Se acerca velozmente el 14 de febrero... Tu mejor que nadie sabes que no solía ser una piedra, conocías demasiado bien esa faceta detallista de mi... ¡Yo que soy un asco para las manualidades, cuantos detalles no tuve contigo!

Te diré un secreto, esa bufanda tejida que te di cuando teníamos apenas unos meses juntos. No la hice yo... Fue mi hermana, sin embargo tu quisiste creer que yo tenía esa habilidad. Me pregunto si aun creerás que mis manos son capaces de crear algo así. Quizá si, porque para un cumpleaños tuyo te regale una ardilla de peluche echa por mi. Me llevo una noche sin dormir, varios piquetes de dedos con la aguja, y todo para que al final no entendieras el porque una ardilla. Ese día debí recordarte cuando alimentamos a unas ardillas, ese día es uno de mis preferidos.

Cuando estaba a tu lado no hacía falta tener los planes mas originales, o los mas caros. Era feliz por estar a tu lado, en un parque alimentando ardillas, comiendo los cacahuates que se suponían eran para ellas.

¿Tu eras feliz?