lograra hacer.

Él había intentado abrirla para el disfrute de su padre quien solo se reía de los intentos fallidos

—Te reto a que la abras—hablo el pequeño castaño haciendo un puchero

—No gracias—hablo el mayor sonriendo burlón, el menor se enfadó prometiéndose mentalmente que lograría abrir esa puerta sin importar que

Ahora como casi todas las noches, noches donde no era descubierto por sus padres y tenía que decir que se había perdido al intentar ir al baño, eso solo lograba que su padre se burlara de él y su madre le sonriera tranquilizadoramente

Bajo apoyándose de la pared mirando hacia atrás debes en cuando para verificar que nadie le estuviera siguiendo, su paranoia estaba al mil y podía jurar que se escuchaban pasos, aún era niño y no sabía sobre el eco.

Llego a la imponente puerta preparándose mentalmente para empujarla, morderla, suplicarle o lo que hiciera falta para abrirla

— ¿Qué haces aquí?—ahogo el grito mirando temeroso a sus espaldas, no sabía quién era y su voz no le era familiar, contuvo el aliento mirando al niño frente a él

— ¿Tú quién eres?—pregunto temeroso mirando a la pequeña niña frente a él, piel pálida, ojos azules oscuros y cabello corto, lacio y purpura. Vestida únicamente con un vestido de tela fina blanca

—Solo un tonto responde una pregunta con otra pregunta—respondió la chiquilla mirando ceñuda

—Y solo el culpable evade una pregunta— ataco el castaño sin ser muy consciente de lo que dijo…después se dio cuenta que ambas rocas se impactaban contra el metafóricamente hablando—Solo vine para intentar abrir la puerta—respondió

—Oh ya veo…Yo soy Yuu—saludo la niña sonriéndole ligeramente

— ¿Yuu? Yo, mi nombre es Allen—hablo con un pequeño sonrojo, la niña pareció mirarle de arriba abajo poniéndole nervioso

—Es la primera vez que alguien como tu toca la puerta—hablo acercándose peligrosamente a su rostro haciéndole retroceder nervioso—Me has despertado con un simple roce indirecto—susurro extrañada

—Lo siento, no fue mi intención levantarte—se disculpó avergonzado

—No, está bien…no creí levantarme nunca—hablo sonriéndole cálidamente, Allen sentía su corazón salirse de su pecho, golpeándole ligeramente para que se estuviera quieto— ¿Ocurre algo?—le pregunto extrañada

—S-si—hablo nervioso, la pequeña se acercó a él besándole ligeramente, el chiquillo se tensó— ¿¡Que-que haces!?—pregunto alterado y agarrándose los labios asustado

—Nada—le restó importancia alejándose muy quitada de pena— dime ¿Qué relación tienes con Mana Walker?—le pregunto tajante y cruzada de brazos

—Es mi madre—hablo extrañado ¿Cómo conocía a su madre? ¡Oh, no! le había llamado madre en público, la oji-azul arqueo una ceja

—Eso explica un poco el parecido ¿Puedes verme?—le pregunto haciéndole señas frente a su rostro

—Claro que si ¿Por qué no te vería?—pregunto confundido

—Por nada—la niña cayó de rodillas provocando la preocupación del niño quien no dudo en acercarse—Maldición, esto consume demasiado mi energía—

— ¿Estas bien? ¿Te duele algo? ¿Cuántos dedos vez?—

—No, si y son ¿Tres?—contesto aun sin saber porque lo hacia

—Oh que bien, estas bien—hablo aliviado el niño haciendo a la niña gruñir, el castaño de un movimiento ya le tenía sentada en su regazo, se tensó ¿Cómo y cuándo lo había hecho?

— ¿Qué mierda crees que haces?—el niño le sonrió amablemente

—Cuando me siento mal mi madre hace esto—

—No me…—el niño acaricio sus purpuras cabellos

—Tu cabello es lindo—aseguro mientras caía dormido

— ¿Qué? Oye no puedes…—sus palabras fueron calladas cuando el pequeño comenzó a roncar—Me vengare por esto—gruño mientras comenzaba a desintegrarse


Sus encuentros nocturnos solo eran anhelados por ese chiquillo de ojos plateados, la niña que después descubrió que era un niño siempre le terminaba diciendo que él era su alimento, si le preguntaban eso le aterraba pero terminaba sonriéndole haciendo al chico gruñir

—Oye no miento…te matare para recuperar mis fuerzas—

—Si claro, ¿Por qué yo?—pregunto confundido

—Solo alguien con la misma pureza de quien me debilito será suficiente para volver en mi verdadera forma y destruir a todos—

—Todos suena mucho—hablo cansado

—Eres muy tonto—

—Eso no es cierto—

—Si—

—No—

—Si—

—Si—

—No—

— ¡Ja! ¿Lo ves? No soy tonto—hablo con cierto orgullo, la peli-purpura comenzó a respirar con dificultad— ¿Te ocurre algo?—pregunto sujetándole

—No, yo, no puedo…no—hablaba entrecortado, el castaño miro con cierto temor como comenzaba a desintegrarse

— ¡Cómeme!—grito ante la sorprendida mirada del azabache

— ¿Qué dices?— pregunto sonriendo burlón

—Tú dijiste que si lo hacías recuperarías tus fuerzas—

—Si hago eso destruiré a todos, tu madre está incluida—el castaño agacho la mirada

—Pero dijiste que amabas a mi madre—

—Sí, pero debo asesinar a todo aquel que conozca de mi existencia, eso será más fácil…ya no más errores, ya no más sufrimiento para mi pueblo y sobre todo…nada que me ate a este mundo—

— ¿Es necesario que nadie te ate a este mundo?—pregunto desorientado ¿De que estaban hablando?

—Escucha, yo soy el creador de seres diferentes a los humanos…—

— ¿De los Teletubis?—

—Sí. No ¿Qué?—se sujetó el puente de la nariz no tenía tiempo para eso aún no sabía si se dormía seria nuevamente por mucho tiempo o solo momentáneamente como ya tenía varias veces haciéndolo—No interrumpas niño, mis "Hijos" sufrieron por culpa de los humanos, es mi deber vengarme—

—Pero la venganza no es buena—

—Cállate—

—No me calles—

—Estoy debilitándome a cada segundo que seguimos peleando ¿Realmente quieres que te de un golpe antes de caer dormido?—

—No—

—Ya vete entonces—

—Duerme bien—

—Lo menos que quiero es dormir…pero aun eres muy joven para que lo intente contigo—

—Tú también eres pequeño—hablo molesto

—Es porque mi debilidad hace que porte esta tonta estatura—gruño en protesta, el castaño le beso de improviso para después salir corriendo—Demonios—gruño para después desvanecerse


Estaba jugando en la sala con Lenalee, Bak y Cross, apenas se estaban conociendo y Allen comenzaba a entablar amistad con ese pelirrojo mayor y que de alguna forma le daba miedo, el rubio parecía nervioso cada vez que estaba cerca de la peli-verde

—Allen iremos a hacer algunas compras, por favor no salgan al bosque ¿quieren?—

—Claro—aseguro mientras Cross impactaba su carrito contra su mano— ¡Auch!—se quejó mirando al mayor con mirada furiosa

— ¿Te dolió?—pregunto la peli-verde preocupada

—No—mintió para no preocuparla

—Está mintiendo—aseguro el pelirrojo burlón

— Eso no es cierto…—mintió nuevamente comenzando a pensar que era un mentiroso compulsivo

Las horas se pasaron entre gritos, travesuras y sobre todo en conocerse, Allen no entendió porque el pelirrojo y él ya habían entablado amistad tan rápido, si bien daba miedo pero era un buen chico, o de eso se convencía cuando sabía que no podía huir de él.

Mana y Nea llegaron avisando que los niños se quedarían a dormir causando alegría en los niños, después Allen cayó en la cuenta que esa noche no podía ir a visitar a Yuu

— ¡Podríamos dormir en el mismo cuarto y contar cuentos de terror hasta que caigamos dormidos!—hablo eufórico Bak

—Pero Allen-Kun es muy niño aun—se preocupó Lenalee después de todo el castaño era el menor del grupo

—Lo sentimos pero no podemos dejar que se desvelen—hablo Mana sonriéndoles, los niños no pudieron objetar algo con ese sujeto, era muy lindo

Allen comenzaba a moverse incomodo, quería bajar a ver a Yuu, pero se encontraba rodeado de sus nuevos amigos, pronto olvido quien era Yuu cuando Lenalee le abrazo como oso de peluche sonrojándose hasta las orejas, el sueño le venció.

Al día siguiente fue igual y al día después de ese, comenzaba a actuar de una forma un poco brusca ante la mirada extrañada de sus padres, Allen no era agresivo a menos que algo le molestara

— ¿Estas bien?—pregunto Lenalee preocupada, el albino negó abrazándose las piernas— ¿Te molesta que estemos aquí?—

—No—aseguro sonriéndole—Es solo que no he visto a un amigo desde hace mucho—le dijo sintiéndose en confianza, algo en ese niña le hacía sentir que podía confiarle lo que sea

— ¿Y porque no le llamas?—

—No es tan fácil—aseguro decaído

—Te ayudare a llamarle—le aseguro sonriéndole, el castaño le sonrió de vuelta

La noche llego y ambos niños estaban poniéndose de acuerdo

—Si Bak y Marian preguntan por ti les diré que fuiste al baño y si no funciona les golpeare con esto—anuncio sacando un bate

El castaño asintió sin preguntarse siquiera de donde había sacado el arma blanca.

Caminaba por el pasillo listo para mirar a su amigo pero se detuvo en seco al mirar a un hombre adulto de cabello negro

—Aléjate de él—hablo severamente reconociéndole como a su madre

—No puedo, y no creo hacerlo— hablo un sujeto de la misma edad que su madre, su cabello purpura y muy parecido a Yuu ¿Sera su padre?

—Kanda, no quiero que te le acerques—su madre se tensó al momento de que el padre de Yuu acaricio su mejilla

—Eres más hermoso de lo que recuerdo—

—Calla…guarda silencio—hablo el pelinegro menor decaído, el padre de Yuu le beso haciendo que ambos Walker se sorprendieran—N-no—hablo su madre mientras le apartaba

—Yo te espere, lo hice aun sin saber si despertarías, pero ya no te amo Yuu, hace mucho deje de hacerlo…Lo siento—

—Lo sé, solo quería confirmarlo…además, debes saber que tu hijo será mi alimento ¿Cierto Allen?—Mana miro hacia atrás palideciendo al ver como su pequeño era rodeado de un arbusto de espinas, el niño no mostraba nada que indicara si por lo menos era consciente de su situación, sus ojos solo los tenia abiertos y su cuerpo temblaba

—Mana—susurro dejando congelado al padre, jamás le llamaba así a menos que estuviera enojado y si estaba enojado eso era malo


—Te prohíbo que vuelvas a bajar—hablo Mana mirando tristemente a su hijo, el niño asintió teniendo su cabello blanquecino y mirada triste, no entendía porque su padre le pedía eso, solo había bajado por curiosidad ¿Tan malo era bajar? —Lamento haberte hecho esto Hijo—susurro mientras le abrazaba le abrazo de vuelta sin comprender mucho

Continuara…