Un ejemplo de amor
Hola a todos!, bueno tristemente aquí les traigo el ultimo capitulo de mi historia, ojala les guste, para mi el escribir este fic, significo mucho, me ayudo a relajarme en momentos de tensión y sus palabras de felicitaciones y aliento siempre me hicieron sentir de lo mas feliz.
Gracias a todos aquellos que me leyeron y me dejaron sus comentarios =)
Realmente espero no decepcionar a nadie con este final, hice lo mejor que pude, solo me queda por advertir que este fic es mas que nada un regalo a akane jajaja, ya que en él, muestro a un ranma que siempre quise ver u_uU
Bueno, bien dicen que el mucho se despide es porque no quiere irse jejeje por lo que sin mas preámbulos los dejo con el capitulo.
Ranma ni ninguno de sus personajes me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takashi =)
Para no confundirlos aclarare algunas cosas:
-esto significa que hablan los personajes-
Esto que son pensamientos
El día era esplendido, los niños jugaban, las señoras conversaban y realizaban sus compras alegremente, ese día no había nubes que amenazaran con cubrir los hermosos rayos de sol que iluminaban las calles, tampoco había rastro de humedad que anunciasen la llegada de las limpias lluvias, todo era suma tranquilad, muy raro en el distrito de Nerima, por lo que dos jóvenes decidieron unirse a tan raro suceso.
-vaya pero que tranquilidad, hasta da miedo.- espeto una linda chica de cabellos cortos y azulados que caminaba junto a un apuesto chico.
-Mientras el "gran Ranma Saotome" este a tu lado no tienes nada que temer mi amor.- una sonrisa arrogante se formo en su rostro mientras posesivamente, atraía a la chica hacia él, para así caminar pegados por la acera.
-R-ranma…-a pesar de haber aceptado su amor y mas aun, estando a punto de casarse con el muchacho que la acompañaba, no estaba acostumbrada todavía a sus muestras de cariño en publico, ni mucho menos que la llamara con tanto cariño.
-Egocéntrico.- logro decir recuperándose un poco del aturdimiento que le causaba el chico.
-Je, pero aun así me amas, no?- nuevamente mostraba su gran ego.
-Tu crees?- dijo divertida dejando al chico perplejo, por lo que aprovechando su distracción, escapo de sus manos y corriendo, empezó un dulce juego.
-atrápame si puedes, egocéntrico!- le gritaba para finalmente sacarle la lengua en son de burla.
-E-espera, a donde crees que vas sin mi hee?.- recuperándose, corrió tras la chica.
Por un rato jugo con ella ya que su iinazuke zigzagueaba para esquivarlo o brincaba de aquí para allá escabulléndose, los dos reían y corrían, la gente que pasaba por ahí no podían evitar admirar a tan linda pareja que personificaba al amor mismo.
-Te atrape!, hazte a la idea tontita, jamás podrás escaparte de mi.- y con esto le dio un suave pero apasionado beso en sus labios, mientras la aprisionaba entre sus brazos.
-muy bien, pero mas te vale no arrepentirte después.- logro decir, separando al chico un poco de ella.
-Jamás.- y nuevamente la beso.
-Vamos Ranma, tenemos que ir a centro comercial a recoger tu traje, recuerdas?.- regresando un poco a la realidad, recordó por que ella y él habían salido de casa ese día.
-Uno mas…-parecía niño pequeño haciendo berrinche y sin esperar autorización volvió a posar sus labios con los de la chica.
-Muy bien, por ahora podemos seguir.-dijo una vez terminado el beso y tomando a la chica de la mano, comenzaron andar de nuevo tranquilamente.
Después de caminar un rato ambos llegaron al enorme centro comercial de la ciudad, ciertamente este era el lugar favorito de los jóvenes de la ciudad por ello era un sitio muy concurrido.
-Odio los lugares con tanta gente.- dijo molesto el chico de la trenza.
-Vamos no seas tan anticuado, además aquí hay muchas tiendas bonitas, vamos apresúrate!.- camino delante de su novio muy emocionada por la cantidad de tiendas llamativas que había en el lugar.
-Mira, pero que chica mas hermosa…
-Una belleza así no se ve todos los días...
-Yo la vi primero…
Ranma empezó a escuchar a un montón de chicos, que, una vez que habían pasado junto a su prometida, se agrupan y comenzaban a decir toda clase de "halagos" para la chica, cosa que molesto al chico de la trenza sobre manera, pero intento controlarse para no armar un escandalo y arruinar el paseo de la chica.
-AMOR, ESPERAME!.- grito exageradamente para ser escuchados por todos los presentes logrando no solo llamar la atención de su prometida si no de todos esos chicos que ahora se retiraban celosos del lugar.
-Ranma, estoy a solo unos pasos de ti, no tienes que gritar.- dijo totalmente avergonzada por como la había llamado el chico con tal multitud entre ellos.
-Lo siento, creí que entre tanta gente no me oirías.- una vez que llego a la altura de la chica la tomo de la cintura y posesivamente la atrajo hacia sí, caminando en esa misma posición mas tranquilo por el lugar.
- Vaya, vamos tarde, debimos recoger tu traje hace treinta minutos…mira que lindo vestido!.- perdió la noción de lo que habían ido a buscar dejándose llevar por la linda tienda que aparentemente tenia varias cosas que llamaban su atención.
Ranma miro dentro de la tienda, captando que dentro de ella había solamente un montón de chicas, tanto las compradoras como las dependientes eran mujeres, reviso nuevamente y luego desvió su vista hacia su prometida que aun mirada ilusionada las diferentes prendas que se mostraban en el aparador.
-Que te parece si me esperas aquí mientras yo voy por el traje he?.- propuso tiernamente a la chica para que así ella pudiera disfrutar de un momento para sí, desde que se habían puesto fecha a la boda, ella no había podido dedicarse ni un momento, por lo que al chico le pareció mas que justo que disfrutara el momento.
-Enserio?.- una vez que lo vio asentir, ella se lanzo a sus brazos.
-Por eso te amo tanto.- y sin mas le dio un fugaz beso en sus labios para sin esperar respuesta, entrar muy emocionada en el lugar.
-Vaya de saber que reaccionaria así la hubiera acompañado a sus compras mucho antes, baka.-se regaño así mismo una vez que logro superar su total aturdimiento por lo dicho y hecho por su prometida.
-Muy bien, según recuerdo la tienda quedaba…-camino tratando de encontrar el establecimiento donde debía recoger su traje, entreteniéndose mas en la tarea de lo que había pensado, una vez que lo hubiese tenido en sus manos, regreso por su prometida pero al llegar cerca de la tienda encontró a un montón de chicos aglomerados al alrededor de esta, por lo que curioso se acercó a ver que sucedía.
Como había un muchos muchachos tapando la entrada le resultaba difícil saber lo que pasaba, así que, haciendo uso de su gran agilidad de artista marcial, dio un gran salto que lo dejo parado justo en la puerta de la misma.
-Oye, yo llegue primero…-escucho decir a un chico a su lado.
-Si, no seas abusivo, nosotros tenemos más derecho…-y así escucho ciento de reclamos por parte de varios chicos.
-Primero para q..?.- ni siquiera pudo concluir su pregunta ya que en ese momento vio el interés que tenían todos esos chicos en la tienda.
Una Akane muy emocionada salía y entraba del probador a la velocidad de la luz con diferentes atuendos, prácticamente le había encantado toda la ropa que la tienda ofrecía pero como no se la podía llevar toda, obviamente, decidió probársela para así hacer una mejor elección, en el repertorio había incluso prendas un poco mas "llamativas" de las que solía usar pero solo para no quedarse con la duda decidió probárselas, ignorando el gran alboroto que estaba causando con esto.
Ranma no lograba mover ni un musculo, para empezar estaba totalmente idiotiza…ejem, perdón, hipnotizado, por ver a su prometida en tanta variedad de prendas, algunas eran demasiado llamativas para su gusto, de hecho, estaba pensando en no volverla a dejar salir de casa, no le gustaba que ningún imbécil viera la belleza de esta, eso no!, ella era solo para él, en eso estaba cuando las voces a su alrededor lo volvieron a la realidad, logrando que se tensara aun mas.
-Pero que chica…
-Yo si me caso…
-Apuesto a que se hace desear, pero yo puedo domarla…
Esos y muchos comentarios mas, fueron dichos sin ningún pudor, pero estos últimos fueron los que hicieron rabiar a un mas al chico, por lo que, intentando hacer uso de todo su autocontrol, hablo fría y calculadoramente, enfundándoles temor a todos sus oyentes.
-Así que tu la puedes domar no?, ja no me hagas reír, para acercarte siquiera a ella, tendrás que "domarme" primero a mi, idiota!.-conecto un "moderado "puñetazo en la cara del chico, ya que, aunque estaba totalmente furioso, sabia que si lo mataba tendría problemas con su prometida.
-Y tu osas decir que te casas?.- una vez que hubo noqueado al otro chico, se dirigió al que se hubiese atrevido a decir tal barbaridad, claro que este no podía moverse, de hecho ninguno de los chicos, ya que al ser testigos del puñetazo que el muchacho había propinado fácilmente a uno de ellos, estaban petrificados.
-Je, pues cuanto lo siento idiota, pero ella se casa conmigo!.- y un nuevo golpe fue dado mandando volar al muchacho muy lejos de ahí.
-Y ahora todos ustedes, bola de idiotas, no crean que los dejare ir tan fácilmente, osaron hacer de mi prometida un espectáculo y eso es algo que no pienso pasar por alto.- sin esperar ningún tipo de reacción por parte de todos los jóvenes, empezó a propinar golpes a diestra y siniestra mandándolos a volar a todos, despejando rápidamente el lugar.
-Estúpidos, la próxima vez no tendré piedad…-dijo una vez que hubo terminado con su masacre.
-Con quien no tendrás piedad, Ranma?.- la chica que ni se percato de todo lo que causo, interrogo al chico por lo ultimo que le había oído decir.
-C-con nadie jeje, hablaba conmigo mismo jejeje…-rio nerviosamente.
-Por favor dime que has terminado de comprar ropa.- la miro suplicante su novio.
-Pues si, me parece que de ropa ha sido todo por hoy, aunque la verdad me he quedado con ganas de llevarme muchas mas, no te preocupes, sé que no te gusta mucho venir, así que vendré yo sola o con mis amigas la próxima vez.- sonrió dulcemente al muchacho.
-NOOO!, e-es decir, a mi no me molesta acompañarte Akane, es mas por favor, cada vez que vengas a este lugar TIENES que traerme contigo jejeje.- intento sonar convincente para que así la chica no sospechara.
-Enserio?, que bien, creí que te desagradaba la idea, entonces que te parece si miramos un poco mas por ahí?.- y para frustración del chico empezó a caminar enfrente de él.
-Genial.- hablo sarcásticamente mientras la alcanzaba.
-Oye dame tus bolsas, no pienso permitir que mi prometida vaya por ahí cargada de cualquier cosa que pueda cansarla, verdad?.- le guiño un ojo mientras se apoderaba del montón de bolsas que cargaba la chica, para sonrojo de esta.
-Gracias Ranma.- dio un tierno beso en la mejilla del chico que lo dejo totalmente estático en su lugar mientras ella seguía avanzando como si nada.
- Rayos si sigue así me va a volver loco, piensa, piensa, para cuando es la boda?...demonios no se si podre seguir resistiendo…-tan metido estaba en su propia charla que ni siquiera se percato que la chica ya le llevaba distancia.
-He? Akane, akane donde estas?.- una vez que regreso de su ensoñación, miro a todos lados tratando de visualizar a su prometida, cuando escucho la conversación de otros jóvenes que paseaban por el lugar.
-Viste a la chica que acabamos de pasar?
-Era realmente bonita..
-Si, me pregunto si tendrá novio.
-Por supuesto que si, una belleza así no podría estar sola, pero quizás yo la podría hacer dudar..
Los puños de Ranma estaban totalmente apretados mientras caminaba en la dirección que creía, había tomado su prometida, estaba realmente tratando de controlarse ya que si no lo hacia se pondría a golpear a todos esos imbéciles dejando sola a la chica.
-Maldición, realmente odio estos lugares.- mientras caminaba, ya harto de la situación, logro visualizar una cabina de policía que llamo poderosamente su atención, después de ver que esta se encontraba vacía, quizás porque el guardia había tenido que atender algún asunto del centro comercial, con sigilo se introdujo en ella, cerrando con seguro la puerta y con una sonrisa maléfica se decido a ejecutar su plan.
-Escúchenme bien, este aviso es para toda la maldita comunidad varonil…-de repente su voz se escucho por todo el centro comercial, cortesía de los altavoces que se utilizaban para vocear a personas extraviadas.
-Seguramente todos y cada uno de ustedes, imbéciles, han posado sus ojos en una bella jovencita de hermosos ojos cafés y cabellos cortos color azulados…-prosiguió el chico llamando la atención de todos en el lugar.
-Ranma?...-akane se detuvo en seco al escuchar la voz de su prometido pero se sorprendió mas aun al escuchar sus palabras.
-Pues bien déjenme dejar claro una cosa, mi nombre es Ranma Saotome heredero del estilo de pelea libre Saotome y esa mujer es MIA!, es mi prometida y muy muy pronto mi esposa, y les prometo que al próximo que ose siquiera mirarla le romperé toda la cara, escucharon imbéciles?, ella es MI mujer y se va a casar conmigo, así que ya déjenla en paz, ¡ESTOY HARTO!.- De repente unos fuerte golpes en la puerta se escucharon a través de los altavoces seguido de la voz de un desconcertado guardia que no encontró a nadie ahí, una vez que logro ingresar en el lugar.
-Rayos, malditos idiotas, mas les vale que les halla quedado claro, no pienso seguir soportando sus tonterías…-y así iba caminando el chico de la trenza injuriando un buen monologo para sí.
-Que demonios piensas que haces? No soy un objeto.- un gran mazo se estampo en su cabeza.
-Auch, no eres un objeto, pero si eres de mi propiedad, eres mi mas valiosa posesión, mi mas grande tesoro.- con esto logro dejar a la chica sin palabras y totalmente sonrojada.
-R-ranma…pero no tenias que decirlo así, baka.- realmente ya no estaba enfadada, de hecho después de decir tales palabras se aventó a los brazos del chico.
-Lo siento Akane, pero es que era eso o dejar a todos los malditos hombres de este lugar totalmente malheridos…-rápidamente correspondió al abrazo de su chica, aun con todas las bolsas que cargaba.
-Baka, pero bueno no quisiera que fueras de otra manera, mi tonto y amado baka.-dio un fugaz beso en los labios al chico.
-Bien, porque te aseguro que jamás, jamás, dejare de celarte y bueno quizás sea buena hora para irnos, me parece que el guardia de seguridad me sigue la pista jejeje.- tiernamente cogió la mano de su prometida y juntos comenzaron a andar de regreso a casa.
Mientras tanto, en un lugar alejado de ahí…
-Shampoo, no dijiste que renunciarías a Saotome?, incluso ya se lo has comunicado a tu abuela, porque rayos estas haciendo esta poción?.- interrogo el chico pato a su amada gatita.
-Silencio Mousse, este ser mi último intento, si en el momento en que mi Airen dé sus votos matrimoniales, existe un mínimo atisbo de duda u otro sentimiento que no sea amor puro y verdadero, tanto chica violenta como él, se olvidaran el uno al otro instantáneamente.
-Pero Shampoo, mi vida, porque tienes que seguir haciendo esto?, que acaso no ves que yo me muero por tu amor?, regresa conmigo a china, mi cielo.- dijo mientras tomaba el rostro de la chica entre sus manos para lograr que esta lo mirada a los ojos.
-Mousse…yo lo siento, pero mi orgullo no me deja irme así, no quiero, ni puedo aceptar tan fácilmente lo que mis oídos han escuchado, pero te juro que una vez que lo compruebe, una vez que me convenza de la realidad, iré tranquilamente a casa Mousse…contigo.- término de decir la chica.
-Shampoo…entonces yo te ayudare, solamente tengo que hacer que esos dos tomen un trago verdad?- entendía las razones de la chica, después de tanto tiempo de lucha por el chico era mas que justo que no tuviera ninguna duda para hacerse a un lado, además sabia que esta vez su hechizo no perjudicaría para nada a los jóvenes.
-Mousse…hai, es lo único que tienes que hacer.- coloco la formula en un frasco y se la entrego al chico pato.
-Bebida tener sabor a manzana, así que ellos no sospechar nada.
-Muy bien, iré ahora mismo al dojo Tendo.- y sin mas comenzó a andar hacia a la salida pero justo en la puerta la voz de su amada, llamo nuevamente su atención.
-Mousse…gracias.- y con un dulce beso que deposito en la mejilla del chico, desapareció de ahí.
-Shampoo…-después de dos horas, logro recuperarse y salió dispuesto a cumplir su cometido.
En la residencia Tendo…
-Si que ha sido un día agotador verdad mi amor?.- decía el chico de la trenza mientras se sentaba junto a su prometida, la cual se encontraba posada en una da las piedras que se encuentran junto al pequeño estanque que hay en la casa, admirando las estrellas.
-Si, pero aun así me pareció muy divertido, aunque quizás hubiera sido mas divertido acompañar a toda la familia al templo, ya sabes, con eso de que fueron a agradecer a todos los santos por nuestro amor, no dudo que surja algún imprevisto jajá.- en cuanto sintió al chico cerca, se posiciono dentro de sus brazos para así estar mas cómoda y de paso escapar un poco del frio que comenzaba a sentir.
-Por eso mismo no me arrepiento de haber ido, aunque realmente no hubiera tenido otra opción si tu hubieras querido ir, sabes que lo único que puedo hacer es seguirte. -Respiro profundamente, mientras un pequeño silencio se hacia entre ellos.
-Me parece increíble pensar que pronto tu y yo estaremos casados mi amor.- dijo mientras cerraba sus brazos entorno a al chica.
-Así es mi vida, no podría ser mas feliz.- y apunto estaba de besar al chico, cuando de repente sintió como su prometido daba un salto con ella en brazos.
Ranma estaba muy metido en su papel de enamorado cuando sus sentidos lo alertaron del peligro, por lo que sin pestañear dio un salto esquivando así, varias pequeñas cuchillas que se clavaban ahora en el lugar donde hacia solo unos segundos se encontraban los dos sentados.
-Mousse, pero que demonios te pasa?.- grito totalmente furioso, tanto por la interrupción del momento, como por el ataque cometido hacia su persona y su prometida, por lo que rápidamente colocó a la chica en el suelo y se puso delante de ella de forma protectora.
-Yo, lo siento, es la costumbre jejeje, les juro que vengo en son de paz.- rio nervioso el chico pato.
-Si, como no, de seguro vienes a vengar a tu gatita no?.- dijo mordazmente el chico de la trenza sin apartarse un segundo de su prometida.
-Pues no. Aunque no lo creas Saotome, solamente vengo a felicitarlos.- trato de tranquilizarse para no atacar al chico ya que si no, su plan no podría ser llevado a cabo.
-Ranma, Mousse no tendría motivos para hacernos daño, yo confió en él, no es así Mousse?.- la chica salió de tras de su novio y mientras decía esto, tomaba dulcemente su mano para convencerlo.
-Dios Akane, nunca cambiaras, sigues siendo muy ingenua, uff.- la mirada suplicante que le dirigía la chica lograba desarmarlo totalmente.
-Esta bien, confiaremos en ti, pero te juro que si intentas algo no te perdonaré, entendido?.- dio su clara amenaza.
-Jajaja, jamás creí ver al "gran" Saotome bajo el yugo de una mujer, jajaja.- rio para molestia del chico de la trenza.
-relájate, no tienen nada que temer, como sabrás mi Shampoo y yo hemos decidió regresar a china, aunque no me guste admitirlo ustedes dos han sido lo mas cercano a lo que he tenido por amigos, realmente estoy muy feliz de que estén juntos, pero como no podre asistir a la boda me gustaría que hiciéramos un brindis por ustedes.
-Mousse…gracias, para nosotros también eres un amigo, anqué este baka de aquí no lo acepte.- dio un pequeño golpe a su prometido en la cabeza para hacerlo hablar.
-E-esto…Akane tiene razón Mousse y aunque para ser sincero te deteste muchas veces que intentaste molestar a akane, ya sea amenazándola con convertirla en pato o con pedirla como tu prometida, al final creo que también te considero un amigo, sinceramente espero que encuentras la felicidad junto a tu persona amada, créeme no hay nada mejor que eso en la vida.- dijo mientras atraía a la chica a sus brazos nuevamente.
-Me lo imagino, gracias por tus deseos Saotome, entonces, que les parece un brindis?, he comprado esta botella, me han dicho que su sabor a manzana es delicioso.- enseño a los chicos la dichosa botella.
-Claro, Mousse, muchas gracias, por favor pasa y toma asiento, iré a buscar unas copas donde servirnos.- akane guio a Mousse hasta la pequeña salita de estar, ahí dejo a ambos chicos para dirigirse a la cocina.
En todo momento Ranma fue prácticamente su sombra, incluso cuando la chica camino hacia la cocina jamás le quito la vista ni un solo momento, solamente hasta que no pudo verla fue que miro a su acompañante, cosa que el chico pato noto fácilmente.
-¿Qué?.- cuestiono el chico al darse cuenta de la mirada llena de gracia que le dirigía el chico de las gafas.
-Nada, es solo que, realmente te envidio, sabes?.- puso una mueca de tristeza al decir eso.
-No me digas que otra vez vas tras de akane? Mira, yo se mejor que nadie que ella es realmente hermosa y por eso entiendo que me envidies, pero no por ello dejare que nadie la aleje de mi lado, así que mejor ahorrémonos problemas y no lo intentes, ok?- aunque lo dijo tranquilamente la clara amenaza estaba ahí.
-Jajaja, realmente Tendo debe ser una hechicera, nunca creí ver al gran Saotome tan temeroso, porque no le niegues, temes horriblemente que ella se aleje verdad?.- dijo mordazmente.
-Oye, yo no le temo a nada.- trato de sonar convincente.
-Saotome, no tienes que mentirme, recuerda que yo mismo vi que tan devastado estabas cuando la creíamos muerta. Si no hubiese sido por Ryoga te hubieras dejado matar ese día.- aunque no quería hacer sentir mal al chico debía asegurarse que la pócima de Shampoo realmente no los dañaría y la mejor forma para sincerarlo, era evocando la terrible lucha del monte fénix.
-Yo…-trato de pensar cualquier repuesta que le llevase la contraria al chico pero al recordar todo lo que sufrió al ver a su prometida en ese estado, no pudo mentir.
-Realmente quería morir, yo quería seguirla, iría con ella hasta el mismo infierno si fuese necesario, la verdad no concibo vivir si ella no esta en el mismo mundo que yo.- dijo mas para sí que para el chico pato, todos esos recuerdos lo abrumaban, es por eso que su corazón era el que hablaba en ese momento.
-Por eso te envido Saotome, tu eres capaz de vivir tu vida plenamente junto a la persona que amas, es como si tu y ella fueran uno mismo, incluso para caminar, te mantienes tan cerca que hasta pareces su sombra, pero a ella no parece incomodarle en lo mas mínimo, al contrario, te ha aceptado incondicionalmente, yo quisiera que mi amor fuera aceptado y llevado de la misma manera.-suspiro pesadamente, hasta que sintió una mano que se apoyaba en su hombro.
-Estoy seguro que tu también disfrutaras de ese amor por el cual sufres tanto Mousse, solo mírame, tu sabes lo difícil que fue para nosotros y henos aquí, juntos plenamente por fin, amándonos con locura.
-Claro Mousse, para el amor no hay imposibles, si pudo juntarnos a este tonto baka y a mi, pronto Shampoo caerá en tus brazos.- interrumpió akane que había escuchado la ultima parte de su conversación y que ahora regresaba con tres copas en las manos.
-Dame eso amor, ambos sabemos lo torpe que eres para eso de la cristalería.- el chico tomo las copas de las manos de akane, las deposito en la mesa e inconscientemente regreso a posicionarse tan cerca de la chica como le fue posible.
-Oye yo no soy torpe.- dio un pequeño golpe al hombro de su prometido.
-Si lo eres A-chan, pero no te preocupes, siempre estaré para cuidarte, inclusive de ti misma.- dio un fugaz beso en los labios de la chica olvidándose por completo de todo lo que lo rodeaba.
-Ejem, oigan no se olviden de mi, creo que tanto amor reprimido les ha hecho realmente daño.- agrego con gracia el chico de las gafas logrando así, llamar la atención de los jóvenes en el acto.
-Etto, perdona Mousse.- totalmente sonrojada tomo la botella e intento abrirla pero rápidamente fue tomado de sus manos por su prometido quien sin el menor esfuerzo la abrió y se la devolvió sin decirle nada.
-Toma.- dijo mientras le entregaba su copa a Mousse para posteriormente entregarle otra a su prometido y se dejaba una para ella.
-Bien, pues entonces, brindo por ustedes, por su felicidad y amor eterno, que no tengo la menor duda que así será, salud!.- mientras levantaba su copa dijo, sintiendo realmente las palabras.
-Salud!.- dijeron ambos chicos mientras chocaban sus copas con la del chico pato, rápidamente tomaron la bebida sin sospechar nada, lo que no notaron es que Mousse, acostumbrado a sus cientos de trucos, desapareció la bebida en un santiamén.
Y así totalmente ajenos a todo lo demás, pasaron un buen rato conversando tranquilamente, de vez en cuando había pequeños golpes dados por la chica a su prometido al recordar algunas anécdotas de su pasado, fue realmente un momento agradable que fue muy bien recibido por los tres chicos.
-Bueno, realmente me la he pasado genial chicos pero ya debo irme, ya he pasado mucho tiempo fuera del restaurant y ya saben como es la vieja momia con eso.- dijo mientras se levantaba para salir del lugar.
-Gracias por tus deseos Mousses, realmente espero verte pronto.- Ranma le ofreció su mano en señal de amistad.
-Cuídate mucho Mousse y recuerda, no importa donde te encuentres, desde aquí te estaremos apoyando, animo!.- ese comentario conmovió realmente al chico.
-de verdad Shampoo nunca tuvo una mínima oportunidad contra a ti Akane-chan…Adiós- y sin esperar respuesta salto por la barda y desapareció de la vista de los chicos.
-Realmente espero que llegue a ser feliz al lado de Shampoo.- akane veía con un deje de tristeza el lugar por donde había salido el chico.
-No te preocupes, es fuerte sabrá recibir lo que su futuro le depare.- se coloco tras de la chica mientras nuevamente la envolvía en sus brazos quedando los dos nuevamente en silencio y observando con anhelo la esplendorosa noche que el cielo les obsequiaba.
Una semana después…
El día era hermoso, el mas bello que quizás había ofrecido el año en curso, no hacia ni calor ni frio, el clima era simplemente perfecto, las aves cantaban alegremente, tal parecía que ellas también se unirían a la celebración que en ese día tendría lugar.
En una bella iglesia, ubicada al final de la colina, podía verse un gran numero de personas que emocionados llegaban al lugar para presenciar la tan ansiada unión entre los dos jóvenes artistas marciales mas controversiales de todo Nerima, familia, amigos y hasta algunos que otros curiosos que aun no creían que los chicos por fin unirían sus vidas, arribaban al lugar.
-Soun, deja de dar vueltas amigo, las chicas llegaran de un momento a otro con mi querida nuera, no te preocupes.-trato de calmar un poco Genma a su amigo de juventud, el cual se encontraba dando vueltas de un lugar a otro, totalmente nervioso.
-Pero es que ya se tardaron, y si mi hijita se arrepintió? Ho no!, que desgracia, que haremos ahora Saotome? Y para colmo su hijo lleva mas de treinta minutos parado en el altar sin poder siquiera mover un musculo, buaaaaa, pero que desgracia.- hizo gala de su "adorable" carácter.
-No diga eso ni de broma Tendo, a demás no pasara, recuerde que mi Nodoka esta con ellas y jamás permitiría que pasara algo así, y por mi hijo no se preocupes, es un Saotome, en este mismo momento debe estar meditando, jajaja.- rio con orgullo el cínico hombre-panda.
Ranma ya tenia rato que había llegado a la iglesia, todo cortesía de Ryoga, desde que el chico había aceptado la perdida de su gran amor, decidió permanecer como un buen amigo de ellos, pensó que seria realmente doloroso y aunque lo fue, la intensidad del sufrimiento no fue tan mala, gracias a una chica de pelo largo, ojos azules y que gustaba de cargar una gran espátula, que igual que él, había aceptado el mismo destino.
-Realmente me da lastima akane-san, mira que tener que vivir con un imbécil cobarde del cual ni siquiera estoy seguro si sigue respirando el día de su boda.- trato de devolver a la realidad al chico de la trenza que parecía estar totalmente ido.
-Aun sigue igual?.- interrumpió la chica de la espátula.
-U-ukyo.- el chico del colmillo se encontraba totalmente impresionado por la vestimenta de la chica, que en esta ocasión, constaba de un bonito vestido que la hacia ver muy linda, cuestión que, por alguna razón, lo ponía muy nervioso.
-y si le arrojamos agua fría?, aunque pensándolo bien, no creo que fuera buena idea, seguramente nos asesinaría por convertirlo en chica el día de su boda jeje.- aunque parecía confiada por dentro estaba hecha un manejo de nervios, él chico frente a ella se veía realmente guapo, definitivamente su Ran-chan empezaba a pasar a un segundo plano en su vida.
-si…es decir, no…lo que quiero decir es que es seguro que nos asesinaría, lo del agua es mala idea, aunque para ser sincero me encantaría hacerlo jeje.- logro conectar sus ideas por un momento.
-Ummm, tienes razón, espera, tengo una idea!.- y sin esperar respuesta del chico se coloco frente a su amigo de la infancia, saco su celular y comenzó a hablar fuerte y claro.
-Estas diciéndome que han secuestrado a akane-chan?- sin lugar a dudas logro su cometido, ya que en ese momento el chico comenzó a sacudirla por los hombros mientras hacia un sin fin de cuestionamientos.
-A-akane?, QUIEN DEMONIOS SE ATREVIO A PONERLE UNA MANO A MI MUJER?, A DONDE RAYOS SE LA LLEVARON?, VAMOS U-CHAN HABLA!, QUIERO A MI AKANE DE VUELTA Y LA QUIERO AHORA!.- gritaba histérico el chico de la trenza.
-C-calma Ran-chan, akane-chan esta bien, ya no debe tardar en llegar es solo que tenemos mas de media hora tratando de regresarte al mundo real.-dijo un poco asustada por la reacción de su amigo.
-Eso es cierto nenita, aunque me parece que Ukyo fue muy amable contigo, yo sin duda te hubiera arrojado el agua fría.- estaba un poco molesto por la manera en que el chico trato a su nueva "amiga".
-IDIOTA! Hubiera preferido el agua fría, por poco me da un infarto.- soltó a su amiga y se dirigió al chico-cerdo.
-Oye ya deja de quejarte, te hemos ayudado toda la mañana, si no fuera por mi todavía estarías sentado en tu futon con una sonrisa de idiota, agradece que te hice cambiarte y te traje hasta aquí.
-Que debo agradecerte por traerme?, idiota, me arrastraste a la iglesia desde la madrugada, por eso estaba sentado con toda tranquilidad en mi futon pensando en nuestro gran día, imbécil!.- ahora si que estaba mas que molesto, era cierto que Ryoga lo había llevado a la iglesia e internamente se lo agradecía ya que debido a sus nervios quizás no hubiera llegado a tiempo, pero de eso a que lo arrastrada prácticamente por todo Japón y además le jugaran tan mala broma sobre su prometida, era el colmo, tendría que matarlo y a pesar de que ya todos los invitados lo observaban de forma curiosa, no le dio importancia y decidió proseguir con su venganza cuando…
La marcha nupcial que anunciaba la llegada de la novia empezó a sonar por todo el lugar, logrando que todos guardaran silencio y se pusieran de pie, pero esto solo logro petrificar en su lugar al chico que seria uno de los protagonistas de la boda.
-Rayos, deja de ser un gallina y compórtate de una vez, quieres?.- golpeo "disimuladamente" en un costado a su amigo, el chico de la banda amarilla, logrando que su compañero volviera a respirar.
-Ranma Saotome no le teme a nad…-ni siquiera pudo terminar su frase, ahí frente a él, caminaba a pasos lentos la criatura mas hermosa que pudiese existir, para él, ella era simplemente prefecta, su hermoso vestido, su tuene maquillaje, su peinado pero mas que nada, su bella sonrisa, esa que lo había enamorado y que ahora mismo lo hacia aun mas, algo que nunca creyó posible.
Akane caminaba del brazo de su padre, cuando dio su primer paso en esa elegante alfombra roja estaba realmente nerviosa, pero todo lo demás desapareció al ver a su prometido parado en el altar, esperándola, el chico era simplemente el mas apuesto y gallardo que hubiese visto en su vida y se sentía muy afortunado de que fuera solo de ella, ese porte, su suave cabello, su sonrisa arrogante, esa mirada intensa que la volvía loca, sus hermosos ojos, si, realmente se sentía afortunada de poder amar y ser amada por el muchacho que tenia delante.
Los dos estaban tan absortos el uno con el otro que ni siquiera se dieron cuenta del momento en las damas de honor así como los padre del joven habían tomado su lugar junto al altar, esperando a que la novia fuera entregada.
-Ranma, hijo, te regreso lo que el cielo me presto por algunos años, no te pido que cuides de ella por que se de sobras que lo harás, por favor hijos míos sean felices.- Soun Tendo entrego la mano de su hija al chico frente a ellos, el cual la tomo inmediatamente apenas la soltó el mayor.
-Papa…-logro articular la pequeña Tendo, ya que ahora un nudo en su garganta le impedía hablar debido a las conmovedoras palabras de su padre.
-No se preocupe, padre, lo seremos, de verdad no tiene de que preocuparse, sabe que protegeré a su hija aun con mi vida si es preciso.-una cálida sonrisa lleno de confianza al hombre que le estaba entregando uno de sus mayores tesoros.
-Sé que lo harás, hijo, siempre lo has hecho.- coloco una mano en su hombro para posteriormente ocupar su lugar al lado de los jóvenes que ahora solo se veían embelesados.
La ceremonia dio inicio, el padre comenzó su sermón, los ojos de todos se llenaban de emoción a cada palabra dicha por el sacerdote que unía a los jóvenes cada vez mas, pero estos no prestaban atención a nada mas que no fueran ellos, el mundo a su alrededor desapareció en el instante en que sus ojos se encontraron.
-Te ves hermosa, mi ángel.- susurro Ranma para ser solo escuchado por su novia.
-Gracias, tu también te ves muy apuesto mi amor.- contesto de la misma manera que el chico, para nuevamente perderse en sus ojos al igual que él, no fue hasta que escucho su nombre en boca del padre que salió de su hipnotismo.
-Akane Tendo, acepta usted al joven Ranma Saotome como su legitimo esposo para amarlo y respetarlo, en la salud como en la enfermedad hasta que la muerte los separe?.- pregunto solemnemente el cura a la chica.
-Incluso mas halla de la muerte, acepto.- respondió sin dudarlo un solo segundo logrando que la sonrisa del joven se ensanchara aun mas, si es que fuera posible.
- Y tu Ranma Saotome…-comenzó el padre dirigiéndose ahora a él.
-Espere!.-interrumpió enérgicamente Ranma al cura el cual lo miraba sorprendido.
-Si no le molesta, me gustaría hacer mi propio voto a la persona que amo.- su mirada llena de convicción atemorizo un poco al cura, el cual después de un momento solo atino a asentir con la cabeza y esperar expectante las palabras del chico.
-Yo, Rama Saotome, prometo, ante lo ojos de Dios, tu madre, nuestras familias, amigos y el resto del mundo, que te amaré y respetare incluso mas halla de nuestra vida terrenal, a donde tu vayas yo simplemente te seguiré, caminaremos siempre juntos, pero tu lo harás entre mis brazos, lo único que puedo ofrecerte es mi amor, protección y fidelidad ya que mi corazón y mi alma son tuyos desde el inicio de los tiempos, nada será mas importante para mi que tu seguridad, salud y felicidad, vivera cada segundo de mi vida agradeciendo al el destino el darme tan preciado regalo, porque sin lugar a dudas…mi destino eres tu.-cada palabra pronunciada fue dicha sin dejar de verla a los ojos, haciendo con ello, una promesa mas profunda que una simple declaración matrimonial.
Con tales palabras, todos los presentes estaban emocionados y bañados en lágrimas, pero sin duda alguna, la más eufórica de todos era la chica de ojos cafés que ahora también eran cubiertos por enormes lágrimas de felicidad.
-Ejem, si hay alguien que se oponga a esta unión, que hable ahora o calle para siempre…- paro unos minutos, el padre, como esperando algo, pero nada sucedió por lo que se decidió a continuar.
-Entonces los declaro marido y mujer, puede besar a la nov…-ni siquiera pudo terminar la frase ya que la novia se lanzo hacia su ahora esposo para besarlo frenéticamente, pero no por ello menos dulce, simplemente era un beso perfecto , lleno de amor, que sellaba su promesa de eterno enamoramiento.
Ahí, entre las sombras, una pareja se encontraba admirando toda la ceremonia, lo hicieron desde su inicio hasta el final, ni siquiera tuvieron que tener demasiado cuidado en ser descubiertos, todos se encontraban prestando suma atención a la pareja más famosa de Nerima.
-Es todo, esto se acabó Shampoo, jamás, en ningún momento de la ceremonia ni en la vida de Saotome, hubo rastro de duda en su corazón, él siempre le perteneció y le pertenecerá a Akane Tendo.
-Hai, aunque no por eso deja de doler.- comenzó a andar hacia la salida, dejando al chico-pato que sufría igualmente por verla así.
-Mousse…-llamo la atención del chico.
-Vamos a casa.- levanto una de sus manos ofreciéndosela para caminar juntos así como una bonita aunque algo melancólica sonrisa
-Shampoo…-el chico no salto lleno de euforia de un lado a otro, este simplemente le regreso la sonrisa, tomo tranquilamente su mano y camino en silencio a su lado como tantas veces había hecho en su vida y que sin dudar seguiría haciendo.
Después de un rato considerable en que tardaron en romper el beso, Ranma cargo sorpresivamente a la chica en brazos y comenzó a caminar hacia la salida con ella.
-Oye, se supone que no debes hacer esto ahora.- rio, dejándose llevar por el chico.
-He dado mi palabra, y bien sabes que cuando Ranma Saotome hace una promesa, siempre la cumple mi amor.- guiño un ojo acompañando a sus palabras.
-Baka, por cierto me parece que, ahora que ya nadie puede impedir nuestra boda, es el momento correcto para decirte sobre cierto regalito que envió nuevamente el guía de Jusenkyo y esta vez esta siendo custodiado por Nabiki, por un pequeño precio, por lo que sin duda llegara a ti mi vida.- pero fue lo único que pudo decir ya que nuevamente los labios de su esposo le impidieron hablar.
-Te lo dije, no es cierto?, nada es mas importante para mi que tu, así que por ahora no vamos a pensar en nada mas que en nosotros y nuestra boda, ya tendremos tiempo de preocuparnos por lo demás.
-Te amo.- dijo concediéndole toda la razón al chico, disfrutaría ese momento así como muchos mas a su lado, de ahora en adelante lo demás no tenia importancia, mientras estuvieran juntos podrían ser capaces de afrontar y superar cualquier cosa.
-Yo te amo mas, eso ni dudarlo, recuerda que nadie me gana.- una sonrisa arrogante se formo en su rostro, para luego mirarla seriamente y con el corazón en la mano.
-Te amo.- no hubo necesidad de decirle nada mas a la chica, de ahora en adelante le diría que la amaba a cada minuto, ya que sentía que esa simple frase no podría expresarle jamás lo que sentía por ella.
Sus labios se unieron nuevamente en un hermoso y cálido beso, mientras todos los demás vitoreaban felices y estruendosamente a la pareja, que sin lugar a dudas, se amaría por toda la eternidad, todo esto, siendo observado por una hermosa estrella, que a pesar de estar en pleno día, brillaba intensamente para ellos.
Diez años después…
En la residencia Saotome-Tendo reinaba la paz, los pájaros cantarines acompañaban tan armonioso escenario, todo era tranquila, el único ruido que podía escucharse por toda la casa era la voz de un apuesto muchachito de aproximadamente nueve años, este se encontraba junto al estanque de la casa, practicando algunos movimientos que su padre le había enseñado a través de los años.
El niño de cabellos azulados recogidos en una trenza y grandes ojos color azul opacos, que podrían fácilmente ser confundidos por el mar, lanzaba perfectos puñetazos y patadas a un aparente adversario, ciertamente el chico era un poco alto para su edad, eso, aunado a que a pesar de su corta edad empezaba a mostrar un bien formado cuerpo, lo hacia lucir realmente apuesto.
-Rayos, solo un poco mas y podre perfeccionar mi técnica.- dio un gran salto con agilidad y dándose media vuelta lanzo un puñetazo al aire, pero este tuvo que ser rapidamente desviado ya que en ese momento una pequeña niña se atravesaba en su camino.
La pequeña de apenas unos ocho años, de largos cabellos color negros y preciosos ojos color marrones, había aparecido de la nada frente al chico, esta pudo percatarse apenas a tiempo del aparente golpe que iba dirigido a ella, por lo que únicamente atino a dar un paso atrás perdiendo el equilibrio con el movimiento y cayendo duramente de sentón en el lugar.
-Demonios, cual es la idea Ayumi? Que acaso no te das cuenta que te pude haber lastimado? eres una tonta .-miro con reproche a la pequeña niña que ahora se encontraba en el suelo frente a él y con la cara agachada.
-Yo…yo solo quería ir a la tienda por unos caramelos, buuuuaaaaa.- comenzó a llorar estruendosamente la chiquilla logrando con ello poner totalmente nervioso al chico frente a ella.
-A-ayumi, por favor, por favor , no llores, mira yo tengo caramelos, espérame aquí enseguida los traigo.- de un ágil salto entro por la ventana de su habitación y en menos de un segundo regreso al lado de la niña, que aun seguía llorando, con una pequeña bolsita en su mano.
-Mira, estaba escondiéndolos de mamá, puedes tenerlos, pero por favor…ya no llores.- miro muy afligido a la pequeña, no entendía porque, pero cada ves que veía los lindos ojitos de ella empañados, sentía una opresión en el pecho por lo cual, siempre hacia lo que podía para que dejara de llorar.
-snif, snif, de verdad puedo quedármelos Hiro?.- la niña aun con algunos rastros de lagrimas se acercó al joven y algo dudosa tomo la bolsita que él le ofrecía.
-Seguro, pero dime, que haces por aquí?, te volviste a perder?.- se agacho junto a la pequeña para poder observarla mejor y asegurarse que no tenia ninguna herida o raspón.
-Yo, snif, yo, snif…si, me perdí de nuevo…-nuevas lagrimas comenzaban a formarse en sus tiernos ojos.
-O-oye, no llores, yo mismo te llevare a tu casa, esta bien?.- se levanto de un solo movimiento y le ofreció su mano a la niña para que se levantara.
-Arigato, Hiro.- y ahora con una dulce sonrisa tomo la mano del chico, pero este no la soltó cuando ella quedo de píe, si no que jalo de su mano y de esa forma comenzaron a andar hacia la casa de la niña.
Ninguno de los dos pequeños articulaba palabra alguna, ciertamente no era la primera vez que los niños andaban juntos, lo cierto era que eran grandes amigos y disfrutaban de la compañía del otro, por lo que silencios como esos no los incomodaban, de hecho solían utilizarlos para de cierta manera "comunicarse" solamente entre ellos.
-Hiro…-la pequeña fue la primera en hablar, obteniendo de inmediato toda la atención de joven a su lado.
-Que pasa Ayumi?.- pregunto aparentemente tranquilo ya que le resultaba difícil guardar la compostura cuando la niña pronunciaba su nombre.
-Crees que soy tonta?.- soltó la pregunta así nada mas, sin darse a entender.
-Tonta?, pues mas bien diría despistada, recuerda que debes tener la guardia en alto, sueles perderte con mucha facilidad y aunque también seas una buena artista marcial, esto sin duda es una clara desventaja.- dijo con un pequeño tono de reprimenda a la pequeña.
-Una desventaja?.- pregunto tratando de entenderlo.
-Claro, si te pierdes quien sabe a que lugares podrías llegar, podrías acabar en un lugar muy peligroso y lo peor de todo, tu sola, no señor, definitivamente debemos trabajar en ello.- se molesto al pensar siquiera en la posibilidad de que terminara en algún lugar así.
-U-un lugar peligroso?, sola?.- aunque trataba de ser fuerte esa sola idea la aterraba, así que inevitablemente nuevas lagrimitas rodaron por sus mejillas.
-A-ayumi?.- ahora el aterrado era él.
-Y si algún día no logro regresar? Que me pasara? No podre ver de nuevo a papá y a mamá?, a ti tampoco?.- esa idea hizo que mas lagrimas frotaran de sus ojos.
-Y-yo…-de primer impacto no sabia como reaccionar, sus lagrimas siempre lograban desarmarlo, así como su sonrisa, pero esta vez rápidamente recobro su compostura y con una gran seguridad coloco sus dos manos en los hombros de la pequeña, obligándola a que esta le viere directamente a los ojos.
-Yo…no importa que tan lejos te pierdas Ayumi, prometo encontrarte donde quieras que estés y traerte de regreso sana y salva, no dejare jamás que te pase nada malo, confía en mi.- estas palabras estaban cargadas de tanta seguridad que hicieron que la niña recuperada su sonrisa inmediatamente.
-Lo prometes?.- sabia que no tenia que hacerle esa pregunta.
-Lo juro, sabes muy bien que cuando un Saotome promete algo, siempre cumplimos con nuestra palabra.- una sonrisa arrogante apareció en su pequeño rostro.
-Maldito Saotome, suelta a mi prometida ahora!.- un pequeño de la misma edad que el chico de la trenza apareció frente a ellos, era de estatura un poco mas baja, de cabello negro y grande y hermosos ojos color marrón.
-Y aquí vienes de nuevo con tus idioteces Keita, ya te dije mil veces que tus tontas leyes amazonas no tienen nada que ver con nosotros, el hecho de que Ayumi te haya dejado inconsciente esa vez fue solo un accidente, así que deja de acosarla y de decir que es tu prometida, idiota!.- trataba de reunir algo de paciencia para explicarle nuevamente al chico que dejara en paz a la pequeña, su acoso hacia la niña lo molestaba de sobremanera sin saber realmente el porqué.
-Ja, eso solo lo dices porque quieres a mí amada ayumi para ti, pero ni creas que me daré por vencido, en guardia.- se coloco en pose para comenzar la pelea.
-Si así lo quieres…-el otro chico imito su acción.
-Esperen, esperen, no pueden pelear así nada mas.- una nueva pequeñita de unos siete años intervino en la escena, esta tenia el cabello castaño y ojos marrones que demostraban una gran perspicacia.
-Riku, tu que estas haciendo aquí?.- pregunto el pequeño de la trenza a su prima.
-Tía Nabiki y Tío Kuno nos trajeron a pasear un rato, estábamos en aquel parque cuando los vimos, así que decidimos venir a saludar.- una pequeña de la misma edad que la otra, con una larga cabellera castaña y ojos del mismo color, con una tranquila sonrisa, dio contestación a la pregunta del chico.
-Naoko, tu también estas aquí? Entonces Tío Tofu y Tía Kasumi están por aquí?.- dijo un poco ilusionado ya ellos eran sus tíos favoritos, ciertamente su pequeña prima de adorable sonrisa también era una de sus favoritas, pero eso solo era cuando no se encontraba bajo la influencia de la otra pequeña que tenia la tendencia de arrastrarla a todos los "negocios" que se le ocurría, cosa que generalmente tenían como blanco él y la pequeña Ayumi.
-No, Naoko se quedo a dormir ayer en mi casa, por lo que hoy solo somos mis papas y nosotras, pero pasando al tema de la pelea, chicos no pueden tomar un evento así a la ligera, les propongo algo, que les parece si programamos el enfrentamiento para otro día y vendemos la entradas, tendremos buenas ganancias ,de eso no hay duda.- volteo emocionada para darse cuenta que la única que se mantenía a su lado era Naoko con su tierna sonrisa.
-Vamos Ayumi, corre!, si no Riku podría alcanzarnos y ya sabes lo persistente que es, menos mal que tía Kodachi sigue en extranjero si no ella misma ayudaría a su "adorada" sobrina a atraparnos.- corrió con la niña aun tomados de la mano.
-Oigan no me dejen, tengo miedo.- Keita intentaba seguirles el paso sin mucho éxito, ya que al ver que la pequeña ayumi se dejaba guiar sin ningún reproche por el otro chico, hacia flaquear su determinación.
-Hiro, no vayas tan deprisa, podríamos caern...- cumpliendo con el camino de sus palabras, una piedra se atravesó en su caminar e inevitablemente comenzó a caer, situación de la que pudo percatarse el joven que jalaba de su mano por lo que de un rápido movimiento la tomo en sus brazos para así evitar su caída.
-Ten cuidado Ayumi, sé que si yo estoy contigo no te pasara nada pero aun así debes de cuidarte, de acuerdo?.- rápidamente se dio cuenta de lo que dijo, por lo que sonrojándose furiosamente dio vuelta y se agacho para que con esa pose la niña entendiera que subiera a su espalda, él la llevaría.
-Gracias, Hiro.- dijo dulcemente mientras se posicionaba en la espalda del muchacho para rápidamente abrazarse a su cuello, acción que puso muy contento a ambos jóvenes que sin ninguna otra preocupación comenzaron a andar ahora tranquilamente por ese camino que deseaban que fuera interminable.
Y así una nueva generación de artistas marciales comenzaban a escribir a cada paso, una nueva historia en la vida del pequeño distrito, grandes aventuras, enorme retos y hermosos amores esperaban ansiosos a nuestros nuevos héroes.
Mientras en el dojo Tendo…
Un joven muy apuesto, alto, fuerte y de caballera negra sostenida por una trenza y de rasgos maduros entrenaba pacíficamente en su dojo, hasta que la voz de su esposa le hizo perder la concentración, como siempre pasaba cada vez que su nombre era mencionado por ella.
-Ranma, amor, has visto a Hiro?, desde hace un rato que lo ando buscando.- dijo una chica de cabellos azulados, hermosos ojos marrones y perfecto cuerpo, si antes al chico le parecía bonita ahora era la representación de la belleza misma, ciertamente la madurez la había sentado bien.
-Akane…-como siempre quedo embobado al ver a su esposa, por lo que instintivamente se acercó a la chica y de un movimiento la atrajo a su lado, tomándola posesivamente por la cintura.
-Ranma, deja de jugar y ayúdame a buscar a nuestro hijo.- dijo mientras trataba de evitar que su marido la besara, sin mucho éxito por cierto.
-No te preocupes, amor, Hiro estaba aquí hace un rato practicando, lo estaba observando para ver que tal le iba pero Ayumi apareció, perdida de nuevo, al parecer, por lo que nuestro pequeño, como todo buen Saotome, se ofreció a ayudarla y llevarla a casa, estará a aquí pronto.- después de decir esto reanudo su tarea de besar apasionadamente a su esposa.
-Así que esta con ayumi-chan, entonces no hay problema.- esa niña realmente le caía muy bien.
-Definitivamente Ryoga y U-chan deberían tener más cuidado con su hija.- espetó con resignación lamentándose de la mala suerte de la pequeña al haber heredado la mala orientación de su padre
-Lo que no logro entender es porque siempre que esa pequeña se pierde, aparece por aquí, aunque es realmente una suerte, así Hiro puede cuidar de ella.- esa era la eterna pregunta que Ranma se hacia desde que la pequeña había aprendido a caminar.
-Suerte?, yo mas bien lo llamaría destino mi amor, porque si en algo he aprendido a creer, es en él.- ahora quien sello los labios de su esposo en un apasionado beso fue ella.
-Tienes razón en creer en él mi vida, mírame es mi destino amarte por siempre, tu y yo somos la prueba mas grande de su existencia.- y sin esperar ninguna respuesta sello nuevamente los labios de su esposa.
Una nueva oleada de pasión se dio entre ellos, pero esta vez no existía ningún impedimento para su gran amor, un amor con el que sin lugar a dudas, el mundo aprendería lo bello que es amar.
Fin
Buuuuaaa la que va a llorar ahora soy yo, no puedo creer que por fin he terminado esta historia, de verdad que la voy extrañar, disfrute mucho escribiéndola, ojala y ustedes también disfrutaran leyéndola.
Me disculpo, si no le di mucha importancia a los demás personajes, pero quería una historia que se centrara en Ranma y akane por lo que los demás pasaron a un segundo plano, como tantas veces he dicho, en el anime me quede con ganas de ver muchas mas escenas románticas por lo que saque toda me frustración en esta historia jajjaja.
Además, siempre quise ver a un Ranma totalmente romántico y sin miedo a mostrarlo, por ello también cambie su personalidad, una cosa as por la cual disculparme uff u_u
En si, esta fue una historia como regalo para akane jajaja
Bueno eso fue todo por esta ocasión amigos, espero leernos pronto, yo siempre estoy muy pendiente de los fics puesto por aquí, me encanta leer de esta pareja, ojala y alguien hiciera un crossover de las series de ranma e inuyasha con muchos celos y romance, realmente me gustaría leer algo así jejeje.
A los que me dejen sus reviews se los agradezco de antemano, son mi motor para seguir escribiendo, suerte y hasta pronto.
A todos los que leyeron mi fic…
Arigato!
