- Candy, despierta- dijo Michael al oído de su esposa
- cinco minutos más-
- eso dijiste hace quince- le contestó
- ¡en serio! Ya voy- Candy se levantó como todos los días; el primero en hacerlo siempre era Michael y después de que él hiciera ejercicio la despertaba para alistarse y preparar a las niñas para ir a la escuela. Tomó un baño, se vistió y fue a la habitación de sus hijas.
- ¡buenos días!- dijo sonriendo al ver que sus hijas ya estaban levantadas
- buenos días mamá- saludaron las dos pequeñas. Candy terminó de peinar a Kate y las tres damas de la casa salieron al comedor a desayunar, donde su padre ya las esperaba.
- señor, hay una fuga en la cocina- dijo una mucama
- ¿grave?-
- no señor, solo le aviso, Paul dijo que lo iba a arreglar-
- dile que yo lo haré, en la tarde que llegue del hospital-
- así lo haré señor- la mucama fue a la cocina para servir el desayuno de la familia. Helen, Kate y Candy bajaron riendo. Desayunaron a gusto y como todos los días los cuatro salieron a cumplir con sus actividades.
En Nueva York Terry se levantaba temprano todos los días para despertar a sus hijos, a pesar de tener a Eleonor con él, prefería hacer las cosas de un padre por sí mismo.
- Harry, despierta- le dijo a su hijo y fue hacia la ventana a correr las cortinas-
- ya voy papá- dijo el niño levantándose rápido- voy a levantar a Edward, me debe una- dijo el niño saliendo de su habitación corriendo hacia la de su hermano. Terry rio y lo siguió para ver que hacia. Harry entró con mucho cuidado para no hacer ruido, caminó de puntas y cuando llegó hasta la cama de su hermano- ¡despierta!- gritó al momento en que se aventaba al lecho. Edward gritó de sorpresa.
-¡qué te pasa!- dijo el niño tomando una almohada lanzándosela a su hermano-
- me debías la de la semana pasada- respondió con otro almohadazo que se convirtió en batalla. Terry, que había visto todo no dejaba de reír de como sus hijos se peleaban, reía tanto que no se dio cuenta cuando la batalla se volvió contra él. Harry y Edward tomaron una almohada y comenzaron a jugar con su padre, que en una oportunidad solo pudo tomar un cojín e intentó defenderse.
- tan temprano y ya peleando- se escuchó la voz de Eleonor desde la puerta- ¿no les da pena?- dijo seria, los tres se miraron y dijeron
- ¡no!- soltándose a reír. Eleonor no pudo evitarlo y también se echó a reír-
- el desayuno ya casi esta listo, apresúrense- dijo cuando contuvo la risa. Terry y Harry salieron de la habitación y los tres comenzaron a arreglarse para hacer sus deberes. Terry, después de dejar a sus hijos en la escuela iría al teatro, una nueva obra o tal vez no tanto, Romeo y Julieta se presentaba de nuevo y otra vez con Terry Grandchester como protagonista.
El día pasó tranquilo, tanto en Chicago como en Nueva York nuestros protagonistas continuaban su labor. A la tarde, Candy salió como siempre para ir a recoger a sus hijas, Michael salía solo dos horas más tarde. Terry pasaba a recoger a sus hijos todos los días, a pesar de que ya era costumbre siempre se armaba gran escandalo, todas las mamás llegaban puntuales por sus hijos con tal de ver al famoso y atractivo señor Grandchester, que ya estaba acostumbrado a todo eso y sus hijos afortunadamente también lo estaban. Los Grandchester fueron a comer a un restaurante de la ciudad para celebrar las buenas notas de los niños.
Siempre que Michael llegaba a casa un torbellino de palabras lo atacaban, Helen y Kate lo abordaban y le contaban todo lo que habían hecho en el día. Candy también era victima de ellos, pero ella lo padecía todos los días durante el camino de regreso a casa. La familia comió y las niñas fueron a hacer la tarea.
- señor, la fuga- le recordó la mucama
- es cierto, ahora voy- dijo Michael levantándose de su lugar- ahora vuelvo
- ¿cuál fuga?- preguntó Candy
- hay una en la cocina-
- ah, ¿te ayudo?-
- no amor- besó su frente y fue a reparar el desperfecto de la casa.
Ese fue un día normal para ambas familias, sin problemas, solo los normales como arreglar algo en casa, comprar algo de último momento, jugar, reír y disfrutar en familia.
Dicen que todo pasa por alguna razón, dicen que los problemas no son eternos, pero también se dice que la felicidad tampoco lo es.
Un día como cualquier otro Candy salió junto con su familia a comenzar con sus actividades normales; dejaron a las niñas en la escuela y se fueron directo al hospital, Candy, a dar clase y Michael a atender a sus pacientes. A la estación de trenes de Chicago recién había llegado un tren proveniente de Nueva York, había muchos pasajeros, niñas y niños, jóvenes, matrimonios, familias enteras, pero la única llegada que nos importa es la del reconocido actor y director de teatro Terry Grandchester, quien había arribado a la ciudad por dos motivos, trabajo y las personas que más amaba en el mundo aparte de sus hijos Harry y Edward. La visita era más que nada una despedida, dentro de poco tiempo iba a comenzar una gira por Europa y claro está tardaría mucho en regresar a casa. Tomó un taxi y se fue a registrar a un hotel, después de un descanso salió a comer y decidió antes que nada ir a visitar a su gran amigo Albert al que sabía que encontraría en su oficina.
Candy salió del hospital y fue por sus hijas a la escuela, las tres emprendieron el camino a casa tranquilas hasta…
- ¿te sientes bien mamá?- preguntó Helen.
- Si hija- dijo con una mano sobre su pecho, había sentido como una punzada que alteró sus nervios. Llegaron a casa y se dispusieron a esperar a Michael para comer. Las dos horas que debían pasar para que llegara Michael pasaron muy rápido, pero no había señales de él. Candy llamó al hospital y preguntó por él pero no recibió consuelo alguno, le dijeron que su esposo había salido a la hora de siempre rumbo a su casa. "tal vez haya mucho tráfico" pensó y se fue a sentar a la sala. Estuvo así por varios minutos hasta que el timbre del teléfono sonó, Candy fue a tender- diga… si soy yo… ¡qué!... ¿Dónde está?... si sé cómo llegar, voy para allá…- colgó el teléfono y llamó a una de las mucamas- cuide por favor a las niñas, que coman, dígales que tuve que salir-
- Si señora- dijo la mujer y vio como la señora de la casa salía más rápido que un remolino, partiendo a un hospital de Chicago y no precisamente en plan de trabajo.
- ¿cómo va todo con Candy y Helen?- preguntó Albert
- Bien, Helen es encantadora, se parece mucho a Candy a cuando éramos estudiantes en el San Pablo- sonrió Terry
- Tienes razón, se parecen mucho, aunque también tiene muchos rasgos tuyos, su carácter es idéntico al tuyo, un momento está bien y si algo no sale como ella lo espera cambia totalmente- agregó Albert cuando sonó el teléfono- disculpa- ¿diga?... ¡Candy! Cálmate, ¿estás bien? ¿qué pasó?... no te preocupes, ¿Dónde estás?... voy para allá… tranquilízate por favor- Albert colgó el teléfono y se puso de pie.
- ¿qué ocurrió? Preguntó Terry preocupado- ¿Candy está bien? ¿le paso algo a Helen?
- No, ellas están bien pero Michael… debo ir al hospital con Candy-
- Voy contigo- Terry también se levantó y ambos salieron de las oficinas para llegar con Candy.
- Doctor, ¿qué fue lo que pasó?- preguntó Candy-
- Su esposo tuvo un accidente, chocó contra otro automóvil, unos jóvenes que iban manejando ebrios- informó el médico
- ¿qué tan grave esta? Soy enfermera y entiendo de todo esto-
- Su esposo perdió mucha sangre y estamos haciendo todo lo posible por restablecerlo, no se preocupe todo estará bien-
- Gracias doctor- Candy suspiró un poco aliviada, sabía que Michael se pondría bien pero aun así no podía dejar de preocuparse. El accidente había sido grave. Cinco jóvenes que habían ingerido demasiado alcohol iban por todas las calles de la ciudad arriesgando no solo su vida sino la de cualquiera que se topara en su camino, y para mala fortuna este había sido Michael, quien había salido del hospital y manejaba hacia su casa después de haber ido a comparar un pastel que se le había antojado y quería compartir con su familia. Michael iba en su carril, a una velocidad moderada, cuando escuchó como el claxon de otro auto se aproximaba a toda velocidad en sentido contrario pero en su mismo carril. Él intentó girar hacia otro lado pero no lo había hecho a tiempo y había chocado de frente con el otro auto, golpeándose en la cabeza con el volante dejándolo inconsciente y muy mal herido.
- Candy, ¿qué pasó?- preguntó Albert cuando llegó al lado de la rubia
- Michael chocó contra otro auto-
- - ¿está bien?- preguntó Terry. Candy se sorprendió demasiado al ver a Terry ahí, pero no era el momento de ponerse a hacer preguntas innecesarias
- Si, aunque perdió mucha sangre el doctor dice que se repondrá-
- ¿Dónde están las niña?- preguntó Albert
- En casa, no quise decirles nada hasta no saber qué había pasado-
- Fue lo mejor-
En ese momento el doctor que estaba atendiendo a Michael llegó con cierta cara de preocupación
- Señora necesito saber si su esposo tiene algún familiar que sea capaz de donar su sangre
- No doctor, sus padres están en Francia y no tiene ningún hermano o primo, solo mis hijas, pero son muy pequeñas, ¿sucede algo grave?
- El paciente necesita una transfusión de sangre y en este momento no tenemos su tipo de sangre-
- ¿qué tipo de sangre es?- preguntaron los tres. El doctor les respondió y después de un minuto de silencio uno de los tres dijo
- Creo que yo soy ese tipi de sangre-
- ¿estaría dispuesto a someterse a un análisis para comprobarlo y en dado caso que sea compatible donarle sangre?-
- Claro doctor-
- Acompáñeme entonces- ambos comenzaron a caminar rumbo a los laboratorios del hospital.
- ¿cómo te sientes?- preguntó Terry cuando estuvieron solos
- Para ser honesta, mal, tengo miedo de lo que le pueda pasar-
- Tranquilízate, él va a estar bien-
- ¿es una promesa?- preguntó con sarcasmo
- De caballero inglés- sonrió el actor con lo que logró sacarle una sonrisa a Candy.
- ¿puedo preguntar qué haces aquí?-
- Vine a despedirme-
- ¿te vas?-
- Por unos meses, tenemos una gira en Europa-
- Ah, ya veo- dijo Candy bajando la mirada- ¿qué obra presentas?-
- Romeo y Julieta-
- ¿eres Romeo?-
- Si-
- Tendrán mucho éxito-
- Gracias- ambos sonrieron y tomaron asiento en la sala de espera.
GRACIAS A:
Oligranchester: hola, que bueno que te gustara el capitulo, tienes razón esta hsitoria es un poco diferente ya que la situación es más para adultos en el caso de compromisos y decisiones sobre qué es lo mejor. un saludo
Cony de Grandchester: hola, supongo que ibas a dejar un comentario sobre el capitulo anterior, espero te haya gustado, un saludo.
Carmen-. hola, si más o menos se vio qué fue lo que hablaron aquellos dos, espero saber tu opinión sobre este cap. un saludo
Mary: hola, ¡no! no te acabes tus uñas, sino para los próximos capítulos ya no tendrás jeje y luego te tendré que enviar una pelotita antiestres, gracias por leer, un saludo.
Amparo de Grandchester: hola! que alegria que te guste esta historia en verdad, seamos amigos amor mio, no lo he dejado de escribir, es que estoy dandole ciertos retoques al proximo capitulo, aprecio mucho tus comentarios y tus buenas vibras me siguen llegando y si que funcionan ehh! un saludo
Mari: hola gracias por comentar, que bueno que te guste la historia, intenté apurarme y aqui esta otro capitulo, espero saber que te pareció.
gracias también a las personas que leyeron el mini-fic por el cumpleaños de Terry. hasta el próximo capitulo
