…
Había pasado un tiempo desde que Yu había llegado a la granja, un tiempo en el cual eran más que simplemente amigos o compañeros, no se podía quejar de estar con el chico más guapo de todo ese lugar, claro que él era ciego y no podía asegurar lo que las chicas decían…pero confiaba en el buen gusto de esas chicas…aunque tampoco era algo que supiera…era ciego y no sabía cómo eran los gustos de esas chicas.
— ¿Me estas escuchando?—
— ¿Eh?—el pelinegro suspiro
— Realmente estas bien…llevas rato ignorándome—hablo cruzándose de brazos y mirándole intensamente
—Lo siento solo estoy pensando en lo que me dijiste—
—No es tan difícil, inclusive puedes decir que no—
—Tal vez esa contestación sea mejor, decirte que no y dejarme de estar preocupando…aunque aún no la veo como una opción—
— No te entiendo—
—Solo piénsalo Yu ¿Por qué querría ver a alguien que me abandonara a no más de una semana?—el mayor suspiro rendido
—Tienes razón…pero quisiera mostrarte el mundo y ser el primero en ver tus expresiones al hacerlo—el joven Walker se sonrojo al sentir el tacto del mayor
—Aun así Yu…si logro verte, no deseare que te vayas…aun sin verte me es difícil—
—Lamento haberte causado esta odisea—
El tiempo llego al fin, Mana observo el mundo por primera vez con sus ojos, encontrándose con el ser más perfecto que pudiera existir y que jamás le pertenecería, su amor solo había sido por un corto periodo para después tenérselo que dar a otro, estaba triste por ello, pero también según "La Divinidad Máxima" Mana Walker era el primer humano en recibir la inmortalidad tan deseada y por la cual se inició la guerra, entonces con eso a su favor ¿Lo esperaría? Era un hecho de que lo haría, La Divinidad Máxima había sido el primero en demostrarle lo que era el amor
…
Pero tampoco conto lo que pasaría siglos después…
Una hermosa joven de cabellos plateados y ojos de un profundo azul le miraba con una sonrisa, su vestido blanco ondulante…la más joven de todas las Deidades, por la cual había comenzado esta guerra…sus sentimientos habían sido puros desde un principio, lastimosamente no le habían correspondido.
Una Deidad cuando se enamoraba era capaz de todo porque su amor viviera felizmente, pero ella era diferente, no se había enamorado de un humano ni de otra Deidad como sus hermanos hacían…no, ella se había enamorado de la máxima representación de la frialdad, Deak era el más cercano, además era quien sabía todo de todo ¿Podría pedirle ayuda?
La deidad considerada la más traviesa pero al mismo tiempo una de las más insensibles, se encontraba como siempre intentando poner furioso a su creador…siempre terminaba con alguien aullando de dolor (Deak) o bien mirando con ojos de muerte al responsable de provocar la destrucción en masa (Deak), la tranquilidad en ellos era eso, si bien agradecían a Deak por sacar de su escondite a La Divinidad Máxima quien casi nunca estaba con ellos, pero por otro lado pensaban que había otra forma de hacerle salir.
Luna, ese era el nombre de la Deidad más joven, sus características eran únicas y personalidad alegre ponía de buenas a muchos de su especie…pero simplemente su sonrisa comenzó a apagarse, su mirada se oscurecía cual cielo tormentoso, ya habían sido varias Deidades quienes le preguntaban preocupados "¿Cuál era la causa de sus pesares?" ella solo suspiraba y miraba el firmamento con pena ignorándoles hasta que ellos se iban
Fou, Tiedoll, Nine, Deak entre otros fueron los que se preocupaban por ella…así como una familia feliz le pidieron al mayor de todos hacerse cargo de la niña
La Divinidad Máxima jamás había estado tan molesta, hacía décadas atrás habían elegido optar una forma como la de un humano, así que su cabello purpura cayendo como cascadas libres por su rostro y su lúgubre vestimenta le daban un toque masculino y a la vez atractivo, algo que Deak envidiaba…pero esa es otra historia.
Llego hacia donde Luna estaba sumergida entre sus pensamientos y la mirada perdida en un punto fijo del árbol de azúcar, ese mundo era de ellos, tan parecido a la tierra pero en otra dimensión para evitar contacto con esas primitivas criaturas
— ¿Te ocurre algo?—la chica se sobresaltó mirando con duda al ser frente a ella
—N-no me ocurre na-nada—hablo jugueteando con sus dedos y rehuyendo de la mirada que le dirigía el mayor
—Está bien si no quieres decirme…pero no tienes por qué mentirme—hablo mirándole estoico
— ¿Eh? No, este…yo no…Lo siento—se disculpó con las mejillas sonrojadas, La Divinidad arqueo una ceja confundido, si bien sus cuerpos parecían a la de los humanos…pero eso no quería decir que funcionaran de la misma forma, bueno, ciertamente esa chiquilla era rara, se sentó a su lado provocando la tensión en ella, gruño por lo bajo, esos idiotas le habían obligado a ir a hablar con ella, pero solo estaba empeorando las cosas
— Este…Di-Divinidad…—
— ¿Te incomodo?—le corto mirándole neutro
— ¿Qué? ¡No-no para nada!—
— Entonces ¿Quieres que me vaya?—
— ¡Tampoco es eso!—grito mirándole con un puchero, reacciono al instante volviéndose a sonrojar—Yo-yo solo quiero hacerle una pregunta…—
—Si es sobre quien quemo tu vestido favorito…yo no fui—hablo
— ¿Qué? ¿Mi vestido favorito lo quemo?—
—No—hablo rascándose la nuca desinteresadamente
—Oh, en todo caso no es esa la pregunta que quería hacerle—
—Escucho—
— ¿Me contestara con la verdad?—
— ¿Esa es tu pregunta?—
—No, pero conteste por favor—
—Como sea—respondió recibiendo una mirada severa de parte de la chica—Si—se rindió mientras la chica sonreía
— Usted…usted a-a ¿ama a alguien?—
—Si—contesto rápidamente
— ¿¡En serio!?—pregunto exaltada
—Claro que si, a todos ustedes—la chica se rodeó de aura depresiva
—Yo-yo me refería que si ama a alguien de una forma romántica—hablo desanimada
—No tengo a nadie que ame de esa forma—hablo mirándole desinteresado
—Ya veo—hablo con la voz entre-cortada
—Ese sentimiento solo es una pérdida de tiempo, solo deberían concentrarse en la reproducción de la especie—
— ¿Eso es lo que usted opina?—
—Si—
—Entonces ¿El amor es una pérdida de tiempo?—
—Si—
—Entonces ¿Se aparearía conmigo?—
— ¿Qué?—se extrañó por ello
— Usted ¿Se aparearía conmigo?—
—No, así que ya déjate de tonterías—
—Lo siento—hablo con un hilo de voz, salió corriendo sin orientación alguna, además de que jamás tuvo sentido de orientación
—Lo arruinaste—hablo Deak recargado en un árbol cerca de ahí, el peli-purpura gruño
—Es su culpa por haberme mandado— hablo desapareciendo del lugar
—Oh, tan cruel…ni siquiera fue tras ella a disculparse—
—Tal vez porque necesita estar sola—hablo Fou reprimiendo las ganas de asesinar a todos los de ahí
—Hubiera sido mejor que tú te transformaras en Yu—hablo una Deidad con el cabello rizado de color café claro
—Eso hubiera sido tonto…tu mejor que nadie lo sabría viejo—reprendió la peli-naranja
Su corazón estaba destrozado en un millón de partículas, ya sabía cuál iba a ser el resultado pero fue más doloroso de lo que haya imaginado, se ocultó en la cueva de una cascada, un escondite encontrado por ella cuando había huido de una reprimenda de su creador…curioso, él siempre era la causa de que huyera.
—Pobrecita niña—sus sentidos se pusieron en alerta, ante ella aparecía la persona de la cual había huido
— ¿Quieres eres tú y porque tienes esa apariencia?—pregunto transformando sus manos en garras metálicas
— ¿Cómo lo has descubierto?—pregunto confundido
—Aunque tu apariencia es la misma…tu presencia es patética—hablo sonriendo maliciosa
—Que grosera, pero no vengo a pelear contigo—
— ¿Entonces?—
—Te propongo algo, ven conmigo y te ayudare a conseguir el amor de Yu—
— ¿Me ayudarías con eso?—pregunto con brillos en los ojos
—Por supuesto—hablo extendiendo su mano, la chica no dudo en sujetársela desapareciendo del lugar
La guerra dio inicio, las muertes no tardaron en llegar y paso lo impensable, La Divinidad Máxima se había enamorado de un mortal incapaz de valerse por sí mismo…estaba furioso por ello y se encargaría personalmente de exterminar a esa peste.
La hora de la separación llego, los estuvo observando varias veces solo por momentos debido a que la Divinidad Máxima siempre se daba cuenta de su presencia, tampoco se acercaba mucho debido a su aun debilidad contra Yu, pero esta vez sería diferente, Yu estaba dispuesto a detener esa guerra…y él estaba dispuesto a provocar odio en ese puro corazón…
Sus poderes habían sido limitados a comparación de su creador, pero eso no le quitaba la habilidad de transformarse en quien deseara, la pequeña Luna le seguía en su plan aun creyendo ciegamente que él le ayudaría a conseguir el amor de la Divinidad, ignorando que este también la anhelaba
Apócrifos con la apariencia de Mana llego a donde se encontraba el ejército, les conto como capturar a la Divinidad Máxima para darle fin a esa guerra…"Mana" se puso en peligro "Accidental" y Yu tuvo que ir a ayudarle, si preguntan por el Mana original, se encontraba "Dormido" en el ático de su casa…quien minutos antes había sido incendiada.
La captura había sido un completo éxito
— Me traicionaste—hablo Yu con la voz deformada, aprisionado entre cadenas que cada dos por tres le electrocutaban
—Si—hablo sonriéndole hipócritamente
—Lograre salir de aquí…cuando lo haga te matare ¡Te matare!—sus ojos se volvieron completamente rojos y su liso cabello se volvió en puntas, además de filosos colmillos y garras
— ¿Te enojas solo por esto? Por favor Yu-Pon, tú me abandonaste a mi suerte—se mofo acercándose peligrosamente a su rostro—Dijiste que me amabas y simplemente me dejaste solo ¿Y tú estás enojado?—
—Tu—gruño cada vez con su voz más escalofriante, los capitanes temblaron en su lugar mirándose entre ellos preguntándose cuando le matarían
—Mátenlo—hablo con voz estoica
— ¡No!—ese grito resonó en todo el lugar, Yu quedo sorprendido de mirar a la peliblanca con su cabello sujeto en una coleta baja— ¡Esto no era lo que planeamos!—grito furiosa
—Ah sí sobre eso…te mentí—
— I-imposible—susurro afligida, sus piernas temblaron dejándose caer, sus lágrimas comenzaron a salir ¿Cómo había sido tan tonta?
— ¿Estas viva?—pregunto el peli-purpura aun asombrado, cuantos años la había dado por muerta sintiéndose la peor basura del mundo por no haber ido tras ella en su momento, bueno aún era una basura, la oji-plateada le miro con los ojos llorosos, sintió su corazón ser estrujado con fuerza
—Lo siento, yo no quería provocar esto— La Divinidad Máxima no escucho nada más, únicamente veía a la albina, se paró dispuesto a ir hacia ella causando alerta en todos los presentes quienes aumentaron el poder de las cadenas…pero nada surtía efecto, con paso lento y decidido se acercaba a la pequeña Deidad quien muchos años atrás había desaparecido sin dejar rastro, ella había sido la causa de querer proteger a todas sus pequeñas creaciones, ella había sido la causa por la cual miraba ese sentimiento llamado "Amor" de una forma distinta…tal vez con ella hubiera vivido felizmente…pero tampoco se podía arrepentir de haber conocido a Mana, aunque todo ello le llevo a este fatal momento.
La sujeto por los hombros provocando que la chica cerrara sus ojos, esperando algo de ese sujeto…pero ciertamente nunca espero eso
—Me alegra que estés bien—susurro mientras la abrazaba, la chica se tensó incapaz de corresponder, no se creía digna en ese momento, Mana dio señales para que les dispararan pero simplemente las balas caían antes de tocarlos, cambiaron sus pequeñas balas por otras más potentes obteniendo el mismo resultado
—Humanos inútiles—hablo al tiempo que creaba una esfera con sus manos y las lanzaba, una explosión ocurrió al tocarlos levantando polvo y dejándoles con la visibilidad nula por unos instantes en los cuales Apócrifos estuvo con una sonrisa victoriosa, una sonrisa que se le borro al instante de ver a un sujeto con un antifaz y una capa blanca, ese ente pareció bloquear su ataque dejándole tieso ¿Qué era eso?
Luna cayó evidentemente cansada, sujeto su brazo mientras una extraña marca negra aparecía en esta y el extraño ente desapareció ¿Qué había sido eso?
—Oh Yu ¿Realmente me odias?—
—Si—hablo intentando parecer firme, eso provoco que la oji-plateada bajara la mirada triste
— ¿Me mataras?—pregunto intentando poner una mirada inocente, al falso no le quedaba eso
—Si—hablo haciendo aparecer una espada
—Entonces ¿Me darías un último beso?—pregunto a lo cual no espero respuesta alguna, Yu solo le beso de improviso, sintiendo algo diferente, después de eso se separaron adoloridos
—Maldita sea…pensé que había sido el único en pensarlo—gruño Mana teniendo a Mugen en su hombro
—Dije que te mataría—hablo sacándose el arma blanca del estómago, ambos comenzaron a pelear dejando sorprendido a la Divinidad, pues jamás pensó que con la inmortalidad venían poderes… (Aún era muy ingenuo para su gran edad)
Solo hay tres formas de matar a una Deidad ¿Saben cuál es?
La primera forma es:
Por su propia mano...
La segunda es:
Auto sacrificio, si das tu vida por otra persona…eso provoca la muerte en una Deidad…esa fue la causa de la muerte de Luna, quien se interpuso entre el filo de Mugen y el corazón de Yu (Sin saber que este no tenía tal órgano)
La tercera Forma es:
Que la Deidad no tenga ganas de vivir y se encuentre con el corazón roto…una herida mortal para cualquier humano mataría en cuestión de segundos a una Deidad con esas características…Luna evito que Yu "La Divinidad Máxima" muriera de esa forma…lo cual provoco el debilitamiento de "La Deidad Máxima" en un intento de llevar a todas sus creaciones a su mundo, lejos de los humanos provocando que su cuerpo quede en estado de hibernación sin tiempo definido…ese momento Fue aprovechado perfectamente por Apócrifos quien es el creador innegable de los Akumas…criaturas que después causarían varias muertes y creando la falsa idea de que fueron creadas por La Divinidad Máxima quien cuando regresara a este mundo destruiría todo. Lo cual no está ni en lo cierto, ni en la mentira
La Divinidad Máxima se vengaría del humano que se burló de sus sentimientos…junto a todos sus descendientes…
Sus recuerdos fueron borrados por Mana al notar la hostilidad y agresividad con la cual trataba a su hijo…eso le causaba dolor pero no había otra forma, posiblemente sus recuerdos lleguen cuando su poder vuelva a ser el mismo, pero eso era algo que le tenía sin importancia, si llegaba ese momento Allen y él ya estarían unidos por el Pacto de Sangre, además, si Hevlaska le había dicho la verdad
Eso quería decir que su adorado hijo era más importante que cualquier otra cosa en ese mundo, pues su amado hijo era…
Cuando habían creado a Allen, lo habían hecho con ayuda de Hevlaska y esta había agregado algo extra…eso le permitió a su hijo sobrevivir hasta ahora…
El Corazón de La Divinidad Máxima… Allen Walker
Continuara…
Si alguien quiere una duda aclarada…este es el momento adecuado para que se la quite (a machetazos)
